El Botox y las neuronas espejo

La noticia de que mujeres cada vez más jóvenes están recurriendo al Botox para “prevenir” arrugas nos lleva una vez más a la cuestión de la presión social alrededor del  “hacerse mayor” asociado a ideales de belleza totalmente distorsionados,  pero también nos acerca, de una forma inesperada, al tema del pánico que existe en nuestra sociedad en relación a la “falta de felicidad” en algunas de sus formas.

El tratamiento, si bien seguro en general, no está libre de “incidencias”: párpados caídos, sonrisas incompletas y un aire de parálisis gestual  suelen acompañar a un “No pasa nada!, solo un poco de Botox que va mal….no es permanente!“, que dicho por una mujer hermosa de 30 y pocos años, una mujer común que no se dedica al mundo del espectáculo o nada similar dejan en quién lo escucha un gesto sorprendido –sin Botox mediante-.

La expresión facial asociada al Botox, suele  tener  una cierta opacidad o monotonía que,  a pesar de la tersura de la piel, agregan un toque de indiferencia permanente a la mirada.

El lenguaje corporal  es el 65% de la comunicación humana y eso incluye las micro expresiones, esos mininos movimientos que matizan lo que decimos y que ayudan a transmitir emociones: alegría, ira, dolor.

¿Cómo se comunicaran esas caras congeladas con sus hijos, sus parejas, sus amigos? Porque es claro que solo con lo que denota el lenguaje (lo que decimos) es imposible transmitir lo que connota (lo que decimos más allá de lo que estamos diciendo).- Hablamos de los efectos de las prácticas estéticas en mujeres jóvenes en las que las arrugas de expresión aún no son molestas y en las que la relajación de la musculatura no puede mejorar lo que aún no se ha perdido. ¿Que se busca entonces? Sigue leyendo

Violencia y crueldad en los medios

Las fotos y los videos de personas saltando desde las ventanas del World Trade Center el 11-S, ya casi no se recuerdan. Pero ese día cambiaron muchas cosas y no solo en lo geopolítico; ver en vivo y en directo seres humanos en situaciones extremas supuso un antes y un después en el tratamiento de las imágenes en los medios de comunicación.

El paradigma de este cambio es esa foto de una mano amputada yaciendo solitaria en el pavimento que fue tratada de diversas maneras por los medios: The Times o The Sun no la publicaron, The Guardian le quitó intensidad borrando la sangre y Der Spiegel la oscureció para darle más dramatismo. El fotoperiodismo que retrató las guerras del S.XX y que dió imágenes eternas a través de las cámaras de Robert Capa, Cartier-Bresson, Gerda Taro o Bourke-White se fue deslizando en este siglo XXI a un terreno resbaladizo y sin fondo en donde abundan niños mutilados, soldados carbonizados o cuerpos desnudos apilados sin misericordia.

Luego del 11-S;  la Invasión a Irak (2003), el tsunami en el Océano Índico (2004) y la muerte de Sadam Hussein (2006) supusieron hitos en una cobertura sin precedentes de imágenes y videos que ya no eran realizados por profesionales sino por aficionados armados con teléfonos celulares, cámaras digitales o videocámaras caseras. Se trata de una brutal alteración de las reglas de juego en comunicación social. Ya no importa la calidad de la imagen o  la crudeza de la composición sino la velocidad con que es  subida a Internet.

Las imágenes  tomadas por testigos oculares del accidente del vuelo MH-7 de Malaysian Airlines sobre Ucrania  de Julio pasado aparecieron minutos después en Twitter; sin policías cerca y  con cuerpos esparcidos en más de 10 km a la redonda, la gente fue absolutamente libre de sacar fotos y mucho antes de que llegaran los reporteros profesionales ya teníamos una idea de lo que había pasado, en crudo, sin filtros.

Es como si en la social media existiera una carrera no declarada por ver quién cuelga primero la noticia. Estos días, un adolescente realizó una selfie con el cadáver de otro chico al que había asesinado de fondo y lo subió a su página de Facebook; las imágenes de la caída de un avión en Corea filmadas desde un coche por alguien que pasaba por la carretera  fueron reproducidas una y otra vez en todos los noticieros.

Es imposible teorizar sobre la irracionalidad de estos hechos. Lo siniestro no tiene palabras. En teoría, debiera haber una diferencia entre este fenómeno, comparable a una patología de borde, producido por las plataformas de Internet y la edición informativa hecha por profesionales en donde debiera privar la ética o por lo menos algún tipo de valor moral, pero no siempre es así. Imágenes de cuerpos desmembrados o pertenencias personales, incluso fotos y pasaportes han aparecido en las noticias, aún antes de que se diera la lista oficial de desaparecidos o muertos, muchos familiares se han enterado de esta forma de su pérdida.

El argumento más común es el derecho a informar y  contribuir a la toma de conciencia de lo que es una guerra -por ejemplo-. No hay nada más abusado en esta sociedad líquida que la declamación de los derechos: a la libre expresión, a la información, a la libertad sin límites. Pero esta libertad de hoy difiere bastante de la libertad de la Revolución Francesa, ya no se habla de igualdad sino de similitud y no se habla de fraternidad porque para eso habría que dejar de considerar al otro como una cosa. Porque, sucede que las imágenes se manipulan con programas informáticos, “crean” una realidad y en muchos casos son utilizadas para armar contextos según diversos objetivos.

Pero, ¿Qué nos pasa a los que miramos? ¿Qué peculiar cultura voyeur ejercitamos cuando somos cómplices del que publica? Desde el punto de vista psicológico, importa más esa tendencia a gozar del horror, esa atracción por lo macabro que está en el orígen de la lectura que hacemos de lo que vemos que la empatía que nos permitiría padecer con el otro; por eso somos cómplices cada vez que generamos un trend topic retwiteando una imagen macabra.

La fuerza pulsional de una escena va más allá de su verosimilitud. El impacto que tiene  en nuestra mente la crueldad que refleja una secuencia visual de guerra no discrimina entre lo real y lo ficticio; es igual Call of Duty, que la guerra en Siria o El  único superviviente.

Pertenecemos a una cultura en la que la frivolización y los memes desnudan la voluntad de goce perverso, en donde no hay reflexión, ni sufrimiento, ni queja a la manera neurótica sino que impera la actuación, exenta de vergüenza. La distancia entre una imagen que moviliza, como por ejemplo la foto de Samuel Aranda del 2011, en la que una mujer con el velo integral sostiene a un herido en una mezquita de Yemen durante la primavera Árabe y que ganó el premio World Press Photo de ese año, y una imagen en  la que  se silencia el horror, como por ejemplo la del soldado americano incinerado dentro de su tanque durante la retirada de Kuwait en 1991, tomada por Kenneth Jarecke, es la misma distancia que existe entre el erotismo y la pornografía.

La capacidad de denuncia de una imagen es innegable, el poder de lo obsceno que encierra también es innegable. Desde el punto de vista ético, quizás se trate menos del impacto de la crudeza de unas imágenes que de la manipulación emocional hacia el que las mira. La verdad no existe y menos en este mundo virtual en que nos movemos.

Parece que ya no es cierto que una imagen vale más que mil palabras; la sangre, los cuerpos desmembrados, las ejecuciones online no nos harán más conscientes del dolor ajeno, porque no estamos preparados para discriminar entre realidad y fantasía, salvo que nos toque de cerca, muy de cerca. Y eso generalmente no pasa, por eso los únicos que se sienten directamente afectados por ellas son los familiares directos o los que han pasado por situaciones similares y recrean el bucle del horror en una personal versión de estrés post-traumático cada vez que ven el accidente, el muerto, la persecución, la sangre. En ellos la empatía está activa, los demás somos de palo.

El planteamiento ético de fondo pasa una vez más, tal como lo señalaba Chomsky hace décadas, por lograr que los medios no se sumen a la manipulación de la realidad a través de abusar de lo emocional y dejen de relegar la reflexión imprescindible sobre las causas del dolor humano a guiones simplificados en donde hay buenos y malos, lindos y feos, vivos o muertos.

En cuanto al mundo online, no existe aún una ética de la información en las  redes sociales. El problema es grave porque la generación Z, nacida alrededor del Milenio, se mueve con códigos de inmediatez visual, individualismo y ausencia de responsabilidad social, pero posee una ilimitada capacidad de establecer comunidades online, enormes y exitosas. En un mundo en el que ya no hay nadie pilotando el Enola Gay sino que drones dirigidos por ordenador destruyen en segundos poblaciones enteras, sacan fotos y las suben a la Red, la reflexión sobre el impacto que estas  nuevas formas de la  pulsión de muerte tendrán en la sociedad de las próximas décadas  es,  desde luego, muy inquietante.

Artículo publicado en http://joiamagazine.org/revista/marzo2015/

DSM-5 : Fuego cruzado

“No hay evidencia científica de que los diagnósticos psiquiátricos como “esquizofrenia” o “trastorno bipolar” sean válidos y útiles” acuerdan los órganos de gobierno representativos de la Psicología Clínica en el Reino Unido.

En un movimiento revolucionario que ha dado pie a una furiosa respuesta de los psiquiatras, La división de psicología clínica(DCP) de la  British Psychological Society ha declarado que en tanto no existen evidencias que lo sostengan, es tiempo de un “cambio de paradigma” en relación a la forma en que la cuestión de la salud mental es entendida.

El documento plantea dudas acerca del modelo biomédico predominante en psiquiatría- la idea de que la gente sufre enfermedades mentales que deben ser tratadas por médicos con psicofármacos-. La DCP ha declarado que su decisión de manifestarse refleja la preocupación acerca del desarrollo, el impacto personal y los supuestos básicos de los sistemas de diagnóstico usados por la psiquiatría.

La Dra. Lucy Johnstone, psicóloga clínica, que participó  en la redacción del documento de la DCP, sostiene que es poco útil ver a la enfermedad mental solo como “enfermedad de causa biológica”. “Por el contrario, hay una aplastante evidencia de que las crisis en el ámbito de la salud mental personal son el resultado de una compleja mezcla de circunstancias psicológicas y sociales – duelos, pérdidas, pobreza, discriminación, traumas y abusos”-dice Johnstone.

El desafiante manifiesto de la DCP  se ha pautado para ser lanzado justo antes que el DSM5, la 5º edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado por la American Psychiatric Association

El manual ha sido atacado por expandir el rango de síntomas considerados “desórdenes mentales”. Por ejemplo: la 5º edición del manual, la primera en dos décadas, clasificará las manifestaciones de pena, las rabietas y la preocupación por la salud física como síntomas de un trastorno depresivo mayor, un trastorno disruptivo de la personalidad o un trastorno sómatico, respectivamente.

Por otra parte, algunas de las omisiones del Manual son tan controversiales como las inclusiones. El término ” Síndrome de Asperger” no aparece en el nuevo manual y en su lugar los síntomas se agruparan en un nuevo “trastorno del espectro autista”.

El DSM es usado en muchos países de diversas formas. El Reino Unido usa un manual alternativo, el International Classification of diseases (ICD) publicado por La Organización Mundial de la Salud, pero el DSM es todavía muy influyente (y controvertido).

El escritor y psicólogo Oliver James, aplaudió la decisión de la DCP de declarase en contra de la psiquiatrización de la salud mental y remarcó la necesidad de abandonar el modelo biomédico de los trastornos mnetales para avanzar hacia un modelo que tome en cuenta los factores sociales y personales. ” Necesitamos cambios radicales en la forma en que la sociedad se organiza para dar a los padres la mejor alternativa de entender y satisfacer las necesidades de sus hijos y de prevención de dificultades en la vida adulta”.

Pero el Profesor Simon Wessely miembro de Royal College of Psychiatrist y catedrático de Psicología Médica en el King´s  College de London, ha dicho que es un error creer que la psiquiatría solo se preocupa de las causas biológicas de las enfermedades mentales y defendió la necesidad de crear sistemas de clasificación en psiquiatría. “Un sistema de clasificación es como un mapa”-explicó Wessely- “y como cualquier mapa es provisorio y dispuesto a ser cambiado cuando cambie el panorama”.-

Fuente: http://www.guardian.co.uk/society/2013/may/12/psychiatrists-under-fire-mental-health

 

 

Guia de supervivencia para la fiesta de fin de año

La nochevieja es una de las noches más problemáticas del calendario. La presión por pasarlo bien es enorme y por lo tanto el resultado suele ser menos interesante de lo esperado cuando no deprimente. Peor aún! es uno de esos festivos que no recompensa el esfuerzo personal por pasarlo bien. Cuanto más expectativas pones menos probable que te sientas satisfecho.

La mejor noche vieja es aquella que ocurre casi por accidente, aquí algunos tips para sobrevivir con éxito:

1) Organízate con las menores expectativas posibles

La Fiesta de Año nuevo nunca es tan divertida y es potencialmente desastrosa; por eso es importante que tus esperanzas no sean muchas. Mejor imaginate una noche interminable en la que buscarás negociar un último taxi  que te lleve a casa en el medio de un paisaje post apocaliptico y seguro que todo lo que te pase será mejor…mucho mejor.

2) Recuerda: esto no significa nada

El Año Nuevo es un festivo de poca significación, básicamente estás festejando que el almanaque de tu cocina está obsoleto y ya no será 2011, sino 2012. No hay mucho ritual aparte de malgastar rituales. Sí!,  la gente en todo el mundo tiene interesantes tradiciones , algunas muy simpáticas  pero para la mayoría solo se trata de una resaca de campeonato. Y este año además cae en sábado o sea que es como cualquier otra resaca de sábado por la noche.

3) Resiste a la tentación de hacer balance

No es un buen momento para lamentarse acerca de todo lo que has hecho mal en tu vida. Aunque es un clásico, es un error mirar atrás ¿ Qué se supone que vas a encontrar que no conozcas ya? Pero si insistes…por lo menos espera unos días hasta que se te pase el dolor de cabeza.

4) Está ok si no vas a ninguna parte.

Si haces una encuesta la mayoría te dirá que su proyecto es pasar una noche tranquila.¿ Cuantos siguen sus deseos? , no está del todo claro. En lugar de vestirte de etiqueta o arreglarte como nunca lo haces y tener que preocuparte por tu seguridad personal puedes acurrucarte junto al fuego….solo si tienes uno, no improvises!, viendo pasar la noche con una copa de vino blanco o de cava si estás en Cataluña , mientras miras pasar la gente en la TV. Puede que eso sea lo que haces habitualmente pero aunque parezca tu peor opción, por favor , elígela!.

5) Organízate

No es solo una cuestión de beber- El problema con el año nuevo no es lo tarde que termina sino lo temprano que comienza. Si tomas tu primera copa a las 4 pm a las 11 pm todo el interés por el nuevo proyecto que comienza se habrá esfumado. ….

6) Evita a los amateurs

La fiesta de Año Nuevo le da a mucha gente que nunca bebe y que raramente se queda despierta después de las 10 pm una oportunidad de ser transgresores. Evítalos! Pueden ser agradables, incluso puede que te encante su enorme entusiamo, pero no vas a ser tu quién esté ahí a la hora del “creo que voy aaaa…”

7)Hagas lo que hagas no lo hagas en patines

8) No hagas resoluciones hasta mañana…o hasta pasado

Mucha gente toma esta noche como una dead line para resoluciones. No te apresures a publicar que vas a dejar de fumar, tomar clases de guitarra o ser más responsable con el medio ambiente…..puede que mañana te arrepientas.

9) A propósito!…si tu resolución del año 2011 fue aprender  tocar la guitarra, esta noche no es el momento de demostrarle a todo el mundo cuanto has avanzado…..

10) Está bien si lloras

Estallar en lágrimas en el medio de una cena normal puede ser un signo de que no estás tomando la medicación o que algo no va nada bien, pero en la fiesta de Año Nuevo es perfectamente normal, así que no te cortes!. Puede que te sientas raro si lloras en público, sobre todo si eres un hombre, pero en ocasiones es lo menos que puedes hacer según las circunstancias. Y en todo caso no te preocupes, mañana nadie se acordará.

Feliz año nuevo!

Raquel Ferrari

Traducción libre de :

http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/2010/dec/31/new-years-eve-survival-guide