5 tips para atravesar un divorcio

 

A menos que haya acuerdo acerca de que la relación está terminada, el adiós suele ser un desafío en el que se debería establecer un ganar-ganar, muchas veces sin éxito.-

Sabemos que  una de las claves de un final que no deje daños colaterales en los casos en que el divorcio no es de mutuo acuerdo es que aquel que no quiere la separación, sea capaz de rescatar su lado positivo, evitando sentimientos de baja autoestima, pena o ira.-

Corina Grace, psicóloga organizacional, explica desde un punto de vista psicodinámico, porqué los finales son tan difíciles.-

El área de trabajo de Grace- adquisiciones y fusiones corporativas- no es el campo tradicional del psicoanálisis. Sin embargo ella señala que las fusiones y adquisiones raramente se dan tal y como ha sido planeado.- Y esto sucede-según su experiencia-porque se trata de procesos con mucha carga emocional, que pueden desencadenar respuestas muy primitivas.

Una fusión-dice-detona sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Cuando debes decir adiós a una estructura corporativa, no importa que se trate de un vínculo impersonal,el riesgo es sentirse abandonado. Sin embargo, las corporaciones buscan ignorar estas respuestas de los empleados y lo que sucede, es que estos no encuentran un espacio legítimo para expresar sus sentimientos de pérdida.-

Estos cambios en las organizaciones son más difíciles cuando ocurren sin el tiempo suficiente para preparar a todas las partes involucradas. La mentalidad “lo arreglamos rápido” deja a todo el que no esté preparado en una situación de duelo; como resultado pueden darse depresiones, tanto personales como grupales. En este punto aparecen síntomas de  Burn-out tales como : ausentismo, baja de resultados, etc..

Yendo de lo corporativo a lo personal, el artículo de Grace aporta unas ideas útiles para ayudar a transitar el espacio del divorcio:

1- Reconocer que todo final tiene un sentido: El artículo de Grace sugiere que todo final, aún aquél que supone terminar con un estado de cosas insostenible, origina sentimientos de pérdida y muerte de algún aspecto de la propia identidad. Es importante hacerlos consciente para evitar la vulnerabilidad que la tristeza desencadena a la hora de enfrentar cambios.-

2. No avasallar los derechos del otro. Si algo tan mínimo como el plus para café puede ser una fuente de irritación en una empresa que está fusionándose, imaginemos lo que siente alguien que acaba de perder una relación, no es necesario presionar al otro, el mejor camino es respetar los espacios y abrir la negociación.

3. Darle a la ex pareja la oportunidad de expresar sus sentimientos. No se puede dar al otro todo lo que el otro seguramente va a pedir, pero se puede estar ahí para actuar como una caja de resonancia que alivie su sensación de abandono.-

4. Proveer una salida digna: Aún cuando creas que la persona que estás por dejar ha sido, en tu opinión, terrible para tí, no hay razón para ser desconsiderado o brutal. Ayuda al otro con una narrativa que preserve su sentido de valor personal. El final de la relación, aunque penoso, puede -con el tiempo-ser reescrito de otra forma.

5. Elegir siempre una salida exitosa. Si estas convencido que estás dando por finalizado algo que tiene que terminar, hazlo de la mejor forma posible. Podrías estar pidiéndole al otro que abandone el hogar que han construido juntos y reclamándole cosas que hasta ayer no te importaban  y ahora crees que son imprescindibles para tí. Dejalo ir, no te aferres o si decides hacerlo, permite que se instale el mejor clima para trabajar sobre  estos posibles acuerdos dentro del desacuerdo.-

Es posible y deseable negociar el final de una relación de pareja sin dejar una huella de destrucción. Se trata de escuchar y entender los sentimientos de pérdida de la otra persona y de facilitar un nuevo comienzo para ambos, una continuidad saludable de la propia historia familiar.-

Fuente: https://www.psychologytoday.com/blog/fulfillment-any-age/201608/5-ways-finesse-difficult-end-your-relationship Copyright Susan Krauss Whitbourne 2016

Referencia: Grace, C. (2016). Endings and loss in mergers and acquisitions: An exploration of group analytic theory. Group Analysis, 49(2), 134-148. doi:10.1177/0533316416642391

25% al 65% de parejas con diagnostico de infertilidad padecen estrés o depresión

Se calcula que una de cada siete parejas en el mundo occidental tendrán problemas para concebir. La ansiedad, el estrés y la depresión suele aparecer inmediatamente después del conocimiento del diagnóstico, impactando fuertemente en la comunicación de la pareja. Como siempre, no es posible generalizar, no obstante, sí es evidente que la que más sufre suele ser la mujer.

En este dato influye la visión cultural de género asociada a la mujer como “dadora de vida”, la historia individual, la historia de pareja y el hecho de que es la mujer quien constata mes tras mes que no ha quedado embrarazada.

Lo que sigue después del diagnóstico es una dinámica que pasa por la etapas de cualquier duelo: negación, ira, negociación, depresión, aceptación….y que puede desembocar en la consulta para realizar un tratamiento de fertilidad. Este proceso suele darse en un contexto de altos niveles de ansiedad.

 

 

 

 

 

Paradójicamente, el estrés suele afectar el resultado de los tratamientos en proporciones variables. Según la American Society for Reproductive Medicine  se calcula que hay una disminución en la ovulación de un 20% asociada a altos niveles de estrés y ansiedad y un 20% + de probabilidades de sufrir un aborto.

El proceso de aceptación del diagnóstico y la reducción del estrés y la ansiedad asociados requiere apoyo psicológico individual y de pareja. El objetivo es aprender a manejar el estrés y explorar las propias creencias asociadas a la infertilidad, el miedo a los tratamientos, el impacto en la sexualidad de la pareja, el estigma social, etc..

Suele también ser de utilidad, la participación en redes sociales, la información sobre la diversidad de tratamientos disponibles y otras alternativas como por ejemplo la adopción.-

 

 

 

La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

Fotografare se stessi come strumento di cura – Fotografia in psicoterapia

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/

Ortorexia: un nuevo trastorno alimentario

Tradicionalmente, los trastornos alimentarios incluían problemas con la cantidad de la ingesta, en la forma de un dejar de comer (anorexia) o un comer en forma compulsiva (bulimia).

En los últimos años, han aparecido nuevas formas  asociadas no tanto a la cantidad sino a la “calidad” de lo que se ingiere. Se trata de una preocupación excesiva, una obsesión que se convierte en patológica por mejorar el estado de salud a través de la alimentación.-

La ortorexia (del gr. “orto” recto y correcto y “orexis” apetito) es un síndrome, que no podemos considerar una enfermedad en sí misma pero que aparece como un trastorno no específico de la alimentación. Según la OMS, ya afecta al 28% de habitantes de países desarrollados y al alza.

Las personas afectadas por ortorexia, suelen:

  • definir qué comida es saludable y cual no lo es, lo que lleva a una restricción cada vez mayor de diversos alimentos
  • asumir creencias ligadas a conceptos filosóficos o ideas religiosas relacionadas con la comida y el proceso de generación de alimentos: por Ej. creen que no es bueno mezclar diversos tipos de proteínas o nutrientes en la misma comida
  •  condenar el consumo de proteína animal en todas sus formas,ligado al sufrimiento animal y la modificación genética de semillas
  • Planear sus comidas y las compras con días de antelación
  • Llevar algo para comer como una forma de no tener que consumir otros productos no aceptados
  • Evitan las comidas sociales porque asumen que no aprobarán el menú
  •  Demonizar  algunos alimentos azúcares, harinas blancas, carnes rojas puede llegar al extremo de criticar en su presencia a quién las consume
  • Preocuparse en exceso por las técnicas y materiales empleados en la fabricación de alimentos con especial referencia a herbicidas, o sustancias artificiales

En este trastorno puede suceder que al principio se trate solo de mejorar la salud, o curarse de alguna enfermedad o bajar de peso, pero esto se convierte en una conducta limitante que afecta las relaciones sociales y genera una insatisfacción afectiva que puede convertirse en crónica.

No hay una preocupación por la imagen corporal tan marcada como en la anorexia pero sí pensamientos obsesivos ligados al control y al perfeccionismo.También se detectan mecanismos fóbicos relacionados con una marcada ansiedad respecto de evitar los alimentos y cierta lectura hipocondríaca de las señales del cuerpo.-

El término “Ortorexia” fue acuñando por Steven Bratman,MD,MPH en 1996. Comenzó a usarlo en relación a pacientes que estaban muy obsesionados por su salud. No lo hizo en forma de diagnóstico sino como una forma de marcarles que esa forma “saludable” de comer, quizás no lo fuera tanto. Con el tiempo, comprendió que sí estaba frente a una nueva forma de trastorno alimentario, si bien no está oficialmente reconocida en el DSM-5.

¿Por qué alguién desarrolla ortorexia? por múltiples razones que van desde el miedo a la enfermedad, la compulsión por mantener un control completo, miedos, querer mantenerse delgado, temas de autoestima, búsqueda de crecimiento espiritual a través de la comida, efectos colaterales de cuadros post-psicóticos o crearse una identidad a través de la comida.-

Un abordaje psicoterapeutico buscará:

  • Identificar cuales han sido los disparadores emocionales de los síntomas ortoréxicos
  • Crear consciencia de las formas saludables de responder al miedo, la tristeza, la ira o la vergüenza
  • Evitar patrones destructivos de pensamiento tipo esto sí/aquello no, que agrega una experiencia de desesperanza
  • Desarrollar confianza en el potencial propio para hacer elecciones saludables hacia una recuperación.-

En todo caso, se trata de crear un clima que favorezca el restablecimiento de la confianza en sí mismo, una relación emocionalmente sana con el propio cuerpo, una lectura crítica de las tendencias que se leen en Internet y un ejercicio de creatividad para mediar entre las propias ideas, la información disponible y el propio proyecto personal.-

 

¿Qué tratamiento elegir en el trastorno bipolar?

“La manía consiste en buscar desesperadamente vivir la vida en su nivel más apasionado; repetir dos veces e incluso tres en las comidas, alcohol, drogas, sexo y dinero; intentar vivir toda una vida en un día. La manía pura es estar tan cerca de la muerte como nunca podría estar. La euforia es agradable y amenazadora a la vez. Mi mente maníaca rebosa de ideas y necesidades rápidamente cambiantes; mi cabeza está atestada de colores vibrantes, imágenes salvajes, pensamientos extraños, detalles agudos, códigos secretos, símbolos y lenguas extranjeras. Querría devorarlo todo (fiestas, gente, revistas, libros, música, arte, cine y televisión). En mis estados más psicóticos me imagino masticando las aceras y los edificios, tragándome los rayos del sol y las nubes (…) Mis acciones suceden al azar, basadas en pensamientos delirantes, intuición sesgada e instinto animal. Cuando estoy maníaco mis sentidos están tan afilados que el golpeteo de mis pestañas sobre la almohada suena igual que un trueno”.(Andy Behrman; Electrobody: a memoir of mania)

La efectividad de cualquier tratamiento psicológico depende de una serie de variables: por un lado la consciencia de enfermedad:  tener claro que hay un problema y depende en parte de uno mismo poder solucionarlo; por otro lado, la elección de la opción psicoterapéutica más adecuada y todo esto en un contexto de apoyo social en red: amigos, familia, trabajo, aficiones.

Algunas de las intervenciones más eficaces en el tratamiento del trastorno bipolar son:

1. Psicoeducación

Con la orientación psicoeducativa se busca que la persona asuma responsabilidad sobre la importancia de la correcta administración del tratamiento y tome conciencia acerca de los principales condicionantes de su trastorno.

Para ello se trabajan aspectos relacionados con:

  • Cómo funciona la enfermedad y su tratamiento.
  • Factores desencadenantes y causas de los episodios maníacos y depresivos.
  • Riesgos asociados a la interrupción del tratamiento.
  • Importancia de mantener hábitos de vida saludable.

Existen varias modalidades: individual, grupal, específicas para la familia (incluyen aspectos relacionados con la sobrecarga emocional, social  y económica que conlleva el cuidado de una persona con este trastorno) y mixtas (familia y pacientes con el trastorno).

2. Psicoterapia

Una vez que la medicación ha controlado los síntomas, es necesario llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal y vital. Es fundamental aceptar el diagnóstico e integrar la enfermedad como una parte más de la propia identidad, y también es necesario formar rutinas y hábitos que se adapten a un nuevo estilo de vida y  permitan crear y mantener una consistente red de apoyo.

La terapia permite adquirir nuevas estrategias y habilidades para afrontar dichos cambios y mantener el control de su enfermedad. Además, a través de estas intervenciones se consigue reducir tanto la frecuencia como la duración de las crisis.

Las principales líneas teóricas útiles en el trastorno bipolar son:

-Terapia cognitiva-conductual

Los esquemas mentales son fuentes de información ordenada que nos permiten estructurar y procesar nuestro comportamiento de forma simple. En el trastorno bipolar, los sesgos en estos esquemas constituyen, en muchas ocasiones, un factor de vulnerabilidad para la persona. Por ejemplo, si cree que la medicación no es necesaria una vez que se encuentre “bien”, probablemente abandonará el tratamiento y propiciará una nueva recaída; si piensa que cuando se encuentre triste lo mejor es encerrarse en casa para que los demás no lo noten, provocará un empeoramiento de los síntomas con el aislamiento…Por tanto, desde aquí se pretende trabajar sobre estas ideas irracionales y cambiar los patrones de conducta que interfieren en el bienestar de la persona.

-Terapia familiar

El contexto social ejerce una gran influencia en el comportamiento y puede llegar a agravar los síntomas.

Gestionar de forma adecuada las emociones relacionadas con la aceptación y/o integración de la enfermedad en la dinámica familiar y/o marital es clave para el bienestar de la persona con trastorno bipolar. Con la terapia familiar se intentan reducir los niveles de estrés diarios en la familia y se dan técnicas para mantener una buena comunicación.

Se trabaja con todos los miembros del núcleo familiar primario con el fin de conseguir una nueva forma de equilibrio. Se trataría de evitar, por tanto, patrones tanto de excesiva hostilidad como de sobre protección.

-Terapia interpersonal y social

Uno de los aspectos especialmente deteriorados en esta enfermedad son las relaciones sociales. Los cambios en el estado de ánimo, unidos a los desajustes de los hábitos de vida y sueño, provocan una disminución en la capacidad de la persona para mantener e iniciar encuentros con los demás.

Con estas intervenciones se recupera un orden en las rutinas y una correcta higiene del sueño, de forma que se facilite una mayor estabilidad emocional y se favorezca una integración a los ritmos de socialización de la persona.

Otros tratamientos

Existen otros tipos de terapias que también son utilizadas  arteterapia, musicoterapia, etc.), como complemento de la psicoterapia con buenos resultados.-

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¿Dónde puedo informarme de cuál es la mejor opción de tratamiento para mí?

Puedes consultar a tu médico clínico, hacer una consulta con un psiquiatra o un psicólogo clínico o bien buscar información personalizada en las diferentes organizaciones de terapias. Por otro lado, en los grupos de autoayuda, encontrarás a otras personas con tu misma problemática que podrán ayudarte a organizar tus opciones.

5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. “Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema“, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. “Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama“, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. “En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada”, aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. “Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes”, explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. “Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo”, aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. “Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación”, recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. “Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet”, aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular