La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

http://www.stateofmind.it/2016/03/fotografia-in-psicoterapia/

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/

Depresión no es todo lo que parece

Hay personas que en cuanto conocen los síntomas de la depresión aseguran “estar deprimidos”.

Internet es en este caso un arma letal: pone a disposición de todo el mundo información incompleta y que no puede ser contrastada. Podrái morir de cualquier cosa diez veces al día si dependiera de lo que leo en la red.

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Depresión vs. Tristeza

 

 

Hay personas que en cuanto leen un artículo en cualquier revista sobre el tema  aseguran “estar deprimidos”. Internet y los medios de comunicación son  es en este caso un arma letal: ponen a disposición de todo el mundo información incompleta y que no puede ser contrastada.

Yo misma podría morir de cualquier cosa diez veces al día si dependiera de lo que leo en la red. Es verdad que todos tenemos de todo: todos hemos tenido temores, nos hemos sentido tristes, nos hemos inquietado sin saber por qué y hemos tenido momentos de angustia.
La diferencia reside en que esas emociones y esos sentimientos no constituyen “síntomas” ni forman síndromes.
Creemos que somos únicos y que nadie nos conoce realmente: el dolor y el sufrimiento son experiencias personales, cada uno sabe donde aprieta su zapato es cierto; pero no es menos cierto que “sentir y vivir” no correlaciona con patología:  una cosa es “estar triste” y otra “estar deprimido”. Estar triste es una posibilidad…¿Y qué?
Lamentablemente, la industria farmacéutica que gana millones con la sobremedicación de psicofármacos ayudada por algunas líneas terapéuticas que promulgan “la felicidad a cualquier precio”, transmiten un discurso cerrado con la idea de “todo va mejor con el escitalopram y la sertralina” …y es cierto, como también es cierto que la amoxicilina es un estupendo antibiótico…prescrito cuando y cómo corresponde.
UN SÍNTOMA AISLADO NO INDICA UN PROCESO DEPRESIVO. LA DEPRESIÓN ES UNA ESTRUCTURA CLÍNICA, NO UN ESTADO DE ÁNIMO.

Dice una paciente diagnosticada como depresiva :
“Me siento muy triste. Me paso el día encerrada, me cuesta levantarme, no tengo ilusiones de nada, mi vida no tiene sentido, nadie me quiere, me aburro…todo me sale mal, soy una fracasada, lloro a menudo, no puedo dormir. Ojalá me muriera.”

Hablemos del ABC de la depresión:
1) Tristeza: es un síntoma importante de depresión…pero no es el ÚNICO ni marca tendencia de nada. Se tienen que dar muchos síntomas AGRUPADOS DE UNA ESPECIAL FORMA para que se diagnostique una depresión. Es frecuente estar deprimido pero sin sentimientos de tristeza.
2) Anhedonia: incapacidad de sentir placer y disfrutar de lo agradable.  La persona que la sufre no encuentra nada que la motive, está “congelada” emocionalmente, hay una pérdida de interés por la vida. No es privativo de la depresión padecerla. Una persona con anhedonia puede no sentirse triste.
3) Pérdida de apetito y peso: sin causas orgánicas; aunque también se dan en la depresión ataques de hambre voraz.
4) Trastornos de sueño: generalmente insomnio pero también hipersomnia(dormir muchas horas y dormitar el resto del día)
5) Actividad motora: enlentecimiento en los movimientos.
6) Baja autoestima: no sirvo para nada, no merezco ser querido, todo lo hago mal.
7) Ideación suicida: pero con reparos, es necesario estudiar las fantasías suicidas.
8)- Disminución de la atención y la concentración: es más que el “estar distraído”, supone dificultades generalizadas en el desempeño de las actividades de la vida diaria.

¿Qué causa una depresión?
Factores externos (reactiva): duelos, desempleo, cirugías, divorcio, catástrofes naturales, estrés, etc. +.Estructura de personalidad (endógena) + predisposición (metabolismo de los neurotrasmisores) – algunas enfermedades.

Entonces:

La depresión no es un síntoma, sino un CONJUNTO de síntomas, que además requieren combinarse de una forma especial para constituir un “síndrome”.

Los síntomas deben darse con una intensidad y frecuencia que afecten nuestra calidad de vida y deben permanecer un cierto tiempo o repetirse cíclicamente.

No es bueno que patologicemos nuestra vida cotidiana.

El hecho de que, circunstancialmente, estemos tristes o desmotivados es congruente con el estar vivo. Si nos sentimos sin ganas de nada, puede que un ciclo se haya cerrado o puede que necesitemos nuevos retos personales: busquémoslos, antes de escudarnos en pastillas y etiquetas.


Si hemos intentado afrontar el desánimo, si a pesar de no identificar desencadenantes externos parece que damos vueltas en círculos, si el estado de ánimo empieza a contaminar todas nuestras acciones y si el sufrimiento no se puede controlar, entonces sí puede que corresponda una consulta con un profesional de la salud mental.

Fuente:
DSM V
Rojas Marcos, L (2006): La fuerza del optimismo.
Algunos enlaces:
http://psicología-online.com
http://psicoactiva.com

Distimia: ¿Qué es y como se trata?

 

 

La distimia es una forma de depresión leve pero crónica. Los síntomas duran por lo general dos años y a menudo  mucho más tiempo, interfiriendo con la capacidad de disfrutar de la vida.

Síntomas:

Puedes perder interés en las actividades de la vida diaria, estar desesperanzado, con menor productividad y baja autoestima. También es común la sensación de inadecuación y de critica y queja constante.

Suele haber:

  • Falta de interés en las actividades de la vida diaria
  • Tristeza
  • Desesperanza
  • Ansiedad
  • Cansancio
  • Baja autoestima
  • Problemas para concentrarse y tomar decisiones
  • Irritabilidad y ataques de ira
  • Baja productividad
  • Evitar las actividades sociales
  • Sentimientos de culpa y preocupación por eventos del pasado
  • Poco apetito o atracones
  • Problemas para dormir

Etiología:

No hay una causa única que explique la distimia. En general se habla de algún tipo de desequilibrio neuroquímico, cuya naturaleza es aún desconocida. Existe generalmente una tendencia familiar a sufrir episodios cíclicos de distimia pero sin lugar a dudas las causas ambientales derivadas de dificultades en enfrentar situaciones de pérdida, estrés, problemas financieros o en las relaciones, son las determinantes para favorecer que se instale. Existe una prevalencia estadística respecto a mayor incidencia de trastornos distímicos en mujeres.-

La distimia puede originar complicaciones relacionadas con dificultades en el ámbito laboral, abuso de sustancias, ansiedad, problemas en las relaciones laborales, mayor aislamiento social o puede derivar en un cuadro de depresión mayor si no es tratada a tiempo.-

Diagnóstico:

Debido a que la distimia puede pasar desapercibida por años, a veces tarda en ser diagnosticada. Se realizarán entrevistas semi-dirigidas para obtener datos acerca de cuando y como se han presentado los ciclos y se hará un psico-diagnóstico con pruebas psicométricas y proyectivas. Se explorará la existencia de enfermedades que puedan estar asociadas como hipotiroidismo, dolor crónico o síndrome de colon irritable. Se descartará la posible influencia de alguna medicación o consumo asociado de alcohol o psicofármacos. Se buscará si se trata de un caudro aislado o asociado a algún otro desorden de personalidad no depresivo.-

Tratamiento:

El tratamiento de la distimia consiste básicamente en psicoterapia y puntualmente medicación. La combinación de ambas estrategias de abordaje de los síntomas de la distimia ha demostrado ser altamente efectiva. Los psicofármacos que se usan habitualmente son los antidepresivos inhibidores selectivos de la recapatación de la serotonina (IRSSs), que se suelen utilizar debido a que funcionan bien y con menos efectos secudarios

Pronóstico:

En general, es bueno, con tendencia al control o total desaparición de los episodios distímicos. Entre las indicaciones generales para prevenir recaídas apuntamos:

  • Mantener una actividad física al aire libre en forma regular
  • Mantener hábitos de sueño (dormir 8 horas)
  • Mantener una dieta variada, rica en frutas y vegetales
  • Mantener relaciones sociales satisfactorias
  • Control de situaciones de stress

 

Prevenir el suicidio

En agosto pasado, el actor Robin Williams se quitó la vida. Seguía un tratamiento por una severa depresión. ¿Podría haberse evitado?

El suicidio es una de las 10 causas de muerte más frecuentes y un desafío al equipo de salud. Tradicionalmente se piensa que es un tema de psicólogos y psiquiatras, pero resulta que lo más frecuente es que el potencial suicida no hable espontáneamente de sus ideas pero sí consulte por otras cuestiones o síntomas a médicos generalistas, enfermeras o trabajadores sociales. Estaría bien que el equipo de salud pudiera incorporar herramientas como las que propone la Dra. Damara Gudnick en el artículo que traducimos más abajo. Un simple cuestionario aplicado como rutina, podría ser muy útil y no supondría que el médico de atención primaria que tiene poco tiempo y mucha presión y que se ha acostumbrado a no mirar, no escuchar ni tocar a su paciente alterara demasiado su rutina. El empoderamiento del paciente y la buena praxis comienzan por una buena comunicación.-

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Thomas era un colega, vecino y amigo de la familia. Lo vi salir a correr el domingo por la mañana. Nos saludamos e intercambiamos unas palabras sobre lo hermoso que estaba el día. Solo unas horas después, su mujer salió corriendo de la casa, llorando y gritando que estaba muerto.Quedé shockeada.

Su aspecto era saludable, era exitoso, con una hermosa familia. Tenía solo 36 años y todo a su favor. Nadie sabía que había estado luchando contra la depresión hasta que fue demasiado tarde.

Historias como estas son muy comunes. Familiares y amigos  del suicida, sienten que han estado ciegos ante lo que pasaba y que lo han abandonado, preguntándose si hay algo más que hubieran podido hacer. Los médicos que pierden pacientes por suicidio, buscan claves ocultas y signos que hayan pasado desapercibidos.

Todos asumen que la tragedia podía y debía prevenirse. Esto es cierto en muchos casos. La causa más común del suicidio es la depresión, una enfermedad que puede ser detectada y tratada con éxito. La mezcla correcta de psicoterapia y medicación conduce a la reducción de síntomas, mejora la calidad de vida y, lo que es más importante, puede prevenir el suicidio. La evidencia muestra también que los tratamientos contra la depresión permiten también controlar otras enfermedades crónicas. Esto es algo fundamental, porque  pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o enfermedades coronarias son dos o tres veces más susceptibles de tener depresión asociada.

La depresión suele aparecer asociada a estresores sociales. Relaciones personales conflictivas, dificultades laborales y problemas económicos pueden precipitar un episodio depresivo. La falta de energía aún para levantarse de la cama o concentrarse en las tareas diarias puede llevar a sentir que quizás sea mejor no estar vivo.

Este año, 25 millones de americanos sufrirán al menos un episodio de depresión, pero solo la mitad recibirá tratamiento. Las consecuencias de esta triste realidad es que el 15% de ellos se suicidaran. La brecha entre los afectados de depresión y aquellos que recibirán tratamiento persiste por varias razones. Por un lado, los pacientes ven la depresión como una debilidad que los avergüenza y los hacen temer ser estigmatizados. Por otro lado, los médicos de atención primaria, suelen no identificar la depresión cuanado el paciente tiene una enfermedad física agregada. Consultas por dolores erráticos suelen enmascarar el sufrimiento emocional. Y aún cuando el diagnóstico es correcto, los estudios muestran que el tratamiento siempre es inadecuado y a corto plazo.

¿Cómo puede el sistema de salud mejorar el reconocimiento y tratamiento de la depresión? Hablando claro, ¿como podemos prevenir los suicidios?. Ciertamente, no faltan oportunidades para hacerlo. Cerca del 50% de los suicidas de todas las edades tienen algún contacto con un profesional de atención primaria durante el mes anterior y el 75%  tiene contacto durante el año anterior.

Protocolos que incluyan  estrategias de detección de depresión en las consultas pueden ayudar a identificar a  los potenciales suicidas. Una vez que se los identifica, el trabajo en equipo interdisciplinario asegurará el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento.

Finalmente, una relación de confianza entre doctores y pacientes es un camino de ida y vuelta. Para permitir a los pacientes sentirse lo suficientemente seguros para confiar sus emociones y miedos, médicos y enfermeras deben abrirse a la conversación, proveer un oído que no juzgue ni evito hablar de las ideas suicidas del paciente. Y los pacientes deberían recibir más información sobre su enfermedad para poder así ser actores de su propio bienestar y tomar el control de su enfermedad. Después de todo, el paciente es la persona más importante en el equipo de salud.

El PHQ-9, Patient Health Questionaire,  es una herramienta de 9 ítems que puede ayudar  a identificar a aquellos que necesitarían una valoración posterior.

 El P4 suicidality screener y el Columbia Suicide Severity scale pueden tambien ser usado para identificar ideación suicida y actuar antes de que sea demasiado tarde. En el Bellevue Hospital Center, en donde trabajo, cada paciente de atención primaria es sistemáticamente evaluado, mejorando el reconocimiento y el tratamiento  de cientos de pacientes de NYC.

Era la segunda visita al ambulatorio de la Sra. Moore este mes. Una mujer de 38 años, madre de tres hijos y con un pobre control de su diabetes. Hoy, la Sra. Moore se quejaba de dolor de cabeza. La enfermera le pidió que completara el cuestionario de depresión de rutina. Cuando comenzó a contestar, alzó la vista y exclamó: “ES tan difícil”, “mi esposo perdió su trabajo y estamos luchando por tratar de llegar a fín de mes”. “Tiene pensamientos suicidas?”-preguntó la enfermera. La Sra Moore, con lágrimas en los ojos contestó : “Sí””.

 

Estas ideas  podrían haberse perdido fácilmente, pero gracias a un simple cuestionario su depresión fue reconocida y tratada. Ganó control sobre su diabetes y mejoraron sus dolores de cabeza. Tres chicos adorables tienen aún a su madre y un marido a su esposa.

La depresión es una enfermedad, no una debilidad, y el suicidio una trágica consecuencia. Con unos simples pasos, los médicos y enfermeras no especialistas en salud mental pueden aprender a reconocer la enfermedad aún cuando no sea motivo de consulta y asegurar que los pacientes reciban tratamiento. Si usted se ha sentido deprimido, sepa que hay alguien ahí que puede ayudarlo.-

Fuente:http://www.huffingtonpost.com/dr-damara-gutnick/a-routine-screening-that-_b_5826402.html?&ncid=tweetlnkushpmg00000067

Traducción : Raquel Ferrari

La eficacia de la psicoterapia

 

 

 

La Asociación Americana de Psicología publicó en agosto de 2012 un informe con los resultados de una investigación sobre más de 140 estudios de calidad sobre la eficacia de la psicoterapia. Estos son algunos de los resultados de ese análisis:

– Los efectos de la psicoterapia son elevados y significativos, y se mantienen a lo largo del tiempo para la mayoría de los trastornos.

– Los efectos beneficiosos de la psicoterapia se mantienen durante más tiempo que los efectos de los fármacos y hay una probabilidad menor de necesitar un nuevo tratamiento en el futuro

-Las personas tratadas con psicoterapia adquieren durante el tratamiento una serie de habilidades que les resultan útiles más allá del tratamiento y que continúan produciendo mejoras tras finalizar el mismo.

– La psicoterapia es eficaz en personas con ansiedad y depresión con tratamientos relativamente breves.

– Existe también amplia evidencia científica que demuestra que la psicoterapia es eficaz no solo con adultos sino también con niños, adolescentes y ancianos.

– Los programas de psicoterapia reducen tanto el gasto sanitario como el número de visitas al médico. Cuando se integra la psicoterapia en la atención primaria, el gasto médico se reduce entre un 20% y un 30%.

– La evidencia científica demuestra también la relación que existe entre la salud mental y la salud física, apoyando la integración del tratamiento psicológico en el sistema de atención primaria.

– La psicoterapia es rentable, reduce la discapacidad, la patología y la mortalidad, mejora el funcionamiento en el trabajo y disminuye los días de hospitalización psiquiátrica.

Fuente: http://motivacion.about.com/b/2013/03/29/la-eficacia-de-la-psicoterapia.htm

https://www.apa.org/about/policy/resolution-psychotherapy.aspx

¿Existe el síndrome del nido vacío?

 

En los años 70 algunos psicólogos hablaron de este estado asociada a dificultades para asumir la salida de los hijos del núcleo familiar. Pero ¿existe?

Lilian Rubin (http://www.caring.com/reflections/lillian-rubin-reflection-old-age ) socióloga norteamericana entrevistó a a160 mujeres entre 35 y 55 años, cuyos hijos estaban a punto de salir de casa o ya la habían dejado, detectó sentimientos de tristeza y nostalgia solamente en aquellas cuyas relaciones con sus hijos tenían algún toque de decepción, porque la educación no había marchado como lo deseaban, porque el hijo tenía algún problema o porque no se llevaba bien con ellos.

Por otra parte y como era de esperar, aquellas que trabajaban fuera de casa lo llevaban mejor que las que no la hacían.

Pero -sostiene Rubin-en todos los casos había sentimientos de satisfacción, asociado a la terminación de una etapa, la de “madre en activo” y eso parece influir en la relación de pareja por recuperara tiempo para actividades en común.

El aspecto menos positivo tiene que ver con cuestiones de autoestima: la mujer termina su función de cuidadora y si este ha sido su único rol  pueden surgir conflictos. A veces, se instala un nuevo rol de cuidador : el de los padres mayores.

Es necesario vigilar muy de cerca que pasa con esa mujer si no logra abrir otras instancias de proyecto personal.

Algunos tips de utilidad para abordar esta etapa:

1) Organiza tu tiempo incluyen actividades que hasta ahora has pospuesto. No importa si son realistas o no, en una primera instancia fantasea con todo: cursos, viajes, retornar a la profesión, hobbies, etc.

2) Considera esta nueva etapa como la continuidad de un proyecto de vida ¿Cómo resolviste otras etapas de tu vida? ¿Hay algo que cambiarías? ¿que crees que no puedes hacer? ¿Por qué?

3) No involucres a tu hijo en tus sentimientos. Puedes hablarlo con tu pareja, amigos o un psicoterapeuta.

4) Introduce cambios en tu rutina de pareja y si no la tienes incorpora el objetivo de nuevas relaciones (nuevos amigos, parejas potenciales, socios)

5) Si después de seis meses no logras superar sentimientos de tristeza o crees que estás deprimido busca ayuda profesional. Puede haber cuestiones adicionales que aparecen ahora pero que ya estaban presentes.