Apps de salud ¿sirven?

 Este año comenzó a circular una guía para pacientes que utilizan apps de salud publicada por la Asociacion Psiquiátrica Americana (APA). La iniciativa tiene un impacto invalorable en la consideración de algunos cuestionamientos relacionadas con el aporte que Internet puede, o no, hacer a la salud en general y la salud mental en particular y apunta a una de las dudas centrales que desvela a los ciberpsicólogos y que tiene que ver con trazar una línea entre lo que es un producto de consumo y entretenimiento y lo que puede ser un recurso terapéutico.

Sobre unas 250.000 aplicaciones de salud actualmente en circulación,  es posible encontrar   unas 10.000 que abordan temas de salud mental. Generalmente se trata de alguna modalidad de soporte emocional, psicoterapia en alguna de sus formas o control de la medicación. En algunos casos hasta ofrecen “cura” a enfermedades mentales. Estas aplicaciones son de fácil descarga en cualquier Smartphone y sólo en USA son usadas por el 65% de la población.

Resultado de imagen para john torousEs innegable la utilidad que las tecnologías tienen como herramienta aunque, como señala John Torous MD, director del grupo de trabajo sobre evaluación de apps en teléfonos móviles de la APA, “hay más riesgos de los que parece a simple vista”.

Por ejemplo, Torous refiere el caso de una app para tratamiento del trastorno bipolar, que recomienda beber un trago de licor fuerte como “cura” de la manía. Otra app dirigida a calcular los niveles de alcohol en sangre, terminaba animando a sus usuarios a beber más. El escenario clásico es el de usuarios de apps de nutrición y ejercicio físico que “demonizan” algunos alimentos y alientan a eliminar de la dieta alimentos “prohibidos” como grasas o carbohidratos, o a ejercitarse solo en base a tiempo, constancia e intensidad, sin medir las características individuales, más allá de edad, sexo y peso deseado o un IMC randomizado.

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La mayoría de las apps de salud carecen de bases clínicas a pesar de ser fácilmente disponibles. Por otra parte los mecanismos tradicionales de control y regulación puede que no sean fácilmente aplicables, dada la naturaleza tan dinámica de las aplicaciones móviles.

De hecho, las mejores apps se actualizan constantemente con el propósito de mejorarlas, ocasionando nuevos riesgos de seguridad y fiabilidad. Una app puede ser evaluada hoy y ser diferente dentro de un mes. “Una app es algo dinámico, por lo que es difícil mantener marcadores estáticos” – dice Torous- ” es algo que el campo de la medicina no había visto hasta ahora”.

Para ayudar a usuarios y profesionales de la salud a transitar este nuevo espacio, la APA

recomienda un marco dinámico de evaluación de las apps, basado en 5 criterios:

  1. INFORMACION GENERAL: buscar si existe especificación de quién/enes desarrolló/aron la aplicación, recogiendo toda la información disponible sobre su formación, experiencia en la temática, etc. Explorar si la aplicación se presenta como un referente clínico o médico y valorar quién ha financiado su desarrollo.
  2. RIESGOS, PRIVACIDAD Y SEGURIDAD:  La confidencialidad es un principio ético central en la práctica médica. Es necesario tener claro, que en el uso de las apps, los datos personales podrían ser vendidos y el perfil personal rastreado. La APA recomienda tomar en cuenta las siguientes preguntas: -¿Se explicita alguna política de privacidad? -¿Qué datos son recolectados? ¿Se destruye o transforma la información recolectada en datos no identificables? ¿Puede auto excluirse el usuario de la recolección de datos? ¿Cómo podrían potencialmente ser compartidos los datos recolectados?  En un estudio realizado sobre 211 apps de diabetes para Android, 81% no tenía ninguna política de privacidad.  Y del 19% de las apps que sí la tenían, solo el la mitad informaba a sus usuarios que sus datos sería recolectados. Apenas 8 manifestaban que los datos del usuario no serían vendidos. (Blenner SR, Köllmer M, Rouse AJ, Daneshvar N, Williams C, Andrews LB. Privacy Policies of Android Diabetes Apps and Sharing of Health Information. JAMA. 2016;315(10):1051–1052. doi:10.1001/jama.2015.19426). Otros riesgos detectados, incluyen una falsa sensación de seguridad,  por ejemplo una app no puede responder ante ninguna emergencia, solo por citar una posibilidad, queda de manifiesto que se debería trabajar en la formación de profesionales que sugieran cuál app podría ayudar al tratamiento y cuál no y que transmitan a sus pacientes las limitaciones y fortalezas de cada aplicación.
  3. EVIDENCIA: La nueva guía de la APA recomienda que los usuarios busquen evidencia respecto a la investigación realizada para desarrollar esa app así como comentarios de los usuarios. Muy pocas apps han pasado por un proceso de ensayos clínicos para probar su eficiencia y los postulados que a veces proponen  puede que sean falsos. Por ejemplo, la Federal Trade Commision, se refirió a Lumosity, una compañia  que “al explotar el miedo de los comsumidores, vendiendo su entrenamiento online como una forma de disminuir los riesgos de la demencia, posiblemente, retrasa la consulta a un profesional”. De hecho, Lumosity, un programa online para entrenar la memoria, la flexibilidad y la atención, y que en 2015 tenía unos 70 millones de suscriptores, acordó pagar a la FTC 2 millones de dólares , por cargos de publicidad engañosa, La Comisión concluyó que el marketing desarrollado por la compañía sugería que sus juegos podrían evitar la pérdida de memoria e incluso el Alzheimer sin exponer ninguna evidencia científica que sostuviera sus afirmaciones (https://www.consumer.ftc.gov/blog/2016/01/brain-training-lumosity-does-it-really-work) Lumosity debió retirar toda alusión a la posibilidad de que usar la app contribuyera en forma fiable y confiable a mejorar los resultados en la prevención del declive en las funciones cognitivas debidas a condiciones de salud como el Alzheimer, el déficit de atención con hiperactividad (ADHD), el Síndrome de Turner o los efectos de la quimioterapia o el ACV. En nuestra opinión, el problema radica en las estrategias de marketing que no aclaran que es preciso realizar evaluaciones y un programa de prevención primaria multifactorial para promover el envejecimiento activo y que -en ese contexto- la app es solo un recurso divertido y dinámico. Este matiz, hallable en la mayoría de las apps de salud, es el que es necesario contrarrestar. Otro estudio identifica 700 aplicaciones sobre Mindfulness en iTunes. La mayoría son simples alarmas para marcas tiempos. Sobre esas 700 apps, solo 23 incluían algún tipo de educación o entrenamiento en atención plena.Resultado de imagen para lumosity

4.- ACCESIBILIDAD: ¿Qué tan usable es la app? ¿Requiere Internet?, ¿Se utiliza en teléfonos Iphone o en Android?, ¿Es compatible en nuestro dispositivo?

5-INTEROPERATIBILIDAD: Las apps no debieran aislar el cuidado. Idealmente, un usuario  debiera estar en condiciones de compartir sus resultados con los profesionales que lo atienden. Para esto los datos tendrían que poder ser impresos o descargados o ser compartidos con otras plataformas (Apple, HealthKit, FitBit). (Grafico: fuente John Torous)

Courtesy of John Torous

El modelo de evaluación de la APA es el resultado de dos años de trabajo en grupos sobre evaluación de Smartphones con la colaboración del Comité de Información en Salud de la Sociedad de Psiquiatría de Massachussets.

Según Torous, estamos en los comienzos. Hace cinco años no era posible encontrar ni un solo estudio sobre psicología o psiquiatría digital, hoy es ya más habitual encontrar literatura sobre el tema.

En todo caso, hay por delante un enorme camino por recorrer,  la validación de las apps en salud y en salud mental es un proceso largo y complejo que comienza por el diseño de herramientas confiables. Creemos que se trata de un interesante recurso que debe ser investigado y valorado y que – de ninguna forma- puede transformarse en un producto de consumo. El problema de la generalización de teorías sobre alimentación, etiología de las enfermedades, prevención primaria, secundaria y terciaria es la banalización de las conclusiones y -sobre todo- la promoción de compartimientos estancos entre investigadores, desarrolladores y equipo de salud que terminan no beneficiando a nadie.

El erotismo en la vejez: ¿otra forma de prevención de las demencias?

 

Ella le dijo: “no me mires”. El preguntó por qué sin apartar la vista del cielo raso. -Porque no te va a gustar- dijo ella. Entonces él la miró, y la vio desnuda hasta la cintura, tal como la había imaginado. Tenía los hombros arrugados, los senos caídos y el costillar forrado de un pellejo pálido y frío como el de una rana. Ella se tapó el pecho con la blusa que acababa de quitarse y apagó la luz. Entonces él se incorporó y empezó a desvestirse en la oscuridad, tirando sobre ella cada pieza que se quitaba, y ella se la devolvía muerta de risa.-Gabriel García Marquez (El amor en los tiempos del cólera)

El erotismo en la vejez ha sido una temática poco abordada desde el punto de vista psicológico, cultural, histórico y médico.-

Ha existido y existe un ejercicio del poder, por parte de la industria farmacéutica, biomedicalizando la vida e intentanto colocar a la edad adulta y a la vejez bajo el exclusivo dominio de la medicina, en su vertiente de “vejez= carencia=dependencia=enfermedad”, anulando así el deseo como enfoque y  análisis a partir de ciertas etapas de la vida.

Y que no se hable de ello, no quiere decir que no exista, como lo sabe cualquier profesional, médico, enfermero, psicólogo, fisioterapeuta que trabaje con personas mayores de ambos sexos, con mayor o menor nivel de salud.

Actualmente, la ecuación : silencio-erotismo-vejez se presenta como un tema “natural” y fuera de discusión.

Debemos aclarar que estamos separando la idea de sexualidad o genitalidad del erotismo, tal como lo marcaba Freud. Claro que el erotismo, termina incluyendo la sexualidad y en última instancia la genitalidad, pero no son sinónimos. El erotismo apunta a la pulsión de vida, entendida como el cuidado de los sentidos, la autovaloración positiva y la inteligencia emocional.

La deserotización de la vejez  tiende a pensar  la transformación del goce sensual en ternura y cariño, no menos útiles pero sin ir más allá de…, por considerar que no es algo que le suceda al otro, visualizado como vulnerable y emocionalmente “recortado”. A veces el tema aparece marcado por la insistencia en el chiste (y su relación con el inconsciente)  del ” “viejo verde” que surge como un retorno de lo culturalmente reprimido.

Esta estereotipada representación de la ancianidad, con fuertes sesgos en la percepción de la calidad de vida del adulto mayor, coexiste con otra que se centra a través de producciones artísticas, literarias y terapéuticas en la creación de espacios para mayores, construidos desde el discurso del envejecimiento activo. Un envejecimiento activo que excluye ese aspecto de la vida en todas las propuestas de políticas públicas relacionadas con el tema:

¿Se puede entrenar el erotismo?

Claro que sí:  El hombre nace sexuado y erotizado y muere de la misma forma: elije un objeto de amor y lo mantiene o no..pero no lo pierde.

¿Como se sentirá una mujer lesbiana que llega a la menopausia y no puede comentar a su medico de cabecera que realiza el PAP de rutina, detalles de su vida personal, para completar sus preguntas sobre , hijos, lactancia, abortos….etc.

¿Que piensa un hombre que desea el calor del cuerpo femenino, aún en la frialdad del trato de la enfermera de turno?

Habrá que comenzar ….una vez más, a abordar estos temas sumándonos a los intentos de varios autores por subvertir los mitos y prejuicios vigentes , no solo en relación a los nuevos enfoques sobre la erótica de la vejez, sino a  la vertiente abierta por la comunidad LGTB  y las interdicciones sexuales que suele imponer el geriátrico como espacio biomedicalizado.-

El erotismo se convierte así en una cuestión de salud pública, en tanto se trata de una variable que previene el deterioro cognitivo. Se trata de considerar un aspecto que, al ir más allá de la sexualidad, reivindica el juego, lo sensorial, el empuje hacia la vida, el hacer de nuestro cuerpo un lugar de placer, más allá de las limitaciones.

En este sentido, se han realizados interesantes experiencias al respecto, destinadas a cruzar variables tales como : depresión, conductas compulsivas, trastornos alimentarios, déficits cognitivos y mantenimiento  o no, de actividades básicas de la vida diaria, vínculos emocionales y percepción de confort y felicidad, en mayores ingresados o no en residencias geriátricas…

Cuestiones sociales como la jubilación,  la aparición de enfermedades crónicas, o la desaparición física de personas cercanas que originan duelos muchas veces sin resolver, impactan en los cambios en la percepción de la propia identidad, generando amenazas en la salud mental.

La prevención de la demencia no debiera pasar solo por lo cognitivo, o los imprescindibles cambios hacia hábitos saludables, sino por evitar la fragilización de los vínculos. Se trata de estimular nuevas narrativas sobre el sí mismo, dotando de sentido al día a día, más allá de los discursos sociales “viejistas”.

Para saber más :

http://www.ricardoiacub.com.ar/tener-mas-actividad-sexual-disminuye-el-deterioro-cognitivo-en-las-personas-mayores/

Ricardo Iacub: Erótica y vejez, perspectivas de occidente. (2006) BsAs: Paidós

http://gerontologia.maimonides.edu/2012/10/erotismo-en-la-vejez-un-signo-de-salud/

Salvarezza, L (comp): El fantasma de la vejez. Bs.As : Tekne

https://www.nia.nih.gov/health/sexuality-later-life

Kehoe, M: (1986) Lesbians over 65: a triple invisible minority(Journal of Homosexuality), 12 139-162