Encuesta: Hábitos de uso de Internet de menores en España

2 de cada 3 menores tienen un perfil en las redes sociales y casi 1/3 de sus contactos son personas a las que no conocen.

La primera encuesta elaborada por el Ministerio de Interior de España sobre hábitos de uso y seguridad de niños y jóvenes de entre 10 y 17 años revela, además, que casi el 60% se conecta a Internet a diario, la mayoría durante más de dos horas.

En la otra orilla, la de los padres,  1 de cada 3 revisa el perfil de sus hijos y qué seguidores tienen. Un dato que, sin embargo, contrasta con aquello que —aseguran— más les preocupa: que los menores contacten con extraños.

La realidad es que tanto niños como jóvenes interactúan con desconocidos, sobre todo cuando juegan en Internet (25,4%), pero también en las redes sociales (13%) o en chats (10%). El 22,2% de los consultados admite haber añadido a su lista de amigos o contactos a personas que nunca ha visto y el 4,1% reconoce haber enviado una foto o vídeo de sí mismo a alguien a quien no ha conocido cara a cara.

La palabra “extraño”, sin embargo, tiene otro matiz en la era 2.0. El investigador Eusebio Megías, director del Centro Reina Sofía sobre adolescencia y Juventud, cree que el “primer error” que pueden cometer los padres es no comprender que las reglas digitales son otras. “En Internet cambian los conceptos de intimidad y amistad. Para los adultos, son valores que hay que preservar. Para un adolescente, son algo que acomodan según el momento y objetivo. No hay que olvidar que estar en la red es estar en el escaparate”.

Más de la mitad de los padres autoriza a sus hijos a navegar en cualquier momento, sin supervisión alguna. La mitad de los padres —un 54%— habla con sus hijos sobre las posibles consecuencias negativas de visitar páginas “inadecuadas” y el 62% revisa los sitios por los que han navegado los menores. Sin embargo, la única medida de seguridad extendida es la instalación de un software para prevenir virus, sin contar con ningún tipo de programa que bloquee o efectúe un seguimiento de las páginas. Es que, pese a las revisiones, los padres parecen confiar en el uso que sus hijos hacen de Internet. Más de la mitad les autoriza a navegar en cualquier momento, sin supervisión alguna, aunque pocos —menos del 15%— permiten que sus hijos hagan compras en la red.

¿Qué has hecho durante los últimos 12 meses? Las respuestas de los consultados.

Para Raúl de la Cruz- Linacero, experto en hábitos de jóvenes en Internet y fundador de páginas dirigidas a ellos comoKeepunto.com, los padres no deben tener miedo de las nuevas tecnologías, mucho menos prohibirlas. “Usan Internet para todo. No solo para buscar información, sino para hacer deberes, jugar, ver películas, divertirse, charlar… Lo hacen absolutamente todo en la red. No puedes poner puertas al campo; tienes que enseñarles a estar dentro del campo”.

Lo básico, destaca De la Cruz-Linacero, ya se ha dicho “por todos los medios”: no compartir fotos íntimas ni información sensible, como datos personales (dirección, teléfono, rutinas) o financieros. “Nos guste o no, tenemos que asumir que los jóvenes son animales eminentemente sociales, más que nosotros a su edad: en el mundo online, con 200 amigos virtuales, y en el offline, con 50″.

La frecuencia de uso aumenta con la edad:el 83% de los mayores de 15 años utiliza Internet todos los días y más del 90% tiene redes sociales y correo electrónico. La encuesta se ha dividido en dos cuestionarios: para adultos con hijos de 10 a 17 años (1.006 entrevistas) y para los propios menores (1.506 entrevistas).

Fuente : http://politica.elpais.com/politica/2014/11/03/actualidad/1415035924_570463.html

http://ep00.epimg.net/descargables/2014/11/03/0a2ef9547070a33ffbb066d04c48ce69.pdf

Videojuegos: cuando el escenario es la vida diaria

Como venimos comentando en este blog, cada vez queda más claro que los videojuegos pueden dejar de ser un mero pasatiempo con oscuros matices de incitación a la pereza y a la violencia para convertirse en un espacio que promueva la química de las emociones y los sentimientos  con los pensamientos, para ser usados en contextos en los que lo lúdico devenga terapéutico. Lo esencial en un videojuego es la experiencia de interacción y la toma de decisiones por lo que  es un reto y una oportunidad para el abordaje de cuestiones relacionadas con la salud mental entendida como esa capacidad de “trabajar y amar” de la que hablaba Freud.

El artículo que reproducimos, publicado en El País, sin hacer referencia a la utilidad que estos juegos podrían tener, nos ilustra en este cambio de paradigma que nos parece muy prometedor y en los que psicólogos tendremos mucho para decir.

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“El juego consiste en hacer desaparecer los objetos que recuerdan a un ser querido que acaba de fallecer. O en decidir entre dedicar tiempo a la pareja, tu hijo, o al trabajo. O en descubrir los secretos de padres y hermana rebuscando en sus cosas. Ya no basta con pegar tiros, salvar a la princesa o explorar el universo. Tres videojuegos independientes de reciente creación abren una puerta en la industria a un campo por explorar más allá de Los Sims: la vida real.

En Fragments of Him(SassyBot Studio), la muerte es un cepillo de dientes usado. Una toalla a medio doblar. Una postal arrugada. Algo que reside en lo más pequeño, en los objetos que deja tras de sí la persona amada… que deben eliminarse mientras se recuerda por última vez lo vivido juntos, en un doloroso ejercicio de expiación. Esa es la premisa de un juego ideado para una game jam —competición online de videojuegos creados en pocos días— y ahora un lanzamiento en toda regla que prepara un reducido equipo indie liderado por Mata Haggis, profesor de narrativa en videojuegos de la universidad de Breda (Holanda) y exdiseñador de superproducciones como Alien vs predator o Burnout Paradise

Haggis está convencido de que este tipo de juegos abren un mercado nuevo. El reciente auge del PC en cuota de mercado, la deriva de las consolas a lo indie y la cambiante demografía del jugador medio (35 años, hombre o mujer) está permitiendo el nacimiento de estas experiencias:

Hay gente que cree que los videojuegos tienen que ser divertidos. No me parece mal y además es una opinión que cuenta con sólidos argumentos. Pero creo que ahora estamos viviendo una diversificación y expansión del medio. Es más, creo que los juegos realistas son el camino para encontrar un público aún mayor”.

Lo mismo opina Kent Hudson, único desarrollador de The Novelist (Orthogonal Games). En su pieza (definida por la crítica como “una ficción interactiva disfrazada”), Dan Kaplan es un escritor en ciernes que se marcha de vacaciones con su familia para tratar de sacudirse un bloqueo creativo. Las elecciones tomadas durante el transcurso del verano condicionarán toda su vida. ¿Puede Dan avanzar en su trabajo, salvar la relación con su esposa y atender las necesidades de su hijo? El jugador decide, porque la verdadera pregunta es: ¿Qué revela eso sobre su vida?

Hay una amplia audiencia para este tipo de juegos, hay mucha más gente que puede sentirse cercana a esto que a uno de disparos”, explica el creador, que —la historia se repite— abandonó la industria y sagas como BioShockGame en 2011 para explorar un terreno creativo más libre.”

Los diseñadores, ambos ya entrados en la treintena, tienen una referencia común, aunque quizás involuntaria. En agosto de 2013, GoneHome  (The Fullbright Company) revolucionó el campo de la narrativa con un videojuego en primera persona que prescindía de cualquier tipo de batalla o actividad paranormal habituales en este estilo, el mismo de clásicos como Counter strike. El jugador debe recorrer en total libertad una mansión vacía en mitad de una tormenta (un guiño a los juegos de terror ) para descubrir qué ha sido de su familia. Pero no se encontrará con la matanza de turno, sino con algo quizás más aterrador: los secretos que guardan bajo llave las personas que en teoría uno debería conocer más a fondo. “Gone home” ganó el premio Bafta del sector interactivo al mejor debut

El juego creado por un equipo de cuatro personas, con Steve Gaynor (BioShock Infinite) a la cabeza, fue finalista a la mejor narrativa en el Independent Games Festival y ganadora de un premio Bafta de los videojuegos al mejor debut. Su sutil narración de una relación homosexual adolescente en 1995, con una cuidada banda sonora de grunge  y nostálgicos trazos de su tiempo —cassetes o una pila de vídeos de Expediente X— le valió ser considerada por The New York Times “la mejor historia de amor en videojuegos jamás contada”. Aunque la compañía no hace público el número de descargas alcanzadas, la reciente salida de una edición especial del juego, el merchandising y la preparación de un nuevo proyecto dan cuenta de su éxito.

El secreto parece ser su innovadora correspondencia con las emociones a las que deben enfrentarse los jugadores en su vida diaria. “En la demo, mucha gente llegaba al baño y se daba cuenta de que [con la marcha del ser querido] ya no había necesidad de tener dos toallas. En el juego, puedes decidir hacer desaparecer ese objeto. En el mundo real harías con todo una caja, lo embalarías y te desharías de ello”, explica Haggis, líder de Fragments of him. Kent Hudson, por su parte, consultó con un grupo de amigos cercanos sus experiencias como padres (él no lo es) y la dificultad de conciliar pasión creativa y vida familiar.

Creo que hay mucha gente ahí fuera que piensa: ‘Bien, ya he jugado como un marine espacial, ¿ahora qué?”, reflexiona Haggis. Ahora, superar la muerte de la pareja, descubrir qué ha sido de una hermana, elegir entre amor y trabajo. Ahora, la vida real, tan poco ordinaria”.

FUENTE : http://cultura.elpais.com/cultura/2014/08/21/actualidad/1408645209_010346.html

Mi semana con Marylin

Marilyn by Cartier-Bresson

Basada en  las memorias de Colin Clark que relatan la experiencia de ser el tercer asistente de dirección de una película con Marylin de protagonista concretamente ,  El principe y la corista , la película transcurre plácidamente entre dialogos breves y referencias  a citas de la actriz del tipo:

“Los hombres se acuestan con Marylin y se despiertan conmigo”.

Colin vive su semana mágica en contacto con la que era una de las mayores estrellas de Hollywood en franco enfrentamiento con Laurence Olivier.
Una impecable Michelle Williams interpreta a la actriz en sus diarios devaneos e inseguridades tratando de interpretarse a sí misma en cada detalle de su  personaje.
Una película que se deja ver, más cercana a una serie de televisión que a un film, sorprendiendo porque aún haya alguien que tenga algo para decir y que no se haya ya dicho del fenómeno MM.

Medio siglo después de su muerte Marilyn parece más viva que nunca.
Pero nuestro mundo no es el del cine sino el de la mente y “la Monroe” siempre nos ha llamado la atención, quizás porque arrastramos  muchos interrogantes relativos al rol que los psicoanalistas y el psiconanálisis jugaron en su corta y escindida vida.
Concretamente en ese 1957, Marylin  consulta a Anna Freud derivada por su analista en ese momento, Marianne Kris,  que no puede viajar para atenderla en medio de la crisis nerviosa provocada, como siempre, por las presiones del rodaje sumado a la desaparición de Arthur Miller y a un aborto espontáneo.
En los archivos del Centro Anna Freud su ficha dice :”Inestabilidad emocional, impulsividad exagerada, necesidad constante de aprobación exterior, no tolera la soledad, tendencia a las depresiones en caso de rechazo, paranoica con brotes de esquizofrenia.” Un rosario de contraindicaciones para pensar en un proceso psicoanalitico y eso sin considerar sus acting out sexuales y su adicción al alcohol y los barbituricos.
En la película, casi se caricaturiza el rol de Paula Strasberg como  actor coach en un “tu sabes, tu puedes, tu eres la mejor” que haría palidecer a Claudio Naranjo. Quizás a 25.000U$S la semana como cobraba en aquel 1957 yo también mentiría tan descaradamente ¿O no? porque era evidente que ni sabía, ni podía, ni era la mejor. Pero el Actor´s Studio y su método Stanislavsky pulido por Lee Strasberg no se sentía capaz de decirle que no. “Sacar lo que tienes adentro, tu propia historia” para construir un personaje es una trampa cuando solo tienes una imágen, cuando solo eres imágen.
Su último analista y quizás el más culpable en esta historia-Ralph Greeson– se preguntaba el porqué de la fascinación de Marylin por su propia imágen, su deseo de ser fotografiada que contradecía su pánico escenico. ” Es que “no tengo que decir nada, no tengo que hablar” , frente a una cámara las escenas debían ser repetidas casi 30 veces cuando lo normal es 5, mientras tanto era capaz de someterse sin problemas a interminables sesiones de fotos con algunos de los más prestigiosos fotógrafos de la época, con resultados siempre espectaculares, desde Milton Greene a Henri Cartier Bresson, Richard Avedon o Bert Stern. Treinta años después , en los 90, es probable que otra hubiera sido su vida, nadie la hubiera empujado al celuloide, hubiera vivido tranquila y neuróticamente como modelo, pero en los 50/60 no era ni el momento ni el lugar. La “estrella del psicoanalisis”,   no realiza ningún diagnóstico en esos 30 meses de tratamiento, hasta el 4 de Agosto de 1960, fecha del ¿suicidio? de la Monroe.”Aunque tiene el aspecto de una toxicómana no encaja en esa categoría, tiene 34 años y sigue funcionando con la idea de que es una niña pequeña”, apunta. Greeson va rompiendo todas y cada una de las bases del encuadre, la recibe todos los días, a veces hasta cuatro horas diarias, inclusive festivos, la autoriza a que lo llame a todas horas, tanto de día como de noche y hasta la aloja en su casa y la presenta a sus hijos, la lleva de vacaciones con su familia; gestiona sus relaciones amorosas con Yves Montand, Arthur Miller, los hermanos Kennedy y Sinatra. Finalmente, se convierte en el representante de su carrera, garantizando al estudio Fox que controlará su impuntualidad crónica, según ella porque “si te esperan garantizas que te querrán”.

Cualquier terapeuta que haya tratado un paciente de estas características sabe de esa demanda constante que requiere del NO como terapia, casi en exclusiva, generalmente seguido de un abandono del tratamiento ante la imposibilidad de consolidar una alianza terapéutica.
El analista, decía Lacan, debe renunciar a la posición del Amo,  el discurso del amo es el reverso del discurso del analista. El analista, en la transferencia, ocupa un lugar de poder respecto de su paciente, pero debe renunciar a utilizarlo para su provecho personal ó para sugestionar a su paciente, limitándose a acompañarlo en su intento de atravesar su fantasma.
Greenson seducido por la idea de convertirse en el que “cura” a la mujer más famosa del mundo (aunque también por intereses económicos) chocará con la deontología más básica y con las elementales reglas de esta profesión.
Onfray se retuerce de felicidad en su sillón de filósofo”anti”.
La terapia continuó cada vez más intensa y caótica; el rodaje de “Vidas rebeldes”, durante el verano de 1959, fue otro desastre: depresión, comas etílicos y hospitalización. “Ante todo, me esfuerzo por ayudarla a que deje de sentirse sola, para evitar que busque una salida en las drogas o frecuentando a personas destructivas. Es el tipo de terapia que se adopta con una adolescente que requiere consejos, afecto y firmeza”, se justificaba.
¿El trastorno límite de Marylin (en términos actuales) era tratable?
¿Había alguna posibilidad, alguna salida a esa patología de borde avalada, sustentada y legitimada por toda una “industria”?.
Creería que no, que la pulsión de muerte, representada por un prematuro miedo a envejecer ( “No quiero envejecer. Quiero ser siempre como soy hoy. Sigo sin saber actuar. En el momento en que mi cara no esté a la altura y, cuando mi cuerpo siga el mismo camino, entonces no seré ya nada. Nada en absoluto”) no dejaba espacio para nada que no fuera imagen vacía.
Cerca del final, Marilyn, que había seducido y manipulado por su sufrimiento “real” a sus maridos, amantes, amigos y terapeutas, ejerce sobre Greenson una fascinación especial. El propio Greenson le confiesa a Anna Freud: “Se ha convertido en una mujer paranoide y muy enferma. Puede usted imaginar lo difícil que es tratar a una actriz de Hollywood, a alguien que se encuentra completamente sola en el mundo, pero que, al mismo tiempo, es una gran celebridad”.
Marilyn y el que ella llama su “salvador” entran juntos entonces en lo que la psiquiatría denomina “folieux a deux”.
Cada cual asume los síntomas del otro, él evita a los pacientes y pasa su tiempo en los pasillos de los estudios de la Fox, cediendo por una especie de complejo de Pigmalión. Pero, tras dos años de una enorme atención, Greenson se cansa y huye a Europa, como lo hizo Miller, como lo hicieron todos.
Marilyn, murió dos meses después. Está claro que Greenson no mató a su paciente, pero quizás eso no nos alcance a la hora de valorar cuál debe ser nuestro rol como terapeutas en patologías “de borde”, quizás debamos trabajar en nuestros obstáculos y en nuestras posibilidades reales y sobre todo ejercer una crítica despiadada  de nuestro rol como antesala de una intervención eficaz.
Por suerte para nosotros, pobres psicoterapeutas y psicoanalistas, Marylin Monroe solo hubo y habrá una.

No podemos tener hijos ¿adoptamos?

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“Niños”: Foto de Cartier-Bresson

“Ann, su madre biológica, la cuidó durante seis semanas en un albergue antes de darla en adopción porque tenía 17 años y todo el miedo del universo. Se conocieron —se encontró de pronto con un hermano y tías bulliciosas—, se cayeron bien. Jeanette reconoció en su madre rasgos propios como la autosuficiencia: “Soy de esas personas que prefiere caminar a esperar el autobús”.

En las últimas páginas de la autobiografía, Winterson narra un desenlace sorprendente. Necesitaba una respuesta, no una madre. “Es difícil”, confiesa, “mantener una relación con alguien con quien no tienes mucho en común y apenas conoces. No creo que nos hagamos íntimas pero hemos asentado algo importante para ambas. La biología es solo una parte pequeña de la historia. Ahora está de moda la ciencia que todo lo hace genético, pero cómo vivimos te forma tanto como quién eres o cuándo naces. La vida no es algo fijado”. En un encuento con Ann, se sorprende detestando que su madre biológica critique a la señora Winterson. “Era un monstruo, pero era mi monstruo”. Y reconoce: “Estoy en paz con ella desde este libro”

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/02/actualidad/1333370789_302584.html

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Desde la biología se define a la imposibilidad de tener hijos como “infertilidad”, desde la psicología intentaremos buscar puntos de coincidencias en estas cuestiones, en principio enfrentadas:

1º) Las dificultades para concebir se pueden entender como  problemas de la pareja, sea cual fuere el miembro que las presenta.-

2) Las dificultades para concebir se ven como un problema del que las padece, despierta sentimientos y sensaciones en el miembro infértil y en el fértil, renuncias, duelos para ambos, pero con características distintas en cada uno de ellos.-

Ahora bien:

En nuestra sociedad, aunque cada vez menos afortunadamente, la responsabilidad por problemas en la concepción suele recaer en la mujer.

En el caso del hombre existe en el imaginario colectivo una asociación entre infertilidad e impotencia que suele agravar la herida narcicísta que se produce tras el diagnóstico; otro imaginario  frecuentemente ligado a la concepción es el de la “sexualidad”.

En este contexto,  la adopción  se asienta sobre las expectativas que cada uno de los miembros de la pareja tiene  relativas a la descendencia,  a la demanda de las familias de origen, etc… Este peso familiar incluye todo lo mítico:  lo que se ha dicho o no en el tema de “tener hijos” en cada familia.

Freud nos habla en Totem y Tabú de la ley del padre que adquiere su vigencia en su ausencia, marcando inconscientemente aquello que se transmite, ese actuar desde la ausencia también  ocurre con la novela familiar.

Esa historia sobre  saberes ocultos acerca de otros hijos no reconocidos,  parejas sin hijos, solterías repetidas, familias numerosas, etc..el “Cien años de Soledad” de cada familia….

Desde esta perspectiva, frente a la decisión de adoptar es importante tomar en cuenta el árbol genealógico de cada uno de los miembros de la pareja para desentrañar : lugar del hombre, lugar de la mujer, importancia de la constitución de una pareja, repetición de normas de familia de origen, qué es propio y qué ajeno.

Lo importante es comprender que lugar viene a ocupar éste hijo adoptado, que vínculo se repite.

Otro punto es la ambivalencia: sobrecompensar el polo del “amor” puede a veces ocultar el otro polo  la renuncia” por TU culpa”.

Esto es especialmente visible en el caso de infertilidad masculina: “Yo lo quería a él por eso acepté la “esterilidad”…. es muy importante deshacer esa falacia, trabajar el “acá no pasó nada”;   analizar la situación  para que la pareja pueda asumir su decisión de adoptar sin negar los sentimientos hostiles que ésto genera, los cuales no suelen estar conscientes ni presentes en lo que dicen.-

En cada miembro de la pareja se mueven distintos imaginarios:

a) En el caso del miembro que no puede concebir:

– no saber cómo hubiera sido un hijo propio

– no saber si el otro podrá tener hijos con otro partenaire o si lo hará, o si debe permitirlo

– no saber si el otro permanece dentro de la pareja por miedo a herir

– no saber si el otro hubiera consolidado esa relación de haber conocido el problema antes

– Otros ” no saberes”

b) En caso del miembro fértil:

No saber si es “justo”renunciar tener un hijo propio por el otro

– No saber como hubiera sido un hijo concebido por sí mismo

– No saber si hubiese elegido a éste partenaire en caso de conocer el problema.

En definitiva: estamos hablando de un DUELO por un proyecto (tener un hijo propio)de cuya correcta resolución depende el futuro de la decisión de adoptar que se transforma en otro proyecto.

En un momento social en que existe tanta “oferta”: tratamientos de fertilización asistida, implantación de ovulos, adopciones de niños de etnias diferentes a las de los padres, tomar en cuenta COMO, CUANDO, POR QUE y PARA QUE se decide adoptar o insistir en tener un hijo, evita que ese SI de la cultura en respuesta al NO de la biología, traiga como consecuencia conflictos de pareja o en relación al niño adoptado, con posterioridad.-

Conclusión: Antes de decidir adoptar o someterse a alguna otra forma de concebir es importante ahondar en las posibles situaciones no resueltas  de cada uno de los miembros de la pareja para discriminar una vez más y como casi siempre lo “urgente” de lo ” importante”.-

Bibliografía:

Doltó, Francoise: Dialogos en Quebec

Freud S : Totem y Tabú.

Freud S : Introducción al narcicismo

Bowlby J: El vínculo afectivo

Mannoni, M: El niño su enfermedad y los otros

Conjurar la tristeza con píldoras

Los antidepresivos se convierten en el principal recurso para pacientes con malestar emocional – Los ciudadanos se vuelven intolerantes al sufrimiento y ven la felicidad como un derecho

Nadie le ha pedido explicaciones, pero prefiere estar ligeramente enferma a confesar que se siente infeliz. Sara entró hace unos días por la puerta de la consulta diciendo al doctor que se encontraba cada día más triste sin saber por qué y salió de allí con la receta de un conocido antidepresivo. No es algo excepcional. Sara forma ya parte de la estadística.

Son muchos los pacientes aquejados de malestar emocional que, gracias a una medicación controlada, son capaces de asumir los claroscuros de su vida. Aunque lo suyo no sea una depresión. Por fortuna para ellos, porque la depresión clínica, endógena o exógena, es un mal profundo del que cuesta salir.

Los antidepresivos más usados, desde la fluoxetina (el célebre Prozac) a los de última generación, se diseñan pensando en los enfermos reales. Sin embargo, la gran paradoja es que también se benefician de este arsenal farmacológico personas con leves cuadros depresivos o con dificultades emocionales. Personas que no deberían tomarlos en sentido estricto, pero que de hecho los consumen porque se los recetan.”No me importa hacer autocrítica: no siempre los recetamos para los verdaderos enfermos, sino para pacientes con otro tipo de sufrimiento. Y lo hacemos así porque funcionan”, reconoce el psiquiatra del hospital Clinic de Barcelona Víctor Navarro. “No sabemos bien por qué les ayuda, porque es algo que no está avalado por estudios ni por la literatura médica, pero de hecho atenúa su situación”, añade.

Pese a todo, hay especialistas que consideran que para una mayoría de pacientes esos fármacos o son inútiles o actúan como meros placebos.

El debate está ahí: ¿deben los médicos exigir que se padezca una profunda depresión para recetar antidepresivos o debe extenderse su influencia a los que sufren una tristeza inexplicable o en algunos casos lógica por haber sufrido una pérdida real?

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En muchos malestares subyacen problemas adaptativos. Todo el mundo se está adaptando a algo, a una nueva responsabilidad o relación, a un nuevo jefe. Pero junto a esa realidad, Eudoxia Gay, ex coordinadora de Salud Mental de la provincia de Córdoba, sostiene que crece también la sensación de que el sufrimiento o la excesiva dificultad resultan ya intolerables. “Falta mucho aguante. En vez de afirmar: ‘Me siento hecho polvo porque me han traicionado o mentido, o porque he fracasado, o me han prejubilado’, la tendencia es que se recurre a la enfermedad para borrar con un analgésico nuestros resentimientos, odios, inseguridades”, argumenta. “En parte, los responsables somos los sanitarios, al medicar ese malestar”, admite Gay, miembro del patronato de la Fundación Castilla del Pino.

Naturalmente, cada caso es único. “Cuando no se está bien, y se tienen alteraciones que los requieren, los fármacos son una opción eficaz”. La psiquiatra piensa, sin embargo, que este culto al dios medicamento, esta atracción fatal por las farmacias, no es inocente. “Las mismas compañías aseguradoras no quieren hablar de tristezas y desánimos, por hondos que sean, y si se produce una baja al trabajo tiene que haber una enfermedad que la justifique”, continúa.

¿Qué está pasando? A las consultas llega cada vez más gente cargada de problemas existenciales.

“El riesgo es que no se elaboren los conflictos, y que surja una cronicidad en el cuadro depresivo. Y que al buscar la solución, surja la dependencia”, advierte la psiquiatra Eudoxia Gay. “Sería genial que hubiera más psicólogos en la Seguridad Social y que los pacientes, una vez pasado el estado lloroso inicial, contaran con ayuda especializada para solucionar por sí mismos sus problemas”, declara Víctor Navarro por su parte  “Pero tenemos que jugar con lo que hay, y no puedes dejar a la gente sin nada”. A muchos una psicoterapia les serviría más que una pastilla, “pero hay pacientes que no pueden permitirse pagar un psicólogo privado. En cuanto a otros, vemos de antemano, por su escasa disposición, que no se van a prestar a ninguna terapia”, añade Navarro.

“Eso no excluye que expliquemos al paciente que está triste por un hecho objetivo (una pérdida, un trauma, un disgusto grande), que va a seguir triste a pesar de la medicación. La tristeza lógica no se puede eliminar, y el antidepresivo lo único que hará será suavizar el duelo. Si se ha muerto su madre hace poco y va al cine con unos amigos, por ejemplo, podrá concentrarse en la película y evadirse unas horas,

La gama de psicofármacos, clasificados por familias, es amplia: antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos, hipnóticos, antiepilépticos… De ellos, los más consumidos son los antidepresivos y los ansiolíticos. En una década, el uso de los ansiolíticos por excelencia, las benzodiacepinas, se ha duplicado. Aunque las benzodiacepinas no se recetan sólo para trastornos de ansiedad, ese es el uso más extendido de este tipo de fármacos cada vez más democrático. En uno de los últimos estudios facilitado por la Agencia Española del Medicamento, se menciona que uno de cada diez españoles adultos reconoce haber tomado algún medicamento de esta familia de forma esporádica o continuada. Entre los antidepresivos, uno de los principios activos más recetados en estos momentos es escitalopram. Pasada la fiebre inicial por el Prozac que aún subsiste, uno de cada tres pacientes a los que se les prescribe ahora antidepresivos toma probablemente un preparado de escitalopram. De cualquier modo, los más usados son los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), de los que según los últimos datos disponibles se venden al año más de 15 millones de envases. Si a estos se suman los de otros antidepresivos, el consumo anual sobrepasa los 24 millones de cajas.

En medio de esta necesidad creciente de un ansiolítico o un antidepresivo, Gay teme que se desatienda a los psicóticos, justamente los que no se creen enfermos, mientras que otros, los neuróticos o deprimidos, copan las consultas.

Fuente:http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Conjurar/tristeza/pildoras/elpepusoc/20100406elpepisoc_1/Tes

autor: I. de la Fuente

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Me parece estupendo que un artículo sobre este tema ocupe un espacio en un periódico como El País.

En este blog hemos hablado en distintas oportunidades del uso incorrecto de la medicación y de la dificultad en detectar y soportar emociones y sentimientos ligadas a la pena y la tristeza . No obstante debemos precisar que no se trata solo de hablar de la “orientación al exito” de las sociedades occidentales ni de añadir algo obvio como el dato de que  saturar de serotonina al cerebro es inútil si hemos perdido el norte.

Como casi todo, estas conductas se enmarcan en un escenario en el que aseguradoras y farmacéuticas mantienen cautivo un publico consumidor e instalan en los ámbitos académicos “tendencias” que avalan la intervención conductual y farmacológica para garantizar operadores.

La medicalización del malestar no se sostiene sin una filosofía de la salud y la enfermedad mental.

Es claro que sería mejor tener más psicólogos en la Seguridad Social,  aunque sea para no aumentar el gasto en medicamentos…no ya porque  evitaría iatrogenias y cronicidades. En España existen 4 psicólogos cada 100.000 hab. cuando la media europea es de 11 cada 100.000. ¿Que rázon hay?

Se debe trabajar la imagen social de la psicología, incluso con otros miembros del equipo de salud; un psicólogo no solo es alguien que puede favorecer resultados positivos a la hora de llamar las cosas por su nombre. También es  alguien entrenado para el diagnóstico.Uno de los consultados dice : “se ve de antemano que no hay aceptación de la psicoterapia”¿??…y ¿como evalúa este profesional la analizabilidad de ese paciente? ¿Usando el consabido: yo no estoy loco, deme algo que me haga sentir mejor? ¿que técnica utiliza para decidir cuál es la mejor estrategia?.

Sin embargo, si ese mismo paciente solicita antibioticos para un dolor de garganta porque “tiene que sentirse bien” para ir a trabajar, el medico no los recetará si no lo considera procedente.

¿Que cambia y por qué?

Es   interesante lo que dice uno de los profesionales consultados respecto de que tanto “ruido”  provocado por consultas colapsadas por el “malestar de la subjetividad no respetada”, hace que los cuadros psicóticos que necesitan medicación no opinable se pierdan por falta de una correcta visión.

Y ya sabemos los riesgos que esto supone.

De lo que se trata, una vez más, es de llamar a las “cosas por su nombre”. ¿Es esto posible en la sociedad del miedo?