Psicoterapia Online : lo que necesitas saber

La posibilidad de acceder a una consulta psicológica vía Internet es una modalidad de apoyo psicológico  en franca expansión.

Utilizar las herramientas de Internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud, es ya una práctica consolidada, que merece ser analizada .

Curiosamente, a pesar de lo que pudiera parecer, la idea de la psicoterapia”a distancia” no es nueva. Sigmund Freud solía mantener asidua correspondencia con algunos pacientes, en aquellas ocasiones en las que consideraba que podía serles beneficioso. Hay amplia referencia a este hecho en sus escritos.

Y en los años ´60 se desarrollaron con mucho éxito, programas de asistencia telefónica para situaciones puntuales como por ejemplo, asistencia a personas en riesgo de cometer suicidio. En este sentido, es indudable la utilidad de un canal no presencial oral, tanto como sustituto ocasional de una psicoterapia presencial en una intervención en crisis- entre sesiones- o como opción en algunos casos .

Lo que hay que señalar es el impacto que  la distancia  establece en el encuadre psicoterapéutico tanto si hablamos de un canal a distancia oral o de un canal escrito vía e-mail o whatssapp. Lo primero que salta a la vista es que al perderse el contexto no verbal, se requieren habilidades de lectura y de expresión escrita altos, al tiempo que se pierden los dobles sentidos, los tonos de voz, etc…

Lógicamente estos obstáculos parecen  resolverse cuando se trata de psicoterapia mediada por ordenadores con aplicaciones como Skype o Facetime. En estos casos las ventajas son mayores en relación a las desventajas, no sólo en tanto en lo referente a la privacidad porque los diálogos están encriptados sino porque se recuperan aspectos de la meta comunicación, imprescindibles en cualquier vínculo terapéutico.

Si lo pensamos como un recurso, las ventajas son innegables en  los casos en que la persona se encuentra limitada en su capacidad de movilidad por alguna discapacidad o enfermedad crónica, está  inmuno deprimida o afectada por alguna enfermedad con alto riesgo de contagio , lo que limitaría sus desplazamientos; también en casos en los que se ha tenido que viajar a lugares en los que hay una distancia geográfica o de idioma para acceder a los recursos de salud mental disponibles en la zona. 

Visto así, es realmente interesante para el que se encuentra en estas situaciones, saber que puede disponer de alternativas para superar los obstáculos que el medio le impone e iniciar o continuar una psicoterapia o counselling psicológico.-

Establecidas estas condiciones preliminares, ¿Qué temas se pueden abordar on line con alguna garantía de éxito? Casi sin dudarlo, podemos decir que ésta modalidad de atención es útil cuando la demanda tiene que ver con, por ejemplo, problemas en adaptarse a cambios tanto puntuales (cambio de trabajo, mudanzas de país) – como relativos a crisis evolutivas (casamiento, embarazo,  adopciones, viudez, jubilación, síndrome del nido vacío).

Otros escenarios posibles incluyen, psicoterapia en casos de trastornos psicosomáticos- siempre como instancia previa a una sugerencia de psicoterapia presencial-;  casos en que la persona desee encarar un cambio de hábitos hacia conductas saludables, (alimentación, ejercicio físico), tanto porque lo desee como porque un cuadro clínico lo requiere (enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoidea, cáncer, etc..) o apoyo psicológico a enfermos crónicos o cuidadores informales de personas con dependencia que no tienen libertad de horarios.

También cuando se requiere apoyo psicológico en situaciones en la que es necesario tomar decisiones. El menú es amplio aunque no incondicional.

¿Qué temas no son o debieran no ser viables de tratar online?, la respuesta es contundente: todos aquellos relacionados con la presunción de la existencia de un trastorno psiquiátrico o en caso de trastornos obsesivo-compulsivos, depresión mayor, o adicciones, es decir, cuando es posible detectar en el discurso inicial de la demanda la presencia de signos y síntomas que presuponen un diagnóstico de profundo compromiso de alguna/s función/es yoicas.

También en casos en que sea imposible establecer un encuadre que asegure privacidad, por ejemplo si el consultante accede desde un lugar público o rodeado de gente, familiares o no.

Las reglas del encuadre se plantean al comienzo y, como  sucede en la psicoterapia presencial, es el diálogo inicial el que le permitirá al psicoterapeuta concluir si la vía online es  una posibilidad viable o no. Es decir, que la expertise, el know how del psicoterapaueta, su solidez y experiencia profesional son las claves para conducir una experiencia exitosa, siempre sobre las bases de un imprescindible  marco ético.

La viabilidad de la ciberterapia es un campo de investigación amplio y aún repleto de interrogantes. No sólo desde su campo de aplicación, sino desde la validación de  plataformas virtuales , apps, etc.

Y es que no todo sirve para lo que dice servir…..

Pero además hay que poner la lupa en el impacto que ésta alternativa tiene en los profesionales, tanto en lo referente a su práctica como a la teoría que la sustenta. Históricamente ha sido la orientación cognitivo-conductual la que más se ha adaptado a esta modalidad de trabajo. También los profesionales del counseling y el coaching han abordado sin complejos estos nuevos retos.

El marco teórico no debiera ser un obstáculo a la hora de incorporar opciones, si la situación lo requiere y la demanda del paciente lo permite. Personalmente, defiendo la idea de que un marco teórico es una forma de construir un universo que nos permite pensar, pero que el objetivo final siempre es que el Otro piense, nunca puede ser un espacio que cierre la capacidad de preguntar o que coarte la curiosidad por lo nuevo.

 

En la ciberterapia, se trata de un intervención que incluye un diagnóstico de la situación planteada para decidir si es viable la opción Online según los límites ya señalados y nunca en casos en que se pueda elegir la modalidad presencial como primera opción. Por ejemplo, si la demanda es acerca de un trastorno de ansiedad con agorafobia, sabemos que el objetivo es que esa persona se pueda desplazar hasta la consulta, pero si solo puede conectarse para pedir ayuda, quizás es lo más que puede hacer en ese momento y bienvenido sea, si podemos transmitir que el objetivo final será el que salga a buscar esa ayuda en 3D.-

¿Cuál es el futuro de la psicoterapia online? Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales. El mundo online brinda a los psicólogos, por primera vez, la oportunidad de acercar la psicología de la salud a la psicología clínica. Es un desafío como lo es cualquier cambio de paradigma pero el NO ya lo tenemos y el SI está por construirse.

En la Sociedad Red puede y debe haber un lugar legítimo para la salud mental; este lugar requiere recuperar el espíritu de investigación, el interés por desplazar los límites de nuestro trabajo y la humildad de reconocer que algunas preguntas y respuestas clásicas han caducado.-

 

 

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Aprendiendo a superar la ansiedad

 

La ansiedad se parece a un enjambre de abejas moviéndose sin parar dentro de tu cabeza. Estás metido en tu coche en medio de un fenomenal atasco y vas a perder tu vuelo. Tienes una presentación importante y no sale como esperabas, seguro que no recibes ese aumento, o no apruebas y pierdes tu beca. Te sientes un padre negligente y una pareja muy poco confiable. Pasas mucho tiempo trabajando pero te parece que no alcanza, te miras al espejo y te ves ojeroso/a y demacrado/a…y gordo/a.

Comes mal, duermes peor y no haces suficiente ejercicio…y seguro que no te alcanzará todo lo que ahorras para una jubilación digna, no importa que solo tengas 30 años.-

Ojalá este tipo de pensamientos pudieran borrarse de un plumazo. El Instituto Nacional de Salud Mental de USA (NIMH) ha señalado que para cualquier época del año, se podrá esperar + de un 18% de personas adultas consultando por problemas de ansiedad, una de las formas más comunes de trastorno psicológico,  ya que no  se trata de una “enfermedad” mental. O sea, no estás solo en este laberinto de estrés. ansiedad, depresión…..

Pero, una vez más, hay que aclarar que la ansiedad no siempre es  una mala señal , a veces es la forma de mantenernos alerta y filosos para lograr nuestras metas.  Si hablamos de un trastorno de ansiedad crónico o con episodios a repetición que generan un circuito de evitación que se va extendiendo, lo correcto es consultar a un profesional. Mientras tanto te dejo algunas sugerencias -bastante obvias- pero muy efectivas para manejar la ansiedad :

  • Organizarse: mucho espacio -incluído el mental-desorganizado, nos hace sentir incómodos, otorgar algo de orden al caos siempre ayuda. A veces las personas ansiosas son todo lo contrario, muy ordenadas con pánico a los imprevistos, pero si no es el caso , el simple hecho de hacer una lista, poniendo por escrito que es necesario hacer y como lo haremos es bastante tranquilizador. Otro truco es sacarse de encima primero las cosas que nos disgusta hacer, procastinar es el medio más seguro de hacer crecer la ansiedad. Y si el problema es al revés,,,,mucho tiempo libre, quizás toque comenzar a trabajar en un proyecto personal.-

  • Identificar aquello que nos estresa y reducir los hábitos nocivos: las cosas que son saludables para nuestro estado físico, también lo son para nuestro equilibrio mental : rutinas adecuadas de sueño, horarios para comer, reducir o eliminar el café o el alcohol, siempre serán medidas efectivas. No son la causa, quizás sean parte de las consecuencias del problema pero comenzar por cambios que podamos asumir es siempre un buen inicio. Los ataques de helado, pizza y coca cola o chocolate pueden tolerarse en forma excepcional pero no son la aspirina de la ansiedad. Quizás vaya mejor aprender a respirar, meditar o ir a nadar o simplemente darnos tiempo para una caminata.-

Hay estudios muy interesantes sobre el tema de la actividad física; han probado que las personas menos sedentarias tienen menores niveles de estrés, exactamente un 25% menos de posibilidades de desarrollar ansiedad o depresión. Ahora bien, el ejercicio tomado como un desafío o una rutina extenuante dirigida a la competición, es -en algunos casos-un canal de ansiedad. Marcar el nivel óptimo es imprescindible.

  • Tranquilízate: a veces esta bien parar, ir despacio o no saber adonde ir. Son momentos de cambio que requieren, simplemente caminar en el día a día, no estamos en un maratón, no es la fábula de la liebre y la tortuga. Tomate tu tiempo, aprende a decir NO, descubre qué te relaja: personas, libros, actividades, rutinas, música. No se trata solo de trabajar para pagar las cuentas o escalar profesionalmente, sino de ganar en calidad de vida.

  • Aprende a parar el circuito de pensamientos catastrofistas: que se suelen encadenar formando un rulo de asociaciones negativas, a menudo sin que podamos controlarlas. Sirve hacer una lista con preguntas del tipo:

¿Hay alguna razón para creer que algo va mal?

¿Que evidencia hay que estoy en lo cierto?

¿Puede ser que esté exagerando?

  •  Afirmaciones:

– Estoy bien, es un ataque de ansiedad y voy a controlarlo

– Mi ansiedad no me va a controlar

  •  Acostumbrarse a los síntomas físicos:

Se trata de no asociar lo físico a la ansiedad, por lo que mediante técnicas de exposición se aprende a separar el pánico del síntoma.

  • Deja que la ansiedad fluya

Y quizás lo más importante, recordar que estas técnicas o cualquier otra no nos dan el control absoluto de nuestra realidad, que los imprevistos son la norma no la excepción y que aprender a vivir con un grado de incertidumbre es saludable, como lo es confiar en nuestra capacidad de enfrentarla.

Aprender a manejar la ansiedad supone abandonar la ilusión de que siempre podemos estar a cargo de todo y todos. Y luego viene la parte más dura, buscar la estrategia terapéutica que nos ayude a entender qué parte de nuestra historia y que aspecto de nuestra realidad actual conspira para impedirnos caminar confiados en nuestro día a día transformando lo simple en complejo, lo inevitable en aterrador y lo normal en excepcional.-

 

 

6 pasos hacia el cambio de hábitos

Comienza un nuevo año y con él vuelven a aparecer las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me punto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos..-

Que la salud es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo hasta que un día nos pasa factura.

El estrés y la falta de tiempo son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede tener un estilo de vida menos sedentario

El primero de cada año te decides a bajar esos kilos de más o mejorar tu estado físico, para una semana después (o incluso antes) encontrarte dándote excusas para no ir al gimnasio, dar una caminata o hacer una rutina de fitness.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros hábitos

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que vamos a hacer más ejercicio o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera, con nuevas actividades nuestro tiempo libre y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos pueden ser cambiados, ya que son adquiridos, no heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitás tener un objetivo, tener claro que querés cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor.  Si querés cambiar tu cuerpo, debes cambiar tu mente. Y cuando lo hagas, lo hará toda tu vida.

Aquí 6 pasos para cambiar tus rutinas y tener el estado físico y vitalidad que te mereces.

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Armá un panel con imágenes que te inspiren a cambiar tu cuerpo. Puede ser un vestido que te querés comprar, unas vacaciones donde tengas que mostrar tipo, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Si querés bajar de peso, poné un papel con tu peso ideal en la balanza, cada vez que te peses, lo verás y recordarás que es ese el peso que deseas. Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, subí el listón. Es muy importante que sepas exactamente  qué querés lograr y para cuando. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?.El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

Si te relajas en el sofá por la noche mirando la tele y comiendo un helado, decidite a entrenar a esa hora. Creá un poco de caos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, no quedes en restaurantes de comida rápida. Rompe con los malos hábitos pero hacélo por convicción propia, si no te convences vos no habrá nadie que te inspire. Agrega algo sano y de buena calidad a tu alimentación, verás que lo bueno le va ganando lugar a la comida basura, es más efectivo que pasar en 48hs de las hamburguesas y la coca-cola a la milanesa de tofú y el agua mineral.

4. ENAMORATE DE LOS BUENOS HÁBITOS

Esto es muy importante. Si a determinada hora miras un programa de televisión que realmente no te aporta nada, aprovecha ese rato para hacer ejercicio. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, haz ejercicio en compañía de alguien que te guste. Sustituí los malos hábitos por buenos y hacelo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que entrenan muy posiblemente no tienen más tiempo que tú. BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos 20 minutos en el día que puedes utilizar para hacer una rutina. Por ejemplo, los 20 minutos que utilizas para navegar en Internet o los que perdés  hablando por teléfono. Recordá que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente la diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo”. Empieza ahora, con lo que tienes, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Y no puedes contratar a nadie para que haga tus abdominales. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

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¿Qué es el mindfulness?

 

Mindfulness es conciencia plena,  atención centrada en el “aquí y ahora”, de forma voluntaria y sin juzgar la experiencia.

Si caminamos en forma consciente, podemos darnos cuenta de cada pequeño detalle, de todo lo que hay a nuestro alrededor, en vez de estar centrados en qué vamos a hacer cuando lleguemos a casa.

En la actualidad, el mindfulness está siendo utilizado gran en el ámbito terapéutico como complemento de las psicoterapias de objetivo limitado para síntomas como la fobia social, la ansiedad, el trastorno límite o la depresión

¿Qué se trabaja?

  1. Estar presente en el aquí y el ahora: Aprender a vivir momento a momento y verlo todo de una nueva forma, sin juzgar, conectando con la vida en vez de pasar por ella sin apenas darnos cuenta. Por ejemplo,puedes durante cinco minutos al día mirar a tu alrededor decidiendo por tí mismo a qué prefieres prestarle atención.Las prácticas de este estilo no solo son responsables de cambios estructurales en el cerebro, sino que también mejorando nuestro percepción de calidad de vida. La respiración es central en este proceso, aprende a respirar plena y profundamente y ayudarás a generar las condiciones que te permitan conectar con tu realidad.-
  2. Aceptar y responder: Las prácticas del mindfulness son sencillas y permiten el relajamiento progresivo hasta lograr una sensación de tranquilidad nos ayudan a relajarnos adquiriendo poco a poco una sensación de paz y tranquilidad. Inclinar el cuerpo intentando tocar los pies con las manos y  estirando los músculos, libera la tensión, ayuda a aumentar la movilidad de la columna y ejercita los abdominales. También es muy útil conectar con las emociones negativas: ira, temor, tratando de entender que peligro ven, a qué responden y que necesitan para calmarse.-
  3. Darse cuenta: Es la estrategia central. Para entrenarse, es útil caminar concientemente durante el mayor tiempo posible, notando como el talón se separa del suelo y como el peso se va desplazando hacia la otra pierna
  4. Simplemente ser: Llegar a ser en vez de hacer puede librarnos de la mente que se preocupa y ayudarnos a saborear cada momento cuando llega. De esta forma cada vez seremos más capaces de aceptar las cosas como son. Por ejemplo puedes dedicarte a observar un paisaje, una fotografía, una parte de tu cuerpo, casi como un escaner.-
  5. Comer con plena conciencia: Prestando atención a lo que estamos comiendo, disfrutándolo, nos proporciona una sensación increíble de placer, bienestar. Comer no debería ser un acto reflejo sino una experiencia sensorial, la comida debe ser saboreada tanto por la mente como por el cuerpo. Aún en el corto recreo laboral, intentar atención plena sobre olores, sabores y colores es una práctica que avorece la reducción de la tensión laboral.-
  6. Gratitud y compasión: Ser agradecido con lo bueno que nos pasa en vez de centrarnos en lo que no va bien con atención plena, ayuda a generar una visión ética de la propia vida.

Keep calm!…. solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y la presión de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que -con gran dificultad- nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero, ¿por qué ese aumento de ansiedad?, debiéramos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica. Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  papá noel, un año que termina. Un obligado impase en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad

Counseling VS. life coaching

La relación entre el “counselor” y el “life coach” es de “parentesco” en tanto se puede pensar como de miembros de la misma “familia”  :”profesionales de la ayuda”y por eso los ajenos al entorno– los potenciales clientes los relacionan (guste o no).

No obstante, tal y como pasa en las familias, aunque entienden que “el otro” exista, en general hay una tendencia a la competición.

Muchos profesionales del counseling y life coaches aceptan que  coexisten y que los clientes se beneficiaran de ambos servicios si son prestados por profesionales bien entrenados. Aceptan también que los coachs debieran estar certificados a través de un proceso formal que suponga un nivel alto de estudio y experiencia. Y, también se acepta que el life coach  debiera derivar a su cliente a un psicoterapeuta o un counselor si descubre un problema psicológico significativo.

Pero, la discusión se generaliza cuando se pregunta que es un coach, que es un counselor  y que ofrecen ambas profesiones.

Los defensores del coaching dicen que trabajan ayudando a los clientes a lograr sus objetivos y crear nuevas áreas de desarrollo en su vida, según ellos los counselors  gastan demasiado tiempo explorando el pasado, buscando soluciones para preocupaciones emocionales y tratando de encontrar el diagnóstico que requiere el sistema de salud.

Los coaches sugieren que las relaciones que ellos establecen con los clientes son más de tu a tú, naturales y en un entorno menos estructurado que la relación “doctor-paciente”.

Lynn Mitchell, una ejecutiva de negocios y management consultant durante 20 años, está estudiando un Master en Counseling en Chicago pero quiere ser life coach. Ella compara al coaching con los servicios que proveen los personal trainers, los nutricionistas o los fisioterapeutas, que ayudan a personas con problemas  de salud. “Hay mucha gente tratando de enfrentar situaciones de crisis en su vida, ansiedades y desafíos personales” dice Mitchell- miembro de la American Counseling Association (ACA): “el coaching puede ayudar y es algo positivo y preventivo, el bienestar es una tendencia y el coaching es parte de ella.”

No todos los counselors marcan esa distancia; si bien se dan por enterados de que un coach bien entrenado puede ser útil, muchos counselors creen que los coachs están simplemente utilizando teorías y técnicas que los counselors han aprendido como algo inicial y obvio-

“Podemos hacer cualquier cosa que haga un coach, es parte de nuestro entrenamiento y de la forma en que trabajamos con los clientes” dice Sue Pressman presidente de la National Employment Counseling Association. “Hay algunos coaches que están bien entrenados. Estoy segura de que son efectivos, pero eso no significa que los counselors no lo seamos o que no podemos ofrecer esos servicios”.

Pressman cree que los counselors necesitan “vender” mejor los servicios para los que están cualificados y que les permite ayudar a sus clientes en la misma línea que los coach. “Los buenos coachs debieran salir y aclarar que no son counselors y derivar a los clientes a los servicios apropiados”-dice- “Y también es justo que los buenos counselors se atrevan a decir que hacen coaching.”

Larry Pfaff, profesor asociado de la Spring Arbor University (Mich-USA) ha sido psicólogo counselor en practica privada durante 20 años; basado en los estudios que realizó en el Michigan Board of Couseling sobre diferentes websites de coaching (entrenamiento y servicios) concluye que muchos coaches no están adecuadamente entrenados y terminan ejerciendo intrusismo sin licencia.

“Hay algunos buenos programas ahí fuera y algunos coaches cubren necesidades importantes” -dice- “Pero también hay muchos programas que no requieren más que algunas semanas de entrenamiento”. Pfaff agrega que es bastante escéptico acerca del éxito que proclaman algunos life coachs”. “Creo que se trata en muchos casos de un efecto placebo” -agrega-“los clientes pagan dinero, mucho dinero! a  los coaches y por eso piensan que deben sentirse mejor”

A pesar de las diferencias de opiniones, la mayoría de los profesionales contactados por Counseling Today acuerdan en un punto: un futuro en el que los life coaches y los counselors puedan aprender a coexistir y colaborar sería lo mejor.

¿Qué es el coaching?

La International Coach Federation (ICF), que se autoproclama la más grande acreditadora de coaching en el mundo, define al coaching como ” Una sociedad con el cliente en un proceso provocador y creativo que les inspire para maximizar su potencial profesional y personal.” Los coaches escuchan, observan y adecuan su abordaje a las necesidades del cliente, porque creen que es naturalmente creativo y dueño de recursos.

” El coaching se centra en el presente y el futuro” dice Paula Padget, una consultora de la Eastern University´s Counseling and Psychology Department en St. Davis, (Pa) y counselor y coach en practica privada durante 10 años. Explica que los coaches trabajan generalmente en cuatro áreas con sus clientes:

  • definiendo metas
  • formulando un plan que utilice las competencias del cliente
  • sosteniendo el interés del cliente por su progreso
  • proveyendo estructura y empuje

“A través del coaching, los clientes pueden aprender vías saludables y útiles de avanzar en la vida”, dice.-

¿Cual es la diferencia?

Ambos, counselors y coaches ven similitudes en ambos campos pero también marcan agudas diferencias. “Hay un espectro de necesidades”-dice Mitchell-“Generalmente, el counselor se focaliza en mover a la gente desde un estado disfuncional a uno funcional. Pero hay gente que funciona muy bien en general, aunque no este explotando su máximo potencial y en este caso el coaching provee una alternativa”,

Muchos counselors contactados por Counseling Today” para este artículo, dicen que ven alguna similitud entre el coaching y la teoría del counseling. Pero otros counselors como Summers, están preocupados por la perspectiva de que el coaching vaya más allá de sus posibilidades reales. “Creo que un buen coach debe empezar por declarar que el coaching es limitado y que cuestiones más serias y complejas pueden necesitar terapia”.

Otra diferencia? Se dice que lograr progresos es lento y penoso en el counseling y rápido y usualmente divertido en coaching. Una vez más parece que esto tendría que ver con el motivo de consulta: los que acuden a un coach no suelen  percibir los aspectos disfuncionales de su vida, por su lado, los coachs suelen trazar una linea que simplifica la cuestión “Si estas enfermo, busca un counselor si quieres prevenir y maximizar tu salud emocional busca un coach.”

Michael Walsh, miembro de la ACA sostiene que los límites podrían no estar tan claros. “Como muchas cosas en la vida, las cosas no son tan simples. Hay etapas del proceso terapéutico en las que los counselors se focalizan en prevención, maximizan la salud emocional y el logro de objetivos” -dice- “La diferencia es que un counselor tiene el conocimiento y el entrenamiento adicional para ayudar al cliente cuando las cosas no van bien”. ” Yo le diría a la gente que primero se asegure que cualquier profesional que consulte esté formado y entrenado y tenga las credenciales y licencias correspondientes que aseguren la calidad de los servicios que brindan”. “Esto es especialmente importante en espacios como los del coaching, escasamente regulados y controlados.” Por otra parte no todos los counselors se centran en tratar aspectos patológicos o “disfuncionales” de la personalidad.

Muchos miembros de la American Counseling Association toman una perspectiva de “wellness” (bienestar) y trabajan en el logro de objetivos y desarrollo de potencial; muchas veces tiene más que ver con la  resistencia a consultar counselors o psicoterapeutas porque aún muchos creen que solo individuos con serios problemas buscan counseling o “terapia”. La gente joven, por ejemplo, tiende más a consultar a un coach.

Pfaff cree que los counselors están ya calificados para el coaching sin entrenamiento adicional: “Un counselor puede usar alguna terapia cognitiva o terapia centrada en soluciones en la línea de Carl Rogers y podría entenderse como coaching. Simplemente es una cuestión de marketing,  se trata de vender mejor la expertise lograda en la formación académica”

Finalmente, desde lo legal  no existe paralelismo en tanto el coaching no es un profesión acreditada en los perfiles profesionales por lo que un counselor puede legalmente llamarse a sí mismo “coach” pero esto no es posible a la inversa.

Jason Newsome, director de servicios clínicos en Family Counseling Connection, en Charleston, W.Va, alerta de que no existen repercusiones de algunos abusos éticos dentro del coaching ni protocolos de prácticas ni garantías de competencia. “Los life coach trabajan sin licencias” -dice-. También cree que el counseling ha permitido que se diluya y mezclen intervenciones y que no ha velado por su propia integridad profesional.

En el pasado la ACA no tomaba en cuenta el tema del coaching, pero su presidente  Collen Logan, dice que ahora es una cuestión a la que prestar atención.

Los coachs defienden que el fenómeno del coaching es una cuestión de mercado y que es el público el que requiere de estos servicios. Sostienen que cualquier coach bien entrenado sabrá manejar los límites y no ofrecer nunca servicios de counseling.

Sin embargo, la preocupación principal expresada por los profesionales counselor consultados para este artículo fue que los coaches han de  ser supervisados y regulados en su práctica para que no se tienten a  cruzar la línea ofreciendo servicios de couseling sin formación ni acreditación.

Fuente :http://ct.counseling.org/2008/12/counseling-vs-life-coaching-2/

Artículo editado y traducido del original en Counseling Today

Estrés & depresión en Navidad: manual de uso

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Si bien el fin de año y las fiestas navideñas son un momento de reencuentro, de cierre de ciclos y de formulación de nuevos proyectos( considerando además la importancia religiosa que para algunos colectivos aporta)  es indudable que se detectan más situaciones ligadas a estrés y depresión.

Hay quién se  agota porque no puede realizar todo lo que quisiera en este breve período de tiempo, la rutina se altera, las obligaciones sociales aumentan, los hábitos alimentarios cambian y esto no tiene nada que ver con crisis internas, es simplemente que el mundo parece acelerarse, todo cobra más intensidad.

Enumeraremos seis causas frecuentes de estrés y depresión en estas fechas:

1) Malentendidos familiares: la obligación cultural de reunir a “toda la familia” genera dificultades a la hora de plantear alternativas, por ej: quedarse en casa o salir de viaje.

2) Ausencia de seres queridos: se actualizan los duelos por personas que ya no están o con quienes no nos relacionamos, esto se agrava por la consigna general de “todos debemos estar felices”.

3) Dificultades económicas: el incremento de reuniones y gastos extras desequilibra el presupuesto y obliga  a posponer otros pagos generando incertidumbre y estrés sobre todo en estos momentos de recesión; es algo que sucede en todos los niveles económicos. Es una situación ineludible y eso siempre genera estrés.-

4) Cansancio físico: la alteración de la rutina, aún siendo agradable origina mayor cansancio: compras, reuniones, cocina, eventos: muchas actividades en poco tiempo, que se agregan a las habituales Sigue leyendo