La sociedad sentada

Según el sociólogo alsaciano David Le Breton, (autor de Antropologia-Del-Cuerpo-y-Modernidad)  para quién hemos entrado en la época de la “humanidad sentada”, una de las características del mundo  “sentado” es su estilo de vida y sus hábitos: de la silla al ascensor, las escaleras mecánicas y el coche, para luego agitarse en el gimnasio.

Esta tendencia se suma al desafío de afrontar los dilemas de los cambios en la actual coyuntura del trabajo y las profesiones, la crisis económica, de valores, etc.

En los comienzos del siglo XX dominaban los empleos de “cuello azul” las fábricas, la producción, con el tiempo la balanza se fue inclinando hacia los empleos de cuello blanco en el sector servicios, desde finales de los setenta el cambio se profundizó: actualmente hablamos de la economía del conocimiento, concepto difícil de definir pero que tiene que ver con una práctica económica en la que las ideas, la información y la forma de “formarse” sustentan  el crecimiento.-

Como ha señalado  Charles Leadbeater:

“La mayoría de nosotros nos ganamos la vida proporcionando servicios, juicios, información y análisis, ya sea en un centro de atención telefónica, en un bufete de abogados, en una oficina de gobierno o en un laboratorio científico. Todos trabajamos en “la nube “.- Sigue leyendo

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Envejecimiento gay y lesbiano

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Mapplethorpe flower

La desatención y la invisibilidad han marcado la homosexualidad en la vejez.

Una extensa serie de estereotipos y prejuicios define  una comunidad que envejece con ausencia de estímulos eróticos debido a la sobrevaloración del atractivo físico; en el relato de la trama se agrega que los vínculos homosexuales se basarían casi exclusivamente en lo sexual.

Kelly(1977) encontró sin embargo que la vida sexual de los mayores con una elección de objeto homosexual está, en gran parte de los casos, suficientemente satisfecha y halló que la pérdida de la pareja era la causa más habitual de disminución de las relaciones.-

Otros autores como Blando (2001) observaron que la tipología de las dificultades sexuales de la comunidad masculina mayor no se diferenciaba tanto respecto a homo u heterosexuales. Quam & Whitford (1992) sostienen que la generación actual de mayores gays siente que hoy, más allá de la homofobia aún en vigencia, existe mayor libertad.

Ellos tuvieron que hacer su “coming out of closet” (presentarse públicamente como gays) con un gran costo familiar y a veces profesional.

Es por eso que en otros estudios similiares se concluye que haber atravesado por estas crisis facilita la capacidad de afrontar discriminaciones y nuevas crisis ligadas a la construcción social de la imágen del “viejo”.-

Friend (1991) investiga el envejecimiento exitoso relacionándolo con su compromiso con la comunidad gay y describe tres grupos:

a) afirmativos: consideran la elección homosexual como positiva, se adaptan bien al envejecimiento y son equilibrados psicológicamente.-

b) estereotípicos:opuestos a los anteriores, han internalizado la homofobia y sufren frecuentes crisis depresivas, soledad y alienación.-

c) los passing (de paso): aquellos que aún creen que sería mejor no ser homosexual aún aceptando ciertos aspectos de la homosexualidad.-

La conclusión es clara: el problema no es ser” viejo ” ni  “gay”, sino la pérdida de parte de la identidad que supone el no aceptar o ser aceptado. Es posible advertir que dentro de la cultura gay, pensada como producto de intercambios simbólicos, se crean recursos basados en “políticas de amistad y pertenencia”,( nuevamente la importancia de las redes sociales), en grado mayor que en la comunidad”heterosexual”.-

Entre los factores que más se repiten como exitosos aparece la fidelidad emocional más que sexual y la flexibilidad en términos de roles sexuales y en las actividades cotidianas.-

Un aspecto particular es aquel que se refiere a las personas que eligen un objeto de amor de su mismo sexo a edades avanzadas, después de haber sido heterosexual la mayor parte de su vida: esta situación se da más en mujeres que en hombres.

Concluyendo: el envejecimiento de la población gay presenta características que aparecen sistemáticamente negadas a la hora de establecer líneas de intervención y atención socio sanitaria. Resulta especialmente notoria, la recurrencia de la importancia de pertenencia a la comunidad como factor protector  de trastornos psicológicos asociados a depresiones y disengagment (desapego), sumamente comunes en la población heterosexual sobre todo la femenina.-

Bibliografía.

R. Iacub: “Erótica y vejez”

R. Friend: “gayging: adjustement and the older gay male” in Alternative lifestyle

J. Blando: “Twice hidden: Older gay and lesbian couples, friends, and intimacy in generations” , Journal of the american Society of Aging, 2001

Hacerse mayor…..

La soledad y la vejez suelen unirse para describir un universo catastrófico. Pero la soledad  no solo es es un lugar  sino  también un sentimiento. Es la tristeza por la ausencia o pérdida de algo o alguien querido. Es el sentimiento que se experimenta al dejar de pertenecer a un vínculo: nadie que nos permita sentirnos sentidos o pensados, en quien posar la vida emocional, pero es  también nadie que imponga límites y haga tope. Solitario  es aquel que se ha librado de la tiranía de la mirada del otro,  atravesado sólo por su silencio.

En un tiempo subjetivo la soledad es libertad y en otro desolación.

Te “haces mayor” cuando te reconoces como el otro de más edad, cuando hablas de la pérdida de dominio o poder sobre algún aspecto de tu propio yo, de tu cuerpo o de la realidad exterior: “yo ya estoy viejo para jugar al tenis”, “para entender este tipo de problemas”, “para ir al teatro”… y lo acompañas de alguna explicación acerca de la limitación de un órgano sensorial o de algún elemento corporal.

El lugar del “abuelo”, que los antropólogos han descripto como el lugar de la intermediación de la temporalidad, es ocupado muchas veces  por  una pantalla;de este lugar también puede sentir que se lo  lo ha desplazado: desde allí tomaba la mano de su nieto y lo bajaba de su trono imaginario para introducirlo en el orden de la historia.¿Se puede negociar? Claro que sí.

Las reminiscencias, formas paradigmáticas de la fantasía en la vejez, son las últimas astucias de un yo que no quiere claudicar. En la soledad, entrar y salir  de los recuerdos no es difícil si al abrirlo aparecen las fotos placenteras de la experiencia de satisfacción; pero cuando el miedo nos domina, ninguna imagen y pocos vínculos podrán evitar que ante las innumerables pérdidas (reales o fantaseadas), nos encontremos  histéricos apoltronados en ensueños diurnos, obsesivos maniatados por nuestras cavilaciones, paranoicos acumulando querellas o melancólicos convertidos en el cadáver de nuestro enemigo.

Nuestra experiencia clínica con la etapa de la vejez muestra otro vector que se desarrolla simultáneo a éste del desapego.

Es el del envejecimiento sereno: un repliegue sobre sí  que se manifiesta como un placer por el buen funcionamiento o buena relación con la vida, basado en una sano ideal del yo y en relaciones saludables con los otros y con sí mismo.Este estado da transparencia a la realidad exterior cuando los soportes corporales para aprehender -la fallan.La cultura lo llama “la sabiduría del viejo”. Se lo reconoce también en el bienestar en la soledad.En ese contexto el ocio es terapéutico porque no  busca “ocupar” el tiempo “vacío” sino rescatar el sentimiento de sentirse valioso y libre de elegir, cuando las limitaciones parecen ser la única regla de juego aceptada.

Bibliografía

Singer, Diana: “Las transformaciones del macrocontexto. Antropología de la soledad.-http://www.psiconet.com/tiempo/tiempo3/transformaciones.htm