Ciber ayuno: cuando desconectar es bueno

Es imposible hablar de redes sociales, sin hablar de vínculos, de relaciones, de contacto.

Pichón Riviére definía al vínculo como una situación “bicorporal” y tripersonal, donde el tercero es “ese que me invento” proyectado en el otro, ese que creo que es el otro en la realidad.

¿Y que pasa si esa realidad es virtual?

Podemos anticiparnos a un encuentro con alguien a través de google, averiguar quién es o creer que sabemos quién es, que aspecto tiene, que hace y quienes son sus amigos. “googlear ,  cambia totalmente la “ecología” de ese vínculo, ya no cabe imaginar como será, solo basta con buscar en “imágenes” de Google. Esta nueva forma de vincularse no tiene por qué ser un problema, salvo del derivado del “mundo según Google”…pero ese es otro tema.-

Lo virtual es un vínculo, una forma de organizar una relación tanto  interna como  externa, con personas, información, etc; las redes sociales virtuales:

1) Generan un apego muy rápido

2) Organizan una identidad que parece definirse por la “vida en la pantalla”

3)  Estímulan al protagonismo de lo inmediato: una pantalla y un teclado nos permiten dejar la marca de la propia historia.

Cuando nos relacionamos con un otro virtual se cubre una ausencia, un buscar y buscar (por ej.los adictos a las apps de relaciones que nunca concretan encuentros ) hasta  encontrar en encender y apagar una forma de relación cuyo mayor riesgo es el pretender ser excluyente.

Para algunos esto funciona como el “amigo invisible de la infancia” cuya presencia calmaba y daba seguridad. Para otros, los que tienen “1.000.000 de amigos”,  es una forma de obsesión por el reconocimiento externo como apoyo al Yo ideal , son  los asiduos a opinar en cuanto foro encuentren, adictos a comentarios, twitteros de la nada.

Es una  forma  muy poco interesante de incontinencia mental e intoxicación “cibernética” : mucha información y poco tiempo para procesarla, junto con  algunas actitudes interesantes de analizar, por ejemplo: dormir con el móvil al lado de la cama para no perderse ni un mensaje ¿?

Desde luego, no se trata de demonizar la “vida digital”   acorde a  nuevas posibilidades vinculares, pero no nos engañemos: no hay nada nuevo bajo el sol, las redes sociales siempre han sido la forma de vínculo más necesaria: ha cambiado la forma pero no el fondo.

El buen uso de las redes sociales sugiere una forma mucho más amplia de percibir el mundo, permite construir posibilidades y mejorar los vínculos reales. Se trata solo de apre-h-ender y no solo de aprender.-

Smartphones, iPads y todo tipo de recurso de conexión móvil pueden invadir la vida personal y familiar, igual que lo hace ese amigo indiscreto que se cuelga del teléfono 40 minutos para contarnos cosas que solo le importan a él.

Es bueno practicar el ayuno digital, como es bueno mantener los espacios en la vida real.

Habría que pensarlo dos veces, si cuando salimos a cenar resulta que el iphone se sienta con nosotros a la mesa, o chequeamos el whatssapp antes de decir buen día.

¿Cómo cambiar eso? practicando el ciber ayuno ” sólo con unas sencillas reglas:

1) Ten claro cuál es tu objetivo al des-conectar

2) Controla el tiempo de desconexión , no te plantee metas inalcanzables, con compartir otros espacios y pautar momentos sin aparatos es suficiente. También es posible utilizar los dispositivos en forma compartida, con tu pareja, tus hijos, un amigo.

3) Haz de tu dormitorio un espacio libre de tecnología

4) Una vez superada la fase de “desintoxicación” evita caer en la trampa de ir de una búsqueda a otra de Internet, para “recuperar el tiempo perdido”.

5) Mira una sola pantalla por vez!

La clave no es evitar la vida digital sino  interactuar CON la tecnología sin que esta sea el centro de atención y nos impida el placer de descubrir cosas nuevas.

……Como en la vida real..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ciberadicción ¿existe?

La primera década del Siglo XXI termina con la inquietante presencia de un nuevo enfoque en la comunicación: la CMO (Comunicación Mediada por Ordenadores).

Desde la visión de Mc Luhan de la aldea global (1989) hasta el uso de redes sociales a través de móbiles que ha crecido un 274% en menos de dos años, el cambio ha sido vertiginoso, las categorías de tiempo y espacio tal y como se entendían hace 20 años están totalmente abolidas, un nuevo criterio de realidad ha llegado para quedarse.

Otro “tema estrella”  de la sociedad actual han sido las drogas: su uso y abuso y los discursos socio políticos, éticos, sociales y psicológicos que ha generado.
Finalmente,  en la ciber sociedad confluyen el concepto de adicción y el de Internet (medio masivo de comunicación).

La”Internet Addiction Disorder” es el termino propuesto por Ivan Goldberg para referirse al uso compulsivo de Internet(1995) en plan casi lúdico . Hace ya quince años que este tema ronda la clínica si bien, como en otros casos, está o poco o nada descripta.

Según Giddens  :”Una vez que la reflexividad institucional llegue a empapar virtualmente todas las partes de la vida social de cada día, casi cada modelo, patrón o hábito puede convertirse en una adicción”.
Desde Internet las personas se conectan,  desarrollan una especial forma de identidad, conocen personas, pasan más tiempo “del debido” frente a la pantalla o mejor diríamos “en” la pantalla. Es esa característica de “inmersión” la que marca el punto de la posible adicción.

Los síntomas de los que se habla habitualmente hacen pie en la abstinencia del uso  similar a la abstinencia en las toxicomanias más que en el uso mismo.

Si frente a la imposibilidad de conectarse surge la irritabilidad junto a una preocupación permanente por volver a estar en el ciberespacio, puede que estemos frente a un uso abusivo.
Una verdadera “furia narcicista” se deja caer en los relatos de las historias de personas “enganchadas a la red” que comentan sus problemas porque un perfil se ha borrado, un relación online ha terminado o simplemente se ha roto su ordenador.

El Dr. Philippe Jeammet se refiere al narcicismo en la época actual marcando una diferencia : “Hoy en día  la ausencia de límites, la evolución muy rápida del sistema de valores y sobre todo el derrumbe de las prohibiciones han sido reemplazados por una exigencia de rendimiento”…

Solo hay que fijarse en el éxito de los blogs de  desarrollo personal, la tendencia a los “logros extraordinarios”  como medición del éxito:

¿Cuantos amigos tienes en facebook? ¿Cuantos seguidores en twitter?

Es raro que el usuario compulsivo consulte por sí mismo, generalmente es un tercero el que pide ayuda por él: es la esposa abandonada a manos de un chat nocturno, el padre preocupado por los gastos indebidos o las bajas notas o un amigo que nota cambios en los hábitos.

El” implicado” generalmente niega la cuestión, no detecta que su relación con la pantalla está alterando otras áreas de su vida: familia, amigos, trabajo, economía .
En un ciclo clásico adictivo se suele notar:
1) estado depresivo inicial
2)consumo con placer y aumento de la autoestima
3)sensación de control omnipotente
4) bajada frustrante a la realidad
5) mayor frustración y sentimientos de culpa
6) estado depresivo….y nuevo ciclo

Ese ciclo comenzó a observarse en sujetos “atrapados en la red” y en plan irónico se llegó a decir: “Usted es un adicto si chequea su mail a las 3 de la mañana camino al baño”….una ironía acertada.

En el ciclo del uso abusivo a internet  encontramos:

1- Estado depresivo, frustración

No se detecta tan claramente el estado depresivo inicial. Este punto ha generado controversias en cuanto a si debe considerarse o no una patología. Otro tema relacionado tendría que ver con la personalidad más habitual  que puede ser distinta a la de otras adicciones

2- Consumo con placer y aumento de la autoestima.

Internet se transforma en placentero básicamente por la facilidad de su uso y la disponibilidad inmediata de los contenidos: todas las respuestas están a “un tiro de buscador”, se transforma en un cortar y pegar, la pulsión de conocimiento es satisfecha sin que ninguna frustración la agobie.
La autoestima se eleva en aquellas personas predispuestas que encuentran en esa vida alternativa una sensación de intimidad y disponibilidad inagotable, parece que “ser uno mismo” en una sociedad que borra las individualidades adquiere un nuevo valor.

Turkle (1995) lo compara con el teatro, donde hay posibilidades de expresión mayores que en la vida real.

¿Existe un aspecto lúdico, un “como sí” en el ciberespacio?

3- Sensación de control omnipotente

Este es un elemento clave para entender la diferencia con las adicciones a sustancias. Las posibilidades de juego con las identidades refuerza la sensación de “control de la realidad” pero nunca a la manera de -por ejemplo- un adicto al juego .

4- Disminución y posterior desaparición del efecto eufórico

La desconexión genera una sensación de vacío pero como señala Turkle (1995), la alternativa es visualizar la vida en la pantalla como posible alimento de la vida real para lograr quebrar ese círculo y transformarla en
un elemento  con  sentido.

En todo caso, consideramos que en este tema no se puede hablar de “adicción a Internet” a secas, sino que es necesario aclarar en cada momento “adicción a QUE Internet” estamos analizando.

En Internet buscamos información, navegamos por placer, es herramienta de intercambio académico, es el propio objeto de investigación, es un chat, es un mail, es juegos, música, videos y es también páginas de casino online o páginas de sexo virtual.

Es claro que no es lo mismo pasarse cinco horas diarias actualizando el muro de Facebook o jugando a Farmville o en páginas de pornografía que estar conectado mientras trabajo como una necesidad de la empresa; no es lo mismo el chatear hasta la madrugada del adolescente que el del que forma parte de una lista o de un foro profesional o chatea simplemente.
La inflexión está marcada una vez más por la estructura que crean las series complementarias:
Historia previa
Estructura sintomática
Momento de aparición del síntoma
Otras adicciones

Algunas adicciones parecen mas enfocadas al juego mientras que otras se centran en las relaciones sociales o son extensiones de un workholism o adicción al trabajo.
En este sentido es mejor hablar de adicción a pantallas que de adicción a Internet.

Hemos notado que el aspecto de la “interacción” es central, el propio medio ofrece alternativas, escribir este post por ejemplo puede ser una forma de fomentar la autoestima, una forma de comunicar y ser alguien para Otro o puede ser una catarsis o una forma de sistematizar un discurso delirante.

Pero la satisfacción de “ser escuchado” está ahí y por eso cuando hablamos de adicción no decimos nada sino describimos la forma, el “como” estamos enganchados.

Finalmente:

La inflación de la autoestima se deteriora con el tiempo en las adicciones comunes, ¿Y en esta? Internet crea una nueva dimensión adictiva en la medida en que el instrumento es diferente y la expresión diversa, lo que no cambia es la dimensión fantasmática y en este sentido “nada se crea todo se transforma”

Bibliografia:

Balaguer, Roberto (2001) “¿Agora electrónica o Times Square? Una revisión de consideraciones sociales sobre Internet”. TEXTOS de la Cibersociedad, 1, en http://cibersociedad.rediris.es.

Giddens, Anthony, (1999) “Un mundo desbocado”, Madrid: Ediciones Santillana

Jeammet, Phillipe: respuestas a 100 preguntas sobre la adolescencia. Ed Bullent 2005

Mc Luhan, M y B.R. Powers ( 1989) “La Aldea Global” , Barcelona : Ed Gedisa, 1996.

Turkle, S. (1995) “La vida en pantalla, la identidad en la era de Internet” Barcelona : Paidós 1997.