Usando la fotografía en psicoterapia

Ya hace casi diez años que comencé a hacer fotos y a mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Cuanto más utilizaba el lente para explorar cada esquina de Barcelona, más me motivaba a descubrir nuevas conexiones entre espacios, formas y colores.

Si supieras lo que pienso

Era una época muy especial para mí, digamos que atravesaba una crisis de identidad y en mi profesión, eso puede ser una dificultad o una oportunidad. Elegí que fuera lo segundo, así lo que podría haber desencadenado un cuadro de ansiedad y depresión comenzó a transitar por otras alternativas más creativas. Mi Canon fue la herramienta que me permitió comenzar un aprendizaje progresivo acerca de como una imágen puede capturar y transferir una emoción personal, haciendo más consciente el aquí y ahora. Cada foto podía traducirse en una historia de cómo me sentía en ese lugar y en ese momento. Solo se trataba de estar atenta.

Así comencé a pensar en la utilidad de la fotografía como herramienta complementaria de la psicoterapia. Actualmente,  hacer fotos se ha convertido en una actividad casi compulsiva casi en todos los ambientes: la selfie, lo instantáneo y rápidamente compartido en las redes sociales, distan mucho de el uso “terapeutico” del que hablo.

Se trata de “estar presente”, una vuelta de tuerca al Mindfulness, buscando hacer foco, centrar la atención en lo que vemos a través del lente.

 

Inevitablemente pondremos nuestra mente a fluir alcanzando altos niveles de bienestar. En la psicoterapia con adolescentes, por ejemplo, es interesante observar de que manera, una aproximación diferente al uso de sus teléfonos, que ya son parte de su día a día, puede ayudarlos a entrenarse en una nueva percepción de su mundo. La tecnología suele dar como efecto secundario, una tendencia a la desconexión, en la que las redes nos dicen que es o no “importante”, que ver pero no que mirar, pero es posible ir más allá.

Hay ya mucha gente  trabajando en esta línea, descubriendo la fuerza de la imagen como estrategia; por ejemplo  Marianne Ellis, creó un proyecto en el que durante 55 días, los participantes posteaban en un grupo cerrado de Facebook las imágenes tomadas con sus cámaras o smartphones, basadas en el tema del día. El resultado fue una mayor conexión de los miembros entre sí, a partir de compartir sus historias personales alrededor de las imágenes. Los participantes comentaron que se sentían más “presentes”, más conectados a su entorno, por ejemplo alguien comentó que hacía cada día el mismo trayecto al trabajo pero que nunca se había dado cuenta de cantidad de detalles, lugares o personajes.

Este tipo de experiencias mediadas por la fotografía son una puerta a un mejor entendimiento de quienes somos, la imagen evoca emociones y desencadena recuerdos; en cuadros de depresión y ansiedad un uso diferente de la actividad de fotografiar, brinda un apoyo al trabajo en psicoterapia, derribando algunos mitos presentes en la ubicuidad de la “selfie” para permitir un uso mucho más positivo de la posibilidad de tomar imágenes y compartirlas.

 

Estas actividades basadas en fotos se denominan “Fotografía terapéutica”, no necesitan de un terapeuta en tanto son actividades que se realizan de manera individual o grupal, si bien tienen puntos en común con otras formas de arteterapia, se trata de actividades de prácticas fotográficas. No se reducen a “tomar fotos”, incluye actividades de intercambio: por ejemplo  grupos 

o actividades de posado, o discusión de técnicas, etc..

En otros casos, se trata de intervenir  en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de “Change the picture” , un proyecto participativo con mujeres en riesgo de violencia en Londres.

Al tomar la cámara comienza un proceso en el cuál pensaremos ¿Qué vamos a fotografiar?¿Qué detalle de lo que vamos a fotografiar nos llama la atención: luz, color, encuadre??Cómo vamos a hacerlo, valores de la cámara posición, etc? y finalmente ¿Qué idea, que emoción, o sentimiento vamos a expresar? Se trata de delimitar el contexto de una posible historia que narrar. Todo esto pasa justo antes de disparar; en el momento exacto de hacerlo deberemos silenciar nuestro pensamiento…esa es la clave…..

La Fotografía terapéutica puede extenderse también  a proyectos con videos. Como estas técnicas tienen más que ver con entrenamiento emocional que como la fotografía como arte no se requiere  conocimientos especiales o cámaras de alta gama, simplemente se trata de mirar a través del lente.

Finalmente, como todas estas técnicas involucran personas interactuando con una perspectiva visual personal en una construcción de SU realidad, son especialmente exitosas cuando existe alguna dificultad física, mental o emocional para expresarse.

Disfrutar de un estado de presencia plena, es una experiencia de conexión con el mundo…¿Por qué no intentarlo?

Para saber más:

https://photovoice.org///methodologyseries/method_02/index.htm

http://centerforhealthreporting.org/article/photography-gallery-faces-mental-illness

PhotoTherapy & Therapeutic Photography Archives

http://anjabutti.com/portfolio/street-photography-bw-2/

http://www.kindredartspace.com.au/find-your-focus/

http://laterapiadelarte.com/numero-7/reportajes-2/fotografia-terapeutica/

https://www.nanofotofest.com.ar/2014/08/motivarte-propone-taller-de-fotografia-terapeutica/

http://www.fotografiainspiradora.com/fotografia-y-mindfulness/

 

 

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La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

http://www.stateofmind.it/2016/03/fotografia-in-psicoterapia/

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/

Fotografía, ocio & tiempo libre

Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos (http://erickimphotography.com/blog/2011/08/22/10-things-henri-cartier-bresson-can-teach-you-about-street-photography/)

 

Todos los estudios realizados desde los más diversos ángulos y teorías comentan que las sociedades contemporáneas encuentran mucho más difícil disfrutar del tiempo libre que del trabajo. Parece ser que tener ocio a disposición  gratuito o nó, no aumenta la percepción de calidad de vida, a menos que se sepa cómo servirse de él en forma eficaz…y esto no se enseña ni se aprende espontáneamente.
Sandor Ferenczi, psicoanalista contemporáneo de Freud, definió la “neurosis dominical” para referirse a la  depresión durante el fin de semana.
Actualmente, también se habla con frecuencia del stress de las fiestas, las vacaciones y en contrapartida del “síndrome post-vacacional”, quizás debido a esa fiebre por describir “sindromes” a diestra y siniestra.-
Aunque es cierto que  parecería que en esta sociedad  las personas están mal preparadas para estar ociosas.

Sin objetivos y sin otras personas con las que relacionarse, la mayoría de los sujetos pierden motivación, los pensamientos vagan y pueden desencadenar estados ansiosos de los que se  busca escapar como de la peste.

La estrategia de evitación más frecuente es buscar fuentes que reduzcan esa ansiedad: ordenadores, videojuegos, TV, leer historias ligeras o revistas, el juego(apuestas), relaciones sexuales ocasionales  o consumo de drogas o alcohol.-

La respuesta es rápida al reducir a corto plazo el caos interno pero normalmente lleva a un sentimiento de apatía e insatisfacción que obliga a repetir la experiencia generando círculos viciosos.
Aparentemente, nuestro psiquismo ha evolucionado hacia la respuesta a obstáculos externos, pero no ha podido adaptarse a largos períodos carentes de “peligro”.Pocas personas  usan con autonomía su energía psíquica .-

Dattilo & Kleber (1993) observaron que hay una asociación entre autodeterminación y disfrute. La autodeterminación no es otra cosa que actuar como una “causa” en la propia vida para decidir libremente lejos de interferencias externas. Planear el tiempo libre es “crear las circunstancias para el disfrute” (Gorbeña Echevarria -2000), la autodeterminación en el ocio incluye la libertad para elegir. Se trata de crear entornos ricos en OPCIONES.

Una actividad  nos divierte cuando demanda una atención sostenida y produce una   placer.

En este sentido,  la fotografía es una herramienta para mejorar el funcionamiento físico, emocional, social y cognitivo, tanto en la “normalidad” como en situaciones de crisis.

Como actividad nos permite:

1) Autodeterminación: capacidad de elegir

2) Motivación intrínseca : interés, activación y relajación. La MI no depende de ningún nivel especial de capacidad o habilidad, por lo tanto cualquiera puede tener interés, activarse o relajarse

3)  acción + conciencia de movimiento

4)Plantearnos  objetivos  claros

5) Disfrute: la actividad puede ser tan atractiva que uno se concentra en ella  hasta perder la idea del tiempo.

6) Mejoras físicas, cognitivas, emocionales, sociales.

Esta idea tan simple en esencia es posible aplicarla a cantidad de alternativas ….solo se trata de  aprender a mirar con otros ojos.

Referencias

Dattilo.J & Kleiber, D.A (1993)”Psychology perspectives for therapeutic recreation research: The psichology of enjoyment”. En M.J. Malkin y C.Z. Howe (eds), Research in therapeutic receation: Concepts and methods (pp 57-76)

Gorbeña Echevarria, S (2000): Modelos de intervención en ocio terapéutico”. Universidad.de Deusto. Bilbao

Ferenczi, Sandor (1919) :Neurosis del domingo. En Obras completas. Tomo III. Madrid Espasa Calpe

Sontag, Susan (1996) : Sobre la fotografia.Edhasa ensayo

Relaciones que enferman: el caso Vivian Maier

Vivian Maier es uno de los más interesantes eventos virales de los últimos años. De hecho, nadie conocía este nombre hasta el 2007, en que John Maloof, un joven de 27 años que escribía un libro sobre la historia de Chicago, comprara en un remate, un lote de cajas por 300 U$S . Terminado su libro, se dedicó en detalle a examinar el contenido de las cajas que había adquirido.

Le tomó cerca de un año y medio darse cuenta de que eran excelentes fotografías, la mayoría -exactamente 150.000- negativos sin revelar, guardados en cajas y mezclados con ropa, tickets, cheques de la seguridad social sin cobrar, películas en 8mm y recortes de periódicos.

Abrió un blog y publicó las fotos en Flickr y el resultado viral fue inmediato. Se trataba de una colección de fotografías de calle que hacían a Vivian Maier digna de compararse con Diane Arbus o Helen Levitt.

¿De que  tipo de relación que enferma hablamos en este caso? Lo que se sabe de Miss Maier es lo que Maloof ha investigado y publicado en su blog y en el film http://www.findingvivianmaier.com/, y lo contado por un documental de la BBC1, Vivian Maier Mistery.

 

Una mujer que muere a los 83 años, en 2009, casi como una homeless, después de haber trabajado como niñera toda su vida, mientras fotografiaba escenas de calle con una Rolleiflex eternamente colgada de su cuello. Algo dice la elección de la marca de su cámara- tuvo por lo menos siete-. Las Rolleiflex, son las cámaras profesionales por excelencia, no solo técnica sino también estéticamente….y nunca han sido baratas.

Una mujer sin historia, ni parientes, ni intereses personales- más allá de la fotografía- nacida en New York pero ligada a Francia por herencia materna. Las preguntas que se hacen los que se acercan a su obra, absolutamente perfecta técnica y conceptualmente, comienzan siempre con ¿Por qué?

¿Por qué no revelaba sus fotos? ¿ Por qué trabajaba como niñera y no como fotografa? ¿Por qué ocultaba su origen y su nombre?

Nuestra mirada desde la psicología, nos conduce a conclusiones poco glamourosas y más cercanas a la psicopatología. Esta mujer solitaria, que nunca sintió la necesidad de tener un espacio propio y que dejó recuerdos difíciles en los niños que cuidó, era probablemente una persona afectada por algún grado de esquizofrenia paranoide.

Había en ella conductas de acumulación compulsiva, lenguaje que imitaba un acento francés que no le era propio, una forma de vestir fuera de contexto, masculina y gris, una forma de caminar desgarbada y dura y una búsqueda permanente de sentido a través de las noticias en los periódicos que guardaba por toneladas.

 

Su interés por las historias de asesinatos, raptos, miseria y violaciones, en ese “Te lo dije!”, que comenta una de las personas que la trató, bien podía deberse a algún desplazamiento de algún profundo trauma, imposible de simbolizar, vivido por ella o quizás por su madre, Maria Jaussard, que había nacido en  Saint-Bonnet-et-Champsaur , un pequeño pueblo de los Alpes Franceses y emigrado a New York en 1914.  Se sabe de ella que se casó con Charles Meier en 1919 y  que en 1926 nacería Vivian. Luego de su separación, llevará a su hija a su pueblo en 1932 y allí vivirán varios años hasta su vuelta a USA. Vivian volverá a este pueblo en 1949 y en 1959, y con una pequeña herencia viajará por distintos países de Asia. ¿Qué pasó con su padre y su hermano?, ¿Cuando se mudó a Chicago?¿ Había terminado algún tipo de estudio? Hasta ahora poco se sabe.

¿Por qué no revelaba sus fotos?, desde la psicopatología, podemos decir que posiblemente no lo hiciera porque su objetivo terminaba en el control de la imagen, de la vida, de las emociones ajenas. Podía acercarse mucho con su cámara , pero era incapaz de contacto humano consciente. No se trataba, como decía Cartier-Bresson de “capturar el momento”, aquél en el que “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón”, sino simplemente de congelarlo. Tomaba, por ejemplo, fotos de los golpes o accidentes de los niños a su cargo, sin participar ni ayudar, simplemente “congelando el momento.”

No obstante, es probable que en ese gesto hubiera un intento de contacto, una captación del dolor ajeno que no podía culminar en una acción reparadora, debido a su falta de empatía y deterioro de los canales emocionales. De allí su actitud compulsiva. Puede que también la influencia de Jules Bennard, esa amiga de su madre, fotógrafa, haya sido mayor de lo que se pudiera pensar.

Su trabajo sugiere una percepción inconsciente de lo que la postura y el gesto transmiten, no es necesario buscar doble lecturas.

Era simplemente alguien que a través de su cámara podía controlar su ansiedad de separación. El origen de su complicada personalidad, como en cualquier caso clínico, habría que rastrearlo en la serie complementaria que seguramente descubriría, además de una predisposición genética, vivencias traumáticas, abusos, violencia simbólica y sobre todo abandono, mucho abandono. Podemos arriesgar en su historia muy poca mirada de algún otro significativo.

No parece una aficionada a la fotografía sino alguien que fotografiaba como una forma de supervivencia.  Como lo hacía Van Gogh con su pintura o Kafka con su narrativa.

La creatividad está muy ligada a las zonas oscuras de la mente y puede ser una oportunidad de superar los propios fantasmas, quizás si Vivian hubiera tenido interés en revelar sus fotos, hubiera abierto un camino hacia alguna forma de equilibrio mental. En el caso de Vivian, parece que se trató simplemente de alguien muy talentoso pero profundamente enfermo.

Esta fama póstuma no agrega nada a la historia, más allá de brindar una oportunidad de análisis de la fuerza que lo visual tiene en esta cultura. Importa muy  poco ahora quién era o qué le pasaba.

Aunque esa visión retrospectiva de la gente que la trató e incluso padeció, puede que ayude a derribar prejuicios y a crear una mayor consciencia acerca de lo que es la enfermedad mental. La relación que enferma, el infierno, en este caso ha sido la relación con los otros. La humilde e invisible niñera que tomaba fotos, se ha transformado en la gran fotógrafa que trabajaba como niñera.

Finalmente, cada vez que admiramos una de sus fotografías estaremos cerrando un círculo y esto, puedo que ya no le importe a Vivian pero seguramente nos  debería importar a todos.-

Para saber más:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer

http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/vivian-maier-and-the-problem-of-difficult-women

http://www.theguardian.com/film/2014/jul/17/finding-vivian-maier-documentary-review

Los selfies, nuestra nueva pasión narcicista

Por Enrique Valiente Noailles

Dos historias recientes, una risueña y otra trágica, han colocado en un primer plano el tema de los selfies, los retratos digitales que las personas sacan de sí mismas y que suben diariamente por millones a las redes sociales. Habiéndose masificado los dispositivos que permiten sacar fotos en cualquier ocasión, pocos resisten la tentación de incluirse, mediante la distancia de su brazo, en la eternidad del instante.

Lo que no estaba previsto es que en la lista de cultores de las selfies ingresara uno de nuestros antecesores en la escala de la existencia. De allí viene la primera historia: una batalla legal por el copyright se ha desatado en torno de la selfie que un macaco tomó de sí mismo, en Indonesia, con la cámara del fotógrafo inglés David Slater. Se cuenta que el simpático macaco robó la cámara y, seducido por el ruido de los clics, comenzó a jugar con ella, a disparar al aire y a sacarse fotos a sí mismo.

La sonrisa cuidadosamente elaborada (como en toda selfie), la expresión juguetona y los ojos pícaros fijos en la cámara confirmarían la teoría de Darwin, aunque no hubiera ninguna otra evidencia.

Es que el macaco sonríe con una sutileza y una ironía insuperables, como si hubiera podido entrever el problema que causaría. Porque la ley sostiene que el dueño de los derechos de autor de la imagen es de quien saca la foto, pero ¿qué sucede cuando el que saca la foto es un mono? Wikimedia Commons, el sitio de imágenes de uso gratuito, la publicó sin comprar los derechos bajo el argumento de que los monos no pueden poseer derechos de autor y que, por lo tanto, la imagen pertenece al dominio público.

En este punto, no debiéramos olvidar que los monos tienen algún lejano copyright sobre el hombre mismo, pero es cierto que no pueden patentar sus ocurrencias. Pero toda la discusión es, junto al autorretrato, gloriosa.

Para tornar las cosas más graciosas o grotescas, Slater argumentó, en defensa de sus intereses, no sólo que pagó el viaje y que el equipo fotográfico le pertenecía, sino que, para la ley, un asistente no es dueño del copyright. “Creo que el mono fue mi asistente”, dijo, intentando quitarle protagonismo, aunque concediéndole sin darse cuenta un estatus casi humano. Creer que el mono trabajó para él es, de todas maneras, de una ingenuidad conmovedora. Se enmarca en la ilusión del sujeto de servirse del mundo y de los objetos, sin sospechar que el mundo está también animado y que se sirve igualmente de nosotros.

En efecto, en este caso, el fotógrafo pagó miles de dólares para viajar a la selva, invirtió en conocimiento y equipos fotográficos, dispuso con minuciosidad la cámara para ser operada, y el mono se sacó una maravillosa foto para entregar al dominio público. Porque la sonrisa del mono refleja la ironía y acaso el agradecimiento de haber convertido al fotógrafo en su asistente. Para rematar la cuestión, Slater alegó que la fotografía es una profesión costosa y que “nos están quitando nuestro medio de vida”. Indiferente a esos motivos, el monito dejó claro cuál de los dos podía estar en riesgo de extinción.

El problema es apenas un indicio de lo que puede venir. Algún día, menos lejano de lo que parece, cuando estemos compuestos de silicio al estilo cíborgs -mitad máquinas, mitad hombres-, se plantearán nuevos problemas de derechos de autor. Una posible selfie del hombre, a largo plazo, tal vez sea una delgada existencia entre el animal y la máquina. Pero, en todo caso, uno no puede dejar de intuir que el macaco está parodiando, con su selfie, nuestra nueva pasión contemporánea.

Aunque tal vez se esté riendo también un poco de nuestra especie y de nuestra pretensión de haberlos dejado atrás. Sabemos, por ejemplo, que los monos titíes tienen conversaciones educadas y que mantienen una etiqueta para hablar y dejar hablar. Interactúan por turnos y esperan durante unos cinco segundos después de que uno de ellos termina para responder. No hay más que observar una sesión del Congreso para dar por tierra nuestra evolución frente a los simios. Es que no sólo compartimos un 99% de nuestros genes con ellos. Hay quien señala, como el filósofo de Princeton Peter Singer, que los monos tienen el mismo nivel cognitivo que un niño, y que deberían tener derechos comparables, cosa que no ayuda a Slater. …………………………………………………………………………

La selfie ha sido seleccionada como la palabra del año 2013 por los Diccionarios Oxford, se expande viralmente por nuestro planeta y abarca al presidente Obama en el memorial de Mandela, a Ellen DeGeneres en la noche de los Oscar, hasta llegar sin escalas a nuestro mono.

El otro caso, sin embargo, que conmovió al mundo en estos días, fue el de un matrimonio polaco que murió al caer de un acantilado en el intento de tomarse una autofoto cuando se encontraban en el centro turístico Cabo Da Roca, al oeste de Lisboa. Saltaron las vallas para buscar el mejor ángulo, pero esta sobredosis de ambición estética fue el paso que los llevó a la muerte.

Esta disposición a arriesgar todo por una mejora en la toma sólo puede comprenderse por la preponderancia que ha adquirido entre nosotros el parecer frente al ser. Y por la tendencia a convertir todas las vivencias en espectáculo, cuando a veces llaman a vivirse de manera no reproducible y singular. Unos pocos centímetros tras las barreras de protección, en busca de la perfección de la perspectiva, los llevó a despeñarse más de ochenta metros hacia el abismo. Como si el paisaje, que carece de sentimientos, hubiera cedido a su deseo y los hubiera devorado para permanecer, justamente, perfecto. Cosa que recuerda a aquellos indígenas que, agradecidos con los evangelizadores venidos de Europa, los devoraban en señal de respeto.

Como se ve, no hay que jugar de más con lo subhumano ni con lo extrahumano. Uno podría sacar conclusiones, aplicables también a otras esferas, sobre los efectos inesperados de pretender manipularlo todo. Pero, para culminar, el hombre había dicho con motivo de una exposición en Polonia de sus fotos de Portugal: “Como fotógrafo no soy un espectador pasivo, sino un cazador activo en busca de la mejor perspectiva”. Como en las tragedias griegas, es siempre un impulso ciego el que lleva al cazador a cazarse a sí mismo. Es que, justamente, esta desgracia evoca la historia de Narciso, quien también murió al caer al abismo de su propia imagen. Enamorado de su rostro y de su belleza, murió ahogado mientras intentaba abrazar la perfección de su rostro, luego de inclinarse hacia el agua que lo reflejaba.

¿Son las selfies una categoría del narcisismo contemporáneo? ¿O son una nueva manera de compartir nuestra vida con los demás? En cualquier caso, una arqueología futura de nuestras imágenes no dejará de asombrarse ante el fenómeno. Podrían ser, por un lado, una actividad lúdica, apenas un acto de ansiedad comunicativa, la necesidad de compartirse a sí mismo o de romper con un aislamiento. Pero las selfies son también una politización de la propia imagen, una autopromoción en la que cada uno controla cómo quiere aparecer ante los demás. Como señala Boris Groys, vivimos bajo un régimen de autodiseño y autosimulación compulsivos. Pero nadie está ya interesado en la contemplación. Vivimos en una civilización en la que todos muestran algo, pero en la que nadie lo mira.

Tal vez sea nuestra propia muerte lo que buscamos conjurar con la producción en masa de imágenes de nosotros mismos. Porque la foto intenta contrarrestar el tiempo. Sin embargo, ante la marea de fotos que lo combaten, el tiempo adopta también la suave sonrisa del macaco, porque sabe que las propias armas servirán para comprobar nuestra derrota. En suma, si el Narciso contemporáneo necesita recordarle al mundo de manera serial su rostro, es porque ya no encuentra un reflejo que le devuelva su imagen original, un espejo en el cual reconocerse. Y así como algunas tribus llamadas primitivas tenían miedo a perder el alma mediante una foto, en nuestro caso tal vez delate, a la inversa, la búsqueda de esa alma perdida. © LA NACION

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1720119-las-selfies-nuestra-nuevapasion-narcisista

Editado:  Raquel Ferrari

Lacan, Picasso & Dora

En el taller de Picasso: 16 de Junio de 1940 De pie, de izquierda a derecha: J. Lacan, Cécile Eluard, P. Reverdy, Louise Leiris, Picasso, Zanie de Campan, Valentine Hugo, Simone de Beauvoir, Brassaï.

Sentada ella sola en el café, jugando a una especie de ruleta rusa. Tras quitarse los guantes negros, Dora colocó la mano izquierda sobre la mesa y comenzó a clavar una navaja entre los dedos extendidos. De vez en cuando le fallaba la puntería, se pinchaba un dedo y empezaba a sangrar en abundancia.” John Richardson

Jacques Lacan conoce a Pablo Ruiz Picasso a mediados de los años 30 en París. El malagueño ya era toda una celebridad. El francés iba en camino de serlo.

Joven psiquiatra, bajo influencia de Gaetian de Clerembault, Henri Claude y Henri Ey, había hecho una brillante carrera en el Hospital Saint-Anne (y otros centros sanitarios) de la capital francesa hasta encontrar un caso clínico que como anillo al dedo calzó a la perfección en sus teorías sobre la paranoia, estudiadas sobre el terreno, en los clásicos y en los escritos técnicos de Freud, que conocía casi a la perfección, tanto como la filosofía de Spinoza.

La presentación de su tesis de grado, “De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”, en 1932, es simultánea con el comienzo de su análisis didáctico con Rudolph Loewenstein, que duró seis años, agitados por la presencia de sus nuevos amigos, surrealistas, freaks, marginales al establishment de la psiquiatría dinámica a la que Lacan adhería y que gradualmente iba abandonando a causa de su estudio del corpus freudiano, y también de su vida sentimental…..…………………………………………………………………..

La tesis de Lacan no tuvo ningún eco en el ambiente académico, ni una sola reseña. Sigmund Freud mismo recibió una copia que la leyenda dice que jamás leyó y que despachó en enero de 1933 a París de manera escueta: “Gracias por el envío de su tesis”.

El eco que no tuvo en ese ambiente, sin embargo, fue opuesto al alborozo de los círculos literarios, especialmente del surrealista, y de Salvador Dalí, que veía cómo su método paranoico-crítico era retomado por otros discursos. En pocas palabras, Lacan impugnaba una causa única, orgánica, para la psicosis: reivindicaba determinaciones múltiples.

La locura corresponde a una existencia, a una historia personal que afectada, provoca una deformación del yo. Es decir, existe un antes y un después del desencadenamiento, y una cura o atenuación del delirio no sería imposible… …………..…………………………….…………………………….

Para entonces, Picasso no sólo era reconocido sino también millonario y mujeriego. Casado con Olga Kokhlova, enseguida toma como amante a una joven de 17 años, Marie-Thérese Walter, hasta que a principios de 1936 conoce en Les Deux Magots a Dora Maar…………. No se separaron más… hasta 1943, pero el pintor abandonó a Olga, nunca a Marie-Thérese, con quien Dora tenía unas peleas descomunales. Picasso: “La dejé porque tenía miedo. Miedo de su locura. Dora estaba loca mucho antes de enloquecer de verdad”.……..

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Dora consigue desplazar a Marie-Thérese por un tiempo de la atención de Picasso. Pasan inolvidables veranos en Antibes junto a Man Ray, Ady, Eluard, Nush, Lee Miller, Rolland Penrose, Breton y Jacqueline Lamba, desnudos, en hamacas, de cara al sol, entre tragos y pipas de opio.

Pero un verano es un verano, o dos. En 1943, el pintor conoce a Françoise Gilot  y esta vez sí, Dora es abandonada. El colapso nervioso casi la destruye sino es por la pronta presencia de Lacan que la interna un par de semanas en Saint-Anne, evitando los electroshocks, y pasándola a análisis de inmediato.

“Después de Picasso, sólo dios”, decía la fotógrafa aplastada por el peso de la fama y el prestigio del andaluz. Dora Maar, en rigor, Henriette Theodora Markovich, entró en una fase mística y se encerró en su apartamento, donde murió en 1997, veinticinco años después que Picasso.

Escribe Richardson:

“En cuanto a la manía mística que le entró a Dora después de su separación, Picasso nos dijo que siempre había tenido una vena mística y oculta (…) La fanática recuperación del catolicismo como consecuencia de su crisis de 1947 había sido la salvación para Dora. Jacques Lacan se hizo cargo de su caso a instancias de Picasso, y al parecer utilizó ese fanatismo a modo de puente para retornar a la cordura. A efectos prácticos, Dora estaba ya completamente curada”.

Sobre la locura, la cordura y la cura habrá diversas interpretaciones, pero pocas podrán sobreponerse a la eficacia terapéutica –este es un caso– de un psicoanálisis que no cede ante una proposición que quizá se identifica rápidamente como un capricho cuando no es más que otra manera de armarse para un duelo y recuperar la potencia del deseo, cualquiera sea. El de Lacan, Picasso o Dora Maar.-“

Pablo E. Chacón

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Cuando-Lacan-conocio-a-Picasso_0_685731671.html

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Este estupendo  artículo, hace referencia a la especial relación que unió a Lacan con Picasso y Dora Maar. Lacan permitió que el síntoma de Dora hablara a través de una secuencia que ordenaba su demanda de amor y eso solo podía hacerse desde el psicoanálisis.-

A partir de su innegable valor como fotógrafa fuí descubriendo en Dora los detalles de una vida larga y obsesiva.

Algunos datos:

– Dora Maar (Henriette Theodora Markovitch) vive una infancia claustrofóbica  como única hija de un matrimonio desavenido en un país y una cultura que no le pertenece (Argentina). Aprende acerca de la ambivalencia que puede teñir una relación de pareja viendo a su madre callar su rencor ante el autoritarismo de su padre.

– Desarrolla desde muy joven una tendencia hacia lo místico (que no religioso) y lo esotérico, alimentada posteriormente por sus escarceos con los surrealistas y su relación con Georges Bataille, quién habla de los prostíbulos como autenticas “iglesias” y la introduce en el erotismo sado masoquista.

– Su vida con Picasso está marcada por experiencias límites: coprofagia, borramiento de la identidad, obsesión y poder. Dora y Pablo no se casaran ni tendrán hijos pero compartiran una década de tormentosa convivencia. ; ella lo estimula a aceptar el encargo del que saldrá el Guernica y será la modelo de   retratos que van desde la joven inocente hasta la prisionera, la loca, la calavera o el perro.

– Gracias a Cartier Bresson y Brassai comienza una brillante carrera como fotógrafa que abandonará apenas conozca a Picasso, un perverso sustituto paterno. “Después de Picasso solo Dios”, será su mantra.

– Incapaz de superar la ruptura con el pintor es ingresada y electrochocada en el Hospital de Sant-Anne  luego de proclamarse “reina del Tibet” y de varios episodios de paranoia.

Poco después inicia su tratamiento con Lacan . “¿Cómo fue en sus inicios el análisis de Dora Maar? No disponemos, hasta la fecha, de ningún apunte de Dora ni de Lacan referidos a esos días. Apenas se cuenta con la revelación de Françoise Gilot, de que Picasso se hizo cargo de los honorarios enviando cheques a fin de mes. “.”Para Picasso, Lacan era simplemente el médico aficionado a las artes y amigo de algunos de sus amigos que, por comodidad, escogió de médico de cabecera, y que Lacan, aunque jamás había ejercido la clínica médica, no pudo negarse a atenderlo por un catarro o una indigestión. Afortunadamente el artista era un sesentón fuerte como un toro y el psiquiatra todavía recordaba cómo prescribir un jarabe para la tos.(1)

– Finalmente, encuentra en la religiosidad una forma de delirio sistematizado queDora Maar - Deux Personnages Dans Un Paysage. Original. Estimado: Precio: Subasta: Aguttes -02-dic-2013 - Paris. Número de lote: 81 la mantiene “de este lado del espejo” durante casi 40 años en los que desarrolla una discreta actividad como pintora eludiendo definitivamente la pasión por la  fotografía.

Dora no pudo resolver nunca su relación con  Picasso, nunca pudo recuperar todo lo que había depositado en él: su capacidad de disfrutar a través de la creatividad, la intención  de superar sus obsesiones. Nunca pudo volver de ese viaje a la oscuridad que se inicio con la mirada de Picasso.

Podemos acercarnos a ella encontrando similitudes entre su historia y la de Camille Claudel y su tormentosa y desgraciada relación con Rodin, indagando en la relación inversa entre la creatividad, la  construcción del Yo  y la psicosis, buscando la clínica de las relaciones con los objetos primarios de amor para finalmente concluir que la relación con Picasso terminó siendo su trampa y su laberinto……al decir de Alicia Dujovne Ortiz : eterna “prisionera de la mirada”

Para saber más:

-Dujovne Ortiz, Alicia: “Prisonnère du regard“.Ed Grasset.2003

– Lord. James : “Picasso & Dora. Una memoria personal”. Ed.Alba. 2007

-Caws, Mary Ann: Dora Maar : “With and without Picasso“. Ed Thames&Hudson.2000.

(1)  Baños Orellana, Jorge: “La Novela de Lacan”http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=988

 

Relaciones que enferman: el caso Dora Maar

Dora Maar, Picasso y Ady y Kasbec en Antibes. Foto de Man Ray

“Solo existen dos tipos de mujeres, diosas y felpudos y ninguna tiene importancia para mí. Hasta donde me importa, las personas son como pequeños granos de polvo flotando a contraluz” Pablo Picasso

Cuando Dora Maar (1907/1997) se encuentra con Picasso a finales de 1935 en la rueda de prensa de Crime de Monsieur Lange, – el maravilloso film de Jean Renoir en el que ha trabajado como fotógrafa de plató- es ya una reconocida figura de los medios artísticos parisinos.

Fotógrafa profesional desde 1931 se mueve con solvencia en el mundo de la moda y la publicidad,  es amiga y colaboradora de Harry Ossip Meerson, su trabajo es elogiado por Brassaï y frecuenta a  Cartier Bresson  y Man Ray. Es además pintora y poeta.

Nacida en Tours (Francia) en 1907, hija de madre francesa y de padre croata, ha vivido hasta los 21 años en Argentina, donde su padre -Joseph Markovitch,arquitecto- trabajó en diversos  proyectos a las órdenes de otro croata- Nicolás Mihanovich- y por lo tanto habla perfectamente español.

Profundamente involucrada en el surrealismo y comprometida políticamente con la extrema izquierda brilla con luz propia no solo por su trabajo de “fotografía de calle”  en los que retrata la miseria y la marginalidad de los personajes que encuentra en Barcelona o París, sino por sus fotomontajes  inspirados en las ideas surrealistas.

 

Esas ideas hablan de una realidad superior, a la que se accede poniendo en contacto dos mundos, la vigilia y el sueño,  para buscar la liberación del inconsciente y con ello una nueva forma de pensar que terminara con la dictadura exclusiva de la lógica y la moral.

Es una mujer de hermosos ojos verde pálido, cabello negro, voz agradable y manos de largos dedos terminados en uñas a menudo pintadas de distintos colores; tiene fama de femme fatale a raíz de su relación dolorosa y atormentada con Georges Bataille, que en su vida privada es un asiduo de los prostíbulos y un masoquista.  Es además una intelectual inteligente, con una intensa vida social y un exquisito humor negro. La obsesión erótica de Bataille por el masoquismo la acerca al sufrimiento como generador de deseo y a la culpa como contexto de la transgresión, pero siempre logra ir más allá de ser solo la amante vulgar de un famoso.

Es también alguien que sufre frecuentes cambios de humor y tolera muy mal la frustración, es orgullosa, original y testaruda. El comienzo de su relación con Picasso es  el comienzo del fin de la identidad que había construido hasta ese momento. Sin esa relación quizás su evolución como fotógrafa se hubiera desarrollado en plenitud y su creatividad se hubiera consolidado.

En muchos aspectos, Dora supera intelectual y culturalmente al pintor que es un creador y no un consumidor de cultura, pero Picasso la transformará en su musa, en  la mujer que llora. Ella resiste durante una década y desarrolla un innegable poder sobre él,  es una interlocutora sólida sin abandonar su belleza mientras comparte su mundo y su pintura.

 

 

Dora está detrás de la grandiosidad del Guernica y es la modelo de innumerables retratos, es también su maestra en temas políticos y sociales y una partenaire generosa en su complicada vida sexual. Documenta su trabajo de una manera tan minuciosa que nos permite  comprender como pensaba el artista.

Dice Anne Baldassari  en Le Monde: “Si se estudian las fotos (que realizó ), se ve que Picasso las usó para llevar a cabo Guernica“. Después del Guernica Dora deja la fotografía por la pintura y se deshace de sus equipos; proyectores, cortinas y luces terminan en el estudio de Picasso; los focos de Dora son usados para iluminar el trabajo de Picasso durante la ocupación y los telones para oscurecer su estudio.

En 1945,  Picasso ya se aburre de la testarudez y el desequilibro de Dora que en una ocasión dice que le han robado su perro que luego aparece andando por el muelle y otro día denuncia la pérdida de su bicicleta, mas tarde la encontrarán intacta.. Cuando conoce a Françoise Gillot, el tiene 61 años-ella 21-.

Dora se transforma en una mujer celosa y mucho más inestable; él dirá luego que la abandona asustado por su desorden mental que comenzó antes de la ruptura y de la aparición de Gilot. La encuentran desnuda en la escalera, obliga a Picasso y a Paul Eluard a arrodillarse y pedir perdón por sus pecados y finalmente es sacada de un cine y llevada a un hospital psiquiátrico en el que será tratada con repetidas sesiones de electroshock que repercutirán gravemente en su artrosis pasados los años.

Rescatada por Lacan y con la autorización de su padre  ingresa en la clínica de Bonneval e inicia dos años de análisis con él. Según Picasso, Lacan debió optar entre abandonar a Dora a sus delirios o permitir el desarrollo de sus tendencias místicas. Es probable que tenga razón porque en su misticismo encontramos antiguas cuestiones masoquistas en las que la culpa ocupa un lugar central.  Después de un breve paso por el ocultismo y el budismo, Dora  abraza el catolicismo con una fe que ocupará los últimos 40 años de su vida y la llevará a un progresivo aislamiento social después de finales de los `60.

“Después de Picasso, solo Dios” había dicho Dora;  “No se puede hablar  del amor sin hacer referencia a Dios como goce del Otro, más allá del cuerpo, allí donde no hay palabras y donde podría estar ─si existiera─ La mujer” dirá Lacan.

Pasa los últimos años de su vida pintando, en la convicción que será reconocida como una gran pintora, comunicándose solo por teléfono con amigos y marchands, sin abandonar sus intereses económicos, sosteniendo su ecuación dinero X amor y manteniendo sus bruscos cambios de humor. El crítico de arte Edouard Jaguer dirá de ella: “Era una persona extraña, bizarra, ambigua y hasta amenazante” “Su fuerza de carácter refutaba todo lo que se dijera de ella, hasta no aceptar ningún tipo de consejo”.

Su relación con la Iglesia hace que, de tanto en tanto, abra su casa de Mènerbes en la Provençe (regalo de Picasso) para las monjas que trabajan con madres adolescentes.

Dora Maar muere el 1 de Julio de 1997 . Le Monde anuncia su muerte diez días después.

 

Picasso – “Portrait of Dora Maar” – 1937 and “Weeping Woman” – 1937

Fuentes : Caws, Mary Ann : “Dora Maar: with and without Picasso”. Ed. Thames Hudson (2000)

Combalía, Victoria : “Mas allá de Picasso”.Ed. Circe (2013)

Lord, James: “Picasso y Dora: Una memoria personal”.Ed.Alba (2007)

Dujovne Ortiz, Alicia: “Dora Maar: Prisionnere du regard”.Ed. Grasset (2003)

Lacan, Jacques: El Seminario, Libro 20, Aún. Ed. Paidós