¿Qué es el mindfulness?

 

Mindfulness es conciencia plena,  atención centrada en el “aquí y ahora”, de forma voluntaria y sin juzgar la experiencia.

Si caminamos en forma consciente, podemos darnos cuenta de cada pequeño detalle, de todo lo que hay a nuestro alrededor, en vez de estar centrados en qué vamos a hacer cuando lleguemos a casa.

En la actualidad, el mindfulness está siendo utilizado gran en el ámbito terapéutico como complemento de las psicoterapias de objetivo limitado para síntomas como la fobia social, la ansiedad, el trastorno límite o la depresión

¿Qué se trabaja?

  1. Estar presente en el aquí y el ahora: Aprender a vivir momento a momento y verlo todo de una nueva forma, sin juzgar, conectando con la vida en vez de pasar por ella sin apenas darnos cuenta. Por ejemplo,puedes durante cinco minutos al día mirar a tu alrededor decidiendo por tí mismo a qué prefieres prestarle atención.Las prácticas de este estilo no solo son responsables de cambios estructurales en el cerebro, sino que también mejorando nuestro percepción de calidad de vida. La respiración es central en este proceso, aprende a respirar plena y profundamente y ayudarás a generar las condiciones que te permitan conectar con tu realidad.-
  2. Aceptar y responder: Las prácticas del mindfulness son sencillas y permiten el relajamiento progresivo hasta lograr una sensación de tranquilidad nos ayudan a relajarnos adquiriendo poco a poco una sensación de paz y tranquilidad. Inclinar el cuerpo intentando tocar los pies con las manos y  estirando los músculos, libera la tensión, ayuda a aumentar la movilidad de la columna y ejercita los abdominales. También es muy útil conectar con las emociones negativas: ira, temor, tratando de entender que peligro ven, a qué responden y que necesitan para calmarse.-
  3. Darse cuenta: Es la estrategia central. Para entrenarse, es útil caminar concientemente durante el mayor tiempo posible, notando como el talón se separa del suelo y como el peso se va desplazando hacia la otra pierna
  4. Simplemente ser: Llegar a ser en vez de hacer puede librarnos de la mente que se preocupa y ayudarnos a saborear cada momento cuando llega. De esta forma cada vez seremos más capaces de aceptar las cosas como son. Por ejemplo puedes dedicarte a observar un paisaje, una fotografía, una parte de tu cuerpo, casi como un escaner.-
  5. Comer con plena conciencia: Prestando atención a lo que estamos comiendo, disfrutándolo, nos proporciona una sensación increíble de placer, bienestar. Comer no debería ser un acto reflejo sino una experiencia sensorial, la comida debe ser saboreada tanto por la mente como por el cuerpo. Aún en el corto recreo laboral, intentar atención plena sobre olores, sabores y colores es una práctica que avorece la reducción de la tensión laboral.-
  6. Gratitud y compasión: Ser agradecido con lo bueno que nos pasa en vez de centrarnos en lo que no va bien con atención plena, ayuda a generar una visión ética de la propia vida.

 

Algunos ejercicios básicos:

  1. Respiración
  2. Atención a los sonidos del momento
  3. Identificación de emociones
  4. Identificación de colores y olores

En realidad, se trata de prácticas clásicas asociadas al yoga y los programas cognitivos conductuales de control de la ansiedad. No es tan importante qué se hace, sino para qué se hace: ser consciente de los propios estados mentales, no vivir en piloto automático ni hiperconectado a las redes, recuperar el valor de la conversación.

 

 

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Ventajas de su aplicación :

1.  Estimula la creatividad

2.   Mejora los niveles de atención y concentración

3.   Amplía el autoconocimiento y la inteligencia emociona

4.   Impacta en la calidad de las relaciones interpersonales

5.   Disminuye el estrés y la ansiedad

6. Favorece la regulación de los ritmos circadianos

En todas las actividades de atención plena se busca que la persona deje de lado todo aquello que sucede alrededor, todos los pensamientos disruptivos, todo menos el estímulo del ejercicio. Ahora que ya sabes de que se trata el mindfulness ¿Qué esperas para comenzar?

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Psicología de la salud : 6 pasos hacia el cambio de hábitos

Que la salud física, mental y emocional es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo y nuestra mente hasta que un día nos pasa factura.

 Las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me apunto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos. Ni que hablar si lo que queremos hacer es un giro de 180º en nuestro estilo de vida, nuestras relaciones personales o nuestro trabajo.

El estrés, la falta de tiempo  y los contextos personales y sociales son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede hacer cambios en su estilo de vida.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros marcos mentales. En el ámbito de los recursos humanos se habla hace un tiempo de los entornos VUCA. :

VUCA

 

Esta matriz gestiona soluciones para  la toma de decisiones en las organizaciones y aporta un modelo que es posible extrapolar a los procesos de cambio en la esfera personal. Se trata de entender que un hábito y la explicación de por qué lo mantenemos suele tener un anclaje en profundas creencias arraigadas en el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre del “Qué pasaría sí”, y eso es aplicable tanto a situaciones de lo cotidiano como dejar de fumar, hasta cuestiones de fondo como mudarnos de país  o de la capital a la periferia, o dejar de trabajar en relación de dependencia para montar nuestro propio negocio o -más fácil- seguir en lo mismo pero cambiar de trabajo.  Estamos entrenados para leer cualquier cambio como incierto, complejo, ambiguo y poco seguro. ¿Qué podemos hacer para superar estas barreras? :

  1. Examinar el contexto de volatilidad percibido referente a “No sé cómo funcionará” ” No encuentro gente que esté en mi misma situación”, ” No me imagino quién puede ayudarme a ponerme en marcha” y contraponer a estos NO,  una visualización de futuro en el mejor contexto deseado.
  2. Aceptar la incertidumbre pero trabajando en desmontarla explorando nuevas fuentes de información sobre el tema que nos preocupa.
  3. Ser claro, simple y directo en la verbalización de nuestros objetivos a corto y mediano plazo.
  4. Entender la ambigüedad como un ataque a nuestra planificación estratégica, dinamitando el “ni sí,ni no, sino todo lo contrario”, el clásico “Sí pero” origen de todas las procastinaciones.

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que queremos dejar este trabajo que nos hace infelices,  o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera nuestro tiempo libre para sentir que crecemos como personas y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros  pensamientos asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos y todas las creencias son pasibles de ser cambiados, porque han sido adquiridos, no son heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitas tener un objetivo, tener claro qué quieres cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor. Y cuando lo hagas, lo harás toda tu vida.

Buscando sistematizar estos procesos de cambio,  puede que ayuden estos 6 pasos para cambiar rutinas tanto en la esfera de lo mental (qué y cómo piensas) como en la conductual (qué haces) pero también en la emocional (qué sientes):

 

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Arma un panel mental  con imágenes que te inspiren. Puede ser unas vacaciones que desees, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Por ejemplo:  si debes por razones de salud o por imagen personal bajar  o subir de peso, consulta con un profesional cuál sería ese peso “ideal” y dale entidad en forma de una imagen de alguien que se acerque a ese objetivo procurando evadirte de estereotipos o fotos tipo Instagram . Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante .

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, sube el desafío. Es muy importante que sepas exactamente  qué quieres lograr y en cuanto tiempo. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?. El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

 Crea un poco de cáos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, lee información nueva y veraz sobre ese país al que quieres mudarte o sobre los riesgos y oportunidades del free lance. Rompe con las rutinas físicas y mentales pero hazlo por convicción propia, si no te convences tú no habrá nadie que te inspire.  Los gurúes no existen, las soluciones mágicas son un espejismo, las dicotomías son empobrecedoras : carnivoros vs veganos; teletrabajo vs horario de oficina; runners vs sedentarios; rentabilidad vs sustentabilidad. El blanco O negro murió y los están velando.

4. ENAMORATE DE LA CALIDAD DE VIDA

Esto es muy importante. Si la incertidumbre por el futuro y el miedo al cambio te hacen rehén de atracones de Netflix , dosifica ese momento o aprovéchalo para hacer ejercicio o salir a hacer fotos. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, contacta con alguien que te guste. Sustituye los malos hábitos por buenos y hazlo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que logran consolidar los cambios que necesitan en su vida no son distintas a tí salvo quizás en un aspecto :  BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos “20 minutos en el día”que puedes utilizar para consolidar una rutina. Recuerda que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente esa diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo” “aquí es imposible hacerlo” “no tengo”, “no sé”, “no puedo”. Empieza ahora, con lo que tienes si estás convencido que es lo que quieres, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/renaissance-woman/201607/how-change-unhealthy-habits

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Algunos tips para superar la ansiedad

La ansiedad se parece a un enjambre de avispas moviéndose sin parar dentro de tu cabeza. Estás metido en tu coche en medio de un fenomenal atasco y vas a perder tu vuelo. Tienes una presentación importante y no sale como esperabas, seguro que no recibes ese aumento, o no apruebas y pierdes tu beca. Te sientes un padre negligente y una pareja muy poco confiable. Pasas mucho tiempo trabajando pero te parece que no alcanza, te miras al espejo y te ves ojeroso/a y demacrado/a…y gordo/a.

Comes mal, duermes peor y no haces suficiente ejercicio…y seguro que no te alcanzará todo lo que ahorras para una jubilación digna, no importa que solo tengas 40 años.-

Ojalá este tipo de pensamientos pudieran borrarse de un plumazo. El Instituto Nacional de Salud Mental de USA (NIMH) ha señalado que en cualquier época del año, se podrá esperar + de un 18% de personas adultas consultando por problemas de ansiedad, una de las formas más comunes de trastorno psicológico,  ya que no  se trata, en primera instancia  de una “enfermedad” mental, sino de un síntoma asociado a contextos externos interpretados de forma exagerada debido a la historia personal.

Una vez más, conviene recordar que la ansiedad no siempre es  una mala señal , a veces es la forma de mantenernos alerta y filosos para lograr nuestras metas.  Si hablamos de un trastorno de ansiedad crónico o con episodios a repetición que generan un circuito de evitación que se va extendiendo, lo correcto es consultar a un profesional. Mientras tanto te dejo algunas sugerencias -bastante obvias- pero muy efectivas para manejar la ansiedad :

  • Organizate: mucho espacio mental desorganizado , nos hace sentir incómodos, otorgar algo de orden al caos siempre ayuda. A veces las personas ansiosas son todo lo contrario, se visualizan como muy ordenadas, con pánico a los imprevistos pero se sienten abrumadas pro información que no pueden ordenar:  el simple hecho de hacer una lista, poniendo por escrito qué es necesario hacer y cuando lo haremos es bastante tranquilizador. Otro truco es sacarse de encima primero las cosas que nos disgusta hacer, aplazar, postergar, diferir, es el medio más seguro de hacer crecer la ansiedad. Y si el problema es al revés,,,,mucho tiempo libre, quizás toque comenzar a trabajar en un proyecto personal.-

  • Identifica aquello que te estresa y reduce los hábitos nocivos: las cosas que son saludables para nuestro estado físico, también lo son para nuestro equilibrio mental : rutinas adecuadas de sueño, horarios para comer, tomar menos  café o alcohol, siempre serán medidas efectivas. No son la causa, quizás sean parte de las consecuencias del problema,  pero comenzar por cambios que podamos asumir es siempre un buen inicio. Los ataques gula con asaltos al  helado, pizza y coca cola o chocolate pueden tolerarse en forma excepcional pero no son la aspirina de la ansiedad. Quizás vaya mejor aprender a respirar, meditar o ir a nadar o simplemente darnos tiempo para una caminata.-

Hay estudios muy interesantes sobre el tema de la actividad física; han probado que las personas menos sedentarias tienen menores niveles de estrés, exactamente un 25% menos de posibilidades de desarrollar ansiedad o depresión. Ahora bien, el ejercicio tomado como un desafío o una rutina extenuante dirigida a la competición, es -en algunos casos-un canal de ansiedad. Marcar el nivel óptimo es imprescindible.

  • Tranquilízate: a veces esta bien parar, ir despacio o no saber adonde ir. Son momentos de cambio que requieren, simplemente caminar en el día a día, no estamos en un maratón, no es la fábula de la liebre y la tortuga. Tomate tu tiempo, aprende a decir NO, descubre qué te relaja: personas, libros, actividades, rutinas, música. No se trata solo de trabajar para pagar las cuentas o escalar profesionalmente, sino de ganar en calidad de vida.
  • Desarrolla una mejor gestión de tu tiempo libre: no te temas al ocio , es la mejor terapia en el caso de trastornos de ansiedad, y estrés. Desarrolla actividades creativas, por ejemplo la Fotografía como actividad psicoterapéutica aporta la oportunidad de conocerse a uno mismo y escucharse viendo desde una perspectiva diferente el mundo en el que nos manejamos en nuestras rutinas diarias.

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  • Aprende a parar el circuito de pensamientos catastrofistas: que se suelen encadenar formando un rulo de asociaciones negativas, a menudo sin que podamos controlarlas. Sirve hacer una lista con preguntas del tipo:

¿Hay alguna razón para creer que algo va mal?

¿Que evidencia hay que estoy en lo cierto?

¿Puede ser que esté exagerando?

  •  Afirmaciones:

– Estoy bien, es un ataque de ansiedad y voy a controlarlo

– Mi ansiedad no me va a controlar

  •  Acostúmbrate a los síntomas físicos:

Se trata de no asociar lo físico a la ansiedad. Taquicardias, palpitaciones, sudoración excesiva, dolor de estómago, tensión muscular, cansancio, sensación de mareo, son algunos de los síntomas físicos de la ansiedad. La idea es que su aparición no signifique el miedo al descontrol. Las técnicas de exposición por ejemplo permiten aprender a separar el pánico del síntoma físico evitando que escale.

  • Deja que la ansiedad fluya

Y quizás lo más importante, recordar que estas técnicas o cualquier otra no nos dan el control absoluto de nuestra realidad, que los imprevistos son la norma no la excepción y que aprender a vivir con un grado de incertidumbre es saludable, como lo es confiar en nuestra capacidad de enfrentarla.

Aprender a manejar la ansiedad supone abandonar la ilusión de que siempre podemos estar a cargo de todo y todos. Y luego viene la parte más dura, buscar la estrategia terapéutica que nos ayude a entender qué parte de nuestra historia y que aspecto de nuestra realidad actual conspira para impedirnos caminar confiados en nuestro día a día transformando lo simple en complejo, lo inevitable en aterrador y lo normal en excepcional.-

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El cansancio mental

Nuestra mente nos permite soñar, idear, pensar, proyectar, sentir y generar expectativas mientras interpreta la realidad que percibe a través de los sentidos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, fútil o creativo, elevado  o destructivo y limitante.  Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable. Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad y que además, disminuye nuestra capacidad resolutiva.

En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos imaginativos que suscitan energía y fuerza . La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente. No obstante, este estado mental no suele durar mucho.

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Más bien tenemos tendencia a  sumergirnos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan; plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante es seguramente una oportunidad de iniciar un cambio;

¿Para qué pienso lo que estoy pensando?

El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. “Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”.

Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante  tanto aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

¿Esto que pienso y organizo tiene que ver con mis objetivos inmediatos? 

Cuando los pensamientos relacionados con actividades que planificamos se suceden unos tras otros, creemos que todo va mejor que cuando los imprevistos nos obligan a cambiar nuestros  planes. Si te atas a tu plan, dejas de registrar las señales  del aquí y ahora  y gastas mucha energía en tratar de que  la realidad se amolde a tu idea y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

Ainhoa es una mujer  de 45 años, que se encuentra en un punto de inflexión en su carrera profesional que ha retomado después de varios años en los que se dedicó a la crianza de sus hijos. Sigue en la misma empresa pero las cosas han cambiado y ella también. Recuperar el espacio laboral le ha significado ampliar el tiempo dedicado a actualizarse profesionalmente mientras mantiene su rol de madre de hijos adolescentes que esperan que les solucione todo, su marido también está acostumbrado a esperar que ella tenga todo al día, que nunca esté cansada o desorganizada. Ainhoa cuenta angustiada,  que se obliga a cumplir todo su planning diario los planes y los compromisos que ha adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella.

Aunque percibe que debe parar, se obliga a seguir, está agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o que en realidad no es tan necesario hacerlo, en esos casos  es importante detenerse unos minutos para replantear la situación.

¿Es esto que pienso realmente tan imprescindible en las actuales circunstancias?

A veces el cansancio mental también se relaciona con un conflicto entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre las decisiones que dije que tomaría y lo que en realidad logro hacer. Todo esto se transforma en una fuente de estrés en el que el ruido mental es el principal protagonista.-

El estrés tiene tres etapas:

  • ALARMA
  • RESISTENCIA
  • AGOTAMIENTO

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El cuerpo envía señales  en forma de signos y síntomas para indicar que la carga de pensamientos, emociones, demandas etc. ha superado a la resistencia del sistema .

¿Qué es un síntoma? un dolor de cabeza, un dolor de estómago, problemas de sueño, falta de aire, falta de concentración, irritabilidad. Un síntoma nos brinda información. Depende de nosotros interpretarla correctamente.

Un plan de control del estrés y el cansancio mental deberá entonces trabajar en tres áreas:

CUERPO:

  • Realizar a intervalos de 15 a 20 minutos  por cada hora de trabajo  sobre todo si es un trabajo sedentario. Este descanso debe incluir, moverse, hacer ejercicios de relajación, alejarse de las pantallas ( no checkear el teléfono movil), respirar, mantener conversaciones triviales, etc..
  • Incluir actividad física aeróbica pautada un mínimo de 30 minutos, tres veces por semana: caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar
  • Eliminar la comida “basura” y aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, prefiriendo la comida variada y sin restricciones alimentarias.
  • Reducir el consumo de bebidas energizantes o refrescos con cafeína
  • Controlar la ingesta de alcohol de alta graduación
  • Eliminar el tabaco
  • Controlar los horarios de sueño para lograr un mínimo de 6 horas de sueño continuado
  • Cuidar la ergonomia de nuestros espacios de trabajo y de descanso

MENTE

  • Ejercitar la atención y la concentración
  • Eliminar la rumiación: no quedarse “pegado” siempre a la misma secuencia de pensamientos
  • Plantearse claramente objetivos a corto y mediano plazo y aprender a poner en perspectiva todo aquello que tienda a complicar nuestras metas
  • Priorizar
  • Gestionar en forma realista los tiempos que cada actividad requiere
  • Gestionar las expectativas sobre el propio rendimiento
  • Desarrollar nuevas habilidades y competencias
  • Controlar el uso de  pantallas (ordenadores, teléfonos móviles, televisores, playstation)

EMOCIONES

  • Trabajar la autoestima
  • Evitar conflictos innecesarios
  • Desdramatizar
  • Estimular los sentidos : música, olores, sabores, no como excepción sino como la regla
  • Estimular las relaciones personales estables
  • Fomentar los espacios de ocio creativo : hobbies, viajes, lectura, cocina…todo aquello que podemos hacer “por que si” y no porque debemos hacer

 

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El cansancio mental

Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.

Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante.

Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan.

Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

En una sesión de coaching personal, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/01/23/eps/1422018427_336669.html

Ese maldito estrés….

Cada uno de nosotros interpretamos de una manera distinta “QUE” nos estresa y “COMO” creemos controlar y superar ese estado.-

Pero,  de la misma manera que se pueden entrenar las capacidades deportivas e intelectuales, se puede aprender a gestionar el estrés.-

Existen infinidad de trabajos sobre cómo diagnosticar estrés, en este post haremos referencia a la tipología desarrollada en la Clínica Universitaria de Hamburgo- Eppendorf (Alemania) por  Christhoph M.Bamberger médico psiquiatra y endocrinólogo.

Se suele asociar estrés y actividad, cuando en realidad el hecho de encontrarse puntualmente con muchos temas a resolver no implica que deba generarse estrés, si al final de la jornada la sensación es de satisfacción, la persona ha estado “ocupada” no “estresada”, aunque así lo crea; existe una falsa asociación entre ” vivir estresados” y estar ocupados. Por otra parte es preciso distinguir entre el estrés agudo y el crónico; es éste último el que suele no ser detectado y  provocar enfermedades o alteraciones en distintas áreas de la vida.-

Volviendo a la tipología de Bamberger, se puede hablar de tres modalidades de estrés:

1) Tenso: es la persona que piensa que puede hacerlo TODO y MEJOR, le cuesta relajarse y dejar de controlar.

Algunas técnicas adecuadas en este caso son:

a) Encontrar ocupaciones relajantes: descubrir aquellas actividades placenteras que se relegan por “falta de tiempo”

c) Aprender técnicas de relajación

d) Utilizar el pensamiento positivo: la persona tensa suele anclar en pensamientos negativos que le impiden tomar decisiones.

2) Caótico: este tipo aplica el desorden a todos los espacios, no sabe decir NO. Su estrategia contra el estrés consiste en ordenar prioridades y detectar que situaciones le roban energía o tiempo. Le ayudará:

a) PLANIFICAR: gestionar el tiempo y los objetivos a corto, mediano y largo plazo

b) GESTIONAR EL TIEMPO CON EFICACIA: no solo con una agenda ordenada sino aprendiendo a iniciar y terminar conversaciones, hablar por telefono, escribir y contestar e-mails, etc., no gastar tiempo en cosas que otro puede hacer o pueden postergarse

c) DESHACERSE DE LO SUPERFLUO:  simplificar.-

3) Despreocupado por su salud: Es aquel que se instala en hábitos tóxicos y suele pasar por alto las señales de alarma de su cuerpo. En este caso cabe:

a) INCORPORAR UN TRABAJO FISICO:  este hábito  beneficia a todo el mundo pero el despreocupado por su salud mucho más porque suele ser un sedentario crónico.

b)REACOMODAR HÁBITOS: tabaco, comidas rápidas, exceso de sol, alcohol, psicofármacos

TEST DE BAMBERGER PARA DETERMINAR EL TIPO DE ESTRES:

Cuando tengo estrés:

1) Aumento mi consumo de tabaco o empiezo a fumar otra vez

2) Mi escritorio se desordena rápidamente

3) Mi aspecto también es estresado

4) Ya no sé donde tengo la cabeza

5) Aparco automáticamente las actividades deportivas previstas

6) No voy al médico aunque tenga molestias o dolores

7) Tengo dolor de cabeza y/o espalda

8) Llego tarde a citas o las anulo

9) Duermo mal

10) Como más de lo normal

11) Tengo la sensación de perder el control

12) Tiendo a alimentarme de forma menos saludable

13) Los ejercicios de relajación no me apetecen o no me producen efecto

14) Me lleno de dudas

15) Aumento de peso

16) Me cuesta distinguir lo importante de lo no importante

17) Me pongo nervioso con actividades que normalemnte me relajan

18) Busco cosas porque olvido donde las he dejado

19)Postergo los chequeos o las visitas al médico

20) Consumo más alcohol o marihuana

21) Tiendo a trabajar en forma ineficiente

22) Me incomoda el éxito ajeno

23) Olvido mi salud

24) Me sube la tensión arterial

25) Me evado y me encierro en tareas sin interés

26) Tengo miedo al futuro o al fracaso

27) No cuido mi cuerpo o abandono habitos como lavarme los deintes

28) Gasto más de lo normal o compro en forma compulsiva

29) Estoy más irritable

30) Salto de una  actividad a la otra

Valoración:

Cada pregunta se puntúa de 0 (nada) a 3( mucho), se suman los puntos de las respuestas de cada tipo. Pueden darse cuadros mixtos.

Preguntas 3, 7, 9, 13 14, 17,22, 24, 26 29 , corresponde al tipo TENSO

Preguntas 2,3, 8, 11, 16, 18, 21, 25, 28, 30, corresponde al tipo CAOTICO

Preguntas 1, 5, 6, 10, 12, 15, 19, 20, 23, 27 corresponde al tipo DESPREOCUPADO POR SU SALUD

Para saber más

-Bamberger- C.: Stress- Intelligenz

-J-L Serva-Schreiber: El nuevo arte de vivir el tiempo: contra el estrés Ed. Paidós

¿Que hago con mi tiempo libre?

Dentro de la psicología de la salud,  el tema de la utilización del tiempo libre de una forma terapéutica es todo un área de trabajo con muchas opciones. El objetivo general de un trabajo con  ocio terapéutico es mejorar la percepción de calidad de vida, a través de un uso creativo del tiempo libre.

 

Para diseñar un programa de ocio terapéutico se toman en cuenta cuatro áreas:

– física

-mental

-emocional/afectiva

-social

Los déficit en éstas áreas son las causas más frecuentes de que la gente no disfrute en forma plena y esto suele ocasionar un mal aprovechamiento de su tiempo libre, acumulando stress y quitándole oportunidades de crecimiento personal.

En general, los servicios de animación en hoteles, centros de rehabilitación, gimnsaios, empresas, suelen darle al cliente poco control sobre la propuesta, dependiendo casi exclusivamente del profesional- que poco o nada conoce del grupo o la persona a la que trata- decidir como aprovechar ese espacio. En general se busca de mejorar la capacidad funcional (si hay discapacidad), o mejorar el rendimiento físico ( si se trabaja en un gimnsio)  o incrementar la participación grupal con el objetivo de que la gente se “divierta” ( si se trata de actividades complementarias propuestas por algún profesional de la salud en entornos laborales) .-

El usuario tiene un control mínimo y el animador o terapeuta un control máximo, pero hace ya tiempo que se ha comprobado que funciona mucho mejor un modelo que busque:

1) Ayudar a que la persona comprenda la importancia del ocio en el bienestar general

2) Desarrollar  habilidades de interacción social

3)  Aumentar las destrezas relevantes en la toma de decisiones

4) Explor  las propias motivaciones:

¿Qué quiero hacer’?

¿Qué puedo hacer?

¿Por qué quiero hacerlo?

El resultado de trabajar desde esta perspectiva es que  la persona desarrolla las destrezas y conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas e independientes que hagan que disfrute su tiempo libre y aprenda más sobre lo que realmente “funciona” en su caso. Los resultados afectan directamente a su percepción de “bienestar”. Es el interesado el que pregunta al profesional cómo y donde encontrar aquellos recursos para organizar actividades que realmente le interesan y la función de éste es guiarlo en este proceso y ofrecerle alternativas sin dirigir sino solo ofreciendo fuentes.

La educación para el ocio supone una mayor libertad de elección e independencia, en un mundo en que cada vez creemos que elegimos más y estamos en realidad más condicionados.-

El ocio es necesario, no es un tiempo vacío a llenar con cualquier actividad y menos algo que signifique “animarse” en grupo.

Sus áreas de aplicación son múltiples: desde la rehabilitación en casos de enfermos crónicos,  hasta el apoyo a cuidadores familiares de adultos mayores, pasando por la reestructuración del tiempo libre en el caso de pre-jubilados menores de 60 años, sectores gerenciales sometidos a stress laboral, personas con trastornos alimentarios, personas afectadas por adicciones con y sin sustancias, adolescentes, adultos mayores que quieren envejecer activamente etc…