3 estudios sugieren que la Pandemia podría generar más casos de depresión

 

Según tres estudios publicados por sociologos de la Universidad de Arkansas (USA), durante los primeros meses de la pandemia COVID-19, en ese país se noto un incremento de los casos de ansiedad y depresión, tendencias suicidas y traumas psicológicos.

Una encuesta a 10.368 adultos de todo el país fue realizada en la última semana de Marzo 2020 vía Internet, buscando entender mejor los efectos sociológicos y psicológicos de la Pandemia.

El común denominador de sus hallazgos es el MIEDO, dice el Dr. Kevin Fitzpatrick, profesor de sociología y primer autor de los estudios: ” El miedo es muy buen predictor, encontramos que el miedo correlaciona con un amplio rango de vulnerabilidades sociales y predice en forma consistente y significativa una serie de efectos en la salud mental”.

Además, como se suponía, el miedo es una emoción que está mucho más presente en las personas que se encuentran en una zona con más concentración de casos de COVID 19 o con una ratio mayor de muertes.”

 

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En un segundo estudio basado en síntomas de depresión, publicado en la revista Anxiety and Depression, Fitzpatrick y sus colegas, los Dres Casey Harris (profesor asociado de sociología) y Grant Drawve, (profesor asistente de sociología) encontraron que, en promedio, los participantes calificaron un punto más alto que la media clínicamente significativa en las escalas de depresión. Y aproximadamente la tercera parte de los encuestados estaban muy por encima de ese nivel.

También encontraron una elevada incidencia de síntomas depresivos en los miembros de grupos vulnerables incluyendo mujeres e hispanos y personas en situación de desempleo que manifestaron niveles moderados a altos de inseguridad alimentaria.

 Y en otro estudio cuyo objetivo era explorar pensamientos suicidas, publicado en la revista Suicide and Life-threatening Behavior, los investigadores encontraron que el 15% de todos los encuestados puntuaban un alto riesgo de suicidio.

Personas de origen afroamericano, hispánicos, familias con hijos pequeños, solteros y adolescentes obtuvieron rangos de puntuación mayores en la evaluación de riesgo de suicidio que otros grupos, y en los casos en los que se agregaban otros factores como inseguridad alimentaria y síntomas de enfermedad física el aumento de riesgo de suicidio fue- según lo esperado- aún mayor.

En el tercer estudio, publicado en la revista Psychological Trauma, los investigadores apuntaron a explorar las consecuencias en la salud mental del miedo al virus. Cuando los investigadores preguntaron cuanto temían al virus COVID-19, en una escala de 1-10, el promedio puntuó 7.

Pero el miedo a la enfermedad y sus consecuencias no se distribuían en forma homogénea en todo el el país; la concentración era mayor en las áreas de más prevalencia de COVID-19 y en comunidades de grupos vulnerables. ” En resumen, el miedo al virus y los problemas en la salud mental están vinculados a las medidas y políticas de salud que se adopten no solo ahora sino en el futuro”.

Estos estudios han tenido como objetivo entender mejor la situación, ” Ahora es el momento de aprender de la Pandemia – Dice Fitzpatrick- este virus u otro va a volver a aparecer y necesitamos estar mejor preparados, necesitamos garantizar que será la ciencia y no la política la que regule las acciones de prevención, con la mirada puesta en los más vulnerables y en como podemos hacer mejor nuestro trabajo para protegerlos”.

Estos estudios y otros realizados en distintos países hablan de las consecuencias psicológicas que la experiencia de la Pandemia está dejando. Creemos que si bien parece que todos coinciden en la importancia del tema no está tan claro que se puedan habilitar los espacios para atención primaria y secundaria en salud mental no solo a grupos vulnerables sino a toda la población, comenzando por niños y adolescentes y adultos jóvenes. No ha habido presencia de profesionales de la salud mental en los equipos de asesores de los gobiernos, solo los infectologos han podido ser escuchados y -con el diario del lunes- ya podemos decir que han pecado de una simplificación extrema del problema. Los seres humanos no somos solo un sistema biológico sujeto a alteraciones de su inmunidad sino somos un sistema BIO _PSICO_SOCIAL, y respondemos siempre en esos tres niveles.- 

Las secuelas de experiencias de estrés pos traumático suelen aparecer unos 6 a 12 meses después que se ha superado la situación. Esto supone que estamos frente a una crisis de salud mental de proporciones inéditas, no solo por los efectos de la cuarentena o de haber estado expuesto o haber enfermado sino también por las consecuencias que la precariedad laboral y la crisis socio económica traerá . 

El presupuesto para salud mental en la forma de educación,  acceso a servicios de salud mental, espacios de contención para profesionales de salud y docentes es siempre el hermano pobre de todas las políticas de salud en casi todos los países del mundo. Es importante que sean las personas las que exijan esos recursos.

Es necesario crear consciencia en la clase dirigente- siempre distraída-  que trabajar en el acceso a recursos de salud mental para que la RESILIENCIA, esa vieja capacidad de superación de adversidades, se pueda desplegar en individuos y comunidades, no es algo que se pueda elegir o no, no es un camino opinable, es un IMPERATIVO SOCIAL .

Lo que viene es una enorme prevalencia de trastornos adaptativos en la consulta psicológica y psiquiátrica, seguido de síntomas de ansiedad y depresión extremos en poblaciones más vulnerables -como señalan los estudios citados más arriba-.

Se trata de evitar la psiquiatrización de emociones y conductas que se pueden considerar “normales” en contextos de crisis pero que requieren visibilidad y herramientas para acompañar y resolver el malestar.

Además ya es imposible pasar por alto que se van a necesitar recursos también en el área tecnológica, desarrollo de plataformas de Telemedicina y psicoterapia Online más rápidas, seguras y confiables.

Ya nadie discute que la salud mental está relacionada con la inteligencia emocional,  investigadores de distintos centros como por ejemplo Yale Center for Emotional Intelligence,

hablan de bajos niveles de inteligencia emocional en poblaciones de jóvenes y adultos y de baja respuesta intuitiva a las emociones y de las consecuencias que esto tiene en la gestión de nuestro bienestar.

Es imprescindible regularizar la presencia de psicólogos clínicos y de salud en los centros de Atención primaria, no solo para habilitar espacios de acompañamiento en duelo y psicoterapia sino para difundir mejores prácticas de cuidado social e individual que ayuden a cambiar las conductas de riesgo de contagio de este y otros virus.

Pero también es imprescindible que como individuos iniciemos un camino personal de autorregulación que nos haga buscar espacios personales para hacer elecciones de vida con menos miedo y más salud emocional y  que nos permita sentirnos cómodos en ese delicado desequilibrio que nos ofrecerá la “nueva normalidad”.-

 

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Fuente : https://www.uark.edu/ Universidad de Arkansas / https://psychcentral.com/news/2020/08/01/early-pandemic-months-linked-to-greater-depression-fear-in-us/158548.html

https://www.forbes.com/sites/christopherrim/2020/04/24/bren-brown-and-marc-brackett-on-emotional-intelligence-during-a-pandemic/#1d6abf53c0ae

Traducción y edición : Raquel Ferrari

 

 

 

 

 

 

 

 

Red de redes: Internet y relaciones sociales en la post pandemia

Enredados en la red de redes, la nube - BLOG IDC SPAIN

A estas alturas ya nadie debiera dudar de que la única forma de entender esta realidad fragmentada en la que estamos inmersos es a través del pensamiento complejo, aceptando que nos movemos a través de tramas de sucesos, interacciones, azar e incertidumbre buscando un sentido que nunca puede ser simplista.

La información en un mundo hiperconectado se ve sumida en la paradoja del exceso de datos que termina desinformando. Nos movemos en una Red de redes en la que algunos nodos están muy conectado y otros casi nada pero es prácticamente imposible estar aislado. Las Fake news, ese cúmulo de noticias falsas que se divulgan con rapidez a través de Twitter o Facebook, marcan el cambio de paradigma en tanto los usuarios son a la vez productores y consumidores de contenidos, una noticia falsa se divulga en minutos instalando una “Posverdad” en la que los hechos son menos importantes que las creencias personales o las respuestas emocionales.

El trabajo debe ir en la línea de maximizar las oportunidades que la Red brinda para la superación de la incertidumbre y minimizar la “legalidad” del sálvese quién pueda en forma de mensaje de Twitter.

Como trabajadores de la salud mental interesados en la Ciberpsicología, nos preocupa el “Después de” la pandemia de COVID-19, en tanto creemos que  habrá un incremento de los síntomas de malestar en personas y grupos sociales, como resultado de la profunda crisis personal que esta situación ha originado.  Así, deberemos poner a debate nuestras estrategias de intervención y ampliar nuestra mirada para administrar todos los recursos disponibles. Es ahí en donde el poder de las redes sociales – no solo virtuales- cobra relevancia.

La realidad es construida y reconstruida en la interacción de distintos grupos sociales.  Si esto es cierto, entonces la intervención en red y “el efecto red” se transforma en una forma de participación que puede favorecer la resolución de problemáticas comunes.  La red social está siempre en desequilibrio porque al transitar distintos  canales de comunicación, amplía el campo de las posibilidades de cambio. Y en este nuevo escenario, el cambio será la “nueva normalidad”.

2020: el año 0 de una nueva sociedad

Hemos visto cómo las redes, funcionando como sistemas abiertos, han posibilitado respuestas novedosas y permanentes en un contexto de distanciamiento social obligatorio , dispuestas a satisfacer intereses y necesidades de la comunidad de forma solidaria y auto gestora.  Durante la pandemia han surgido respuestas a problemáticas puntuales a través de la acción de voluntarios con mucho éxito.

Estas experiencias, refuerzan la idea de que el trabajo con metas mínimas que se base en los recursos, las potencialidades y la creatividad de los miembros de una red controlará y reducirá las respuestas puramente burocráticas. La organización alrededor de los problemas que los miembros de la red designen como tales supone que los diagnósticos a priori no existen y que la responsabilidad grupal desde la cooperación puede siempre más que la “bajada de línea”.

La generación de una narrativa en común con problemas similares que unen,  suele superar a las diferencias de intereses laborales o educativos. Un problema en común da sentido al estar juntos en red. 

Las que hablan son las personas no las organizaciones y son las que generan propuestas alternativas de solución. Es lo que Sluzki llama “nuevas historias”. Continuar leyendo “Red de redes: Internet y relaciones sociales en la post pandemia”

¿Es mal humor o depresión?

La pandemia COVID19 seguramente te ha puesto de mal humor, pero a veces puede que se trate de algo más.

Al principio de la cuarentena y por un tiempo, digamos unos 20  o 30 días, tu vida continuó bastante bien. Tenías un teletrabajo que por lo menos te permitía mantener tus ingresos -aunque sea en forma parcial- y te sentías casi feliz por tener más tiempo para aprovechar con la familia y por re conectar virtualmente con amigos que hacía tiempo no contactabas.

Sin embargo, las últimas semanas, después de 50 días, han sido mucho más difíciles. Has estado encerrado, tus fronteras no han pasado de unas pocas calles o tu barrio, en el mejor de los casos y el futuro parece ya una densa bruma sin fin. Los días se mezclan.

¿Para qué levantarte? Igualmente puedes trabajar desde la cama, sobre todo si duermes mal y te sientes cansado casi todo el día. ¿Por qué reafirmar conexiones si puedes simplemente mirar memes y videos? Y tus hijos o tu pareja, ¿No pueden cuidarse por sí mismos?, ¿Para qué vestirte?

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En tiempos “normales” estos sería indicadores de una depresión en ciernes…..pero estos no son tiempos normales, más bien estamos en una situación que podemos definir como el caldo de cultivo ideal para alimentar síntomas depresivos. Tristeza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, comer poco o en abundancia, problemas de concentración, son señales que no es raro encontrar en la mayoría de las personas en estos momentos.

 

Algunos seguimos encerrados, a veces solos y  otras en condiciones materiales muy estresantes.  En otros casos, según la latitud, ya podemos circular en la #nuevanormalidad,  que nos resulta rara porque es una especie de “libertad condicional” y nos exige esfuerzos.

 

Cientos de miles de personas han perdido su sustento y muchos además están en duelo por sus mayores fallecidos. Todos los recursos y planes de tiempo libre y diversión : gym, vacaciones, ir al club, a la iglesia, o el “after hour” con amigos, las clases de yoga, teatro o idiomas, hacer trekking con tu grupo o asistir a ese curso de cocina, todo eso que parecía tan obvio ahora es inalcanzable. Miras tu Instagram o tus fotos, si no eres adicto a las #redes, y no puedes creer lo feliz que eras sin saberlo. No has decidido tú encerrarte y no controlas casi nada, y de golpe tienes que inventarte tus rutinas y a veces no tienes ganas.

 

Hay ya evidencia de un aumento generalizado del número de personas afectadas por algún grado de depresión tanto entre los que siguen en cuarentena, como entre los que ya la han flexibilizado.

 

Sólo en USA desde mediados de Febrero a mediados de Marzo 2020, el número de prescripciones de antidepresivos subió un 18.6%. Una encuesta de la Universidad de Michigan sobre 460 casos, realizada en Abril pasado encontró que el 33.6% de las personas encuestadas reportaban síntomas de depresión mayor, incluyendo fatiga, sentimientos de desesperanza e insomnio.

Aún así, como profesionales de la salud mental, preferimos no etiquetar como “depresión” en el sentido habitual lo que las personas cuentan sobre su estado de ánimo. En todo caso hablamos de una depresión “reactiva”, relacionada directamente con el contexto de pérdida y que solo hará un episodio agudo, si la personalidad de base es ya depresiva o si ha habido crisis depresivas en otros momentos de la vida.

Es muy difícil mantener funcionando todos nuestros sistemas cognitivos y emocionales si permanentemente estamos a modo “ataque y fuga”.  Realmente es muy cansador. Si tienes problemas para concentrarte o salir de la cama no es anormal, es una respuesta evolutiva esperada frente a una amenaza y como tal es esperable.

Y eso vale en todo los casos, porque es muy probable que el volver a circular libremente, también traiga su carga de dificultad y quizás seguir quedándose en casa sea la mejor opción.

Craig Sawchuck, psicólogo de la Clínica Mayo, en Rochester (Minnesotta) señala: “Un concepto que encaja en la actual situación es el de “realismo depresivo”“. Significa que no estamos sobreactuando ni exagerando. Una inusual suma de circunstancias pide que reaccionemos de forma inusual. Tenemos que aceptar que es realmente una situación difícil y en algunos casos trágica”.
El realismo depresivo no es negativo en tanto fomenta el pensamiento crítico, reduce los prejuicios y nos hace estar alertas. Habilidades todas imprescindibles en escenarios de cambio.
                                              Si soy realista | Desmotivaciones
Significa que  no vamos a rendirnos y sufrir, pero que estamos habilitados para tener mal humor y cierta desprolijidad en nuestro día a día. La depresión, no importa cómo se origine, siempre aumenta los sentimientos de futilidad, de falta de sentido y cancela la capacidad de sentir placer.
 Habrá que estar atentos, en este contexto de crisis de certezas, a no avanzar desde una “tristeza razonable”, esa depresión realista de la que hablábamos,  a complicaciones como el abuso de sustancias, violencia en las relaciones personales y -en casos extremos- fantasías de autodestrucción. Pero ojo, solo el 60% de aquellos que que intentan o consuman suicidio son depresivos.
Quiere decir que muchas veces en situaciones sostenidas de estrés, generamos síntomas no ligados a lo emocional y difíciles de detectar y asociar a depresión.  Si notas que estás tomando alcohol en exceso,o usando drogas y psicofármacos,  o si estás respondiendo en forma violenta con agresión física a otros o autoagresión,  pero también si aumentó tu tensión arterial o tu colon parece vivir a “modo irritable”,  cuanto antes consultes a un profesional, mucho mejor será el pronóstico.
Si solo te sientes un poco mal, triste por momentos, pero has podido seguir funcionando, las habituales prácticas recomendadas como ejercicio, contacto social, regulación de pensamientos catastróficos, algún estímulo mental, alimentación saludable y sueño regular , generalmente serán efectivas.
Al principio te va a parecer que lo haces por hacer y que no tiene ningún efecto pero la verdad es que estarás creando un bucle donde hacer estas cosas, participar en forums, tratar de instalar hábitos va a generar un circuito virtuoso que mejorará tu estado de ánimo, permitiéndote continuar con más conductas que te llevarán a mejorar el ánimo un poquito más. Es cómo la batería de un coche….parada se descarga, es necesario gastar energía y ponerla en marcha para lograr que se cargue.
También es cierto, que puede que seas de esas personas a las que  les cuesta ocuparse solos de sí mismos o ya son proclives a deprimirse. Quizás hayas sido golpeado por otras crisis financieras o has perdido otras veces tu trabajo o has sido un enfermo crónico que ha debido pasar tiempo confinado. Todo esto es algo que necesitas trabajar para que el pasado no influya en la lectura REAL de  tu situación AQUÍ y AHORA.
 Si eres profesional de salud y trabajas en la primera línea de atención en conglomerados con altos niveles de infección, seguramente estas en riesgo emocional. Un estudio en China concluyó que el 20% de los trabajadores de la salud tenían -3 años después del brote de SARS- síntomas depresivos. Y son conocidos los casos de suicidios de personal de emergencia en Italia y Nueva York. En tu caso, ponerle palabras a tu malestar y pedir ayuda psicoterapeutica es IM -PRES- CIN- DI -BLE.

Tomar decisiones, sostenerse en contextos de crisis, es hacerse cargo que somos  seres humanos sociales y necesitamos hablar de nuestro malestar. Cuidar nuestra salud mental y emocional es tan importante como cuidar nuestra salud física.

ESPECIALISTAS EMITEN RECOMENDACIONES PARA LA SALUD MENTAL, ANTE ...

Lamentablemente, los discursos políticos en algunos países han declamado el #tecuidamos y el #quedateencasa sin valorar realmente, el impacto que en la salud mental tienen el aislamiento físico, las cuarentenas y la información sesgada.  Una población tendrá más motivación para  el cuidado personal y el cumplimiento de consignas preventivas si encuentra sentido a sus acciones y se respeta su responsabilidad individual.

El miedo y la culpa se han transformado en armas arrojadizas contra las personas que sienten que no pueden ni deben “sentirse mal”, angustiarse, visualizar su realidad territorial como claustrofóbica y que deben “creer” en las informaciones mediáticas y no cuestionar ni cuestionarse para no ser considerados una especie de “terroristas biológicos”.

Recuperar la auto observación para escapar al letargo, el aislamiento emocional y la irritabilidad  cuando superan algunos límites es imprescindible; encender las alarmas del autocuidado es quererse y avanzar hacia respuestas resilientes .

La resiliencia es esa capacidad humana de resetearse después de eventos traumáticos, no para volver al mismo lugar “pre estrés” sino para generar un mejor lugar en las nuevas condiciones.

Es nuestra trayectoria natural y la única posible. Es un proceso y como total tiene etapas. Tener conciencia de situación y saber pedir ayuda a tiempo es siempre el primer paso hacia nuevos horizontes.

Instituto Cervantes on Twitter: "Hoy ha empezado otra semana de ...

Amurallar el propio sufrimiento, es arriesgarte a que te devore desde el interior.” Frida Kahlo

 

¿Quién serías sin tus miedos?

“Los psicólogos y los coachs constatan que hay dos formas antagónicas de enfrentar la existencia: el victimismo y el protagonismo. Es decir, los que ven la vida como un problema a resolver y los que la contemplan como una oportunidad para aprender. Los que creen que la vida está regida por la suerte, el azar y la casualidad, y los que saben por experiencia que existe la ley de la causa y el efecto, por la que uno termina “recogiendo lo que siembra”. Y en definitiva, los que piensan que será felices cuando la vida les sonría y los que han descubierto que la vida empieza a sonreírles cuando aprenden a ser felices.

Alex Rovira autor de La buena crisis opina:

Pregunta.

¿Que tiene de bueno esta crisis?

Respuesta.

Pues que va a servir de palanca de cambio para desenmascarar las falsas creencias y valores corrompidos del viejo paradigma materialista. Y esto va a generar muchas crisis existenciales individuales, provocando que las personas que basan su felicidad en aspectos xternos comiencen a cambiar su foco de atención, volviendo su mirada hacia el interior. Por más doloroso que pueda resultar, es un proceso tan natural como necesario. Pero debido a nuestro temor al cambio, solo nos atrevemos a cambiar cuando nuestro sufrimiento es mayor que nuestro miedo.”

Fuente:

Entrevista de Borja Vilaseca para El país; 15/11/09

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Leyendo la entrevista a Alex Rovira no puedo menos que relacionar esta idea de que solo se cambia desde la crisis más profunda, aquello de que “el punto más oscuro de la noche es justo antes del amanecer”, con  el concepto de resiliencia

que tan bien ha sido explicado por Cyrulnik observando a sobrevivientes  de campos de concentración, los niños de los orfelinatos rumanos y los niños de la calle bolivianos. Según este autor la idea de “algún día saldré de esto” ,  le da sentido al sufrimiento  y se transforma en narrativa que explica lo que sucede y que le dá salida .

¿Estás ante una catástrofe en tu vida?.

La catástrofe es un suceso desgraciado e inesperado a causa de algo violento . ¿Es el caso? Ciertamente no.  Sí, es probable que estés ante una debacle, esa palabreja tomada del francés para indicar un “suceso lamentable” una “cosa mal organizada” “algo con mal aspecto”.

“El desastre es el resultado de una situación de la que se ha perdido el control, de un proyecto que se viene abajo, de una batalla perdida.  Así lo que podría ser algo positivo como quitar todos los troncos y restos que ponen diques a la corriente, se convierte en caos y destrucción. La palabra debacle adquiere así la connotación de colapso, fiasco y fracaso. Es el resultado negativo de una acción o proceso iniciado para alcanzar un objetivo positivo.”

Pero quizás el problema estuvo en que la forma de plantear el proyecto era inadecuada, se saltaba pasos, simplificaba, recortaba alternativas. También puede que no hayamos controlado lo incontrolable: un problema de salud que se cronifica por ejemplo.

En ese caso la resiliencia psíquica aparece como una forma de superar los miedos a través de un proceso dinámico de varios pasos:

  1. Defenderse y protegerse
  2. Buscar equilibrar las tensiones
  3. comprometerse con el cambio: no hay nada peor que anclarse a los flash backs
  4. Superarse a uno mismo: descubrir nuevas fortalezas
  5. Responsabilizándose: esta es una crisis de confianza en la que nadie se hace cargo de nada. Comienza por tu propia historia.
  6. Ser creativo: se dice fácil pero cuesta dejar los viejos esquemas, es un entrenamiento que empieza por cosas pequeñas, cambios mínimos, pero la creatividad es un terreno que cuando se conquista solo brinda satisfacciones

Clínicamente se hace una diferencia entre las personas no resilientes y las que  lo son. Las primeras frente a situaciones de estrés post traumático tiene más fenómenos de call memory: están recordando más a menudo los episodios vividos, pensamientos intrusivos que paralizan el cambio.

Observa cuanto tiempo empleas en pensar cómo era ese trabajo del que te hecharon, cuanto gastabas con la tarjeta de crédito que te cancelaron, como era tu cuerpo antes de los embarazos y sencillamente concluye que o te inventas algo para seguir con lo que hay o lo m´s probable es que pierdas todo el trabajo realizado para construír ese fracaso con cara de nuevo comienzo.-

Fuente: http://resilnet.uiuc.edu/

http://resiliencias.com/index.html

http://www.addima.org/QueEsAddima.htm