Ortorexia: un nuevo trastorno alimentario

Tradicionalmente, los trastornos alimentarios incluían problemas con la cantidad de la ingesta, en la forma de un dejar de comer (anorexia) o un comer en forma compulsiva (bulimia).

En los últimos años, han aparecido nuevas formas  asociadas no tanto a la cantidad sino a la “calidad” de lo que se ingiere. Se trata de una preocupación excesiva, una obsesión que se convierte en patológica por mejorar el estado de salud a través de la alimentación.-

La ortorexia (del gr. “orto” recto y correcto y “orexis” apetito) es un síndrome, que no podemos considerar una enfermedad en sí misma pero que aparece como un trastorno no específico de la alimentación. Según la OMS, ya afecta al 28% de habitantes de países desarrollados y al alza.

Las personas afectadas por ortorexia, suelen:

  • definir qué comida es saludable y cual no lo es, lo que lleva a una restricción cada vez mayor de diversos alimentos
  • asumir creencias ligadas a conceptos filosóficos o ideas religiosas relacionadas con la comida y el proceso de generación de alimentos: por Ej. creen que no es bueno mezclar diversos tipos de proteínas o nutrientes en la misma comida
  •  condenar el consumo de proteína animal en todas sus formas,ligado al sufrimiento animal y la modificación genética de semillas
  • Planear sus comidas y las compras con días de antelación
  • Llevar algo para comer como una forma de no tener que consumir otros productos no aceptados
  • Evitan las comidas sociales porque asumen que no aprobarán el menú
  •  Demonizar  algunos alimentos azúcares, harinas blancas, carnes rojas puede llegar al extremo de criticar en su presencia a quién las consume
  • Preocuparse en exceso por las técnicas y materiales empleados en la fabricación de alimentos con especial referencia a herbicidas, o sustancias artificiales

En este trastorno puede suceder que al principio se trate solo de mejorar la salud, o curarse de alguna enfermedad o bajar de peso, pero esto se convierte en una conducta limitante que afecta las relaciones sociales y genera una insatisfacción afectiva que puede convertirse en crónica.

No hay una preocupación por la imagen corporal tan marcada como en la anorexia pero sí pensamientos obsesivos ligados al control y al perfeccionismo.También se detectan mecanismos fóbicos relacionados con una marcada ansiedad respecto de evitar los alimentos y cierta lectura hipocondríaca de las señales del cuerpo.-

El término “Ortorexia” fue acuñando por Steven Bratman,MD,MPH en 1996. Comenzó a usarlo en relación a pacientes que estaban muy obsesionados por su salud. No lo hizo en forma de diagnóstico sino como una forma de marcarles que esa forma “saludable” de comer, quizás no lo fuera tanto. Con el tiempo, comprendió que sí estaba frente a una nueva forma de trastorno alimentario, si bien no está oficialmente reconocida en el DSM-5.

¿Por qué alguién desarrolla ortorexia? por múltiples razones que van desde el miedo a la enfermedad, la compulsión por mantener un control completo, miedos, querer mantenerse delgado, temas de autoestima, búsqueda de crecimiento espiritual a través de la comida, efectos colaterales de cuadros post-psicóticos o crearse una identidad a través de la comida.-

Un abordaje psicoterapeutico buscará:

  • Identificar cuales han sido los disparadores emocionales de los síntomas ortoréxicos
  • Crear consciencia de las formas saludables de responder al miedo, la tristeza, la ira o la vergüenza
  • Evitar patrones destructivos de pensamiento tipo esto sí/aquello no, que agrega una experiencia de desesperanza
  • Desarrollar confianza en el potencial propio para hacer elecciones saludables hacia una recuperación.-

En todo caso, se trata de crear un clima que favorezca el restablecimiento de la confianza en sí mismo, una relación emocionalmente sana con el propio cuerpo, una lectura crítica de las tendencias que se leen en Internet y un ejercicio de creatividad para mediar entre las propias ideas, la información disponible y el propio proyecto personal.-

 

¿Qué tratamiento elegir en el trastorno bipolar?

“La manía consiste en buscar desesperadamente vivir la vida en su nivel más apasionado; repetir dos veces e incluso tres en las comidas, alcohol, drogas, sexo y dinero; intentar vivir toda una vida en un día. La manía pura es estar tan cerca de la muerte como nunca podría estar. La euforia es agradable y amenazadora a la vez. Mi mente maníaca rebosa de ideas y necesidades rápidamente cambiantes; mi cabeza está atestada de colores vibrantes, imágenes salvajes, pensamientos extraños, detalles agudos, códigos secretos, símbolos y lenguas extranjeras. Querría devorarlo todo (fiestas, gente, revistas, libros, música, arte, cine y televisión). En mis estados más psicóticos me imagino masticando las aceras y los edificios, tragándome los rayos del sol y las nubes (…) Mis acciones suceden al azar, basadas en pensamientos delirantes, intuición sesgada e instinto animal. Cuando estoy maníaco mis sentidos están tan afilados que el golpeteo de mis pestañas sobre la almohada suena igual que un trueno”.(Andy Behrman; Electrobody: a memoir of mania)

La efectividad de cualquier tratamiento psicológico depende de una serie de variables: por un lado la consciencia de enfermedad:  tener claro que hay un problema y depende en parte de uno mismo poder solucionarlo; por otro lado, la elección de la opción psicoterapéutica más adecuada y todo esto en un contexto de apoyo social en red: amigos, familia, trabajo, aficiones.

Algunas de las intervenciones más eficaces en el tratamiento del trastorno bipolar son:

1. Psicoeducación

Con la orientación psicoeducativa se busca que la persona asuma responsabilidad sobre la importancia de la correcta administración del tratamiento y tome conciencia acerca de los principales condicionantes de su trastorno.

Para ello se trabajan aspectos relacionados con:

  • Cómo funciona la enfermedad y su tratamiento.
  • Factores desencadenantes y causas de los episodios maníacos y depresivos.
  • Riesgos asociados a la interrupción del tratamiento.
  • Importancia de mantener hábitos de vida saludable.

Existen varias modalidades: individual, grupal, específicas para la familia (incluyen aspectos relacionados con la sobrecarga emocional, social  y económica que conlleva el cuidado de una persona con este trastorno) y mixtas (familia y pacientes con el trastorno).

2. Psicoterapia

Una vez que la medicación ha controlado los síntomas, es necesario llevar a cabo un proceso de reconstrucción personal y vital. Es fundamental aceptar el diagnóstico e integrar la enfermedad como una parte más de la propia identidad, y también es necesario formar rutinas y hábitos que se adapten a un nuevo estilo de vida y  permitan crear y mantener una consistente red de apoyo.

La terapia permite adquirir nuevas estrategias y habilidades para afrontar dichos cambios y mantener el control de su enfermedad. Además, a través de estas intervenciones se consigue reducir tanto la frecuencia como la duración de las crisis.

Las principales líneas teóricas útiles en el trastorno bipolar son:

-Terapia cognitiva-conductual

Los esquemas mentales son fuentes de información ordenada que nos permiten estructurar y procesar nuestro comportamiento de forma simple. En el trastorno bipolar, los sesgos en estos esquemas constituyen, en muchas ocasiones, un factor de vulnerabilidad para la persona. Por ejemplo, si cree que la medicación no es necesaria una vez que se encuentre “bien”, probablemente abandonará el tratamiento y propiciará una nueva recaída; si piensa que cuando se encuentre triste lo mejor es encerrarse en casa para que los demás no lo noten, provocará un empeoramiento de los síntomas con el aislamiento…Por tanto, desde aquí se pretende trabajar sobre estas ideas irracionales y cambiar los patrones de conducta que interfieren en el bienestar de la persona.

-Terapia familiar

El contexto social ejerce una gran influencia en el comportamiento y puede llegar a agravar los síntomas.

Gestionar de forma adecuada las emociones relacionadas con la aceptación y/o integración de la enfermedad en la dinámica familiar y/o marital es clave para el bienestar de la persona con trastorno bipolar. Con la terapia familiar se intentan reducir los niveles de estrés diarios en la familia y se dan técnicas para mantener una buena comunicación.

Se trabaja con todos los miembros del núcleo familiar primario con el fin de conseguir una nueva forma de equilibrio. Se trataría de evitar, por tanto, patrones tanto de excesiva hostilidad como de sobre protección.

-Terapia interpersonal y social

Uno de los aspectos especialmente deteriorados en esta enfermedad son las relaciones sociales. Los cambios en el estado de ánimo, unidos a los desajustes de los hábitos de vida y sueño, provocan una disminución en la capacidad de la persona para mantener e iniciar encuentros con los demás.

Con estas intervenciones se recupera un orden en las rutinas y una correcta higiene del sueño, de forma que se facilite una mayor estabilidad emocional y se favorezca una integración a los ritmos de socialización de la persona.

Otros tratamientos

Existen otros tipos de terapias que también son utilizadas  arteterapia, musicoterapia, etc.), como complemento de la psicoterapia con buenos resultados.-

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¿Dónde puedo informarme de cuál es la mejor opción de tratamiento para mí?

Puedes consultar a tu médico clínico, hacer una consulta con un psiquiatra o un psicólogo clínico o bien buscar información personalizada en las diferentes organizaciones de terapias. Por otro lado, en los grupos de autoayuda, encontrarás a otras personas con tu misma problemática que podrán ayudarte a organizar tus opciones.

5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. “Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema“, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. “Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama“, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. “En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada”, aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. “Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes”, explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. “Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo”, aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. “Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación”, recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. “Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet”, aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular

Artritis reumatoidea: ejercicio, habitos saludables & psicoterapia

La AR es una enfermedad sistémica, progresiva, crónica y autoinmune, que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, lo que puede conducir a daño articular.

Se estima que en Argentina afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con prevalencia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en distintos grados: hay casos de evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve a alguna limitación importante. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Por ser una enfermedad progresiva y crónica, la Artritis Reumatoidea (AR) no tiene cura hasta el momento y quienes la padecen deben aprender a convivir cotidianamente con el dolor y el malestar que generan la inflamación y el entumecimiento de sus articulaciones.

Es importante que los pacientes y sus familiares sepan que la clave para llevar una vida lo más normal posible es que sigan un tratamiento integral, que incluya:

  • psicoterapia
  • medicamentos de apoyo para mejorar los síntomas,
  •  fisioterapia
  • cambios en el estilo de vida como la incorporación de actividad física regular y una dieta equilibrada y sana.

“La AR es un enfermedad crónica que requiere un tratamiento integral y multidisciplinario para lograr el objetivo principal, que es la remisión o, al menos, un estado de baja actividad en los casos en que lo primero es imposible conseguir. Las medidas básicas para alcanzar esto se basan en el control objetivo y estricto de la enfermedad y en el tratamiento medicamentoso específico”,asegura la Dra. Dora Pereira, Jefa de la Unidad de Reumatología del Hospital Ricardo Gutiérrez de La Plata, “Es de fundamental importancia el consenso entre el médico y el paciente, quien debe aprender a conocer su enfermedad; hacerse amigo del enemigo, y reconocer los beneficios del tratamiento bien indicado. Se trata de una patología que necesita de la atención conjunta del reumatólogo, médico clínico, terapista ocupacional, fisiatra, nutricionista, y psicólogo, entre otros profesionales”.

El tratamiento integral, la actividad física, un menú saludable y la contención familiar y social constituyen los pilares en los que se debe apoyar el abordaje de las personas con artritis reumatoidea.

“El tratamiento farmacológico incluye los medicamentos sintomáticos para disminuir el dolor y las drogas modificadoras de la enfermedad. Los primeros (antiinflamatorios no esteroideos y corticoides) disminuyen el dolor y la inflamación, pero no cambian el curso de la enfermedad y además hay que tener cuidado con los efectos secundarios, mientras que las segundas retrasan la evolución y deben indicarse inmediatamente al diagnóstico”, explica Pereira.

Por otra parte, es de fundamental importancia la rehabilitación fisioterapéutica para preservar o mejorar la respuesta muscular y la movilidad.En cuanto a la alimentación,  su importancia radica en que ayuda a mantener un peso adecuado que prevenga un daño mayor a las articulaciones y ayude a tolerar la medicación, mantener la fuerza y la energía y mejorar la función inmunológica. Un dato a tener en cuenta es que, mientras que deben evitar las grasas, las proteínas son para estos pacientes nutrientes especialmente importantes. Son fundamentales para la formación de músculos y huesos, y suministran un gran aporte de energía.

Por su lado, la actividad física aumenta la sensación de bienestar y mejora la condición muscular, les permite moverse con menos molestias, sin sobre exigir las articulaciones. Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios conviene que se consulte al reumatólogo y que considere si es el momento indicado, ya que deberá evaluar el grado de inflamación de las articulaciones. El tipo de actividad física elegida debe ser acorde con las articulaciones comprometidas y hay que tener en cuenta las propias limitaciones. Los ejercicios aeróbicos como caminar, andar en bicicleta o nadar, son buenos para conservar las estructuras articulares y musculares. Entre todos ellos, la natación es la mejor opción: es la más completa de las actividades y presenta una menor posibilidad de perjudicar las articulaciones.

Uno de los síntomas más asociados a la AR, e importante en la evolución de la enfermedad, es el dolor crónico. Dicho dolor presenta un impacto negativo en la calidad de vida del paciente y genera respuestas emocionales que puedenpotenciar el sufrimiento que lleva asociada la enfermedad. Sentimos miedo frente a dolores persistentes y difíciles de controlar; generan enojo, frustración, impotencia y ansiedad. Es por esto que los pacientes suelen evitar las actividades que creen que pueden resultarles dolorosas, para minimizar toda situación de malestar. Así, renuncian a mucho de lo que hace su vida agradable: desde reunirse con amigos o familiares hasta practicar un deporte e, incluso, trabajar.

El dolor crónico sin tratamiento se acompaña de ansiedad, miedo y depresión.  En estos casos se hace necesario buscar apoyo profesional. La oportunidad de recibir ayuda incrementa las posibilidades de mantener una buena calidad de vida y mayor adherencia al tratamiento, facilita el cambio de hábitos y permite trabajar las crencias asociados a la enfermedad así como también ayuda a disminuir los síntomas psicológicos.

La enfermedad impacta en la vida cotidiana del paciente, sobre todo al comienzo. El apoyo de las redes personales (familia, pareja, amigos) permite que afronte mejor los cambio; es necesario aprender a hablar de lo que pasa, pedir información, no temer a los cambios.

Se estima que en el país afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con preponderancia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en diferentes grados: hay casos con una evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve al paciente a la discapacidad. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Ese es el objetivo principal de las terapias disponibles en la actualidad: detener la progresión de la AR, mantenerla bajo control y reducir el dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones. Es una enfermedad autoinmune .Se desconoce su causa pero ciertos factores genéticos (hereditarios) y ambientales, pueden desencadenar la enfermedad, aunque no la determinan.

Si el tratamiento no se lleva de la manera correcta, la enfermedad avanza más rápido y vuelve al paciente incapaz de afrontar tareas diarias, como ocuparse de los quehaceres domésticos, conducir automóviles o, incluso, trabajar. Después de diez años de evolución con un tratamiento inadecuado o mal llevado, menos del 10% de los pacientes pueden trabajar o realizar tareas habituales de su vida cotidiana, y esto, a su vez, tiene un gran impacto en la vida social.

Por el contrario, si la enfermedad es tratada de manera eficaz y temprana, su progresión puede hacerse más lenta o detenerse. En estos casos, el paciente logra llevar una vida muy similar a la que tenía antes del diagnóstico. Para ello, debe visitar a su médico con regularidad y tomar los medicamentos que este le haya indicado.

Fuente: http://www.asteriscos.tv/salud-3111.html

¿Qué es el mindfulness?

 

Mindfulness es conciencia plena,  atención centrada en el “aquí y ahora”, de forma voluntaria y sin juzgar la experiencia.

Si caminamos en forma consciente, podemos darnos cuenta de cada pequeño detalle, de todo lo que hay a nuestro alrededor, en vez de estar centrados en qué vamos a hacer cuando lleguemos a casa.

En la actualidad, el mindfulness está siendo utilizado gran en el ámbito terapéutico como complemento de las psicoterapias de objetivo limitado para síntomas como la fobia social, la ansiedad, el trastorno límite o la depresión

¿Qué se trabaja?

  1. Estar presente en el aquí y el ahora: Aprender a vivir momento a momento y verlo todo de una nueva forma, sin juzgar, conectando con la vida en vez de pasar por ella sin apenas darnos cuenta. Por ejemplo,puedes durante cinco minutos al día mirar a tu alrededor decidiendo por tí mismo a qué prefieres prestarle atención.Las prácticas de este estilo no solo son responsables de cambios estructurales en el cerebro, sino que también mejorando nuestro percepción de calidad de vida. La respiración es central en este proceso, aprende a respirar plena y profundamente y ayudarás a generar las condiciones que te permitan conectar con tu realidad.-
  2. Aceptar y responder: Las prácticas del mindfulness son sencillas y permiten el relajamiento progresivo hasta lograr una sensación de tranquilidad nos ayudan a relajarnos adquiriendo poco a poco una sensación de paz y tranquilidad. Inclinar el cuerpo intentando tocar los pies con las manos y  estirando los músculos, libera la tensión, ayuda a aumentar la movilidad de la columna y ejercita los abdominales. También es muy útil conectar con las emociones negativas: ira, temor, tratando de entender que peligro ven, a qué responden y que necesitan para calmarse.-
  3. Darse cuenta: Es la estrategia central. Para entrenarse, es útil caminar concientemente durante el mayor tiempo posible, notando como el talón se separa del suelo y como el peso se va desplazando hacia la otra pierna
  4. Simplemente ser: Llegar a ser en vez de hacer puede librarnos de la mente que se preocupa y ayudarnos a saborear cada momento cuando llega. De esta forma cada vez seremos más capaces de aceptar las cosas como son. Por ejemplo puedes dedicarte a observar un paisaje, una fotografía, una parte de tu cuerpo, casi como un escaner.-
  5. Comer con plena conciencia: Prestando atención a lo que estamos comiendo, disfrutándolo, nos proporciona una sensación increíble de placer, bienestar. Comer no debería ser un acto reflejo sino una experiencia sensorial, la comida debe ser saboreada tanto por la mente como por el cuerpo. Aún en el corto recreo laboral, intentar atención plena sobre olores, sabores y colores es una práctica que avorece la reducción de la tensión laboral.-
  6. Gratitud y compasión: Ser agradecido con lo bueno que nos pasa en vez de centrarnos en lo que no va bien con atención plena, ayuda a generar una visión ética de la propia vida.

5 objetivos básicos de la psicoterapia de pareja

 

Según Benson et alt. hay 5 principios básicos que los psicoterapeutas de pareja debemos seguir para lograr resultados positivos en la psicoterapia:

1- Cambiar  la forma en que se visualiza  la relación:

Se trata de ver a la relación de una manera más objetiva. Aprender a parar el “tú tienes la culpa” para entender qué es lo que pasa en un proceso que involucra a ambos. La relación nunca se da aislada de un contexto. Por ejemplo , las parejas que están pasando por problemas financieros van a sufrir  distintos estresores que aquellas que no tienen estos problemas.

Comenzamos recolectando datos sobre la forma en que se comunican simplemente observando como lo hacen en la sesión. A medida  que cada uno va entendiendo cómo comunica puede empezar a ver al otro y a sus interacciones desde un nuevo punto de vista.

2- Modificar las conductas disfuncionales

Se trata de cambiar la forma en que cada uno se comporta con el otro. Esto quiere decir, que además de mejorar su interacción, el psicoterapeuta busca que sus clientes no se metan en rulos de actitudes que supongan daño físico, psíquico o moral o económico, controlando conductas de violencia doméstica, abuso de alcohol o sustancias o arranques de ira. En general es posible que, si el riesgo no es muy elevado, la pareja se beneficie con técnicas tipo “time-out”, por ejemplo, parar la discusión por media hora, como una forma de evitar una escalada del conflicto.

3- Evitar el control emocional

Las parejas que evitan expresar sus sentimientos más privados corren el riesgo de aislarse y sentir lo que pasa por separado. Buscamos hablar de los sentimientos y pensamientos que  se teme compartir.  La idea es que no haya tanto miedo al apego y que establezcan canales para poder expresar los propios sentimientos sin miedo al rechazo.

4- Mejorar la comunicación

Ser capaz de comunicar es una de las “3C” de la intimidad.

  • Cercanía
  • Comunicación
  • Compromiso

Esta comunicación no debe ser abusiva, habrá que aprender a hablarse de una manera más comprensiva. En la sesión se trabaja para reconocer los tipos de comunicación más efectivos y empáticos y aquellos que causan más conflicto.

En estos casos lógicamente será muy diferente si la pareja discute mucho que si evita confrontar.

 

5- Promover fortalezas:

Habrá que ver no solo el vaso medio vacío, sino hacer hincapié en la capacidad de resiliencia de la pareja, sus fortalezas, sus zonas sanas; se trata de destacar las razones por las que vale la pena seguir. Esto incluye prescripciones del tipo “hacer algo para agradar al otro” o hacer hincapié en las emociones ligadas a recuerdos positivos para construir una nueva “narrativa”.

Cuando una pareja atraviesa una crisis, es bueno intentar no abandonar como respuesta a verlo todo “negro” y por la misma regla de tres aquellas personas que temen a las relaciones largas, pueden aprender a resolver situaciones problemáticas como forma de des-dramatizar los conflictos.

Estos cinco principios de una psicoterapia de pareja exitosa se basan en creer que las parejas pueden construir y mantener relaciones cercanas con éxito más allá de las crisis estructurales o puntuales.

Una mirada objetiva a tu relación de pareja ayuda a reducir las conductas disfuncionales, sentir que puedes compartir emociones, comunicarse más efectivamente y resaltar aquello que funciona. Y lo que es más importante, la psicoterapia puede ayudarte a recordar que cada relación es única y tiene desafíos y fortalezas por lo que le estarás dando la mejor de las chances de sobrevivir a una mala época.-

 

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22304876