El codependiente: un rehén de los otros

La persona codependiente necesita  asumir responsabilidades en la vida de los que la rodean, al punto de sentirse incómoda y desamparada cuando está sola. Esto ocurre debido a su dificultad en poner límites. Cuando termina una relación importante, busca con urgencia otra a la que proporcionar el cuidado y apoyo que cree que el otro necesita, para reforzar así su propia autoestima.

Rechaza el hacer peticiones, incluso las más razonables  al tiempo que subordina sus propios deseos a los de aquellos a los que dice proteger.

En suma,  la necesidad de conseguir la aprobación de otros es su meta meta y para alcanzarla, la persona codependiente está dispuesta a aceptar situaciones con las que está en desacuerdo.

La sensación de necesitar de otros llega a ser tan intensa que aparecen sentimientos de malestar cuando, por lo que sea, la persona tiene que permanecer sola; sensación que se agrava cuando sospecha que la van a abandonar.

El término codependencia surge en la década del 70 al principio centrado en el ámbito de la dependencia al alcohol y los malos tratos, para describir la actitud adoptada por algunos familiares respecto al paciente.

Básicamente, se caracterizaba por el reforzamiento de las  conductas adictivas o desadaptativas del paciente que parecían más una expresión de la necesidad de seguir siendo un cuidador-víctima permanente para así mantener la propia identidad que un genuino apoyo al otro para ayudarlo a superar sus problemas. Sigue leyendo

5 tips para atravesar un divorcio

 

A menos que haya acuerdo acerca de que la relación está terminada, el adiós suele ser un desafío en el que se debería establecer un ganar-ganar, muchas veces sin éxito.-

Sabemos que  una de las claves de un final que no deje daños colaterales en los casos en que el divorcio no es de mutuo acuerdo es que aquel que no quiere la separación, sea capaz de rescatar su lado positivo, evitando sentimientos de baja autoestima, pena o ira.-

Corina Grace, psicóloga organizacional, explica desde un punto de vista psicodinámico, porqué los finales son tan difíciles.-

El área de trabajo de Grace- adquisiciones y fusiones corporativas- no es el campo tradicional del psicoanálisis. Sin embargo ella señala que las fusiones y adquisiones raramente se dan tal y como ha sido planeado.- Y esto sucede-según su experiencia-porque se trata de procesos con mucha carga emocional, que pueden desencadenar respuestas muy primitivas.

Una fusión-dice-detona sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Cuando debes decir adiós a una estructura corporativa, no importa que se trate de un vínculo impersonal,el riesgo es sentirse abandonado. Sin embargo, las corporaciones buscan ignorar estas respuestas de los empleados y lo que sucede, es que estos no encuentran un espacio legítimo para expresar sus sentimientos de pérdida.-

Estos cambios en las organizaciones son más difíciles cuando ocurren sin el tiempo suficiente para preparar a todas las partes involucradas. La mentalidad “lo arreglamos rápido” deja a todo el que no esté preparado en una situación de duelo; como resultado pueden darse depresiones, tanto personales como grupales. En este punto aparecen síntomas de  Burn-out tales como : ausentismo, baja de resultados, etc..

Yendo de lo corporativo a lo personal, el artículo de Grace aporta unas ideas útiles para ayudar a transitar el espacio del divorcio:

1- Reconocer que todo final tiene un sentido: El artículo de Grace sugiere que todo final, aún aquél que supone terminar con un estado de cosas insostenible, origina sentimientos de pérdida y muerte de algún aspecto de la propia identidad. Es importante hacerlos consciente para evitar la vulnerabilidad que la tristeza desencadena a la hora de enfrentar cambios.-

2. No avasallar los derechos del otro. Si algo tan mínimo como el plus para café puede ser una fuente de irritación en una empresa que está fusionándose, imaginemos lo que siente alguien que acaba de perder una relación, no es necesario presionar al otro, el mejor camino es respetar los espacios y abrir la negociación.

3. Darle a la ex pareja la oportunidad de expresar sus sentimientos. No se puede dar al otro todo lo que el otro seguramente va a pedir, pero se puede estar ahí para actuar como una caja de resonancia que alivie su sensación de abandono.-

4. Proveer una salida digna: Aún cuando creas que la persona que estás por dejar ha sido, en tu opinión, terrible para tí, no hay razón para ser desconsiderado o brutal. Ayuda al otro con una narrativa que preserve su sentido de valor personal. El final de la relación, aunque penoso, puede -con el tiempo-ser reescrito de otra forma.

5. Elegir siempre una salida exitosa. Si estas convencido que estás dando por finalizado algo que tiene que terminar, hazlo de la mejor forma posible. Podrías estar pidiéndole al otro que abandone el hogar que han construido juntos y reclamándole cosas que hasta ayer no te importaban  y ahora crees que son imprescindibles para tí. Dejalo ir, no te aferres o si decides hacerlo, permite que se instale el mejor clima para trabajar sobre  estos posibles acuerdos dentro del desacuerdo.-

Es posible y deseable negociar el final de una relación de pareja sin dejar una huella de destrucción. Se trata de escuchar y entender los sentimientos de pérdida de la otra persona y de facilitar un nuevo comienzo para ambos, una continuidad saludable de la propia historia familiar.-

Fuente: https://www.psychologytoday.com/blog/fulfillment-any-age/201608/5-ways-finesse-difficult-end-your-relationship Copyright Susan Krauss Whitbourne 2016

Referencia: Grace, C. (2016). Endings and loss in mergers and acquisitions: An exploration of group analytic theory. Group Analysis, 49(2), 134-148. doi:10.1177/0533316416642391

25% al 65% de parejas con diagnostico de infertilidad padecen estrés o depresión

Se calcula que una de cada siete parejas en el mundo occidental tendrán problemas para concebir. La ansiedad, el estrés y la depresión suele aparecer inmediatamente después del conocimiento del diagnóstico, impactando fuertemente en la comunicación de la pareja. Como siempre, no es posible generalizar, no obstante, sí es evidente que la que más sufre suele ser la mujer.

En este dato influye la visión cultural de género asociada a la mujer como “dadora de vida”, la historia individual, la historia de pareja y el hecho de que es la mujer quien constata mes tras mes que no ha quedado embrarazada.

Lo que sigue después del diagnóstico es una dinámica que pasa por la etapas de cualquier duelo: negación, ira, negociación, depresión, aceptación….y que puede desembocar en la consulta para realizar un tratamiento de fertilidad. Este proceso suele darse en un contexto de altos niveles de ansiedad.

 

 

 

 

 

Paradójicamente, el estrés suele afectar el resultado de los tratamientos en proporciones variables. Según la American Society for Reproductive Medicine  se calcula que hay una disminución en la ovulación de un 20% asociada a altos niveles de estrés y ansiedad y un 20% + de probabilidades de sufrir un aborto.

El proceso de aceptación del diagnóstico y la reducción del estrés y la ansiedad asociados requiere apoyo psicológico individual y de pareja. El objetivo es aprender a manejar el estrés y explorar las propias creencias asociadas a la infertilidad, el miedo a los tratamientos, el impacto en la sexualidad de la pareja, el estigma social, etc..

Suele también ser de utilidad, la participación en redes sociales, la información sobre la diversidad de tratamientos disponibles y otras alternativas como por ejemplo la adopción.-

 

 

 

5 objetivos básicos de la psicoterapia de pareja

 

Según Benson et alt. hay 5 principios básicos que los psicoterapeutas de pareja debemos seguir para lograr resultados positivos en la psicoterapia:

1- Cambiar  la forma en que se visualiza  la relación:

Se trata de ver a la relación de una manera más objetiva. Aprender a parar el “tú tienes la culpa” para entender qué es lo que pasa en un proceso que involucra a ambos. La relación nunca se da aislada de un contexto. Por ejemplo , las parejas que están pasando por problemas financieros van a sufrir  distintos estresores que aquellas que no tienen estos problemas.

Comenzamos recolectando datos sobre la forma en que se comunican simplemente observando como lo hacen en la sesión. A medida  que cada uno va entendiendo cómo comunica puede empezar a ver al otro y a sus interacciones desde un nuevo punto de vista.

2- Modificar las conductas disfuncionales

Se trata de cambiar la forma en que cada uno se comporta con el otro. Esto quiere decir, que además de mejorar su interacción, el psicoterapeuta busca que sus clientes no se metan en rulos de actitudes que supongan daño físico, psíquico o moral o económico, controlando conductas de violencia doméstica, abuso de alcohol o sustancias o arranques de ira. En general es posible que, si el riesgo no es muy elevado, la pareja se beneficie con técnicas tipo “time-out”, por ejemplo, parar la discusión por media hora, como una forma de evitar una escalada del conflicto.

3- Evitar el control emocional

Las parejas que evitan expresar sus sentimientos más privados corren el riesgo de aislarse y sentir lo que pasa por separado. Buscamos hablar de los sentimientos y pensamientos que  se teme compartir.  La idea es que no haya tanto miedo al apego y que establezcan canales para poder expresar los propios sentimientos sin miedo al rechazo.

4- Mejorar la comunicación

Ser capaz de comunicar es una de las “3C” de la intimidad.

  • Cercanía
  • Comunicación
  • Compromiso

Esta comunicación no debe ser abusiva, habrá que aprender a hablarse de una manera más comprensiva. En la sesión se trabaja para reconocer los tipos de comunicación más efectivos y empáticos y aquellos que causan más conflicto.

En estos casos lógicamente será muy diferente si la pareja discute mucho que si evita confrontar.

 

5- Promover fortalezas:

Habrá que ver no solo el vaso medio vacío, sino hacer hincapié en la capacidad de resiliencia de la pareja, sus fortalezas, sus zonas sanas; se trata de destacar las razones por las que vale la pena seguir. Esto incluye prescripciones del tipo “hacer algo para agradar al otro” o hacer hincapié en las emociones ligadas a recuerdos positivos para construir una nueva “narrativa”.

Cuando una pareja atraviesa una crisis, es bueno intentar no abandonar como respuesta a verlo todo “negro” y por la misma regla de tres aquellas personas que temen a las relaciones largas, pueden aprender a resolver situaciones problemáticas como forma de des-dramatizar los conflictos.

Estos cinco principios de una psicoterapia de pareja exitosa se basan en creer que las parejas pueden construir y mantener relaciones cercanas con éxito más allá de las crisis estructurales o puntuales.

Una mirada objetiva a tu relación de pareja ayuda a reducir las conductas disfuncionales, sentir que puedes compartir emociones, comunicarse más efectivamente y resaltar aquello que funciona. Y lo que es más importante, la psicoterapia puede ayudarte a recordar que cada relación es única y tiene desafíos y fortalezas por lo que le estarás dando la mejor de las chances de sobrevivir a una mala época.-

 

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22304876

 

Encuentros románticos online: recalibrando el amor

Desde hace 20 años Internet es, oficialmente, el principal y más accesible lugar de encuentro para aquellos que buscan nuevas relaciones, porque es un espacio en el que se multiplican las posibilidades virtuales de armar una pareja compatible en poco tiempo y a bajo costo.-

Algunos investigadores han alertado acerca del aumento del aislamiento y de la reducción de la interacción cara-a-cara que conducen a mayor desconexión emocional o a vínculos superficiales; otros han sugerido que Internet podría ser muy útil para promover encuentros románticos, porque el aspecto físico y los prejuicios de género quedarían minimizados al tiempo que aumentaría la intimidad emocional (rapport, descubrimiento mutuo, etc).

Whitty & Carr (2006) encontraron que Internet brindaba un espacio seguro no solo para iniciar y desarrollar una relación sino también para ejercitar el flirteo y la autoestima otorgando un amplio margen de libertad a personas inseguras e introvertidas. En encuestas realizadas a usuarios de portales de encuentro, descubrieron que muchos declaraban estar ahí buscando superar una crisis después de una ruptura o para salir de la incómoda etiqueta de “single”.

A la mayoría, le gustaba la posibilidad de delinear un perfil ” a medida” y  sentirse en un entorno “seguro”. Además los encuestados apreciaban el margen de libertad respecto a comprometerse o a repetir estereotipos típicos de su entorno habitual, clase social o amigos.-

Algunas de las dificultades  habituales, aún no resueltas, tienen que ver con la tendencia a mentir, la necesidad de negociar un margen de confianza en el otro, el  gestionar una presentación de uno mismo no idealizada sino realista, el discriminar si realmente existe compatibilidad o se trata solo de una proyección de los propios deseos y la evidencia de que las cuestiones de la autoestima ligada a la propia apariencia física y la timidez no se resuelven sino que se eluden.

En apps como Tinder, este tema aparece más acotado, aunque es una compatibilidad basada solo en la apariencia física y con un alto porcentaje de volatilidad. Curiosamente, es la opción elegida por las franjas más jóvenes.

El miedo al rechazo y al sufrimiento emocional no desaparecen en las relaciones online; existe una zona oscura acerca  de qué es una infidelidad en Internet, la compulsión a iniciar relaciones virtuales, el cyber acoso, las amenazas, los seguimientos indeseados, el robo de identidad, etc..

A pesar de todo esto, muchos usuarios de portales online de encuentros declaran que están dispuestos a correr los riesgos  porque las ventajas que ofrece esta tecnología son superiores a los problemas que pudiera ocasionar su uso.

 

El rol del  psicólogo especializado en Internet es muy útil cuando se trata de brindar asesoramiento para delinear perfiles atractivos pero no mentirosos o aprender a iniciar, mantener y terminar relaciones online o trabajar en estrategias para utilizar estos espacios como herramienta de autoconocimiento.

Por otra parte, es innegable su utilidad en caso de personas con márgenes limitados de desplazamiento por enfermedades crónicas o algún grado de discapacidad o por razones geográficas que encuentran en estos recursos online un canal de comunicación óptimo y accesible económicamente.-

En otros tiempos dijo Oscar Wilde: “la vida imita al arte más de lo que el arte imita la vida”. Hoy podríamos afirmar que la vida real también imita la vida online. Las reglas que han guiado el mundo de las relaciones y el amor en 3D están siendo re escritas en los muros de Facebook, en los mensajes de Wassapp o  portales de  matchmaking como meetic.com.

Desde Internet, el acceso fácil -voluntario o no- a páginas de pornografía está re-calibrando el lugar que el sexo ocupa en el discurso amoroso, impactando en los hábitos sexuales y favoreciendo, a veces, actitudes compulsivas que buscan satisfacción sexual inmediata más que una “cita para ver si”.

Esto puede crear confusión y agravar la inseguridad de mucha gente respecto a qué es y qué no es sexy y deseable en un mundo online en donde todos son hermosos, sonríen mucho, son jóvenes eternamente y están siempre dispuestos a un diálogo agudo o subido de tono.

La verdad es que nuestra e-personalidad y nuestra vida online, nos está obligando a negociar expectativas respecto del amor duradero. Pero, por encima de todo esto es necesario tener claro que las relaciones exitosas en Internet  (o fuera) solo serán posibles en entornos de personas fieles a sí mismas y con ideas claras sobre qué será posible encontrar y qué no, en ese océano virtual plagado de peces tropicales pero también de algún que otro depredador .-

Para saber más:

Whitty, M.T. & Carr, A.N (2006) Cyberspace romance:The psychology of online relationships.Basinsgstoke:Palgrave McMillan

Padilla, M.B, Hirsch J.S; Muñoz-Laboy, M; Sember, R.E, & Parker, R.G (eds): Love and globalization: transformations of intimacy in the contemporary world . Nashville, TN: Vanderbilt University.-

 

Abuso emocional : tips para reconocerlo

El abuso emocional es una categoría resbaladiza. A diferencia del abuso físico, las personas que lo padecen pueden no darse cuenta de lo que está sucediendo.

Incluso es probable que sea más dañino que la violencia física porque puede destrozar nuestra imagen y lo que pensamos de nosotros mismos.  Todo aquello que estamos destinados a ser se desvanece al permitir a alguien que nos defina.

El abuso emocional puede darse entre padres e hijos, esposos, familiares, hacia los ancianos, entre amigos o en cualquier relación en la que haya un desequilibrio de poder. El abusador proyecta sus palabras, actitudes y acciones en su desprevenida víctima como una continuidad de heridas narcisistas propias que no ha podido resolver.

Suele mostrarse encantadores, responsables, atentos;  siempre evade el diálogo y al ser cuestionado por su actitud responde que lo que realmente es dañino son las críticas hacia su persona. Cuando la pareja se rehusa a conversar, o evita hablar de diversos asuntos, es una manera de manipulación.El abusador utiliza comparaciones constantes con anteriores parejas u otras personas para hacer sentir a su pareja inferior o insuficiente.

Hazte las siguientes preguntas para descubrir si estás siendo abusado o eres una abusador emocional:

1) Humillaciones, degradación, juicios, críticas

  • Alguien se burla de tí en público?
  • Alguien usa el sarcasmo como una forma de degradarte?
  • Cuando te quejas, esta persona contesta “era una broma!” o “eres demasiado susceptible”?
  • Te dicen con frecuencia que tus opiniones o sentimientos no son correctos?
  • Alguien  ridiculiza o  ignora regularmente tus opiniones, sugerencias o sentimientos?

2) Dominación, control & vergüenza

  • Sientes que esta persona te trata como a un chico?
  • ¿Te corrigen o castigan porque tu conducta es “inapropiada”?
  • ¿Sientes que debes “pedir permiso antes de ir a alguna parte o antes de tomar pequeñas decisiones?
  • ¿Controlan tus gastos?
  • ¿Te tratan como si fueras inferior?
  • ¿Te hace sentir que está siempre haciendo lo correcto?
  • ¿Te recuerdan todo el tiempo tus defectos?
  • ¿Menosprecian tus logros, tus aspiraciones o tus planes o incluso quién eres?

3) Acusaciones, demandas irracionales, negación de los propios errores

  • ¿Te acusan de algo que solo está en su cabeza cuando sabes que no es cierto?
  • ¿Es esa persona incapaz de reírse de sí mismo?
  • ¿Son extremadamente sensibles si se burlan de ellos?
  • ¿Les cuesta pedir perdón?
  • ¿Piden excusas por su conducta o tienden a culpa a otros o las circunstancias por sus errores?
  • ¿Te llaman con apodos o etiquetas?
  • ¿Tienen problemas con los limites y el respeto?

4) Distancia emocional, silencios, aislamiento, abandono

  • ¿Retacea su cariño o afecto?
  • ¿Cubre las necesidades básicas o usa el abandono como castigo?
  • ¿Juega el papel de víctima para culparte, en lugar de asumir sus responsabilidades?
  • ¿Se da cuenta de cómo te sientes?
  • ¿Muestra empatia o interés por tus cosas?

5) Co dependencia

  • ¿Alguien te trata como si fueras una prolongación de su persona?
  • ¿Comparte información personal sin tu autorización?
  • ¿No toma en cuenta tu opinión y hace lo que cree que es mejor para ti?
  • ¿Requiere contacto continuo?¿Carece de una red de apoyo personal por afuera de ustedes dos?

 

Si este tipo de cosas sucede con frecuencia y el abandono, la negligencia, el control del dinero o el uso indiscriminado de tus fondos,  los celos, la infidelidad, la devaluación, el rechazo o las comparaciones destructivas son parte del escenario habitual, puede que estés dentro de una relación violenta.

El abuso psicológico o emocional es una forma de control y dominación que busca aislar y menoscabar la autoestima del otro a través del ejercicio de un poder que deteriora, confunde y paraliza.


A veces, se trata de conductas no verbales, miradas de desprecio, gestos insultantes, silencios; es un tipo de violencia”invisible” porque no se detecta desde afuera y la propia víctima se acostumbra a ese estado de minusvalía emocional.

Es un tipo de violencia que afecta la salud física y psíquica, predispone a estado de ansiedad, depresión, conductas compulsivas o trastornos alimentarios.

El perfil del maltratador emocional suele ser:

1) Alguien con rasgos psicopáticos, paranoides u obsesivos

2) Alguien con tendencia a fabular, insatisfecho con su propio proyecto, con sentimientos de inadecuación

3) Alguien con trastornos del humor, siempre malhumorado, con respuestas violentas que atribuye a problemas familiares, económicos o laborales

4) Alguien que abandona sexual y físicamente al otro, que no acompaña ni quiere ser acompañado

5) Alguien autoritario, egocéntrico y egoísta, miedoso, simulador

6) Alguien que ha sufrido abusos en su infancia

El perfil de la víctima suele ser:

Alguien sometido, servicial, con baja autoestima, inseguro, dependiente, que termina creyendo que todo sobre sí esta mal pero no alcanza a ver por qué.

Para salir de ese círculo vicioso es necesario reconocer los signos de violencia, asumir la responsabilidad por la propia vida, dejar de lado los roles de “redención” – nadie cambia porque sí-, valorar el propio proyecto vital y la responsabilidad por el crecimiento de los hijos que se merecen un modelo de relación más saludable.

EL MALTRATO DE CUALQUIER TIPO NUNCA ES UNA FORMA DE AMOR

 

Fuente: http://psychcentral.com/blog/archives/2013/02/20/signs-of-emotional-abuse/

Violencia masculina en la pareja

La construcción de la identidad masculina.-

Badinter (1993) señala que el hombre ha de hacerse. La identidad masculina se construye por oposición diferenciándose de la femenina, desde éste punto de vista podemos entender la masculinidad como una reacción, más que como un resultado de identificaciones.-

En este punto cabe diferenciar conceptos:

identidad de género: constructo teórico que permite comprender los rasgos y funciones psicológicas y socioculturales que se atribuyen a cada sexo (y son por lo tanto modificables) y la  identificación con los valores y los atributos culturales adjudicados en un contexto histórico-geográfico determinado a la masculinidad o a la feminidad.-.-

identidad sexual: identificación del sí-mismo como perteneciente al sexo masculino o femenino, anatómica, morfológica y fisiológicamente.-

De acuerdo a un enfoque ecológico la construcción de la identidad masculina es un complejo formado por valores que determinan el estereotipo de género masculino y los lugares relativos del varón y la mujer en la sociedad.

Los mandatos culturales comportan prescripciones y prohibiciones, la más fuerte de ellas es “no parecerse a una mujer”. Desde el microsistema hablamos de la importancia del afecto paterno: el padre lejano, ausente, faltante, implica para el hijo varón el único modelo para diferenciarse de lo femenino materno. Un padre de estas características incorpora la distancia corporal, la inexpresividad, la ausencia de sentimientos tiernos como atributos que tienden a incrementar la sensación de pertenencia a la género masculino.-

Desde 1986 existe en algunos países actividades grupales masculinas tendientes a recuperar sus aspectos “femeninos” , en casi todos los casos existe una presión social que les exige una vuelta a la imágen estereotipada del varón tradicional.-

Masculinidad y violencia.-

Históricamente, los estudios acerca del género femenino precedieron a los que se ocupan de la condición masculina. Del mismo modo, los trabajos sobre violencia familiar se ocuparon en primera instancia del problema de las mujeres maltratadas. Posteriormente se vio la necesidad de enfocar la problemática correlativa: los hombres golpeadores.-

Cuando hablamos de hombres golpeadores nos referimos a todos aquellos que ejercen algún tipo de abuso (físico, emocional, o sexual) .

James Ptacek,  (1984) en su revisión de la literatura clínica sobre hombres maltratadores consideró que existen algunas tendencias de interpretación preocupantes:

1) Insuficiente análisis de las perspectivas de género

2) Tendencia a culpabilizar a la víctima

3) Psicopatologización

Una de las definiciones más extendidas ve a los  hombres golpeadores como dueños de  una personalidad “sádica” o bien “pasivo-agresiva”, que presentan características paranoides o personalidad borderline, en definitiva características pasibles de ser encuadradas dentro de la psicopatología.-

El mayor peligro de asociar la conducta violenta a características psicopatológicas o adicciones o trastornos de personalidad, consiste en que le quita responsabilidad sobre el hecho .-

También se ha intentado explicar la conducta violenta con un modelo basado en elementos de tipo biológico o hereditario: Ej. mayor predisposición biológica del hombre a la violencia.- Un tercer tipo de explicaciones proviene de la sociología y aplica la violencia conyugal al resultado de una sociedad patriarcal en que se acepta la dominación del hombre sobre la mujer.-

Cada uno de estos enfoques es parcial e insuficiente y no agota el tema, la violencia de género es una entidad en sí misma, una estructura con reglas propias y no un síntoma de un problema psicopatológico individual. Los hombres que ejercen violencia física en sus relaciones de pareja suelen ser una caricatura de cómo “debe” comportarse un varón. Siempre debajo de una capa de racionalidad encontramos un sistema de creencias apoyado en el sexismo.-

Otra de las características es la dificultad en la expresión de sentimientos y la prohibición tácita de expresarlos, porque ésto es considerado un síntoma de debilidad y el hombre “debe” ser fuerte.-Esta especie de discapacidad comunicacional está relacionada con la inhabilidad para resolver conflictos de otra manera que no sea la violenta.

La violencia proporciona una forma temporaria de poder.-Las investigaciones de Dutton (1988)concluyen que estos hombres interpretan las situaciones como amenazas aún sin evidencias suficientes (ello apoyado en una baja autoestima).-

Otra característica casi siempre presente es el aislamiento emocional. Se trata de un tipo de aislamiento social vinculado a lo afectivo; algunos hombres relatan que tienen muchos amigos, se relacionan con muchas personas pero en la esfera privada no son capaces de armar relaciones de cercanía.-

Asociado a ésto encontramos muchas veces indicios de un imagen de sí mismo muy desvalorizada : en el mundo público no se atreven a decir lo que piensan o quieren, en el ámbito privado suelen justificase con frases como “ella me provoca” “yo no sé lo que hago en esos momentos” etc..las racionalizaciones son válidas para su pareja pero no en otras situaciones donde sí parece que pueden controlarse. Es por eso que se hace tan difícil el trabajo terapéutico: no sienten responsabilidad por sus actos, por lo tanto tampoco pueden pedir ayuda para resolver éstos problemas, porque no los perciben como propios. Buscan la responsabilidad afuera: en la mujer, la familia, la situación del país, los hijos, los problemas económicos, etc…

Estos hombres han incorporado un modelo de estructura jerárquica como modo de resolución de conflictos interpersonales, un modelo presente en su propia historia de vida. Eran los que ocupaban el lugar inferior en la escala jerárquica de la pirámide de poder intra familiar. Es muy frecuente que hayan sido víctimas de violencia en distintas formas o testigos de interacciones violentas .-

Resumiendo:

El comportamiento intra familiar violento es una conducta aprendida y relacionada con experiencias vividas en la infancia y adolescencia. Los agresores no son enfermos mentales sino personas con trastornos de carácter, bajo nivel de inteligencia emocional y baja capacidad de resolución de conflictos; todo en el marco de una ideología sexista.

Suelen presentar dificultades severas para seguir un tratamiento, no internalizan el problema como propio, tienen una gran dependencia emocional hacia la mujer y por eso no soportan el abandono porque no soportan estar solos. La restricción emocional de estos hombres se manifiesta en el lenguaje verbal y el lenguaje conductual : Ej rostro rígido hasta ser inexpresivo, rigidez corporal, discursos muy racionales, asociación del hecho de ser observado con el de ser acusado, se ubican en un lugar pasivo, etc…

Aunque gran parte de los hombres violentos han padecido maltrato en su familia de origen como víctimas o testigos de relaciones abusivas, ésto NO justifica su accionar violento actual. Son momentos evolutivos diferentes, su historia no debiera servir para exculparlos sino para ayudarle a entender que aspectos de su subjetividad están dañados.-

Para saber más:

Bernard Ch & Schiafer j (1990) : Dejad a los hombres en paz. Barcelona, Paidós, 1993

Piaget, J: Personas dominantes, Buenos Aires, Bergara (1993)

Corsi, Jorge: Violencia masculina en la pareja, Buenos Aires, Paidós (1995)

Dutton Donald G. : El golpeador: un perfil psicológico. Buenos Aires , Paidós (1997)