Hábitos de comida “saludable” ¿Una insana obsesión por la comida sana?

Andrea tiene 35 años y una app en su teléfono móvil que cuenta las calorías que consume y los nutrientes de cada alimento, nunca consultó un nutricionista pero no se pierde ni una cuenta de Instagram sobre alimentación “saludable”.

Erik 25 años, entrena cinco días a la semana en largas sesiones de musculación, controla el desarrollo de sus músculos y toma anabólicos, ha suprimido todo tipo de grasas y consume grandes cantidades de proteínas.

El mundo fit, las restricciones alimentarias, las dietas detox, el running,  se han convertido en parte central de la cultura de ésta década a través del impacto de las redes sociales en la comunicación de la generación millenial y centenial.

En ese bombardeo de posteos y comentarios acompañando imágenes de jugos coloridos y cuerpos esbeltos y portadores de “salud”, naufragan aquellas personalidades adictas a la “perfección”.

Ortorexia, cuando la comida saludable es una adicción | Revista ...

 

Es interesante analizar el cambio producido en la cultura en los últimos 25 años y el impacto que ha tenido en la evolución de los trastornos alimentarios. La anorexia y la bulimia -típicas de los años `90- no han desaparecido pero han evolucionado hacia otros síntomas en los que está más presente lo “social”. La vida del siglo XXI es, definitivamente, la vida en la Red. 

Si  vamos a un restaurante en cualquier parte del mundo occidental y observamos con cuidado veremos a muchos clientes fotografiando la comida y subiendola a las redes antes de comenzar a comer.

“Instagramear” (perdón por el neologismo) panes hechos de todo tipo de cereales, coloridos yogures, ensaladas mixtas de todo tipo,  zumos y batidos color berenjena,  verdes, rojos, algas, tofú, es  ya una costumbre extendida y legitimada en una enorme variedad de  hashtags, por ejemplo,  #vidasaludable, #alimentacion, #food, #healthy,  #saludybienestar, #vegan,  #fit,  #natural… Todo MUY sano…..quizás en exceso.

Aunque no han sido todavía formalmente reconocidas en el DSM-5,  existe ya preocupación por el crecimiento de la Ortorexia y la Vigorexia en el espectro de los trastornos de alimentación.

“Ortorexia” es un término acuñado en 1998 por Steven Bratman para describir la obsesión por la “comida saludable”, a diferencia de otros trastornos de la alimentación, aquí la variable es CALIDAD y no CANTIDAD, como en la bulimia o la  anorexia, de hecho es raro que un ortorexixa se preocupe por su peso.

A ver si nos entendemos: ocuparse de la calidad de lo que ingerimos, del aporte nutricional y el balance de los alimentos no es un problema, pero el control compulsivo y las restricciones basadas solo en información que proporciona Internet sí lo es.

Sin unos criterios diagnósticos formales es difícil tener precisiones de cuantas personas presentan este trastorno, pero solo hace falta observar la expansión del espacio en los supermercados dedicado a “productos saludables” o “free of” para tomar consciencia de la dimensión gigantesca de este fenómeno.

Por ahora, también es difícil ver si se trata de una forma pura de trastorno obsesivo-compulsivo o si es un sub – tipo de la anorexia, porque las personas con hábitos ortoréxicos comparten algunos rasgos con las personas afectadas por anorexia, por ejemplo,  son meticulosas, ordenadas, con una necesidad extrema de autocuidado y necesidad de sentirse seguros y  con algunas dificultades en el manejo de sus emociones.

¿Cuando preocuparnos?

  • Cuando leemos en forma compulsiva las etiquetas de los productos en busca de colorantes, pesticidas, conservantes, grasas, etc,,,
  • Cuando estamos preocupados todo el tiempo por lo que es “saludable”
  • Cuando cortamos todo tipo de carbohidratos, azúcares, carnes, productos animales basados en diversas “teorías” y demonizaciones varias al tiempo que elevamos a los altares de la salud otra enorme variedad de alimentos cuya inocuidad no está del todo probada
  • Cuando somos incapaces de comer algún producto aunque sea en forma ocasional o social, por ejemplo una pizza y hasta nos llevamos nuestra vianda a esa reunión de amigos o al cumple del sobrinito de 4 años
  • Cuando estamos preocupados por lo que OTROS comen y ejercemos una suerte de evangelización para que cambie sus hábitos
  • Cuando pasamos gran cantidad de horas pensando en qué y cómo vamos a comer
  • Cuando nos estresamos si no encontramos los alimentos que son “saludables” y preferimos no comer a comer algún “prohibido”
  • Cuando seguimos en forma obsesiva a influencers  en Instagram o Twitter al punto de elevarlos a la categoría de gurúes de la vida saludable
  • Cuando cambiamos nuestros hábitos de sueño o actividad para adaptarlos a lo que ·debe ser” aunque no nos dé placer

Cocinar cada día, preparar los alimentos comienza a ocupar una gran parte del tiempo:

  1. Pensar detenidamente qué comer cada día y los siguientes
  2. Ser muy crítico a la hora de comprar los ingredientes
  3. Usar técnicas para cocinar que se valoren como no dañinas
  4. Sentirse cómodo o “culpable” según el resultado obtenido

La Ortorexia puede ir acompañada de la práctica de deportes en forma exagerada y de una  preocupación obsesiva por el físico. Se instala una distorsión de la imagen corporal en la que la persona (generalmente varón y menor de 30 años) se ve poco agraciada, con sobrepeso, sin músculos, o con flaccideces y decide corregirlo adoptando hábitos de actividad física, entrenamientos y rutinas sin medir el sobre esfuerzo.

 

Las personas con vigorexia no dejan de mirarse en el espejo

La obsesión por el ejercicio se acompaña generalmente de obsesión por la  alimentación-

Por ejemplo, consumen casi exclusivamente hidratos de carbono y proteínas, eliminando las grasas de su dieta con el fin de obtener más masa muscular, también suelen consumir suplementos proteicos, etc.

Estos hábitos ya tienen un nombre, vigorexia; y sus manifestaciones clínicas más importantes son (Baile 2005):

  1. Autoimagen desvalorizada
  2. Preocupación excesiva por el tamaño de los músculos
  3. Evitación de lugares públicos en los que se exhiba el cuerpo (playas,piscinas)o uso de ropas especiales
  4. Necesidad compulsiva de hacer ejercicios con pesas
  5. Impacto de las dietas y ejercicios en la vida familiar y personal
  6. Abuso de esteroides, anabolizantes y suplementos dietarios
  7. Control estricto de la dieta
  8. Sentir angustia si no es posible ir al gym
  9. Mirarse en el espejo todo el tiempo para ver si se ha ganado músculo

Se trata de una forma de Trastorno Dismórfico Corporal, también denominado ““Complejo de Adonis, adicción al gimnasio o anorexia inversa porque quienes lo padecen se ven delgados aunque sean musculosos y estén bien desarrollados. Afecta a aproximadamente el 10% de las personas que concurren a un gimnasio.

Ahora bien, creemos interesante poner a estos rasgos de conducta, estas patologías alimentarias en contexto. No es posible pensar una estrategia de intervención y prevención primaria sin ubicarnos en la realidad socio cultural en la que están instaladas.

Los trastornos alimentarios han tenido en Internet un caldo de cultivo histórico desde los `90, con las páginas y foros Pro anorexia o bulimia. En el comienzo de este enamoramiento mutuo, la web era estática y los mensajes individuales, una especie de mensaje en una botella que alguien enviaba al inmenso mar de Internet, y que volvía en forma de blogs y foros.

Diez años después, entre 2006 y 2010 las Webs que hacían apología de los trastornos alimentarios  seguían creciendo-  un 470% (según IQUA – Agencia de Calidad de Internet)-.  Desde hace 10 años, el mundo Online se revolucionó con el desarrollo de las redes sociales y así nuevos canales de comunicación y nuevos hábitos se instalaron en los usuarios .

¿Qué es una red social? Es una plataforma digital de comunicación global que pone en contacto un número elevado de usuarios (Real Academia Española, 2016).

Hay redes  orientadas al mundo profesional  como LinkedIn y otras generales como Facebook o Youtube que ya llevan unos años pero el gran salto se ha producido con el crecimiento exponencial del componente visual en plataformas como Instagram y el uso de los teléfonos móviles.

 

 

 

En Instagram, el 51% de usuarios entra diariamente  y un 35% más de una vez al día. El 68% de sus usuarios son mujeres y el 32% de adolescentes la considera  su red social más importante.

George Gebner  desarrolló en los `60 la Teoría del Cultivo: según esta teoría,  la exposición a los medios de comunicación define nuestro concepto de la realidad. Si bien sus trabajos fueron realizados sobre la influencia de la TV  sus ideas se pueden utilizar al estudiar el impacto de las redes sociales en la construcción de nuestras creencias.

Algunas investigaciones  han descrito como el contacto con un ideal estético X es directamente proporcional a la evaluación negativa del propio cuerpo (Karsay et alt 2018).

Las cadenas, las redes de transmisiones, difunden percepciones más que información. Así se instala el poder de los Influencers que promocionan productos, promueven terapias invasivas, hablan de “superalimentos”, buscan imponer estilos de vida y transforman una opinión en un dogma o usan el DETOX como un mantra.

 

Los influencers veganos más populares | Social Publi Blog

Así, la Red funciona legitimando nuestras creencias puesto que tendemos a buscar aquellos datos y conectar aquellos pares que refuerzan nuestras ideas.

Es claro que  en las sociedades occidentales, los factores socio económicos han generado una profunda inequidad alimentaria con sobreabundancia de alimentos en algunos países y pobreza extrema en otros. ¿Podemos suponer alguna relación entre el marketing de alimentos y los trastornos alimentarios en una cultura ciber visual) . Creemos que sí.

La cultura de los “saludable” no deja de ser una variedad de la aversión al riesgo.

En un contexto de una enorme velocidad de generación y recambio de información se instala la facilidad de convertirse en gurú de la alimentación, la salud y el bienestar solo por el manejo de códigos de comunicación y estrategias de marketing digital. Las redes sociales no son ni buenas ni malas. Solo se trata de SABER ELEGIR.

Los fundamentalismos  nunca, en ninguna de sus formas, colaboran a la salud bio psico social.

Como siempre la palabra clave será EQUILIBRIO: entre lo que me gusta, lo que puedo y lo que me dicen que debiera hacer.

Es fácil! solo se trata de preguntarnos “¿Pará qué sigo a fulano en Instagram? o ¿Por qué elijo este video en You Tube?,

¿De verdad quiero dejar de comer pan blanco?,  ¿Mi médico  dice que tengo alguna condición que me lo impide?,  ¿Cuál es el límite de la “excelencia” que mi profe del gym  me impone cultivar? …… no es imposible, solo se trata de empezar a ejercer nuestra libertad de pensamiento, a conectarnos con nuestra cuerpo y nuestra mente, a privilegiar la conversación por sobre el “like”.

Dice Sherry Turkle;

Trabajamos muy duro para construir nuestras conexiones Online. Tenemos muchísima fe en ellas….. Internet nos ofrece la posibilidad de compartir nuestras opiniones con cualquier persona del mundo pero también puede contribuir a crear silos de información en los que no hablamos con nadie que no esté de acuerdo con nosotros. Así la tecnología puede contribuir a crear un partidismo cada vez más rígido que haga más difícil hablar entre nosotros creando burbujas de información en las que no se permite que penetren voces disidentes. ( En defensa de la conversación)

Una semana sin redes sociales - L'esprit de l'escalier

Creemos que es imprescindible trabajar en la visibilización de estos nuevos trastornos de alimentación, instalando el espíritu crítico y el chequeo de la información que circula en la Red y aprender a utilizarlas para la difusión de información contrastada y válida.

La educación nutricional  y la educación emocional, el autoconcepto y la autoaceptación serán así las bases la prevención primaria de estos nuevos síntomas de malestar.

#Go vegan: algo mas que un Hashtag

Ok, es oficial! el veganismo es una tendencia al alza.

 Según la Unión Vegetariana Internacional, hay más de 600 millones de vegetarianos en el mundo.  Solo en Estados Unidos, hubo un incremento de 500% desde 2014 y de ese porcentaje un gran número son veganos, es decir gente que ha decidido no solo no consumir carne de ningún tipo, sino tampoco huevos o lácteos, ni utilizar objetos fabricados con cuero o pieles.

Lo que una vez, un tal Donald Watson, allá por 1944, planteó como la diferencia conceptual entre seguir una dieta vegetariana y la filosofía vegana, se fué transformando en cambios de conducta asociados a una postura ética que elude utilizar ningún producto que haya podido generar sufrimiento en animales y eso incluye desde un par de zapatos a los circos con animales y hasta el consumo de la miel de la abeja.

Y, como no, esta corriente llamó la atención de las grandes marcas que han tenido que crear nuevos productos para atender la creciente demanda. Cadenas como Mcdonald’s, o Pizza Hut y Supermercados de todo tipo, han inundado su oferta de productos “vegano friendly” .  La consultora Lantern, que se especializa en alimentación vegana, estima que en este año, facturarán unos 5000 millones de euros a nivel mundial. 

Ahora bien, es imposible tratar de entender el crecimiento exponencial de esta tendencia sin considerar el papel relevante de la social media  en la construcción y difusión de una imagen social del veganismo. 

Queremos ser populares, ser vistos y aceptados. La generación milenial y centennial pasa gran parte de sus días con la cabeza gacha, buscando la última imagen, el último comentario de sus pares; en ese contexto podemos preguntarnos qué pasaría si no existiera Instagram respecto a esa compulsión a fotografiar lo que comemos, porque parecería que las cámaras de nuestros smartphones comen antes que nosotros. 

Plataformas online de entretenimiento como Netflix también participan en la instalación de la relación alimentación y sustentabilidad a través de la difusión de películas como “Cowspiracy” de Andersen y Kuhn sobre el impacto ambiental de la ganadería o ·”Forks over Knives” de Lee Fulkerson. Y los hashtags #veganismo, #vegan #comida saludable #sano #sustentable han tenido más de 61 millones de post en Instagram que no son pocos .

 

Resultado de imagen de veganismo en las redes sociales

 

Desde el punto de vista psicológico, debemos analizar si son las redes las que actúan como catalizadores de los cambios de conducta o los cambios de conducta se reflejan en las redes.

En todo caso, cuando una mirada social se extiende como una mancha de aceite la respuesta al  ¿Por qué sucede? siempre debe ser rigurosa.

Para comenzar, el movimiento vegano tal y como se refleja en las redes, representa una comunidad no homogénea, en la que es posible encontrar  buscadores de bienestar holístico,  fanáticos del fitness y el lifestyle  y  defensores de la alimentación ética. Cada grupo se apunta a la defensa de valores de integridad, honestidad, pureza, salud, bienestar y superación espiritual  en diversas formas y de acuerdo a sus intereses.

 Por ser una tendencia controversial, el mundo online resulta un contexto ideal para sostener la discusión entre apologistas y detractores en las que ambos grupos apelan a teorías conspirativas y contradicciones varias. 

Luego,  el veganismo es mayoritariamente un discurso “joven” consolidado como una imagen ligada a un fuerte sentido de comunidad.

 

 

Resultado de imagen de veganismo y social media

 

Un estudio de Forbes del 2017, concluyó que son los millennials los que lideran el cambio a una alimentación basada en plantas, al ser más conscientes de cuestiones ligadas al bienestar animal, el ambiente y la cadena de suministros de alimentos. Por su parte, el analisis de las estadisticas respecto a veganismo en Canadá concluye  que más de la mitad de veganos en ese país tiene menos de 35 años. 

Si en las redes es posible identificar como valores muy  importantes y convocantes, la sustentabilidad, la protección del ambiente,  los derechos de los animales, el feminismo, los derechos LGTB, la inclusión y la lucha contra el  racismo, resulta que el veganismo se identifica con tres de esos siete valores y si el movimiento vegano se da principalmente entre gente menor de 35 años, es muy poco sorprendente el encontrar que son las redes sociales el espacio natural de expresión de esos valores.

Y es que el veganismo es relativamente nuevo y profundamente polémico , a pesar de su popularidad, no es del todo entendido; quizas por esa razon ,  las redes sociales siendo como son el espacio joven preferido para la búsqueda de información (básicamente aquella transmitida por pares) contribuyen a la viralización de informacion, a través de  Youtube e Instagram. Videos y fotos con textos difundidos por “influencers” dispuestos a compartir imágenes de lo que comen, material escrito, contestar dudas y preguntas son una constante en perpetua expansión. 

Así la social media permite  encontrar información sobre veganismo aun sin buscarla puesto que está allí disponible y permite a aquellos que recién se inician, sentirse “a salvo” de errores debido a la presencia permanente de personas cuyo “prestigio” valida sus decisiones.

Hace 20 años Alain Touraine hablaba ya de la aparición de nuevas preocupaciones y temas de interés social, la mayoría de los cuales -decía- sólo podían ser explicados desde las reglas de ese nuevo mundo de los flujos de comunicación en Red. Touraine definió a un movimiento social desde la combinación de tres  variables : la identidad del movimiento, la visión del mundo y el adversario. Manuel Castells  habla de “identidad” de los movimientos sociales para referirse a quienes son los que hablan y del “objetivo social” como el orden social al que se aspira, adversarios serán todos los que opinen distinto o con matices.

El “influencer” es el nuevo líder de masas que aglutina a la comunidad virtual proveyendo sentido de pertenencia, apoyo social, información e identidad social.-

La importancia de lo visual no resulta tampoco menor, aquello de que “la comida entra por los ojos” refiere a la relevancia que las percepciones visuales tienen en la generación de pensamientos. Plataformas como Instagram o Pinterest derriban el mito de que la comida vegana es aburrida y poco atractiva a través de esas fotos que demuestran que puede ser apetitosa. Así otra gran parte del éxito del veganismo deriva de su apariencia instagramera, “cool” y amigable. 

 Desde la psicopatología, es posible notar que la Red  legitima un trastorno alimentario como la ortorexia, en el que el momento de la comida se transforma en un ejercicio intelectual sin placer y sin libertad y en el que comer “correcto” es fotografiado y compartido. Así se  transforma en “consejo” lo que no es más que una compulsión que ha logrado encontrar un circuito que que la haga parecer aspiracional y deseable.

 

 

Resultado de imagen de ortorexia sintomas

 

¿Estamos hablando de una correlación o de una relación causa-efecto? Hay más gente joven hablando de veganismo por el poder de las redes sociales para instalar tendencias ? o ¿Hay más usuarios de redes veganos porque los veganos son casi siempre jóvenes y están en las redes? Es necesario investigar más aunque la primera premisa ya está definida: existe un poder real de las redes en difundir movimientos sociales, tendencias y creencias. La fuerza de las narrativas en un contexto de nihilismo y desritualizacion, impulsa la difusión de movimientos sociales a los que adherir en una búsqueda de sentido que omita los contextos complejos. 

El ayuno, la comida Kasher, la alimentación no violenta de los rastafaris han existido por siglos, la diferencia con el veganismo radica en ese pensamiento “pre-cocinado” y simplista en el que el lenguaje crea realidades avaladas por la comunidad Online.  

Es interesante observar que la “lucha”  vegana se ha centrado en transformar la propia conducta alimentaria y ganar cada vez más adeptos en su defensa de los animales, sin casi ninguna propuesta acerca de una forma más sostenible y menos cruenta de generar alimentos a partir de matar animales, al estilo de lo que  intento Temple Grandin

Otro impacto importante en la conducta que hemos podido detectar, es el aumento de la ansiedad y el pensamiento obsesivo, que raramente  se reduce solo a una cuestión alimentaria; suele incluir cambios de hábitos y estilos de vida con amplio impacto en la salud mental.

Finalmente, parece claro que existe una asociación entre la expansión de teorías restrictivas respecto de la alimentación y la influencia de las redes sociales. Podemos estar de acuerdo en que la cultura McDonald`s ha caducado, pero  desde el punto de vista psicológico es importante trabajar en nuevos abordajes que apunten a instalar el pensamiento crítico para procesar la información que la social media legitima y que generalmente es simplista y reduccionista. 

Impulsar estrategias que ayuden a conectar diferentes dimensiones de la realidad para tomar decisiones basadas en un pensamiento complejo respecto a la importancia de la alimentacion y los habitos saludables garantizará que los imprescindibles cambios sociales que es necesario instalar se transformen en oportunidades y no en amenazas.

 

 

 

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ORTOREXIA: Cuando comer se transforma en una obsesión

 

La ortorexia nerviosa – el trastorno alimentario ligado a la comida saludable- toma su nombre del griego “orto”: derecho, correcto.

El Dr Steven Bratman Phd, acuñó el término “orthorexia nervosa” en 1997, después de su experiencia en un distrito de Nueva York; ahí desarrolló una obsesión patológica por comer comida “sana”.

“Solo podía pensar en lo que comía. Pero, a pesar de ser consciente de mi obsesión por las raíces y los vegetales me resultaba terrorífico librarme. Había sido seducido por la “comida correcta”.

La descripción de Bratman describe los cambios en los hábitos alimantarios que atraviesan miles de personas como resultado de  la difusión de consejos dietarios que prometen salud restringiendo grupos enteros de alimentos sin una razón médica o una explicación científicamente válida.-

 

Es interesante observar que no solo se trata del típico “vegano”  que no come gluten, ni huevos, ni lácteos ni carnes y que podemos encontrar reunido con otros miembros de la “tribu” a la salida de una clase de yoga, hablando de las virtudes de la limpieza colónica e intercambiando recetas de pizza de tofú, sino que -a la vuelta de la esquina-  un grupo de amantes de la  dieta “paleo”, defensores de volver a comer como el hombre de las cavernas, se exigen en una clase de CrossFit seguida de unos cuantos bifes de ternera; otra vez, los “paleo” no comerán gluten o granos o lácteos u otras “toxinas”.-

¿Qué tan frecuente es la Ortorexia?

La línea que separa una alimentación “normal” y saludable de la ortorexia nerviosa, suele ser borrosa, pero una forma de definir esta condición refiere al hecho de que el comer “saludablemente” causa estrés y trae consecuencias negativas en la propia vida.-

Pueden sentirse consternados por haber comido un pedazo de pan, o sufrir ansiedad por no poder acceder a algunos de los alimentos que consumen o comer solo en casa donde sus “supercomidas ” pueden ser controladas.-

Estas costumbres terminan afectando su relación con familia, amigos, compañeros de trabajo que se alejan por sentir que ni quieren ser culpabilizados ni desean ser “evangelizados”.-

La ortorexia no está aún considerada un trastorno alimentario, pero se está trabajando en mediciones de la prevalencia en diversas poblaciones.-

Investigadores italianos han desarrollado en 2005, el cuestionario ORTO-15 , con un score <40 para detectar ortorexia y >40 significando una tendencia a conductas obsesivas y fóbicas relacionadas con la comida.-

Algunas preguntas de este cuestionario :

“Estás preocupado por la comida más de 3 horas al día?”,

“Te sientes culpable cuando transgredes tus reglas de comida saludable”? .

Usando este cuestionario, otro grupo de investigadores italianos reportó una prevalencia de ortorexia del 56% con una relación mujer/hombre de 2/1, aunque usando un valor residual de 35, la prevalencia se redujo al 21%.-

La mayoría de los estudios se hicieron en poblaciones en las que se podría sospechar un incremento de ortorexia, por ejemplo en profesionales de la salud: usando ORTO-15 , la prevalencia en un grupo de médicos turcos fue del 45,5%; en un grupo de cantantes de ópera fue del 81,1% y  32% en bailarines turcos; por su parte un grupo de profesores de yoga de España puntuó el 86%.-

Usando otro cuestionario -el test de Bratman-, 12.8% de nutricionistas austríacos fueron clasificados como teniendo síntomas de ortorexia.-

Es innegable el peso que las redes sociales y el ciberespacio tienen en la viralización de videos, material gráfico, foros, páginas “de salud”, transformando a la ortorexia en el primer trastorno alimentario de la era digital.

El ortoréxico transformará el momento de la comida en un ejercicio intelectual sin placer y sin libertad, comer rico se transforma en comer correcto…no necesariamente saludable. La comida se fotografía y se comparte en las redes sociales, transformando en un “consejo” lo que no es más que una compulsión.

¿Es un trastorno mental?

La ortorexia aún no está incluida en el DSM-5 que puntúa trastornos alimentarios tales como : anorexia -bulimia-trastornos por atracón y “otros trastornos inespecíficos”. Algunos clínicos proponen que debiera incluirse con criterios propios y ya están postulando algunos criterios diagnósticos. Notan algunas conductas patológicas típicas como la referencia a la limpieza, sanidad, pureza del cuerpo más que a la imagen corporal o la obsesión por el peso como en la anorexia o la bulimia..-

Como Bratman explicó en 2010:

A veces-no siempre-la ortorexia tiene síntomas similares a un trastorno obsesivo compulsivo y a veces se parece a la anorexia. Pero también es cierto que puede no parecerse a ninguno de los dos, no se trataría del típo OCD o la típica anorexia”

También hay que tener en cuenta que las personas se mueven entre “etiquetas” y generalmente estas no sirven para diseñar soluciones terapéuticas por lo que es importante rescatar la subjetividad y la historia de cada sujeto. ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué sentido tiene esa conducta en su guión personal?

Quizás sería importante transmitir que no hay que confiar en todos los devotos consumidores de jugos y repollos, incluyendo los profesionales de la salud o las celebridades, si sus consejos no están basados en evidencias científicas.-

No hagas de la comida lo más importante de tu vida, quizás entre comer en soledad tu ensalada de algas o compartir una pizza con amigos, sea mucho mejor lo segundo.-

¿Y tú como puntúas?

TEST DE BRATMAN

  • ¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
  • ¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
  • ¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
  • ¿Ha disminuido su calidad de vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
  • ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo en este tiempo?
  • ¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
  • ¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos “buenos”?
  • ¿Su dieta supone un problema a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y amigos?
  • ¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
  • ¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?

Cuatro o cinco respuestas afirmativas confirman que hay cierto grado de obsesión y conviene relajarse al respecto. Si todas las respuestas son afirmativas nos encontramos ante un claro caso de ortorexia.

Fuente:

http://theconversation.com/orthorexia-nervosa-when-righteous-eating-becomes-an-obsession-36484

Ortorexia. Diagnóstico de la enfermedad. Test de Bratman

https://www.alanrevista.org/ediciones/2015/suplemento-1/art-216/

Traducción y edición : Raquel Ferrari

 

 

ORTOREXIA: Cuando comer se transforma en una obsesión

 

La ortorexia nerviosa – el trastorno alimentario ligado a la comida saludable- toma su nombre del griego “orto”: derecho, correcto.

El Dr Steven Bratman Phd, acuñó el término “orthorexia nervosa” en 1997, después de su experiencia en un distrito de Nueva York; ahí desarrolló una obsesión patológica por comer comida “sana”.

“Solo podía pensar en lo que comía. Pero, a pesar de ser consciente de mi obsesión por las raíces y los vegetales me resultaba terrorífico librarme. Había sido seducido por la “comida correcta”.

La descripción de Bratman describe los cambios en los hábitos alimantarios que atraviesan miles de personas como resultado de  la difusión de consejos dietarios que prometen salud restringiendo grupos enteros de alimentos sin una razón médica o una explicación científicamente válida.-

 

Es interesante observar que no solo se trata del típico “vegano”  que no come gluten, ni huevos, ni lácteos ni carnes y que podemos encontrar reunido con otros miembros de la “tribu” a la salida de una clase de yoga, hablando de las virtudes de la limpieza colónica e intercambiando recetas de pizza de tofú, sino que -a la vuelta de la esquina-  un grupo de amantes de la  dieta “paleo”, defensores de volver a comer como el hombre de las cavernas, se exigen en una clase de CrossFit seguida de unos cuantos bifes de ternera; otra vez, los “paleo” no comerán gluten o granos o lácteos u otras “toxinas”.-

¿Qué tan frecuente es la Ortorexia?

La línea que separa una alimentación “normal” y saludable de la ortorexia nerviosa, suele ser borrosa, pero una forma de definir esta condición refiere al hecho de que el comer “saludablemente” causa estrés y trae consecuencias negativas en la propia vida.-

Pueden sentirse consternados por haber comido un pedazo de pan, o sufrir ansiedad por no poder acceder a algunos de los alimentos que consumen o comer solo en casa donde sus “supercomidas ” pueden ser controladas.-

Estas costumbres terminan afectando su relación con familia, amigos, compañeros de trabajo que se alejan por sentir que ni quieren ser culpabilizados ni desean ser “evangelizados”.-

La ortorexia no está aún considerada un trastorno alimentario, pero se está trabajando en mediciones de la prevalencia en diversas poblaciones.-

Investigadores italianos han desarrollado en 2005, el cuestionario ORTO-15 , con un score <40 para detectar ortorexia y >40 significando una tendencia a conductas obsesivas y fóbicas relacionadas con la comida.-

Algunas preguntas de este cuestionario :

“Estás preocupado por la comida más de 3 horas al día?”,

“Te sientes culpable cuando transgredes tus reglas de comida saludable”? .

Usando este cuestionario, otro grupo de investigadores italianos reportó una prevalencia de ortorexia del 56% con una relación mujer/hombre de 2/1, aunque usando un valor residual de 35, la prevalencia se redujo al 21%.-

La mayoría de los estudios se hicieron en poblaciones en las que se podría sospechar un incremento de ortorexia, por ejemplo en profesionales de la salud: usando ORTO-15 , la prevalencia en un grupo de médicos turcos fue del 45,5%; en un grupo de cantantes de ópera fue del 81,1% y  32% en bailarines turcos; por su parte un grupo de profesores de yoga de España puntuó el 86%.-

Usando otro cuestionario -el test de Bratman-, 12.8% de nutricionistas austríacos fueron clasificados como teniendo síntomas de ortorexia.-

Es innegable el peso que las redes sociales y el ciberespacio tienen en la viralización de videos, material gráfico, foros, páginas “de salud”, transformando a la ortorexia en el primer trastorno alimentario de la era digital.

El ortoréxico transformará el momento de la comida en un ejercicio intelectual sin placer y sin libertad, comer rico se transforma en comer correcto…no necesariamente saludable. La comida se fotografía y se comparte en las redes sociales, transformando en un “consejo” lo que no es más que una compulsión.

¿Es un trastorno mental?

La ortorexia aún no está incluida en el DSM-5 que puntúa trastornos alimentarios tales como : anorexia -bulimia-trastornos por atracón y “otros trastornos inespecíficos”. Algunos clínicos proponen que debiera incluirse con criterios propios y ya están postulando algunos criterios diagnósticos. Notan algunas conductas patológicas típicas como la referencia a la limpieza, sanidad, pureza del cuerpo más que a la imagen corporal o la obsesión por el peso como en la anorexia o la bulimia..-

Como Bratman explicó en 2010:

A veces-no siempre-la ortorexia tiene síntomas similares a un trastorno obsesivo compulsivo y a veces se parece a la anorexia. Pero también es cierto que puede no parecerse a ninguno de los dos, no se trataría del típo OCD o la típica anorexia”

También hay que tener en cuenta que las personas se mueven entre “etiquetas” y generalmente estas no sirven para diseñar soluciones terapéuticas por lo que es importante rescatar la subjetividad y la historia de cada sujeto. ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué sentido tiene esa conducta en su guión personal?

Quizás sería importante transmitir que no hay que confiar en todos los devotos consumidores de jugos y repollos, incluyendo los profesionales de la salud o las celebridades, si sus consejos no están basados en evidencias científicas.-

No hagas de la comida lo más importante de tu vida, quizás entre comer en soledad tu ensalada de algas o compartir una pizza con amigos, sea mucho mejor lo segundo.-

¿Y tú como puntúas?

TEST DE BRATMAN

  • ¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
  • ¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
  • ¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
  • ¿Ha disminuido su calidad de vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
  • ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo en este tiempo?
  • ¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
  • ¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos “buenos”?
  • ¿Su dieta supone un problema a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y amigos?
  • ¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
  • ¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?

Cuatro o cinco respuestas afirmativas confirman que hay cierto grado de obsesión y conviene relajarse al respecto. Si todas las respuestas son afirmativas nos encontramos ante un claro caso de ortorexia.

Fuente:

http://theconversation.com/orthorexia-nervosa-when-righteous-eating-becomes-an-obsession-36484

http://comeconsalud.com/alimentacion-nutricion/ortorexia-diagnostico-test-bratman/

https://www.alanrevista.org/ediciones/2015/suplemento-1/art-216/

Traducción y edición : Raquel Ferrari