Artritis reumatoidea: ejercicio, habitos saludables & psicoterapia

La AR es una enfermedad sistémica, progresiva, crónica y autoinmune, que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, lo que puede conducir a daño articular.

Se estima que en Argentina afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con prevalencia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en distintos grados: hay casos de evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve a alguna limitación importante. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Por ser una enfermedad progresiva y crónica, la Artritis Reumatoidea (AR) no tiene cura hasta el momento y quienes la padecen deben aprender a convivir cotidianamente con el dolor y el malestar que generan la inflamación y el entumecimiento de sus articulaciones.

Es importante que los pacientes y sus familiares sepan que la clave para llevar una vida lo más normal posible es que sigan un tratamiento integral, que incluya:

  • psicoterapia
  • medicamentos de apoyo para mejorar los síntomas,
  •  fisioterapia
  • cambios en el estilo de vida como la incorporación de actividad física regular y una dieta equilibrada y sana.

“La AR es un enfermedad crónica que requiere un tratamiento integral y multidisciplinario para lograr el objetivo principal, que es la remisión o, al menos, un estado de baja actividad en los casos en que lo primero es imposible conseguir. Las medidas básicas para alcanzar esto se basan en el control objetivo y estricto de la enfermedad y en el tratamiento medicamentoso específico”,asegura la Dra. Dora Pereira, Jefa de la Unidad de Reumatología del Hospital Ricardo Gutiérrez de La Plata, “Es de fundamental importancia el consenso entre el médico y el paciente, quien debe aprender a conocer su enfermedad; hacerse amigo del enemigo, y reconocer los beneficios del tratamiento bien indicado. Se trata de una patología que necesita de la atención conjunta del reumatólogo, médico clínico, terapista ocupacional, fisiatra, nutricionista, y psicólogo, entre otros profesionales”.

El tratamiento integral, la actividad física, un menú saludable y la contención familiar y social constituyen los pilares en los que se debe apoyar el abordaje de las personas con artritis reumatoidea.

“El tratamiento farmacológico incluye los medicamentos sintomáticos para disminuir el dolor y las drogas modificadoras de la enfermedad. Los primeros (antiinflamatorios no esteroideos y corticoides) disminuyen el dolor y la inflamación, pero no cambian el curso de la enfermedad y además hay que tener cuidado con los efectos secundarios, mientras que las segundas retrasan la evolución y deben indicarse inmediatamente al diagnóstico”, explica Pereira.

Por otra parte, es de fundamental importancia la rehabilitación fisioterapéutica para preservar o mejorar la respuesta muscular y la movilidad.En cuanto a la alimentación,  su importancia radica en que ayuda a mantener un peso adecuado que prevenga un daño mayor a las articulaciones y ayude a tolerar la medicación, mantener la fuerza y la energía y mejorar la función inmunológica. Un dato a tener en cuenta es que, mientras que deben evitar las grasas, las proteínas son para estos pacientes nutrientes especialmente importantes. Son fundamentales para la formación de músculos y huesos, y suministran un gran aporte de energía.

Por su lado, la actividad física aumenta la sensación de bienestar y mejora la condición muscular, les permite moverse con menos molestias, sin sobre exigir las articulaciones. Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios conviene que se consulte al reumatólogo y que considere si es el momento indicado, ya que deberá evaluar el grado de inflamación de las articulaciones. El tipo de actividad física elegida debe ser acorde con las articulaciones comprometidas y hay que tener en cuenta las propias limitaciones. Los ejercicios aeróbicos como caminar, andar en bicicleta o nadar, son buenos para conservar las estructuras articulares y musculares. Entre todos ellos, la natación es la mejor opción: es la más completa de las actividades y presenta una menor posibilidad de perjudicar las articulaciones.

Uno de los síntomas más asociados a la AR, e importante en la evolución de la enfermedad, es el dolor crónico. Dicho dolor presenta un impacto negativo en la calidad de vida del paciente y genera respuestas emocionales que puedenpotenciar el sufrimiento que lleva asociada la enfermedad. Sentimos miedo frente a dolores persistentes y difíciles de controlar; generan enojo, frustración, impotencia y ansiedad. Es por esto que los pacientes suelen evitar las actividades que creen que pueden resultarles dolorosas, para minimizar toda situación de malestar. Así, renuncian a mucho de lo que hace su vida agradable: desde reunirse con amigos o familiares hasta practicar un deporte e, incluso, trabajar.

El dolor crónico sin tratamiento se acompaña de ansiedad, miedo y depresión.  En estos casos se hace necesario buscar apoyo profesional. La oportunidad de recibir ayuda incrementa las posibilidades de mantener una buena calidad de vida y mayor adherencia al tratamiento, facilita el cambio de hábitos y permite trabajar las crencias asociados a la enfermedad así como también ayuda a disminuir los síntomas psicológicos.

La enfermedad impacta en la vida cotidiana del paciente, sobre todo al comienzo. El apoyo de las redes personales (familia, pareja, amigos) permite que afronte mejor los cambio; es necesario aprender a hablar de lo que pasa, pedir información, no temer a los cambios.

Se estima que en el país afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con preponderancia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en diferentes grados: hay casos con una evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve al paciente a la discapacidad. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Ese es el objetivo principal de las terapias disponibles en la actualidad: detener la progresión de la AR, mantenerla bajo control y reducir el dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones. Es una enfermedad autoinmune .Se desconoce su causa pero ciertos factores genéticos (hereditarios) y ambientales, pueden desencadenar la enfermedad, aunque no la determinan.

Si el tratamiento no se lleva de la manera correcta, la enfermedad avanza más rápido y vuelve al paciente incapaz de afrontar tareas diarias, como ocuparse de los quehaceres domésticos, conducir automóviles o, incluso, trabajar. Después de diez años de evolución con un tratamiento inadecuado o mal llevado, menos del 10% de los pacientes pueden trabajar o realizar tareas habituales de su vida cotidiana, y esto, a su vez, tiene un gran impacto en la vida social.

Por el contrario, si la enfermedad es tratada de manera eficaz y temprana, su progresión puede hacerse más lenta o detenerse. En estos casos, el paciente logra llevar una vida muy similar a la que tenía antes del diagnóstico. Para ello, debe visitar a su médico con regularidad y tomar los medicamentos que este le haya indicado.

Fuente: http://www.asteriscos.tv/salud-3111.html

5 objetivos básicos de la psicoterapia de pareja

 

Según Benson et alt. hay 5 principios básicos que los psicoterapeutas de pareja debemos seguir para lograr resultados positivos en la psicoterapia:

 

 

1- Cambiar  la forma en que se visualiza  la relación:

Se trata de ver a la relación de una manera más objetiva. Aprender a parar el “tú tienes la culpa” para entender qué es lo que pasa en un proceso que involucra a ambos.

La relación nunca se da aislada de un contexto. El psicoterapeuta comenzará recolectando datos sobre la forma en que se comunican simplemente observando como lo hacen en la sesión. A medida  que cada uno va entendiendo como comunica puede empezar a ver al otro y a sus interacciones desde un  nuevo punto de vista.

2- Modificar las conductas disfuncionales

Se trata de cambiar la forma en que cada partner se comporta con el otro. Además de mejorar su interacción, el psicoterapeuta busca que sus clientes no asuman actitudes que supongan daño físico, psíquico o moral o económico, controlando conductas de violencia doméstica, abuso de alcohol o sustancias o arranques de ira. En general es posible que, si el riesgo no es muy elevado, la pareja se beneficie con técnicas tipo “time-out”;Por ejemplo, parar la discusión por media hora, como una forma de evitar una escalada del conflicto.

3- Evitar el control emocional

Las parejas que evitan expresar sus sentimientos corren el riesgo de aislarse y sentir lo que pasa por separado. El psicoterapeuta hablará de los sentimientos y pensamientos que temen compartir.  La idea es que no haya tanto miedo al apego y que establezcan canales para poder expresar los propios sentimientos sin miedo al rechazo.

4- Mejorar la comunicación

Ser capaz de comunicar es una de las “3C” de la intimidad.

  • Cercanía
  • Comunicación
  • Compromiso

Habrá que aprender a hablarse de una manera más comprensiva. El psicoterapeuta ayudará a reconocer los tipos de comunicación más efectivos y empáticos y aquellos que causan más conflicto.

En estos casos lógicamente será muy diferente si la pareja discute mucho que si evita confrontar.

5- Promover fortalezas:

Habrá que  hacer hincapié en la capacidad de resiliencia de la pareja, sus fortalezas, sus zonas sanas; se trata de destacar las razones por las que vale la pena seguir. Esto incluye prescripciones del tipo “hacer algo para agradar al otro” o hacer hincapié en las emociones ligadas a recuerdos positivos para construir una nueva “narrativa”.

Cuando una pareja atraviesa una crisis, es bueno intentar no abandonarla  como respuesta a verlo todo “negro”, aquellas personas que temen a las relaciones largas, pueden aprender a resolver situaciones problemáticas y a desdramatizar los conflictos.

Estos cinco principios de una psicoterapia de pareja exitosa se basan en creer que las parejas pueden construir y mantener relaciones cercanas con éxito más allá de las crisis estructurales o puntuales.

El eje es definir si existe PROYECTO y COMPROMISO y en que grado los miembros de la pareja están dispuestos a reformular el “contrato” que los unió.

Y a partir de esa definición, una mirada objetiva a la relación de pareja ayuda a reducir las conductas disfuncionales, sentir que se puede compartir emociones, comunicarse más efectivamente y resaltar aquello que funciona.

La psicoterapia puede ayudar a recordar que cada relación es única y tiene desafíos y oportunidades, fortalezas y debilidades pero casi siempre se merece  la mejor de las chances de sobrevivir a una mala época.-

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22304876

 

Relaciones que enferman: el caso Vivian Maier

Vivian Maier es uno de los más interesantes eventos virales de los últimos años. De hecho, nadie conocía este nombre hasta el 2007, en que John Maloof, un joven de 27 años que escribía un libro sobre la historia de Chicago, comprara en un remate, un lote de cajas por 300 U$S . Terminado su libro, se dedicó en detalle a examinar el contenido de las cajas que había adquirido.

Le tomó cerca de un año y medio darse cuenta de que eran excelentes fotografías, la mayoría -exactamente 150.000- negativos sin revelar, guardados en cajas y mezclados con ropa, tickets, cheques de la seguridad social sin cobrar, películas en 8mm y recortes de periódicos.

Abrió un blog y publicó las fotos en Flickr y el resultado viral fue inmediato. Se trataba de una colección de fotografías de calle que hacían a Vivian Maier digna de compararse con Diane Arbus o Helen Levitt.

¿De que  tipo de relación que enferma hablamos en este caso? Lo que se sabe de Miss Maier es lo que Maloof ha investigado y publicado en su blog y en el film http://www.findingvivianmaier.com/, y lo contado por un documental de la BBC1, Vivian Maier Mistery.

 

Una mujer que muere a los 83 años, en 2009, casi como una homeless, después de haber trabajado como niñera toda su vida, mientras fotografiaba escenas de calle con una Rolleiflex eternamente colgada de su cuello. Algo dice la elección de la marca de su cámara- tuvo por lo menos siete-. Las Rolleiflex, son las cámaras profesionales por excelencia, no solo técnica sino también estéticamente….y nunca han sido baratas.

Una mujer sin historia, ni parientes, ni intereses personales- más allá de la fotografía- nacida en New York pero ligada a Francia por herencia materna. Las preguntas que se hacen los que se acercan a su obra, absolutamente perfecta técnica y conceptualmente, comienzan siempre con ¿Por qué?

¿Por qué no revelaba sus fotos? ¿ Por qué trabajaba como niñera y no como fotografa? ¿Por qué ocultaba su origen y su nombre?

Nuestra mirada desde la psicología, nos conduce a conclusiones poco glamourosas y más cercanas a la psicopatología. Esta mujer solitaria, que nunca sintió la necesidad de tener un espacio propio y que dejó recuerdos difíciles en los niños que cuidó, era probablemente una persona afectada por algún grado de esquizofrenia paranoide.

Había en ella conductas de acumulación compulsiva, lenguaje que imitaba un acento francés que no le era propio, una forma de vestir fuera de contexto, masculina y gris, una forma de caminar desgarbada y dura y una búsqueda permanente de sentido a través de las noticias en los periódicos que guardaba por toneladas.

 

Su interés por las historias de asesinatos, raptos, miseria y violaciones, en ese “Te lo dije!”, que comenta una de las personas que la trató, bien podía deberse a algún desplazamiento de algún profundo trauma, imposible de simbolizar, vivido por ella o quizás por su madre, Maria Jaussard, que había nacido en  Saint-Bonnet-et-Champsaur , un pequeño pueblo de los Alpes Franceses y emigrado a New York en 1914.  Se sabe de ella que se casó con Charles Meier en 1919 y  que en 1926 nacería Vivian. Luego de su separación, llevará a su hija a su pueblo en 1932 y allí vivirán varios años hasta su vuelta a USA. Vivian volverá a este pueblo en 1949 y en 1959, y con una pequeña herencia viajará por distintos países de Asia. ¿Qué pasó con su padre y su hermano?, ¿Cuando se mudó a Chicago?¿ Había terminado algún tipo de estudio? Hasta ahora poco se sabe.

¿Por qué no revelaba sus fotos?, desde la psicopatología, podemos decir que posiblemente no lo hiciera porque su objetivo terminaba en el control de la imagen, de la vida, de las emociones ajenas. Podía acercarse mucho con su cámara , pero era incapaz de contacto humano consciente. No se trataba, como decía Cartier-Bresson de “capturar el momento”, aquél en el que “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón”, sino simplemente de congelarlo. Tomaba, por ejemplo, fotos de los golpes o accidentes de los niños a su cargo, sin participar ni ayudar, simplemente “congelando el momento.”

No obstante, es probable que en ese gesto hubiera un intento de contacto, una captación del dolor ajeno que no podía culminar en una acción reparadora, debido a su falta de empatía y deterioro de los canales emocionales. De allí su actitud compulsiva. Puede que también la influencia de Jules Bennard, esa amiga de su madre, fotógrafa, haya sido mayor de lo que se pudiera pensar.

Su trabajo sugiere una percepción inconsciente de lo que la postura y el gesto transmiten, no es necesario buscar doble lecturas.

Era simplemente alguien que a través de su cámara podía controlar su ansiedad de separación. El origen de su complicada personalidad, como en cualquier caso clínico, habría que rastrearlo en la serie complementaria que seguramente descubriría, además de una predisposición genética, vivencias traumáticas, abusos, violencia simbólica y sobre todo abandono, mucho abandono. Podemos arriesgar en su historia muy poca mirada de algún otro significativo.

No parece una aficionada a la fotografía sino alguien que fotografiaba como una forma de supervivencia.  Como lo hacía Van Gogh con su pintura o Kafka con su narrativa.

La creatividad está muy ligada a las zonas oscuras de la mente y puede ser una oportunidad de superar los propios fantasmas, quizás si Vivian hubiera tenido interés en revelar sus fotos, hubiera abierto un camino hacia alguna forma de equilibrio mental. En el caso de Vivian, parece que se trató simplemente de alguien muy talentoso pero profundamente enfermo.

Esta fama póstuma no agrega nada a la historia, más allá de brindar una oportunidad de análisis de la fuerza que lo visual tiene en esta cultura. Importa muy  poco ahora quién era o qué le pasaba.

Aunque esa visión retrospectiva de la gente que la trató e incluso padeció, puede que ayude a derribar prejuicios y a crear una mayor consciencia acerca de lo que es la enfermedad mental. La relación que enferma, el infierno, en este caso ha sido la relación con los otros. La humilde e invisible niñera que tomaba fotos, se ha transformado en la gran fotógrafa que trabajaba como niñera.

Finalmente, cada vez que admiramos una de sus fotografías estaremos cerrando un círculo y esto, puedo que ya no le importe a Vivian pero seguramente nos  debería importar a todos.-

Para saber más:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer

http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/vivian-maier-and-the-problem-of-difficult-women

http://www.theguardian.com/film/2014/jul/17/finding-vivian-maier-documentary-review

Adictos a las series, ¿Por qué nos encanta contar el final?

Revelar detalles de la trama (spoiler) de series exitosas de la televisión era considerado hasta ahora de muy mala educación  [N. de la R.: spoiler proviene de spoil, “arruinar” en inglés].

Según  el antropólogo cultural Grant McCracken, que dirigió una investigación etnográfica auspiciada por Netflix, el gigante del streaming, sobre la función de los spoilers en la sociedad global,  divulgar detalles importantes de una trama de ficción se relaciona con la necesidad de afirmar nuestro poder y ascendiente social.

McCracken descubrió que la misma estructura de los capítulos y el ordenamiento por temporadas promueven el  binge watching (sesiones maratónicas en las que se ven numerosos capítulos o incluso temporadas completas de las series en una sola sentada) así como otros cambios en la forma en que la gente mira TV. “Saber algo sobre una serie que los demás desconocen es tener poder sobre otros -explica McCracken, que ha enseñado en la Universidad de Cambridge, en el MIT y en la Escuela de Negocios de Harvard-. Algo así como decir: «Yo vivo en el futuro al que ustedes esperan llegar algún día».”

Netflix planea utilizar esta investigación como base para una nueva promoción digital entre sus abonados, que incluye un cuestionario que ayuda a la gente a clasificar en qué forma prefieren arruinar ficciones.

¿Le gusta revelar una vuelta de tuerca a propósito, sólo porque puede hacerlo?

Es el llamado espoileador despechado (un empleado que le saca el suspenso al ciclo preferido de su jefe, o una hija enojada con su madre que le revela quién morirá en su drama preferido)

¿O se le escapa contar lo que no debiera sin querer, por pura emoción de compartirlo?

Es el espoileador impulsivo.

El espoileador desvergonzado cree que una vez que el capítulo se emitió en los Estados unidos está bien contar lo que pasa en él.

Y luego encontramos al espoileador enigmático, un maestro en decirlo todo sin decir nada. Porque los spoilers, bien pensados, pueden ser intrigantes y seductores como un epigrama. La conducta del espoileador enigmático es la última en emerger, según afirma McCracken.

La investigación -y el uso promocional que hará de ella Netflix- es parte de un intento más amplio de este servicio de streaming para comprender la cambiante relación del público con la TV.

La compañía elabora sus apuestas de programación sobre la teoría de que la televisión por Internet está reemplazando a su contraparte tradicional: las aplicaciones reemplazarán a los canales, los controles remotos desaparecerán y, tarde o temprano, las pantallas proliferarán sin control.

En 2013, Netflix dio a conocer un estudio que afirmaba que cada vez más espectadores adultos preferían ver las series en sesiones maratónicas online en lugar de a razón de un capítulo por vez, como es usual en la pantalla chica (otros investigadores afirman que la audiencia pasa cada vez menos tiempo mirando programación en vivo; prefiere seguir los contenidos en los horarios que le son más convenientes, gracias a los sistemas de Video On Demand y el propio streaming.

“El VOD está afectando a la TV tradicional” -explica Richard Greenfiled, analista de BTIG Research, en un informe al que tuvo acceso The New York Times-. La conducta del consumidor está cambiando y parece una tendencia imposible de revertir”.

Considerando estas afirmaciones como válidas, Netflix le pidió a McCracken estudiar cómo los spoilers afectan el consumo de historias: ¿saber cómo terminará una serie hace que empezar a verla desde el principio pierda atractivo? ¿Un spoiler podría motivarnos a descubrir una nueva ficción?

McCracken registra la aparición del spoiler hace una década, en consonancia con el desarrollo del consenso crítico sobre la TV como proveedora de historias más sutiles, complejas y sofisticadas. Series como Buffy the Vampire. Slayer y The Wire fueron dos de los primeros ciclos que rompieron las reglas de las series clásicas: los personajes buenos hacían cosas malas y cosas malas le pasaban a la gente buena.

El surgimiento de la llamada Tercera Era de Oro de la TV hizo que la gente hablara cada vez más de sus ficciones y, con ello, comenzara a romper el pacto tácito de no contarle el final de una buena historia a quien no la ha descubierto aún, agrega McCracken. Y lo llamó “el impulso OMG” (por las siglas en inglés de “Oh, My God!”), ya que esa exclamación suele ser en los Estados Unidos el preámbulo de una conversación acerca de una vuelta de tuerca impactante de una serie en particular. “El poder de esta nueva era de oro es tan intenso que llevó a la gente a tenerlo como primer tema de conversación social. Lo que ocurrió la noche anterior en la pantalla chica de pronto era tan importante como para proferir exclamaciones y meter la pata ante los demás.”

Las cadenas de TV de los EE.UU. han respondido a estos cambios produciendo series llenas de vueltas de tuerca sorprendentes, como matar a un personaje central (como ocurrió en la última temporada de la ficción The Good Wife, de CBS). El drama de alto impacto puede provocar más comentarios en las redes sociales, y ese alto perfil puede ayudar a que más espectadores decidan ver esos programas en vivo, lo que aumenta el rating. Pero McCracken sostiene que la buena televisión es a prueba de spoilers. “Uno puede saber de antemano qué pasa, pero aún querer ver el programa”, afirmó.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1734685-ver-series-en-la-era-de-los-spoilers-un-campo-minado

Editado por : Raquel Ferrari

Violencia masculina en la pareja

La construcción de la identidad masculina.-

Badinter (1993) señala que el hombre ha de hacerse. La identidad masculina se construye por oposición diferenciándose de la femenina, desde éste punto de vista podemos entender la masculinidad como una reacción, más que como un resultado de identificaciones.-

En este punto cabe diferenciar conceptos:

identidad de género: constructo teórico que permite comprender los rasgos y funciones psicológicas y socioculturales que se atribuyen a cada sexo (y son por lo tanto modificables) y la  identificación con los valores y los atributos culturales adjudicados en un contexto histórico-geográfico determinado a la masculinidad o a la feminidad.-.-

identidad sexual: identificación del sí-mismo como perteneciente al sexo masculino o femenino, anatómica, morfológica y fisiológicamente.-

De acuerdo a un enfoque ecológico la construcción de la identidad masculina es un complejo formado por valores que determinan el estereotipo de género masculino y los lugares relativos del varón y la mujer en la sociedad.

Los mandatos culturales comportan prescripciones y prohibiciones, la más fuerte de ellas es “no parecerse a una mujer”. Desde el microsistema hablamos de la importancia del afecto paterno: el padre lejano, ausente, faltante, implica para el hijo varón el único modelo para diferenciarse de lo femenino materno. Un padre de estas características incorpora la distancia corporal, la inexpresividad, la ausencia de sentimientos tiernos como atributos que tienden a incrementar la sensación de pertenencia a la género masculino.-

Desde 1986 existe en algunos países actividades grupales masculinas tendientes a recuperar sus aspectos “femeninos” , en casi todos los casos existe una presión social que les exige una vuelta a la imágen estereotipada del varón tradicional.-

Masculinidad y violencia.-

Históricamente, los estudios acerca del género femenino precedieron a los que se ocupan de la condición masculina. Del mismo modo, los trabajos sobre violencia familiar se ocuparon en primera instancia del problema de las mujeres maltratadas. Posteriormente se vio la necesidad de enfocar la problemática correlativa: los hombres golpeadores.-

Cuando hablamos de hombres golpeadores nos referimos a todos aquellos que ejercen algún tipo de abuso (físico, emocional, o sexual) .

James Ptacek,  (1984) en su revisión de la literatura clínica sobre hombres maltratadores consideró que existen algunas tendencias de interpretación preocupantes:

1) Insuficiente análisis de las perspectivas de género

2) Tendencia a culpabilizar a la víctima

3) Psicopatologización

Una de las definiciones más extendidas ve a los  hombres golpeadores como dueños de  una personalidad “sádica” o bien “pasivo-agresiva”, que presentan características paranoides o personalidad borderline, en definitiva características pasibles de ser encuadradas dentro de la psicopatología.-

El mayor peligro de asociar la conducta violenta a características psicopatológicas o adicciones o trastornos de personalidad, consiste en que le quita responsabilidad sobre el hecho .-

También se ha intentado explicar la conducta violenta con un modelo basado en elementos de tipo biológico o hereditario: Ej. mayor predisposición biológica del hombre a la violencia.- Un tercer tipo de explicaciones proviene de la sociología y aplica la violencia conyugal al resultado de una sociedad patriarcal en que se acepta la dominación del hombre sobre la mujer.-

Cada uno de estos enfoques es parcial e insuficiente y no agota el tema, la violencia de género es una entidad en sí misma, una estructura con reglas propias y no un síntoma de un problema psicopatológico individual. Los hombres que ejercen violencia física en sus relaciones de pareja suelen ser una caricatura de cómo “debe” comportarse un varón. Siempre debajo de una capa de racionalidad encontramos un sistema de creencias apoyado en el sexismo.-

Otra de las características es la dificultad en la expresión de sentimientos y la prohibición tácita de expresarlos, porque ésto es considerado un síntoma de debilidad y el hombre “debe” ser fuerte.-Esta especie de discapacidad comunicacional está relacionada con la inhabilidad para resolver conflictos de otra manera que no sea la violenta.

La violencia proporciona una forma temporaria de poder.-Las investigaciones de Dutton (1988)concluyen que estos hombres interpretan las situaciones como amenazas aún sin evidencias suficientes (ello apoyado en una baja autoestima).-

Otra característica casi siempre presente es el aislamiento emocional. Se trata de un tipo de aislamiento social vinculado a lo afectivo; algunos hombres relatan que tienen muchos amigos, se relacionan con muchas personas pero en la esfera privada no son capaces de armar relaciones de cercanía.-

Asociado a ésto encontramos muchas veces indicios de un imagen de sí mismo muy desvalorizada : en el mundo público no se atreven a decir lo que piensan o quieren, en el ámbito privado suelen justificase con frases como “ella me provoca” “yo no sé lo que hago en esos momentos” etc..las racionalizaciones son válidas para su pareja pero no en otras situaciones donde sí parece que pueden controlarse. Es por eso que se hace tan difícil el trabajo terapéutico: no sienten responsabilidad por sus actos, por lo tanto tampoco pueden pedir ayuda para resolver éstos problemas, porque no los perciben como propios. Buscan la responsabilidad afuera: en la mujer, la familia, la situación del país, los hijos, los problemas económicos, etc…

Estos hombres han incorporado un modelo de estructura jerárquica como modo de resolución de conflictos interpersonales, un modelo presente en su propia historia de vida. Eran los que ocupaban el lugar inferior en la escala jerárquica de la pirámide de poder intra familiar. Es muy frecuente que hayan sido víctimas de violencia en distintas formas o testigos de interacciones violentas .-

Resumiendo:

El comportamiento intra familiar violento es una conducta aprendida y relacionada con experiencias vividas en la infancia y adolescencia. Los agresores no son enfermos mentales sino personas con trastornos de carácter, bajo nivel de inteligencia emocional y baja capacidad de resolución de conflictos; todo en el marco de una ideología sexista.

Suelen presentar dificultades severas para seguir un tratamiento, no internalizan el problema como propio, tienen una gran dependencia emocional hacia la mujer y por eso no soportan el abandono porque no soportan estar solos. La restricción emocional de estos hombres se manifiesta en el lenguaje verbal y el lenguaje conductual : Ej rostro rígido hasta ser inexpresivo, rigidez corporal, discursos muy racionales, asociación del hecho de ser observado con el de ser acusado, se ubican en un lugar pasivo, etc…

Aunque gran parte de los hombres violentos han padecido maltrato en su familia de origen como víctimas o testigos de relaciones abusivas, ésto NO justifica su accionar violento actual. Son momentos evolutivos diferentes, su historia no debiera servir para exculparlos sino para ayudarle a entender que aspectos de su subjetividad están dañados.-

Para saber más:

Bernard Ch & Schiafer j (1990) : Dejad a los hombres en paz. Barcelona, Paidós, 1993

Piaget, J: Personas dominantes, Buenos Aires, Bergara (1993)

Corsi, Jorge: Violencia masculina en la pareja, Buenos Aires, Paidós (1995)

Dutton Donald G. : El golpeador: un perfil psicológico. Buenos Aires , Paidós (1997)

Adolescentes hiperconectados, algunos tips

La hiperconexión es ya una característica de nuestro día a día, especialmente – pero no exclusivamente- entre los adolescentes. Pasar horas frente a la computadora o revisando las notificaciones del celular,  descargando apps o revisando las redes sociales es una conducta habitual  no importa si estás en el cole, en el coche o en una reunión de trabajo.

 Algunos padres se preguntan si sus hijos no estarán sufriendo “adicción” a la tecnología pero  –salvo contadas ocasiones– no es correcto hablar del uso indiscriminado y continuo de la tecnología como una “nueva adicción” o una “adicción sin drogas”. Aunque sí de una dependencia psicológica.

Una  adicción se define por la pérdida de control sobre la situación de consumo y en una necesidad de mayores dosis cada vez mayor. De lo que se trata es de analizar qué tipo de relación tiene el adolescente con la tecnología.

Experimentar cierta ansiedad cuando no es posible conectarse puede tener que ver con un estilo de personalidad o con las consecuencias del uso continuado, en donde estar desconectado es equiparable a “ser invisible”.

En el caso de los adolescentes, el problema surge cuando parece más importante lo que pasa en el móvil que lo que pasa en la vida real. Un chico o una chica tímido/a que se relaciona poco y mal y cuyos logros laborales, académicos o sociales son escasos puede ser un nerd de los videojuegos o un chateador compulsivo…incluso con un toque de brillantez en sus comentarios. Y es una forma de resolución de sus conflictos, atacarla puede ser una mala idea. Hay un problema, pero es una cuestión previa, la tecnología no es la causa, en todo caso será la consecuencia.

La interpretación que se haga de la cuestión, tiene un fuerte componente cultural. En China, por ejemplo, se entiende que se trata de una cuestión de estado que amenaza a la juventud y la respuesta es una terapia llevada a cabo en campamentos militares, una especie de “boot camp” psicoterapeutico de los que ya hay 400 en todo el país. Tao Ran– director de uno de estos centros, afirma que muchos de estos chicos están tan enganchados a los juegos de Internet “que usan pañales por miedo de que tomarse un minuto para ir al baño afecte su desempeño”por eso la llaman “heroína electrónica”.

Los padres de estos jóvenes deben pagar 10 mil yuanes (U$S 1.600, el doble de una salario promedio en Pekín) para que reciban tratamiento en estas instituciones.  En la mayoría de casos, ellos también deben quedarse, porque se considera que fallaron en la crianza de sus hijos.

Y en Corea del Sur -la madre de la criatura- más del 25 por ciento de los adolescentes presenta síntomas de dependencia del smartphone, más del doble del 11,4 por ciento registrado en 2011. El promedio de uso del smartphone entre los más de 15.000 encuestados en uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo alcanza las 4,1 horas diarias. De todo el tiempo que los usuarios dedican a sus smartphone, un 40,6 por ciento corresponde al uso de aplicaciones de mensajería móvil, un 17,6 por ciento a la lectura de noticias y un 8,3 por ciento a juegos online, según el sondeo.

En esta parte del globo, entendemos las cosas de otra manera.  No obstante, las consultas de padres preocupados por este tipo de cuestiones sobre todo en la franja 10 a 13/14 años, van en aumento. Nuestra sugerencia profesional es  tratar de encontrar un equilibrio entre la tecno paranoia o la prohibición y el adoptar una actitud coherente desprovista de prejuicios o lugares comunes. Se trata de encontrar un equilibrio entre estrategias del “Qué” – al estilo de Asia- y las estrategias del “¿Por qué?” -al estilo occidental-.

Creemos que prohibir no suele tener resultados positivos, educar es más efectivo. La red es una espacio de conexión, aprendizaje y socialización. Es un trabajo del adulto acercarse a este mundo y esto incluye a padres y docentes. El adolescente dejará de jugar a Candy Crush si, como docentes  le proponemos una búsqueda en Google en el marco de una actividad para reconocer información útil en los primeros 10 resultados que nos tira el buscador o si compartimos con ellos, aunque sea en parte, nuestra propia vida online. Si le preguntamos por lo que no sabemos en lugar de alarmarnos y demonizar.

Estímulo de la creatividad y nuevas funciones cognitivas son dos de las oportunidades que nos brindan las pantallas.

Pero, como se trata de ocuparse y no de preocuparse conviene consultar si se notan algunos de los siguientes síntomas:

/ Tener pensamientos recurrentes sobre Internet, necesidad de incrementar el tiempo de conexión y dificultad para controlarlo a pesar de considerarlo un problema.

/Interpretar situaciones de la vida real a imagen y semejanza de un video juego

Reducir el tiempo del sueño  para seguir conectado

/  Descuidar o abandonar otras actividades importantes, cambiar la frecuencia de contacto con la familia, salidas, deporte, hobbys, estudio por pérdida de interés generalizado en temas que antes agradaban.

/ Recibir quejas  de alguien cercano, como los padres o los hermanos o la pareja sobre la “desconexión” offline.

/ Pensar en la Red constantemente, incluso cuando no se está conectado, y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta lenta.

/Intentar limitar el tiempo de conexión sin éxito y perder la noción del tiempo o mentirse sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un video juego.

/ Estar más irritable  y cambiar el patrón de rendimiento en los estudios. No se tiene tiempo para completar las tareas o trabajos académicos

/Sentir una sensación de euforia mientras se está navegando o jugando o chateando

/Sentirse culpable y ocultar o mentir parte de la a actividad online a la pareja, los padres o los amigos

¿Qué pueden hacer los padres?

1) Fomentar el uso saludable de las nuevas tecnologías, y en particular de Internet. Para ello es importante estar informados de que hacen sus hijos, que paginas visitan, que dispositivos usan, si les gustan los video juegos, para qué usan la red. Esto solo se consigue si se conoce el medio, para eso es necesario perder el miedo al cambio.

2)  Limitar el uso de las nuevas tecnologías y pactar “apagados programados” no solo de los dispositivos de los chicos sino también de los propios. El padre que ataca la vida online de su hijo adolescente pero que llega a casa y se sienta a contestar mensajes o releer su correo es poco creíble. Coherencia, es la clave.

3) Y esto tiene que ver con la estrategia de incentivar otras actividades propias y ajenas por fuera de la Red. No importa si se trata de organizar un safari fotográfico para después compartir las fotos en Instagram. Lo importante es la salida en grupo.

4) Un cliché pero una verdad grande como la copa de un pino:  promover el diálogo en familia, incluso sobre los riesgos que conlleva el uso inadecuado de las nuevas tecnologías pero también las oportunidades que brinda.”Cuidado que viene el lobo” solo ….no sirve.

 Factores de riesgo de uso abusivo de tecnología:

/Rasgos de personalidad: baja autoestima, adolescentes con tendencia a la introversión o dificultades académicas o familiares déficit en habilidades sociales o con problemas emocionales por exceso de ansiedad.

/  Presencia de otras conductas compulsivas (drogas, alcohol, juego, sexo) o  padres con dificultades para poner límites. Desorden en los hábitos.

/Ansiedad y depresión : Internet aparece como una forma de distracción y de calmar el miedo al vacío

/Stress, por cambios recientes, mudanzas, divorcios, muertes en la familia, desempleo

/Síntomas físicos: síndrome del túnel carpiano; ojos secos y enrojecidos, dolor de cuello, dolores de cabeza, trastornos de sueño, ganar o perder excesivamente peso.

El uso compulsivo de Internet suele ser la señal de problemas más profundos. Pedir ayuda es la mejor forma de resolver el tema. Los adolescentes suelen enfrentarse  los padres, pero si reciben la misma información de distintas figuras de autoridad, están más predispuestos a escuchar. Pruebe ver si puede hacer alianzas con el coach del equipo en el que juega su hijo, o con un médico de confianza, o un amigo al que se respete.

Y no deje de considerar el consultar un profesional para pedir orientación, si está preocupado por su hijo/a.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Violencia y crueldad en los medios

Las fotos y los videos de personas saltando desde las ventanas del World Trade Center el 11-S, ya casi no se recuerdan. Pero ese día cambiaron muchas cosas y no solo en lo geopolítico; ver en vivo y en directo seres humanos en situaciones extremas supuso un antes y un después en el tratamiento de las imágenes en los medios de comunicación.

El paradigma de este cambio es esa foto de una mano amputada yaciendo solitaria en el pavimento que fue tratada de diversas maneras por los medios: The Times o The Sun no la publicaron, The Guardian le quitó intensidad borrando la sangre y Der Spiegel la oscureció para darle más dramatismo. El fotoperiodismo que retrató las guerras del S.XX y que dió imágenes eternas a través de las cámaras de Robert Capa, Cartier-Bresson, Gerda Taro o Bourke-White se fue deslizando en este siglo XXI a un terreno resbaladizo y sin fondo en donde abundan niños mutilados, soldados carbonizados o cuerpos desnudos apilados sin misericordia.

Luego del 11-S;  la Invasión a Irak (2003), el tsunami en el Océano Índico (2004) y la muerte de Sadam Hussein (2006) supusieron hitos en una cobertura sin precedentes de imágenes y videos que ya no eran realizados por profesionales sino por aficionados armados con teléfonos celulares, cámaras digitales o videocámaras caseras. Se trata de una brutal alteración de las reglas de juego en comunicación social. Ya no importa la calidad de la imagen o  la crudeza de la composición sino la velocidad con que es  subida a Internet.

Las imágenes  tomadas por testigos oculares del accidente del vuelo MH-7 de Malaysian Airlines sobre Ucrania  de Julio pasado aparecieron minutos después en Twitter; sin policías cerca y  con cuerpos esparcidos en más de 10 km a la redonda, la gente fue absolutamente libre de sacar fotos y mucho antes de que llegaran los reporteros profesionales ya teníamos una idea de lo que había pasado, en crudo, sin filtros.

Es como si en la social media existiera una carrera no declarada por ver quién cuelga primero la noticia. Estos días, un adolescente realizó una selfie con el cadáver de otro chico al que había asesinado de fondo y lo subió a su página de Facebook; las imágenes de la caída de un avión en Corea filmadas desde un coche por alguien que pasaba por la carretera  fueron reproducidas una y otra vez en todos los noticieros.

Es imposible teorizar sobre la irracionalidad de estos hechos. Lo siniestro no tiene palabras. En teoría, debiera haber una diferencia entre este fenómeno, comparable a una patología de borde, producido por las plataformas de Internet y la edición informativa hecha por profesionales en donde debiera privar la ética o por lo menos algún tipo de valor moral, pero no siempre es así. Imágenes de cuerpos desmembrados o pertenencias personales, incluso fotos y pasaportes han aparecido en las noticias, aún antes de que se diera la lista oficial de desaparecidos o muertos, muchos familiares se han enterado de esta forma de su pérdida.

El argumento más común es el derecho a informar y  contribuir a la toma de conciencia de lo que es una guerra -por ejemplo-. No hay nada más abusado en esta sociedad líquida que la declamación de los derechos: a la libre expresión, a la información, a la libertad sin límites. Pero esta libertad de hoy difiere bastante de la libertad de la Revolución Francesa, ya no se habla de igualdad sino de similitud y no se habla de fraternidad porque para eso habría que dejar de considerar al otro como una cosa. Porque, sucede que las imágenes se manipulan con programas informáticos, “crean” una realidad y en muchos casos son utilizadas para armar contextos según diversos objetivos.

Pero, ¿Qué nos pasa a los que miramos? ¿Qué peculiar cultura voyeur ejercitamos cuando somos cómplices del que publica? Desde el punto de vista psicológico, importa más esa tendencia a gozar del horror, esa atracción por lo macabro que está en el orígen de la lectura que hacemos de lo que vemos que la empatía que nos permitiría padecer con el otro; por eso somos cómplices cada vez que generamos un trend topic retwiteando una imagen macabra.

La fuerza pulsional de una escena va más allá de su verosimilitud. El impacto que tiene  en nuestra mente la crueldad que refleja una secuencia visual de guerra no discrimina entre lo real y lo ficticio; es igual Call of Duty, que la guerra en Siria o El  único superviviente.

Pertenecemos a una cultura en la que la frivolización y los memes desnudan la voluntad de goce perverso, en donde no hay reflexión, ni sufrimiento, ni queja a la manera neurótica sino que impera la actuación, exenta de vergüenza. La distancia entre una imagen que moviliza, como por ejemplo la foto de Samuel Aranda del 2011, en la que una mujer con el velo integral sostiene a un herido en una mezquita de Yemen durante la primavera Árabe y que ganó el premio World Press Photo de ese año, y una imagen en  la que  se silencia el horror, como por ejemplo la del soldado americano incinerado dentro de su tanque durante la retirada de Kuwait en 1991, tomada por Kenneth Jarecke, es la misma distancia que existe entre el erotismo y la pornografía.

La capacidad de denuncia de una imagen es innegable, el poder de lo obsceno que encierra también es innegable. Desde el punto de vista ético, quizás se trate menos del impacto de la crudeza de unas imágenes que de la manipulación emocional hacia el que las mira. La verdad no existe y menos en este mundo virtual en que nos movemos.

Parece que ya no es cierto que una imagen vale más que mil palabras; la sangre, los cuerpos desmembrados, las ejecuciones online no nos harán más conscientes del dolor ajeno, porque no estamos preparados para discriminar entre realidad y fantasía, salvo que nos toque de cerca, muy de cerca. Y eso generalmente no pasa, por eso los únicos que se sienten directamente afectados por ellas son los familiares directos o los que han pasado por situaciones similares y recrean el bucle del horror en una personal versión de estrés post-traumático cada vez que ven el accidente, el muerto, la persecución, la sangre. En ellos la empatía está activa, los demás somos de palo.

El planteamiento ético de fondo pasa una vez más, tal como lo señalaba Chomsky hace décadas, por lograr que los medios no se sumen a la manipulación de la realidad a través de abusar de lo emocional y dejen de relegar la reflexión imprescindible sobre las causas del dolor humano a guiones simplificados en donde hay buenos y malos, lindos y feos, vivos o muertos.

En cuanto al mundo online, no existe aún una ética de la información en las  redes sociales. El problema es grave porque la generación Z, nacida alrededor del Milenio, se mueve con códigos de inmediatez visual, individualismo y ausencia de responsabilidad social, pero posee una ilimitada capacidad de establecer comunidades online, enormes y exitosas. En un mundo en el que ya no hay nadie pilotando el Enola Gay sino que drones dirigidos por ordenador destruyen en segundos poblaciones enteras, sacan fotos y las suben a la Red, la reflexión sobre el impacto que estas  nuevas formas de la  pulsión de muerte tendrán en la sociedad de las próximas décadas  es,  desde luego, muy inquietante.

Artículo publicado en http://joiamagazine.org/revista/marzo2015/