El cansancio mental

Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.

Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante.

Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan.

Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

En una sesión de coaching personal, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/01/23/eps/1422018427_336669.html

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Usando la fotografía en psicoterapia

Ya hace casi diez años que comencé a hacer fotos y a mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Cuanto más utilizaba el lente para explorar cada esquina de Barcelona, más me motivaba a descubrir nuevas conexiones entre espacios, formas y colores.

Si supieras lo que pienso

Era una época muy especial para mí, digamos que atravesaba una crisis de identidad y en mi profesión, eso puede ser una dificultad o una oportunidad. Elegí que fuera lo segundo, así lo que podría haber desencadenado un cuadro de ansiedad y depresión comenzó a transitar por otras alternativas más creativas. Mi Canon fue la herramienta que me permitió comenzar un aprendizaje progresivo acerca de como una imágen puede capturar y transferir una emoción personal, haciendo más consciente el aquí y ahora. Cada foto podía traducirse en una historia de cómo me sentía en ese lugar y en ese momento. Solo se trataba de estar atenta.

Así comencé a pensar en la utilidad de la fotografía como herramienta complementaria de la psicoterapia. Actualmente,  hacer fotos se ha convertido en una actividad casi compulsiva casi en todos los ambientes: la selfie, lo instantáneo y rápidamente compartido en las redes sociales, distan mucho de el uso “terapeutico” del que hablo.

Se trata de “estar presente”, una vuelta de tuerca al Mindfulness, buscando hacer foco, centrar la atención en lo que vemos a través del lente.

 

Inevitablemente pondremos nuestra mente a fluir alcanzando altos niveles de bienestar. En la psicoterapia con adolescentes, por ejemplo, es interesante observar de que manera, una aproximación diferente al uso de sus teléfonos, que ya son parte de su día a día, puede ayudarlos a entrenarse en una nueva percepción de su mundo. La tecnología suele dar como efecto secundario, una tendencia a la desconexión, en la que las redes nos dicen que es o no “importante”, que ver pero no que mirar, pero es posible ir más allá.

Hay ya mucha gente  trabajando en esta línea, descubriendo la fuerza de la imagen como estrategia; por ejemplo  Marianne Ellis, creó un proyecto en el que durante 55 días, los participantes posteaban en un grupo cerrado de Facebook las imágenes tomadas con sus cámaras o smartphones, basadas en el tema del día. El resultado fue una mayor conexión de los miembros entre sí, a partir de compartir sus historias personales alrededor de las imágenes. Los participantes comentaron que se sentían más “presentes”, más conectados a su entorno, por ejemplo alguien comentó que hacía cada día el mismo trayecto al trabajo pero que nunca se había dado cuenta de cantidad de detalles, lugares o personajes.

Este tipo de experiencias mediadas por la fotografía son una puerta a un mejor entendimiento de quienes somos, la imagen evoca emociones y desencadena recuerdos; en cuadros de depresión y ansiedad un uso diferente de la actividad de fotografiar, brinda un apoyo al trabajo en psicoterapia, derribando algunos mitos presentes en la ubicuidad de la “selfie” para permitir un uso mucho más positivo de la posibilidad de tomar imágenes y compartirlas.

 

Estas actividades basadas en fotos se denominan “Fotografía terapéutica”, no necesitan de un terapeuta en tanto son actividades que se realizan de manera individual o grupal, si bien tienen puntos en común con otras formas de arteterapia, se trata de actividades de prácticas fotográficas. No se reducen a “tomar fotos”, incluye actividades de intercambio: por ejemplo  grupos 

o actividades de posado, o discusión de técnicas, etc..

En otros casos, se trata de intervenir  en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de “Change the picture” , un proyecto participativo con mujeres en riesgo de violencia en Londres.

Al tomar la cámara comienza un proceso en el cuál pensaremos ¿Qué vamos a fotografiar?¿Qué detalle de lo que vamos a fotografiar nos llama la atención: luz, color, encuadre??Cómo vamos a hacerlo, valores de la cámara posición, etc? y finalmente ¿Qué idea, que emoción, o sentimiento vamos a expresar? Se trata de delimitar el contexto de una posible historia que narrar. Todo esto pasa justo antes de disparar; en el momento exacto de hacerlo deberemos silenciar nuestro pensamiento…esa es la clave…..

La Fotografía terapéutica puede extenderse también  a proyectos con videos. Como estas técnicas tienen más que ver con entrenamiento emocional que como la fotografía como arte no se requiere  conocimientos especiales o cámaras de alta gama, simplemente se trata de mirar a través del lente.

Finalmente, como todas estas técnicas involucran personas interactuando con una perspectiva visual personal en una construcción de SU realidad, son especialmente exitosas cuando existe alguna dificultad física, mental o emocional para expresarse.

Disfrutar de un estado de presencia plena, es una experiencia de conexión con el mundo…¿Por qué no intentarlo?

Para saber más:

https://photovoice.org///methodologyseries/method_02/index.htm

http://centerforhealthreporting.org/article/photography-gallery-faces-mental-illness

PhotoTherapy & Therapeutic Photography Archives

http://anjabutti.com/portfolio/street-photography-bw-2/

http://www.kindredartspace.com.au/find-your-focus/

http://laterapiadelarte.com/numero-7/reportajes-2/fotografia-terapeutica/

https://www.nanofotofest.com.ar/2014/08/motivarte-propone-taller-de-fotografia-terapeutica/

http://www.fotografiainspiradora.com/fotografia-y-mindfulness/

 

 

Psicología de la salud & bienestar: una tendencia en expansión

Los entrenadores personales son cada vez más populares pero la gente quiere además apoyo en sus esfuerzos para comer menos, dejar de fumar o de beber y controlar su estrés.

Es ahí en donde aparece la figura del asesor psicológico (counselor). La tendencia se está notando no solo en particulares sino en empleadores y empresas de seguros de salud debido al alto ROI de la inversión medido en rendimiento de los empleados o menor uso de otras prestaciones.  El psicólogo de salud aparece como un recurso para lograr cambios permanentes 

en el estilo de vida.

Un ejemplo:

Laura ni siquiera sabía lo que era un consultor psicológico, hasta que uno transformó su vida. Desde su infancia tenía problemas con su peso, comía en forma compulsiva y pasaba de dieta en dieta o mejor dicho  de fracaso en fracaso.

Finalmente, en un grupo de autoayuda alguien le recomendó un psicólogo; entró en un proceso de diez sesiones y según sus propias palabras, además de hacer progresos en su dieta y en el control de su peso ganó algo mucho más importante: descubrir que perder peso no era lo más importante para ella sino estar en su casa con su familia, dejó su trabajo y reorganizó su rutina de forma de poder trabajar desde casa, su ansiedad disminuyó y así pudo compensar sus excesos con la comida. Nunca ha estado más feliz. “ Mi meta no cambió-dice-pero sí la forma de alcanzarla!”

Según un ranking de tendencias del American College of  Sports Medicine (ACSM) los  profesionales de la educación en el ámbito del fitness, es decir aquellos que entrenan en hábitos y sus relaciones con el resto del bienestar han saltado del lugar tercero al primero en demanda en los últimos siete años, siendo la más importante tendencia en el mundo del fitness: queremos estar bien, tener más energía y sentirnos mejor pero hay un abismo entre ese deseo y el día a día lleno de sobrecarga de horarios, comida basura y sedentarismo por abuso de pantallas.

Los médicos de familia de USA que han comenzado a incorporar un wellness coach en sus prescripciones notan beneficios en el cumplimiento del plan de salud y en la prevención.

Ahora, no todo son rosas; hay gente que puede estar muy mayor o muy enferma o muy desmotivados para cambiar; no todos son candidatos a un programa de bienestar .

El candidato ideal es aquel que no es que haga todo tan mal, simplemente  NO hace aquello que le va bien: no come bien, están estresado, no controla el uso de su tiempo libre.

Por ejemplo:

Un médico psiquiatra en la mitad de la cincuentena comenzó a ganar peso hace 20 años cuando dejó de fumar. El mayor problema según el mismo fue el estrés  debido a las presiones de su trabajo como director de un centro de salud muy importante. Pero la trampa estaba en el abuso de dulces que su secretaria le traía con cada café que consumía de a litros. Comer se transformó en una forma de bajar la ansiedad.

Comenzó a ir a un gimnasio pero como la mayoría iba cuando quería. Contrato un entrenador personal y un psicólogo de salud: claro que podía caminar solo pero el tener un programa que lo obligaba a caminar 20 minutos al día y por otra parte lo hacía pensar en los estresores de su vida, la relación con su cuerpo y sus impulsos: comer, beber, consumir estimulantes resultó muy eficaz.

Finalmente logró entender algunas razones del por qué de toda la cuestión y continuar su programa solo manteniendo sus idas al gym y sus cambios .

La gente quiere que le digan que hacer, pero es mejor cuando paran, piensan en sus objetivos y se plantean su propia estrategia para lograrlos: se trata de relacionarse en forma diferente con el propio cuerpo.

Fuente. http://www.webmd.com

Límites y oportunidades del coaching

Hablar del coaching no es fácil,  porque desde la vaguedad de un término al que se define como “entrenamiento” se promocionan todo tipo de intervenciones muchas veces centradas en mensajes Wishfull thinking, del tipo “puedes lograr todo lo que te propongas”, “vas a triunfar”, “tus sueños son tu guía”, recordándote todo el tiempo que eres el mejor y que no tienes -para nada-la culpa de lo que te pasa.-

Lamentablemente, o por suerte, la realidad muchas veces debe ser desmontada para poder cambiarla; esto supone aceptar algunos condicionantes, enfrentar los propios miedos y conocer qué situaciones pueden ser potencialmente conflictivas. Este análisis siempre es subjetivo, porque la historia es siempre personal, no sirve el café para todos.-

Queremos decir que ni el coaching vale para todos, siempre y en cualquier caso, ni cualquier situación o crisis se puede resolver siempre con coaching. El coaching es simplemente una estrategia marcada por un tipo de intervención dirigida a los objetivos. Pero, esto nunca se puede hacer si no es en un contexto.

Y a interpretar contextos se aprende. Requiere profesionales formados y con experiencia, alto grado de profesionalidad y una planificación específica para cada coachee.

Ahora bien, las escuelas de coaching  hacen hincapié en que el objetivo es el CAMBIO. La verdad es que en cualquier estrategia de intervención de base psicológica el objetivo es el cambio. ¿Donde está la diferencia?

El coaching supone “entrenar” para llegar a una meta previamente definida, para eso se trata de guiar sobre la forma “correcta” de llegar a ella. Pero, ¿Qué pasa si en el proceso resulta que la meta cambia o se descubren cuestiones que no estaban claras al comienzo?.

Si esto sucede, el coaching tradicional buscará imponer la meta sobre el contexto para llegar a ella minimizando la respuesta personal, en cambio,  en otras estrategias, por ejemplo, el counselling se trabajará intentando re – definir la meta y los contextos y por su parte, la Psicoterapia se centrará en entender qué elementos de la personalidad del cliente han influido en su interpretación del contexto que puede estar influyendo en su dificultad para el cambio.

En este sentido, hay que aclarar que esa visión que se busca imponer desde algunos sectores  del coaching de que la psicoterapia implica -siempre- urgar en el pasado y es sinónimo de psicopatología no es correcta; el concepto de psicoterapia es amplio y los modelos teóricos variados.

Por otra parte,  hay que distinguir el Coaching ejecutivo tradicionalmente enfocado a sacar lo mejor de gerentes y ejecutivos, que es un estilo dirigido, en el que un profesional que quiere lograr un objetivo contrata a otro (coach)  que le ayuda a lograrlo; del Coaching personal o de salud (wellness coaching)  en donde no se trata solo de imponer un programa formativo de habilidades sino de plantear opciones frente a un cambio que es necesario realizar en algún sector de la vida.

Dar “consejos” es  bastante sencillo, que esos consejos promuevan el crecimiento y auto conocimiento  personal es menos fácil de lograr.

Algunos marcos teóricos como el coaching ontológico aportan valiosas  estrategias para reformular aspectos de nuestra vida en todos los ámbitos: profesional, personal, etc..

Se basa en tomar en cuenta el poder del lenguaje como herramienta para transformar la realidad a partir de la con-versa-ción.-

En un mundo cambiante como el actual, puede que hacer las mismas cosas siempre de la misma manera no sea una buena idea.

El coaching no dirigido focalizado en las áreas de la salud y el bienestar  (wellness coaching), trabaja  hábitos saludables o cambios en el entorno personal sobre la base de descubrir y cuestionarse los propios prejuicios.

Desde el:

COACHING DIRIGIDO (coaching ejecutivo)

Decir

Formar

Enseñar

Aconsejar

al

COACHING NO DIRIGIDO (wellness coaching y coaching personal)

Buscar soluciones

Pensar creativamente

Descubrir

Cuestionarse

La clave será:

ESCUCHAR

Para saber más:

Richardson, Pam: Coaching personal. Ed. Mens Sana (2005)

http://www.powersofsix.com/

http://www.aacounselors.org.ar/

http://www.webmd.com/balance/guide/life-and-wellness-coaches

Counseling VS. life coaching

La relación entre el “counselor” y el “life coach” es de “parentesco” y se puede pensar como la conexión entre miembros de  una misma “familia”: “profesionales de la ayuda”y por eso los ajenos al entorno– los potenciales clientes los suelen relacionar (guste o no).

No obstante, tal y como pasa en las familias, aunque entienden que “el otro” exista, en general hay una tendencia a la competición.

Muchos profesionales del counseling y life coaching aceptan que deben coexistir y que los clientes se beneficiaran de ambos servicios si son prestados por profesionales bien entrenados. Aceptan también que los coachs debieran estar certificados a través de un proceso formal que suponga un nivel alto de estudio y experiencia. Y, también se acepta que el life coach  debiera derivar a su cliente a un psicoterapeuta o un counselor si descubre un problema psicológico significativo.

Pero, la discusión se generaliza cuando se pregunta qué es un coach, qué es un counselor  y qué ofrecen ambas profesiones.

Los defensores del coaching dicen que trabajan ayudando a los clientes a lograr sus objetivos y crear nuevas áreas de desarrollo en su vida, según ellos los counselors  gastan demasiado tiempo explorando el pasado, buscando soluciones para preocupaciones emocionales y tratando de encontrar el diagnóstico que requiere el sistema de salud.

Los coaches sugieren que las relaciones que ellos establecen con los clientes son más de tu a tú, naturales y en un entorno menos estructurado que la relación “doctor-paciente”.

Lynn Mitchell, una ejecutiva de negocios y management consultant durante 20 años, está estudiando un Master en Counseling en Chicago pero quiere ser life coach. Ella compara al coaching con los servicios que proveen los personal trainers, los nutricionistas o los fisioterapeutas, que ayudan a personas con problemas  de salud.

“Hay mucha gente tratando de enfrentar situaciones de crisis en su vida, ansiedades y desafíos personales” dice Mitchell- miembro de la American Counseling Association (ACA): “el coaching puede ayudar y es algo positivo y preventivo, el bienestar es una tendencia y el coaching es parte de ella.”

No todos los counselors marcan esa distancia; si bien se dan por enterados de que un coach bien entrenado puede ser útil, muchos counselors creen que los coachs están simplemente utilizando teorías y técnicas que los counselors han aprendido como algo inicial y obvio-

“Podemos hacer cualquier cosa que haga un coach, es parte de nuestro entrenamiento y de la forma en que trabajamos con los clientes” dice Sue Pressman presidente de la National Employment Counseling Association. “Hay algunos coaches que están bien entrenados. Estoy segura de que son efectivos, pero eso no significa que los counselors no lo seamos o que no podemos ofrecer esos servicios”.

Pressman cree que los counselors necesitan “vender” mejor los servicios para los que están cualificados y que les permite ayudar a sus clientes en la misma línea que los coach. “Los buenos coachs debieran salir y aclarar que no son counselors y derivar a los clientes a los servicios apropiados”-dice- “Y también es justo que los buenos counselors se atrevan a decir que hacen coaching.”

Larry Pfaff, profesor asociado de la Spring Arbor University (Mich-USA) ha sido psicólogo counselor en practica privada durante 20 años; basado en los estudios que realizó en el Michigan Board of Couseling sobre diferentes websites de coaching (entrenamiento y servicios) concluye que muchos coachs no están adecuadamente entrenados y terminan ejerciendo intrusismo sin licencia.

“Hay algunos buenos programas ahí fuera y algunos coachs cubren necesidades importantes” -dice- “Pero también hay muchos programas que no requieren más que algunas semanas de entrenamiento”. Pfaff agrega que es bastante escéptico acerca del éxito que proclaman algunos life coachs”. “Creo que se trata en muchos casos de un efecto placebo” -agrega-“los clientes pagan dinero, mucho dinero! a  los coachs y por eso piensan que deben sentirse mejor”

A pesar de las diferencias de opiniones, la mayoría de los profesionales contactados por Counseling Today acuerdan en un punto: un futuro en el que los life coachs y los counselors puedan aprender a coexistir y colaborar sería lo mejor.

¿Qué es el coaching?

La International Coach Federation (ICF), que se autoproclama la más grande acreditadora de coaching en el mundo, define al coaching como “ Una sociedad con el cliente en un proceso provocador y creativo que les inspire para maximizar su potencial profesional y personal.” Los coachs escuchan, observan y adecuan su abordaje a las necesidades del cliente, porque creen que es naturalmente creativo y dueño de recursos.

” El coaching se centra en el presente y el futuro” dice Paula Padget, una consultora de la Eastern University´s Counseling and Psychology Department en St. Davis, (Pa) y counselor y coach en practica privada durante 10 años. Explica que los coachs trabajan generalmente en cuatro áreas con sus clientes:

  • definiendo metas
  • formulando un plan que utilice las competencias del cliente
  • sosteniendo el interés del cliente por su progreso
  • proveyendo estructura y empuje

“A través del coaching, los clientes pueden aprender vías saludables y útiles de avanzar en la vida”, dice.-

¿Cual es la diferencia?

Ambos, counselors y coachs ven similitudes en ambos campos pero también marcan agudas diferencias. “Hay un espectro de necesidades”-dice Mitchell-“Generalmente, el counselor se focaliza en mover a la gente desde un estado disfuncional a uno funcional. Pero hay gente que funciona muy bien en general, aunque no este explotando su máximo potencial y en este caso el coaching provee una alternativa”,

Muchos counselors contactados por Counseling Today” para este artículo, dicen que ven alguna similitud entre el coaching y la teoría del counseling. Pero otros counselors como Summers, están preocupados por la perspectiva de que el coaching vaya más allá de sus posibilidades reales. “Creo que un buen coach debe empezar por declarar que el coaching es limitado y que cuestiones más serias y complejas pueden necesitar terapia”.

Otra diferencia? Se dice que lograr progresos es lento y penoso en el counseling y rápido y usualmente divertido en coaching. Una vez más parece que esto tendría que ver con el motivo de consulta: los que acuden a un coach no suelen  percibir los aspectos disfuncionales de su vida, por su lado, los coachs suelen trazar una linea que simplifica la cuestión “Si estas enfermo, busca un counselor si quieres prevenir y maximizar tu salud emocional busca un coach.”

Michael Walsh, miembro de la ACA sostiene que los límites podrían no estar tan claros. “Como muchas cosas en la vida, las cosas no son tan simples. Hay etapas del proceso terapéutico en las que los counselors se focalizan en prevención, maximizan la salud emocional y el logro de objetivos” -dice- “La diferencia es que un counselor tiene el conocimiento y el entrenamiento adicional para ayudar al cliente cuando las cosas no van bien”.

” Yo le diría a la gente que primero se asegure que cualquier profesional que consulte esté formado y entrenado y tenga las credenciales y licencias correspondientes que aseguren la calidad de los servicios que brindan”. “Esto es especialmente importante en espacios como los del coaching, escasamente regulados y controlados.” Por otra parte no todos los counselors se centran en tratar aspectos patológicos o “disfuncionales” de la personalidad.

Muchos miembros de la American Counseling Association toman una perspectiva de “wellness” (bienestar) y trabajan en el logro de objetivos y desarrollo de potencial; muchas veces tiene más que ver con la  resistencia a consultar counselors o psicoterapeutas porque aún muchos creen que solo individuos con serios problemas buscan counseling o “terapia”. La gente joven, por ejemplo, tiende más a consultar a un coach.

Pfaff cree que los counselors están ya calificados para el coaching sin entrenamiento adicional: “Un counselor puede usar alguna terapia cognitiva o terapia centrada en soluciones en la línea de Carl Rogers y podría entenderse como coaching. Simplemente es una cuestión de marketing,  se trata de vender mejor la expertise lograda en la formación académica”

Finalmente, desde lo legal  no existe paralelismo en tanto el coaching no es un profesión acreditada en los perfiles profesionales por lo que un counselor puede legalmente llamarse a sí mismo “coach” pero esto no es posible a la inversa.

Jason Newsome, director de servicios clínicos en Family Counseling Connection, en Charleston, W.Va, alerta de que no existen repercusiones de algunos abusos éticos dentro del coaching ni protocolos de prácticas ni garantías de competencia. “Los life coach trabajan sin licencias” -dice-. También cree que el counseling ha permitido que se diluya y mezclen intervenciones y que no ha velado por su propia integridad profesional.

En el pasado la ACA no tomaba en cuenta el tema del coaching, pero su presidente  Collen Logan, dice que ahora es una cuestión a la que prestar atención.

Los coachs defienden que el fenómeno del coaching es una cuestión de mercado y que es el público el que requiere de estos servicios. Sostienen que cualquier coach bien entrenado sabrá manejar los límites y no ofrecer nunca servicios de counseling.

Sin embargo, la preocupación principal expresada por los profesionales counselor consultados para este artículo fue que los coaches han de  ser supervisados y regulados en su práctica para que no se tienten a  cruzar la línea ofreciendo servicios de couseling sin formación ni acreditación.

Fuente :http://ct.counseling.org/2008/12/counseling-vs-life-coaching-2/

Artículo editado y traducido del original en Counseling Today

Psicoterapia, counseling y coaching

Vivimos en la era de la indefinición, la inmediatez y el uso abusivo de las etiquetas. La consecuencia es una notable desinformación producto de la falta de rigor en el uso de los términos y por qué no decirlo de cierto oportunismo.

Los temas ligadas a la psicología, la psicología clínica y de la salud o la psicología de las organizaciones suelen ser víctimas habituales de esta situación. Veamos si podemos clarificar algunos conceptos.

En primer lugar, el Counselling psicológico es una división de la American Psychological Association y también se acepta como especialidad de la psicología en las clasificaciones europeas.  Por su parte, la psicoterapia es una intervención que requiere formación en   psicología clínica.

Finalmente el coaching es una práctica está buscando crear su propio espacio como profesión, no obstante su indefinición teórica.

David Orlinsky, psicólogo clínico e investigador de la Universidad de Chicago, reconocido internacionalmente como experto en el campo de la psicoterapia encontró en el 2007 las siguientes diferencias:

1) La psicoterapia se ocupa de la cura en procesos en los que es necesario superar  o corregir situaciones conflictivas o modificar actitudes y formas de respuesta a situaciones problemáticas desde una situación disfuncional a otra asintomatica o con una adecuada funcionalidad con disminución de la percepción de sufrimiento.  Una psicoterapia es la opción en caso de duelos  prolongados, problemas en las relaciones con la pareja, con los hijos, estrés postraumático, depresión, fobias, adicciones, etc. El psicoterapeuta es un profesional universitario (psicólogo, médico psiquiatra ) que se ha formado en clinica y psicoterapia con distintos marcos teóricos (psicodinámico, cognitivo-conductual, humanista, sistémico, etc).

2) El counseling busca la solución de situaciones que preocupan resolviendo dudas e incertidumbres para lograr una respuesta adecuada y adaptada a las circunstancias. El counselling NO supone dar consejos sino que se tratan cuestiones de la vida diaria que no implican cura ni se relacionan con conflictos o estructuras de personalidad ; se basa en  “que el individuo tiene la capacidad suficiente para manejar en forma constructiva todos los aspectos de su vida”(Rogers 1972). Se concentra en el aquí y ahora, no interpreta ni pregunta por qué. Es útil en orientación profesional, realización de viajes y cambios del estilo de vida, expat por razones profesionales, desarrollo de un proyecto de vida, en organizaciones se involucra en procesos de cambio y comunicación interna,  etc. El counselor es un profesional universitario (psicólogo, psicopedagogo, trabajador social) debidamente entrenado en técnicas de counselling.-

3) El coaching supone que existe un “potencial desconocido” que debe ser actualizado a través del desarrollo del talento y de habilidades desde una performance limitada hasta “resultados extraordinarios”. Desde los 80 es una practica en el mundo de las organizaciones y los negocios (sobre todo en USA) buscando siempre “ir hacia adelante”.  El mundo del coaching aspira a ser una profesion en sí misma y por lo tanto no tiene definidos aún el perfil profesional ni requiere (a priori) nivel universitario o superior de estudios sino que se basa en cursos formativos acreditados por asociaciones privadas fuera del reconocimiento academico.-

Ahora bien, en el trabajo día a día :

Un psicoterapeuta entrenado  es probable que utilice en algunos momentos técnicas de “counselling” y al cerrar el proceso alguien diría que hace “coaching” al referirse al futuro del proyecto vital del paciente, al conocer la teoría en profundidad, sabe elegir la técnica más conveniente en cada momento.

El counselor utilizará técnicas específicas de counseling sin perder de vista los conceptos derivados de las técnicas psicoterapéuticas y también alguien podría decir que hace “coaching” en algún momento del proceso. En este caso la formación académica de origen determina los alcances y las posibilidades.

El “coach” generalmente ( y muchas veces sin saberlo) usa técnicas de counseling  y nunca utiliza técnicas psicoterapéuticas, salvo que sea un psicoterapeuta formado que ha elegido este estilo de intervención.

El riesgo de no tener claro los conceptos puede llevar  a elecciones de profesional incorrectas. En este sentido precisiones como las de Orlinsky son muy esclarecedoras.

Fuente:

Rogers, Carl: Psicoterapia centrada en el cliente, 1972

http://psicoterapia3.wordpress.com/tag/david-orlinsky/