Programas de salud y bienestar en el trabajo ¿Para qué sirven?

La disminución de la salud en nuestra población tiene consecuencias significativas a nivel organizacional; sin embargo, si las empresas adoptasen un enfoque proactivo hacia la salud de los empleados mediante iniciativas promotoras del bienestar, podrían mejorar tanto la salud de sus trabajadores como el rendimiento global.

Con esta afirmación, el Comité para la visibilidad de la Sociedad para la Psicología Industrial y Organizacional (SIOP-Society for Industrial and Organizational Psychology) presenta su nuevo Libro Blanco titulado The Business Case for Employee Health and Wellness Programs (Argumentos a favor de los Programas para la Salud y el Bienestar de los Trabajadores), un documento a través del cual se exponen las bondades de instaurar este tipo de Programas en el ámbito laboral y se ofrecen diversas recomendaciones para maximizar su eficacia.

Según datos recogidos en su texto, el 41,7% de los empleadores considera que los costes asociados con problemas de salud son el reto que afecta más seriamente a sus resultados.

Estos costes podrían reducirse en un porcentaje estimado del 15%, implementando en la empresa una estrategia de promoción de conductas saludables (Fogarty, 2008), tal es el caso de los Programas de Bienestar, orientados a la mejora de la salud de los empleados, enfocándose para ello en factores de riesgo, como el sobrepeso, la condición física o el hábito de fumar.

Entre las múltiples ventajas que supondrían estos Programas para las empresas, el Libro Blanco recoge las siguientes:

  • Disminución de los costes médicos. Los costes médicos tienden a ser más elevados en los empleados con múltiples riesgos de salud, pero se reducen unos 3,27 dólares aproximadamente, por cada dólar gastado en Programas de Bienestar (Baicker, Cutler y Song, 2010).

  • Aumento de la moral de los empleados. Las intervenciones para la mejora del bienestar pueden transmitir a los trabajadores la idea de que su organización se preocupa por su salud y bienestar personales, resultando en una mayor satisfacción en el trabajo y una mayor moral entre los empleados. A su vez, el incremento consecuente en el compromiso con la empresa se asocia con la mejora de los resultados de la misma, al repercutir en la satisfacción del cliente, la productividad, las ganancias, la ocurrencia de accidentes laborales, etc. (Harter, Schmidt y Hayes, 2002).

  • Disminución del absentismo. Cuando los empleados no están sanos, suelen ausentarse con más frecuencia. Diferentes estudios revelan que la participación en programas de salud y bienestar en las organizaciones se asocia con una disminución del absentismo, lo que se traduce en un ahorro de 2,73 dólares por cada dólar gastado en programas de bienestar (Baicker et al., 2010). Un ahorro sustancial considerando que, en Estados Unidos, el coste anual estimado de las ausencias de los trabajadores debido a enfermedad laboral es de 74.000 millones de dólares. Una cifra que no dista mucho de la española, donde el coste anual por absentismo laboral supera los más de 61.000 millones de euros.

  • Disminución del presentismo. El presentismo, definido como la presencia de los trabajadores en sus puestos de trabajo más allá de su horario normal, es posiblemente la consecuencia más costosa –y normalmente enmascarada-, de contar con un personal laboral poco saludable. De hecho, los datos revelan que la pérdida de productividad atribuible al presentismo cuesta 2,5 veces más que los gastos médicos y farmacéuticos combinados. La evidencia señala que la implementación de programas de bienestar puede mejorar los costes asociados con el presentismo (Hemp, 2004).

Atendiendo a los beneficios asociados, el Libro Blanco ofrece una serie de recomendaciones dirigidas a las empresas de cara a maximizar su inversión en un programa de Salud y Bienestar para los trabajadores:

  • Ofrecer incentivos. El documento pone de relieve este punto, teniendo en cuenta que más del 70% de los empleados afirma que los incentivos podrían incrementar su interés para participar en un programa gratuito de bienestar en el lugar de trabajo, y que, aproximadamente, el 80% de los empleados aplaudiría el establecimiento de prácticas políticas que estipularan un tiempo remunerado para realizar ejercicio en el trabajo y/o contar con una amplia variedad de alimentos saludables en la cafetería de la empresa. Otras estrategias de incentivos cada vez más utilizadas incluyen: descuentos premium, tarjetas regalo, puntos de fidelidad, incentivos no monetarios como comunicación e información educativa, etc.

    El Libro Blanco subraya la trascendencia de que exista igualdad de oportunidades entre todos los trabajadores a la hora de ganar los incentivos, manteniendo el rigor al establecerlos, dado que una vez que se crean unas expectativas, es difícil retornar a un menor nivel de incentivos.

  • Utilizar un sistema de metas para facilitar la adhesión al programa

  • Proporcionar las herramientas y los recursos necesarios. Al implementar un programa de bienestar, es fundamental considerar tanto las metas como el tipo de recursos de mayor utilidad para los empleados. Los investigadores han encontrado que los trabajadores prefieren los gimnasios (80,6%), los programas de pérdida de peso (67,1%) y las clases de ejercicios en el lugar de trabajo (55,2%) (Kruger, Yore, Bauer y Kohl, 2007). A este respecto, el Libro Blanco considera “una inversión razonable” instalar un gimnasio en la empresa, principalmente, porque más del 40% de las personas citan la falta de tiempo como una barrera importante a la hora de participar en actividades físicas.

  • Adaptar programas individuales. Cuando el objetivo es influir en la salud general del personal laboral, los enfoques menos estructurados que promueven la actividad física incidental en el puesto de trabajo (por ejemplo, caminar más de lo necesario para completar una tarea o fomentar el uso de escaleras) son más exitosos. Sin embargo, si el objetivo es lograr la participación y mantener el cambio de comportamiento, los programas deben adaptarse a las necesidades individuales (Marshall, 2004).

  • Promocionar el programa de Bienestar. Un programa de esta índole no puede funcionar si las personas a quienes va dirigido no lo conocen o no están motivadas por sus beneficios potenciales. Es necesario promocionar formalmente el programa y difundir el mensaje de manera informal, apostando por un impulso cultural hacia la salud, fundamentado en el apoyo de los directivos de la empresa.

  • Evaluar los resultados del programa. Evaluar los resultados y beneficios asociados con la implementación de este tipo de programas es un paso necesario para mejorar y comprender su impacto en la empresa.

    Fuente : http://www.infocop.es/view_article.asp?id=6611

6 pasos hacia el cambio de hábitos

Comienza un nuevo año y con él vuelven a aparecer las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me punto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos..-

Que la salud es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo hasta que un día nos pasa factura.

El estrés y la falta de tiempo son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede tener un estilo de vida menos sedentario

El primero de cada año te decides a bajar esos kilos de más o mejorar tu estado físico, para una semana después (o incluso antes) encontrarte dándote excusas para no ir al gimnasio, dar una caminata o hacer una rutina de fitness.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros hábitos

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que vamos a hacer más ejercicio o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera, con nuevas actividades nuestro tiempo libre y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos pueden ser cambiados, ya que son adquiridos, no heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitás tener un objetivo, tener claro que querés cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor.  Si querés cambiar tu cuerpo, debes cambiar tu mente. Y cuando lo hagas, lo hará toda tu vida.

Aquí 6 pasos para cambiar tus rutinas y tener el estado físico y vitalidad que te mereces.

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Armá un panel con imágenes que te inspiren a cambiar tu cuerpo. Puede ser un vestido que te querés comprar, unas vacaciones donde tengas que mostrar tipo, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Si querés bajar de peso, poné un papel con tu peso ideal en la balanza, cada vez que te peses, lo verás y recordarás que es ese el peso que deseas. Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, subí el listón. Es muy importante que sepas exactamente  qué querés lograr y para cuando. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?.El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

Si te relajas en el sofá por la noche mirando la tele y comiendo un helado, decidite a entrenar a esa hora. Creá un poco de caos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, no quedes en restaurantes de comida rápida. Rompe con los malos hábitos pero hacélo por convicción propia, si no te convences vos no habrá nadie que te inspire. Agrega algo sano y de buena calidad a tu alimentación, verás que lo bueno le va ganando lugar a la comida basura, es más efectivo que pasar en 48hs de las hamburguesas y la coca-cola a la milanesa de tofú y el agua mineral.

4. ENAMORATE DE LOS BUENOS HÁBITOS

Esto es muy importante. Si a determinada hora miras un programa de televisión que realmente no te aporta nada, aprovecha ese rato para hacer ejercicio. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, haz ejercicio en compañía de alguien que te guste. Sustituí los malos hábitos por buenos y hacelo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que entrenan muy posiblemente no tienen más tiempo que tú. BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos 20 minutos en el día que puedes utilizar para hacer una rutina. Por ejemplo, los 20 minutos que utilizas para navegar en Internet o los que perdés  hablando por teléfono. Recordá que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente la diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo”. Empieza ahora, con lo que tienes, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Y no puedes contratar a nadie para que haga tus abdominales. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

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¿Qué es la psicología del ocio?

La psicología del ocio se desarrolla a partir de los años 60 en Estados Unidos para estudiar como funciona  un área imprescindible en el bienestar de las personas

El ocio como tiempo libre creativo influye en la salud psíquica y física de los individuos, y afecta áreas de la cultura y la economía gestando cambios en la sociedad. El tiempo libre es un derecho y una necesidad que muchas veces se ve relegada o es malinterpretada, por ejemplo con horarios de trabajo extensos en lugar de intensivos.-

Todos deberíamos tener además de tiempo de trabajo, tiempo libre para descansar, divertirnos, conocernos, comunicarnos, en definitiva:
el trabajo y el tiempo libre son las dos caras de la misma moneda.

“Ocio” es un concepto distinto  a NO HACER NADA , requiere CONOCERSE UNO MISMO para saber lo que se quiere y de que forma no solo lo pasaré bien sino haré de ese tiempo un tiempo de creación, de innovación, de exploración personal y de bienestar (wellness).
El punto de partida es explorar la MOTIVACION para evitar caer en el aburrimiento y la apatía que generan otro tipo de síntomas:
ansiedad, , trastornos en las relaciones personales, conductas adictivas o compulsivas o estrés.

No es conveniente pensar el tiempo libre como un paréntesis entre una jornada laboral y otra sino como un tiempo de “crecimiento personal” y de objetivos que valoren las propias habilidades  e intereses.

La psicología del ocio trabaja en el desarrollo de programas que refuercen el aspecto positivo de la personalidad más allá del “ocúpese de algo para no pensar”. Se trata de pensar diferente, más ampliamente y con una visión de 360º sobre la propia historia laboral; para ello el psicólogo indaga en la historia personal de uso del tiempo libre y en las habilidades, intereses, propios para diseñar una estrategia válida que no solo OCUPA sino que SE OCUPA del propio proyecto. Estos programas son muy útiles como complemento de otras intervenciones terapéuticas en casos tan variados como crisis vitales (divorcio, nido vacío, mediana edad), enfermedades crónicas (diabetes, parkinson, artritis reumatoidea, psoriasis), crisis puntuales (desempleo, viudedad, expat) , depresión, trastorno bipolar, etc..

¿Nos hemos permitido desarrollar nuestras aficiones?

¿Buscamos el equilibrio entre la actividad física, mental y social en nuestro tiempo de ocio?

¿Que lugar ocupa la innovación en nuestra vida?

¿Tiempo de ocio solos o acompañados?

El cambio en nuestra percepción de el valor del ocio en nuestra vida supone:

– compromiso

– vínculos

-comunicación

-motivación

– influencia

El ocio es un momento del día a día: una fuente más de proyecto

Ocio vs. tiempo libre

Foto de Edward Weston: en los fines de la 2º guerra mundial muchos fotógrafos se decantaron por lo que denominaron “nueva objetividad”, despojando a las cosas de su contexto y afirmando las líneas simples. Un ejercicio de creatividad.

Entendemos el “ocio” como “terapia” en el más amplio sentido de la palabra.

¿Como evitar el riesgo de encuadrar la vida entre dos puntas: un trabajo que a veces carece de sentido por no ser libre y un ocio igualmente sin sentido por carecer de propósito?

Es en ese punto en el que hablamos del ocio terapéutico entendido comofluír.…no como “ocio pasivo”. Es posible que este pensamiento suene revulsivo en una época en  que la música, las películas, la moda y la TV e internet, generan cantidades enormes  de dinero promocionando el ocio pasivo. Si consideramos las tendencias sólo desde el punto de vista económico todo está bien. Pero si vemos los efectos a mediano y largo plazo en generaciones pegadas al ocio pasivo, las notas ya no son tan buenas.-

OCIO TERAPEUTICO o ACTIVO : implica utilizar mejor el conocimiento de uno mismo sobre su ayer y su hoy para DESCUBRIR una mejor forma de “estar” en el futuro.-

De lo que se trata es NO  temer al tiempo libre. El trabajo en sí mismo se convierte en algo placentero como el ocio si podemos recuperar una cuota de motivación y al hacer un descanso, el ocio se convierte en un verdadero esparcimiento, en lugar de una trampa para inmovilizar la mente.

Esa línea es la que algunas empresas están utilizando, cuando modifican sus horarios rígidos de trabajo, eligiendo el desempeño por objetivos o poniendo al alcance de sus trabajadores guarderías, gimnasios, espacios abiertos, etc… para que utilicen su tiempo de descanso en algo más que fumar un cigarrillo de pie y con frio.

Es por ejemplo la idea del “empleado feliz” de Google , entendiendo por felicidad un estado de armonia: importancia de los colores, salas de reuniones en forma de iglú, paredes pizarra, salas de juego, luz tenue, biblioteca, una cultura empresarial que busca cambiar centrándose en el uso del tiempo. Esta teoría implica la erradicación del concepto equivocado de “permanencia en el lugar” como sinónimo de “productividad” .La productividad depende desde lo psicologico de:

Compromiso

Creatividad

Talento

Equilibrio emocional

Por ejemplo, hace casi diez años leí en El País una experiencia de un psicologo y un geógrafo que salieron a recorrer espacios con un grupo de pacientes:

“Se vive una curva emocional que llega muy alto y luego desciende para dejar un poso de actitud positiva, de optimismo, de reconocimiento de uno mismo en términos alejados de la competitividad. Se trata de verbalizar y reconocer qué queremos, por qué queremos eso y para qué. Es una cuestión de tomar conciencia de uno mismo como ser humano, recuperar el tacto para huir del reduccionismo de lo erótico, practicar la palabra, porque eso nos reafirma y nos hace más libres”.

Aún hoy , casi diez años después, es muy difícil transmitir este estilo de ocio vs tiempo libre,  es notable la dificultad en renunciar a ser dirigido, organizado, sin embargo en las actuales condiciones de crisis,  me resulta una propuesta profesional complementaria de cualquier terapia,  una alternativa útil y viable para personas, organizaciones, espacios de salud y bienestar.

En definitiva, las actividades de ocio pueden y deben tener un sentido terapéutico en sentido muy amplio, las actividades deben ajustarse a las personas tanto en su nivel de habilidad como en sus intereses y personalidad. Solo así se conseguirá una continuidad en la actividad y una percepción de satisfacción.