Artritis reumatoidea: ejercicio, habitos saludables & psicoterapia

La AR es una enfermedad sistémica, progresiva, crónica y autoinmune, que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, lo que puede conducir a daño articular.

Se estima que en Argentina afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con prevalencia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en distintos grados: hay casos de evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve a alguna limitación importante. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Por ser una enfermedad progresiva y crónica, la Artritis Reumatoidea (AR) no tiene cura hasta el momento y quienes la padecen deben aprender a convivir cotidianamente con el dolor y el malestar que generan la inflamación y el entumecimiento de sus articulaciones.

Es importante que los pacientes y sus familiares sepan que la clave para llevar una vida lo más normal posible es que sigan un tratamiento integral, que incluya:

  • psicoterapia
  • medicamentos de apoyo para mejorar los síntomas,
  •  fisioterapia
  • cambios en el estilo de vida como la incorporación de actividad física regular y una dieta equilibrada y sana.

“La AR es un enfermedad crónica que requiere un tratamiento integral y multidisciplinario para lograr el objetivo principal, que es la remisión o, al menos, un estado de baja actividad en los casos en que lo primero es imposible conseguir. Las medidas básicas para alcanzar esto se basan en el control objetivo y estricto de la enfermedad y en el tratamiento medicamentoso específico”,asegura la Dra. Dora Pereira, Jefa de la Unidad de Reumatología del Hospital Ricardo Gutiérrez de La Plata, “Es de fundamental importancia el consenso entre el médico y el paciente, quien debe aprender a conocer su enfermedad; hacerse amigo del enemigo, y reconocer los beneficios del tratamiento bien indicado. Se trata de una patología que necesita de la atención conjunta del reumatólogo, médico clínico, terapista ocupacional, fisiatra, nutricionista, y psicólogo, entre otros profesionales”.

El tratamiento integral, la actividad física, un menú saludable y la contención familiar y social constituyen los pilares en los que se debe apoyar el abordaje de las personas con artritis reumatoidea.

“El tratamiento farmacológico incluye los medicamentos sintomáticos para disminuir el dolor y las drogas modificadoras de la enfermedad. Los primeros (antiinflamatorios no esteroideos y corticoides) disminuyen el dolor y la inflamación, pero no cambian el curso de la enfermedad y además hay que tener cuidado con los efectos secundarios, mientras que las segundas retrasan la evolución y deben indicarse inmediatamente al diagnóstico”, explica Pereira.

Por otra parte, es de fundamental importancia la rehabilitación fisioterapéutica para preservar o mejorar la respuesta muscular y la movilidad.En cuanto a la alimentación,  su importancia radica en que ayuda a mantener un peso adecuado que prevenga un daño mayor a las articulaciones y ayude a tolerar la medicación, mantener la fuerza y la energía y mejorar la función inmunológica. Un dato a tener en cuenta es que, mientras que deben evitar las grasas, las proteínas son para estos pacientes nutrientes especialmente importantes. Son fundamentales para la formación de músculos y huesos, y suministran un gran aporte de energía.

Por su lado, la actividad física aumenta la sensación de bienestar y mejora la condición muscular, les permite moverse con menos molestias, sin sobre exigir las articulaciones. Antes de iniciar cualquier programa de ejercicios conviene que se consulte al reumatólogo y que considere si es el momento indicado, ya que deberá evaluar el grado de inflamación de las articulaciones. El tipo de actividad física elegida debe ser acorde con las articulaciones comprometidas y hay que tener en cuenta las propias limitaciones. Los ejercicios aeróbicos como caminar, andar en bicicleta o nadar, son buenos para conservar las estructuras articulares y musculares. Entre todos ellos, la natación es la mejor opción: es la más completa de las actividades y presenta una menor posibilidad de perjudicar las articulaciones.

Uno de los síntomas más asociados a la AR, e importante en la evolución de la enfermedad, es el dolor crónico. Dicho dolor presenta un impacto negativo en la calidad de vida del paciente y genera respuestas emocionales que puedenpotenciar el sufrimiento que lleva asociada la enfermedad. Sentimos miedo frente a dolores persistentes y difíciles de controlar; generan enojo, frustración, impotencia y ansiedad. Es por esto que los pacientes suelen evitar las actividades que creen que pueden resultarles dolorosas, para minimizar toda situación de malestar. Así, renuncian a mucho de lo que hace su vida agradable: desde reunirse con amigos o familiares hasta practicar un deporte e, incluso, trabajar.

El dolor crónico sin tratamiento se acompaña de ansiedad, miedo y depresión.  En estos casos se hace necesario buscar apoyo profesional. La oportunidad de recibir ayuda incrementa las posibilidades de mantener una buena calidad de vida y mayor adherencia al tratamiento, facilita el cambio de hábitos y permite trabajar las crencias asociados a la enfermedad así como también ayuda a disminuir los síntomas psicológicos.

La enfermedad impacta en la vida cotidiana del paciente, sobre todo al comienzo. El apoyo de las redes personales (familia, pareja, amigos) permite que afronte mejor los cambio; es necesario aprender a hablar de lo que pasa, pedir información, no temer a los cambios.

Se estima que en el país afecta del 0,5 al 1% de la población (unas 400.000 personas). Se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con preponderancia en las mujeres (3 a 5 por cada hombre).

La enfermedad puede manifestarse en diferentes grados: hay casos con una evolución leve y paulatina, mientras que otros tienen un curso agresivo y pueden avanzar rápidamente. En casos graves, es posible que destruya la articulación y lleve al paciente a la discapacidad. Sin embargo, las mejoras en los tratamientos hacen que disminuya este riesgo y aumente la esperanza de vida.

Ese es el objetivo principal de las terapias disponibles en la actualidad: detener la progresión de la AR, mantenerla bajo control y reducir el dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones. Es una enfermedad autoinmune .Se desconoce su causa pero ciertos factores genéticos (hereditarios) y ambientales, pueden desencadenar la enfermedad, aunque no la determinan.

Si el tratamiento no se lleva de la manera correcta, la enfermedad avanza más rápido y vuelve al paciente incapaz de afrontar tareas diarias, como ocuparse de los quehaceres domésticos, conducir automóviles o, incluso, trabajar. Después de diez años de evolución con un tratamiento inadecuado o mal llevado, menos del 10% de los pacientes pueden trabajar o realizar tareas habituales de su vida cotidiana, y esto, a su vez, tiene un gran impacto en la vida social.

Por el contrario, si la enfermedad es tratada de manera eficaz y temprana, su progresión puede hacerse más lenta o detenerse. En estos casos, el paciente logra llevar una vida muy similar a la que tenía antes del diagnóstico. Para ello, debe visitar a su médico con regularidad y tomar los medicamentos que este le haya indicado.

Fuente: http://www.asteriscos.tv/salud-3111.html

¿Qué es la psicología de la salud?

En el campo de la salud física y el bienestar psico-social, la psicología de la salud se especializa en explorar los aspectos biológicos, psicológicos, culturales y ambientales de la vida y su impacto en la salud.-

Es muy común hablar acerca de los efectos negativos que las emociones pueden tener en nuestra salud, pero suele negarse el rol del ambiente.

¿Qué es la psicología de la salud?

Su estrategia central es el equilibrio bio-psico-social. La salud y la enfermedad se verán afectadas por determinantes biológicos, tales como carga genética o  temperamento; psicológicos, por ejemplo niveles de ansiedad, estilo de vida y sociales : cultura, relaciones familiares y redes de contención.

La importancia de los determinantes psicológicos en la salud ha sido estudiada desde comienzos del SXX y se hablado mucho de la necesidad de dietas saludables, de lo nocivo de hábitos como el tabaquismo o el alcoholismo o del impacto de la calidad del sueño y el ejercicio regular en la calidad de vida y la longevidad. Las investigaciones también destacan la relación entre los procesos psicológicos y los fisiológicos.

La http://www.health-psych.org/ División 38 de la APA, se centra en la Psicología de la Salud y trabaja en el estudio de las relaciones entre salud y enfermedad. Esta división examina los determinantes psicológicos que influyen en la salud y contribuye a brindar información al sistema de salud.

En Psicología de la Salud hay tres áreas básicas de trabajo:

  • Investigación: los psicólogos de la salud llevan adelante estudios sobre una variedad de temas relacionados con la salud. Por ej.,medidas preventivas, técnicas de promoción de la salud, estudio de las causas de los trastornos en la salud, estudios de motivación y fidelización a los tratamientos, estudios sobre estrategias de afrontamiento en problemas crónicos o en dolor..-
  •   Políticas públicas: los psicólogos de la salud pueden trabajar en espacios públicos o privados y cumplen un rol en el diseño de políticas públicas en temas sanitarios. Su actividad puede ir dirigida a aconsejar a grupos ejecutivos sobre problemas de deficiencias diversas en el sistema.
  • Intervención clínica:  en entornos clínicos, los psicólogos de la salud trabajan en evaluaciones de la conducta del usuario, participa en entrevistas de diagnóstico y elabora diagnósticos de personalidad.

Suelen formar parte de actividades individuales y grupales para el control de la ansiedad, asesoramiento en adicciones y cambios a estilos de vida saludables.

La salud física tiene mucho que ver con la forma en que procesamos información, las cosas que hacemos, las elecciones de carrera o trabajo, las dinámicas familiares y el ambiente en el que vivimos. Por ej, alguien que vive en un ambiente húmedo tiene más posibilidades de desarrollar problemas respiratorios o alergias, alguien que trabaja en turnos rotativos en el subterráneo de una gran ciudad se verá expuestos a alteraciones del humor o alergias producto de los cambios en el ritmos circadianos, la falta de luz natural y la contaminación del aire.

Las investigaciones sugieren que hay una predisposición genética a sufrir de enfermedades como la diabetes, cáncer, hipertensión y adicciones. La biología juega un papel central en nuestra salud, no obstante los factores ambientales, psicológicos y culturales son claves para el desarrollo de una enfermedad (Marks, Murray, Evans & Estacio, 2011) (1).-  Cuando, por ejemplo,  una mujer es diagnosticada con cáncer de pecho, será importante comunicar a sus hijas que llegada cierta edad deberán extremar la exploración preventiva. No importa si las hijas se cuidan del sol o no fuman, tienen una predisposición genética a desarrollar cáncer que no significa que vayan a desarrollar la enfermedad pero sí que deberán adoptar conductas de prevención un poco más exhaustivas. Y ahí la labor del psicólogo es fundamental para acompañar en el proceso de concienzación respecto al auto cuidado.

A veces, cuando las personas se sienten cansadas, enfermas o agotadas y cuando desarrollan alguna enfermedad, no siempre tiene que ver solo con virus o bacterias sino con todo lo que pasa en la mente, el cuerpo y el ambiente. Resfriarse es solo un ejemplo, se trata de que el virus ha atacado con éxito un sistema inmuno deficiente; problemas musculares, cardíacos o respiratorios son comunes en personas bajo estrés físico o psíquico. La liberación de neurotrasmisores relacionados con el estrés afectan las defensas y predisponen a problemas de salud; cuanto más trabajemos los contextos de bienestar más control tendremos de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas y más reforzaremos nuestro sistema inmunitario.-

Una forma de entender cómo trabajan los psicólogos de la salud es abordar el tabaquismo. Una parte del hábito de fumar es un componente físico ligado a la adicción a la nicotina que aparece con fuerza en el síndrome de abstinencia una vez que la persona decide dejar de fumar. Un médico típico prescribirá medicinas para suprimir los síntomas de abstinencia, tratando a la adicción al tabaco como un problema físico. Sin embargo, los estudios muestran que hay muchas posibilidades de que la persona vuelva a fumar. Un fumador empedernido  que usa parches de nicotina puede tener dificultades en dejar de fumar si continúa creyendo que fumar no daña su salud o que lo ayuda a relajarse. En esos casos-aún con el parche-es probable que vuelvan a fumar.

El médico promedio estará tratando solo el aspecto biológico de la adicción, pero hay también un componente psicológico asociado a la certidumbre de obtener una “recompensa”- no importa que breve sea- en cada cigarrillo. Fumar puede suprimir el apetito, ofrecer una posibilidad de relax o pautar un descanso al estrés. No tomar en cuenta el aspecto conductual, los niveles de ansiedad, la situación actual de la persona significa abordar el problema de una manera incorrecta e incompleta.

Cada año, los científicos descubren nuevos datos sobre la relación  cerebro-  cuerpo- mente y las formas en las que se vinculan para lograr un estado de armonía. El cerebro humano es uno de los órganos más intrincados, misteriosos y poderosos y hoy la ciencia entiende mucho mejor que hace 20 años la peculiar relación de la mente y el cerebro, la interacción emociones-dolor o los procesos de pensamiento relacionados con la salud y la enfermedad.

Otra área de trabajo de los psicólogos de salud tiene que ver con los programas de cambio de estilo de vida. Hay una relación directa entre el tipo y ambiente de trabajo y la salud física y emocional. Cuanto más frustrante es el ambiente laboral, mayor riesgo de desarrollo de enfermedades físicas y psíquicas. Un estado sostenido de estrés produce alteraciones neuroendócrinas que en algunos casos inducen cambios no deseados en el sistema inmune.

Las crisis económicas mundiales de los últimos años a supuesto un aumento de los niveles de estrés en millones de personas que han sufrido desempleo, trabajo precario, desahucios, cambios en su nivel de vida, migraciones, etc. La psicología de la salud puede aportar mucho en el diseño de políticas públicas relacionadas con el empoderamiento y el desarrollo de habilidades sociales en contextos de cambio. Para eso las preguntas que hará serán: ¿Ha aumentado el consumo de alcohol y drogas? ¿La gente fuma más? ¿Hay más sectores de la población que comen comida basura debido a su menor poder adquisitivo? ¿Cuantas personas sufren estrés laboral debido a cuestiones sociales o ambientales o de política empresarial? ¿ Existe seguridad jurídica respecto al cobro de su salario o a sus ahorros? ¿Cómo es la familia tipo? ¿Que tipo de redes sociales hay en la comunidad? ¿Cuál es la relación con la tecnología? La respuesta a todas estas preguntas supone un diagnóstico de prevalencia que permite establecer si habrá mayor impacto por mayor demanda de servicios en los centros de atención.

En cuanto al estrés, es una respuesta natural relacionada con la conducta de ataque o huida. Cuando la mente percibe una señal de alarma a través de un marcador biológico emocional, el cerebro reacciona, no importa si el peligro es real o fantaseado. La adrenalina se dispara para permitir huir o atacar (enfrentar el problema).- La producción de adrenalina debería ser de corta duración y asociada al estímulo. Pero en situaciones de estrés crónico en el hogar o en el trabajo, el cuerpo adopta como habitual la respuesta de “lucha o huida”. Como resultado, aparece una sensación de cansancio generalizado, dolores musculares, dolores lumbares, dolores de cabeza e hipertension arterial. No es “normal” vivir estresado, por eso uno de los primeros pasos para la reducción de estrés es aprender a reconocer los síntomas. El trabajo de los psicólogos de la salud es ofrecer alternativas para que esto suceda, promoviendo cambios conductuales y espacios de auto conocimiento para aprender a detectar aquello que “no va bien”.

La Psicología de la salud brinda respuestas a las siguientes preguntas:

  1. cual es la relación entre el bienestar físico, psíquico y emocional y la enfermedad?
  2. ¿Cómo se da  la conexión cuerpo-mente-ambiente?
  3. ¿Cuál es el rol de la psicología en relación con la salud  y la enfermedad?
  4. ¿Cómo debería ser tratada una enfermedad crónica?

Las enfermedades físicas existen, no son una creación de la mente. En este sentido uno de los obstáculos con los que se enfrenta la psicología de la salud es una visión del sector médico asociada a un biologismo reduccionista que supone que solo se trata de la manera personal en la que el paciente enfrenta su enfermedad y que se trata solo de aceptación, voluntad, etc…pero no entiende el rol del bienestar emocional en la historia clínica individual o en los indicadores de salud de una comunidad.-

Otros temen que los psicólogos de salud insistan en patologizar la vida del paciente cuestionando todo y haciéndolo sentir “anormal” por enfermarse. Y otro sector profesional directamente niega la asociación que el dolor y eldiagnóstico tiene con otros aspectos de la vida del paciente.-

Pero la ciencia avanza en aceptar que una enfermedad no puede entenderse solo como un disfunción en el cuerpo, sino como una reacción cuerpo-mente-sufrimiento emocional.

El trabajo de los psicólogos de salud mejora la comunicación entre pacientes y médicos ofreciendo entrenamiento tanto para que el médico sea capaz de explicar en forma más clara de que se trata y ayudar al profesional a desplazarse de su lugar de poder para permitir al paciente expresar sus temores o incluso sus alternativas sobre el mejor tratamiento posible.

Más del 60% de pacientes de atención primaria en centros urbanos ha buscado en Internet info respecto a su problema de salud y es importante que pueda compartirla con el médico. En caso contrario, nunca aprenderá a discriminar entre la información correcta y la incorrecta y probablemente abandone el tratamiento por  alguna variante del “síndrome Steve Jobs”.-

Entre las tareas más difíciles del psicólogo de salud se encuentra el motivar a los pacientes para adherir a las directivas del médico y seguir un tratamiento. Esta falta de adherencia puede originar efectos no deseados y, aunque es difícil, el establecer horarios de cumplimiento de las indicaciones médicas que se adapten a los horarios de los pacientes disminuye el porcentaje de abandonos o malcumpliento.´-

Los psicólogos de salud tienen una formación en una variedad de diseños de investigación que los habilita para conducir investigaciones, colaborar en equipos o proveer una opinión experta. Algunas áreas habituales de investigación son:

  1. ¿Cuál es la relación entre ansiedad y enfermedades cardíacas?
  2. ¿Cuál es el impacto real de la ingesta saludable en el bienestar?
  3. ¿Cuales son las consecuencias emocionales de los test genéticos?
  4. ¿Cuales son las mejores estrategias para ayudar a los pacientes a alcanzar sus objetivos y cambiar sus hábitos para mejorar su salud?
  5. ¿Qué puede aportar la psicología de la salud en caso de enfermedades terminales y apoyo a los familiares y cuidadores?

Conclusiones:

La psicología de la salud es una especialidad de la psicología relativamente nueva y poco conocida. Puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas sanas y enfermas, explorando las condiciones físicas, psíquicas y ambientales y tomando en cuenta un punto de vista holístico. También son interesantes sus aportes en temas de adicciones, control del dolor, enfermedades crónicas a través de técnicas de manejo de la ansiedad, de resolución de problemas y toma de decisiones y de prevención primaria.

Fuente: http://healthpsychology.org/what-is-health-psychology/#sthash.baZwKbUH.dpuf

Traducción & edición : Raquel Ferrari

La sociedad sentada

Según el sociólogo alsaciano David Le Breton, (autor de Antropologia-Del-Cuerpo-y-Modernidad)  para quién hemos entrado en la época de la “humanidad sentada”, una de las características del mundo  “sentado” es su estilo de vida y sus hábitos: de la silla al ascensor, las escaleras mecánicas y el coche, para luego agitarse en el gimnasio.

Esta tendencia se suma al desafío de afrontar los dilemas de los cambios en la actual coyuntura del trabajo y las profesiones, la crisis económica, de valores, etc.

En los comienzos del siglo XX dominaban los empleos de “cuello azul” las fábricas, la producción, con el tiempo la balanza se fue inclinando hacia los empleos de cuello blanco en el sector servicios, desde finales de los setenta el cambio se profundizó: actualmente hablamos de la economía del conocimiento, concepto difícil de definir pero que tiene que ver con una práctica económica en la que las ideas, la información y la forma de “formarse” sustentan  el crecimiento.-

Como ha señalado  Charles Leadbeater:

“La mayoría de nosotros nos ganamos la vida proporcionando servicios, juicios, información y análisis, ya sea en un centro de atención telefónica, en un bufete de abogados, en una oficina de gobierno o en un laboratorio científico. Todos trabajamos en “la nube “.- Sigue leyendo