5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. “Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema“, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. “Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama“, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. “En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada”, aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. “Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes”, explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. “Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo”, aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. “Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación”, recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. “Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet”, aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular

Encuentros románticos online: recalibrando el amor

Desde hace 20 años Internet es, oficialmente, el principal y más accesible lugar de encuentro para aquellos que buscan nuevas relaciones, porque es un espacio en el que se multiplican las posibilidades virtuales de armar una pareja compatible en poco tiempo y a bajo costo.-

Algunos investigadores han alertado acerca del aumento del aislamiento y de la reducción de la interacción cara-a-cara que conducen a mayor desconexión emocional o a vínculos superficiales; otros han sugerido que Internet podría ser muy útil para promover encuentros románticos, porque el aspecto físico y los prejuicios de género quedarían minimizados al tiempo que aumentaría la intimidad emocional (rapport, descubrimiento mutuo, etc).

Whitty & Carr (2006) encontraron que Internet brindaba un espacio seguro no solo para iniciar y desarrollar una relación sino también para ejercitar el flirteo y la autoestima otorgando un amplio margen de libertad a personas inseguras e introvertidas. En encuestas realizadas a usuarios de portales de encuentro, descubrieron que muchos declaraban estar ahí buscando superar una crisis después de una ruptura o para salir de la incómoda etiqueta de “single”.

A la mayoría, le gustaba la posibilidad de delinear un perfil ” a medida” y  sentirse en un entorno “seguro”. Además los encuestados apreciaban el margen de libertad respecto a comprometerse o a repetir estereotipos típicos de su entorno habitual, clase social o amigos.-

Algunas de las dificultades  habituales, aún no resueltas, tienen que ver con la tendencia a mentir, la necesidad de negociar un margen de confianza en el otro, el  gestionar una presentación de uno mismo no idealizada sino realista, el discriminar si realmente existe compatibilidad o se trata solo de una proyección de los propios deseos y la evidencia de que las cuestiones de la autoestima ligada a la propia apariencia física y la timidez no se resuelven sino que se eluden.

En apps como Tinder, este tema aparece más acotado, aunque es una compatibilidad basada solo en la apariencia física y con un alto porcentaje de volatilidad. Curiosamente, es la opción elegida por las franjas más jóvenes.

El miedo al rechazo y al sufrimiento emocional no desaparecen en las relaciones online; existe una zona oscura acerca  de qué es una infidelidad en Internet, la compulsión a iniciar relaciones virtuales, el cyber acoso, las amenazas, los seguimientos indeseados, el robo de identidad, etc..

A pesar de todo esto, muchos usuarios de portales online de encuentros declaran que están dispuestos a correr los riesgos  porque las ventajas que ofrece esta tecnología son superiores a los problemas que pudiera ocasionar su uso.

 

El rol del  psicólogo especializado en Internet es muy útil cuando se trata de brindar asesoramiento para delinear perfiles atractivos pero no mentirosos o aprender a iniciar, mantener y terminar relaciones online o trabajar en estrategias para utilizar estos espacios como herramienta de autoconocimiento.

Por otra parte, es innegable su utilidad en caso de personas con márgenes limitados de desplazamiento por enfermedades crónicas o algún grado de discapacidad o por razones geográficas que encuentran en estos recursos online un canal de comunicación óptimo y accesible económicamente.-

En otros tiempos dijo Oscar Wilde: “la vida imita al arte más de lo que el arte imita la vida”. Hoy podríamos afirmar que la vida real también imita la vida online. Las reglas que han guiado el mundo de las relaciones y el amor en 3D están siendo re escritas en los muros de Facebook, en los mensajes de Wassapp o  portales de  matchmaking como meetic.com.

Desde Internet, el acceso fácil -voluntario o no- a páginas de pornografía está re-calibrando el lugar que el sexo ocupa en el discurso amoroso, impactando en los hábitos sexuales y favoreciendo, a veces, actitudes compulsivas que buscan satisfacción sexual inmediata más que una “cita para ver si”.

Esto puede crear confusión y agravar la inseguridad de mucha gente respecto a qué es y qué no es sexy y deseable en un mundo online en donde todos son hermosos, sonríen mucho, son jóvenes eternamente y están siempre dispuestos a un diálogo agudo o subido de tono.

La verdad es que nuestra e-personalidad y nuestra vida online, nos está obligando a negociar expectativas respecto del amor duradero. Pero, por encima de todo esto es necesario tener claro que las relaciones exitosas en Internet  (o fuera) solo serán posibles en entornos de personas fieles a sí mismas y con ideas claras sobre qué será posible encontrar y qué no, en ese océano virtual plagado de peces tropicales pero también de algún que otro depredador .-

Para saber más:

Whitty, M.T. & Carr, A.N (2006) Cyberspace romance:The psychology of online relationships.Basinsgstoke:Palgrave McMillan

Padilla, M.B, Hirsch J.S; Muñoz-Laboy, M; Sember, R.E, & Parker, R.G (eds): Love and globalization: transformations of intimacy in the contemporary world . Nashville, TN: Vanderbilt University.-

 

¿Por qué todo el mundo trata de parecer tan feliz en Facebook?

 

Seguro que en más de una ocasión te has sorprendido a ti mismo husmeando vidas ajenas en alguna red social. Sin saber cómo, has acabado recorriendo las fotos de la boda de una persona a la que tienes como amiga en Facebook porque hace años coincidisteis en un viaje, aunque nunca más os habéis vuelto a ver ni a comunicar. Es ese punto voyeur que todos llevamos dentro, y que las redes sociales han permitido desatar sin remilgos.

También las redes permiten dar rienda suelta a nuestro lado exhibicionista, más acentuado, eso sí, en unos usuarios que en otros, más pudorosos. Porque hay quien deja documentado cada paso que da: desde la cara con la que se despierta, pasando por el café que desayuna, su itinerario al trabajo, la hamburguesa que se come, sus zapatillas de correr, los libros que se compra (otra cosa es que se los lea), sus idílicas vacaciones, su perfecta familia… Pero, ¿y si de repente descubrieras que esas fotos maravillosas que cuelga tu compañero de trabajo de sus viajes son siempre ‘selfies’ porque, en realidad, viaja solo, no por elección, sino porque no ha encontrado con quién? ¿O que ese matrimonio sonriente y aparentemente perfecto en realidad está a punto de separarse?

Son múltiples los estudios que señalan que en las redes sociales tendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos, una forma de buscar la aprobación de los demás: nos inclinamos a publicar cosas susceptibles de recibir “megustas”, mientras que nos inhibimos de compartir otras menos populares. Algo que, según explica el psicólogo José Antonio Molina , experto en conductas adictivas y autor de ‘SOS, tengo una adicción’, también es aplicable a la vida offline.

“Cuando recibimos algo positivo, tendemos a repetir. Si es negativo, tendemos a extinguir esa conducta, dado que te genera afecto negativo en ti mismo. Los pensamientos generan emociones y éstos te llevan a realizar conductas. Si te sientes bien, te genera un estado positivo, repetirás más esa conducta. Es aplicable a todas las facetas de la vida”.

Sin embargo, ese afán por proyectar lo mejor de uno mismo a veces roza el exhibicionismo. Y llama especialmente la atención en casos en los que parece darse disonancia entre la persona que conocemos en la vida offline y la que vemos en Facebook. ¿Quién no tiene el típico amigo/conocido retraído y tímido, parco en palabras, incluso huraño, que luego en Facebook se erige como un auténtico príncipe de la extraversión, compartiendo cada paso que da con su consiguiente documento gráfico?

“Llama mucho la atención ese exhibicionismo que se muestra en redes sociales, porque no concuerda con lo que haces en el cara a cara”, explica Molina, que pone un ejemplo que usa a menudo en las charlas que da en colegios. “Cuando preguntamos a los alumnos quién se pondría en ropa interior en clase, te miran como si estuvieras loco, cuando seguramente esto tendría menos repercusión que compartir por WhatsApp una foto con poca ropa”.

Los motivos que llevan a estas conductas suelen estar relacionados con el ansia de notoriedad, o simplemente por moda. “La gente joven tiende mucho a mostrar su vida, y parece que si no la estás mostrando, no la tienes, lo cual es un gran error“. Otro error, señala, es medir la popularidad en función del número de contactos que tienes, “obviamente es imposible tener mil amigos. Si tienes mil contactos, es probable que a la mayoría no los conozcas de nada”.

Sea como fuere, de lo que no hay duda es de que las publicaciones que vemos en redes sociales afectan a nuestro estado de ánimo: las emociones se transfieren de unos usuarios a otros. Así lo avalan un sinfín de experimentos, de los que los usuarios somos conejillos de indias. Uno de los que más polémica levantó fue publicado el pasado verano, una polémica que, si bien tiene razón de ser desde un punto de vista ético, sorprende que se produzca ahora, cuando Facebook lleva años manipulando lo que aparece en el ‘newsfeed’ de sus usuarios.

Para este estudio en concreto , Facebook manipuló en secreto las cuentas de 700.000 usuarios para estudiar el impacto en sus emociones. Los investigadores concluyeron que los usuarios comenzaron a utilizar palabras más positivas o negativas dependiendo del tipo de contenidos a los que habían sido ‘expuestos’

Y luego está el tema de la envidia que genera lo que vemos en las redes sociales. Un estudio de dos universidades alemanas, concluye que ser testigo de las vacaciones, las fantásticas vidas o los éxitos laborales de otros puede provocar envidia, frustración, sensación de soledad y enfado, al comparar lo que vemos con nuestra propia realidad.

Según el estudio ‘Envy on Facebook: A Hidden Threat to Users’ Life Satisfaction?‘, una de cada tres personas se siente peor y más insatisfecha con su vida tras visitar las redes sociales. Las fotos de las vacaciones constituirían el elemento que genera más resentimiento, mientras que el segundo lugar lo ocuparían las interacciones sociales: el número de “megustas”, las felicitaciones de cumpleaños o los comentarios que reciben las fotos que colgamos. Y hay más: la envidia influye en el uso de Facebook, hasta el punto de suspender cuentas o al menos reducir el tiempo que uno pasa en la red.-

¿Quién no ha buscado en Facebook a su novia del instituto? ¿Quién no se ha sorprendido cotilleando fotos ajenas? Un cierto nivel de voyerismo es casi connatural al ser humano. Sin embargo, sí puede ser problemático en el caso de “personas con rasgos obsesivos, cuando existe una personalidad previa que facilite procesos de este tipo”, explica Molina.

“Hablamos de gente que altera sus horas de sueño para realizar conductas, cuando empieza a desatender otras actividades en su vida”. Aunque no suele ser motivo de consulta clínica, “sí es habitual encontrar personas con déficit en habilidades sociales que hacen un uso exacerbado de este tipo tecnología. Suele ser gente con problemas de baja autoestima, a la que estar en una red social le permite fantasear, pues siente que allí puede ser lo que quiera ser”.

Además de la revolución que han supuesto a nivel de comunicación y relaciones humanas, las redes sociales también tienen efectos positivos desde el punto de vista psicológico: te hacen sentir menos solo, además de favorecer el contacto con gente a la que no tienes cerca físicamente. Y no solo eso. Facilitan que las personas más tímidas se relacionen, y se “democratiza” el flirteo.

Según un estudio de la Universidad de Berlín, recogido por Mashable, el simple hecho de actualizar tu estado en Facebook te puede hacer sentir más conectado, incluso si nadie le presta atención.

El estudio ‘Jovenes y comunicación: La impronta de lo virtual‘, realizado por el Centro Reina Sofía de Adolescencia y Juventud, destaca que “sin las TIC, los jóvenes se sentirían aislados, incomunicados, incompletos y no sabrían cómo rellenar rutinas, integrarse o socializar”. “El chico o chica que no usa redes sociales está fuera de un grupo que se autogestiona, se organiza y que se autodefine a través de las redes sociales”, explicó el director técnico del Centro Reina Sofía, Eusebio Megía, en la presentación del informe. Según este estudio, la vida virtual y la presencial son expresiones diferentes de una misma persona, lo que tiene beneficios: las personas que tienen dificultad para relacionarse en el mundo offline encuentran nuevas oportunidades para hacerlo online.

Autor: Elena Mengual

Fuente: http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/11/06/544a5fae268e3ec9028b4592.html

http://www.reuters.com/article/us-facebook-envy-idUSBRE90L0N220130122

Editado por : Raquel Ferrari

Cómo tratar la adicción a Internet

La information overloading addiction ( dependencia por sobrecarga de información) lleva a una búsqueda extenuante y prolongada en el tiempo de información, a menudo inútil, en el intento de alcanzar la mejor puesta al día a través del web surfing, es decir pasando de un sitio a otro o a través de indagaciones sobre materiales contenidos en diversos bancos de datos.

La agencia Reuters realizó en 1997 una investigación ya mítica sobre una muestra de miles de personas de distintos países:

El 50% de los entrevistados declaró que buscaba información de manera frenética en la red y que experimentaba cierta euforia al hacerlo. La velocidad con la que es posible obtener información o acceder a noticias en internet es excitante porque genera una sensación de poder ilimitado en cuanto a acceder en poco tiempo a datos que de otra forma sería imposible de obtener.

La persona avanza en su extenuante búsqueda haciendo clic en los enlaces o usando motores de búsqueda.

Las horas en el ordenador nunca son suficientes, el tiempo libre y a veces también el laborable es absorbido por esta actividad.

Las personas que empiezan a pensar que quizás tengan “un problema”,intentan  “resistir” imponiéndose  períodos de abstinencia forzosa del ordenador al que suelen seguir verdaderos “atracones” informáticos.

En un caso como éste, en el que el aspecto del  placer ligado a la búsqueda es determinante, de nada sirve el intento de limitar la actividad compulsiva.

Una intervención posible desde la psicoterapia pasa por  apoyar la lógica del “adicto” guiándolo  a ritualizar y puntualizar todavía más su búsqueda.

La prescripción eserá entonces esforzarse por entrar en la red a cada hora en punto y durante 5 minutos exactos pasar revista a todas las info que se desee; transcurridos esos 5 minutos, hay que dejarlo hasta la hora siguiente y así sucesivamente.

La respuesta habitual a esta prescripción es que la persona que normalmente permanecía en la red  mucho tiempo, consigue mantenerse dentro de los espacios convenidos, sin el deseo de utilizar Internet en otros momentos.

De forma paralela, el hecho de “tener que” controlar cada hora las novedades durante cinco minutos induce a sentir la búsqueda ya no como una agradable compulsión sino como una obligación hacia el terapeuta y como tal no tan deseable.

En este punto cambiamos  la prescripción : ” entrar a la red cada DOS horas”.

De este modo vamos guiando al paciente para  que reduzca cada vez más la cantidad de tiempo que dedica a internet mientras va cambiando su manera de entender la cuestión:  la búsqueda de informaciones  pasa de ser un  hábito agradable a ser  una aburrida tortura de la que hay que apartarse.Como resultado aparece más tiempo libre y se redescubren placeres ligados al estar con los demás o dedicarse a otras actividades.

Al decir de Nardone: “se hace subir el enemigo al desván y se le quita la escalera”

Bibliografía.

Nardone, G & Cagnoni, F: “Perversiones en la red” RBA libros, 2003

¿Cómo piensa un jugador de video-juegos?

Los videojuegos tienen algunas características que no existen en los juegos  offline y que suponen algún tipo de recompensa emocional que conecta al jugador con otros jugadores y con el juego. Identificar y analizar estas características es una tarea ineludible para promover el uso saludable del juego online y para entender cuales son las nuevas oportunidades, los desafíos y las alternativas derivadas del gaming.

El impacto que el uso de video- juegos tiene en la vida del jugador es siempre personal y depende de la combinación de varios factores algunos más relevantes que otros.

Actualmente es posible hablar de una nueva cultura del video juego. En el pasado, los video juegos eran considerados una actividad aislada y más ligada al cliché del “nerd” o  del introvertido.

Las cosas han cambiado, ahora juegan juntos personas de ambos sexos, de todas las edades, padres e hijos y se forman grupos de gente que juega al mismo tiempo en distintas partes del mundo.

Se ha pasado del juego en solitario al establecimiento de redes sociales a través de los MMORG: videojuegos de rol multijugador online y algunos ya no lo consideran un juego sino un e-sport.

Ya es algo habitual ver a jugadores que viajan desde distintas partes del mundo con sus ordenadores para participar en torneos o tomar clases para mejorar sus resultados.

Desde luego, que haya un grupo de personas que se encuentren para jugar no significa necesariamente que -además- socialicen en 3D; la interacción principal sigue siendo mayormente a través de la pantalla.

Pero, lo que sí sucede, es que toda una nueva generación está cambiando su forma de aprender, desde la recepción pasiva y abstracta de información del pasado reciente, al “aprender haciendo” a través de la red que los comunica con una enorme cantidad de eventos y con la posibilidad de compartir ideas. Sigue leyendo

¿Soy adicto a Internet?

 

Guillermo(35 años) lleva más de diez días durmiendo menos de cinco horas por culpa de las apuestas online.-

Amelia (43 años) acaba de consultar un psicólogo por unos preocupantes síntomas de depresión despúes de la desaparición “online” de un contacto con el que había chateado en meetic  tres horas diarias los últimos dos meses.

Joel (19 años) gasta la mitad de lo que gana en un  trabajo de fin de semana jugando a Candy Crush .

Ana (33 años) se pasa dos horas diarias en horario de trabajo participando en un foro sobre la serie “Breaking Bad.

Juan Carlos (48 años) chequea su correo y su perfil en Linkedin más de cinco veces al día. Martín (52 años) lee periódicos online dos veces al día.-

¿Son adictos a Internet? Definir lo que es la adicción a Internet puede ser problemático porque Internet es un mundo complejo.

Desde hace más de diez años,  existen en USA grupos de estudio sobre el cambio de comportamientos en Internet y las características de las personas que tienen conductas impulsivas en relación con la red y aún falta razones explicativas concluyentes, más fácil es enfocar el tratamiento que suele ser rápido y efectivo.-

La pregunta es

¿ Cuál es la “substancia” en la adicción a Internet?,

¿La cuestión central  está en el contenido o en el canal?.

Desde fines de lo 90, algunos autores ( Griffiths/1997) hablan de las llamadas  “adicciones tecnológicas” que se definen como adicciones no químicas que involucran la relación persona-equipo.

Es el espectro de las llamadas “adicciones a pantallas” : TV, juegos de ordenador, etc.. pero en relación a Internet se dá un paso más porque queda claro que el Ciberespacio es un espacio psicológico.

Encontramos que los pacientes  nos hablan de sentimientos y pensamientos relacionados con su “vida en la red” : se crea un espacio compartido con otro/otros habitado por fantasías, ideas, deseos.

Es importante tener en cuenta que el entorno tecnológico determina algunas conductas,

Por ej: compartir conversaciones, borrar contactos, adoptar perfiles, etc..

todo esto crea un “clima” y determina una experiencia sensorial limitada:

básicamente se escribe y no se habla, interactuar físicamente es imposible: no habrá besos, abrazos, manos estrechadas, miradas, un código de emoticones intentará transmitir sentimientos; es un nuevo espacio social.

Tres cuestiones básicas:

La identidad

La flexibilidad

El anonimato

Las social media favorecen el recorte de la personalidad, es posible marcar aspectos de la identidad, asumir identidades imaginarias, crear trajes visuales en el caso de los avatares. Pero también cobra mucha importancia la “opinión” personal de usuarios vertida en foros, o paginas de viajes, etc..

El anonimato tiene un efecto desinhibidor que puede ser atractivo para personas con rasgos fóbico -sociales o ser un canal para la agresión y la patología, como es posible observar en los comentarios dejados en diarios online.

Surgen así muchos temas ligados a estas cuestiones que vamos entendiendo a partir de nuestra experiencia en la consulta: ¿Las relaciones en Internet son reales? ¿Favorece internet la instalación de patologías? ¿Es el agujero negro (la falta de respuesta, los programas que se caen, el fallo del programa) un espacio para proyectar inseguridades y ansiedades? ¿Se pueden prevenir los comportamientos adictivos? ¿Qué es “normal” y que no en el ciberespacio?

Siguiendo a Greenfield (1999) creemos que el tema de la velocidad y la accesibilidad es la línea que permite entender la tendencia a googlear permanentemente, una versión “ciber” de la tradicional pulsión de conocimiento (“Wissentrieb”),( “el ratón de biblioteca de toda la vida”).

Desde mi punto de vista el uso abusivo de  la red y de pantallas, puede explicarse por los mismos mecanismos que otras adicciones y solo toca añadir una visión no generalista sino específica  de estas características que hemos comentado para ponerle cara y ojos al problema y diseñar estrategias de uso saludable de Internet.

Si quiere saber si es adicto a Internet conteste estas preguntas:

1. Con que frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando del que pretendía estar?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = Nunca

2. Desatiende las labores de su hogar por pasar más tiempo frente a la computadora navegando?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

3. Prefiere excitarse con fotos o videos a través de Internet en lugar de intimar con su pareja?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

4. Con que frecuencia establece relaciones amistosas con gente que sólo conoce a través de Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = Nunca

5. Con que frecuencia personas de su entorno le recriminan que pasa demasiado tiempo conectado a Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = Nunca

6. Su actividad académica (escuela, universidad) se ve perjudicada porque dedica demasiado tiempo a navegar?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

7. Con que frecuencia chequea el correo electrónico antes de realizar otras tareas prioritarias?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = 
Frecuentemente
4 = 
Muy a menudo
5 = Siempre
0 = Nunca

8. Su productividad en el trabajo se ve perjudicada por el uso de Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

9. Se vuelve precavido o reservado cuando alguien le pregunta en que dedica el tiempo que pasa navegando?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

10. Se evade de sus problemas de la vida real pasando un rato conectado a Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

11. Se encuentra alguna vez pensando en lo que va a hacer la próxima vez que se conecte a Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

12. Teme que su vida sin Internet sea aburrida y vacía?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

13. Se siente molesto cuando alguien lo/a interrumpe mientras esta navegando?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

14. Con que frecuencia pierde horas de sueño pasándolas conectado a Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = Nunca

15. Se encuentra a menudo pensando en cosas relacionadas a Internet cuando no está conectado?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

16. Le ha pasado alguna vez eso de decir “solo unos minutitos más” antes de apagar la computadora?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

17. Ha intentado alguna vez pasar menos tiempo conectado a Internet y no lo ha logrado?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

18. Trata de ocultar cuanto tiempo pasa realmente navegando?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

19. Prefiere pasar mas tiempo online que con sus amigos en la vida real?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

20. Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a Internet?

1 = Raramente
2 = Ocasionalmente
3 = Frecuentemente
4 = Muy a menudo
5 = Siempre
0 = No

 Puntaje:  

Si su puntuación es mayor de 60 es aconsejable que imprima esta página y consulte con un Médico Psiquiatra o Psicólogo para que le realice una evaluación diagnóstica ya que puede estar padeciendo una Adicción a Internet.

Traducción y adaptación: Dr. Luis I. Mariani del Internet Addiction Test de Kimberley Young

Bibliografía:

Griffiths, M.D. (1997) : Internet addiction disorder: An examination of the facts

http://www.eutimia.com/tests/iad.htm#.U66sw5R_tnE

http://netaddiction.com/