Black Mirror, Ex-Machina y la Tecno paranoia

“Encuentro agotadora la constante necesidad de comunicar, hay veces que simplemente no tengo nada que decir”
Charlie Brooker
San Junípero es el cuarto episodio de la tercera temporada de la serie inglesa Black Mirror, estrenado en 2016 y acaba (setiembre 2017) de ganar un Premio Emmy al mejor guión. Hasta ahí nada que nos importe especialmente, salvo por el hecho de que se trata de una propuesta de ciencia ficción pero profundamente enraizada en emociones humanas…y eso ya nos suena más conocido.

En el año 2040, o sea, a la vuelta de la esquina,  las mentes de las personas a punto de morir pueden ser cargadas en un programa de  realidad simulada, que recrea una ciudad de fantasía llamada “San Junípero”, en donde es posible alcanzar la supervivencia eterna. Allí se desarrollará una historia de amor entre dos mujeres Kelly y Yorkie  que eligen acceder al programa para poder continuar su relación en una eterna juventud.  Nos dejaran abiertas varias alternativas filosóficas ¿Realmente es posible pensar en una superación de la muerte mediada por tecnologías? ¿Eligiríamos,si pudieramos, la permanencia en un bienestar eterno sin nada que temer y rodeado de imágenes no sensoriales? Es una historia de amor pero ojo también es una glorificación del hedonismo y la superación de limitaciones religiosas y éticas, es también un himno a la nostalgia, un canto al pasado en donde, es sabido, todo fue mucho mejor.

La serie de Channel 4 creada por Charlie Brooker – refiere al “espejo negro”  eso que hay  en cada escritorio, en la palma de cada mano: “la pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente” y se presenta como “Un virtuoso ejercicio de progresión aritmética que refleja la imparable evolución de las nuevas tecnologías de la comunicación y su influencia en las relaciones humanas.” En cada capítulo, profundamente tecno paranoico  topamos con una visión  futurista de actitudes,  conductas, empirismos y biologismos varios que son fácilmente reconocibles en el aquí y ahora de nuestra tecno vida.
 No es novedad que una gran parte de la humanidad ha migrado hacia el ciberespacio. Las estadísticas indican que en los últimos cinco años, los estadounidenses han duplicado las horas online, por encima de las horas  que emplean viendo TV y triplicado el tiempo que dedican a revistas y diarios. Los video games ocupan unas 13 horas a la semana, a los 21 años un joven de USA,  había pasado en 2012, el triple de horas jugando online que leyendo.
El panorama respecto a nuestra identidad online cambia a gran velocidad, nuevos gadgets, nuevas redes sociales, nuevas aplicaciones modifican el contexto social y nos ofrecen nuevos escenarios.
Por otra parte,  algunos investigadores y estudiosos del tema también han pasado de la idealización a la “tecno paranoia” de nuestro amigo Brooker de la mano de algunas evidencias.
Es el caso de Sherry Turkle, que en 1984, en The Second Self, defendía que la vida online era un espacio de ensayo y creación de la identidad y el ordenador un medio constructivo  y que en 1995 en Life on Screen presagiaba el efecto que la enorme libertad de la vida online tendría en la vida cotidiana.
Sin embargo en Alone together Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age,   sus  últimos libros declara :
“Parece que estamos otorgando características humanas a los objetos mientras nos tratamos entre nosotros como objetos”.
“Esperamos mucha más de la tecnología que de nuestros semejantes”. “Inmersos en la simulación ¿Donde y para qué vivimos?.”
¿Que está pasando?
Quizás el error haya sido pensar que la vida online superaría en calidad a nuestra vida real y lo cierto es que hoy es muy complicado mantener una conversación sin que nuestro interlocutor o nosotros mismos coloquemos al otro a modo “pausa” para mirar el correo, contestar un mensaje instantáneo o tomar una fotografía.
La tecnología se nos propone como un “arquitecto de nuestra intimidad” y no siempre los resultados son los mejores.
Desde el campo de la salud mental, algunos psiquiatras como Elias Aboujaoude, encuentran todo esto alarmante y relacionan Internet con más impulsividad y más conductas peligrosas en el juego, el sexo y las relaciones personales.
Parecería que todo esa información siempre disponible solo reafirma nuestro pequeño mundo personal en tanto nos permite encontrar las fuentes que confirman nuestras ideas sobre casi todo mientras evitamos las que la impugnan; ahora podemos esconder nuestra identidad o diseñarla a medida.
Nuestro narcisismo crece de la mano de nuestros 500 amigos de Facebook o de los comentarios o las visitas y enlaces a nuestros blogs.
Escondemos nuestras carencias y liberamos la agresión en foros y juegos virtuales. Podemos aprender a ejercitar la bulimia o la anorexia o la perversión sexual o podemos acceder a 10.000 o 15.000 parejas potenciales solo llenando un perfil en Tinder.
¿Algo más?

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Psicoterapia Online : lo que necesitas saber

La posibilidad de acceder a una consulta psicológica vía Internet es una modalidad de apoyo psicológico  en franca expansión.

Utilizar las herramientas de Internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud, es ya una práctica consolidada, que merece ser analizada .

Curiosamente, a pesar de lo que pudiera parecer, la idea de la psicoterapia”a distancia” no es nueva. Sigmund Freud solía mantener asidua correspondencia con algunos pacientes, en aquellas ocasiones en las que consideraba que podía serles beneficioso. Hay amplia referencia a este hecho en sus escritos.

Y en los años ´60 se desarrollaron con mucho éxito, programas de asistencia telefónica para situaciones puntuales como por ejemplo, asistencia a personas en riesgo de cometer suicidio. En este sentido, es indudable la utilidad de un canal no presencial oral, tanto como sustituto ocasional de una psicoterapia presencial en una intervención en crisis- entre sesiones- o como opción en algunos casos .

Lo que hay que señalar es el impacto que  la distancia  establece en el encuadre psicoterapéutico tanto si hablamos de un canal a distancia oral o de un canal escrito vía e-mail o whatssapp. Lo primero que salta a la vista es que al perderse el contexto no verbal, se requieren habilidades de lectura y de expresión escrita altos, al tiempo que se pierden los dobles sentidos, los tonos de voz, etc…

Lógicamente estos obstáculos parecen  resolverse cuando se trata de psicoterapia mediada por ordenadores con aplicaciones como Skype o Facetime. En estos casos las ventajas son mayores en relación a las desventajas, no sólo en tanto en lo referente a la privacidad porque los diálogos están encriptados sino porque se recuperan aspectos de la meta comunicación, imprescindibles en cualquier vínculo terapéutico.

Si lo pensamos como un recurso, las ventajas son innegables en  los casos en que la persona se encuentra limitada en su capacidad de movilidad por alguna discapacidad o enfermedad crónica, está  inmuno deprimida o afectada por alguna enfermedad con alto riesgo de contagio , lo que limitaría sus desplazamientos; también en casos en los que se ha tenido que viajar a lugares en los que hay una distancia geográfica o de idioma para acceder a los recursos de salud mental disponibles en la zona. 

Visto así, es realmente interesante para el que se encuentra en estas situaciones, saber que puede disponer de alternativas para superar los obstáculos que el medio le impone e iniciar o continuar una psicoterapia o counselling psicológico.-

Establecidas estas condiciones preliminares, ¿Qué temas se pueden abordar on line con alguna garantía de éxito? Casi sin dudarlo, podemos decir que ésta modalidad de atención es útil cuando la demanda tiene que ver con, por ejemplo, problemas en adaptarse a cambios tanto puntuales (cambio de trabajo, mudanzas de país) – como relativos a crisis evolutivas (casamiento, embarazo,  adopciones, viudez, jubilación, síndrome del nido vacío).

Otros escenarios posibles incluyen, psicoterapia en casos de trastornos psicosomáticos- siempre como instancia previa a una sugerencia de psicoterapia presencial-;  casos en que la persona desee encarar un cambio de hábitos hacia conductas saludables, (alimentación, ejercicio físico), tanto porque lo desee como porque un cuadro clínico lo requiere (enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoidea, cáncer, etc..) o apoyo psicológico a enfermos crónicos o cuidadores informales de personas con dependencia que no tienen libertad de horarios.

También cuando se requiere apoyo psicológico en situaciones en la que es necesario tomar decisiones. El menú es amplio aunque no incondicional.

¿Qué temas no son o debieran no ser viables de tratar online?, la respuesta es contundente: todos aquellos relacionados con la presunción de la existencia de un trastorno psiquiátrico o en caso de trastornos obsesivo-compulsivos, depresión mayor, o adicciones, es decir, cuando es posible detectar en el discurso inicial de la demanda la presencia de signos y síntomas que presuponen un diagnóstico de profundo compromiso de alguna/s función/es yoicas.

También en casos en que sea imposible establecer un encuadre que asegure privacidad, por ejemplo si el consultante accede desde un lugar público o rodeado de gente, familiares o no.

Las reglas del encuadre se plantean al comienzo y, como  sucede en la psicoterapia presencial, es el diálogo inicial el que le permitirá al psicoterapeuta concluir si la vía online es  una posibilidad viable o no. Es decir, que la expertise, el know how del psicoterapaueta, su solidez y experiencia profesional son las claves para conducir una experiencia exitosa, siempre sobre las bases de un imprescindible  marco ético.

La viabilidad de la ciberterapia es un campo de investigación amplio y aún repleto de interrogantes. No sólo desde su campo de aplicación, sino desde la validación de  plataformas virtuales , apps, etc.

Y es que no todo sirve para lo que dice servir…..

Pero además hay que poner la lupa en el impacto que ésta alternativa tiene en los profesionales, tanto en lo referente a su práctica como a la teoría que la sustenta. Históricamente ha sido la orientación cognitivo-conductual la que más se ha adaptado a esta modalidad de trabajo. También los profesionales del counseling y el coaching han abordado sin complejos estos nuevos retos.

El marco teórico no debiera ser un obstáculo a la hora de incorporar opciones, si la situación lo requiere y la demanda del paciente lo permite. Personalmente, defiendo la idea de que un marco teórico es una forma de construir un universo que nos permite pensar, pero que el objetivo final siempre es que el Otro piense, nunca puede ser un espacio que cierre la capacidad de preguntar o que coarte la curiosidad por lo nuevo.

 

En la ciberterapia, se trata de un intervención que incluye un diagnóstico de la situación planteada para decidir si es viable la opción Online según los límites ya señalados y nunca en casos en que se pueda elegir la modalidad presencial como primera opción. Por ejemplo, si la demanda es acerca de un trastorno de ansiedad con agorafobia, sabemos que el objetivo es que esa persona se pueda desplazar hasta la consulta, pero si solo puede conectarse para pedir ayuda, quizás es lo más que puede hacer en ese momento y bienvenido sea, si podemos transmitir que el objetivo final será el que salga a buscar esa ayuda en 3D.-

 

¿Cuál es el futuro de la psicoterapia online? Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales. El mundo online brinda a los psicólogos, por primera vez, la oportunidad de acercar la psicología de la salud a la psicología clínica. Es un desafío como lo es cualquier cambio de paradigma pero el NO ya lo tenemos y el SI está por construirse.

En la Sociedad Red puede y debe haber un lugar legítimo para la salud mental; este lugar requiere recuperar el espíritu de investigación, el interés por desplazar los límites de nuestro trabajo y la humildad de reconocer que algunas preguntas y respuestas clásicas han caducado.-

 

 

 

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Tendencias : psicoterapia online

 

El apoyo psicológico a través de las redes es una alternativa en franca expansión.

¿Que es la psicoterapia online?

Es una modalidad de apoyo psicológico  que utiliza las herramientas de Internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud. El motivo de la consulta varía desde una demanda de orientación sobre cuestiones interpersonales, conflictos de pareja, crisis en ámbitos laborales, counseling en relación a temas de familia, orinetación profesional, cambio de hábitos hasta orientación para enfrentar el estrés por cambios de residencia, etc .

En algunos casos la psicoterapia online complementa la terapia en caso de viaje o problemas de salud que impiden el desplazamiento y en otros una consulta online permite un seguimiento posterior a la finalización de un proceso terapéutico.

¿Que NO es la psicoterapia online?

La terapia online permite a la persona que consulta obtener una guía de análisis de su situación actual, una forma de ordenar sus ideas respecto de un tema puntual: no diagnóstica sino que orienta, ayudando a la persona a reconducir sus objetivos entre los que puede estar iniciar una psicoterapia cara a cara.

¿Cuáles son sus ventajas?

Cuando la psicoterapia online se desarrolla de una manera asincrónica (por e-mail) permite reflexionar sobre las intervenciones anteriores . Cuando se desarrolla vía Skype acerca la alternativa de orientación psicológica  a personas que de otra manera no podrían acceder a ella..

¿Cuales son sus desventajas?

La fortaleza de la e-terapia cuando es a sincrónica, es decir vía e-mail o whatsapp es también su debilidad: sin contexto no verbal entre los participantes hay un gran potencial para los malentendidos. Requiere además habilidades en la escritura y en la comprensión que faciliten la comunicación al mismo nivel.

¿Cuál es el futuro de la psicoterapia online?

Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales, y opción para personas que por dificultades físicas, geográficas o de idioma no tienen acceso a profesionales de la salud que puedan canalizar una demanda de counseling o psicoterapia.

5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. “Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema“, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. “Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama“, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. “En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada”, aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. “Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes”, explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. “Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo”, aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. “Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación”, recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. “Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet”, aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular

Encuentros románticos online: recalibrando el amor

Desde hace 20 años Internet es, oficialmente, el principal y más accesible lugar de encuentro para aquellos que buscan nuevas relaciones, porque es un espacio en el que se multiplican las posibilidades virtuales de armar una pareja compatible en poco tiempo y a bajo costo.-

Algunos investigadores han alertado acerca del aumento del aislamiento y de la reducción de la interacción cara-a-cara que conducen a mayor desconexión emocional o a vínculos superficiales; otros han sugerido que Internet podría ser muy útil para promover encuentros románticos, porque el aspecto físico y los prejuicios de género quedarían minimizados al tiempo que aumentaría la intimidad emocional (rapport, descubrimiento mutuo, etc).

Whitty & Carr (2006) encontraron que Internet brindaba un espacio seguro no solo para iniciar y desarrollar una relación sino también para ejercitar el flirteo y la autoestima otorgando un amplio margen de libertad a personas inseguras e introvertidas. En encuestas realizadas a usuarios de portales de encuentro, descubrieron que muchos declaraban estar ahí buscando superar una crisis después de una ruptura o para salir de la incómoda etiqueta de “single”.

A la mayoría, le gustaba la posibilidad de delinear un perfil ” a medida” y  sentirse en un entorno “seguro”. Además los encuestados apreciaban el margen de libertad respecto a comprometerse o a repetir estereotipos típicos de su entorno habitual, clase social o amigos.-

Algunas de las dificultades  habituales, aún no resueltas, tienen que ver con la tendencia a mentir, la necesidad de negociar un margen de confianza en el otro, el  gestionar una presentación de uno mismo no idealizada sino realista, el discriminar si realmente existe compatibilidad o se trata solo de una proyección de los propios deseos y la evidencia de que las cuestiones de la autoestima ligada a la propia apariencia física y la timidez no se resuelven sino que se eluden.

En apps como Tinder, este tema aparece más acotado, aunque es una compatibilidad basada solo en la apariencia física y con un alto porcentaje de volatilidad. Curiosamente, es la opción elegida por las franjas más jóvenes.

El miedo al rechazo y al sufrimiento emocional no desaparecen en las relaciones online; existe una zona oscura acerca  de qué es una infidelidad en Internet, la compulsión a iniciar relaciones virtuales, el cyber acoso, las amenazas, los seguimientos indeseados, el robo de identidad, etc..

A pesar de todo esto, muchos usuarios de portales online de encuentros declaran que están dispuestos a correr los riesgos  porque las ventajas que ofrece esta tecnología son superiores a los problemas que pudiera ocasionar su uso.

 

El rol del  psicólogo especializado en Internet es muy útil cuando se trata de brindar asesoramiento para delinear perfiles atractivos pero no mentirosos o aprender a iniciar, mantener y terminar relaciones online o trabajar en estrategias para utilizar estos espacios como herramienta de autoconocimiento.

Por otra parte, es innegable su utilidad en caso de personas con márgenes limitados de desplazamiento por enfermedades crónicas o algún grado de discapacidad o por razones geográficas que encuentran en estos recursos online un canal de comunicación óptimo y accesible económicamente.-

En otros tiempos dijo Oscar Wilde: “la vida imita al arte más de lo que el arte imita la vida”. Hoy podríamos afirmar que la vida real también imita la vida online. Las reglas que han guiado el mundo de las relaciones y el amor en 3D están siendo re escritas en los muros de Facebook, en los mensajes de Wassapp o  portales de  matchmaking como meetic.com.

Desde Internet, el acceso fácil -voluntario o no- a páginas de pornografía está re-calibrando el lugar que el sexo ocupa en el discurso amoroso, impactando en los hábitos sexuales y favoreciendo, a veces, actitudes compulsivas que buscan satisfacción sexual inmediata más que una “cita para ver si”.

Esto puede crear confusión y agravar la inseguridad de mucha gente respecto a qué es y qué no es sexy y deseable en un mundo online en donde todos son hermosos, sonríen mucho, son jóvenes eternamente y están siempre dispuestos a un diálogo agudo o subido de tono.

La verdad es que nuestra e-personalidad y nuestra vida online, nos está obligando a negociar expectativas respecto del amor duradero. Pero, por encima de todo esto es necesario tener claro que las relaciones exitosas en Internet  (o fuera) solo serán posibles en entornos de personas fieles a sí mismas y con ideas claras sobre qué será posible encontrar y qué no, en ese océano virtual plagado de peces tropicales pero también de algún que otro depredador .-

Para saber más:

Whitty, M.T. & Carr, A.N (2006) Cyberspace romance:The psychology of online relationships.Basinsgstoke:Palgrave McMillan

Padilla, M.B, Hirsch J.S; Muñoz-Laboy, M; Sember, R.E, & Parker, R.G (eds): Love and globalization: transformations of intimacy in the contemporary world . Nashville, TN: Vanderbilt University.-

 

Los vampiros de la Social Media

Los padres de Owen Lanahan le ordenan dejar su teléfono celular en la cocina a partir de las 10pm, Pero a veces él logra llevárselo a su dormitorio, porque considera que las horas nocturnas son “SU” tiempo.

“Los chicos de mi edad están muy ocupados” dice Owen, 15 años, 2º año de la secundaria, en Portland (Ore).”Tenemos escuela todos los días, vemos a nuestros amigos, volvemos a casa, hacemos los deberes, comemos y a la cama”.

Por eso, algunas noches, sobre todo los fines de semana, se desliza debajo de las colchas con su laptop, para que sus padres no vean el resplandor de la pantalla y mira tutoriales de You Tube sobre como crear sonidos hip-hop con una Caja de ritmos.

“Hablo con chicas y con mis amigos”, dice, usualmente a través de mensajes de texto. Otras veces, sube música a Sound Cloud y notifica a sus seguidores de Twitter.-

Los investigadores han insistido en que los adolescentes (y sus  estresados padres)  deberían dormir más. De acuerdo a una reciente encuenta de la National Sleep Foundation, más de la mitad de los adolescentes entre 15 y 17 años duermen 7 horas por noche, 90 minutos menos de la recomendación mínima. Con tanta cantidad de modos electrónicos para socializar, conversar, y explorar, los adolescentes adictos a la tecnología cada vez duermen menos.-

Algunos jóvenes incluso tienen un término: “vamping”, una referencia a otras legendarias criaturas de la noche ( Gracias “Crepúsculo” y “True Blood”.)  Suelen documentar sus trasnochadas con selfies desde la cama que suben a Instagram con hashtags #teen y #vamping.

La palabra ha logrado despertar la atención de los académicos.”Social media es una forma de recuperar el control de la propia vida y el vamping es una forma de sentir que se la recaptura” dice PhD Alice E. Marwick- FordhamUniversity quién estudia la relación de lo social con Internet.-

Danah Boyd, investigadora senior de Microsoft Research, quién recientemente escribió “It´s complicated, the social live of networked teens”, da dos razones para este fenómeno:

  1. Los adolescentes necesitan conectarse y la intimidad de la noche permite las conversaciones íntimas.
  2. Es una forma de reaccionar a los horarios estrictos envueltos en deporte, lecciones de música y deberes que le deja poco tiempo libre para buscar sus verdaderos intereses.

Los padres creen que lo hacen bien”, dice Mrs Boyd sobre los horarios tan ocupados de los adolescentes, “pasar el tiempo es la forma en que los jóvenes comienzan a entender las dinámicas sociales”, “porque por la cantidad de restricciones, muy pocas interacciones son desestructuradas, hasta que los padres se van a la cama”.

Hay quizás otra razón: la presión del grupo de pares. Una madre de una chica de 13 años de Seattle (que pide anonimato para no avergonzar a su hija) dijo que su hija tiene dificultades para desconectarse de su grupo social después de que oscurece; la ha encontrado chateando en la madrugada con por lo menos 4 amigos en KIK, un sistema de mensajes.

“Ella se va a la cama y una hora después voy a ver y está con su celular”, dice su madre. “Yo digo, ¿como puedes seguir haciendo esto?, es estresante! y ella me contesta ” Lo sé”. Pero su hija encuentra difícil desconectarse. “El teléfono vibra y se siente obligada a contestar. “No es como leer un libro. El libro no va a estar diciéndote “leeme”. Puedes cerrarlo”.

La Sra Lanahan, la madre de Owen, dijo que una vez se levantó  mitad de la noche por un vaso de agua y se dio cuenta que el laptop de su hijo no estaba sobre su escritorio. Esa fue la primera vez que descubrió a su hijo en su cama con el laptop y un equipo de música. Ella incluso llegó a comprarle un reloj alarma de los clásicos para que no usara el ordenador como alarma. “Todos los padres están lidiando con esto”, dice Lanahan.

Pero quizás los padres tengan la culpa en parte. Boyd, la investigadora de Microsoft, dice que una cantinela habitual entre los adolescentes es que los padres no siguen sus propios consejos. “Si nosotros no podemos, ¿Por qué ustedes si?.Cuando guardan los celulares de sus hijos también deberían guardar los suyos”.

O quizás, no ha cambiado la conducta sino el estilo. “Yo solía usar una linterna y me quedaba leyendo a Dickens”, dice Mr Shapiro, un director de escuela,. “Oía pasos y apagaba la linterna”. Y agrega riendo. “Era bueno fingiendo que dormía”.-

¿Por qué todo el mundo trata de parecer tan feliz en Facebook?

 

Seguro que en más de una ocasión te has sorprendido a ti mismo husmeando vidas ajenas en alguna red social. Sin saber cómo, has acabado recorriendo las fotos de la boda de una persona a la que tienes como amiga en Facebook porque hace años coincidisteis en un viaje, aunque nunca más os habéis vuelto a ver ni a comunicar. Es ese punto voyeur que todos llevamos dentro, y que las redes sociales han permitido desatar sin remilgos.

También las redes permiten dar rienda suelta a nuestro lado exhibicionista, más acentuado, eso sí, en unos usuarios que en otros, más pudorosos. Porque hay quien deja documentado cada paso que da: desde la cara con la que se despierta, pasando por el café que desayuna, su itinerario al trabajo, la hamburguesa que se come, sus zapatillas de correr, los libros que se compra (otra cosa es que se los lea), sus idílicas vacaciones, su perfecta familia… Pero, ¿y si de repente descubrieras que esas fotos maravillosas que cuelga tu compañero de trabajo de sus viajes son siempre ‘selfies’ porque, en realidad, viaja solo, no por elección, sino porque no ha encontrado con quién? ¿O que ese matrimonio sonriente y aparentemente perfecto en realidad está a punto de separarse?

Son múltiples los estudios que señalan que en las redes sociales tendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos, una forma de buscar la aprobación de los demás: nos inclinamos a publicar cosas susceptibles de recibir “megustas”, mientras que nos inhibimos de compartir otras menos populares. Algo que, según explica el psicólogo José Antonio Molina , experto en conductas adictivas y autor de ‘SOS, tengo una adicción’, también es aplicable a la vida offline.

“Cuando recibimos algo positivo, tendemos a repetir. Si es negativo, tendemos a extinguir esa conducta, dado que te genera afecto negativo en ti mismo. Los pensamientos generan emociones y éstos te llevan a realizar conductas. Si te sientes bien, te genera un estado positivo, repetirás más esa conducta. Es aplicable a todas las facetas de la vida”.

Sin embargo, ese afán por proyectar lo mejor de uno mismo a veces roza el exhibicionismo. Y llama especialmente la atención en casos en los que parece darse disonancia entre la persona que conocemos en la vida offline y la que vemos en Facebook. ¿Quién no tiene el típico amigo/conocido retraído y tímido, parco en palabras, incluso huraño, que luego en Facebook se erige como un auténtico príncipe de la extraversión, compartiendo cada paso que da con su consiguiente documento gráfico?

“Llama mucho la atención ese exhibicionismo que se muestra en redes sociales, porque no concuerda con lo que haces en el cara a cara”, explica Molina, que pone un ejemplo que usa a menudo en las charlas que da en colegios. “Cuando preguntamos a los alumnos quién se pondría en ropa interior en clase, te miran como si estuvieras loco, cuando seguramente esto tendría menos repercusión que compartir por WhatsApp una foto con poca ropa”.

Los motivos que llevan a estas conductas suelen estar relacionados con el ansia de notoriedad, o simplemente por moda. “La gente joven tiende mucho a mostrar su vida, y parece que si no la estás mostrando, no la tienes, lo cual es un gran error“. Otro error, señala, es medir la popularidad en función del número de contactos que tienes, “obviamente es imposible tener mil amigos. Si tienes mil contactos, es probable que a la mayoría no los conozcas de nada”.

Sea como fuere, de lo que no hay duda es de que las publicaciones que vemos en redes sociales afectan a nuestro estado de ánimo: las emociones se transfieren de unos usuarios a otros. Así lo avalan un sinfín de experimentos, de los que los usuarios somos conejillos de indias. Uno de los que más polémica levantó fue publicado el pasado verano, una polémica que, si bien tiene razón de ser desde un punto de vista ético, sorprende que se produzca ahora, cuando Facebook lleva años manipulando lo que aparece en el ‘newsfeed’ de sus usuarios.

Para este estudio en concreto , Facebook manipuló en secreto las cuentas de 700.000 usuarios para estudiar el impacto en sus emociones. Los investigadores concluyeron que los usuarios comenzaron a utilizar palabras más positivas o negativas dependiendo del tipo de contenidos a los que habían sido ‘expuestos’

Y luego está el tema de la envidia que genera lo que vemos en las redes sociales. Un estudio de dos universidades alemanas, concluye que ser testigo de las vacaciones, las fantásticas vidas o los éxitos laborales de otros puede provocar envidia, frustración, sensación de soledad y enfado, al comparar lo que vemos con nuestra propia realidad.

Según el estudio ‘Envy on Facebook: A Hidden Threat to Users’ Life Satisfaction?‘, una de cada tres personas se siente peor y más insatisfecha con su vida tras visitar las redes sociales. Las fotos de las vacaciones constituirían el elemento que genera más resentimiento, mientras que el segundo lugar lo ocuparían las interacciones sociales: el número de “megustas”, las felicitaciones de cumpleaños o los comentarios que reciben las fotos que colgamos. Y hay más: la envidia influye en el uso de Facebook, hasta el punto de suspender cuentas o al menos reducir el tiempo que uno pasa en la red.-

¿Quién no ha buscado en Facebook a su novia del instituto? ¿Quién no se ha sorprendido cotilleando fotos ajenas? Un cierto nivel de voyerismo es casi connatural al ser humano. Sin embargo, sí puede ser problemático en el caso de “personas con rasgos obsesivos, cuando existe una personalidad previa que facilite procesos de este tipo”, explica Molina.

“Hablamos de gente que altera sus horas de sueño para realizar conductas, cuando empieza a desatender otras actividades en su vida”. Aunque no suele ser motivo de consulta clínica, “sí es habitual encontrar personas con déficit en habilidades sociales que hacen un uso exacerbado de este tipo tecnología. Suele ser gente con problemas de baja autoestima, a la que estar en una red social le permite fantasear, pues siente que allí puede ser lo que quiera ser”.

Además de la revolución que han supuesto a nivel de comunicación y relaciones humanas, las redes sociales también tienen efectos positivos desde el punto de vista psicológico: te hacen sentir menos solo, además de favorecer el contacto con gente a la que no tienes cerca físicamente. Y no solo eso. Facilitan que las personas más tímidas se relacionen, y se “democratiza” el flirteo.

Según un estudio de la Universidad de Berlín, recogido por Mashable, el simple hecho de actualizar tu estado en Facebook te puede hacer sentir más conectado, incluso si nadie le presta atención.

El estudio ‘Jovenes y comunicación: La impronta de lo virtual‘, realizado por el Centro Reina Sofía de Adolescencia y Juventud, destaca que “sin las TIC, los jóvenes se sentirían aislados, incomunicados, incompletos y no sabrían cómo rellenar rutinas, integrarse o socializar”. “El chico o chica que no usa redes sociales está fuera de un grupo que se autogestiona, se organiza y que se autodefine a través de las redes sociales”, explicó el director técnico del Centro Reina Sofía, Eusebio Megía, en la presentación del informe. Según este estudio, la vida virtual y la presencial son expresiones diferentes de una misma persona, lo que tiene beneficios: las personas que tienen dificultad para relacionarse en el mundo offline encuentran nuevas oportunidades para hacerlo online.

Autor: Elena Mengual

Fuente: http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/11/06/544a5fae268e3ec9028b4592.html

http://www.reuters.com/article/us-facebook-envy-idUSBRE90L0N220130122

Editado por : Raquel Ferrari