Hábitos de comida “saludable” ¿Una insana obsesión por la comida sana?

Andrea tiene 35 años y una app en su teléfono móvil que cuenta las calorías que consume y los nutrientes de cada alimento, nunca consultó un nutricionista pero no se pierde ni una cuenta de Instagram sobre alimentación “saludable”.

Erik 25 años, entrena cinco días a la semana en largas sesiones de musculación, controla el desarrollo de sus músculos y toma anabólicos, ha suprimido todo tipo de grasas y consume grandes cantidades de proteínas.

El mundo fit, las restricciones alimentarias, las dietas detox, el running,  se han convertido en parte central de la cultura de ésta década a través del impacto de las redes sociales en la comunicación de la generación millenial y centenial.

En ese bombardeo de posteos y comentarios acompañando imágenes de jugos coloridos y cuerpos esbeltos y portadores de “salud”, naufragan aquellas personalidades adictas a la “perfección”.

Ortorexia, cuando la comida saludable es una adicción | Revista ...

 

Es interesante analizar el cambio producido en la cultura en los últimos 25 años y el impacto que ha tenido en la evolución de los trastornos alimentarios. La anorexia y la bulimia -típicas de los años `90- no han desaparecido pero han evolucionado hacia otros síntomas en los que está más presente lo “social”. La vida del siglo XXI es, definitivamente, la vida en la Red. 

Si  vamos a un restaurante en cualquier parte del mundo occidental y observamos con cuidado veremos a muchos clientes fotografiando la comida y subiendola a las redes antes de comenzar a comer.

“Instagramear” (perdón por el neologismo) panes hechos de todo tipo de cereales, coloridos yogures, ensaladas mixtas de todo tipo,  zumos y batidos color berenjena,  verdes, rojos, algas, tofú, es  ya una costumbre extendida y legitimada en una enorme variedad de  hashtags, por ejemplo,  #vidasaludable, #alimentacion, #food, #healthy,  #saludybienestar, #vegan,  #fit,  #natural… Todo MUY sano…..quizás en exceso.

Aunque no han sido todavía formalmente reconocidas en el DSM-5,  existe ya preocupación por el crecimiento de la Ortorexia y la Vigorexia en el espectro de los trastornos de alimentación.

“Ortorexia” es un término acuñado en 1998 por Steven Bratman para describir la obsesión por la “comida saludable”, a diferencia de otros trastornos de la alimentación, aquí la variable es CALIDAD y no CANTIDAD, como en la bulimia o la  anorexia, de hecho es raro que un ortorexixa se preocupe por su peso.

A ver si nos entendemos: ocuparse de la calidad de lo que ingerimos, del aporte nutricional y el balance de los alimentos no es un problema, pero el control compulsivo y las restricciones basadas solo en información que proporciona Internet sí lo es.

Sin unos criterios diagnósticos formales es difícil tener precisiones de cuantas personas presentan este trastorno, pero solo hace falta observar la expansión del espacio en los supermercados dedicado a “productos saludables” o “free of” para tomar consciencia de la dimensión gigantesca de este fenómeno.

Por ahora, también es difícil ver si se trata de una forma pura de trastorno obsesivo-compulsivo o si es un sub – tipo de la anorexia, porque las personas con hábitos ortoréxicos comparten algunos rasgos con las personas afectadas por anorexia, por ejemplo,  son meticulosas, ordenadas, con una necesidad extrema de autocuidado y necesidad de sentirse seguros y  con algunas dificultades en el manejo de sus emociones.

¿Cuando preocuparnos?

  • Cuando leemos en forma compulsiva las etiquetas de los productos en busca de colorantes, pesticidas, conservantes, grasas, etc,,,
  • Cuando estamos preocupados todo el tiempo por lo que es “saludable”
  • Cuando cortamos todo tipo de carbohidratos, azúcares, carnes, productos animales basados en diversas “teorías” y demonizaciones varias al tiempo que elevamos a los altares de la salud otra enorme variedad de alimentos cuya inocuidad no está del todo probada
  • Cuando somos incapaces de comer algún producto aunque sea en forma ocasional o social, por ejemplo una pizza y hasta nos llevamos nuestra vianda a esa reunión de amigos o al cumple del sobrinito de 4 años
  • Cuando estamos preocupados por lo que OTROS comen y ejercemos una suerte de evangelización para que cambie sus hábitos
  • Cuando pasamos gran cantidad de horas pensando en qué y cómo vamos a comer
  • Cuando nos estresamos si no encontramos los alimentos que son “saludables” y preferimos no comer a comer algún “prohibido”
  • Cuando seguimos en forma obsesiva a influencers  en Instagram o Twitter al punto de elevarlos a la categoría de gurúes de la vida saludable
  • Cuando cambiamos nuestros hábitos de sueño o actividad para adaptarlos a lo que ·debe ser” aunque no nos dé placer

Cocinar cada día, preparar los alimentos comienza a ocupar una gran parte del tiempo:

  1. Pensar detenidamente qué comer cada día y los siguientes
  2. Ser muy crítico a la hora de comprar los ingredientes
  3. Usar técnicas para cocinar que se valoren como no dañinas
  4. Sentirse cómodo o “culpable” según el resultado obtenido

La Ortorexia puede ir acompañada de la práctica de deportes en forma exagerada y de una  preocupación obsesiva por el físico. Se instala una distorsión de la imagen corporal en la que la persona (generalmente varón y menor de 30 años) se ve poco agraciada, con sobrepeso, sin músculos, o con flaccideces y decide corregirlo adoptando hábitos de actividad física, entrenamientos y rutinas sin medir el sobre esfuerzo.

 

Las personas con vigorexia no dejan de mirarse en el espejo

La obsesión por el ejercicio se acompaña generalmente de obsesión por la  alimentación-

Por ejemplo, consumen casi exclusivamente hidratos de carbono y proteínas, eliminando las grasas de su dieta con el fin de obtener más masa muscular, también suelen consumir suplementos proteicos, etc.

Estos hábitos ya tienen un nombre, vigorexia; y sus manifestaciones clínicas más importantes son (Baile 2005):

  1. Autoimagen desvalorizada
  2. Preocupación excesiva por el tamaño de los músculos
  3. Evitación de lugares públicos en los que se exhiba el cuerpo (playas,piscinas)o uso de ropas especiales
  4. Necesidad compulsiva de hacer ejercicios con pesas
  5. Impacto de las dietas y ejercicios en la vida familiar y personal
  6. Abuso de esteroides, anabolizantes y suplementos dietarios
  7. Control estricto de la dieta
  8. Sentir angustia si no es posible ir al gym
  9. Mirarse en el espejo todo el tiempo para ver si se ha ganado músculo

Se trata de una forma de Trastorno Dismórfico Corporal, también denominado ““Complejo de Adonis, adicción al gimnasio o anorexia inversa porque quienes lo padecen se ven delgados aunque sean musculosos y estén bien desarrollados. Afecta a aproximadamente el 10% de las personas que concurren a un gimnasio.

Ahora bien, creemos interesante poner a estos rasgos de conducta, estas patologías alimentarias en contexto. No es posible pensar una estrategia de intervención y prevención primaria sin ubicarnos en la realidad socio cultural en la que están instaladas.

Los trastornos alimentarios han tenido en Internet un caldo de cultivo histórico desde los `90, con las páginas y foros Pro anorexia o bulimia. En el comienzo de este enamoramiento mutuo, la web era estática y los mensajes individuales, una especie de mensaje en una botella que alguien enviaba al inmenso mar de Internet, y que volvía en forma de blogs y foros.

Diez años después, entre 2006 y 2010 las Webs que hacían apología de los trastornos alimentarios  seguían creciendo-  un 470% (según IQUA – Agencia de Calidad de Internet)-.  Desde hace 10 años, el mundo Online se revolucionó con el desarrollo de las redes sociales y así nuevos canales de comunicación y nuevos hábitos se instalaron en los usuarios .

¿Qué es una red social? Es una plataforma digital de comunicación global que pone en contacto un número elevado de usuarios (Real Academia Española, 2016).

Hay redes  orientadas al mundo profesional  como LinkedIn y otras generales como Facebook o Youtube que ya llevan unos años pero el gran salto se ha producido con el crecimiento exponencial del componente visual en plataformas como Instagram y el uso de los teléfonos móviles.

 

 

 

En Instagram, el 51% de usuarios entra diariamente  y un 35% más de una vez al día. El 68% de sus usuarios son mujeres y el 32% de adolescentes la considera  su red social más importante.

George Gebner  desarrolló en los `60 la Teoría del Cultivo: según esta teoría,  la exposición a los medios de comunicación define nuestro concepto de la realidad. Si bien sus trabajos fueron realizados sobre la influencia de la TV  sus ideas se pueden utilizar al estudiar el impacto de las redes sociales en la construcción de nuestras creencias.

Algunas investigaciones  han descrito como el contacto con un ideal estético X es directamente proporcional a la evaluación negativa del propio cuerpo (Karsay et alt 2018).

Las cadenas, las redes de transmisiones, difunden percepciones más que información. Así se instala el poder de los Influencers que promocionan productos, promueven terapias invasivas, hablan de “superalimentos”, buscan imponer estilos de vida y transforman una opinión en un dogma o usan el DETOX como un mantra.

 

Los influencers veganos más populares | Social Publi Blog

Así, la Red funciona legitimando nuestras creencias puesto que tendemos a buscar aquellos datos y conectar aquellos pares que refuerzan nuestras ideas.

Es claro que  en las sociedades occidentales, los factores socio económicos han generado una profunda inequidad alimentaria con sobreabundancia de alimentos en algunos países y pobreza extrema en otros. ¿Podemos suponer alguna relación entre el marketing de alimentos y los trastornos alimentarios en una cultura ciber visual) . Creemos que sí.

La cultura de los “saludable” no deja de ser una variedad de la aversión al riesgo.

En un contexto de una enorme velocidad de generación y recambio de información se instala la facilidad de convertirse en gurú de la alimentación, la salud y el bienestar solo por el manejo de códigos de comunicación y estrategias de marketing digital. Las redes sociales no son ni buenas ni malas. Solo se trata de SABER ELEGIR.

Los fundamentalismos  nunca, en ninguna de sus formas, colaboran a la salud bio psico social.

Como siempre la palabra clave será EQUILIBRIO: entre lo que me gusta, lo que puedo y lo que me dicen que debiera hacer.

Es fácil! solo se trata de preguntarnos “¿Pará qué sigo a fulano en Instagram? o ¿Por qué elijo este video en You Tube?,

¿De verdad quiero dejar de comer pan blanco?,  ¿Mi médico  dice que tengo alguna condición que me lo impide?,  ¿Cuál es el límite de la “excelencia” que mi profe del gym  me impone cultivar? …… no es imposible, solo se trata de empezar a ejercer nuestra libertad de pensamiento, a conectarnos con nuestra cuerpo y nuestra mente, a privilegiar la conversación por sobre el “like”.

Dice Sherry Turkle;

Trabajamos muy duro para construir nuestras conexiones Online. Tenemos muchísima fe en ellas….. Internet nos ofrece la posibilidad de compartir nuestras opiniones con cualquier persona del mundo pero también puede contribuir a crear silos de información en los que no hablamos con nadie que no esté de acuerdo con nosotros. Así la tecnología puede contribuir a crear un partidismo cada vez más rígido que haga más difícil hablar entre nosotros creando burbujas de información en las que no se permite que penetren voces disidentes. ( En defensa de la conversación)

Una semana sin redes sociales - L'esprit de l'escalier

Creemos que es imprescindible trabajar en la visibilización de estos nuevos trastornos de alimentación, instalando el espíritu crítico y el chequeo de la información que circula en la Red y aprender a utilizarlas para la difusión de información contrastada y válida.

La educación nutricional  y la educación emocional, el autoconcepto y la autoaceptación serán así las bases la prevención primaria de estos nuevos síntomas de malestar.

#Go vegan: algo mas que un Hashtag

Ok, es oficial! el veganismo es una tendencia al alza.

 Según la Unión Vegetariana Internacional, hay más de 600 millones de vegetarianos en el mundo.  Solo en Estados Unidos, hubo un incremento de 500% desde 2014 y de ese porcentaje un gran número son veganos, es decir gente que ha decidido no solo no consumir carne de ningún tipo, sino tampoco huevos o lácteos, ni utilizar objetos fabricados con cuero o pieles.

Lo que una vez, un tal Donald Watson, allá por 1944, planteó como la diferencia conceptual entre seguir una dieta vegetariana y la filosofía vegana, se fué transformando en cambios de conducta asociados a una postura ética que elude utilizar ningún producto que haya podido generar sufrimiento en animales y eso incluye desde un par de zapatos a los circos con animales y hasta el consumo de la miel de la abeja.

Y, como no, esta corriente llamó la atención de las grandes marcas que han tenido que crear nuevos productos para atender la creciente demanda. Cadenas como Mcdonald’s, o Pizza Hut y Supermercados de todo tipo, han inundado su oferta de productos “vegano friendly” .  La consultora Lantern, que se especializa en alimentación vegana, estima que en este año, facturarán unos 5000 millones de euros a nivel mundial. 

Ahora bien, es imposible tratar de entender el crecimiento exponencial de esta tendencia sin considerar el papel relevante de la social media  en la construcción y difusión de una imagen social del veganismo. 

Queremos ser populares, ser vistos y aceptados. La generación milenial y centennial pasa gran parte de sus días con la cabeza gacha, buscando la última imagen, el último comentario de sus pares; en ese contexto podemos preguntarnos qué pasaría si no existiera Instagram respecto a esa compulsión a fotografiar lo que comemos, porque parecería que las cámaras de nuestros smartphones comen antes que nosotros. 

Plataformas online de entretenimiento como Netflix también participan en la instalación de la relación alimentación y sustentabilidad a través de la difusión de películas como “Cowspiracy” de Andersen y Kuhn sobre el impacto ambiental de la ganadería o ·”Forks over Knives” de Lee Fulkerson. Y los hashtags #veganismo, #vegan #comida saludable #sano #sustentable han tenido más de 61 millones de post en Instagram que no son pocos .

 

Resultado de imagen de veganismo en las redes sociales

 

Desde el punto de vista psicológico, debemos analizar si son las redes las que actúan como catalizadores de los cambios de conducta o los cambios de conducta se reflejan en las redes.

En todo caso, cuando una mirada social se extiende como una mancha de aceite la respuesta al  ¿Por qué sucede? siempre debe ser rigurosa.

Para comenzar, el movimiento vegano tal y como se refleja en las redes, representa una comunidad no homogénea, en la que es posible encontrar  buscadores de bienestar holístico,  fanáticos del fitness y el lifestyle  y  defensores de la alimentación ética. Cada grupo se apunta a la defensa de valores de integridad, honestidad, pureza, salud, bienestar y superación espiritual  en diversas formas y de acuerdo a sus intereses.

 Por ser una tendencia controversial, el mundo online resulta un contexto ideal para sostener la discusión entre apologistas y detractores en las que ambos grupos apelan a teorías conspirativas y contradicciones varias. 

Luego,  el veganismo es mayoritariamente un discurso “joven” consolidado como una imagen ligada a un fuerte sentido de comunidad.

 

 

Resultado de imagen de veganismo y social media

 

Un estudio de Forbes del 2017, concluyó que son los millennials los que lideran el cambio a una alimentación basada en plantas, al ser más conscientes de cuestiones ligadas al bienestar animal, el ambiente y la cadena de suministros de alimentos. Por su parte, el analisis de las estadisticas respecto a veganismo en Canadá concluye  que más de la mitad de veganos en ese país tiene menos de 35 años. 

Si en las redes es posible identificar como valores muy  importantes y convocantes, la sustentabilidad, la protección del ambiente,  los derechos de los animales, el feminismo, los derechos LGTB, la inclusión y la lucha contra el  racismo, resulta que el veganismo se identifica con tres de esos siete valores y si el movimiento vegano se da principalmente entre gente menor de 35 años, es muy poco sorprendente el encontrar que son las redes sociales el espacio natural de expresión de esos valores.

Y es que el veganismo es relativamente nuevo y profundamente polémico , a pesar de su popularidad, no es del todo entendido; quizas por esa razon ,  las redes sociales siendo como son el espacio joven preferido para la búsqueda de información (básicamente aquella transmitida por pares) contribuyen a la viralización de informacion, a través de  Youtube e Instagram. Videos y fotos con textos difundidos por “influencers” dispuestos a compartir imágenes de lo que comen, material escrito, contestar dudas y preguntas son una constante en perpetua expansión. 

Así la social media permite  encontrar información sobre veganismo aun sin buscarla puesto que está allí disponible y permite a aquellos que recién se inician, sentirse “a salvo” de errores debido a la presencia permanente de personas cuyo “prestigio” valida sus decisiones.

Hace 20 años Alain Touraine hablaba ya de la aparición de nuevas preocupaciones y temas de interés social, la mayoría de los cuales -decía- sólo podían ser explicados desde las reglas de ese nuevo mundo de los flujos de comunicación en Red. Touraine definió a un movimiento social desde la combinación de tres  variables : la identidad del movimiento, la visión del mundo y el adversario. Manuel Castells  habla de “identidad” de los movimientos sociales para referirse a quienes son los que hablan y del “objetivo social” como el orden social al que se aspira, adversarios serán todos los que opinen distinto o con matices.

El “influencer” es el nuevo líder de masas que aglutina a la comunidad virtual proveyendo sentido de pertenencia, apoyo social, información e identidad social.-

La importancia de lo visual no resulta tampoco menor, aquello de que “la comida entra por los ojos” refiere a la relevancia que las percepciones visuales tienen en la generación de pensamientos. Plataformas como Instagram o Pinterest derriban el mito de que la comida vegana es aburrida y poco atractiva a través de esas fotos que demuestran que puede ser apetitosa. Así otra gran parte del éxito del veganismo deriva de su apariencia instagramera, “cool” y amigable. 

 Desde la psicopatología, es posible notar que la Red  legitima un trastorno alimentario como la ortorexia, en el que el momento de la comida se transforma en un ejercicio intelectual sin placer y sin libertad y en el que comer “correcto” es fotografiado y compartido. Así se  transforma en “consejo” lo que no es más que una compulsión que ha logrado encontrar un circuito que que la haga parecer aspiracional y deseable.

 

 

Resultado de imagen de ortorexia sintomas

 

¿Estamos hablando de una correlación o de una relación causa-efecto? Hay más gente joven hablando de veganismo por el poder de las redes sociales para instalar tendencias ? o ¿Hay más usuarios de redes veganos porque los veganos son casi siempre jóvenes y están en las redes? Es necesario investigar más aunque la primera premisa ya está definida: existe un poder real de las redes en difundir movimientos sociales, tendencias y creencias. La fuerza de las narrativas en un contexto de nihilismo y desritualizacion, impulsa la difusión de movimientos sociales a los que adherir en una búsqueda de sentido que omita los contextos complejos. 

El ayuno, la comida Kasher, la alimentación no violenta de los rastafaris han existido por siglos, la diferencia con el veganismo radica en ese pensamiento “pre-cocinado” y simplista en el que el lenguaje crea realidades avaladas por la comunidad Online.  

Es interesante observar que la “lucha”  vegana se ha centrado en transformar la propia conducta alimentaria y ganar cada vez más adeptos en su defensa de los animales, sin casi ninguna propuesta acerca de una forma más sostenible y menos cruenta de generar alimentos a partir de matar animales, al estilo de lo que  intento Temple Grandin

Otro impacto importante en la conducta que hemos podido detectar, es el aumento de la ansiedad y el pensamiento obsesivo, que raramente  se reduce solo a una cuestión alimentaria; suele incluir cambios de hábitos y estilos de vida con amplio impacto en la salud mental.

Finalmente, parece claro que existe una asociación entre la expansión de teorías restrictivas respecto de la alimentación y la influencia de las redes sociales. Podemos estar de acuerdo en que la cultura McDonald`s ha caducado, pero  desde el punto de vista psicológico es importante trabajar en nuevos abordajes que apunten a instalar el pensamiento crítico para procesar la información que la social media legitima y que generalmente es simplista y reduccionista. 

Impulsar estrategias que ayuden a conectar diferentes dimensiones de la realidad para tomar decisiones basadas en un pensamiento complejo respecto a la importancia de la alimentacion y los habitos saludables garantizará que los imprescindibles cambios sociales que es necesario instalar se transformen en oportunidades y no en amenazas.

 

 

 

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Qué son las ciberadicciones y cómo tratarlas

Es evidente que se ha producido un gran cambio de paradigma desde la visión de McLuhan de la aldea global (1989) hasta el uso de teléfonos móviles que en 2018 ascendía a 5135 mil millones de personas (68% de la población mundial). Las categorías de tiempo y espacio tal y como se entendían hace 20 años están totalmente abolidas y un nuevo criterio de “realidad” ha llegado para quedarse. El uso de Internet es masivo tanto en dispositivos móviles para entretenimiento pero también en todo tipo de actividades : salud, educación, economía, turismo, etc.

Con el cambio en las costumbres y hábitos de comunicación social, surgen también nuevas pautas en las conductas individuales. En este sentido la Ciberpsicología, esa nueva rama de estudio que trabaja en el análisis de los comportamientos en la Red, hace ya tiempo que analiza el tema de los patrones de uso de las redes sociales.

En un mundo en el que privan las conductas adictivas con y sin sustancias, el uso abusivo de pantallas se ha transformado en un desafío para los psicoterapeutas..

Hagamos un poco de historia: el término “Desorden por abuso de Internet” fue propuesto en tono de broma por el Dr Ivan Goldberg en 1995 . Goldberg refirió un “síndrome” con aumento de la ansiedad y necesidad de conectarse muchas horas, incluso proponía crear grupos de “ciberadictos anónimos”. Involuntariamente abrió un debate en donde se fue mezclando la acción de algunos colegas como la Dra Kimberly Young, fundadora del primer Centro de Recuperación de Adicción a Internet- con el relato de personas que decían padecer esos síntomas. “Si extendemos el concepto de adicción para incluir todo aquello que la gente hace en exceso, tendríamos que aplicarlo a leer libros, a hacer ejercicio, a hablar con la gente...”, declaró Goldberg a la revista The New Yorker en 1997, en un

Lo cierto es que desde ese ya lejano 1996 a la fecha han proliferado los estudios sobre estas cuestiones. Si bien el DSM-V (2014) solo ha incluido en su sección III el denominado “Internet Gaming disorder”, en referencia al uso problemático y abusivo de videojuegos y juegos de azar, ha descrito también el uso excesivo de Internet, que no alcanza el rango de trastorno psicopatológico, aun teniendo incidencias negativas en el ámbito académico, laboral o familiar. La sección III intenta avanzar en la evaluación de síntomas haciendo énfasis en el contexto cultural de los trastornos. La mayoría de la literatura que alimenta la observación de las nuevas conductas en el uso de Internet proviene de Asia y se centra en adolescentes y adultos jóvenes.

criterios adiccion juegos por internet

Los estudios sugieren que cuando este colectivo accede a videojuegos y apuestas online se disparan algunas respuestas cerebrales, similares a las observadas en los consumidores de drogas. El gaming promueve sentimientos de placer y recompensa que, en su versión

máxima, se transforman en adictivos. Al identificarlos, el DSM -V facilita que se promuevan investigaciones para definir si se trata o no de un trastorno psicopatológico.

El peso de lo cultural es una variable muy importante, así vemos que el Kaohsiung Medical University Hospital (Taiwan) valoró en 2017 en un 11% el porcentaje de adolescentes obsesionado con la Red que sube al 14% en China pero por su lado la Georgia Regent University (Augusta) lo fija en un 4% en EE UU para el mismo periodo .

No obstante, El Dr, Vaughan Bell psicólogo clínico británico especializado en intervenciones psicológicas para pacientes ambulatorios psicóticos, cree que estas encuestas tienen fallos en su diseño: “Definen adicción en función del número de horas que pasamos Online, pero no refieren las causas que lo motivan. La gente es adicta a sustancias o actividades, no a un medio de comunicación. Decir que soy adicto a Internet es tan absurdo como decir que lo soy a las ondas de radio”.

Las líneas de investigación abiertas desde 2002 han sido diversas; algunas como las del Dr. Scott E. Caplan (Universidad de Delaware) han profundizado en la relación entre las características psico sociales y la respuesta a Internet. Según sus estudios, las personas ansiosas o deprimidas tienden a usar más Internet y no al revés. Desde esta perspectiva,la Red no “crea” la patología sino que es solo un canal que puede ser utilizado de muchas maneras distintas. Como psicólogos, nos enfrentamos a nuevos fenómenos asociados a cuestiones como el ciberbullying, el acoso cibernêtico, las relaciones interpersonales conflictivas mediadas por la Red y el aumento del uso problemático de los teléfonos móviles.

Desde la salud mental, el contexto ciberpsicológico es un desafío que nos impone una correcta lectura diagnóstica de las demandas de intervención, para luego trabajar en intervenciones psicoterapéuticas eficaces y eficientes. Las cinco preguntas básicas serán el primer paso en el análisis cualitativo de lo que pasa:

¿Quién? ¿Qué? ¿Cuando? ¿Dónde? y ¿Por qué?

Quién utiliza la Red : ¿un adulto?, ¿un adolescente? ¿un niño? ¿un equipo? ¿un docente? ¿un adulto mayor? ¿un equipo médico? ¿un grupo empresario? ¿un ingeniero en software?

Qué dispositivo utiliza: ¿teléfonos inteligentes? ¿Ipad? ¿ordenadores? ¿consolas de juego? ¿tablet?

Cuando lo utiliza: ¿en clase?, ¿mientras come?, ¿en reuniones con amigos o familia? ¿cuando viaja? ¿antes de ir a dormir? ¿mientras trabaja?

Y ¿cuánto tiempo emplea Online?

Dónde está el usuario: ¿en casa? ¿en el trabajo? ¿en todas partes?

¿Por qué se conecta?: ¿por aburrimiento? ¿para informarse? ¿para no perderse nada? ¿para compartir estados de ánimo? ¿para chatear? ¿para hacer visible contenido multimedia propio o ajeno? ¿para evangelizar? ¿para jugar? ¿para trabajar?

Un análisis de esa información nos permitirá encuadrar el contexto y así trabajar en una propuesta psicoterapéutica idónea. Hablar sólo del QUÉ (muchas horas conectado), sin considerar el CÓMO y sobre todo el POR QUÉ no es una estrategia correcta para definir ninguna patología, es necesario superar la mera descripción de una conducta si queremos trabajar en una clínica seria de la Psicología de Internet.

Por ejemplo, un uso abusivo de pantallas como síntoma de un desorden mayor sugerirá siempre cierto grado (elevado) de irritabilidad junto a una preocupación permanente por volver a estar en el ciberespacio. Si en la interacción online invertimos tiempo y dinero excesivo como es el caso algunos usuarios de juegos de azar online o de videojuegos. pero también si se detecta una sensación de bienestar al conectarse, se miente sobre el tiempo que se ha permanecido en la red, se alteran los patrones de sueño es probable que estemos frente a un nivel de dependencia con marcada pérdida de la autorregulación.

El Dr.Philippe Jeammet, psiquiatra francés, psicoanalista de niños y adolescentes se refiere al narcisismo en la época actual marcando una diferencia : “Hoy en día la ausencia de límites, la evolución muy rápida del sistema de valores y sobre todo el derrumbe de las prohibiciones han sido reemplazados por una exigencia de rendimiento”…

¿Y si en vez de educar a los hijos empezamos por los padres?

Solo hay que fijarse en el éxito de los blogs de desarrollo personal y la búsqueda de “logros extraordinarios” como medición del éxito. ¿Cuántos amigos tienes en Facebook? ¿Cuantos seguidores en Twitter o Instagram? Se trata de nuevos discursos, nuevos escenarios para viejas cuestiones. El narcisismo se instala en la Red alimentando el exceso de egocentrismo y la dependencia extrema de la “admiración” de los otros y evitando aquellos datos que sean contrarios a la autoimagen inflada en un escenario de “éxito”.

En las redes sociales suele surgir un discurso que legitima el derecho a la devaluación y la crítica despiadada en un marco generalizado de superficialidad. Es en esos casos en los que detectamos que una verdadera “furia narcisista” se ha dejado caer en las historias de esas personas “enganchadas a la Red” que comentan en la consulta sus pensamientos y emociones porque un perfil se ha borrado, un relación online ha terminado o simplemente se ha roto su ordenador o se agotó la memoria de su teléfono móvil y deben desactivar aplicaciones. .

En temas de abuso de pantallas, es raro que alguien consulte por sí mismo, generalmente es un tercero el que pide ayuda por él: es la esposa abandonada a manos de un chat nocturno, el padre preocupado por los gastos indebidos de su hijo adolescente o sus bajas notas o un amigo que está harto del monotema de lo “rewarding” que es Fortnite.

El” implicado” generalmente niega la cuestión, no cree que su relación con la pantalla esté alterando otras áreas de su vida: familia, amigos, trabajo, economía. Las horas en el ordenador nunca son suficientes, el tiempo libre y a veces también el laborable es absorbido por esta actividad..

Las personas que empiezan a pensar que quizás tengan “un problema”, intentan “resistir” imponiéndose períodos de abstinencia forzosa del ordenador al que suelen seguir verdaderos “atracones” informáticos.

En un caso como éste, en el que el aspecto del  placer ligado a la búsqueda es determinante, de nada sirve el intento de limitar la actividad compulsiva.

Para diseñar estrategias de abordaje psicoterapéutico eficaces es preciso entender que no se trata sólo de la vulnerabilidad de algunos perfiles de personalidad sino básicamente de las características que las tecnologías tienen: facilidad de acceso, funcionamiento 24/24 los 365 días del año, recompensa en corto plazo, sensación de control, ilusión de conexión social, visibilidad, posibilidad de crear personalidades ficticias, desconexión de la realidad, etc..

Aún hay pocos estudios sobre la eficacia y eficiencia de los tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos para afrontar el uso abusivo de Internet, en general se están utilizando intervenciones desde el modelo cognitivo conductual y la terapia breve centrada en Soluciones. Por ejemplo, una intervención posible pasa por apoyar la lógica del “adicto” sugiriendo ritualizar y puntualizar todavía más su búsqueda.La prescripción será entonces esforzarse por entrar en la Red a cada hora en punto y durante 5 minutos exactos pasar revista a todas las info que se desee; transcurridos esos 5 minutos, hay que dejarlo hasta la hora siguiente y así sucesivamente.La respuesta habitual a esta prescripción es que la persona que normalmente permanecía en la Red mucho tiempo, consigue mantenerse dentro de los espacios convenidos, sin el deseo de utilizar Internet en otros momentos.

De forma paralela, el hecho de “tener que” controlar cada hora las novedades durante cinco minutos induce a sentir la búsqueda ya no como una agradable compulsión sino como una obligación hacia el terapeuta y como tal no tan deseable.En este punto cambiamos la prescripción : ” entrar a la red cada dos horas”. De este modo vamos guiando al paciente para que reduzca cada vez más la cantidad de tiempo que dedica a Internet mientras va cambiando su manera de entender la cuestión: la búsqueda de informaciones pasa de ser un hábito agradable a ser una aburrida tortura de la que hay que apartarse. Obviamente si en paralelo no se trabajan las creencias, los hábitos, el uso del tiempo libre, los niveles de ansiedad, etc. no podremos hablar más que de éxitos temporales.

Otras opciones psicoterapéuticas vienen desde el marco conceptual sistémico, sobre todo en lo referente a adolescentes. Aquí no nos centramos en el síntoma sino en las relaciones familiares, buscando nuevas fórmulas de equilibrio con pautas de relación alternativas.

De todas formas, consideramos que en este tema, es imprescindible trabajar más sobre los factores protectores y la prevención primaria, y sobre todo en el desarrollo de la inteligencia emocional en sus cuatro vertientes (Goleman) : autoconocimiento y autorregulación, empatía y habilidades sociales pero también en la adaptación al cambio, el espíritu crítico y la motivación para transitar las nuevas realidades sin estar atravesados por el algoritmo de las rede

Publicado por

Raquel Ferrari

Raquel Ferrari

Lic. en Psicología, psicoterapeuta en practica privada
Publicado • 3 horas

Psicología de la salud : 6 pasos hacia el cambio de hábitos

Que la salud física, mental y emocional es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo y nuestra mente hasta que un día nos pasa factura.

 Las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me apunto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos. Ni que hablar si lo que queremos hacer es un giro de 180º en nuestro estilo de vida, nuestras relaciones personales o nuestro trabajo.

El estrés, la falta de tiempo  y los contextos personales y sociales son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede hacer cambios en su estilo de vida.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros marcos mentales. En el ámbito de los recursos humanos se habla hace un tiempo de los entornos VUCA. :

VUCA

 

Esta matriz gestiona soluciones para  la toma de decisiones en las organizaciones y aporta un modelo que es posible extrapolar a los procesos de cambio en la esfera personal. Se trata de entender que un hábito y la explicación de por qué lo mantenemos suele tener un anclaje en profundas creencias arraigadas en el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre del “Qué pasaría sí”, y eso es aplicable tanto a situaciones de lo cotidiano como dejar de fumar, hasta cuestiones de fondo como mudarnos de país  o de la capital a la periferia, o dejar de trabajar en relación de dependencia para montar nuestro propio negocio o -más fácil- seguir en lo mismo pero cambiar de trabajo.  Estamos entrenados para leer cualquier cambio como incierto, complejo, ambiguo y poco seguro. ¿Qué podemos hacer para superar estas barreras? :

  1. Examinar el contexto de volatilidad percibido referente a “No sé cómo funcionará” ” No encuentro gente que esté en mi misma situación”, ” No me imagino quién puede ayudarme a ponerme en marcha” y contraponer a estos NO,  una visualización de futuro en el mejor contexto deseado.
  2. Aceptar la incertidumbre pero trabajando en desmontarla explorando nuevas fuentes de información sobre el tema que nos preocupa.
  3. Ser claro, simple y directo en la verbalización de nuestros objetivos a corto y mediano plazo.
  4. Entender la ambigüedad como un ataque a nuestra planificación estratégica, dinamitando el “ni sí,ni no, sino todo lo contrario”, el clásico “Sí pero” origen de todas las procastinaciones.

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que queremos dejar este trabajo que nos hace infelices,  o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera nuestro tiempo libre para sentir que crecemos como personas y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros  pensamientos asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos y todas las creencias son pasibles de ser cambiados, porque han sido adquiridos, no son heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitas tener un objetivo, tener claro qué quieres cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor. Y cuando lo hagas, lo harás toda tu vida.

Buscando sistematizar estos procesos de cambio,  puede que ayuden estos 6 pasos para cambiar rutinas tanto en la esfera de lo mental (qué y cómo piensas) como en la conductual (qué haces) pero también en la emocional (qué sientes):

 

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Arma un panel mental  con imágenes que te inspiren. Puede ser unas vacaciones que desees, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Por ejemplo:  si debes por razones de salud o por imagen personal bajar  o subir de peso, consulta con un profesional cuál sería ese peso “ideal” y dale entidad en forma de una imagen de alguien que se acerque a ese objetivo procurando evadirte de estereotipos o fotos tipo Instagram . Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante .

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, sube el desafío. Es muy importante que sepas exactamente  qué quieres lograr y en cuanto tiempo. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?. El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

 Crea un poco de cáos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, lee información nueva y veraz sobre ese país al que quieres mudarte o sobre los riesgos y oportunidades del free lance. Rompe con las rutinas físicas y mentales pero hazlo por convicción propia, si no te convences tú no habrá nadie que te inspire.  Los gurúes no existen, las soluciones mágicas son un espejismo, las dicotomías son empobrecedoras : carnivoros vs veganos; teletrabajo vs horario de oficina; runners vs sedentarios; rentabilidad vs sustentabilidad. El blanco O negro murió y los están velando.

4. ENAMORATE DE LA CALIDAD DE VIDA

Esto es muy importante. Si la incertidumbre por el futuro y el miedo al cambio te hacen rehén de atracones de Netflix , dosifica ese momento o aprovéchalo para hacer ejercicio o salir a hacer fotos. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, contacta con alguien que te guste. Sustituye los malos hábitos por buenos y hazlo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que logran consolidar los cambios que necesitan en su vida no son distintas a tí salvo quizás en un aspecto :  BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos “20 minutos en el día”que puedes utilizar para consolidar una rutina. Recuerda que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente esa diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo” “aquí es imposible hacerlo” “no tengo”, “no sé”, “no puedo”. Empieza ahora, con lo que tienes si estás convencido que es lo que quieres, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/renaissance-woman/201607/how-change-unhealthy-habits

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