Psicoterapia Online : lo que necesitas saber

La posibilidad de acceder a una consulta psicológica vía Internet es una modalidad de apoyo psicológico  en franca expansión.

Utilizar las herramientas de Internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud, es ya una práctica consolidada que merece ser analizada .

Curiosamente, a pesar de lo que pudiera parecer, la idea de la psicoterapia”a distancia” no es nueva.

Sigmund Freud solía mantener asidua correspondencia con algunos pacientes, en aquellas ocasiones en las que consideraba que podía serles beneficioso. Hay amplia referencia a este hecho en sus escritos.

Y en los años ´60 se desarrollaron con mucho éxito, programas de asistencia telefónica para situaciones puntuales como por ejemplo, asistencia a personas en riesgo de cometer suicidio. En este sentido, es indudable la utilidad de un canal no presencial oral, tanto como sustituto ocasional de una psicoterapia presencial en una intervención en crisis- entre sesiones- o como opción en algunos casos .

Lo que hay que señalar es el impacto que  la distancia  establece en el encuadre psicoterapéutico  si hablamos de un canal a distancia vía e-mail o Whatssapp. Lo primero que salta a la vista es que al perderse el contexto no verbal, se requieren habilidades de lectura y de expresión escrita altos, al tiempo que se pierden los dobles sentidos, los tonos de voz, etc…

Lógicamente estos obstáculos parecen  resolverse cuando se trata de psicoterapia mediada por ordenadores con aplicaciones como Skype, Zoom, Hang Out o Jitsi. En estos casos las ventajas son mayores en relación a las desventajas,  porque se recuperan aspectos de la meta comunicación, imprescindibles en cualquier vínculo terapéutico.

Si lo pensamos como un recurso, las ventajas son innegables en  los casos en que la persona se encuentra limitada en su capacidad de movilidad por alguna discapacidad o enfermedad crónica, está  inmunodeprimida o afectada por alguna enfermedad con alto riesgo de contagio , lo que limitaría sus desplazamientos; también en casos en los que se ha tenido que viajar a lugares en los que hay una distancia geográfica o de idioma para acceder a los recursos de salud mental disponibles en la zona. 

Visto así, es realmente interesante para el que se encuentra en estas situaciones, saber que puede disponer de alternativas para superar los obstáculos que el medio le impone e iniciar o continuar una psicoterapia o counseling psicológico.-

En el caso de población jóven, Millenials y Centennials, el estar acostumbrados a utilizar la tecnología para comunicarse en forma habitual, convierte en accesible y fácil el recurso online.

Establecidas estas condiciones preliminares,

¿Qué temas se pueden abordar Online con alguna garantía de éxito?

Casi sin dudarlo, podemos decir que ésta modalidad de atención es útil cuando la demanda tiene que ver con, problemas en adaptarse a cambios tanto puntuales (cambio de trabajo, mudanzas de país) – como relativos a crisis evolutivas (casamiento, embarazo,  adopciones, viudez, jubilación, síndrome del nido vacío).

Otros escenarios posibles incluyen, psicoterapia en casos de trastornos psicosomáticos- siempre como instancia previa a una sugerencia de psicoterapia presencial-;  casos en que la persona desee encarar un cambio de hábitos hacia conductas saludables, (alimentación, ejercicio físico), tanto porque lo desee como porque un cuadro clínico lo requiere (enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoidea, cáncer, etc..) o apoyo psicológico a enfermos crónicos o cuidadores informales de personas con dependencia que no tienen libertad de horarios.

También cuando se requiere apoyo psicológico en situaciones en la que es necesario tomar decisiones. El menú es amplio aunque no incondicional.

¿Qué temas no son o debieran no ser viables de tratar Online?,

La respuesta es contundente: todos aquellos relacionados con la presunción de la existencia de un trastorno psiquiátrico o en caso de trastornos obsesivo-compulsivos, depresión mayor, o adicciones, es decir, cuando es posible detectar en el discurso inicial de la demanda la presencia de signos y síntomas que presuponen  la necesidad de un diagnóstico previo de personalidad.

También en casos en que sea imposible establecer un encuadre que asegure privacidad, por ejemplo si el consultante accede desde un lugar público o rodeado de gente, familiares o no.

Las reglas del encuadre se plantean al comienzo y, como  sucede en la psicoterapia presencial, es el diálogo inicial el que le permitirá al psicoterapeuta concluir si la vía Online es  una posibilidad viable o no. Es decir, que la formación, el know how del psicoterapeuta, su solidez y experiencia profesional son las claves para conducir una experiencia exitosa, siempre sobre las bases de un imprescindible  marco ético.

La ciberterapia es un campo de investigación amplio y aún repleto de interrogantes. No sólo desde sus posibilidades de aplicación, sino desde la validación de  plataformas virtuales , apps de salud mental, etc.

Y es que no todo sirve para lo que dice servir…..

Algunas preguntas que debiera hacerse quién está pensando en acceder a una consulta psicológica Online:

¿Es esta herramienta útil para mí?

Hacer una consulta Online siempre será útil, si el que la responde es un profesional universitario en ciencias de la salud: psicólogo, psiquiatra, con título habilitante y colegiado o con licencia profesional para la región en la que reside. Es importante chequear esa información. Este punto discrimina claramente entre las plataformas y paginas web profesionales y las apps de salud/salud mental, que suelen ser anónimas.

Es fundamental  también poner en valor el recurso “psicoterapia” en un mundo en el que la tecnología cada vez ocupa más espacio en nuestras rutinas. En términos generales, se beneficiará más aquel que haya estado en terapia y que ahora necesite abrir un nuevo proceso pero su terapeuta no está en su zona o hay algún impedimento físico y está acostumbrado a usar las redes sociales.

Pero, ¿Por qué privarse de esa posibilidad si la situación es diferente? En el caso de alguien que nunca ha hecho una consulta, acceder a un Tú a Tú con un profesional es sencillo y puede abrir la puerta a otras opciones. En este blog muchas veces hay comentarios de personas que claramente están buscando una orientación. ¿Y si transformamos ese mensaje en una botella en una consulta Online?.

Psicología: ventajas e inconvenientes de realizar una terapia on line

¿Cómo voy a pagar por este servicio?

Actualmente, los seguros de salud no cubren las prácticas psicoterapeuticas virtuales. Seguramente el profesional te indicará el precio y te dará opciones para pagar, generalmente por sistemas como PayPal, tarjetas de crédito o débito o transferencias bancarias. Puedes exigir tu factura para luego presentarla a tu sistema de salud, en caso de que acepte reintegros.

Soy un psicoterapeuta, ¿Qué temas NO debiera tratar Online?,

La respuesta es contundente: todos aquellos relacionados con la presunción de la existencia de un trastorno psiquiátrico o en caso de trastornos obsesivo-compulsivos, depresión mayor, o adicciones, es decir, cuando es posible detectar en el discurso inicial de la demanda la presencia de signos y síntomas que presuponen  la necesidad de un diagnóstico previo de personalidad.

También en casos en que sea imposible establecer un encuadre que asegure privacidad, por ejemplo si el consultante accede desde un lugar público o rodeado de gente, familiares o no.

 Hay que poner la lupa en el impacto que ésta alternativa tiene en los profesionales, tanto en lo referente a su práctica como a la teoría que la sustenta. Históricamente ha sido la orientación cognitivo-conductual la que más se ha adaptado a esta modalidad de trabajo. También los profesionales del counseling y el coaching han abordado sin complejos estos nuevos retos.

El marco teórico no debiera ser un obstáculo a la hora de incorporar opciones, si la situación lo requiere y la demanda del paciente lo permite. Personalmente, defiendo la idea de que un marco teórico es una forma de construir un universo que nos permite pensar, pero que el objetivo final siempre es que el otro piense su situación desde otro punto de vista, nunca puede ser un espacio que cierre la capacidad de preguntar o que coarte la curiosidad por lo nuevo.

En la Ciberterapia, se trata de un intervención que incluye un diagnóstico de la situación planteada para decidir si es viable la opción Online según los límites ya señalados y nunca en casos en que se pueda elegir la modalidad presencial como primera opción. Por ejemplo, si la demanda es acerca de un trastorno de ansiedad con agorafobia, sabemos que el objetivo es que esa persona se pueda desplazar hasta la consulta, pero si solo puede conectarse para pedir ayuda, quizás es lo más que puede hacer en ese momento y bienvenido sea, si podemos transmitir que el objetivo final será el que salga a buscar esa ayuda en forma presencial.-

¿Cuál es el futuro de la psicoterapia online? Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales. El mundo Online brinda a los psicólogos, por primera vez, la oportunidad de acercar la psicología de la salud a la psicología clínica. Es un desafío como lo es cualquier cambio de paradigma pero el NO ya lo tenemos y el SI está por construirse.

 

Resumiendo:

Las ventajas de psicoterapia Online son:

  1. Accesibilidad
  2. Flexibilidad horaria
  3. Ahorro en el traslado físico
  4. Registros: el poder escribir como una opción más, ayuda a aquellos pacientes con dificultades en verbalizar sus ideas
  5. Posibilidad de mantener el contacto con el psicoterapeuta a pesar de los desplazamientos

Las desventajas son:

  1. No es efectiva ni validada para todos los casos
  2. Es más difícil establecer un clima de confianza en consultas iniciales, por eso funciona mejor en consultas de orientación que no involucren la necesidad de la continuidad de la psicoterapia en lo inmediato.

 

 

Psicoterapia online: ventajas y desventajas — Psico-K

 

En la Sociedad Red puede y debe haber un lugar legítimo para la salud mental; este lugar requiere recuperar el espíritu de investigación, el interés por desplazar los límites de nuestro trabajo y la humildad de reconocer que algunas preguntas y respuestas clásicas han caducado.

 

http://www.raquelferrari.com

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Twitter: @psiterapiaenred

 

 

 

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Coronavirus: 7 tips para manejar la ansiedad

EL virus COVID-19 ha provocado una alteración inesperada de nuestras rutinas y amenaza la salud pública en casi todo el mundo. Existe un estado generalizado de incertidumbre respecto a lo que los próximos meses nos traerá en todos los sentidos.

Esta pandemia, implica riesgos más allá de la salud, medidos en crisis económicas, derivaciones políticas y fuerte impacto en las costumbres asociadas al proceso de globalización : turismo de masas, libre circulación de personas y mercaderías, etc. La ansiedad como respuesta individual crece, no solo entre aquellos que ya son proclives al pensamiento catastrofista anticipado, sino entre los que en general no tienen ese problema.

Nuestro aporte como psicólogos y psicoterapeutas para ayudar a reducir el estrés será compartir algunos  tips -bastante obvios por otra parte- para lograr un balance entre “estar preparados” y “entrar en pánico”:

 

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1.- Se consciente de la importancia de mantener tus hábitos saludables de sueño y actividad física: Una de las primeras consecuencias del aumento de estrés es tirar por la borda las rutinas de cuidado. Es un efecto dominó desafortunado, en tanto esas rutinas son las que nos permiten sentirnos tranquilos y  -además- mantener nuestro sistema inmune. Nos enganchamos a las noticias y a los grupos de whatssapp y nos vamos a dormir más tarde, postergamos nuestra habitual caminata o nuestra sesión de ejercicios porque estamos cansados o porque dudamos de ir  o no al gym o salir a dar una vuelta a la manzana. Dejar ir esos hábitos tiene el riesgo agregado de que seguramente será más difícil retomarlos cuando todo esto pase. Prioriza tu descanso y tu movilidad siempre que puedas.

2.- Utiliza estrategias para desactivar el circuito fisiológico del estrés: Cuando nos sentimos amenazados, nuestro sistema nervioso periférico se acelera, es la respuesta evolutiva a la alternativa de “luchar o huir”. El problema es que la evolución no ha tomado en cuenta cómo habría que manejar los estados crónicos de estrés. Y cuando tus reacciones físicas se ven sostenidas por un continuo y dinámico estado de incertidumbre, los resultados, nunca son buenos. Si tu cuerpo se tensa, tu mente también lo hará.
Aprende a detectar qué zona de tu cuerpo está más tensa: mandíbulas, puños, respiración corta, ¿tienes palpitaciones? ¿dolor de cabeza? ¿dolores musculares?, si así es, ensaya estrategias efectivas como reducir el consumo de alcohol, cafeína y nicotina, habituarte a realizar ejercicios de respiración profunda, relajación muscular por zonas, ejercicios de yoga, musicoterapia y  control de tu alimentación (eliminar bebidas energizantes, aumentar consumo de triptofano a través de frutas, lácteos y carnes). Recuerda que una persona con estrés está expuesta a una reducción de su sistema inmune. No existe un fármaco específico para el estrés, los ansiolíticos pueden reducir la presión mental que genera el estrés pero no serán exitosos para alterar otros efectos como dolores musculares, trastornos digestivos etc. Por ello en situaciones como ésta de extrema vulnerabilidad emocional es imprescindible no abusar de la medicación y apuntar tanto a los hábitos saludables como al aprendizaje de técnicas para el manejo de la tensión.
3- Controla el acceso a las redes sociales y elige fuentes confiables:
Es muy difícil mantener el equilibrio entre estar informado y preparado y el pánico en forma de pensamientos rumiantes sobre las mismas malas noticias. Siempre habrá más de una fuente para leer.
¿Cómo protegerte de caer en el abismo del abuso informativo? Elige qué fuente, qué contactos, qué grupos te parecen más confiables, chequea toda información alarmante y haz solo una actualización diaria o a lo sumo 2, no te lleves el teléfono a la cama, desconecta cada día un rato como medida de protección. Recuerda que la ansiedad se nutre de pensamientos catastróficos en espiral. Serán fuentes confiables y seguras: las páginas  oficiales de los gobiernos, los comunicados de los centros sanitarios de referencia y no los bulos de “influencers” y esotéricos y apocalípticos varios.
4- Busca apoyo social aunque sea a la distancia: Mantén tu red social aún en cuarentena como forma de mantener tu soporte emocional, sobre todo si eres un adulto mayor o no lo eres pero vives solo y está en teletrabajo. El apoyo emocional, nos permite recuperarnos más rápido en caso de estar enfermos, reduce la tensión arterial y nos ayuda a enfrentar nuestros síntomas. Asegúrate de mantenerte conectado a las cosas y personas que amas, aunque no sea en persona. Si debes estar aislado, hazte una rutina con sentido, pon al día tus contactos más allá de un simple “like”. Estamos todos juntos en esto y cuanto más coordinamos estemos más útiles seremos.

 

5. No permitas que tus pensamientos catastrofistas se cuelen como “verdades”: En tiempos de incertidumbre, el cerebro tiende a llenar los espacios vacíos y a conectar puntos inconexos. Y esto puede distorsionar nuestra mirada hasta anular nuestro pensamiento crítico y precipitar conclusiones en las que se privilegia el miedo al futuro y la falta de alternativas.

Prueba ser más crítico y observador de tus propios pensamientos, no asumas que son “verdad”, detecta los sesgos cognitivos de confirmación. Un sesgo cognitivo supone siempre una distorsión del pensamiento para sostener conclusiones irracionales: el sesgo de “confirmación”,  nos hace asumir como verdad aquello que ya coincide con nuestra idea. Por ejemplo: si creemos que habrá desabastecimiento porque los supermercados van a cerrar, si uno se queda sin mercadería, aunque haya 100 que funcionan normalmente, nos diremos que debemos correr a comprar.

Steven Taylor PhD psicólogo de la Universidad de Columbia y autor del libro “La psicología de las pandemias” dice “Las compras por pánico, están alimentadas por la ansiedad y la disposición a hacer todo lo posible para calmar los temores, como hacer cola durante horas o comprar mucho más de lo que uno necesita, Las compras nerviosas ayudan a las personas a sentir que controlan. La gente siente la necesidad de hacer algo que sea proporcional a lo que perciben que es el nivel de la crisis”,  Otro sesgo habitual es el de “negatividad”, parece que nos encanta el morbo de lo negativo, saber cuanta gente murió y no cuanta se recuperó; observa a los que te rodean y observate, en situaciónes como ésta el vivir en modo “agonías” no solo no es útil sino que es claramente contraproducente en tanto te impedirá tomar decisiones acertadas.

 

Un hombre con cinco paquetes grandes de papel higiénico en California

 

Mantén lo familiar y predecible en la medida de lo posible: como forma de reducir tu ansiedad, mantén lo predecible en tus costumbres diarias respecto a horarios, limpieza, etc. Vigila tu tendencia al control obsesivo, indicaciones como #lavarselasmanos #notocarselacara, son imprescindibles como medidas de prevención pero pueden agudizar tus compulsiones. Si ya tienes este problema, consulta a un profesional.

 

7. En la medida de lo posible mantén la armonía de tu espacio privado: el cerebro ansioso es positivamente permeable a la percepción del “fluír”, entendido como un estado de compromiso con las actividades de cada momento y a las sensaciones asociadas a emociones positivas. Ensaya cada día una actividad nueva, aprovecha este “tiempo fuera”, para leer ese libro que compraste y nunca abriste o empezar tu curso online postergado. Una crisis siempre es una oportunidad. Y ésta también lo es. “Si sucede, conviene!”

El “savoring” es una estrategia de psicología positiva útil en momentos de estrés y no supone otra cosa más que recuperar la atención plena en el aquí y ahora y el recuerdo de lo bello : olores, sabores, momentos vitales. Todo aquello que nos “engancha” a la vida, cambiar tus muebles de lugar, ordenar tu armario, digitalizar tus fotos, son estrategias casi siempre exitosas para inocular “anti estrés”.

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Si alguien de tu entorno se ha enfermado, evita el agotamiento, no entres en pánico y pide ayuda profesional.

Anxiety UK, sugiere poner en práctica una técnica clásica para enfrentar la ansiedad y la preocupación frente a lo desconocido:

  • Identifica y acepta la incertidumbre que te viene a la mente.
  • No reacciones en forma apresurada. Respira.
  • Ten presente que estás preocupado/a y que gastar energía en buscar certezas no es útil. Se trata solo de  un pensamiento o un sentimiento y los pensamientos no son hechos, observa  qué pasa realmente.
  • Deja ir pensamientos y sentimientos rumiantes.  Nadie espera que reacciones o hagas algo con ellos.
  • Explora el aquí y ahora, si en este momento y por ahora, todo está bien ¿Para qué te sirven esos pensamientos?Observa tu respiración.  Mira a tu alrededor ¿Qué ves?, ¿Qué oyes?, ¿ Qué puedes tocar u oler?. Luego pasa tu atención a otra cosa vuelve a lo que necesitas hacer o a lo que estabas haciendo antes de que te dieras cuenta de todas esas  preocupaciones

Si el mensaje es que todo está mal, que vamos al desastre y no hay salida, recuperar la capacidad de reconocer nuestras fortalezas es parte de la solución, porque a pesar de lo que parece….. esto también pasará! Suerte!

 

Fuentes:

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/friendship-20/202003/7-tips-manage-coronavirus-anxiety-now

https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-51824458

https://www.discovermagazine.com/health/why-coronavirus-is-turning-people-into-hoarders-a-q-and-a-on-the-psychology

COVID-19 and anxiety – part 2

 

 

 

#Go vegan: algo mas que un Hashtag

Ok, es oficial! el veganismo es una tendencia al alza.

 Según la Unión Vegetariana Internacional, hay más de 600 millones de vegetarianos en el mundo.  Solo en Estados Unidos, hubo un incremento de 500% desde 2014 y de ese porcentaje un gran número son veganos, es decir gente que ha decidido no solo no consumir carne de ningún tipo, sino tampoco huevos o lácteos, ni utilizar objetos fabricados con cuero o pieles.

Lo que una vez, un tal Donald Watson, allá por 1944, planteó como la diferencia conceptual entre seguir una dieta vegetariana y la filosofía vegana, se fué transformando en cambios de conducta asociados a una postura ética que elude utilizar ningún producto que haya podido generar sufrimiento en animales y eso incluye desde un par de zapatos a los circos con animales y hasta el consumo de la miel de la abeja.

Y, como no, esta corriente llamó la atención de las grandes marcas que han tenido que crear nuevos productos para atender la creciente demanda. Cadenas como Mcdonald’s, o Pizza Hut y Supermercados de todo tipo, han inundado su oferta de productos “vegano friendly” .  La consultora Lantern, que se especializa en alimentación vegana, estima que en este año, facturarán unos 5000 millones de euros a nivel mundial. 

Ahora bien, es imposible tratar de entender el crecimiento exponencial de esta tendencia sin considerar el papel relevante de la social media  en la construcción y difusión de una imagen social del veganismo. 

Queremos ser populares, ser vistos y aceptados. La generación milenial y centennial pasa gran parte de sus días con la cabeza gacha, buscando la última imagen, el último comentario de sus pares; en ese contexto podemos preguntarnos qué pasaría si no existiera Instagram respecto a esa compulsión a fotografiar lo que comemos, porque parecería que las cámaras de nuestros smartphones comen antes que nosotros. 

Plataformas online de entretenimiento como Netflix también participan en la instalación de la relación alimentación y sustentabilidad a través de la difusión de películas como “Cowspiracy” de Andersen y Kuhn sobre el impacto ambiental de la ganadería o ·”Forks over Knives” de Lee Fulkerson. Y los hashtags #veganismo, #vegan #comida saludable #sano #sustentable han tenido más de 61 millones de post en Instagram que no son pocos .

 

Resultado de imagen de veganismo en las redes sociales

 

Desde el punto de vista psicológico, debemos analizar si son las redes las que actúan como catalizadores de los cambios de conducta o los cambios de conducta se reflejan en las redes.

En todo caso, cuando una mirada social se extiende como una mancha de aceite la respuesta al  ¿Por qué sucede? siempre debe ser rigurosa.

Para comenzar, el movimiento vegano tal y como se refleja en las redes, representa una comunidad no homogénea, en la que es posible encontrar  buscadores de bienestar holístico,  fanáticos del fitness y el lifestyle  y  defensores de la alimentación ética. Cada grupo se apunta a la defensa de valores de integridad, honestidad, pureza, salud, bienestar y superación espiritual  en diversas formas y de acuerdo a sus intereses.

 Por ser una tendencia controversial, el mundo online resulta un contexto ideal para sostener la discusión entre apologistas y detractores en las que ambos grupos apelan a teorías conspirativas y contradicciones varias. 

Luego,  el veganismo es mayoritariamente un discurso “joven” consolidado como una imagen ligada a un fuerte sentido de comunidad.

 

 

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Un estudio de Forbes del 2017, concluyó que son los millennials los que lideran el cambio a una alimentación basada en plantas, al ser más conscientes de cuestiones ligadas al bienestar animal, el ambiente y la cadena de suministros de alimentos. Por su parte, el analisis de las estadisticas respecto a veganismo en Canadá concluye  que más de la mitad de veganos en ese país tiene menos de 35 años. 

Si en las redes es posible identificar como valores muy  importantes y convocantes, la sustentabilidad, la protección del ambiente,  los derechos de los animales, el feminismo, los derechos LGTB, la inclusión y la lucha contra el  racismo, resulta que el veganismo se identifica con tres de esos siete valores y si el movimiento vegano se da principalmente entre gente menor de 35 años, es muy poco sorprendente el encontrar que son las redes sociales el espacio natural de expresión de esos valores.

Y es que el veganismo es relativamente nuevo y profundamente polémico , a pesar de su popularidad, no es del todo entendido; quizas por esa razon ,  las redes sociales siendo como son el espacio joven preferido para la búsqueda de información (básicamente aquella transmitida por pares) contribuyen a la viralización de informacion, a través de  Youtube e Instagram. Videos y fotos con textos difundidos por “influencers” dispuestos a compartir imágenes de lo que comen, material escrito, contestar dudas y preguntas son una constante en perpetua expansión. 

Así la social media permite  encontrar información sobre veganismo aun sin buscarla puesto que está allí disponible y permite a aquellos que recién se inician, sentirse “a salvo” de errores debido a la presencia permanente de personas cuyo “prestigio” valida sus decisiones.

Hace 20 años Alain Touraine hablaba ya de la aparición de nuevas preocupaciones y temas de interés social, la mayoría de los cuales -decía- sólo podían ser explicados desde las reglas de ese nuevo mundo de los flujos de comunicación en Red. Touraine definió a un movimiento social desde la combinación de tres  variables : la identidad del movimiento, la visión del mundo y el adversario. Manuel Castells  habla de “identidad” de los movimientos sociales para referirse a quienes son los que hablan y del “objetivo social” como el orden social al que se aspira, adversarios serán todos los que opinen distinto o con matices.

El “influencer” es el nuevo líder de masas que aglutina a la comunidad virtual proveyendo sentido de pertenencia, apoyo social, información e identidad social.-

La importancia de lo visual no resulta tampoco menor, aquello de que “la comida entra por los ojos” refiere a la relevancia que las percepciones visuales tienen en la generación de pensamientos. Plataformas como Instagram o Pinterest derriban el mito de que la comida vegana es aburrida y poco atractiva a través de esas fotos que demuestran que puede ser apetitosa. Así otra gran parte del éxito del veganismo deriva de su apariencia instagramera, “cool” y amigable. 

 Desde la psicopatología, es posible notar que la Red  legitima un trastorno alimentario como la ortorexia, en el que el momento de la comida se transforma en un ejercicio intelectual sin placer y sin libertad y en el que comer “correcto” es fotografiado y compartido. Así se  transforma en “consejo” lo que no es más que una compulsión que ha logrado encontrar un circuito que que la haga parecer aspiracional y deseable.

 

 

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¿Estamos hablando de una correlación o de una relación causa-efecto? Hay más gente joven hablando de veganismo por el poder de las redes sociales para instalar tendencias ? o ¿Hay más usuarios de redes veganos porque los veganos son casi siempre jóvenes y están en las redes? Es necesario investigar más aunque la primera premisa ya está definida: existe un poder real de las redes en difundir movimientos sociales, tendencias y creencias. La fuerza de las narrativas en un contexto de nihilismo y desritualizacion, impulsa la difusión de movimientos sociales a los que adherir en una búsqueda de sentido que omita los contextos complejos. 

El ayuno, la comida Kasher, la alimentación no violenta de los rastafaris han existido por siglos, la diferencia con el veganismo radica en ese pensamiento “pre-cocinado” y simplista en el que el lenguaje crea realidades avaladas por la comunidad Online.  

Es interesante observar que la “lucha”  vegana se ha centrado en transformar la propia conducta alimentaria y ganar cada vez más adeptos en su defensa de los animales, sin casi ninguna propuesta acerca de una forma más sostenible y menos cruenta de generar alimentos a partir de matar animales, al estilo de lo que  intento Temple Grandin

Otro impacto importante en la conducta que hemos podido detectar, es el aumento de la ansiedad y el pensamiento obsesivo, que raramente  se reduce solo a una cuestión alimentaria; suele incluir cambios de hábitos y estilos de vida con amplio impacto en la salud mental.

Finalmente, parece claro que existe una asociación entre la expansión de teorías restrictivas respecto de la alimentación y la influencia de las redes sociales. Podemos estar de acuerdo en que la cultura McDonald`s ha caducado, pero  desde el punto de vista psicológico es importante trabajar en nuevos abordajes que apunten a instalar el pensamiento crítico para procesar la información que la social media legitima y que generalmente es simplista y reduccionista. 

Impulsar estrategias que ayuden a conectar diferentes dimensiones de la realidad para tomar decisiones basadas en un pensamiento complejo respecto a la importancia de la alimentacion y los habitos saludables garantizará que los imprescindibles cambios sociales que es necesario instalar se transformen en oportunidades y no en amenazas.

 

 

 

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Qué son las ciberadicciones y cómo tratarlas

Es evidente que se ha producido un gran cambio de paradigma desde la visión de McLuhan de la aldea global (1989) hasta el uso de teléfonos móviles que en 2018 ascendía a 5135 mil millones de personas (68% de la población mundial). Las categorías de tiempo y espacio tal y como se entendían hace 20 años están totalmente abolidas y un nuevo criterio de “realidad” ha llegado para quedarse. El uso de Internet es masivo tanto en dispositivos móviles para entretenimiento pero también en todo tipo de actividades : salud, educación, economía, turismo, etc.

Con el cambio en las costumbres y hábitos de comunicación social, surgen también nuevas pautas en las conductas individuales. En este sentido la Ciberpsicología, esa nueva rama de estudio que trabaja en el análisis de los comportamientos en la Red, hace ya tiempo que analiza el tema de los patrones de uso de las redes sociales.

En un mundo en el que privan las conductas adictivas con y sin sustancias, el uso abusivo de pantallas se ha transformado en un desafío para los psicoterapeutas..

Hagamos un poco de historia: el término “Desorden por abuso de Internet” fue propuesto en tono de broma por el Dr Ivan Goldberg en 1995 . Goldberg refirió un “síndrome” con aumento de la ansiedad y necesidad de conectarse muchas horas, incluso proponía crear grupos de “ciberadictos anónimos”. Involuntariamente abrió un debate en donde se fue mezclando la acción de algunos colegas como la Dra Kimberly Young, fundadora del primer Centro de Recuperación de Adicción a Internet- con el relato de personas que decían padecer esos síntomas. “Si extendemos el concepto de adicción para incluir todo aquello que la gente hace en exceso, tendríamos que aplicarlo a leer libros, a hacer ejercicio, a hablar con la gente...”, declaró Goldberg a la revista The New Yorker en 1997, en un

Lo cierto es que desde ese ya lejano 1996 a la fecha han proliferado los estudios sobre estas cuestiones. Si bien el DSM-V (2014) solo ha incluido en su sección III el denominado “Internet Gaming disorder”, en referencia al uso problemático y abusivo de videojuegos y juegos de azar, ha descrito también el uso excesivo de Internet, que no alcanza el rango de trastorno psicopatológico, aun teniendo incidencias negativas en el ámbito académico, laboral o familiar. La sección III intenta avanzar en la evaluación de síntomas haciendo énfasis en el contexto cultural de los trastornos. La mayoría de la literatura que alimenta la observación de las nuevas conductas en el uso de Internet proviene de Asia y se centra en adolescentes y adultos jóvenes.

criterios adiccion juegos por internet

Los estudios sugieren que cuando este colectivo accede a videojuegos y apuestas online se disparan algunas respuestas cerebrales, similares a las observadas en los consumidores de drogas. El gaming promueve sentimientos de placer y recompensa que, en su versión

máxima, se transforman en adictivos. Al identificarlos, el DSM -V facilita que se promuevan investigaciones para definir si se trata o no de un trastorno psicopatológico.

El peso de lo cultural es una variable muy importante, así vemos que el Kaohsiung Medical University Hospital (Taiwan) valoró en 2017 en un 11% el porcentaje de adolescentes obsesionado con la Red que sube al 14% en China pero por su lado la Georgia Regent University (Augusta) lo fija en un 4% en EE UU para el mismo periodo .

No obstante, El Dr, Vaughan Bell psicólogo clínico británico especializado en intervenciones psicológicas para pacientes ambulatorios psicóticos, cree que estas encuestas tienen fallos en su diseño: “Definen adicción en función del número de horas que pasamos Online, pero no refieren las causas que lo motivan. La gente es adicta a sustancias o actividades, no a un medio de comunicación. Decir que soy adicto a Internet es tan absurdo como decir que lo soy a las ondas de radio”.

Las líneas de investigación abiertas desde 2002 han sido diversas; algunas como las del Dr. Scott E. Caplan (Universidad de Delaware) han profundizado en la relación entre las características psico sociales y la respuesta a Internet. Según sus estudios, las personas ansiosas o deprimidas tienden a usar más Internet y no al revés. Desde esta perspectiva,la Red no “crea” la patología sino que es solo un canal que puede ser utilizado de muchas maneras distintas. Como psicólogos, nos enfrentamos a nuevos fenómenos asociados a cuestiones como el ciberbullying, el acoso cibernêtico, las relaciones interpersonales conflictivas mediadas por la Red y el aumento del uso problemático de los teléfonos móviles.

Desde la salud mental, el contexto ciberpsicológico es un desafío que nos impone una correcta lectura diagnóstica de las demandas de intervención, para luego trabajar en intervenciones psicoterapéuticas eficaces y eficientes. Las cinco preguntas básicas serán el primer paso en el análisis cualitativo de lo que pasa:

¿Quién? ¿Qué? ¿Cuando? ¿Dónde? y ¿Por qué?

Quién utiliza la Red : ¿un adulto?, ¿un adolescente? ¿un niño? ¿un equipo? ¿un docente? ¿un adulto mayor? ¿un equipo médico? ¿un grupo empresario? ¿un ingeniero en software?

Qué dispositivo utiliza: ¿teléfonos inteligentes? ¿Ipad? ¿ordenadores? ¿consolas de juego? ¿tablet?

Cuando lo utiliza: ¿en clase?, ¿mientras come?, ¿en reuniones con amigos o familia? ¿cuando viaja? ¿antes de ir a dormir? ¿mientras trabaja?

Y ¿cuánto tiempo emplea Online?

Dónde está el usuario: ¿en casa? ¿en el trabajo? ¿en todas partes?

¿Por qué se conecta?: ¿por aburrimiento? ¿para informarse? ¿para no perderse nada? ¿para compartir estados de ánimo? ¿para chatear? ¿para hacer visible contenido multimedia propio o ajeno? ¿para evangelizar? ¿para jugar? ¿para trabajar?

Un análisis de esa información nos permitirá encuadrar el contexto y así trabajar en una propuesta psicoterapéutica idónea. Hablar sólo del QUÉ (muchas horas conectado), sin considerar el CÓMO y sobre todo el POR QUÉ no es una estrategia correcta para definir ninguna patología, es necesario superar la mera descripción de una conducta si queremos trabajar en una clínica seria de la Psicología de Internet.

Por ejemplo, un uso abusivo de pantallas como síntoma de un desorden mayor sugerirá siempre cierto grado (elevado) de irritabilidad junto a una preocupación permanente por volver a estar en el ciberespacio. Si en la interacción online invertimos tiempo y dinero excesivo como es el caso algunos usuarios de juegos de azar online o de videojuegos. pero también si se detecta una sensación de bienestar al conectarse, se miente sobre el tiempo que se ha permanecido en la red, se alteran los patrones de sueño es probable que estemos frente a un nivel de dependencia con marcada pérdida de la autorregulación.

El Dr.Philippe Jeammet, psiquiatra francés, psicoanalista de niños y adolescentes se refiere al narcisismo en la época actual marcando una diferencia : “Hoy en día la ausencia de límites, la evolución muy rápida del sistema de valores y sobre todo el derrumbe de las prohibiciones han sido reemplazados por una exigencia de rendimiento”…

¿Y si en vez de educar a los hijos empezamos por los padres?

Solo hay que fijarse en el éxito de los blogs de desarrollo personal y la búsqueda de “logros extraordinarios” como medición del éxito. ¿Cuántos amigos tienes en Facebook? ¿Cuantos seguidores en Twitter o Instagram? Se trata de nuevos discursos, nuevos escenarios para viejas cuestiones. El narcisismo se instala en la Red alimentando el exceso de egocentrismo y la dependencia extrema de la “admiración” de los otros y evitando aquellos datos que sean contrarios a la autoimagen inflada en un escenario de “éxito”.

En las redes sociales suele surgir un discurso que legitima el derecho a la devaluación y la crítica despiadada en un marco generalizado de superficialidad. Es en esos casos en los que detectamos que una verdadera “furia narcisista” se ha dejado caer en las historias de esas personas “enganchadas a la Red” que comentan en la consulta sus pensamientos y emociones porque un perfil se ha borrado, un relación online ha terminado o simplemente se ha roto su ordenador o se agotó la memoria de su teléfono móvil y deben desactivar aplicaciones. .

En temas de abuso de pantallas, es raro que alguien consulte por sí mismo, generalmente es un tercero el que pide ayuda por él: es la esposa abandonada a manos de un chat nocturno, el padre preocupado por los gastos indebidos de su hijo adolescente o sus bajas notas o un amigo que está harto del monotema de lo “rewarding” que es Fortnite.

El” implicado” generalmente niega la cuestión, no cree que su relación con la pantalla esté alterando otras áreas de su vida: familia, amigos, trabajo, economía. Las horas en el ordenador nunca son suficientes, el tiempo libre y a veces también el laborable es absorbido por esta actividad..

Las personas que empiezan a pensar que quizás tengan “un problema”, intentan “resistir” imponiéndose períodos de abstinencia forzosa del ordenador al que suelen seguir verdaderos “atracones” informáticos.

En un caso como éste, en el que el aspecto del  placer ligado a la búsqueda es determinante, de nada sirve el intento de limitar la actividad compulsiva.

Para diseñar estrategias de abordaje psicoterapéutico eficaces es preciso entender que no se trata sólo de la vulnerabilidad de algunos perfiles de personalidad sino básicamente de las características que las tecnologías tienen: facilidad de acceso, funcionamiento 24/24 los 365 días del año, recompensa en corto plazo, sensación de control, ilusión de conexión social, visibilidad, posibilidad de crear personalidades ficticias, desconexión de la realidad, etc..

Aún hay pocos estudios sobre la eficacia y eficiencia de los tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos para afrontar el uso abusivo de Internet, en general se están utilizando intervenciones desde el modelo cognitivo conductual y la terapia breve centrada en Soluciones. Por ejemplo, una intervención posible pasa por apoyar la lógica del “adicto” sugiriendo ritualizar y puntualizar todavía más su búsqueda.La prescripción será entonces esforzarse por entrar en la Red a cada hora en punto y durante 5 minutos exactos pasar revista a todas las info que se desee; transcurridos esos 5 minutos, hay que dejarlo hasta la hora siguiente y así sucesivamente.La respuesta habitual a esta prescripción es que la persona que normalmente permanecía en la Red mucho tiempo, consigue mantenerse dentro de los espacios convenidos, sin el deseo de utilizar Internet en otros momentos.

De forma paralela, el hecho de “tener que” controlar cada hora las novedades durante cinco minutos induce a sentir la búsqueda ya no como una agradable compulsión sino como una obligación hacia el terapeuta y como tal no tan deseable.En este punto cambiamos la prescripción : ” entrar a la red cada dos horas”. De este modo vamos guiando al paciente para que reduzca cada vez más la cantidad de tiempo que dedica a Internet mientras va cambiando su manera de entender la cuestión: la búsqueda de informaciones pasa de ser un hábito agradable a ser una aburrida tortura de la que hay que apartarse. Obviamente si en paralelo no se trabajan las creencias, los hábitos, el uso del tiempo libre, los niveles de ansiedad, etc. no podremos hablar más que de éxitos temporales.

Otras opciones psicoterapéuticas vienen desde el marco conceptual sistémico, sobre todo en lo referente a adolescentes. Aquí no nos centramos en el síntoma sino en las relaciones familiares, buscando nuevas fórmulas de equilibrio con pautas de relación alternativas.

De todas formas, consideramos que en este tema, es imprescindible trabajar más sobre los factores protectores y la prevención primaria, y sobre todo en el desarrollo de la inteligencia emocional en sus cuatro vertientes (Goleman) : autoconocimiento y autorregulación, empatía y habilidades sociales pero también en la adaptación al cambio, el espíritu crítico y la motivación para transitar las nuevas realidades sin estar atravesados por el algoritmo de las rede

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Raquel Ferrari

Raquel Ferrari

Lic. en Psicología, psicoterapeuta en practica privada
Publicado • 3 horas

Usando la fotografía en psicoterapia

Ya hace casi diez años que comencé a hacer fotos y a mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Cuanto más utilizaba el lente para explorar cada esquina de mi ciudad, más me motivaba a descubrir nuevas conexiones entre espacios, formas y colores.

Era una época muy especial para mí, digamos que atravesaba una crisis de identidad y en mi profesión -la psicología-, eso puede ser una dificultad o una oportunidad. Elegí que fuera lo segundo, así lo que podría haber desencadenado un cuadro de ansiedad y depresión comenzó a transitar por otras alternativas más creativas. Mi Canon fue la herramienta que me permitió comenzar un aprendizaje progresivo acerca de como una imagen puede capturar y transferir una emoción personal, haciendo más consciente el aquí y ahora. Cada foto podía traducirse en una historia de cómo me sentía en ese lugar y en ese momento. Solo se trataba de estar atenta.

No soy fotógrafa profesional y respeto ese espacio de trabajo artístico. En una época de frivolización de los saberes”, es bueno establecer marcos de referencia. Simplemente soy alguien  que ama el arte en general y  la fotografía en todas sus facetas en particular. En ella, junto con la escritura encontré un canal de expresión.

Así comencé a leer sobre experiencias que demostraban  la utilidad de la fotografía como herramienta complementaria en  psicoterapia.

B
Buenos Aires, Puerto Madero @terapia_enred

 

Ha pasado el tiempo y actualmente,  hacer fotos se ha convertido en una actividad ubicua  en todos los ambientes: la selfie, lo instantáneo y rápidamente compartido en las redes sociales puede ser una compulsión o una vía de autoconocimiento y  crecimiento personal  entendido siempre como un proceso dinámico, en permanente cambio, dirigido a conocernos más, desarrollar nuestras habilidades, reformular nuestras metas y hacer de nuestra vida un espacio amable.

Se trata de “estar presente”, una vuelta de tuerca al Mindfulness, buscando hacer foco, centrar la atención en lo que vemos a través del lente.

 

Inevitablemente pondremos nuestra mente a fluir alcanzando altos niveles de bienestar. En la psicoterapia con adolescentes, por ejemplo, es interesante observar de que manera, una aproximación diferente al uso de sus teléfonos, que ya son parte de su día a día, puede ayudarlos a entrenarse en una nueva percepción de su mundo. La tecnología suele dar como efecto secundario, una tendencia a la desconexión, en la que las redes nos dicen que es o no “importante”, qué ver pero no qué mirar, sin embargo, es posible ir más allá.

Hay ya mucha gente muy interesante y formada trabajando en esta línea, descubriendo la fuerza de la imagen como estrategia. Por ejemplo Marianne Ellis, creó un proyecto en el que durante 55 días, los participantes posteaban en un grupo cerrado de  Facebook las imágenes tomadas con sus cámaras o smartphones, basadas en el tema del día. El resultado fue una mayor conexión de los miembros entre sí a partir de compartir sus historias personales alrededor de las imágenes.

Los participantes comentaban que se sentían más “presentes”, más conectados a su entorno. Alguien comentó que hacía cada día el mismo trayecto al trabajo pero que nunca se había dado cuenta de cantidad de detalles, lugares o personajes.

Este tipo de experiencias mediadas por la fotografía son una puerta a un mejor entendimiento de quienes somos. La imagen evoca emociones y desencadena recuerdos. En cuadros de depresión y ansiedad un uso diferente de la actividad de fotografiar brindará un apoyo al trabajo en psicoterapia, derribando algunos mitos presentes en la ubicuidad de la “selfie” para permitir un uso mucho más positivo de la posibilidad de tomar imágenes y compartirlas.

Estas actividades basadas en fotos se denominan “Fotografía terapéutica”

No necesitan de un terapeuta en tanto son actividades que se realizan de manera individual o grupal, si bien tienen puntos en común con otras formas de arteterapia, se trata de actividades de prácticas fotográficas. No se reduce a “tomar fotos”, incluye actividades de intercambio: por ejemplo  grupos o actividades de posado, o discusión de técnicas, etc..

En otros casos, se trata de intervenir  en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de “Change the picture” , un proyecto participativo con mujeres en riesgo de violencia en Londres.

Al tomar la cámara comienza un proceso en el cuál pensaremos ¿Qué vamos a fotografiar?¿Qué detalle de lo que vamos a fotografiar nos llama la atención: ¿luz, color, encuadre?¿Cómo vamos a hacerlo, valores de la cámara posición, etc? y finalmente ¿Qué idea, que emoción, o sentimiento vamos a expresar? Se trata de delimitar el contexto de una posible historia que narrar. Todo esto pasa justo antes de disparar; en el momento exacto de hacerlo deberemos silenciar nuestro pensamiento…esa es la clave…..

La Fotografía terapéutica puede extenderse también  a proyectos con videos. Como estas técnicas tienen más que ver con entrenamiento emocional que como la fotografía como arte no se requiere  conocimientos especiales o cámaras de alta gama, simplemente se trata de mirar a través del lente.

Finalmente, como todas estas técnicas involucran personas interactuando con una perspectiva visual personal en una construcción de SU realidad, son especialmente exitosas cuando existe alguna dificultad física, mental o emocional para expresarse.

Disfrutar de un estado de presencia plena, es una experiencia de conexión con el mundo…¿Por qué no intentarlo?

Para saber más:

https://photovoice.org///methodologyseries/method_02/index.htm

http://centerforhealthreporting.org/article/photography-gallery-faces-mental-illness

PhotoTherapy & Therapeutic Photography Archives

http://anjabutti.com/portfolio/street-photography-bw-2/

Find Your Focus

Fotografía terapéutica

https://www.nanofotofest.com.ar/2014/08/motivarte-propone-taller-de-fotografia-terapeutica/

http://www.fotografiainspiradora.com/fotografia-y-mindfulness/

Fortnite ¿Por qué es un juego adictivo?

En principio, los números que maneja Fortnite, el videojuego lanzado por  Epic Games y People can fly en 2017, son sorprendentes : lo juegan más de 40 millones de personas en todo el mundo, según Superdata, recaudó -solo en Marzo 2018- 223 millones de dólares, incluso ver gente jugando Fortnite se ha convertido en un atracción. En Twitch (una plataforma que permite ver en streaming videos de juegos, propiedad de Amazon.co) se anuncian videos en los que “expertos jugadores” muestran sus habilidades, solo en una semana las horas de visualizaciones a nivel mundial computadas suman 5000 años!

 

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En Fortnite, se trata de ser los últimos en un juego de supervivencia en el que los participantes cooperan para destruir a un ejército de zombies que quieren conquistar la Tierra (cualquier parecido con situaciones socio-políticas y culturales de la vida real es pura coincidencia) en la versión Battle Royale o juegan en solitario en la versión Save the world. 

Con reminiscencias de la novela escrita por Koshum Takami – “Battle Royales”- o la distopía pos apocalíptica de Suzanne Collins  “Los juegos del hambre”,  los jugadores son arrojados a una isla en la que deben buscar recursos de todo tipo, incluidas las armas y construir defensas mientras matan adversarios, siempre con el objetivo de ser el ultimo que quede con vida. Y todo esto  en forma gratuita, aunque es posible pagar para obtener “bailes” como manera transferir vidas, trajes u otro tipo de accesorios.

Se trata de un juego con un fuerte componente social, en forma de “quedar para” jugar tanto virtual como presencialmente, con un grado de violencia medio y uso de armas de fuego y claramente pensado para crear adicción.
¿Por qué es adictivo?,
En primer lugar, por su estructura gráfica y la rapidez del juego, (cada partida dura como mucho veinte minutos si eres un experto y poco más de un minuto si recién estás aprendiendo), el factor suerte es determinante y, como en los juegos de azar, volver a jugar para ver “si ésta vez si gano”, es una bomba de dopamina también en este caso.

La dopamina es un neurotrasmisor conocido como “la hormona de la recompensa”, aumenta su disponibilidad cerebral cada vez que alguien gana jugando, fuma un cigarrillo o inhala cocaína. En el caso de los videojuegos es la principal razón para quedarse atrapado en la necesidad de volver a jugar. En el caso de los niños el riesgo es mayor debido a su vulnerabilidad e inmadurez cerebral; el desarrollo de la respuesta impulsiva siempre es más rápido que el del control, un chico de 12 años  tendrá más tendencia a acciones impulsivas sin medir consecuencias por esta razón.

Además, el factor “grupo” que supone jugar en equipo para matar enemigos y mantenerse en el juego hace que no puedas hacer una pausa en el medio del juego porque dejarías solos a tus compañeros. Esa presión de los otros es uno de las variables más complicadas de manejar.
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 Es importante analizar la respuesta natural que el jugador tiene ante la posibilidad de ser aniquilado.
Jugar a videojuegos violentos, genera un aumento de las hormonas ligadas al estrés, en tanto para el cerebro la inmersión es total pero al discriminar que nada está pasando en realidad ese aumento de estrés resulta divertido.
El refuerzo de los videojuegos en forma de recompensa permanente es uno de los factores más adictivos. En el caso de Fortnite, se trata de mejoras en la apariencia de los personajes o armas especiales para diferenciarse y destacar, con mayor inversión de tiempo y de dinero. En Battle Royale el escenario se va reduciendo a medida que el jugador se va escondiendo, y como el paisaje cambia con cada juego hay una tendencia a volver a jugar.

 

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Algunos estudios señalan que hay un impacto en la personalidad de los chicos si se les permite jugar un número ilimitado de horas, se han detectado síntomas de abstinencia, similares a los de las adicciones a drogas, con conductas de irritabilidad y respuestas violentas.

Como padres, lo mejor en estos casos es manejar los límites desde el principio, estableciendo tiempos y sobre todo no demonizando al juego sino apoyando actividades de otro tipo. Es decir se trata de ayudar al adolescente a construir hábitos saludables, sobre todo en lo relativo a horarios de sueño, pero también actividad física, vida familiar, espacios de diversión, etc. Por otra parte, permitirle acceder al mundo Fortnite por otros canales, por ejemplo, viendo a otros jugar sería una forma de negociación al tiempo que se establece claramente que las habilidades sociales hay que adquirirlas en la vida real.

El problema mayor no es que el juego sea adictivo, sino que el adulto responsable se sienta incapaz de ejercer su rol. La típica frase : “Quiero que sea feliz, y Fortnite lo hace felíz, ¿Por qué no permitírselo?” termina siendo una extraña y contradictoria forma de filicidio psicológico. Una de nuestras funciones como padres es educar el deseo, mostrar un mundo que vaya más allá de Instagram o de un videojuego.

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Algunas investigaciones longitudinales han concluido que el mejor predictor de salud de salud, bienestar y percepción de felicidad en la adultez no es ni el cociente intelectual, ni la popularidad sino el desarrollo del autocontrol. Los adolescentes necesitan estructura y ser guiados y estos son conceptos que han caído en desuso.

En todo caso se trata de priorizar el mundo real por sobre lo virtual, lo que no significa demonizar ni prohibir, sino favorecer el aprender a elegir en la forma de desarrollo del espíritu crítico.-

 

 

 

Adicción a pantallas: entrevista a Adam Alter

 

Adam Alter, es Psicólogo, Profesor de Marketing en la escuela de negocios de la Universidad de Nueva York y autor del libro Irresistible (Paidós)  en donde explora la nueva figura del yonky tecnológico, .

Entrevistado por Sandro Pozzi para el diario El Pais , explica los riesgos sociales de la adicción a las pantallas

 

Pregunta. Los psicólogos y sociólogos llevan años debatiendo sobre los efectos de las pantallas. Ahora el problema domina los titulares.

Respuesta. El movimiento tomó cuerpo en noviembre, cuando Sean Parker [uno de los primeros inversores en Facebook] dijo que a la red social no le importa el bienestar de sus usuarios y que lo único que le interesa es que tengan sus ojos pegados a la pantalla, y que pasen el mayor tiempo posible usando el dispositivo. Fue un gran momento, llevó a otras figuras del mundo tecnológico a revelar que pasaba algo similar en sus compañías.

P. ¿Pero estas empresas se muestran indiferentes o simplemente quieren tener el mejor producto?

R. Uno podría decir que el mejor producto es el que no puedes dejar de utilizar. Si usas el iphone cuatro horas al día es porque está bien diseñado. Pero es muy difícil saber qué motivaciones hay detrás. Por eso es tan importante que quienes conocen el proceso lo cuenten, para que estas compañías tengan en consideración al consumidor.

P. ¿Es culpa del fabricante o del que desarrolla la aplicación?

R. Apple no me plantea un problema. Es cierto que permite crear aplicaciones que no podemos dejar de usar. Pero una vez que vende el teléfono, no le importa tanto el tiempo que empleas ante la pantalla. Facebook, SnapChat y Twitter, sin embargo, se preocupan por cada minuto porque esa es una métrica clave para sus negocios. Se puede pedir a Apple que regule cómo presenta la información, que también es importante, pero los anzuelos están en el contenido.

P. La persona es la última responsable del uso.

R. Hay gente que es capaz de ver que le basta con 20 minutos y pasa a otra cosa. Pero si en 2015 se estaba de media tres horas frente a las pantallas, el año pasado ya eran cuatro. Por tanto, ha habido un cambio en el contenido que se escapa al control del usuario. No todo el mundo es capaz de hacer un análisis de lo que es bueno o malo para su vida. Ahí es donde se enfocan, en los millones de ojos que no se preocupan por cómo utilizan la tecnología.

P. ¿Cómo se detecta este tipo de adicción?

R. La primera señal es social, si compromete las relaciones. La segunda es financiera, si esa interacción acaba costando más dinero del pensado. La tercera es física, porque la pérdida de atención puede causar un accidente o porque no se hace ejercicio. Y la cuarta es psicológica, porque cambia la manera en la que afrontas el aburrimiento. Esto último parece una tontería, pero el teléfono está ocupando cada segundo que tienes libre. Está bien que no te aburras, pero del aburrimiento surgen ideas.

“Estas compañías no se preocupan mucho por la innovación, salvo por la suya propia, enfocada en tratar de evitar que el usuario se vaya”

P. ¿Son las pantallas una amenaza para una sociedad abierta?

R. Sí, porque refuerzan el efecto de caja de resonancia. La gente se queda en las plataformas en las que ve reflejadas sus mismas ideas y puntos de vista. Eso te hace ser más intransigente, dogmático y testarudo. Facebook sabe que a la gente le gusta ver que otros comparten sus mismas ideas. Las plataformas están diseñadas para tratar de mantenerte conectado al dispositivo, para reforzar esa resonancia; no quieren alterar el mensaje introduciendo opiniones diferentes.

P. Se supone que cuanto más abierta, más innovadora es una sociedad.

R. No se puede ser creativo si no se cuenta con un espacio abierto para pensar y debatir. Pero creo que estas compañías no se preocupan mucho por la innovación, salvo por la suya propia, que está enfocada en tratar de evitar que el usuario se vaya y que ellos pierdan ingresos por publicidad. Es una nueva forma de monopolio.

P. ¿Somos infelices con tanta tecnología?

R. Creo que somos menos felices como comunidad, como sociedad. Si dedicamos menos tiempo a las cosas que nos hacen humanos, y nos pasamos las cuatro horas que tenemos libres al teléfono haciendo lo mismo, nos volvemos homogéneos. Necesitamos dedicar ese tiempo libre a nuestras aficiones, a hacer deporte, a pasear por la naturaleza, a conversar cara a cara. Es vital para el desarrollo de las personas.

P. Marc Benioff, consejero delegado de Salesforce, compara el uso de las redes sociales con el consumo de tabaco. ¿Debería estar regulado por la manera en la que enganchan?

R. Se pueden introducir normas, por ejemplo, para proteger a los empleados con políticas que limiten el envío de mensajes fuera del horario laboral. Pero es algo que tienen que demandar los consumidores, como ha ocurrido con la política medioambiental. Nadie prestaba atención al vertido de residuos hasta que se convirtió en un gran problema y los consumidores forzaron el cambio.

P. ¿Cómo se pone freno al flujo de información que la gente usa para trabajar o relacionarse?

“No es una batalla equilibrada. Hay cientos de personas dedicadas al diseño de cada detalle, de cada truco, como el botón de “me gusta”

R. No es una batalla equilibrada. Hay cientos de personas dedicadas al diseño de cada detalle, de cada truco, como el botón de “me gusta”, que hace que te enganches a las plataformas. Tienen miles de millones de datos que les permiten saber lo que funciona. Por eso como consumidores debemos ser más inteligentes y tratar de cambiar nuestros hábitos de uso. Es duro.

P. Esta adicción, no obstante, no mata como las drogas.

R. Sí, pero la adicción a las sustancias afecta a una parte muy pequeña de la población, mientras que la adicción a las pantallas está mucho más extendida y avanza de una manera silenciosa. Estar enganchado a la heroína no está socialmente aceptado; estarlo a la tecnología, sí. La gente espera que respondas a los mensajes inmediatamente, desde el ascensor, o mientras cenas. Las consecuencias de esto van a tener mayor alcance.

P. ¿Es más difícil entonces de combatir?

R. La dependencia del alcohol o de las drogas se puede cortar cambiando de ambiente. No es fácil, pero es una opción. Pero si dependes de la tecnología en tu rutina diaria, no hay alternativa porque nuestras vidas están llenas de pantallas y es muy difícil comunicarse sin ellas. Para la mayoría de los adultos se han convertido, además, en un elemento que define quién eres.

P. Parece algo más similar a la crisis de la obesidad que a la del tabaco. ¿No sería más práctico enseñar a utilizar la tecnología?

R. La abstinencia no es realista, pero debería haber cursos sobre cómo interactuar con la tecnología. Y no solo para mostrar sus peligros, también sus beneficios. Hay colegios en Silicon Valley libres de tecnología donde estudian precisamente los hijos de los ejecutivos de las tecnológicas. Ellos conocen mejor nadie todo esto y son los más cautos.

Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2018/04/24/actualidad/1524577831_486816.html