Psicología de la salud : 6 pasos hacia el cambio de hábitos

Que la salud física, mental y emocional es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo y nuestra mente hasta que un día nos pasa factura.

 Las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me apunto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos. Ni que hablar si lo que queremos hacer es un giro de 180º en nuestro estilo de vida, nuestras relaciones personales o nuestro trabajo.

El estrés, la falta de tiempo  y los contextos personales y sociales son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede hacer cambios en su estilo de vida.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros marcos mentales. En el ámbito de los recursos humanos se habla hace un tiempo de los entornos VUCA. :

VUCA

 

Esta matriz gestiona soluciones para  la toma de decisiones en las organizaciones y aporta un modelo que es posible extrapolar a los procesos de cambio en la esfera personal. Se trata de entender que un hábito y la explicación de por qué lo mantenemos suele tener un anclaje en profundas creencias arraigadas en el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre del “Qué pasaría sí”, y eso es aplicable tanto a situaciones de lo cotidiano como dejar de fumar, hasta cuestiones de fondo como mudarnos de país  o de la capital a la periferia, o dejar de trabajar en relación de dependencia para montar nuestro propio negocio o -más fácil- seguir en lo mismo pero cambiar de trabajo.  Estamos entrenados para leer cualquier cambio como incierto, complejo, ambiguo y poco seguro. ¿Qué podemos hacer para superar estas barreras? :

  1. Examinar el contexto de volatilidad percibido referente a “No sé cómo funcionará” ” No encuentro gente que esté en mi misma situación”, ” No me imagino quién puede ayudarme a ponerme en marcha” y contraponer a estos NO,  una visualización de futuro en el mejor contexto deseado.
  2. Aceptar la incertidumbre pero trabajando en desmontarla explorando nuevas fuentes de información sobre el tema que nos preocupa.
  3. Ser claro, simple y directo en la verbalización de nuestros objetivos a corto y mediano plazo.
  4. Entender la ambigüedad como un ataque a nuestra planificación estratégica, dinamitando el “ni sí,ni no, sino todo lo contrario”, el clásico “Sí pero” origen de todas las procastinaciones.

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que queremos dejar este trabajo que nos hace infelices,  o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera nuestro tiempo libre para sentir que crecemos como personas y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros  pensamientos asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos y todas las creencias son pasibles de ser cambiados, porque han sido adquiridos, no son heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitas tener un objetivo, tener claro qué quieres cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor. Y cuando lo hagas, lo harás toda tu vida.

Buscando sistematizar estos procesos de cambio,  puede que ayuden estos 6 pasos para cambiar rutinas tanto en la esfera de lo mental (qué y cómo piensas) como en la conductual (qué haces) pero también en la emocional (qué sientes):

 

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Arma un panel mental  con imágenes que te inspiren. Puede ser unas vacaciones que desees, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Por ejemplo:  si debes por razones de salud o por imagen personal bajar  o subir de peso, consulta con un profesional cuál sería ese peso “ideal” y dale entidad en forma de una imagen de alguien que se acerque a ese objetivo procurando evadirte de estereotipos o fotos tipo Instagram . Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante .

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, sube el desafío. Es muy importante que sepas exactamente  qué quieres lograr y en cuanto tiempo. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?. El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

 Crea un poco de cáos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, lee información nueva y veraz sobre ese país al que quieres mudarte o sobre los riesgos y oportunidades del free lance. Rompe con las rutinas físicas y mentales pero hazlo por convicción propia, si no te convences tú no habrá nadie que te inspire.  Los gurúes no existen, las soluciones mágicas son un espejismo, las dicotomías son empobrecedoras : carnivoros vs veganos; teletrabajo vs horario de oficina; runners vs sedentarios; rentabilidad vs sustentabilidad. El blanco O negro murió y los están velando.

4. ENAMORATE DE LA CALIDAD DE VIDA

Esto es muy importante. Si la incertidumbre por el futuro y el miedo al cambio te hacen rehén de atracones de Netflix , dosifica ese momento o aprovéchalo para hacer ejercicio o salir a hacer fotos. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, contacta con alguien que te guste. Sustituye los malos hábitos por buenos y hazlo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que logran consolidar los cambios que necesitan en su vida no son distintas a tí salvo quizás en un aspecto :  BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos “20 minutos en el día”que puedes utilizar para consolidar una rutina. Recuerda que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente esa diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo” “aquí es imposible hacerlo” “no tengo”, “no sé”, “no puedo”. Empieza ahora, con lo que tienes si estás convencido que es lo que quieres, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/renaissance-woman/201607/how-change-unhealthy-habits

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Algunos tips para superar la ansiedad

La ansiedad se parece a un enjambre de avispas moviéndose sin parar dentro de tu cabeza. Estás metido en tu coche en medio de un fenomenal atasco y vas a perder tu vuelo. Tienes una presentación importante y no sale como esperabas, seguro que no recibes ese aumento, o no apruebas y pierdes tu beca. Te sientes un padre negligente y una pareja muy poco confiable. Pasas mucho tiempo trabajando pero te parece que no alcanza, te miras al espejo y te ves ojeroso/a y demacrado/a…y gordo/a.

Comes mal, duermes peor y no haces suficiente ejercicio…y seguro que no te alcanzará todo lo que ahorras para una jubilación digna, no importa que solo tengas 40 años.-

Ojalá este tipo de pensamientos pudieran borrarse de un plumazo. El Instituto Nacional de Salud Mental de USA (NIMH) ha señalado que en cualquier época del año, se podrá esperar + de un 18% de personas adultas consultando por problemas de ansiedad, una de las formas más comunes de trastorno psicológico,  ya que no  se trata, en primera instancia  de una “enfermedad” mental, sino de un síntoma asociado a contextos externos interpretados de forma exagerada debido a la historia personal.

Una vez más, conviene recordar que la ansiedad no siempre es  una mala señal , a veces es la forma de mantenernos alerta y filosos para lograr nuestras metas.  Si hablamos de un trastorno de ansiedad crónico o con episodios a repetición que generan un circuito de evitación que se va extendiendo, lo correcto es consultar a un profesional. Mientras tanto te dejo algunas sugerencias -bastante obvias- pero muy efectivas para manejar la ansiedad :

  • Organizate: mucho espacio mental desorganizado , nos hace sentir incómodos, otorgar algo de orden al caos siempre ayuda. A veces las personas ansiosas son todo lo contrario, se visualizan como muy ordenadas, con pánico a los imprevistos pero se sienten abrumadas pro información que no pueden ordenar:  el simple hecho de hacer una lista, poniendo por escrito qué es necesario hacer y cuando lo haremos es bastante tranquilizador. Otro truco es sacarse de encima primero las cosas que nos disgusta hacer, aplazar, postergar, diferir, es el medio más seguro de hacer crecer la ansiedad. Y si el problema es al revés,,,,mucho tiempo libre, quizás toque comenzar a trabajar en un proyecto personal.-

  • Identifica aquello que te estresa y reduce los hábitos nocivos: las cosas que son saludables para nuestro estado físico, también lo son para nuestro equilibrio mental : rutinas adecuadas de sueño, horarios para comer, tomar menos  café o alcohol, siempre serán medidas efectivas. No son la causa, quizás sean parte de las consecuencias del problema,  pero comenzar por cambios que podamos asumir es siempre un buen inicio. Los ataques gula con asaltos al  helado, pizza y coca cola o chocolate pueden tolerarse en forma excepcional pero no son la aspirina de la ansiedad. Quizás vaya mejor aprender a respirar, meditar o ir a nadar o simplemente darnos tiempo para una caminata.-

Hay estudios muy interesantes sobre el tema de la actividad física; han probado que las personas menos sedentarias tienen menores niveles de estrés, exactamente un 25% menos de posibilidades de desarrollar ansiedad o depresión. Ahora bien, el ejercicio tomado como un desafío o una rutina extenuante dirigida a la competición, es -en algunos casos-un canal de ansiedad. Marcar el nivel óptimo es imprescindible.

  • Tranquilízate: a veces esta bien parar, ir despacio o no saber adonde ir. Son momentos de cambio que requieren, simplemente caminar en el día a día, no estamos en un maratón, no es la fábula de la liebre y la tortuga. Tomate tu tiempo, aprende a decir NO, descubre qué te relaja: personas, libros, actividades, rutinas, música. No se trata solo de trabajar para pagar las cuentas o escalar profesionalmente, sino de ganar en calidad de vida.
  • Desarrolla una mejor gestión de tu tiempo libre: no te temas al ocio , es la mejor terapia en el caso de trastornos de ansiedad, y estrés. Desarrolla actividades creativas, por ejemplo la Fotografía como actividad psicoterapéutica aporta la oportunidad de conocerse a uno mismo y escucharse viendo desde una perspectiva diferente el mundo en el que nos manejamos en nuestras rutinas diarias.

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  • Aprende a parar el circuito de pensamientos catastrofistas: que se suelen encadenar formando un rulo de asociaciones negativas, a menudo sin que podamos controlarlas. Sirve hacer una lista con preguntas del tipo:

¿Hay alguna razón para creer que algo va mal?

¿Que evidencia hay que estoy en lo cierto?

¿Puede ser que esté exagerando?

  •  Afirmaciones:

– Estoy bien, es un ataque de ansiedad y voy a controlarlo

– Mi ansiedad no me va a controlar

  •  Acostúmbrate a los síntomas físicos:

Se trata de no asociar lo físico a la ansiedad. Taquicardias, palpitaciones, sudoración excesiva, dolor de estómago, tensión muscular, cansancio, sensación de mareo, son algunos de los síntomas físicos de la ansiedad. La idea es que su aparición no signifique el miedo al descontrol. Las técnicas de exposición por ejemplo permiten aprender a separar el pánico del síntoma físico evitando que escale.

  • Deja que la ansiedad fluya

Y quizás lo más importante, recordar que estas técnicas o cualquier otra no nos dan el control absoluto de nuestra realidad, que los imprevistos son la norma no la excepción y que aprender a vivir con un grado de incertidumbre es saludable, como lo es confiar en nuestra capacidad de enfrentarla.

Aprender a manejar la ansiedad supone abandonar la ilusión de que siempre podemos estar a cargo de todo y todos. Y luego viene la parte más dura, buscar la estrategia terapéutica que nos ayude a entender qué parte de nuestra historia y que aspecto de nuestra realidad actual conspira para impedirnos caminar confiados en nuestro día a día transformando lo simple en complejo, lo inevitable en aterrador y lo normal en excepcional.-

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http://www.raquelferrari.com

@terapia_enred

Usando la fotografía en psicoterapia

Ya hace casi diez años que comencé a hacer fotos y a mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Cuanto más utilizaba el lente para explorar cada esquina de mi ciudad, más me motivaba a descubrir nuevas conexiones entre espacios, formas y colores.

Era una época muy especial para mí, digamos que atravesaba una crisis de identidad y en mi profesión -la psicología-, eso puede ser una dificultad o una oportunidad. Elegí que fuera lo segundo, así lo que podría haber desencadenado un cuadro de ansiedad y depresión comenzó a transitar por otras alternativas más creativas. Mi Canon fue la herramienta que me permitió comenzar un aprendizaje progresivo acerca de como una imagen puede capturar y transferir una emoción personal, haciendo más consciente el aquí y ahora. Cada foto podía traducirse en una historia de cómo me sentía en ese lugar y en ese momento. Solo se trataba de estar atenta.

No soy fotógrafa profesional y respeto ese espacio de trabajo artístico. En una época de frivolización de los saberes”, es bueno establecer marcos de referencia. Simplemente soy alguien  que ama el arte en general y  la fotografía en todas sus facetas en particular. En ella, junto con la escritura encontré un canal de expresión.

Así comencé a leer sobre experiencias que demostraban  la utilidad de la fotografía como herramienta complementaria en  psicoterapia.

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Buenos Aires, Puerto Madero @terapia_enred

 

Ha pasado el tiempo y actualmente,  hacer fotos se ha convertido en una actividad ubicua  en todos los ambientes: la selfie, lo instantáneo y rápidamente compartido en las redes sociales puede ser una compulsión o una vía de autoconocimiento y  crecimiento personal  entendido siempre como un proceso dinámico, en permanente cambio, dirigido a conocernos más, desarrollar nuestras habilidades, reformular nuestras metas y hacer de nuestra vida un espacio amable.

Se trata de “estar presente”, una vuelta de tuerca al Mindfulness, buscando hacer foco, centrar la atención en lo que vemos a través del lente.

 

Inevitablemente pondremos nuestra mente a fluir alcanzando altos niveles de bienestar. En la psicoterapia con adolescentes, por ejemplo, es interesante observar de que manera, una aproximación diferente al uso de sus teléfonos, que ya son parte de su día a día, puede ayudarlos a entrenarse en una nueva percepción de su mundo. La tecnología suele dar como efecto secundario, una tendencia a la desconexión, en la que las redes nos dicen que es o no “importante”, qué ver pero no qué mirar, sin embargo, es posible ir más allá.

Hay ya mucha gente muy interesante y formada trabajando en esta línea, descubriendo la fuerza de la imagen como estrategia. Por ejemplo Marianne Ellis, creó un proyecto en el que durante 55 días, los participantes posteaban en un grupo cerrado de  Facebook las imágenes tomadas con sus cámaras o smartphones, basadas en el tema del día. El resultado fue una mayor conexión de los miembros entre sí a partir de compartir sus historias personales alrededor de las imágenes.

Los participantes comentaban que se sentían más “presentes”, más conectados a su entorno. Alguien comentó que hacía cada día el mismo trayecto al trabajo pero que nunca se había dado cuenta de cantidad de detalles, lugares o personajes.

Este tipo de experiencias mediadas por la fotografía son una puerta a un mejor entendimiento de quienes somos. La imagen evoca emociones y desencadena recuerdos. En cuadros de depresión y ansiedad un uso diferente de la actividad de fotografiar brindará un apoyo al trabajo en psicoterapia, derribando algunos mitos presentes en la ubicuidad de la “selfie” para permitir un uso mucho más positivo de la posibilidad de tomar imágenes y compartirlas.

Estas actividades basadas en fotos se denominan “Fotografía terapéutica”

No necesitan de un terapeuta en tanto son actividades que se realizan de manera individual o grupal, si bien tienen puntos en común con otras formas de arteterapia, se trata de actividades de prácticas fotográficas. No se reduce a “tomar fotos”, incluye actividades de intercambio: por ejemplo  grupos o actividades de posado, o discusión de técnicas, etc..

En otros casos, se trata de intervenir  en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de “Change the picture” , un proyecto participativo con mujeres en riesgo de violencia en Londres.

Al tomar la cámara comienza un proceso en el cuál pensaremos ¿Qué vamos a fotografiar?¿Qué detalle de lo que vamos a fotografiar nos llama la atención: ¿luz, color, encuadre?¿Cómo vamos a hacerlo, valores de la cámara posición, etc? y finalmente ¿Qué idea, que emoción, o sentimiento vamos a expresar? Se trata de delimitar el contexto de una posible historia que narrar. Todo esto pasa justo antes de disparar; en el momento exacto de hacerlo deberemos silenciar nuestro pensamiento…esa es la clave…..

La Fotografía terapéutica puede extenderse también  a proyectos con videos. Como estas técnicas tienen más que ver con entrenamiento emocional que como la fotografía como arte no se requiere  conocimientos especiales o cámaras de alta gama, simplemente se trata de mirar a través del lente.

Finalmente, como todas estas técnicas involucran personas interactuando con una perspectiva visual personal en una construcción de SU realidad, son especialmente exitosas cuando existe alguna dificultad física, mental o emocional para expresarse.

Disfrutar de un estado de presencia plena, es una experiencia de conexión con el mundo…¿Por qué no intentarlo?

Para saber más:

https://photovoice.org///methodologyseries/method_02/index.htm

http://centerforhealthreporting.org/article/photography-gallery-faces-mental-illness

PhotoTherapy & Therapeutic Photography Archives

http://anjabutti.com/portfolio/street-photography-bw-2/

Find Your Focus

Fotografía terapéutica

https://www.nanofotofest.com.ar/2014/08/motivarte-propone-taller-de-fotografia-terapeutica/

http://www.fotografiainspiradora.com/fotografia-y-mindfulness/

La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

http://www.stateofmind.it/2016/03/fotografia-in-psicoterapia/

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/

Fotografía, ocio & tiempo libre

Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos (http://erickimphotography.com/blog/2011/08/22/10-things-henri-cartier-bresson-can-teach-you-about-street-photography/)

 

Todos los estudios realizados desde los más diversos ángulos y teorías comentan que las sociedades contemporáneas encuentran mucho más difícil disfrutar del tiempo libre que del trabajo. Parece ser que tener ocio a disposición  gratuito o nó, no aumenta la percepción de calidad de vida, a menos que se sepa cómo servirse de él en forma eficaz…y esto no se enseña ni se aprende espontáneamente.
Sandor Ferenczi, psicoanalista contemporáneo de Freud, definió la “neurosis dominical” para referirse a la  depresión durante el fin de semana.
Actualmente, también se habla con frecuencia del stress de las fiestas, las vacaciones y en contrapartida del “síndrome post-vacacional”, quizás debido a esa fiebre por describir “sindromes” a diestra y siniestra.-
Aunque es cierto que  parecería que en esta sociedad  las personas están mal preparadas para estar ociosas.

Sin objetivos y sin otras personas con las que relacionarse, la mayoría de los sujetos pierden motivación, los pensamientos vagan y pueden desencadenar estados ansiosos de los que se  busca escapar como de la peste.

La estrategia de evitación más frecuente es buscar fuentes que reduzcan esa ansiedad: ordenadores, videojuegos, TV, leer historias ligeras o revistas, el juego(apuestas), relaciones sexuales ocasionales  o consumo de drogas o alcohol.-

La respuesta es rápida al reducir a corto plazo el caos interno pero normalmente lleva a un sentimiento de apatía e insatisfacción que obliga a repetir la experiencia generando círculos viciosos.
Aparentemente, nuestro psiquismo ha evolucionado hacia la respuesta a obstáculos externos, pero no ha podido adaptarse a largos períodos carentes de “peligro”.Pocas personas  usan con autonomía su energía psíquica .-

Dattilo & Kleber (1993) observaron que hay una asociación entre autodeterminación y disfrute. La autodeterminación no es otra cosa que actuar como una “causa” en la propia vida para decidir libremente lejos de interferencias externas. Planear el tiempo libre es “crear las circunstancias para el disfrute” (Gorbeña Echevarria -2000), la autodeterminación en el ocio incluye la libertad para elegir. Se trata de crear entornos ricos en OPCIONES.

Una actividad  nos divierte cuando demanda una atención sostenida y produce una   placer.

En este sentido,  la fotografía es una herramienta para mejorar el funcionamiento físico, emocional, social y cognitivo, tanto en la “normalidad” como en situaciones de crisis.

Como actividad nos permite:

1) Autodeterminación: capacidad de elegir

2) Motivación intrínseca : interés, activación y relajación. La MI no depende de ningún nivel especial de capacidad o habilidad, por lo tanto cualquiera puede tener interés, activarse o relajarse

3)  acción + conciencia de movimiento

4)Plantearnos  objetivos  claros

5) Disfrute: la actividad puede ser tan atractiva que uno se concentra en ella  hasta perder la idea del tiempo.

6) Mejoras físicas, cognitivas, emocionales, sociales.

Esta idea tan simple en esencia es posible aplicarla a cantidad de alternativas ….solo se trata de  aprender a mirar con otros ojos.

Referencias

Dattilo.J & Kleiber, D.A (1993)”Psychology perspectives for therapeutic recreation research: The psichology of enjoyment”. En M.J. Malkin y C.Z. Howe (eds), Research in therapeutic receation: Concepts and methods (pp 57-76)

Gorbeña Echevarria, S (2000): Modelos de intervención en ocio terapéutico”. Universidad.de Deusto. Bilbao

Ferenczi, Sandor (1919) :Neurosis del domingo. En Obras completas. Tomo III. Madrid Espasa Calpe

Sontag, Susan (1996) : Sobre la fotografia.Edhasa ensayo

Relaciones que enferman: el caso Vivian Maier

Vivian Maier es uno de los más interesantes eventos virales de los últimos años. De hecho, nadie conocía este nombre hasta el 2007, en que John Maloof, un joven de 27 años que escribía un libro sobre la historia de Chicago, comprara en un remate, un lote de cajas por 300 U$S . Terminado su libro, se dedicó en detalle a examinar el contenido de las cajas que había adquirido.

Le tomó cerca de un año y medio darse cuenta de que eran excelentes fotografías, la mayoría -exactamente 150.000- negativos sin revelar, guardados en cajas y mezclados con ropa, tickets, cheques de la seguridad social sin cobrar, películas en 8mm y recortes de periódicos.

Abrió un blog y publicó las fotos en Flickr y el resultado viral fue inmediato. Se trataba de una colección de fotografías de calle que hacían a Vivian Maier digna de compararse con Diane Arbus o Helen Levitt.

¿De que  tipo de relación que enferma hablamos en este caso? Lo que se sabe de Miss Maier es lo que Maloof ha investigado y publicado en su blog y en el film http://www.findingvivianmaier.com/, y lo contado por un documental de la BBC1, Vivian Maier Mistery.

 

Una mujer que muere a los 83 años, en 2009, casi como una homeless, después de haber trabajado como niñera toda su vida, mientras fotografiaba escenas de calle con una Rolleiflex eternamente colgada de su cuello. Algo dice la elección de la marca de su cámara- tuvo por lo menos siete-. Las Rolleiflex, son las cámaras profesionales por excelencia, no solo técnica sino también estéticamente….y nunca han sido baratas.

Una mujer sin historia, ni parientes, ni intereses personales- más allá de la fotografía- nacida en New York pero ligada a Francia por herencia materna. Las preguntas que se hacen los que se acercan a su obra, absolutamente perfecta técnica y conceptualmente, comienzan siempre con ¿Por qué?

¿Por qué no revelaba sus fotos? ¿ Por qué trabajaba como niñera y no como fotografa? ¿Por qué ocultaba su origen y su nombre?

Nuestra mirada desde la psicología, nos conduce a conclusiones poco glamourosas y más cercanas a la psicopatología. Esta mujer solitaria, que nunca sintió la necesidad de tener un espacio propio y que dejó recuerdos difíciles en los niños que cuidó, era probablemente una persona afectada por algún grado de esquizofrenia paranoide.

Había en ella conductas de acumulación compulsiva, lenguaje que imitaba un acento francés que no le era propio, una forma de vestir fuera de contexto, masculina y gris, una forma de caminar desgarbada y dura y una búsqueda permanente de sentido a través de las noticias en los periódicos que guardaba por toneladas.

 

Su interés por las historias de asesinatos, raptos, miseria y violaciones, en ese “Te lo dije!”, que comenta una de las personas que la trató, bien podía deberse a algún desplazamiento de algún profundo trauma, imposible de simbolizar, vivido por ella o quizás por su madre, Maria Jaussard, que había nacido en  Saint-Bonnet-et-Champsaur , un pequeño pueblo de los Alpes Franceses y emigrado a New York en 1914.  Se sabe de ella que se casó con Charles Meier en 1919 y  que en 1926 nacería Vivian. Luego de su separación, llevará a su hija a su pueblo en 1932 y allí vivirán varios años hasta su vuelta a USA. Vivian volverá a este pueblo en 1949 y en 1959, y con una pequeña herencia viajará por distintos países de Asia. ¿Qué pasó con su padre y su hermano?, ¿Cuando se mudó a Chicago?¿ Había terminado algún tipo de estudio? Hasta ahora poco se sabe.

¿Por qué no revelaba sus fotos?, desde la psicopatología, podemos decir que posiblemente no lo hiciera porque su objetivo terminaba en el control de la imagen, de la vida, de las emociones ajenas. Podía acercarse mucho con su cámara , pero era incapaz de contacto humano consciente. No se trataba, como decía Cartier-Bresson de “capturar el momento”, aquél en el que “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón”, sino simplemente de congelarlo. Tomaba, por ejemplo, fotos de los golpes o accidentes de los niños a su cargo, sin participar ni ayudar, simplemente “congelando el momento.”

No obstante, es probable que en ese gesto hubiera un intento de contacto, una captación del dolor ajeno que no podía culminar en una acción reparadora, debido a su falta de empatía y deterioro de los canales emocionales. De allí su actitud compulsiva. Puede que también la influencia de Jules Bennard, esa amiga de su madre, fotógrafa, haya sido mayor de lo que se pudiera pensar.

Su trabajo sugiere una percepción inconsciente de lo que la postura y el gesto transmiten, no es necesario buscar doble lecturas.

Era simplemente alguien que a través de su cámara podía controlar su ansiedad de separación. El origen de su complicada personalidad, como en cualquier caso clínico, habría que rastrearlo en la serie complementaria que seguramente descubriría, además de una predisposición genética, vivencias traumáticas, abusos, violencia simbólica y sobre todo abandono, mucho abandono. Podemos arriesgar en su historia muy poca mirada de algún otro significativo.

No parece una aficionada a la fotografía sino alguien que fotografiaba como una forma de supervivencia.  Como lo hacía Van Gogh con su pintura o Kafka con su narrativa.

La creatividad está muy ligada a las zonas oscuras de la mente y puede ser una oportunidad de superar los propios fantasmas, quizás si Vivian hubiera tenido interés en revelar sus fotos, hubiera abierto un camino hacia alguna forma de equilibrio mental. En el caso de Vivian, parece que se trató simplemente de alguien muy talentoso pero profundamente enfermo.

Esta fama póstuma no agrega nada a la historia, más allá de brindar una oportunidad de análisis de la fuerza que lo visual tiene en esta cultura. Importa muy  poco ahora quién era o qué le pasaba.

Aunque esa visión retrospectiva de la gente que la trató e incluso padeció, puede que ayude a derribar prejuicios y a crear una mayor consciencia acerca de lo que es la enfermedad mental. La relación que enferma, el infierno, en este caso ha sido la relación con los otros. La humilde e invisible niñera que tomaba fotos, se ha transformado en la gran fotógrafa que trabajaba como niñera.

Finalmente, cada vez que admiramos una de sus fotografías estaremos cerrando un círculo y esto, puedo que ya no le importe a Vivian pero seguramente nos  debería importar a todos.-

Para saber más:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer

http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/vivian-maier-and-the-problem-of-difficult-women

http://www.theguardian.com/film/2014/jul/17/finding-vivian-maier-documentary-review

Los selfies, nuestra nueva pasión narcicista

Por Enrique Valiente Noailles

Dos historias recientes, una risueña y otra trágica, han colocado en un primer plano el tema de los selfies, los retratos digitales que las personas sacan de sí mismas y que suben diariamente por millones a las redes sociales. Habiéndose masificado los dispositivos que permiten sacar fotos en cualquier ocasión, pocos resisten la tentación de incluirse, mediante la distancia de su brazo, en la eternidad del instante.

Lo que no estaba previsto es que en la lista de cultores de las selfies ingresara uno de nuestros antecesores en la escala de la existencia. De allí viene la primera historia: una batalla legal por el copyright se ha desatado en torno de la selfie que un macaco tomó de sí mismo, en Indonesia, con la cámara del fotógrafo inglés David Slater. Se cuenta que el simpático macaco robó la cámara y, seducido por el ruido de los clics, comenzó a jugar con ella, a disparar al aire y a sacarse fotos a sí mismo.

La sonrisa cuidadosamente elaborada (como en toda selfie), la expresión juguetona y los ojos pícaros fijos en la cámara confirmarían la teoría de Darwin, aunque no hubiera ninguna otra evidencia.

Es que el macaco sonríe con una sutileza y una ironía insuperables, como si hubiera podido entrever el problema que causaría. Porque la ley sostiene que el dueño de los derechos de autor de la imagen es de quien saca la foto, pero ¿qué sucede cuando el que saca la foto es un mono? Wikimedia Commons, el sitio de imágenes de uso gratuito, la publicó sin comprar los derechos bajo el argumento de que los monos no pueden poseer derechos de autor y que, por lo tanto, la imagen pertenece al dominio público.

En este punto, no debiéramos olvidar que los monos tienen algún lejano copyright sobre el hombre mismo, pero es cierto que no pueden patentar sus ocurrencias. Pero toda la discusión es, junto al autorretrato, gloriosa.

Para tornar las cosas más graciosas o grotescas, Slater argumentó, en defensa de sus intereses, no sólo que pagó el viaje y que el equipo fotográfico le pertenecía, sino que, para la ley, un asistente no es dueño del copyright. “Creo que el mono fue mi asistente”, dijo, intentando quitarle protagonismo, aunque concediéndole sin darse cuenta un estatus casi humano. Creer que el mono trabajó para él es, de todas maneras, de una ingenuidad conmovedora. Se enmarca en la ilusión del sujeto de servirse del mundo y de los objetos, sin sospechar que el mundo está también animado y que se sirve igualmente de nosotros.

En efecto, en este caso, el fotógrafo pagó miles de dólares para viajar a la selva, invirtió en conocimiento y equipos fotográficos, dispuso con minuciosidad la cámara para ser operada, y el mono se sacó una maravillosa foto para entregar al dominio público. Porque la sonrisa del mono refleja la ironía y acaso el agradecimiento de haber convertido al fotógrafo en su asistente. Para rematar la cuestión, Slater alegó que la fotografía es una profesión costosa y que “nos están quitando nuestro medio de vida”. Indiferente a esos motivos, el monito dejó claro cuál de los dos podía estar en riesgo de extinción.

El problema es apenas un indicio de lo que puede venir. Algún día, menos lejano de lo que parece, cuando estemos compuestos de silicio al estilo cíborgs -mitad máquinas, mitad hombres-, se plantearán nuevos problemas de derechos de autor. Una posible selfie del hombre, a largo plazo, tal vez sea una delgada existencia entre el animal y la máquina. Pero, en todo caso, uno no puede dejar de intuir que el macaco está parodiando, con su selfie, nuestra nueva pasión contemporánea.

Aunque tal vez se esté riendo también un poco de nuestra especie y de nuestra pretensión de haberlos dejado atrás. Sabemos, por ejemplo, que los monos titíes tienen conversaciones educadas y que mantienen una etiqueta para hablar y dejar hablar. Interactúan por turnos y esperan durante unos cinco segundos después de que uno de ellos termina para responder. No hay más que observar una sesión del Congreso para dar por tierra nuestra evolución frente a los simios. Es que no sólo compartimos un 99% de nuestros genes con ellos. Hay quien señala, como el filósofo de Princeton Peter Singer, que los monos tienen el mismo nivel cognitivo que un niño, y que deberían tener derechos comparables, cosa que no ayuda a Slater. …………………………………………………………………………

La selfie ha sido seleccionada como la palabra del año 2013 por los Diccionarios Oxford, se expande viralmente por nuestro planeta y abarca al presidente Obama en el memorial de Mandela, a Ellen DeGeneres en la noche de los Oscar, hasta llegar sin escalas a nuestro mono.

El otro caso, sin embargo, que conmovió al mundo en estos días, fue el de un matrimonio polaco que murió al caer de un acantilado en el intento de tomarse una autofoto cuando se encontraban en el centro turístico Cabo Da Roca, al oeste de Lisboa. Saltaron las vallas para buscar el mejor ángulo, pero esta sobredosis de ambición estética fue el paso que los llevó a la muerte.

Esta disposición a arriesgar todo por una mejora en la toma sólo puede comprenderse por la preponderancia que ha adquirido entre nosotros el parecer frente al ser. Y por la tendencia a convertir todas las vivencias en espectáculo, cuando a veces llaman a vivirse de manera no reproducible y singular. Unos pocos centímetros tras las barreras de protección, en busca de la perfección de la perspectiva, los llevó a despeñarse más de ochenta metros hacia el abismo. Como si el paisaje, que carece de sentimientos, hubiera cedido a su deseo y los hubiera devorado para permanecer, justamente, perfecto. Cosa que recuerda a aquellos indígenas que, agradecidos con los evangelizadores venidos de Europa, los devoraban en señal de respeto.

Como se ve, no hay que jugar de más con lo subhumano ni con lo extrahumano. Uno podría sacar conclusiones, aplicables también a otras esferas, sobre los efectos inesperados de pretender manipularlo todo. Pero, para culminar, el hombre había dicho con motivo de una exposición en Polonia de sus fotos de Portugal: “Como fotógrafo no soy un espectador pasivo, sino un cazador activo en busca de la mejor perspectiva”. Como en las tragedias griegas, es siempre un impulso ciego el que lleva al cazador a cazarse a sí mismo. Es que, justamente, esta desgracia evoca la historia de Narciso, quien también murió al caer al abismo de su propia imagen. Enamorado de su rostro y de su belleza, murió ahogado mientras intentaba abrazar la perfección de su rostro, luego de inclinarse hacia el agua que lo reflejaba.

¿Son las selfies una categoría del narcisismo contemporáneo? ¿O son una nueva manera de compartir nuestra vida con los demás? En cualquier caso, una arqueología futura de nuestras imágenes no dejará de asombrarse ante el fenómeno. Podrían ser, por un lado, una actividad lúdica, apenas un acto de ansiedad comunicativa, la necesidad de compartirse a sí mismo o de romper con un aislamiento. Pero las selfies son también una politización de la propia imagen, una autopromoción en la que cada uno controla cómo quiere aparecer ante los demás. Como señala Boris Groys, vivimos bajo un régimen de autodiseño y autosimulación compulsivos. Pero nadie está ya interesado en la contemplación. Vivimos en una civilización en la que todos muestran algo, pero en la que nadie lo mira.

Tal vez sea nuestra propia muerte lo que buscamos conjurar con la producción en masa de imágenes de nosotros mismos. Porque la foto intenta contrarrestar el tiempo. Sin embargo, ante la marea de fotos que lo combaten, el tiempo adopta también la suave sonrisa del macaco, porque sabe que las propias armas servirán para comprobar nuestra derrota. En suma, si el Narciso contemporáneo necesita recordarle al mundo de manera serial su rostro, es porque ya no encuentra un reflejo que le devuelva su imagen original, un espejo en el cual reconocerse. Y así como algunas tribus llamadas primitivas tenían miedo a perder el alma mediante una foto, en nuestro caso tal vez delate, a la inversa, la búsqueda de esa alma perdida. © LA NACION

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1720119-las-selfies-nuestra-nuevapasion-narcisista

Editado:  Raquel Ferrari