El cansancio mental

Nuestra mente nos permite soñar, idear, pensar, proyectar, sentir y generar expectativas mientras interpreta la realidad que percibe a través de los sentidos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, fútil o creativo, elevado  o destructivo y limitante.  Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable. Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad y que además, disminuye nuestra capacidad resolutiva.

En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos imaginativos que suscitan energía y fuerza . La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente. No obstante, este estado mental no suele durar mucho.

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Más bien tenemos tendencia a  sumergirnos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan; plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante es seguramente una oportunidad de iniciar un cambio;

¿Para qué pienso lo que estoy pensando?

El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. “Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”.

Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante  tanto aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

¿Esto que pienso y organizo tiene que ver con mis objetivos inmediatos? 

Cuando los pensamientos relacionados con actividades que planificamos se suceden unos tras otros, creemos que todo va mejor que cuando los imprevistos nos obligan a cambiar nuestros  planes. Si te atas a tu plan, dejas de registrar las señales  del aquí y ahora  y gastas mucha energía en tratar de que  la realidad se amolde a tu idea y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

Ainhoa es una mujer  de 45 años, que se encuentra en un punto de inflexión en su carrera profesional que ha retomado después de varios años en los que se dedicó a la crianza de sus hijos. Sigue en la misma empresa pero las cosas han cambiado y ella también. Recuperar el espacio laboral le ha significado ampliar el tiempo dedicado a actualizarse profesionalmente mientras mantiene su rol de madre de hijos adolescentes que esperan que les solucione todo, su marido también está acostumbrado a esperar que ella tenga todo al día, que nunca esté cansada o desorganizada. Ainhoa cuenta angustiada,  que se obliga a cumplir todo su planning diario los planes y los compromisos que ha adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella.

Aunque percibe que debe parar, se obliga a seguir, está agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o que en realidad no es tan necesario hacerlo, en esos casos  es importante detenerse unos minutos para replantear la situación.

¿Es esto que pienso realmente tan imprescindible en las actuales circunstancias?

A veces el cansancio mental también se relaciona con un conflicto entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre las decisiones que dije que tomaría y lo que en realidad logro hacer. Todo esto se transforma en una fuente de estrés en el que el ruido mental es el principal protagonista.-

El estrés tiene tres etapas:

  • ALARMA
  • RESISTENCIA
  • AGOTAMIENTO

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El cuerpo envía señales  en forma de signos y síntomas para indicar que la carga de pensamientos, emociones, demandas etc. ha superado a la resistencia del sistema .

¿Qué es un síntoma? un dolor de cabeza, un dolor de estómago, problemas de sueño, falta de aire, falta de concentración, irritabilidad. Un síntoma nos brinda información. Depende de nosotros interpretarla correctamente.

Un plan de control del estrés y el cansancio mental deberá entonces trabajar en tres áreas:

CUERPO:

  • Realizar a intervalos de 15 a 20 minutos  por cada hora de trabajo  sobre todo si es un trabajo sedentario. Este descanso debe incluir, moverse, hacer ejercicios de relajación, alejarse de las pantallas ( no checkear el teléfono movil), respirar, mantener conversaciones triviales, etc..
  • Incluir actividad física aeróbica pautada un mínimo de 30 minutos, tres veces por semana: caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar
  • Eliminar la comida “basura” y aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, prefiriendo la comida variada y sin restricciones alimentarias.
  • Reducir el consumo de bebidas energizantes o refrescos con cafeína
  • Controlar la ingesta de alcohol de alta graduación
  • Eliminar el tabaco
  • Controlar los horarios de sueño para lograr un mínimo de 6 horas de sueño continuado
  • Cuidar la ergonomia de nuestros espacios de trabajo y de descanso

MENTE

  • Ejercitar la atención y la concentración
  • Eliminar la rumiación: no quedarse “pegado” siempre a la misma secuencia de pensamientos
  • Plantearse claramente objetivos a corto y mediano plazo y aprender a poner en perspectiva todo aquello que tienda a complicar nuestras metas
  • Priorizar
  • Gestionar en forma realista los tiempos que cada actividad requiere
  • Gestionar las expectativas sobre el propio rendimiento
  • Desarrollar nuevas habilidades y competencias
  • Controlar el uso de  pantallas (ordenadores, teléfonos móviles, televisores, playstation)

EMOCIONES

  • Trabajar la autoestima
  • Evitar conflictos innecesarios
  • Desdramatizar
  • Estimular los sentidos : música, olores, sabores, no como excepción sino como la regla
  • Estimular las relaciones personales estables
  • Fomentar los espacios de ocio creativo : hobbies, viajes, lectura, cocina…todo aquello que podemos hacer “por que si” y no porque debemos hacer

 

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“Lo guardo por si acaso” : cuando para tirar algo se necesitan + de dos

Sin llegar a los límites extremos que podemos observar en el Síndrome de acumulación progresiva,  el pensamiento recurrente de “Lo guardo por si acaso” es una conducta  bastante común que afecta en distintos grados a más del 10% de la población mundial, aunque no hay criterios diagnósticos establecidos y es un campo poco conocido.

Tampoco  existen estadísticas de prevalencia de este trastorno, pero hay  evidencia de la asociación entre el desorden, la dificultad para deshacerse de objetos que ya no son útiles, no nos pertenecen u ocupan demasiado espacio y rasgos de personalidad asociados con dificultades  en tomar decisiones, en la mayoría de los casos se trata de distintos niveles de ansiedad o depresión.

En este contexto, resulta útil la figura del “ consultor y organizador profesional de espacios”, un profesional que complementa el trabajo del psicoterapeuta. Hablamos de situaciones que no son extremas pero en las que el psicólogo detecta que hay obstáculos en “ponerse en marcha” por un lado o en mantener el orden ya conseguido por otro.

Comenzándo el año 2019, la plataforma Nerflix presenta a modo de reality show “Tidyng up with Marie Kondo”

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¿Por qué un Reality show de estas características sería una propuesta atractiva?

Y la respuesta es: Porque la organización del ambiente, del espacio físico, implica la organización del espacio mental…. y ésto no siempre es fácil de lograr. En algunos casos, el trabajo puede comenzar por la línea de menor resistencia, ordenando el espacio para luego trabajar las dinámicas y conflictos personales relacionados.  Esa es la letra pequeña de la técnica  de ser feliz con menos y mejor ordenado.

La función de estos counselors suele consistir en ayudar  a sus clientes en la transformación de los espacios en los que viven (casa/lugar de trabajo) y aconsejar qué cambios hacer para mejorar su experiencia(distribución de muebles, luz, colores, etc).

Un hogar o un lugar de trabajo tienen que ser algo más que un espacio bonito. A nivel práctico deben cubrir  todas nuestras necesidades, y a nivel estético, cuanto más respondan a nuestros gustos y se identifiquen con nuestra forma de ser, nos harán sentir mejor. El saber que estás detrás de cada detalle, que lo has hecho tú, hará que lo sientas tuyo, que te sientas bien.

¿En que casos suele ser necesario pedir ayuda?

Una separación, la pérdida de un ser querido, la des- organización y el desorden de personas con un ritmo de vida agobiante. La vida nos plantea situaciones,  en que las circunstancias y los problemas que conllevan, nos superan y acaban casi por bloquearnos.

 Casi siempre se trata de algún grado de duelo que dificulta tomar decisiones..

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¿Cómo  se trabaja  en cada situación?

En una separación,  volver a crear un “hogar” puede no ser tarea fácil, se trata de tener que montar un espacio íntegramente o acomodarnos con aquello  que nos ha quedado de un  reparto y no siempre es lo que deseamos conservar.

Cuando fallece un ser querido o debemos  ingresarlo por una enfermedad -sabiendo que no va a volver-  la ingrata tarea  de vaciar un piso,  o simplemente una habitación o un  armario es un problema agregado. Entendemos que debemos hacerlo, pero en este caso, el cambio,  se nos hace  muy doloroso, y se transforma en un desafío.

En todas esas circunstancias, siempre se trata de un “dejar ir” para ordenar nuestro espacio pero también nuestra mente. porque detrás de cualquier tipo de organización de objetos se esconde alguna escala de valores personales sobre cómo uno desea vivir.

Como psicóloga he  podido valorar que existe una asociación entre el desorden y la dificultad en registrar el disconfort o el malestar o la falta de libertad que las cosas imponen.

En general,  he visto  que  la desorganización de la casa, la acumulación de cosas, hace que el cliente acabe sintiéndose incómodo en el lugar que debiera ser su refugio, tanto si  vive solo o  con su familia pero parece ser incapaz de cambiar su situación. Esta coyuntura  puede resultar de la falta de tiempo, o en casos más extremos, de un Síndrome de acumulación , en ambos casos, siempre existen tensiones .

Cuando la persona solicita mis servicios, seguramente ya ha pasado por un momento de “toma de consciencia” de que no puede cambiar solo, afrontarlo en solitario puede resultar  muy difícil,  ya que  estos procesos suelen darse en el medio de  circunstancias muy complejas y generalmente con una historia de intentos fallidos de organización , por eso el tener una persona que  acompañe en la tarea al inicio, que te ayude a arrancar, puede resultar vital para que el proceso se haga menos doloroso y resulte más sencillo, y sobre todo,  para que no se haga eterno.

 El nivel de compromiso e implicación por ambas partes cambia radicalmente.  Con el  acompañamiento de alguien,  es mucho más difícil caer en  el prorrogar, rechazar, delegar y es más fácil  resolver las tensiones asociadas a la ansiedad por elegir, conectar emocionalmente con cada objeto para ver si es desechable, etc.

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El trabajar con alguien externo implica un mayor compromiso , la evidente necesidad de avanzar, se hace menos ineludible.  El apoyo emocional,  aumenta el trabajo de autoconocimiento y el saber que cuentas con alguien ayudándote, a quien puedes recurrir, potencia la firmeza y la seguridad de que lo vas a conseguir.

Este tipo de abordaje es aún poco común en el mundo de habla hispana pero está ampliamente desarrollado en USA, se trata de la figura del Professional organizer.

Es muy útil  en los casos en que la persona solicita ayuda psicoterapéutica y en las que su dificultad para ordenar los espacios es secundaria a una crisis : divorcio, mudanzas, problemas financieros que suponen reducir la vivienda, viudez, síndrome del nido vacío. En este escenario, el consultor “organizador profesional” actúa como un acompañante terapéutico en tanto  sostiene un espacio de salud (mental) para permitir avanzar sobre las dificultades en “ponerse en marcha”. Es un trabajo en equipo psicoterapeuta-consultor-paciente/cliente.-

 Raquel Ferrari

El cansancio mental

Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.

Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante.

Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan.

Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

En una sesión de coaching personal, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/01/23/eps/1422018427_336669.html

Ese maldito estrés….

Cada uno de nosotros interpretamos de una manera distinta “QUE” nos estresa y “COMO” creemos controlar y superar ese estado.-

Pero,  de la misma manera que se pueden entrenar las capacidades deportivas e intelectuales, se puede aprender a gestionar el estrés.-

Existen infinidad de trabajos sobre cómo diagnosticar estrés, en este post haremos referencia a la tipología desarrollada en la Clínica Universitaria de Hamburgo- Eppendorf (Alemania) por  Christhoph M.Bamberger médico psiquiatra y endocrinólogo.

Se suele asociar estrés y actividad, cuando en realidad el hecho de encontrarse puntualmente con muchos temas a resolver no implica que deba generarse estrés, si al final de la jornada la sensación es de satisfacción, la persona ha estado “ocupada” no “estresada”, aunque así lo crea; existe una falsa asociación entre ” vivir estresados” y estar ocupados. Por otra parte es preciso distinguir entre el estrés agudo y el crónico; es éste último el que suele no ser detectado y  provocar enfermedades o alteraciones en distintas áreas de la vida.-

Volviendo a la tipología de Bamberger, se puede hablar de tres modalidades de estrés:

1) Tenso: es la persona que piensa que puede hacerlo TODO y MEJOR, le cuesta relajarse y dejar de controlar.

Algunas técnicas adecuadas en este caso son:

a) Encontrar ocupaciones relajantes: descubrir aquellas actividades placenteras que se relegan por “falta de tiempo”

c) Aprender técnicas de relajación

d) Utilizar el pensamiento positivo: la persona tensa suele anclar en pensamientos negativos que le impiden tomar decisiones.

2) Caótico: este tipo aplica el desorden a todos los espacios, no sabe decir NO. Su estrategia contra el estrés consiste en ordenar prioridades y detectar que situaciones le roban energía o tiempo. Le ayudará:

a) PLANIFICAR: gestionar el tiempo y los objetivos a corto, mediano y largo plazo

b) GESTIONAR EL TIEMPO CON EFICACIA: no solo con una agenda ordenada sino aprendiendo a iniciar y terminar conversaciones, hablar por telefono, escribir y contestar e-mails, etc., no gastar tiempo en cosas que otro puede hacer o pueden postergarse

c) DESHACERSE DE LO SUPERFLUO:  simplificar.-

3) Despreocupado por su salud: Es aquel que se instala en hábitos tóxicos y suele pasar por alto las señales de alarma de su cuerpo. En este caso cabe:

a) INCORPORAR UN TRABAJO FISICO:  este hábito  beneficia a todo el mundo pero el despreocupado por su salud mucho más porque suele ser un sedentario crónico.

b)REACOMODAR HÁBITOS: tabaco, comidas rápidas, exceso de sol, alcohol, psicofármacos

TEST DE BAMBERGER PARA DETERMINAR EL TIPO DE ESTRES:

Cuando tengo estrés:

1) Aumento mi consumo de tabaco o empiezo a fumar otra vez

2) Mi escritorio se desordena rápidamente

3) Mi aspecto también es estresado

4) Ya no sé donde tengo la cabeza

5) Aparco automáticamente las actividades deportivas previstas

6) No voy al médico aunque tenga molestias o dolores

7) Tengo dolor de cabeza y/o espalda

8) Llego tarde a citas o las anulo

9) Duermo mal

10) Como más de lo normal

11) Tengo la sensación de perder el control

12) Tiendo a alimentarme de forma menos saludable

13) Los ejercicios de relajación no me apetecen o no me producen efecto

14) Me lleno de dudas

15) Aumento de peso

16) Me cuesta distinguir lo importante de lo no importante

17) Me pongo nervioso con actividades que normalemnte me relajan

18) Busco cosas porque olvido donde las he dejado

19)Postergo los chequeos o las visitas al médico

20) Consumo más alcohol o marihuana

21) Tiendo a trabajar en forma ineficiente

22) Me incomoda el éxito ajeno

23) Olvido mi salud

24) Me sube la tensión arterial

25) Me evado y me encierro en tareas sin interés

26) Tengo miedo al futuro o al fracaso

27) No cuido mi cuerpo o abandono habitos como lavarme los deintes

28) Gasto más de lo normal o compro en forma compulsiva

29) Estoy más irritable

30) Salto de una  actividad a la otra

Valoración:

Cada pregunta se puntúa de 0 (nada) a 3( mucho), se suman los puntos de las respuestas de cada tipo. Pueden darse cuadros mixtos.

Preguntas 3, 7, 9, 13 14, 17,22, 24, 26 29 , corresponde al tipo TENSO

Preguntas 2,3, 8, 11, 16, 18, 21, 25, 28, 30, corresponde al tipo CAOTICO

Preguntas 1, 5, 6, 10, 12, 15, 19, 20, 23, 27 corresponde al tipo DESPREOCUPADO POR SU SALUD

Para saber más

-Bamberger- C.: Stress- Intelligenz

-J-L Serva-Schreiber: El nuevo arte de vivir el tiempo: contra el estrés Ed. Paidós

¿Que hago con mi tiempo libre?

Dentro de la psicología de la salud,  el tema de la utilización del tiempo libre de una forma terapéutica es todo un área de trabajo con muchas opciones. El objetivo general de un trabajo con  ocio terapéutico es mejorar la percepción de calidad de vida, a través de un uso creativo del tiempo libre.

 

Para diseñar un programa de ocio terapéutico se toman en cuenta cuatro áreas:

– física

-mental

-emocional/afectiva

-social

Los déficit en éstas áreas son las causas más frecuentes de que la gente no disfrute en forma plena y esto suele ocasionar un mal aprovechamiento de su tiempo libre, acumulando stress y quitándole oportunidades de crecimiento personal.

En general, los servicios de animación en hoteles, centros de rehabilitación, gimnsaios, empresas, suelen darle al cliente poco control sobre la propuesta, dependiendo casi exclusivamente del profesional- que poco o nada conoce del grupo o la persona a la que trata- decidir como aprovechar ese espacio. En general se busca de mejorar la capacidad funcional (si hay discapacidad), o mejorar el rendimiento físico ( si se trabaja en un gimnsio)  o incrementar la participación grupal con el objetivo de que la gente se “divierta” ( si se trata de actividades complementarias propuestas por algún profesional de la salud en entornos laborales) .-

El usuario tiene un control mínimo y el animador o terapeuta un control máximo, pero hace ya tiempo que se ha comprobado que funciona mucho mejor un modelo que busque:

1) Ayudar a que la persona comprenda la importancia del ocio en el bienestar general

2) Desarrollar  habilidades de interacción social

3)  Aumentar las destrezas relevantes en la toma de decisiones

4) Explor  las propias motivaciones:

¿Qué quiero hacer’?

¿Qué puedo hacer?

¿Por qué quiero hacerlo?

El resultado de trabajar desde esta perspectiva es que  la persona desarrolla las destrezas y conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas e independientes que hagan que disfrute su tiempo libre y aprenda más sobre lo que realmente “funciona” en su caso. Los resultados afectan directamente a su percepción de “bienestar”. Es el interesado el que pregunta al profesional cómo y donde encontrar aquellos recursos para organizar actividades que realmente le interesan y la función de éste es guiarlo en este proceso y ofrecerle alternativas sin dirigir sino solo ofreciendo fuentes.

La educación para el ocio supone una mayor libertad de elección e independencia, en un mundo en que cada vez creemos que elegimos más y estamos en realidad más condicionados.-

El ocio es necesario, no es un tiempo vacío a llenar con cualquier actividad y menos algo que signifique “animarse” en grupo.

Sus áreas de aplicación son múltiples: desde la rehabilitación en casos de enfermos crónicos,  hasta el apoyo a cuidadores familiares de adultos mayores, pasando por la reestructuración del tiempo libre en el caso de pre-jubilados menores de 60 años, sectores gerenciales sometidos a stress laboral, personas con trastornos alimentarios, personas afectadas por adicciones con y sin sustancias, adolescentes, adultos mayores que quieren envejecer activamente etc…

 

Estres y depresión : la crisis de la mediana edad

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La  “crisis de la mediana edad” es un término acuñado por Elliot Jacques, en 1965, en un artículo publicado en The International Journal of Psychoanalisis, “Death and mid – life crisis” y es algo que nos suele suceder en algún momento a partir de los 40 años.  Suele estar relacionada con:

  • descontento con un estilo de vida que ha sido satisfactorio hasta ese momento
  • aburrimiento: personas y situaciones que han formado parte de lo cotidiano se tornan insoportables
  • Necesidad de comenzar cosas nuevas
  • Cuestionamiento de decisiones tomadas con anterioridad,  con las que se ha estado en absoluto de acuerdo
  • Confusión acerca de quién es uno y hacia donde va su vida

Continuar leyendo “Estres y depresión : la crisis de la mediana edad”

Acumulación compulsiva: algunos tips

 

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 1) Conoce e identifica el problema: la acumulación compulsiva está presente si  es imposible utilizar  una o varias habitaciones de la casa para su uso específico.

2) Habla de tu problema y pide ayuda. Esto puede resultar difícil si te sientes avergonzado o tienes temor de que te obliguen a desprenderse de esos objetos. Hay equipos profesionales que pueden ayudarte practica, psicológica y emocionalmente.

3) Identifica una zona que deba ser organizada. Puede ser una caja, un mueble, tu coche o una habitación de tu casa, garage, etc. Metas pequeñas y accesibles te ayudarán a valorar tus progresos

4) Trabaja en esa zona cada día, por lo menos 15`. Incrementa gradualmente la frecuencia y el tiempo. Comenzar es el momento más difícil, pero luego, verás que puedes continuar con menos resistencias. Continúa cada día hasta que la zona esté despejada.

5) Decide en 10-20 segundos si has de tirar algo o no. Mirar, tocar o pensar cosas acerca del objeto lleva a aumentar el apego y como resultado se cambia la decisión previamente adoptada.

6) Cambiar las cosas de lugar no soluciona el problema.

7) No guardes cosas “para otro” o para cuando la casa este limpia o para cuando te mudes. Hacer esto es una forma de eludir la ansiedad que te produce decidir y desprenderte de algo y además no puedes hacerte cargo de si el otro querrá o no conservar ese objeto.

8) Crea un horario y asume el compromiso de  cumplirlo. Programa tus sesiones de organización por períodos regulares semana/día y si tienes objetivos especiales, por ejemplo “arreglar el estar para invitar amigos a cenar” ponle fecha y no la cambies. Trata de no ser interrumpido en tus sesiones de organización y limpieza.

9) Reconoce tus logros. Toma fotos tipo antes/después que te permitan sentirte satisfecho y premiate con algo que te guste que no sea posible acumular: un masaje, un paseo, una cena, una película, pero no se te ocurra ir de shopping!.

10) Tu controlas este tema y asumes la responsabilidad por tus progresos, pedir ayuda es importante pero la fuerza detrás del proyecto eres tú.

11) Pon reglas, como acordar con las personas que te ayudan que la decisión final será tuya, armar guías : por ejemplo todos los periódicos de más de una semana pueden reciclarse pero cartas y fotos no. Ponte también tú reglas, por ej, no voy a conservar más de 500 libros o voy a desprenderme del 50% de mis objetos.

12) Libérate de la obligación de encontrarle un hogar a todas las cosas que posees. Desvinculate de su destino

13) Vigila aquellas situaciones en las que podrías tentarte y adquirir objetos innecesarios, por ejemplo en época de rebajas o  en los hipermercados o en contenedores donde ves que otro ha dejado algún objeto. Intenta  limitar y controlar todo lo que entra a tu casa.

 

Preguntas claves:

  • ¿Cuando fue la última vez que echaste de menos  ese objeto?
  • ¿Cuando fue la última vez que lo usaste?
  • ¿Para que crees que lo usarías en el futuro inmediato?
  • ¿Cual es mi historial de uso de objetos de este tipo?
  • ¿Que impacto tiene en mi problema conservar este objeto?

 

Fuente: http://www.helpforhoarders.co.uk/self-help/