“Keep calm” Solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y el estrés de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que, con gran dificultad, nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero ¿Por qué ese aumento de ansiedad?, debiéramos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica.Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  Papá Noel, un año que termina. Un obligado impasse en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

 El estrés y la ansiedad son más difíciles de controlar una vez que se han detonado, por lo que la clave está en tratar de prevenirlos:

1 . Se consciente de tus sentimientos: si ha habido una pérdida reciente o si extrañas la presencia de alguien es natural sentirse apenado. Y esta OK darse tiempo para llorar y expresar lo que se siente.

2. Sé realista: las fiestas no tienen porque ser perfectas o justo como fueron el año pasado.

3. Deja de lado las diferencias: Trata de aceptar que tu familia y tus amigos son como son, a pesar de que no alcanzan tus expectativas. Deja de lado las ofensas hasta que surja otro momento más propicio para discutirlas.  Y entiende si otros se tensionan, puede que también esten sufriendo los efectos del estrés de las fiestas.-

 4. Arma un presupuesto: Decide de antemano cuanto vas a gastar y mantente dentro de ese presupuesto. No compres felicidad con una avalancha de regalos.-
5. Aprende a decir NO:  no es posible participar en cada propuesta de reunión o cena o evento. Trata de mantener espacios libres en tu agenda.
6. No abandones tus hábitos saludables: comer algo saludable antes de ir a un evento, dormir lo suficiente  e incorporar actividad física.-
7. Mantén espacios libres: lee un libro, escucha música, camina….solo 15 minutos solo sin distracciones puede ser muy refrescante, encuentra algo para hacer que te ayude a aclarar tu mente, enlentecer tu respiración y restaurar un estado de paz interior.-
8. Busca ayuda profesional: Si a pesar de tus esfuerzos, te encuentras triste o ansioso en forma persistente, lleno de quejas, con problemas para dormir, irritable y desesperanzado e incpaz de enfrentar la rutina y estos síntomas son duraderos , haz una consulta con un profesional de la salu mental.-

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad.-

¿Qué es el mindfulness?

 

Mindfulness es conciencia plena,  atención centrada en el “aquí y ahora”, de forma voluntaria y sin juzgar la experiencia.

Si caminamos en forma consciente, podemos darnos cuenta de cada pequeño detalle, de todo lo que hay a nuestro alrededor, en vez de estar centrados en qué vamos a hacer cuando lleguemos a casa.

En la actualidad, el mindfulness está siendo utilizado gran en el ámbito terapéutico como complemento de las psicoterapias de objetivo limitado para síntomas como la fobia social, la ansiedad, el trastorno límite o la depresión

¿Qué se trabaja?

  1. Estar presente en el aquí y el ahora: Aprender a vivir momento a momento y verlo todo de una nueva forma, sin juzgar, conectando con la vida en vez de pasar por ella sin apenas darnos cuenta. Por ejemplo,puedes durante cinco minutos al día mirar a tu alrededor decidiendo por tí mismo a qué prefieres prestarle atención.Las prácticas de este estilo no solo son responsables de cambios estructurales en el cerebro, sino que también mejorando nuestro percepción de calidad de vida. La respiración es central en este proceso, aprende a respirar plena y profundamente y ayudarás a generar las condiciones que te permitan conectar con tu realidad.-
  2. Aceptar y responder: Las prácticas del mindfulness son sencillas y permiten el relajamiento progresivo hasta lograr una sensación de tranquilidad nos ayudan a relajarnos adquiriendo poco a poco una sensación de paz y tranquilidad. Inclinar el cuerpo intentando tocar los pies con las manos y  estirando los músculos, libera la tensión, ayuda a aumentar la movilidad de la columna y ejercita los abdominales. También es muy útil conectar con las emociones negativas: ira, temor, tratando de entender que peligro ven, a qué responden y que necesitan para calmarse.-
  3. Darse cuenta: Es la estrategia central. Para entrenarse, es útil caminar concientemente durante el mayor tiempo posible, notando como el talón se separa del suelo y como el peso se va desplazando hacia la otra pierna
  4. Simplemente ser: Llegar a ser en vez de hacer puede librarnos de la mente que se preocupa y ayudarnos a saborear cada momento cuando llega. De esta forma cada vez seremos más capaces de aceptar las cosas como son. Por ejemplo puedes dedicarte a observar un paisaje, una fotografía, una parte de tu cuerpo, casi como un escaner.-
  5. Comer con plena conciencia: Prestando atención a lo que estamos comiendo, disfrutándolo, nos proporciona una sensación increíble de placer, bienestar. Comer no debería ser un acto reflejo sino una experiencia sensorial, la comida debe ser saboreada tanto por la mente como por el cuerpo. Aún en el corto recreo laboral, intentar atención plena sobre olores, sabores y colores es una práctica que avorece la reducción de la tensión laboral.-
  6. Gratitud y compasión: Ser agradecido con lo bueno que nos pasa en vez de centrarnos en lo que no va bien con atención plena, ayuda a generar una visión ética de la propia vida.

Vacaciones : aprender a descansar

 

 

Estamos acostumbrados a quejarnos  de nuestro trabajo pero cuando nos toca descansar nos sentimos liberados al principio  y poco después, ansiosos.

Tardamos en acostumbrarnos a no hacer nada, no sabemos que hacer con el cuerpo y mucho menos con la mente.

Ese es el origen de la hiperactividad que marca el tiempo libre de las vacaciones con actividades y compromisos sociales muchas veces agotadores.  Claro que el ocio tiene una veta activa de la que ya hemos hablado pero junto con este aspecto es imprescindible reservar tiempo para el descanso puro y duro.

Así de simple y así de imposible.

Tiempo para dormir, cuidarnos, mirar sin intervenir, relajarnos, permanecer callados.

Un antiguo cuento sirio habla de de un hombre que carga su camello para ir a la feria. El hombre es ambicioso  y va cargando al animal con cuanta mercancía encuentra. Enrolla primero tres alfombras, luego decenas de telas, luego espejos de nacar y juegos de té. Es una gran carga, pero como el camello parece aguantar el hombre sigue.Añade dos sacos enormes de  grano y fardos de té traídos de la India más  cuatro kilos de harina que su mujer acaba de moler.

El camello rezonga, pero el mercader se da cuenta de que hay sitio para colocar varias ánforas de miel de primera calidad. Está ya  a punto de partir cuando se levanta una suave brisa y una brizna de paja se deposita en la cima de esta montaña de mercancías, y el camello se desploma.

El mercader furioso, toma aquella misera brizna de paja y clama al cielo contra ella, asegurando que es la responsable de la muerte del animal.

Algo similar sucede con el cansancio psíquico. Lo acumulamos sin darnos cuenta, pensando que siempre podemos un poco más.

Entonces ante la perspectiva del verano habrá estar atento a las señales del cuerpo: mandíbula tensa, espalda encorvada, problemas intestinales, tos nerviosa, dolor lumbar, dolor de cabeza, bostezos continuos y a las señales internas: sensación de desamparo, de pérdida del control, irascibilidad, procastinación, falta de concentración, mal humor,  reacciones extremas…si se siente identificado con estos síntomas seguramente sus hábitos actuales favorecen el desequilibrio y la huida hacia adelante. Hay que tener cuidado con repetir el ciclo durante las vacaciones.

El rumor incesante que generan los pensamientos puede ser una de las causas del cansancio y de los problemas de relación que aparecen en las vacaciones. Aprender a vaciar la mente hace que nos sintamos más ligeros, más creativos y más enérgicos.

Algunas estrategias:

  • concentrarse solo en la respiración hasta vaciar la mente: siempre por la nariz y muy suavemente, inspirando hasta cuatro y espirando hasta ocho. Cualquier pensamiento que surja deberá ser aparcado. Para vivir SOLO se necesita respirar.
  • Levantarse sin el despertador y sin plan
  • Comer cuando se  tiene hambre
  • Salir de casa sin saber adonde se irá
  • Estar solo unos momentos al dia en silencio: sin musica, sin nadie
  • Eliminar portatiles, reproductores de musica y TV, usar  una libreta y anotar los estados de ánimo en cada actividad
  • Explorar los propios límites: hasta donde llego/hasta donde quiero llegar
  • Determinar uno mismo CUANDO DESCONECTAR: el “momento oportuno” nunca llega, hay que crearlo
  • Animarse a decir NO
  • Pactar con nuestra familia y animarlos a imitar estas conductas
  • No tener miedo a poner límites a la demanda de los hijos
  • No tener miedo a poner límites a las demandas de la vida social o familiar
  • Nutrir la creatividad: las horas en las que los pensamientos vagan promueven que ocurra lo nuevo

¿Qué se pierde cuando se “pierde” el tiempo?, conteste a esa pregunta.

…Puede que se sorprenda, permita que la vida suceda……..

Niños con altas capacidades: el “otro” fracaso escolar

Entrevista a Olga F. Carmona, experta en Diagnóstico y Atención psicológica de niños con altas capacidades:

Niños que desde bebés han resultado ser precoces, diferentes, con un carácter también distinto. Suelen ser niños que, a menudo, tienen mayor capacidad, pero si esto no se diagnostica a tiempo puede tener graves consecuencias, por ejemplo el fracaso escolar.

—¿En qué consiste tener altas capacidades? ¿Es lo mismo que ser superdotado?

—Altas Capacidades Intelectuales es un concepto que engloba, sobredotación, talento y precocidad intelectual. Simplificando mucho y para entenderlo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que los superdotados son aquellos niños que tienen un coeficiente de inteligencia igual o superior a 130. El superdotado posee una excepcionalidad muy superior en todas las áreas y aptitudes de la inteligencia, es la expresión máxima de la inteligencia humana.

Las personas con talento puntúan alto en una aptitud específica (talento simple) o en varias combinadas (talento complejo), pero están dentro de la media o incluso por debajo, en el resto de aptitudes. Por ejemplo, si tomamos como referencia el modelo de Inteligencias Múltiples de Gardner, un talento simple podría dar muy elevado en inteligencia corporal –cinestésica— como es el caso de los jugadores de fútbol, pero da normal o incluso bajo en el resto.

La precocidad intelectual definiría aquellos niños que adquirieron de forma temprana algunos hitos intelectuales o psicomotrices, por ejemplo comenzaron a hablar antes de los dos años o a escribir antes que el resto de sus compañeros de edad.

Todos los niños superdotados son precoces intelectualmente, pero no todos los precoces devienen en superdotados. Es decir, cabe esperar que algunos de esos niños precoces acaben por estabilizarse con el paso del tiempo, si bien no es lo más frecuente.

En ambos casos, tanto en el talento como en la sobredotación, la creatividad tiene un papel protagonista, ya que el perfil de estas personas es altamente creativo.

—Cómo se sabe que un niño tiene altas capacidades?

—A través de una evaluación completa hecha por expertos. Esta evaluación debe incluir coeficiente intelectual, creatividad, historia de vida y estado emocional, como mínimo.

 

—¿Cuáles son los síntomas más evidentes y a partir de qué edades se notan?

—En nuestra experiencia, suelen ser los padres los primeros en detectar que su hijo es diferente, ya que desde el mismo día que llegan al mundo ya muestran diferencias respecto a otros bebés: la forma de fijar la mirada, una atención muy precoz hacia los padres, duermen poco, son bebés muy demandantes, se sobrestimulan con facilidad, tienen un alto nivel de coordinación psicomotriz, levantan la cabeza antes del mes de vida, vocalizan dos sonidos diferentes sobre el mes y medio, dice su primera palabra hacia los 5 meses y a los 6 ya responden a su nombre.

Posteriormente aparecen otras características comunes a la mayoría de los superdotados:

Son muy intensos emocional y sensorialmente: La intensidad emocional desconcierta a los padres porque no entienden el exceso de emocionalidad en sus reacciones. La baja tolerancia a la frustración les hace estallar en rabietas descomunales, reaccionan de forma exagerada a una película triste o de miedo, muestran de forma precoz e intensa una enorme capacidad empática y un radical sentido de la justicia y la equidad.

Sensorialmente describen una característica poco conocida y aún menos entendida por los padres: la hipersensibilidad sensorial. Los padres describen que a su hijo le molesta la etiqueta de la ropa, los sonidos fuertes, las luces intensas…

Los niños altamente creativos y superdotados perciben la realidad de forma diferente: perciben muchos más inputs sensoriales que el resto de personas y además de forma aumentada. Esta característica puede afectar a cualquiera de los cinco sentidos: tacto, oído, olfato, vista y gusto o incluso a todos ellos.

También pueden exhibir hipersensibilidad psicomotriz, es decir, son niños muy movidos, con excedentes de energía, difíciles de agotar, entusiastas, y con una inabarcable necesidad de estar en actividad, sea física o cognitiva. Es muy frecuente el erróneo diagnóstico de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDA-H) en niños superdotados, ya que el aburrimiento les lleva a la desconexión y ponen su excedente de energía al servicio del movimiento, pero nada más lejos de la realidad ya que la capacidad de concentración de estos niños es tan intensa que muchos padres refieren que parecen sordos cuando están inmersos en una tarea de su interés.

Cuestionan la autoridad y las normas si éstas no están argumentadas y tienen sentido para ellos.

Les preocupan temas relacionados con la existencia a edades muy tempranas, la muerte, la existencia de Dios, nuestro origen, la justicia social.

Memoria prodigiosa, tanto a corto, como a la largo plazo y de todo tipo incluyendo la memoria eidética, que es la capacidad de recordar imágenes, sonidos y objetos con un nivel de detalle muy preciso y sin necesidad de usar mnemotecnia. Se da en niños superdotados y no se encuentra en adultos.

En la mayoría de los casos hacen un aprendizaje de la lectoescritura muy temprano y de forma autodidacta, cuando son escolarizados a los 3 años, muchos de ellos ya leen y escriben sin haber recibido estimulación ni aprendizajes previos.

Poseen un vocabulario preciso, rico y muy amplio para su edad.

Predilección por juegos de carácter cognitivo, tipo puzzles, legos, etc…

Son muy autocríticos, pefeccionistas y competitivos. Gran sentido de la independencia y por tanto, de la libertad. No resultan fáciles de educar especialmente en sistemas familiares y escolares rígidos y con exceso de normas.

Suelen ser muy distraídos fuera de aquello que les interesa. La explicación está en que estos niños conviven con un cerebro que percibe todo, todo el tiempo, por lo que tienen sobrecargas sensoriales y emocionales, desorganización personal, distracción, retraso en el procesamiento de la información menos relevante, bloqueos y fatiga mental.

Es común que los padres nos digan que no conciben como su inteligente hijo no es capaz de ponerse la camiseta del derecho o parecer «ido» cuando se le habla.

«Son niños que intelectualmente están en un lugar y emocionalmente en otro»

Su desarrollo sigue un curso desigual, lo que los psicólogos llamamos disincronía evolutiva, que consiste básicamente en que todas las áreas de su desarrollo no siguen una evolución paralela, de manera que un niños con alta capacidad puede estar preocupado por temas existenciales y a su vez reaccionar con una rabieta ante la pérdida de un juguete. Ocurre que intelectualmente está en un lugar y emocionalmente en otro.

También es frecuente que el niño quiera hacer cosas que ha pensado e imaginado pero que no puede hacerlas porque por su edad está limitado a nivel motriz, lo que produce una gran frustración y deriva en llantos de impotencia.

—¿Qué hacer cuando un niño tiene altas capacidades?

—Informarse todo lo posible para poder entender cuáles son las necesidades de su hijo, aceptarle. Vivirlo como un privilegio, no como un problema. Tener un hijo con alta capacidad es un regalo, no una enfermedad.

— No es infrecuente encontrar síntomas de ansiedad y depresión en niños no diagnosticados o no atendidos de acuerdo a sus necesidades.  En el sistema público, en general, los profesores carecen de la formación imprescindible para satisfacer la demanda de estos niños y son vividos como una carga o como un problema.

—¿Si unos padres sospechan que su hijo tiene altas capacidades, qué deberían hacer?

—Acudir lo antes posible a un experto para que confirme o no el diagnóstico. La detección a edades tempranas, favorece la canalización de todo su potencial y hace que los padres empiecen entender y a empatizar con las necesidades reales de su hijo.

Ser superdotado no es una característica, es una forma de ser y por ello, una forma diferente de entender y procesar la realidad.

En la infancia, esto puede resultar muy difícil porque perciben mucha más información de la que puede gestionar, el mundo se vuelve por momentos hostil, lento e incomprensible para ellos. Los otros niños tienen intereses muy diferentes a los suyos y no parecen comprenderles, incluso muchos padres que no saben que su hijo es distinto, intentan por todos los medios que se comporte de acuerdo al patrón establecido para la media de los niños de su edad, lo que da lugar a muchos desencuentros, soledades e infelicidad.

El nuevo paradigma de la superdotación y de las altas capacidades considera que las personas superdotadas constituyen el mayor capital humano de la sociedad, si sus dones y talentos se educan adecuadamente (Guía Científica de las Altas Capacidades, Gobierno de España).

Los padres somos la piedra angular en su desarrollo y su felicidad, aunque necesitamos el apoyo de otros profesionales y especialmente del sistema educativo para lograr que estos «niños-regalo» puedan desplegar todo su potencial y convertirse en inmensos bienes para sí mismos y para toda la sociedad.

Hay colegios que siguen centrados en los libros de texto como único material de aula, en que los niños acumulen contenidos, sin permitirles que los vivencien y establezcan un verdadero aprendizaje significativo.

Esta situación no puede ser más desmotivante para los niños con altas capacidades; ellos suelen tener intereses que no tienen porqué estar en el temario del curso y les limitamos a lo que aparece en los libros “porque han de hacer lo que los demás”, cuando sabemos que se aburren enormemente ante tareas monótonas y repetitivas que nos les supone ningún reto intelectual.

Estos alumnos necesitan que se les comprenda, que los adultos que les rodeamos entendamos que hemos darles espacios abiertos y flexibles donde dar rienda suelta a su creatividad e imaginación, poniendo todos los recursos necesarios a su alcance para que puedan desarrollar su talento.

De no hacerlo, serán niños que se sentirán incomprendidos, desubicados y desmotivados antes un entorno escolar que no le enriquece, sino que le ahoga, pudiendo llegar a presentarse cuadros de ansiedad, problemas de autoestima y de habilidades sociales, e incluso llegar a casos extremos de fracaso escolar.

“En definitiva, se trata de conocer en profundidad a cada niño que tenemos delante, saber cuáles son sus intereses, sus inquietudes y necesidades para, a partir de aquí, ir ofreciéndole los recursos que necesita en cada momento de su vida escolar.

El objetivo con estos niños es, además de estimular su capacidad intelectual, desarrollar todas esas cualidades que se engloban dentro de la llamada inteligencia emocional que les ayudará a sacar lo mejor de sí mismos y a integrarse de manera satisfactoria en su entorno”.

Fuente: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-estos-senales-presentan-ninos-altas-capacidades-201510151141_noticia.html?ref_m2w=https://www.facebook.com

Edición : Raquel Ferrari

 

Duelo, algunos tips

El duelo no es una “enfermedad”, por lo tanto, no podemos diagnosticarla siguiendo los criterios habituales; es una experiencia vital, una reacción sana y adaptativa frente a una pérdida que es necesario transitar sin necesidad de medicación, subjetiva o psicológica, que no da lugar a cambios somáticos y del que no se muere(…) tal vez, sea más correcto hablar de duelo patológico o normal y restringir al primero la categoría de enfermedad.-(Engel, 1961)

Duelo normal:

Síntomas cognitivos

  1. sentido de presencia
  2. pérdida de la autoestima
  3. preocupación por lo perdido y su posible recuperación
  4. Negación: “no puede ser verdad”
  5. Confusión (problemas de concentración y atención)

Síntomas emocionales:

  1. tristeza
  2. enfado(por no haber podido cambiar algo)
  3. impotencia
  4. shock
  5. alivio(sobre todo en enfermedades largas)
  6. fatiga (apatía)
  7. ansiedad (temor al futuro)
  8. culpa
  9. Soledad( emocional o social)

Sintomas conductuales

  1. trastornos del sueño
  2. trastornos de la alimentación
  3. suspirar
  4. aislamiento social
  5. soñar con lo perdido
  6. evitar recordatorios del fallecido
  7. llorar
  8. hiperactividad sosegada
  9. Buscar y llamar en voz alta
  10. Aislamiento social
  11. Visitar lugares o llevar consigo objetos que recuerdan la pérdida

Síntomas somáticos

  1. vacío en el estómago
  2. opresión en el pecho
  3. opresión en la garganta
  4. hipersensibilidad al ruido
  5. sensación de despersonalización
  6. falta de aire
  7. debilidad muscular
  8. sequedad de boca

(tomado de Worden, 1997)

Duelo complicado:

Implica procesos que tienden a cronificar la pérdida, su duración es excesiva, la persona es consciente de que no puede avanzar.

También incluye “duelos retrasados” la reacción emocional en el momento de la pérdida no fue suficiente y surge tiempo después,desencadenándose a través de alguna situación o recuerdo ej: ” en vacaciones siempre ibamos….”

O “duelos exagerados”: síntomas intensos e incapacitantes, trastornos ansiosos y depresivos, etc..

O “duelos enmascarados”: conductas desadaptativas o síntomas ( dolor de cabeza, alergias, problemas dermatológicos).-

Al abordar un duelo, lo consideraremos complicado cuando:

  1. Un acontecimiento aparentemente trivial desencadena una reacción exagerada
  2. En las sesiones de terapia apraecen temas de pérdidas en forma recurrente
  3. La persona experimenta un dolor intenso y reciente no importa el tiempo pasado ya
  4. Se detectan impulsos destructivos (hacia otros o hacia sí mismo)
  5. Se porducen cambios radicales de estilo de vida con un toque bizarro y evitación del lugares o pesonas ligadas al fallecido, que no mejoran ni permiten olvidar lo perdido.-
  6. Se imita a la persona muerta
  7. Aparece una tristeza “inexplicable” cada año en la misma época
  8. presencia de síntomas similares a los vividos por la persona fallecida
  9. Sentimiento que no evoluciona de vacío y desesperanza
  10. no hay un dia´logo interno sino un monólogo centrado en lo negativo
  11. pérdida de la autoestima

CONCLUSION:

El duelo puede o no ser una enfermedad. El proceso de duelo es un mecanismo de adaptación a una nueva situación y por lo tanto podemos definirlo como “normal” o “normalizado”.-

En algunos casos este proceso cursa con síntomas que pueden derivar en un trastorno por aparición de cambios en la frecuencia, tipo o duración de los mismos.-

Bibliografía:

Engel.GL: (1961): Is grief a disease En Psychosomatic medicine Vol.XXIII nº1

Neimeyer R:A (20029 . Aprender de la pérdida. Barcelona paidós

Worden, J.W (1997) El tratamiento del duelo:asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona. Paidós

Keep calm!…. solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y la presión de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que -con gran dificultad- nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero, ¿Por qué ese aumento de ansiedad?, podemos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica. Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  Papá Noel, un año que termina. Un obligado impase en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad.-

 

Keep calm!…. solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y la presión de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que -con gran dificultad- nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero, ¿por qué ese aumento de ansiedad?, debiéramos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica. Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  papá noel, un año que termina. Un obligado impase en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad