La Psicología de la Social Media

La psicología juega un rol importante a la hora de entender que mecanismo impulsan la social media, tanto en lo personal como en el mundo de los negocios.

Quizás porque aún está creciendo, la gente no termina de valorar todas las posibilidades que brinda el espacio online. Esto no pretende negar que existe un evidente modelo de negocio en el que las relaciones económicas no se pueden ya separar de las sociales y personales; se trata de entender que necesidades básicas canalizamos en la red para después interactuar sin sesgos.  Para empezar, las personas reaccionan a aquello que los impacta a nivel emocional; si ofreces contenido bien ordenado, en un formato que sea fácil de seguir, presentado clara y lógicamente y en un marco emocional, llamarás la atención de tus lectores y querrán seguir enganchados. Utilizar contenido que es relevante y con un toque personal es una buena estrategia para comunicar en el mundo Internet.

¿Que buscamos en las redes sociales?

1) Reconocimiento : todos queremos ser reconocidos. Y cuando ese reconocimiento viene a través de la social media, hay un interés mayor en parecer vanguardista y original . Esto es lo que está en la base del “me gusta” de Facebook.

2) Captar la atención del otro: ya sea en forma de tweet o de mensaje corto en el muro de Facebook de alguien o de comentario en LinkedIn.  Esto sienta las bases de una conversación que, con suerte, puede prolongarse en el tiempo. Es uno de los puntos claves para entender la comunicación online.

3) Aprobación: Todos queremos ser aceptados. Y esto no cambia en el mundo de las redes sociales. Es algo que saben muy bien los expertos en marketing digital que están siempre buscando soluciones a los problemas que plantean los lectores y demostrando interés en sus clientes online.

4) Reafirmación:  Buscamos aquel contenido, aquel grupo, aquella red que reafirme nuestra imagen interna, en función de esto elegimos según la estética, el perfil y la dinámica de una red, aquella que -según nosotros-más nos representa. Se trata de un colosal mecanismo de proyección.

5) Aclamación: ¿Quién no quiere ver su nombre en letras de marquesina? esto explica el boom de los selfies y esa especie de obsesión – compulsión a sacar fotos de todos y todo y subirlas a las redes. Instagram, Dubsmash, You tube. Todos podemos ser stars, la red es horizontal en su dinámica aunque no en sus consecuencias.

6) Ser parte de un grupo: Una de las principales razones por las que la decidimos conectarnos con otros en la social media es para tener sentido de pertenencia a una comunidad. Formar parte de un grupo, que nos permitan compartir nuestras ideas y conocimiento y engancharnos en discusiones, es la base psicológica del mundo de las redes

En definitiva, la psicología de los mundos virtuales no difiere de la respuesta psicológica habitual en contextos sociales, pero agrega la cercanía, la inmediatez, la disposición permanente, la respuesta siempre existente de un otro que está ahí, a pesar de su virtualidad. Lo importante desde la psicología es la reconstrucción de lo social desde lo individual, un apasionante trabajo para psicólogos, sociólogos y antropólogos sociales.-

 

 

Encuesta: Hábitos de uso de Internet de menores en España

2 de cada 3 menores tienen un perfil en las redes sociales y casi 1/3 de sus contactos son personas a las que no conocen.

La primera encuesta elaborada por el Ministerio de Interior de España sobre hábitos de uso y seguridad de niños y jóvenes de entre 10 y 17 años revela, además, que casi el 60% se conecta a Internet a diario, la mayoría durante más de dos horas.

En la otra orilla, la de los padres,  1 de cada 3 revisa el perfil de sus hijos y qué seguidores tienen. Un dato que, sin embargo, contrasta con aquello que —aseguran— más les preocupa: que los menores contacten con extraños.

La realidad es que tanto niños como jóvenes interactúan con desconocidos, sobre todo cuando juegan en Internet (25,4%), pero también en las redes sociales (13%) o en chats (10%). El 22,2% de los consultados admite haber añadido a su lista de amigos o contactos a personas que nunca ha visto y el 4,1% reconoce haber enviado una foto o vídeo de sí mismo a alguien a quien no ha conocido cara a cara.

La palabra “extraño”, sin embargo, tiene otro matiz en la era 2.0. El investigador Eusebio Megías, director del Centro Reina Sofía sobre adolescencia y Juventud, cree que el “primer error” que pueden cometer los padres es no comprender que las reglas digitales son otras. “En Internet cambian los conceptos de intimidad y amistad. Para los adultos, son valores que hay que preservar. Para un adolescente, son algo que acomodan según el momento y objetivo. No hay que olvidar que estar en la red es estar en el escaparate”.

Más de la mitad de los padres autoriza a sus hijos a navegar en cualquier momento, sin supervisión alguna. La mitad de los padres —un 54%— habla con sus hijos sobre las posibles consecuencias negativas de visitar páginas “inadecuadas” y el 62% revisa los sitios por los que han navegado los menores. Sin embargo, la única medida de seguridad extendida es la instalación de un software para prevenir virus, sin contar con ningún tipo de programa que bloquee o efectúe un seguimiento de las páginas. Es que, pese a las revisiones, los padres parecen confiar en el uso que sus hijos hacen de Internet. Más de la mitad les autoriza a navegar en cualquier momento, sin supervisión alguna, aunque pocos —menos del 15%— permiten que sus hijos hagan compras en la red.

¿Qué has hecho durante los últimos 12 meses? Las respuestas de los consultados.

Para Raúl de la Cruz- Linacero, experto en hábitos de jóvenes en Internet y fundador de páginas dirigidas a ellos comoKeepunto.com, los padres no deben tener miedo de las nuevas tecnologías, mucho menos prohibirlas. “Usan Internet para todo. No solo para buscar información, sino para hacer deberes, jugar, ver películas, divertirse, charlar… Lo hacen absolutamente todo en la red. No puedes poner puertas al campo; tienes que enseñarles a estar dentro del campo”.

Lo básico, destaca De la Cruz-Linacero, ya se ha dicho “por todos los medios”: no compartir fotos íntimas ni información sensible, como datos personales (dirección, teléfono, rutinas) o financieros. “Nos guste o no, tenemos que asumir que los jóvenes son animales eminentemente sociales, más que nosotros a su edad: en el mundo online, con 200 amigos virtuales, y en el offline, con 50″.

La frecuencia de uso aumenta con la edad:el 83% de los mayores de 15 años utiliza Internet todos los días y más del 90% tiene redes sociales y correo electrónico. La encuesta se ha dividido en dos cuestionarios: para adultos con hijos de 10 a 17 años (1.006 entrevistas) y para los propios menores (1.506 entrevistas).

Fuente : http://politica.elpais.com/politica/2014/11/03/actualidad/1415035924_570463.html

http://ep00.epimg.net/descargables/2014/11/03/0a2ef9547070a33ffbb066d04c48ce69.pdf

¿Para que sirven las redes sociales?

 

Una de las claves de la salud mental  tiene que ver con lo social: participar en eventos, redes,  grupos, clubes. La socialización  permite canalizar iniciativas, contrastar ideas, estimular la creatividad y evitar el aislamiento.

En este contexto, las redes sociales virtuales  aplican el viejo esquema a un nuevo escenario. Una red social no es otra cosa que una estructura que ordena las relaciones entre personas. De una manera u otra todos pertenecemos a una gran red social.

Por otra parte también pertenecemos a pequeñas redes: familiares, de amigos, de colegas, de trabajo.

Toma un papel y un boli e intenta armar un gráfico con toda la gente que conozcas o con la que estes relacionadoLuego haz un esquema de toda la gente con la que ELLOS están relacionados. No es fácil ¿verdad?

Pasar  a este nivel es casi imposible.

Esa es  la idea central de una red social virtual:  expandir tus relaciones conectando a amigos de tus amigos.

¿Por qué una  red social como estrategia de comunicación es inmensamente útil para mejorar la percepción de bienestar, hacer negocios o aprender simplemente? Pues porque dinamiza y alimenta el crecimiento personal o laboral y sobre todo porque en alguna medida somos ALGUIEN para alguien.

Una poderosa fórmula que ha estado presente desde los comienzos de la vida social humana reformulada utilizando las herramientas del nuevo tiempo.-

¿Y a tí? ¿Para que te sirven las redes sociales?

Fuente:http://masterthenewnet.com/apply-an-ancient-social-networking-concept-to-your-2010-business/

Educación 2.0

Compartimos esta entrada del blog “Educación 2.0 y redes sociales”: 

Una de las realidades del siglo XXI, es la temprana edad en que ingresan al mundo digital nuestros niños y jóvenes. De hecho, desde que nacen sus padres los introducen en el, publicando imágenes tras imágenes, lo que les llevará inexorablemente a una sobre exposición casi natural de su vida personal. Encontrar niños de 4 años con 3 cuentas diferentes en redes sociales, creadas por sus padres no es poco común, lo ilógico es que sus progenitores, desconozcan el límite básico, de 14 años para formar parte del mundo enredado.

Parten mintiendo y si se aprenden a temprana edad, por imitación, no es necesario ser adivino para conocer futuro cercano.

Paralelo a eso, los colegios y instituciones educativas, bloquean el uso de redes sociales, celulares y se remiten a educar en el uso de algunos recursos digitales, los niños crecen en un mundo paralelo de creatividad e innovación constante, sin relación con el mundo escolar que vive en un pasado anacrónico.
¿Qué hacer?.

/Asumir el desafío e iniciar la Educación 2.0

/Establecer una política educativa en el mundo digital, enseñando a los niños desde temprana edad: Primero el respeto hacia el otro, a sí mismo, a trabajar en comunidad y para ella. Las “Habilidades para la vida”.

En el mundo real y virtual, se tienen los mismos códigos de conducta y eso incluye a los sus padres también.

/Generar instancias donde se puede canalizar la creatividad desbordante de los educandos, a través de talleres digitales, actividades 2.0, campañas, que unan lo que les apasiona con el mundo real.

/Unir la Educación tradicional con el mundo digital, donde los alumnos dejen de ser espectadores y se conviertan en protagonistas de su propio aprendizaje, lo que implica transformar desde las evaluaciones hasta la dinámica de la sala de clases.

/Desarrollar aprendizajes personalizados, donde nuestros alumnos, aprenden a a su ritmo, de tal manera que la exclusión sea sólo un fantasma del pasado.

/Establecer con la comunidad educativa, una política digital, desde los primeros años, que incluya a padres, profesores, alumnos, de tal manera que todos participen, validen y asuman desafío.

Si se parte de manera temprana, no será necesario bloquear redes sociales y celulares, pues educados en el respeto mutuo, lograrán potenciar una sinergia positiva que beneficie a todos.
Pero por sobre todo lo anterior, educaremos para que nuestros niños y jóvenes sean capaces de responder a los desafíos de un mundo en cambio constante. Educaremos para el futuro.”

Fuente : http://marcelamomberg.wordpress.com/2014/03/30/educacion-digital-desde-los-primeros-anos/

5 formas en que las social media cambian la atención en salud

Las social media han cambiado la forma en que nos comunicamos y definimos lo que es una “relación”.

¿Qué sabemos?

  • 96% de la población española posee una terminal móvil
  • 66% de los usuarios navega por Internet a través de su smartphone
  • Hay una relación directamente proporcional entre el uso de Internet  y el nivel educativo
  • 78% de los usuarios de Internet ven y descargan videos
  • 7 de cada 10 usuarios de Internet tiene al menos un perfil en una red social
  • El 49% de los usuarios de Internet en España participa activamente en redes sociales

¿Por qué tiene esto que ver con el cuidado de la salud?

  • El 89% de las personas dependientes en España es atendido por un cuidador informal (66% navegará por Internet a través de su móvil)
  • 45% de la población adulta padece algún problema crónico de salud (hipertensión, diabetes, cáncer)
  • Las enfermedades mentales constituyen el 40% de los problemas crónicos de salud
  • Más de la mitad de las personas que necesitan tratamiento no lo reciben y de las que están en tratamiento, un porcentaje significativo no recibe el adecuado. (Ministerio de Sanidad y Consumo. Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. 2006.)
  • El 56% de la población general confunde la enfermedad mental con el retraso mental. (Comunidad de Madrid y Obra Social de Caja Madrid. Estigma social y enfermedad mental. 2006)
  • En España, algo más del 19% de la población padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida, cifra que se incrementará considerablemente en el futuro.

¿En que forma la social media cambia la atención en salud  en general y en salud mental en particular:

1) Los profesionales de la salud interactúan más:

Actualmente el modelo de cuidado en salud mental funciona en compartimientos estancos. Si un médico de atención primaria detecta algún signo de algún trastorno en la salud mental, algunos deciden medicar sin más diagnóstico, otros derivan a un psiquiatra, otros recomiendan terapia y derivan a un psicólogo, pero la realidad es que la mayoría de ellos desconocen todos los recursos existentes para atender a sus pacientes eficaz y eficientemente.

Las social media permiten a los profesionales comunicarse entre sí más allá de los encuentros científicos y las revistas de la especialidad o las organizaciones profesionales.

También se abre un interesante panorama en la consulta y colaboración mutua a través de las redes sociales tanto para compartir conocimiento como para buscar socios y partners inter y multidisciplinarios. La mayor circulación de información trae un efecto sinérgico altamente positivo.

2. El estigma del aislamiento del enfermo disminuye.

Las redes sociales de salud permiten a las personas afectadas por trastornos físicos y psíquicos conectar con gente a la que le pasa lo mismo y con los profesionales que los atienden.Poder hablar de experiencias, tratamientos, recursos, ser capaces de desarrollar habilidades para enfrentar un trastorno crónico hace que se sientan menos solos, aislados o incluso avergonzados.

Este proceso es un recurso inagotable para los profesionales y administraciones centrados en la prevención primaria y secundaria.

3. Hay una mayor demanda de servicios de salud y salud mental de calidad.

Esta idea surge del concepto de e patient definido como aquel paciente que esta “conectado” y busca info, ayuda y comunicación y el empoderamiento resultante.  La responsabilidad del equipo de salud es enorme si sabe capitalizar esta actitud : guiar sobre donde  buscar info y qué redes conocer, aumenta en forma exponencial la fidelización al tratamiento.

Los pacientes tienen acceso a los hallazgos de investigación, a las alternativas terapéuticas que antes solo se encontraban en las revistas científicas y conocen que está pasando en los tratamientos de su patología en cualquier parte del mundo, sin mencionar la opción de participar o requerir consejo online.  Esto significa que la gente común y potencial cliente será  mucho más exigente a la hora de requerir la expertise de su terapeuta.

Muchos miembros del equipo de salud son ambivalentes respecto a estos temas, estamos acostumbrados a ser “el que sabe” y el paciente es tratado como un consumidor pasivo de nuestro saber hacer.

Las social media nivelan esta desigualdad en gran medida y entonces se habla ahora más que nunca de alianza terapeutica. Esto obliga al profesional de la salud a estar informado y a dejar de dar respuestas standard a las preguntas de su paciente. Es una revitalización de la tradicional relación medico-paciente disminuida por el exceso de fragmentación de la especialización .

La red es el vehículo ideal para difundir información de calidad por su accesibilidad; lamentablemente, en el campo de la salud mental,  la reticencia de muchos profesionales a participar en proyectos de e-salud favorece la difusión de terapias variopintas,  esoterismos teóricos y resultados extraordinarios esgrimidos por personas sin competencias profesionales que sí parecen manejar mucho mejor las reglas de la comunicación online.

Se trata de la responsabilidad de cambiar paradigmas y políticas de prevención para no convertir a las social media en el “lo leí en internet”, similar al “lo ví en la tele” de hace treinta años.

4.  Nuevas alternativas al seguimiento del paciente.

Sobre todo en el ámbito de la psicoterapia, es común “perderle la pista” al paciente una vez que el tratamiento ha terminado. Las social media permiten crear protocolos de seguimiento, alternativas de consulta online que actualizan la información mensual, semestral o anualmente (sobre todo en caso de trastornos fóbicos, adicciones o problemas crónicos de salud) por no hablar de las posibilidades que se abren respecto a control de medicación, programas de actividad física, hábitos saludables, etc.

Un simple recordatorio digital es suficiente para mantener al paciente motivado y evitar que todo el esfuerzo que ha hecho se pierda. Las compañías de seguros aun no han descubierto el enorme potencial que un programa de seguimiento online tiene para ahorrar costes de recidiva.

5. Una mayor posibilidad de desarrollar programas terapéuticos acordes con las necesidades del paciente/cliente.

Generalmente, cuando los profesionales de la salud ofrecen cursos o workshops  de divulgación, encuentran poca respuesta o incluso malestar en los destinatarios.

Esto se debe a que se les está ofreciendo lo que el profesional CREE que el paciente necesita más que lo que REALMENTE busca este. Las social media nos permite a los profesionales escuchar las tendencias, las discusiones en los foros, las criticas, lo que el paciente realmente espera de nosotros:

¿Quiere recibir la información en textos completos o e-book? ¿Videoconferencias o encuentros presenciales?¿Quieren encuentros diarios o semanales? Las social media nos permite asomarnos a la vida privada de nuestros pacientes para conocer sus expectativas.

En definitiva se trata de la vieja idea de INICIAR-MANTENER y TERMINAR una conversación de la forma más fructífera posible.

Fuente

http://socialmediafortherapists.com/

http://www.howardluksmd.com/orthopedic-social-media/healthcare-social-media-are-e-patients-crossing-the-line/

http://www.fitsugar.com/More-More-Patients-Researching-Medical-Ailments-Online-Communities-6262134

http://www.caib.es/sacmicrofront/archivopub.do?ctrl=MCRST456ZI93255&id=93255

Black mirror, Disconnect y la tecno paranoia

“Encuentro agotadora la constante necesidad de comunicar, hay veces que simplemente no tengo nada que decir”
Charlie Brooker
Una gran parte de la humanidad ha migrado hacia el ciberespacio.
Las estadísticas indican que en los últimos cinco años, los estadounidenses han duplicado las horas online, por encima de las horas  que emplean viendo TV y triplicado el tiempo que dedican a revistas y diarios.
Los video games ocupan unas 13 horas a la semana, a los 21 años un joven de USA,  ha pasado  el triple de horas jugando online que leyendo; la humanidad en su conjunto utiliza 200 millones de horas a la semana jugando a World of Warcraft.
El panorama respecto a nuestra identidad online cambia a gran velocidad, nuevos gadgets, nuevas redes sociales, nuevas aplicaciones modifican el contexto social y nos ofrecen nuevos escenarios.
Por otra parte,  algunos investigadores y estudiosos del tema han pasado de la idealización a la “tecno paranoia” de la mano de algunas evidencias.
Es el caso de Sherry Turkle, que en 1984, en The Second Self, defendía que la vida online era un espacio de ensayo y creación de la identidad y el ordenador un medio constructivo  y que en 1995 en Life on Screen presagiaba el efecto que la enorme libertad de la vida online tendría en la vida cotidiana.
Hoy, en Alone together, su último libro, declara :
“Parece que estamos otorgando características humanas a los objetos mientras nos tratamos entre nosotros como objetos”.
“Esperamos mucha más de la tecnología que de nuestros semejantes”. “Inmersos en la simulación ¿Donde y para qué vivimos?.”
¿Que está pasando?
Quizás el error haya sido pensar que la vida online superaría en calidad a nuestra vida real y lo cierto es que hoy es muy complicado mantener una conversación sin que nuestro interlocutor o nosotros mismos coloquemos al otro a modo “pausa” para mirar el correo, contestar un mensaje instantáneo o tomar una fotografía.
La tecnología se nos propone como un “arquitecto de nuestra intimidad” y no siempre los resultados son los mejores.
Desde el campo de la salud mental, algunos psiquiatras como Elias Aboujaoude, encuentran todo esto alarmante y relacionan Internet con más impulsividad y más conductas peligrosas en el juego, el sexo y las relaciones personales.
Parecería que todo esa información siempre disponible solo reafirma nuestro pequeño mundo personal en tanto nos permite encontrar las fuentes que confirman nuestras ideas sobre casi todo mientras evitamos las que la impugnan; ahora podemos esconder nuestra identidad o diseñarla a medida.
Nuestro narcisismo crece de la mano de nuestros 500 amigos de Facebook o de los comentarios o las visitas y enlaces a nuestros blogs.
Escondemos nuestras carencias y liberamos la agresión en foros y juegos virtuales. Podemos aprender a ejercitar la bulimia o la anorexia o la perversión sexual o podemos acceder a 10.000 o 15.000 parejas potenciales solo llenando un perfil.
¿Algo más?

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Los Psicólogos y las Redes Sociales

¿Que tan lejos se encuentra la psicología de las redes sociales?

De hecho se encuentra cerca…muy cerca.

La relación virtual en las redes sociales  es ya  parte de nuestro día a día. Pensemos en Facebook, solo esta red social-la más usada actualmente- cuenta  con 901 millones de usuarios y como las otras (TwitterLinkedinFoursquare), sus inscritos crecen continuamente. En 2012, 2400 millones de personas utilizaron Internet en todo el mundo, 93% tiene al menos una cuenta activa en alguna red social (datos de la consultora Cocktail Analysis).

Las redes sociales  forman parte de nuestra  vida cotidiana y la psicología ha comenzado a explorar la forma en que nos relacionamos a través de ellas,  consolidamos nuevos hábitos y su impacto en lo cotidiano laboral o personal.-

Pero también los psicólogos tenemos la obligación de preguntarnos de que modo influyen en nuestro trabajo. Este tipo de reflexión se impone sobre todo en el caso de los psicólogos clínicos y psicoterapeutas para quienes la confidencialidad es imprescindible.

Un paciente me ha agregado como amigo en el Facebook”

“Han subido un juicio negativo sobre mi trabajo a Linkedin”

“Un paciente me pide una consulta via Twitter”

¿Como podemos manejar estas situaciones? Es una reflexión que todavía no hemos hecho como colectivo. Los psicólogos  tendemos a asumir  posiciones radicales, está el que utiliza las redes sociales sin ninguna consideración especial o cuidado por su profesionalidad  y el que ha preferido evitar del todo su uso.

Creemos que es no solo posible sino deseable,  utilizar las redes sociales; pero ese uso debe ser ejercido con delicadeza y sensibilidad debido a la infinidad de posibilidades positivas o negativas que pueden surgir.

En muchos países las instituciones responsables de la profesión han incluído en su “código deontológico” diversas medidas para regular la relación de los psicólogos  con sus clientes en las redes sociales.

Es  imprescindible comenzar a pensar en una plataforma de debate y de discusión seria y también de lectura de material proveniente de diversas fuentes que nos permitan  utilizar eficazmente y con responsabilidad las redes sociales para mejorar nuestra practica y brindar una atención más amplia y efectiva no solo en temas clínicos sino de psicología de la salud e intervención social.

Fuente: http://www.psicologialavoro.it/articoli/social-network-psicologia/psicologo-social-network/

Traducción : Raquel Ferrari