¿Qué es el síndrome de acumulación compulsiva?

¿Qué es el síndrome de acumulación compulsiva?

La acumulación compulsiva incluye TODAS las siguientes condiciones:

1. Una persona acumula y guarda una gran cantidad de objetos, incluso
cosas que parecen ser inútiles o tener poco valor para la mayor parte de
las personas

2. Dichos objetos llenan por completo los ambientes del hogar y evitan que
la persona haga uso correcto de las habitaciones

3. Dichos objetos causan molestias o entorpecen las actividades diarias.

¿En qué se diferencian acumular compulsivamente y coleccionar?

• En el caso de la acumulación compulsiva, las personas pocas veces buscan
exponer sus posesiones, las cuales, en general, se encuentran
desordenadas.
• En el caso de los coleccionistas, los mismos suelen exponer con orgullo
sus colecciones y las mantienen bien ordenadas.

¿Cuáles son los indicios de acumulación compulsiva?

• Dificultad para deshacerse de las cosas
• Un gran desorden en la oficina, en el hogar, en el auto, o en otros
espacios (por ejemplo, en un depósito) que dificulta el uso de muebles y
electrodomésticos o que impide moverse con facilidad
• La pérdida de artículos importantes como dinero o facturas en el
desorden
• Sensación de agobio a causa de la cantidad de posesiones que se han
‘apoderado’ del hogar o del lugar de trabajo
• Comprar cosas porque son una ‘ganga’ o para ‘abastecerse’
• No invitar familiares o amigos al hogar a causa de la vergüenza o la
humillación
• Negar la entrada de gente a la casa para realizar reparaciones

¿Qué les dificulta deshacerse de las cosas a los acumuladores
compulsivos?
• La dificultad para organizar las posesiones
• Los sentimientos positivos fuertes y poco comunes (alegría, placer) al
comprar nuevos objetos
• Sentimientos negativos fuertes (culpa, miedo, enojo) al considerar
deshacerse de algún objeto
• Fuertes convicciones de que los objetos son ‘valiosos’ o ‘útiles,’ incluso
cuando otras personas no los quieren
• Sentirse responsables por los objetos y a veces creer que los objetos
inanimados tienen sentimientos
• Rechazo de un problema, incluso cuando el desorden o la acumulación
interfiere claramente con la vida de la persona

¿Quiénes batallan con comportamientos de la acumulación
compulsiva?

Los comportamientos de acumulación compulsiva comienzan en la adolescencia,
aunque la edad media de personas que buscan realizar tratamientos es de 50
años.

Los acumuladores compulsivos suelen lidiar con una lucha de toda la vida
contra el síndrome. Tienden a vivir solos y puede que tengan un familiar que
sufre el mismo problema.

Es probable que los problemas de acumulación compulsiva serios estén presentes en 1 de cada 50 personas, pero puede que diversos grados de acumulación, estén presentes en 1 de cada 20.

¿Existe una relación entre el síndrome de acumulación compulsiva y
el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)?

La acumulación compulsiva era comúnmente considerada un tipo de TOC. Se
estima que hasta 1 de cada 4 personas con TOC también sufre de acumulación
compulsiva. Las investigaciones más actuales sugieren que casi 1 de cada 5
acumuladores compulsivos tienen síntomas de TOC no relacionados con el
síndrome de acumulación compulsiva.

La acumulación compulsiva también se considera como una característica del trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo (TPOC) y puede desarrollarse junto con otros trastornos mentales como la demencia o la esquizofrenia.

¿Qué clase de objetos se acumulan compulsivamente?

Por lo general, las personas acumulan objetos comunes, como papel (por
ejemplo correo, diarios), libros, ropa, y recipientes (por ejemplo cajas, bolsas de
papel y de plástico). Algunas personas acumulan basura o comida podrida.

En pocos casos, las personas acumulan desechos de animales o humanos. Pocas
veces los objetos acumulados son valiosos pero muy desproporcionadamente
con respecto al uso que tienen en realidad.

 

¿Cuáles son los efectos de la acumulación compulsiva?

• El desorden y la acumulación severa amenazan la salud y la seguridad de
aquellos que viven en o cerca del hogar, y pueden causar problemas de
salud, daños estructurales, incendios, y a veces la muerte.
• Los desalojos costosos y emocionalmente devastadores u otras acciones
legales pueden llevar a la hospitalización o a estar sin hogar
• Conflictos con familiares y amigos, quienes están frustrados y
preocupados por el estado del hogar y por los comportamientos de
acumulación compulsiva

¿La acumulación compulsiva es causada por una adversidad o
pobreza pasada?

Puede que las personas que acumulan se refieran a ellas mismas como
‘ahorrativas’. Puede que también crean que su comportamiento se deba a haber
atravesado un período de pobreza o adversidad durante sus vidas. Las
investigaciones hasta hoy no respaldan esta idea. Sin embargo, padecer un
evento traumático o una gran pérdida, como la muerte de la pareja o de uno de
los padres, puede contribuir al empeoramiento del comportamiento de
acumulación compulsiva.

¿Puede tratarse el síndrome?

Sí, la acumulación compulsiva puede ser tratada. Lamentablemente, el síndrome
no ha respondido bien a los tratamientos comunes que suelen funcionar para el
TOC.
Las estrategias para tratar la acumulación compulsiva incluyen:
• Cuestionar los pensamientos y creencias del acumulador compulsivo
acerca de la necesidad de conservar objetos y acerca de coleccionar nuevos
• Salir sin comprar o recolectar objetos nuevos
• Deshacerse de y reciclar objetos. Primero, realizando la eliminación del
desorden con la ayuda de un clínico o un instructor y luego por su propia
cuenta
• Encontrar y unirse a un grupo de apoyo o buscar la ayuda de un
instructor para ordenar y reducir la acumulación de objetos
• Comprender que puede haber recaídas
• Desarrollar un plan para prevenir acumulaciones futuras.

¿Cómo puedo ayudar a un amigo o familiar a eliminar su acumulación
de objetos?
Los intentos de familiares y amigos de ayudar a eliminar el desorden pueden ser
mal recibidos por la persona que acumula compulsivamente. Es útil tener en
cuenta que:
• Hasta que la persona no este internamente motivada para cambiar, puede
que no acepte su ayuda.
• La motivación no puede ser forzada.
• Todos, incluyendo las personas que acumulan, tienen el derecho de tomar
decisiones acerca de sus objetos y de cómo quieren vivir.
• Las personas que acumulan son, por lo general, indecisos con respecto a
aceptar ayuda y deshacerse de los objetos.

¿Puede solucionarse el síndrome de acumulación compulsiva solo con
limpiar el hogar?

No. Los intentos de ‘limpiar a fondo’ los hogares de personas que acumulan sin
tratar el problema subyacente suelen fallar. Las familias y agencias comunitarias
pueden pasar horas y gastar miles de dólares en limpiar un hogar sólo para
descubrir que el problema se repite, por lo general a los pocos meses.

Los acumuladores cuyos hogares se limpian sin su consentimiento suelen
experimentar una angustia extrema y pueden apegarse aún más a sus
posesiones. Esto puede conducir a un rechazo de ayuda en el futuro.

¿Cómo puedo tener una conversación con un amigo o familiar que
está listo para hablar acerca de la acumulación compulsiva?
• Con respeto. Acepte el hecho de que la otra persona tiene el derecho de
tomar sus propias decisiones a su propio ritmo.
• Con comprensión. Entienda que todos tenemos cierto apego a las cosas
que poseemos. Intente comprender la importancia de sus objetos para
ellos.
• Con ánimo. Proponga ideas para que su hogar sea más seguro, como, por
ejemplo, quitar la acumulación de las puertas y pasillos.
• Poniéndose de su lado. No discuta con ellos acerca de si deben conservar
o deshacerse de un objeto; al contrario, descubra qué podría ayudarlos a
deshacerse de los objetos u organizarlos.
• Con reflexión. Ayude a la persona a admitir que la acumulación interfiere
con los objetivos o valores que él o ella pueda tener. Por ejemplo, si la
persona se deshace de los objetos acumulados, podrá tener reuniones
sociales y una vida social más rica.
• Pidiendo permiso. Para desarrollar la confianza, nunca se deshaga de nada
sin pedir permiso.

Autores: Christiana Bratiotis, PhD, Suzanne Otte, MSW, Gail Steketee, PhD,
Jordana Muroff, PhD, Boston University School of Social Work; Randy O. Frost,
PhD, Smith College Department of Psychology

Traducido por: María Paula Fernández Morel – Penguin Trans

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El codependiente: un rehén de los otros

La persona codependiente necesita  asumir responsabilidades en la vida de los que la rodean, al punto de sentirse incómoda y desamparada cuando está sola. Esto ocurre debido a su dificultad en poner límites. Cuando termina una relación importante, busca con urgencia otra a la que proporcionar el cuidado y apoyo que cree que el otro necesita, para reforzar así su propia autoestima.

Rechaza el hacer peticiones, incluso las más razonables  al tiempo que subordina sus propios deseos a los de aquellos a los que dice proteger.

En suma,  la necesidad de conseguir la aprobación de otros es su meta meta y para alcanzarla, la persona codependiente está dispuesta a aceptar situaciones con las que está en desacuerdo.

La sensación de necesitar de otros llega a ser tan intensa que aparecen sentimientos de malestar cuando, por lo que sea, la persona tiene que permanecer sola; sensación que se agrava cuando sospecha que la van a abandonar.

El término codependencia surge en la década del 70 al principio centrado en el ámbito de la dependencia al alcohol y los malos tratos, para describir la actitud adoptada por algunos familiares respecto al paciente.

Básicamente, se caracterizaba por el reforzamiento de las  conductas adictivas o desadaptativas del paciente que parecían más una expresión de la necesidad de seguir siendo un cuidador-víctima permanente para así mantener la propia identidad que un genuino apoyo al otro para ayudarlo a superar sus problemas. Sigue leyendo

Psicoterapia Online : lo que necesitas saber

La posibilidad de acceder a una consulta psicológica vía Internet es una modalidad de apoyo psicológico  en franca expansión.

Utilizar las herramientas de Internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud, es ya una práctica consolidada, que merece ser analizada .

Curiosamente, a pesar de lo que pudiera parecer, la idea de la psicoterapia”a distancia” no es nueva. Sigmund Freud solía mantener asidua correspondencia con algunos pacientes, en aquellas ocasiones en las que consideraba que podía serles beneficioso. Hay amplia referencia a este hecho en sus escritos.

Y en los años ´60 se desarrollaron con mucho éxito, programas de asistencia telefónica para situaciones puntuales como por ejemplo, asistencia a personas en riesgo de cometer suicidio. En este sentido, es indudable la utilidad de un canal no presencial oral, tanto como sustituto ocasional de una psicoterapia presencial en una intervención en crisis- entre sesiones- o como opción en algunos casos .

Lo que hay que señalar es el impacto que  la distancia  establece en el encuadre psicoterapéutico tanto si hablamos de un canal a distancia oral o de un canal escrito vía e-mail o whatssapp. Lo primero que salta a la vista es que al perderse el contexto no verbal, se requieren habilidades de lectura y de expresión escrita altos, al tiempo que se pierden los dobles sentidos, los tonos de voz, etc…

Lógicamente estos obstáculos parecen  resolverse cuando se trata de psicoterapia mediada por ordenadores con aplicaciones como Skype o Facetime. En estos casos las ventajas son mayores en relación a las desventajas, no sólo en tanto en lo referente a la privacidad porque los diálogos están encriptados sino porque se recuperan aspectos de la meta comunicación, imprescindibles en cualquier vínculo terapéutico.

Si lo pensamos como un recurso, las ventajas son innegables en  los casos en que la persona se encuentra limitada en su capacidad de movilidad por alguna discapacidad o enfermedad crónica, está  inmuno deprimida o afectada por alguna enfermedad con alto riesgo de contagio , lo que limitaría sus desplazamientos; también en casos en los que se ha tenido que viajar a lugares en los que hay una distancia geográfica o de idioma para acceder a los recursos de salud mental disponibles en la zona. 

Visto así, es realmente interesante para el que se encuentra en estas situaciones, saber que puede disponer de alternativas para superar los obstáculos que el medio le impone e iniciar o continuar una psicoterapia o counselling psicológico.-

Establecidas estas condiciones preliminares, ¿Qué temas se pueden abordar on line con alguna garantía de éxito? Casi sin dudarlo, podemos decir que ésta modalidad de atención es útil cuando la demanda tiene que ver con, por ejemplo, problemas en adaptarse a cambios tanto puntuales (cambio de trabajo, mudanzas de país) – como relativos a crisis evolutivas (casamiento, embarazo,  adopciones, viudez, jubilación, síndrome del nido vacío).

Otros escenarios posibles incluyen, psicoterapia en casos de trastornos psicosomáticos- siempre como instancia previa a una sugerencia de psicoterapia presencial-;  casos en que la persona desee encarar un cambio de hábitos hacia conductas saludables, (alimentación, ejercicio físico), tanto porque lo desee como porque un cuadro clínico lo requiere (enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoidea, cáncer, etc..) o apoyo psicológico a enfermos crónicos o cuidadores informales de personas con dependencia que no tienen libertad de horarios.

También cuando se requiere apoyo psicológico en situaciones en la que es necesario tomar decisiones. El menú es amplio aunque no incondicional.

¿Qué temas no son o debieran no ser viables de tratar online?, la respuesta es contundente: todos aquellos relacionados con la presunción de la existencia de un trastorno psiquiátrico o en caso de trastornos obsesivo-compulsivos, depresión mayor, o adicciones, es decir, cuando es posible detectar en el discurso inicial de la demanda la presencia de signos y síntomas que presuponen un diagnóstico de profundo compromiso de alguna/s función/es yoicas.

También en casos en que sea imposible establecer un encuadre que asegure privacidad, por ejemplo si el consultante accede desde un lugar público o rodeado de gente, familiares o no.

Las reglas del encuadre se plantean al comienzo y, como  sucede en la psicoterapia presencial, es el diálogo inicial el que le permitirá al psicoterapeuta concluir si la vía online es  una posibilidad viable o no. Es decir, que la expertise, el know how del psicoterapaueta, su solidez y experiencia profesional son las claves para conducir una experiencia exitosa, siempre sobre las bases de un imprescindible  marco ético.

La viabilidad de la ciberterapia es un campo de investigación amplio y aún repleto de interrogantes. No sólo desde su campo de aplicación, sino desde la validación de  plataformas virtuales , apps, etc.

Y es que no todo sirve para lo que dice servir…..

Pero además hay que poner la lupa en el impacto que ésta alternativa tiene en los profesionales, tanto en lo referente a su práctica como a la teoría que la sustenta. Históricamente ha sido la orientación cognitivo-conductual la que más se ha adaptado a esta modalidad de trabajo. También los profesionales del counseling y el coaching han abordado sin complejos estos nuevos retos.

El marco teórico no debiera ser un obstáculo a la hora de incorporar opciones, si la situación lo requiere y la demanda del paciente lo permite. Personalmente, defiendo la idea de que un marco teórico es una forma de construir un universo que nos permite pensar, pero que el objetivo final siempre es que el Otro piense, nunca puede ser un espacio que cierre la capacidad de preguntar o que coarte la curiosidad por lo nuevo.

 

En la ciberterapia, se trata de un intervención que incluye un diagnóstico de la situación planteada para decidir si es viable la opción Online según los límites ya señalados y nunca en casos en que se pueda elegir la modalidad presencial como primera opción. Por ejemplo, si la demanda es acerca de un trastorno de ansiedad con agorafobia, sabemos que el objetivo es que esa persona se pueda desplazar hasta la consulta, pero si solo puede conectarse para pedir ayuda, quizás es lo más que puede hacer en ese momento y bienvenido sea, si podemos transmitir que el objetivo final será el que salga a buscar esa ayuda en 3D.-

 

¿Cuál es el futuro de la psicoterapia online? Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales. El mundo online brinda a los psicólogos, por primera vez, la oportunidad de acercar la psicología de la salud a la psicología clínica. Es un desafío como lo es cualquier cambio de paradigma pero el NO ya lo tenemos y el SI está por construirse.

En la Sociedad Red puede y debe haber un lugar legítimo para la salud mental; este lugar requiere recuperar el espíritu de investigación, el interés por desplazar los límites de nuestro trabajo y la humildad de reconocer que algunas preguntas y respuestas clásicas han caducado.-

 

 

 

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Aprendiendo a superar la ansiedad

 

La ansiedad se parece a un enjambre de abejas moviéndose sin parar dentro de tu cabeza. Estás metido en tu coche en medio de un fenomenal atasco y vas a perder tu vuelo. Tienes una presentación importante y no sale como esperabas, seguro que no recibes ese aumento, o no apruebas y pierdes tu beca. Te sientes un padre negligente y una pareja muy poco confiable. Pasas mucho tiempo trabajando pero te parece que no alcanza, te miras al espejo y te ves ojeroso/a y demacrado/a…y gordo/a.

Comes mal, duermes peor y no haces suficiente ejercicio…y seguro que no te alcanzará todo lo que ahorras para una jubilación digna, no importa que solo tengas 30 años.-

Ojalá este tipo de pensamientos pudieran borrarse de un plumazo. El Instituto Nacional de Salud Mental de USA (NIMH) ha señalado que para cualquier época del año, se podrá esperar + de un 18% de personas adultas consultando por problemas de ansiedad, una de las formas más comunes de trastorno psicológico,  ya que no  se trata de una “enfermedad” mental. O sea, no estás solo en este laberinto de estrés. ansiedad, depresión…..

Pero, una vez más, hay que aclarar que la ansiedad no siempre es  una mala señal , a veces es la forma de mantenernos alerta y filosos para lograr nuestras metas.  Si hablamos de un trastorno de ansiedad crónico o con episodios a repetición que generan un circuito de evitación que se va extendiendo, lo correcto es consultar a un profesional. Mientras tanto te dejo algunas sugerencias -bastante obvias- pero muy efectivas para manejar la ansiedad :

  • Organizarse: mucho espacio -incluído el mental-desorganizado, nos hace sentir incómodos, otorgar algo de orden al caos siempre ayuda. A veces las personas ansiosas son todo lo contrario, muy ordenadas con pánico a los imprevistos, pero si no es el caso , el simple hecho de hacer una lista, poniendo por escrito que es necesario hacer y como lo haremos es bastante tranquilizador. Otro truco es sacarse de encima primero las cosas que nos disgusta hacer, procastinar es el medio más seguro de hacer crecer la ansiedad. Y si el problema es al revés,,,,mucho tiempo libre, quizás toque comenzar a trabajar en un proyecto personal.-

  • Identificar aquello que nos estresa y reducir los hábitos nocivos: las cosas que son saludables para nuestro estado físico, también lo son para nuestro equilibrio mental : rutinas adecuadas de sueño, horarios para comer, reducir o eliminar el café o el alcohol, siempre serán medidas efectivas. No son la causa, quizás sean parte de las consecuencias del problema pero comenzar por cambios que podamos asumir es siempre un buen inicio. Los ataques de helado, pizza y coca cola o chocolate pueden tolerarse en forma excepcional pero no son la aspirina de la ansiedad. Quizás vaya mejor aprender a respirar, meditar o ir a nadar o simplemente darnos tiempo para una caminata.-

Hay estudios muy interesantes sobre el tema de la actividad física; han probado que las personas menos sedentarias tienen menores niveles de estrés, exactamente un 25% menos de posibilidades de desarrollar ansiedad o depresión. Ahora bien, el ejercicio tomado como un desafío o una rutina extenuante dirigida a la competición, es -en algunos casos-un canal de ansiedad. Marcar el nivel óptimo es imprescindible.

  • Tranquilízate: a veces esta bien parar, ir despacio o no saber adonde ir. Son momentos de cambio que requieren, simplemente caminar en el día a día, no estamos en un maratón, no es la fábula de la liebre y la tortuga. Tomate tu tiempo, aprende a decir NO, descubre qué te relaja: personas, libros, actividades, rutinas, música. No se trata solo de trabajar para pagar las cuentas o escalar profesionalmente, sino de ganar en calidad de vida.

  • Aprende a parar el circuito de pensamientos catastrofistas: que se suelen encadenar formando un rulo de asociaciones negativas, a menudo sin que podamos controlarlas. Sirve hacer una lista con preguntas del tipo:

¿Hay alguna razón para creer que algo va mal?

¿Que evidencia hay que estoy en lo cierto?

¿Puede ser que esté exagerando?

  •  Afirmaciones:

– Estoy bien, es un ataque de ansiedad y voy a controlarlo

– Mi ansiedad no me va a controlar

  •  Acostumbrarse a los síntomas físicos:

Se trata de no asociar lo físico a la ansiedad, por lo que mediante técnicas de exposición se aprende a separar el pánico del síntoma.

  • Deja que la ansiedad fluya

Y quizás lo más importante, recordar que estas técnicas o cualquier otra no nos dan el control absoluto de nuestra realidad, que los imprevistos son la norma no la excepción y que aprender a vivir con un grado de incertidumbre es saludable, como lo es confiar en nuestra capacidad de enfrentarla.

Aprender a manejar la ansiedad supone abandonar la ilusión de que siempre podemos estar a cargo de todo y todos. Y luego viene la parte más dura, buscar la estrategia terapéutica que nos ayude a entender qué parte de nuestra historia y que aspecto de nuestra realidad actual conspira para impedirnos caminar confiados en nuestro día a día transformando lo simple en complejo, lo inevitable en aterrador y lo normal en excepcional.-

 

 

Saber perder : diagnóstico del duelo

Foto: Sebastiao Salgado

Un duelo no es una “enfermedad”, por lo tanto no podemos diagnosticarla siguiendo los criterios habituales; es una experiencia vital, una reacción sana y adaptativa frente a una pérdida que es necesario transitar sin necesidad de medicación, subjetiva o psicológica, que no da lugar a cambios somáticos y del que no se muere(…) tal vez, se deba hablar de duelo patológico o normal y restringir al primero la categoría de enfermedad.-(Engel, 1961)

Duelo normal:

Síntomas cognitivos

  1. sentido de presencia
  2. pérdida de la autoestima
  3. preocupación por lo perdido y su posible recuperación
  4. Negación: “no puede ser verdad”
  5. Confusión (problemas de concentración y atención)

Síntomas emocionales:

  1. tristeza
  2. enfado(por no haber podido cambiar algo)
  3. impotencia
  4. shock
  5. alivio(sobre todo en enfermedades largas)
  6. fatiga (apatía)
  7. ansiedad (temor al futuro)
  8. culpa
  9. Soledad( emocional o social)

Sintomas conductuales

  1. trastornos del sueño
  2. trastornos de la alimentación
  3. suspirar
  4. aislamiento social
  5. soñar con lo perdido
  6. evitar recordatorios del fallecido
  7. llorar
  8. hiperactividad sosegada
  9. Buscar y llamar en voz alta
  10. Aislamiento social
  11. Visitar lugares o llevar consigo objetos que recuerdan la pérdida

Síntomas somáticos

  1. vacío en el estómago
  2. opresión en el pecho
  3. opresión en la garganta
  4. hipersensibilidad al ruido
  5. sensación de despersonalización
  6. falta de aire
  7. debilidad muscular
  8. sequedad de boca

(tomado de Worden, 1997)

Duelo complicado:

Implica procesos que tienden a cronificar la pérdida, su duración es excesiva, la persona es consciente de que no puede avanzar.

También incluye “duelos retrasados” la reacción emocional en el momento de la pérdida no fue suficiente y surge tiempo después,desencadenándose a través de alguna situación o recuerdo ej: ” en vacaciones siempre ibamos….”

O “duelos exagerados”: síntomas intensos e incapacitantes, trastornos ansiosos y depresivos, etc..

O “duelos enmascarados”: conductas desadaptativas o síntomas ( dolor de cabeza, alergias, problemas dermatológicos).-

Al abordar un duelo, lo consideraremos complicado cuando:

  1. Un acontecimiento aparentemente trivial desencadena una reacción exagerada
  2. En las sesiones de terapia apraecen temas de pérdidas en forma recurrente
  3. La persona experimenta un dolor intenso y reciente no importa el tiempo pasado ya
  4. Se detectan impulsos destructivos (hacia otros o hacia sí mismo)
  5. Se porducen cambios radicales de estilo de vida con un toque bizarro y evitación del lugares o pesonas ligadas al fallecido, que no mejoran ni permiten olvidar lo perdido.-
  6. Se imita a la persona muerta
  7. Aparece una tristeza “inexplicable” cada año en la misma época
  8. presencia de síntomas similares a los vividos por la persona fallecida
  9. Sentimiento que no evoluciona de vacío y desesperanza
  10. no hay un dia´logo interno sino un monólogo centrado en lo negativo
  11. pérdida de la autoestima

CONCLUSION:

El duelo puede o no ser una enfermedad. El proceso de duelo es un mecanismo de adaptación a una nueva situación y por lo tanto podemos definirlo como “normal” o “normalizado”.-

En algunos casos este proceso cursa con síntomas que pueden derivar en un trastorno por aparición de cambios en la frecuencia, tipo o duración de los mismos.-

Para saber más:

Engel.GL: (1961): Is grief a disease En Psychosomatic medicine Vol.XXIII nº1

Neimeyer R:A (2002) . Aprender de la pérdida. Barcelona paidós

Worden, J.W (1997) El tratamiento del duelo:asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona. Paidós

La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

http://www.stateofmind.it/2016/03/fotografia-in-psicoterapia/

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/

¿Qué tratamiento elegir en el trastorno bipolar?

“La manía consiste en buscar desesperadamente vivir la vida en su nivel más apasionado; repetir dos veces e incluso tres en las comidas, alcohol, drogas, sexo y dinero; intentar vivir toda una vida en un día. La manía pura es estar tan cerca de la muerte como nunca podría estar. La euforia es agradable y amenazadora a la vez. Mi mente maníaca rebosa de ideas y necesidades rápidamente cambiantes; mi cabeza está atestada de colores vibrantes, imágenes salvajes, pensamientos extraños, detalles agudos, códigos secretos, símbolos y lenguas extranjeras. Querría devorarlo todo (fiestas, gente, revistas, libros, música, arte, cine y televisión). En mis estados más psicóticos me imagino masticando las aceras y los edificios, tragándome los rayos del sol y las nubes (…) Mis acciones suceden al azar, basadas en pensamientos delirantes, intuición sesgada e instinto animal. Cuando estoy maníaco mis sentidos están tan afilados que el golpeteo de mis pestañas sobre la almohada suena igual que un trueno”.(Andy Behrman; Electrobody: a memoir of mania)

La efectividad de cualquier tratamiento psicológico depende de una serie de variables: por un lado la consciencia de enfermedad:  tener claro que hay un problema y depende en parte de uno mismo poder solucionarlo; por otro lado, la elección de la opción psicoterapéutica más adecuada y todo esto en un contexto de apoyo social en red: amigos, familia, trabajo, aficiones.

Algunas de las intervenciones más eficaces en el tratamiento del trastorno bipolar son:

1. Psicoeducación

Con la orientación psicoeducativa se busca que la persona asuma responsabilidad sobre la importancia de la correcta administración del tratamiento y tome conciencia acerca de los principales condicionantes de su trastorno.

Para ello se trabajan aspectos relacionados con:

  • Cómo funciona la enfermedad y su tratamiento.
  • Factores desencadenantes y causas de los episodios maníacos y depresivos.
  • Riesgos asociados a la interrupción del tratamiento.
  • Importancia de mantener hábitos de vida saludable.

Existen varias modalidades: individual, grupal, específicas para la familia (incluyen aspectos relacionados con la sobrecarga emocional, social  y económica que conlleva el cuidado de una persona con este trastorno) y mixtas (familia y pacientes con el trastorno).

2. Psicoterapia

Una vez que la medicación ha controlado los síntomas, es necesario llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal y vital. Es fundamental aceptar el diagnóstico e integrar la enfermedad como una parte más de la propia identidad, y también es necesario formar rutinas y hábitos que se adapten a un nuevo estilo de vida y  permitan crear y mantener una consistente red de apoyo.

La terapia permite adquirir nuevas estrategias y habilidades para afrontar dichos cambios y mantener el control de su enfermedad. Además, a través de estas intervenciones se consigue reducir tanto la frecuencia como la duración de las crisis.

Las principales líneas teóricas útiles en el trastorno bipolar son:

-Terapia cognitiva-conductual

Los esquemas mentales son fuentes de información ordenada que nos permiten estructurar y procesar nuestro comportamiento de forma simple. En el trastorno bipolar, los sesgos en estos esquemas constituyen, en muchas ocasiones, un factor de vulnerabilidad para la persona. Por ejemplo, si cree que la medicación no es necesaria una vez que se encuentre “bien”, probablemente abandonará el tratamiento y propiciará una nueva recaída; si piensa que cuando se encuentre triste lo mejor es encerrarse en casa para que los demás no lo noten, provocará un empeoramiento de los síntomas con el aislamiento…Por tanto, desde aquí se pretende trabajar sobre estas ideas irracionales y cambiar los patrones de conducta que interfieren en el bienestar de la persona.

-Terapia familiar

El contexto social ejerce una gran influencia en el comportamiento y puede llegar a agravar los síntomas.

Gestionar de forma adecuada las emociones relacionadas con la aceptación y/o integración de la enfermedad en la dinámica familiar y/o marital es clave para el bienestar de la persona con trastorno bipolar. Con la terapia familiar se intentan reducir los niveles de estrés diarios en la familia y se dan técnicas para mantener una buena comunicación.

Se trabaja con todos los miembros del núcleo familiar primario con el fin de conseguir una nueva forma de equilibrio. Se trataría de evitar, por tanto, patrones tanto de excesiva hostilidad como de sobre protección.

-Terapia interpersonal y social

Uno de los aspectos especialmente deteriorados en esta enfermedad son las relaciones sociales. Los cambios en el estado de ánimo, unidos a los desajustes de los hábitos de vida y sueño, provocan una disminución en la capacidad de la persona para mantener e iniciar encuentros con los demás.

Con estas intervenciones se recupera un orden en las rutinas y una correcta higiene del sueño, de forma que se facilite una mayor estabilidad emocional y se favorezca una integración a los ritmos de socialización de la persona.

Otros tratamientos

Existen otros tipos de terapias que también son utilizadas  arteterapia, musicoterapia, etc.), como complemento de la psicoterapia con buenos resultados.-

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¿Dónde puedo informarme de cuál es la mejor opción de tratamiento para mí?

Puedes consultar a tu médico clínico, hacer una consulta con un psiquiatra o un psicólogo clínico o bien buscar información personalizada en las diferentes organizaciones de terapias. Por otro lado, en los grupos de autoayuda, encontrarás a otras personas con tu misma problemática que podrán ayudarte a organizar tus opciones.