Rebajas: beneficios a corto plazo


Las rebajas de verano, una vez más, están por comenzar o ya han comenzado en España y en casi todos los países del mundo occidental.

Este tiempo  se “vende”como una oportunidad única para encontrar prendas u objetos de menor precio.
Lo característico de las rebajas es esa sensación inmediata de placer y alegría por el logro del “chollo”.
Lo curioso es que muchas de estas personas encuentran menos placer en obtener ganancias aún siendo mayores si éstas son obtenidas a más largo plazo. Por ejemplo, el mismo dinero gastado en las rebajas invertido en una cuenta o unas acciones o un banco, en donde, incluso, podrían triplicar los beneficios.
¿Qué añade pues la inmediatez de la recompensa obtenida en las rebajas, frente al beneficio aún superior obtenido a más largo plazo?
En un experimento reciente, utilizando técnicas de imagen, se registró la actividad del cerebro de un grupo de personas a las que se les pidió que escogieran entre dos ofertas, o bien 100 euros en la mano o bien 150 pasado un año.
No fue sorpresa el que la mayoría eligiera la primera opción.
Lo interesante fue que las personas que escogieron los 100 € en la mano activaron regiones del cerebro diferentes que los que escogieron recibir 150€ dentro de un año.
En el primer caso se activaron áreas del cerebro que tienen que ver con las percepciones placenteras más inmediatas, aquellas que tienen que ver con la comida, la bebida y la actividad sexual.

En el grupo de personas que escogieron mayores recompensas pero a más largo plazo, se activaron más intensamente otras áreas que tienen que ver con planes a futuro.Estas zonas participan en la elaboración de las conductas más apropiadas y eficientes con las que conseguir un objetivo, Por ej: elaborar estrategias para comprar una casa u organizar un viaje.Es un área que participa en la planificación de estrategias que requieren tiempo y reflexión.

Parece que en definitiva, seguimos siendo seres muy necesitados de lo básico en materia de recompensa afectiva.-

Fuente : Dr. Francisco Mora
“El científico curioso”-la ciencia del cerebro- (pag 59/60)

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La construcción de lo bello

Un hombre se sentó en la estación del metro de Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos interpretó 6 obras de Bach. En ese tiempo pasaron por la estación unas mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto después el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde alguien se apoyó en la pared para escuchar, pero enseguida miró su reloj y continuó su camino.

Quién más atención prestó fue un niño de tres años. Su madre le tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó girando la cabeza para mirar la artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir su marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo 7 personas se detuvieron y otras 20 dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 U$S. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas en un violín valuado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell logró un lleno total en un teatro de Boston, con localidades cuyo coste promedio era de 100U$S.

Lo que más extrañó a Bell, sin embargo, fué que al final de cada pieza no pasaba “nada”,absolutamente nada!, ni un aplauso, solo silencio.

En total, Bell recaudó en la funda de su Stradivarius 32 U$S y algo de calderilla “No está mal”…”casi 40 U$S la hora….podría vivir de esto y no tendría que pagarle a mi agente”.

Fuente :http://mobile.agoravox.fr/IMG/Pearls_Before_Breakfast_-_washingtonpost.com_1_.pdf
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El neurofisiólogo Félix Strumwasser (1)definía cuatro características que nos distinguían de los animales:

1) La capacidad inventiva

2) El lenguaje

3) La curiosidad intelectual

4) La autoreflexión y el autoanálisis

Si la neurociencia estudia al cerebro que es el substrato común a todas estas funciones, está destinada a incluir el aspecto filosófico para aproximarse a la realidad de la forma más adecuada.

Pensemos por ejemplo en la neuroestética que trata de conocer que ocurre en el cerebro cuando las personas se enfrentan a la creación o recepción de una obra artística y en su búsqueda de cuantificar y racionalizar lo bello.
¿Que áreas del cerebro se activan frente a una obra de arte?
De algunas investigaciones (2) se desprende que la belleza y la fealdad estarían más próximas en nuestra percepción objetiva (cerebral) que en nuestra percepción subjetiva (cultural).
En 2007, Di Dio, Macaluso & Rizzolatti (3) concluyeron que:

-existe una belleza “objetiva” y una “subjetiva” :
– la subjetividad no puede ser eliminada de la concepción de lo bello,

– la belleza es un concepto influenciado por el contexto y la cultura.

Esto explicaría los resultados del experimento compartido más arriba. También sugiere que la experiencia subjetiva influye en la configuración de los procesos cerebrales : la experiencia previa determina la creación posterior.
Esta experiencia se almacena en un lugar llamado “memoria” .
Una huella mnémica ( definida porFreud en “Estudios sobre la histeria” (1895) como “la organización de la memoria”) se relaciona con otras ordenando los recuerdos según distintos modos de clasificación : orden cronológico, ligazón en cadenas asociativas y grado de acceso a la consciencia.

La memoria es una función que uniría la visión del arte (4) con la visión neurocientífica:

Alguien que desconozca con qué se relaciona una obra, sus asociaciones que son siempre subjetivas,  no disfrutaría tanto de ella y esas asociaciones se inscriben en la historia personal

Finalmente:

La belleza puede ser entendida a través del conocimiento de los itinerarios neuronales pero sin lo subjetivo, relacionado con la mente y los elementos culturales es probable que la respuesta a la pregunta ¿Qué es lo bello? sea siempre una respuesta parcial .

“Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla” Confucio

Autor: Raquel Ferrari

Referencias:

(1): Strumwasser, F.: “The human mind: building bridges between neuroscience and psychiatry”en Psychiatry,66 (2003) 22-31

(2): Kawataba, H & Zeki, Semir: “Neural correlatos of beauty”. The American Physiological Society. J of Neurophysiology 91: 1699-1705,2004.

(3) Di Dio, Macaluso & Rizzolatti: “The golden Beauty: the brain response to classical reinaissance scupltures” Plos one. Novembrer 2007. Issue 11, el 201, 2007

(4) Kristeva, Julia: “Sèmeiòtikè: Semiótica” trad. Arancibia, madrid 1978

http://www.neuro-com.es/NeuroscienceCommunication/Papers_files/celia%20andreu%20Neuroeste%CC%81tica.pdf

http://www.unav.es/cryf/sth07gimemuri.pdf

Evidencia empírica & psicoanalisis

El psicoanálisis es una teoría, una técnica y un método de investigación del psiquismo fundado en 1900 por Sigmund Freud. En su larga trayectoria teórica ha sido criticado  desde distintas posturas cientificistas y ha también recibido el reconocimiento de su utilidad por parte de psiquiatras y psicólogos ligados a la clínica.

Su máxima aceptación se extendió hasta finales de los años 70, padeciendo luego, en los últimos 30 años, los embates del discurso dominante en salud mental ligado a la “evidencia”, los estudios científicos de tipo descriptivo y la caída de la importancia de lo psico- social y de la relación médico-paciente en el tratamiento médico en general y psiquiátrico y psicológico en particular. Este proceso  acompañó el auge de las terapias centradas en “soluciones” rápidas y de tipo correctivo en plan: “curarse en cinco pasos” y  los “éxitos” de nuevas generaciones de psicofármacos (Prozac).

Paradójicamente, la revaloración del psicoanálisis en su base empírica y teórica proviene desde hace un tiempo del campo de la  neurociencia: los descubrimientos realizados sobre la estructura neuronal y su impacto en los procesos mentales aportan importante información sobre los mecanismos inconscientes.

Howard Shevrin, profesor de la Universidad de Michigan, presentó ya en 1968 los resultados de sus investigaciones acerca de los estímulos visuales inconscientes, en un momento en que se cuestionaba la validez de este concepto. Hoy en día es ampliamente aceptado que el cerebro se entera tarde y mal de todo lo que percibe ( Michael Gazzaniga).

Shevrin acaba de difundir los resultados de un experimento en el que 11 pacientes con trastorno de ansiedad fueron tratados con terapia psicoanalítica; se registraron luego  las palabras asociadas a su conflicto y se utilizaron  estas palabras como estímulo subliminal mientras los sujetos del experimento estaban conectados a un sistema de  electrodos.

El experimento concluyó que las palabras que habían surgido en el marco de la psicoterapia psicoanalítica asociadas al conflicto y la historia de cada voluntario originaban una respuesta cerebral  de incremento de la ansiedad.

El Dr. Shevrin sostuvo “Lo que los analistas recolectaron de las sesiones tiene completo sentido solamente de forma inconsciente.”

Estos resultados refuerzan los resultados de otros investigadores acerca de la plasticidad cerebral, su originalidad radica en que las palabras han surgido dentro de una sesión de psicoanálisis, mediante asociación libre y no han sido impuestas o sugeridas por el investigador.-

El equipo de Michigan considera que es posible pensar seriamente en una ciencia interdisciplinaria que incluya la neurociencia y la psicología cognitiva basada en los desarrollos de la teoría psicoanalítica.

Fuente: Science Daily

http://psyciencia.com/2012/06/20/estudio-empirico-demuestra-la-relacion-entre-los-conflictos-inconscientes-y-la-ansiedad/

Mecanismos de defensa: cuando la neurociencia se encuentra con el psicoanálisis

“Nada es tan difícil como evitar el autoengaño”
Ludwig Wittgestein

¿Que parte de las experiencias conscientes en el día a día son influenciadas por procesos inconscientes?
No sabemos con exactitud cuanto de los impulsos conscientes, los deseos o motivaciones son en esencia inconscientes y tampoco conocemos el mecanismo por el que devienen conscientes.
Pero los avances en la tecnología de imágenes de la resonancia magnética funcional están permitiendo la medición científica de la actividad cerebral.
Estos avances han llevado a la revitalización y reconceptualización de los conceptos claves en la teoría psicoanalítica, basada en la idea de la existencia de fuerzas fuera de la consciencia que determinan e influencian la conducta.
De acuerdo a la teoría psicodinámica, los mecanismos de defensa inconscientes son utilizados para el manejo de la ansiedad en situaciones de conflicto psiquico, aquí  hablaremos de la represión, la supresión y la disociación entre otros.

La supresión es una forma voluntaria de represión propuesta por Freud en 1892, es el proceso de mantener en forma voluntaria los pensamientos ansiógenos, memorias, fantasías y deseos fuera de la consciencia; contenido que una vez suprimido deviene pre-consciente. En la supresión desempeñan una función primordial las motivaciones morales. .

La supresión es más fácil de controlar en forma experimental que la represión que implica que el pensamiento, recuerdo o impulso cambia de un sistema (preconsciente-consciente) a otro (inconsciente).
Si estamos de duelo por la muerte de un ser querido o una ruptura sentimental podemos conscientemente decidir suprimir el pensamiento sobre estos temas para poder retomar el control de nuestras vidas.

O, en otro ejemplo, podemos tener un impulso de decirle a nuestro jefe lo que realmente pensamos de él pero suprimimos ese deseo para poder conservar nuestro trabajo, sin olvidarnos de lo que pensamos.
En ambos casos, el deseo es consciente pero se ha frustrado su expresión por una decisión racional para evitar actuar. Muchas veces ese impulso deriva en otros caminos: por ejemplo una tos nerviosa cuando nuestro jefe está cerca a pesar de que no estamos enfermos.

En general, pensamientos “olvidados” y recuerdos pueden influenciar conductas, pensamientos conscientes y sentimientos y pueden expresarse como síntomas.
A pesar de que algunos sostienen que la supresión es un mito psicoanalítico sin soporte científico, la resonancia magnética de imágenes sugiere otra cosa.

El psicólogo Michael C. Anderson, (Universidad de St, Andrés- Escocia-) y sus colegas llevaron adelante lo que ellos llamaron “pensar/no pensar” (Think/no think) experiment para explorar las bases cerebrales de la supresión de la memoria.
Dos docenas de voluntarios tenían que memorizar 48 pares de palabras (por ej: vapor-tren). Posteriormente, se les mostró la primera palabra clave y debieron o recordar la segunda palabra asociada (llamada condición de reacción) o intentar evitar que entrara en la consciencia (condición de supresión). La supresión activa de la palabra relacionada (mientras se era scaneado) tuvo el efecto de un menor recuerdo posterior (comparado con la respuesta de reacción), este resultado no podía atribuirse al simple paso del tiempo.

La imágen que Anderson y sus colegas descubrieron mostró que los voluntarios suprimían las palabras utilizando áreas cerebrales relacionadas con el “control ejecutivo” en el área pre frontal para desactivar procesos en sectores relacionados con la memoria, en particular el hipocampo.
Este hallazgo es digno de atención porque experimentos anteriores mostraron que la amplitud de actividad en el hipocampo es proporcional al recuerdo: a mayor actividad mayor recuerdo.

La segunda observación fue que el cerebro es más activo cuando evita recuperar un recuerdo que en el momento mismo de recordar.

Suprimimos recuerdos no deseados impactando en la actividad cerebral en formas solo posible de ser imaginadas por Freud hace más de cien años, quién después de todo, era un neurocientífico por “training”.-

Fuente:
“Defense mechanisms: Neuroscience meets psychoanalisis”
By Heather A. Berlin and Christof Koch | April 13, 2009 |

http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=neuroscience-meets-psychoanalysis

La construcción de lo bello

“Un hombre se sentó en la estación del metro de Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos interpretó 6 obras de Bach. En ese tiempo pasaron por la estación unas mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto después el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde alguién se apoyó en la pared para escuchar, pero enseguida miró su reloj y continuó su camino.

Quién más atención prestó fue un niño de tres años. Su madre le tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó girando la cabeza para mirar la artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir su marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo 7 personas se detuvieron y otras 20 dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 U$S. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero el violinista era www.joshuabell.com, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas en un violín valuado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell logró un lleno total en un teatro de Boston, con localidades cuyo coste promedio era de 100U$S.

Lo que más extrañó a Bell, sin embargo, fué que al final de cada pieza no pasaba “nada”,absolutamente nada!, ni un aplauso, solo silencio.

En total, Bell recaudó en la funda de su Stradivarius 32 U$S y algo de calderilla “No está mal”…”casi 40 U$S la hora….podría vivir de esto y no tendría que pagarle  a mi agente”.

Fuente : http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html

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