Todos estamos cansados…pero bien

Empiezan a pasarnos cosas “raras”. Después de un año y medio de pandemia Covid19, sucede que no tenemos expectativas ni ilusiones, nos cuesta concentrarnos, hacemos un uso discrecional de nuestro tiempo y todo parece instalarse en un universo de grises, aburrido, soso, embotado.

No se trata de una depresión técnicamente hablando. No nos sentimos culposos o desesperanzados, tampoco es que nos falte energía, más bien padecemos un ataque de falta de propósito u objetivos, como si nos dejáramos llevar al azar.

Un estado crónico de astenia, flojedad y languidez marca nuestro día a día en este 2021. El estancamiento y la inactividad se han instalado, con una pesada carga de falta de sentido y vacío.

Es interesante observar cómo fuimos cambiando. Al principio y ante el impacto de la noticia de que el planeta….todo el planeta!, se encontraba bajo una amenaza invisible pero potencialmente letal, nuestros mecanismos de defensa activaron el “ataque o huida”(1) para decodificar qué nos protegía y qué no : tapabocas, limpieza extrema, distancia social, aislamiento masivo, cuarentenas.

Fuimos desarrollando rutinas que calmaban precariamente nuestro temor. Pero, como toda situación que se prolonga en el tiempo, la perpetuación de todo tipo de condicionamientos y restricciones, nos puso a modo “languidez”, porque es imposible mantener un estado agudo de alarma en forma perpetua. No hay cuerpo ni mente que lo resista.

Y aquí estamos, en una especie de “purgatorio emocional”. La “languidez” es un concepto acuñado por Corey Keyes, psicólogo y sociólogo de la Universidad Emory de Georgia, en el marco de sus trabajos sobre bienestar social encuadrado en la psicología positiva hace ya una década.

languishing covid-19

Se define así a un estado de ausencia de bienestar en la que una persona carece de una mirada positiva hacia la vida, no funciona armoniosamente ni psicológica, ni mentalmente pero no presenta síntomas clínicos significativos compatibles con alguna categoría psicopatológica.(2)

Es decir, las personas que languidecen no son ni sanas ni enfermas mentalmente.

Ese estado de ánimo tiene que ver con falta de motivación, problemas en la concentración y reducción del interés en el trabajo. Keyes sugiere que es un predictor de depresión y ansiedad. (3)

Una investigación(4) realizada en Lombardía (Italia) con trabajadores de la salud concluyó que aquellos que atravesaban ese estado de languidez tenían tres veces más posibilidades de desarrollar estrés pos traumático comparado con los que no lo sufrían.

Lo más notable es que generalmente no nos percatamos de que nos deslizamos hacia una disminución del impulso a conectarnos con la curiosidad y si somos indiferentes a nuestra propia indiferencia, es poco probable que pidamos ayuda.

Por otra parte, la pérdida ha sido la situación social más compartida: pérdida de vínculos, de salud, de trabajo, de proyectos detenidos o desaparecidos; la muerte física y no solo simbólica también se ha instalado con esa cuenta diaria de muertos por COVID 19. En algunos caos se ha tratado de gente cercana, familiares, compañeros de trabajo, personas famosas que solíamos ver en la TV. La ausencia de seguridades y certezas, genera como primera reacción ese estupor, en donde lo siniestro no puede ser nombrado y el sinsentido se convierte en normalidad.

Nuestra mente no está preparada para este tipo de situaciones. La anhedonia, esa pérdida de la capacidad de sentirse bien, de disfrutar en la vida diaria, es una respuesta esperada cuando estamos sometidos a un estrés crónico; en términos psicoanalíticos sería el avance de la pulsión de muerte en esa búsqueda de llevar todo deseo a cero.

Hace un mes, en Abril 2021, el New York Times realizó una encuesta entre sus lectores (5), preguntando cómo se sentían en este clima de burn -out crónico. En dos días habían contestado unas 700 personas. Las respuestas podían resumirse en la idea de que “Ya hemos tenido suficiente!”.

Anhedonia la incapacidad de sentir placer - Psico.mx

La imagen colectiva que pintaron describía las dificultades por hacer trabajos que antes se hacían sin dificultad. Gente que, a pesar de agradecer estar trabajando, estaría dispuestas a tirar el ordenador por la ventana con tal de no volver a tener una reunión por Zoom. Una de las encuestadas comentó,” Sin importar cuántas listas haga, siempre regreso a la costumbre de estar en pijama todo el día”.

María Natashini Rajah, es una neurocientífica canadiense, profesora de Psiquiatría en la Universidad McGill (Montreal) y directora del Douglas Brain Imaging Center. Su trabajo se centra en el estudio de la memoria, el envejecimiento y la demencia.

“La duración de la pandemia -dice- instaló una monotonía permanente unida a la presencia de síntomas de ansiedad aguda que han contribuido a percibir que el tiempo avanza de forma diferente, como si este último año fuera una experiencia larga y agotadora que durará para siempre y será atemporal”. “El estrés y el tedio, han interferido en nuestra capacidad para formar nuevos recuerdos significativos”. (7)

“Definitivamente, hay un cambio en la forma en que la gente relata sus recuerdos y experiencias cognitivas”, dijo Rajah. “Tienen menos detalles alegres sobre sus recuerdos personales, y más contenido negativo en esos mismos recuerdos”. La gente tiene en estos momentos, más dificultades para formar memorias funcionales y prestar atención, con “una capacidad reducida para retener pensamientos en sus mentes y planificar el futuro”.

En el cuestionario del NYT, también se les preguntó sobre qué estaban haciendo para combatir el malestar. Algunos dijeron meditar o tomar algo de alcohol, caminar, o explorar espacios espirituales.

Sin embargo, nadie dijo saber a ciencia cierta, cómo hacer para que este extraño tiempo sea más llevadero. “No lo sé”, escribió una persona. “Si lo descubren, díganmelo”.

Nosotros tampoco lo sabemos, pero aplicando lo que poco que hemos aprendido sobre la conducta humana a esta situación inédita en los últimos 100 años, podemos sugerir algunas ideas:

  1. Reduzca la incertidumbre: mantenerse en alerta permanente por el miedo al contagio, aunque haya circunstancias como estar vacunando o reducir sus contactos sociales, no ayuda a nadie. Elija qué actividades laborales o recreativas hará y si no puede elegir infórmese sobre las medidas de seguridad, distanciamiento, etc., que se tomarán y una vez que tenga todos los datos que necesita deje de pensar en el tema, ocúpese pero no se ponga ansioso, confíe en usted mismo y en su criterio. Y si la situación cambia, cambie su decisión
  2. Concéntrese en objetivos pequeños, asumibles, poco desafiantes: la idea de fluir con las circunstancias de la que tanto se ha hablado desde hace 20 años, adquiere una nueva modalidad. La languidez se vence con pequeñas victorias, aunque sólo se trate de descifrar quién es el asesino en una novela de Agatha Christie o aprender a reciclar muebles con pintura tiza o, como no! aprender a hacer masa madre . Invierta `30 minutos al día en aprender algo nuevo, relacionado o no con su trabajo o profesión. eso le dará sentido a este tiempo entre parentesis.
  3. Organícese: gestione su tiempo, enuncie algún objetivo a mediano plazo, alguna meta y haga foco ahí. La sensación de progreso es garantía de percepción de “felicidad” y se logra visibilizando los avances, los pequeños logros, no solo laborales sino y sobre todo interpersonales, mantener rutinas de comunicación, leer y escribir mensajes, preguntarle al otro no tanto cómo está sino y sobre todo si todavía está ahí. El multitasking y la volatilidad de las redes es aquí terriblemente decepcionante. Haga algo para cambiarlo
  4. Céntrese en el Aquí y Ahora: de a un día x vez. Haga planes pero no condicione su estado de ánimo a la certeza de que se cumplan. En cambio, planifique éste día, ésta semana, o como mucho éste mes. Abra una agenda, haga listas….. pero nada más.

Para terminar: La languidez no es solo una cuestión mental sino que también tiene que ver con los contextos, las circunstancias. Este mundo a “modo pandemia” sigue privilegiando solo los problemas de salud física y silenciando los problemas de salud mental. Pero la pos pandemia nos obligará a replantear nuestra mirada social sobre la importancia del equilibrio y el bienestar mental.

Que técnicamente haya personas que no estén deprimidas, no significa que deba frivolizarse sus síntomas de anhedonia.

“Al reconocer que muchos de nosotros languidecemos, podemos empezar a darle voz a la desesperación silenciosa e iluminar un camino para salir del vacío”, dice el psicólogo de organizaciones Adam Grant (6).

Allá vamos!

A New Study Focuses on the Traits Essential for Flourishing | University of  Denver

Referencias:

  1. https://www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol25num1/articulos/luchar/
  2. https://ajph.aphapublications.org/doi/full/10.2105/AJPH.2010.192245
  3. Keyes, Corey L. M. 2002. “The Mental Health Continuum:  From Languishing to Flourishing in Life.”  Journal of Health and Social Behavior. 43: 207-222.
  4. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165032720329955
  5. https://www.nytimes.com/2021/04/03/business/readers-pandemic-burnout.html?action=click&module=RelatedLinks&pgtype=Article
  6. https://www.adamgrant.net/book/think-again/
  7. https://douglas.research.mcgill.ca/pandemic-fatigue-and-memory-loss

COVID-19: las mujeres en la línea de fuego

En 2020, la multinacional AXA e IPSOS, la consultora francesa especializada en investigaciónde mercado,,  encuestaron  a 8000 mujeres de diferentes estratos sociales en 8 países: Alemania, Italia, Francia, Nigeria, Tailandia, España, México y Reino Unido. El objetivo era reunir datos sobre el impacto que la crisis socio económica mundial originada por la pandemia  ha tenido, no solo en la seguridad laboral sino, sobre todo,  en su salud mental.

La encuesta arrojó como resultado que el COVID-19 dejó a este colectivo en peor situación económica que al inicio de la pandemia, con menos seguridad financiera, las hizo más dependientes de otros miembros de su familia y las expuso a altos niveles de estrés.- 

“On the frontline: The global economic impact of Covid-19 in women” que así se titula la encuesta, refiere que el 51% de las encuestadas han percibido algún grado de cambio en su salud mental en comparación con períodos previos y más del 40% dijo sentirse aislada y sin posibilidades de recibir ayuda. En general se detectó que sentían mayor inestabilidad emocional y menor  apoyo familiar o social, esto fue más importante en países como España o México con un número muy elevado de contagios.

En el caso de México,  las mujeres dedicaban un promedio de 23 horas semanales al cuidado de los familiares sanos o enfermos contra las 13 horas que ocupaban los hombres.  

La mitad de las encuestadas dijo verse  más desprotegida a la hora de buscar ayuda financiera o nuevos empleos. En el segmento 18-29 años, el 53% se encontraba en búsqueda activa de algún ingreso.

 

Existe una alta probabilidad de que se note un retroceso en los logros de las últimas décadas en términos de equidad de género, si no se actúa rápido  para proveer alternativas orientadas específicamente a la problemática de la mujer. Y esto parece ser válido tanto para una mujer nigeriana como para una francesa o mexicana. La diferencia de matices y contextos no parece estar afectando el conocido vínculo entre género e inequidad-

Es evidente que la emergencia sanitaria mundial ha impactado en la salud mental de la población en general, con resultados aún inciertos, pero las mujeres  han sufrido una mayor carga de actividades en el hogar con más tiempo invertido en el cuidado de hijos o mayores, debiendo equilibrar además las finanzas familiares mientras se adaptaban a nuevas exigencias profesionales, por ejemplo a través del teletrabajo. Y esto en el mejor de los casos.

El informe final de la encuesta refiere un incremento del estrés y la fatiga en casi la mitad de las encuestadas. En países emergentes como México, Tailandia y Nigeria si bien se sienten más inseguras por temas económicos, comparadas con las mujeres de Europa, son más optimistas respecto al futuro. Este dato no deja de ser contradictorio dado que 47 millones de mujeres en todo el mundo caerán en la pobreza debido a que trabajaban en sectores fuertemente golpeados por la crisis como la gastronomía, la restauración o el trabajo doméstico.

Es imprescindible poner en primera línea una agenda mundial con identidad de género para generar espacios de prevención psicosocial centrados en el reconocimiento de la persistencia de la vulnerabilidad femenina más allá de los contextos geopolíticos y de los discursos culturales.

La resiliencia como generadora de salud mental debe guiar los esfuerzos por desarrollar soluciones definitivas para el trabajo femenino no remunerado, la violencia de género y el rol de la religión y la cultura en la perpetuación de las condiciones de inequidad. Pero también para la consolidación del empoderamiento femenino allí donde quizás no haya pobreza y marginalidad aunque sí diversas formas encubiertas de abandono emocional.

La “nueva normalidad” que nos impuso la realidad puede y debería ser una oportunidad de cambio de paradigma para darle relevancia a la salud mental de las mujeres tanto en el espacio privado  como en las políticas públicas.

Uno de los mayores beneficios que nos podría dejar este experimento social debiera ser una mayor inversión en programas  de protección psicosocial con perspectiva de género.  Otro, no menor, ha de ser una mejor comprensión de las profundas raíces psicológicas que tienen los roles de género y una mayor disposición a cambiarlos más allá de lugares comunes y medidas que cambian algo para que todo siga igual

 

Resultado de imagen de pandemia puede haber afectado la salud mental.

 

Fuentes:

https://www.weforum.org/agenda/2021/02/gender-equality-covid-19-pandemic-women-rights/

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2020/08/17/como-afecta-la-pandemia-por-covid-19-a-la-salud-mental/

https://www.axa.com/en/press/publications/The-global-economic-impact-of-Covid-19-on-women

 

Relaciones que enferman: el caso Lady Di

“Todos me van a culpar, no?” Príncipe Carlos al conocer la noticia de la muerte de Lady Di.

Lady Diana Spencer princesa de Gales. ha sido un personaje controversial tanto durante su corta vida como después de su muerte. Nacida en Norfolk (UK) el 1 de Julio de 1961 en el seno de una familia aristocrática, probablemente hubiera permanecido en el anonimato si no hubiera sido por su matrimonio con Carlos Príncipe de Gales, heredero al trono de la añosa monarquía inglesa, ocurrido el 29 de Julio de 1981.

Lady Di: la princesa solitaria del traje de baño azul celeste siete días antes de morir | loc | EL MUNDO

¿Fue la suya la historia de una tragedia? o ¿Fue una exitosa iniciadora de la manipulación de la social media?, ¿Fue la víctima de una infancia traumática en permanente búsqueda de afecto o una consumada actriz ávida de fama?

Probablemente fue todo eso y mucho más aún,  puede que hayamos simplificado el relato de este drama romántico al estilo Jane Austen,   hasta  creernos que simplemente se trató de “la princesa rebelde” que no pudo soportar no ser amada por su esposo,  una víctima de la prensa y una abanderada de los marginados”.

En realidad,  el análisis de los datos existentes permiten concluir que Diana Spencer se encontraba afectada por un síndrome compatible con el  Trastorno Límite de la personalidad con episodios reiterados de depresión profunda, bulimia, ataques de ira y automutilación.

Esos rasgos pre existentes se agudizaron por el cambio de vida que supuso para una joven de apenas veinte años y sin experiencia de ningún tipo ser parte de una de las casas reales más tradicionales y rígidas de Europa, aún perteneciendo ella misma a la aristocracia.

Por su parte, el Príncipe Carlos de Gales compartió con Diana una infancia desgraciada en lo que a apego seguro y confianza básica se refiere, aunque por diferentes razones.  Del análisis de sus cartas, sus declaraciones públicas y algunos escritos, se puede inferir  que sus rasgos emocionales y conductuales están más cercanos a una estructura de base depresiva, con  tendencia a la introversión, a una auto exigencia extrema, cierta pasividad, un espíritu reflexivo y la sensación de ser culpable e inadecuado.

Esta fue una relación en la que ambos fueron personas tóxicas para el otro y  victimas de un sistema de valores perverso, tanto desde el punto de vista institucional como social.

Es muy posible que Diana no haya recibido un tratamiento adecuado, ni siquiera un diagnóstico adecuado porque  es recién en 1980  que el Trastorno Límite de la Personalidad entra por primera vez en el DSM III, la clasificación categorial de los trastornos mentales.

Y aún en esa instancia,  su validez  era aún muy limitada, debido a su  evidente precariedad clínica para identificar síntomas que parecían no tener nada que ver con la psicopatología. ¿Era un problema de salud mental o una personalidad inmadura o caprichosa lo que aquejaba a la joven y -como no podía ser de otra manera -bella princesa?

¿Y Carlos? el ya no tan joven  príncipe se encontró enfrentando el mismo dilema que había sacudido las raíces de la monarquía inglesa con la abdicación de Eduardo VIII en 1936.

Su relación con  Camila Shand -luego Parker Bowles- era objetada por el establishment real que lo empujaba a buscar la mujer “correcta” definida como  alguien más joven y manipulable, dispuesta a aceptar las reglas del juego.

Los sentimientos no habían formado parte  de los avatares sucesorios  y eso nunca había sido un problema  para la monarquía hasta que su tío Eduardo se enamoró de Wallis Simpson, esa señora americana poco agraciada y divorciada dos veces.

Si bien en los círculos de la realeza la infidelidad históricamente era “una forma de vivir”, debido a que las parejas reales pocas veces se armaban desde el amor cortés, se respetaba el protocolo sin discutirlo. Una amante jamás interfería en la vida pública.  Así lo sabían  Freda Dudley Ward o Thelma Furness,  solo un par de las muchas amantes de Eduardo de Gales que  habían aceptado mantener su perfil bajo. Pero Wallis Simpson estaba hecha de otra pasta  y desde el comienzo dejó en claro que ella había llegado para quedarse.

Carlos tuvo que cargar con la cruz de esa historia, que -curiosamente- era la causa de que él mismo fuera “heredero”. En una increíble  versión del “efecto mariposa”,  repetía esa triste historia al verse impedido de elegir libremente a su esposa, cosa que perfectamente podría haber hecho si Wallis Simpson se hubiera quedado quietecita y callada,  Eduardo hubiera continuado siendo rey y ……largo etc.

No fue así y la personalidad de Carlos de Inglaterra encontró en su fallida relación con Diana una fuente inagotable de malestar y viceversa.  Él simplemente había seguido el consejo de su tío Dickie Mountbatten, a quién amaba y respetaba, al elegir una joven de carácter dulce y sin pasado romántico y Diana reunía -en apariencia-  ambas condiciones.

Creyó, ingenuamente, que podía llegar a desarrollar un cariño sincero por ella y quizás así hubiera sido en otras circunstancias, ella por su parte decía estar enamorada ¿Era eso posible?. Carlos y Diana se vieron solo 12 veces antes de su casamiento, ella tenia 20 años y él 32, ella desconocía casi todo lo relativo al claustrofóbico mundo de Buckingham Palace pero en los papeles parecía “perfecta” , virginal, deportista, entusiasta, moderna y con gusto por las actividades campestres. ¿Qué podía salir mal?

Es cierto que su educación no había sido la mejor, pero su esfuerzo por captar la atención del príncipe fue evidente para todos los que compartieron esos momentos y él necesitaba “resolver el tema”. A pesar de sus dudas, el 6 de Febrero de 1981 él le propuso matrimonio y Diana dio el SI en medio de un mar de sonrisas y miradas de costado.

Diana de Gales. Carlos y Diana

Los problemas comenzaron inmediatamente después del compromiso, con la mudanza de Diana a una suite en Buckingham Palace. Casi no hubo encuentros con Carlos en esas semanas  y la presión de su nueva situación terminó siendo  un disparador de sus viejos síntomas : su ansiedad aumentó, sus estados depresivos, volátiles y cambiantes también y volvió a los  atracones y conductas de purga, como había hecho en su adolescencia ante el exceso de estrés.

Al mismo tiempo se fueron desarrollando unos celos enfermizos por Camila que pronto se transformarían en obsesión y rabietas continuas.

La primera interpretación del entorno tuvo que ver con “los nervios propios de los preparativos y las dificultades de adaptación a su nueva situación”. Carlos manifestó su preocupación pero ya estaba demasiado comprometido y nadie parecía ver que algo fuera de lo común estaba sucediendo.

Algunas personas cercanas afirman que pronto detectaron una obstinación desconcertante detrás de la evidente vulnerabilidad emocional de Diana que contrastaba con su ausencia de conciencia de situación y, por supuesto, sin una mínima conciencia de enfermedad.

La luna de miel fue de todo menos romántica, Carlos  estaba perplejo por sus cambios de humor, era obvio que tenían una idea muy diferente de como pasar tiempo justos . El se había llevado algunos lienzos y una pila de libros de Van der Post, el místico y escritos afrikaaner , que esperaba poder comentar con Diana. Ella, por el contrario no era una gran lectora y en realidad aspiraba a toda su atención…hablarrr, hablarrr y SOBRE TODO, ser escuchada. Una mutua decepción.

Se trataba de la habitual disonancia de las expectativas sobre el otro presente en aquellas  relaciones en donde la empatía brilla por su ausencia.

Diana vivía en un mundo romántico que nublaba su interpretación de lo que significaba casarse con la monarquía. Seguramente creía que la suya sería una novela romántica. La idealización extrema es un rasgo de inmadurez emocional, en este caso, la personalidad introvertida de Carlos ayudó a instalar la decepción.

Con el tiempo, la Reina Isabel II,  el Príncipe  Felipe y los otros miembros de la familia real se percataron que detrás de los desaires de Diana al protocolo que la hacían dejar la mesa antes de finalizar una comida o ni siquiera presentarse,  había algo más que “juventud y rebeldía” pero la Reina Isabel, alérgica a la confrontación ni dijo ni hizo nada.

Carlos estaba solo y tampoco dijo ni hizo nada. Y Diana evidentemente no quería ni sabía salir de ese laberinto ¿Qué buscaba? probablemente calmar su inestabilidad y su vacío: siempre había fracasado en todo lo que se había propuesto, lo académico, lo artístico o lo deportivo y ahora el desafío ya había sido logrado…. ¿Había que seguir?

El habitual “Te odio, no me dejes!”  de los vínculos de las personas afectadas por TLP se desplegaba en toda su ambiguedad.

Diana no  creía necesario construir o pulir su rol.  “Es aburrido” decía frente a cualquier intento de enseñarle sus deberes reales. Había descubierto que bastaba con mostrarse cálida y cercana en público para ser valorada como una verdadera “joya de la corona”; el azar  había convertido su espontaneidad en una fortaleza aún siendo incapaz de sostener un compromiso  duradero con su nueva realidad a la que valoraba como amenazante.

Sin saberlo, su estilo fresco y amigable, producto de su temperamento pero también de su ignorancia de las reglas encajó perfectamente en el hartazgo social por unos personajes reales distantes y fríos y puso de manifiesto  la decadencia del Imperio tal como había funcionado hasta ese momento. En  términos actuales, se transformó en una influencer , solo con su presencia y algunos gestos pudo construir credibilidad, transformándose en un referente de marca en forma espontánea.

Este dato, no menor terminó siendo un elemento que jugó en contra de toda posibilidad de superación de sus dificultades vinculares con Carlos.

Otro hito importante para tratar de entender el guion de ésta historia,  fue el nacimiento del primogénito Guillermo de Cambridge en 1982 que desencadenó un cuadro de depresión post parto muy agudo, descrito por ella misma en la famosa y -ahora- controvertida entrevista que diera a Martín Bashir en 1995 :”Te despiertas por la mañana sintiendo que no quieres salir de la cama, te sientes incomprendida y con el ánimo muy bajo”, reconoció.

En esa entrevista  dice no haber recibido ayuda, no obstante hay constancia de su rechazo a cuanto psiquiatra y psicoterapeuta se le propuso. También sitúa  en esa época el inicio de sus conductas auto lesivas y su bulimia, dato no avalado por testimonio de familiares que sitúan estos episodios en épocas tempranas de su vida  y agrega:

Cuando nadie te escucha, o si sientes que nadie te está prestando atención, todo tipo de cosas comienzan a suceder……tienes tanto dolor dentro de ti mismo que intentas hacerte daño por fuera porque quieres ayuda, pero estas pidiendo la ayuda incorrecta”, una perfecta descripción del mundo emocional de una persona afectada por TLP-

Pareciera que en ese momento,  Diana pudo organizar el “relato” que la victimizaba y daba sentido a su conducta : “Ellos me enfermaron” “Ellos son el enemigo”, refiriéndose al entorno de Carlos  como aquellos que le causaban dolor al afirmar que era inestable y que debían internarla antes de que se convirtiera en una vergüenza para la familia real.

“Bueno, el enemigo era el departamento de mi marido (sus consejeros y secretarios), porque yo siempre recibía más publicidad que él, mi trabajo era mayor y se discutía mucho más que el de él”, dijo en esa ocasión.

Princesa Diana: la polémica sobre la manera en que la BBC obtuvo "la entrevista del siglo" hace 25 años - BBC News Mundo

Creemos que en esa entrevista, no había otra intención de su parte más que darle sentido entre tanta presión y tanta irracionalidad a todo lo sucedido en esos 15 años elevando su “personaje” por sobre el de los demás, en un intento de construir una identidad solo basada en la imagen, en lo que los otros ven,  por aquello de que “solo cuando me miran soy”. Curiosamente, es la misma estrategia que, en forma menos exitosa, había intentado treinta años antes otra celebridad probablemente afectada de TLP, Marilyn Monroe

Según la historiadora Sally Bedell Smith, Diana comienza a odiar todo lo relativo al mundo de su marido, sus hobbies,  el polo, sus pinturas, su gusto por la jardinería, incluso su amor por Shakesperare  muy temprano en la relación. Buscar motivos de roces o peleas era una conducta habitual, le costaba mantener los espacios de privacidad mutuos, se dedicaba a recordar a su marido que nunca sería rey y a alejar a sus amigos más cercanos como los Parker Tomkinson o Nicholas Soames. Raro en alguien que supuestamente se había enamorado casi a primera vista.

“La perversa Camila ” se erigió en la causa de todos sus males,  en realidad parece ser que  Carlos recién retomará su romance con ella en 1986 cuando ya hacía rato que Diana se sentía espiada y paranoica y su segundo hijo Harry ya había nacido.

Carlos decidió pedir consejo sobre el estado de ánimo de Diana a Laurens Van der Post, después del nacimiento de Guillermo. Van der Post sugirió consultar  al psicoterapeuta Alan Mc Glashan  quien solo programó ocho sesiones con Diana asegurando que, si bien era una mujer con problemas emocionales,   estos no eran  patológicos. Contrariaba así la opinión del Dr. John Batten médico de la Corte, quién junto a otros prestigiosos profesionales como el Dr, David Mitchell o el Dr,Michael Pare, que había recomendado antidepresivos y psicoterapia cognitiva conductual, frente a lo que diagnosticaban como una enfermedad mental en ciernes.

No sabemos qué opinó Carlos sobre las conclusiones del psiquiatra pero él mismo inició, y mantuvo, la psicoterapia con Mc Glashan durante 14 años hasta 1995 lo que habla -por lo menos- de un mínimo insight respecto a su necesidad de ayuda profesional.

En todo caso, nada funcionó porque nadie parecía entender qué pasaba, por qué pasaba ni cómo resolverlo . A las conductas ya señaladas se agregó con los años otro de los síntomas ocultos en el trastorno límite  en forma de escarceos amorosos con personas de su servicio, guardaespaldas o choferes o profesores de equitación.

Como sucede en este tipo de relaciones, se instaló una permanente revancha en esa guerra no declarada y que claramente no podía tener ganadores, porque las relaciones tóxicas, por definición, solo admiten víctimas.

Golpeado por el impacto mediático que la publicación de libros como el de Andrew Morton que cuestionaban su capacidad como padre o como gobernante o la misma entrevista de Bashir ya comentada, Carlos  sucumbió a la falta de cintura para enfrentar el canibalismo de una sociedad sedienta de mitos. Nada que un asesor de imagen no pudiera arreglar, pero todo fue inútil ante el carisma natural de la princesa que se movía como pez en el agua en ese mundo ávido de modelos a los que admirar y con los que identificarse.

Un mundo en el que cabían Naomi Campbell, La Madre Teresa de Calcuta y la misma Diana en esa crisis de los `90, caracterizada por la falta de certezas, el debilitamiento de las estructuras familiares y laborales, las nuevas enfermedades como el SIDA o las fronteras abiertas y permeables. En ese nuevo contexto es la información y su consumo lo que genera atención.

Por eso se impuso la veta histriónica de Diana que supo afianzarse como un personaje atractivo y, en algún sentido, resiliente con sus visitas a Somalia o India o en sus presentaciones públicas abrazando enfermos.  Su osadía opacó para siempre los intentos de Carlos de exponer su interés por diversas causas y su compromiso con sus ideas, cosa que aún hoy sigue intentando hacer. Digamos que Diana estuvo en el lugar justo y en el momento socio cultural indicado y supo negociar con el Poder, el problema era que le faltaba un “para qué” más allá de su “venganza”.

Frente a la concreción de su divorcio  en 1992, su revancha llegó una noche de verano de 1994.  La fiesta de Vanity Fair y el vestido negro de la diseñadora griega Christina Stambolian marcaron el inicio de una nueva etapa en la vida de Diana, “Una de las primeras cosas que hizo fue empezar a ponerse tacones”, cuenta David Sasson.,  “Sus faldas se acortaron, su ropa comenzó a ser cada vez más sexy y Diana se convirtió en la rutilante y glamorosa princesa que hoy recordamos”.

23 años de la muerte de Lady Di: la historia detrás del vestido negro de la venganza

¿Qué pasó después? Durante dos años Diana siguió cultivando un perfil altísimo que si bien en muchos casos sirvió para – por ejemplo-  poder hablar públicamente de su bulimia y concienciar sobre la importancia del cuidado de la salud mental, no parece haber logrado controlar su tendencia al permanente pasaje al acto y su dificultad en encontrar “SU” lugar en el mundo. No hay registro de que haya buscado apoyo psicofarmacológico y/o psicoterapéutico o realizado algún tipo de búsqueda de desarrollo personal.

Mas bien todo lo contrario, su última relación con el imprevisible  Dodi Al Fayed en esos nueve días de yate y vacaciones de Agosto de 1997 y  su juego del gato y el ratón con los paparazzis  hasta ese  triste final a 190Km/h  contra la columna 13 del Puente del Alma de la icónica Paris, son una metáfora de las múltiples tragedias personales de esta historia.

Su muerte -totalmente prevenible- es el broche final de una relación que enfermó a todos los involucrados y nos hace pensar en la responsabilidad que nos cabe.

Porque, si bien la historia de Carlos y Diana se entiende en el contexto histórico de los 90 y en la necesidad de construir mitos donde haya héroes y villanos, resulta que 25 años después  una serie en una plataforma de maxima audiencia como es Neftlix, retoma el relato ahí donde el publico lo dejó, reafirmando el culebrón, obviando la responsabilidad de hablar de los aspectos no dichos de ésta historia y eludiendo la visibilización de los trastornos mentales que fueron parte del núcleo duro de cualquier explicación posible de lo que pasó.

Si los productores de la serie The Crown , 4 temporada, o su creador Peter Morgan, creen cubrir sus responsabilidades con un breve anuncio sobre los trastornos alimentarios al inicio de cada episodio, están muy lejos de entender que 25 años son muchos, que la ficción no es impune si pretende disfrazarse de verdad  y que las fantasías debieran ser revisadas por respeto a las nuevas generaciones.

Las relaciones que enferman no pueden ni podrán ser evitadas pero estaría bien que dejáramos de temer  llamar a las cosas por su nombre.

 

The Crown': "Injusta", "preocupante" y "cruel" en su temporada 4

Fuentes :

Bedell Smith Sally : Prince Charles: The Passions And Paradoxes Of An Improbable Life

https://www.trastornolimite.com/

https://time.com/4918729/princess-diana-mental-health-legacy/

Morton Andrew : Diana, su verdadera vida. Ed. Emece, 1992

Lady Colin Campbell: The Real Diana, Arcadia Books, 2016.-

 

 

Red de redes: Internet y relaciones sociales en la post pandemia

Enredados en la red de redes, la nube - BLOG IDC SPAIN

A estas alturas ya nadie debiera dudar de que la única forma de entender esta realidad fragmentada en la que estamos inmersos es a través del pensamiento complejo, aceptando que nos movemos a través de tramas de sucesos, interacciones, azar e incertidumbre buscando un sentido que nunca puede ser simplista.

La información en un mundo hiperconectado se ve sumida en la paradoja del exceso de datos que termina desinformando. Nos movemos en una Red de redes en la que algunos nodos están muy conectado y otros casi nada pero es prácticamente imposible estar aislado. Las Fake news, ese cúmulo de noticias falsas que se divulgan con rapidez a través de Twitter o Facebook, marcan el cambio de paradigma en tanto los usuarios son a la vez productores y consumidores de contenidos, una noticia falsa se divulga en minutos instalando una “Posverdad” en la que los hechos son menos importantes que las creencias personales o las respuestas emocionales.

El trabajo debe ir en la línea de maximizar las oportunidades que la Red brinda para la superación de la incertidumbre y minimizar la “legalidad” del sálvese quién pueda en forma de mensaje de Twitter.

Como trabajadores de la salud mental interesados en la Ciberpsicología, nos preocupa el “Después de” la pandemia de COVID-19, en tanto creemos que  habrá un incremento de los síntomas de malestar en personas y grupos sociales, como resultado de la profunda crisis personal que esta situación ha originado.  Así, deberemos poner a debate nuestras estrategias de intervención y ampliar nuestra mirada para administrar todos los recursos disponibles. Es ahí en donde el poder de las redes sociales – no solo virtuales- cobra relevancia.

La realidad es construida y reconstruida en la interacción de distintos grupos sociales.  Si esto es cierto, entonces la intervención en red y “el efecto red” se transforma en una forma de participación que puede favorecer la resolución de problemáticas comunes.  La red social está siempre en desequilibrio porque al transitar distintos  canales de comunicación, amplía el campo de las posibilidades de cambio. Y en este nuevo escenario, el cambio será la “nueva normalidad”.

2020: el año 0 de una nueva sociedad

Hemos visto cómo las redes, funcionando como sistemas abiertos, han posibilitado respuestas novedosas y permanentes en un contexto de distanciamiento social obligatorio , dispuestas a satisfacer intereses y necesidades de la comunidad de forma solidaria y auto gestora.  Durante la pandemia han surgido respuestas a problemáticas puntuales a través de la acción de voluntarios con mucho éxito.

Estas experiencias, refuerzan la idea de que el trabajo con metas mínimas que se base en los recursos, las potencialidades y la creatividad de los miembros de una red controlará y reducirá las respuestas puramente burocráticas. La organización alrededor de los problemas que los miembros de la red designen como tales supone que los diagnósticos a priori no existen y que la responsabilidad grupal desde la cooperación puede siempre más que la “bajada de línea”.

La generación de una narrativa en común con problemas similares que unen,  suele superar a las diferencias de intereses laborales o educativos. Un problema en común da sentido al estar juntos en red. 

Las que hablan son las personas no las organizaciones y son las que generan propuestas alternativas de solución. Es lo que Sluzki llama “nuevas historias”. Continuar leyendo “Red de redes: Internet y relaciones sociales en la post pandemia”

Carrie & Saga Noren, dos caras del estigma

Existe  un debate abierto acerca de cuales son las  mejores formas de combatir el estigma asociado a problemas mentales. Hay quién sostiene que se trata de visibilizar, nombrar e identificar personas y situaciones asociadas a etiquetas diagnósticas y quién piensa que la idea es buena pero el método no tanto.

El mundo de las series de TV está  aportando ejemplos interesantes con productos diversos  de indudable éxito mediático. ¿ Son útiles o perjudiciales en la lucha contra el estigma? No es un tema menor cuando varios estudios realizados concluyen que estos retratos tiene un fuerte impacto en el público y que mucha gente solo obtiene información sobre temas de salud mental a través de los medios. Lo que ven influye en su opinión sobre evitar o temer según a quién. Estos mitos no solo afectan a la opinión pública sino también en la autopercepción de los pacientes.

Veamos tres casos distintos. En primer lugar, Homeland, una serie en la que Carrie Mathison, la protagonista, es atractiva, dueña de un trabajo excitante y de un diagnóstico de trastorno bipolar que oculta a sus jefes. Su condición es central  para colorear el guión en tanto  facilita sus “superpoderes” para entender relaciones entre sucesos, es casi  imposible pensar el argumento de la serie sin ese perfil. En el camino, esta omnipresente condición mental de la protagonista alimenta unos cuantos prejuicios: la idea de que la violencia se asocia a la enfermedad mental, que son personas impredecibles y que no mejoran en su condición transforman a Carrie en una especie de “genio loco” resistente a cualquier intento terapéutico.

Hay episodios dolorosos para la imágen de la bipolaridad como las conductas promiscuas y sexualmente peligrosas como forma de escape -otro estigma-o cuando en el hospital se obsesiona por conseguir un lápiz verde para escribir sus ideas.

En este sentido, también se impone una lectura biologista en la ausencia de alternativas psicoterapéuticas más allá de la terapia electroconvulsiva y los psicofármacos. Mucho hemos retrocedido desde las sesiones de terapia de Tony Soprano de hace una década. ¿Refleja Carrie la realidad de muchos afectados de trastorno bipolar que no tienen acceso a apoyo psicoterapéutico simplemente porque el sistema de atención a la salud mental no lo prioriza? ¿Hemos de aplaudir la extrema visibilidad y vulnerabilidad de la condición mental de la protagonista?

Veamos el segundo caso: en Perception, el dr. Daniel Pierce,  es un talentoso neuropsicólogo que ayuda al FBI en casos difíciles. Sus conocimientos le permiten resolver desde otro punto de vista situaciones interesantes con una mezcla de emoción y humor. El Dr.Pierce sufre de esquizofrenia paranoide pero en este caso el guión no se centra en este aspecto de su personalidad salvo para darnos algunos tips sobre como maneja su condición. El personaje no es esquizofrénico sino que padece esquizofrenia lo que no impide sus logros profesionales.

Otro estilo muy diferente de enfocar el tema en la que nos acercamos al comienzo de  sus brotes psicóticos, como no le han impedido estudiar y trabajar y como sus amigos y colegas lo respetan y cuidan . Aquí se nombra la enfermedad pero no se la convierte en protagonista. El efecto es mucho más impactante en lo referente al mensaje acerca de la lucha contra el estigma.

Finalmente, en Bron/Brone (The Bridge)  nos encontramos con  un personaje femenino fuerte en un entorno policial de novela negra nórdica. Saga Noren es una detective sueca que trabaja junto a un colega danés Martin Rhode en la resolución de casos complejos en el marco de la realidad actual de los países escandinavos; temas de inmigración, recortes del estado de bienestar o explotación sexual, son tratados mientras se manejan tramas paralelas que terminan convergiendo en un eje central. Saga es guapa, inteligente, seria y adicta al trabajo; también tiene algunas características de personalidad que hacen pensar en el antiguo Síndrome de Asperger, rebautizado como “trastorno del espectro autístico en el DSM-V. Ella  logra sistematizar situaciones y buscar patrones que resultan generalmente correctos mientras su partner reacciona a su falta de habilidades sociales con una mezcla de humor y ternura. Nunca se nombra el trastorno, pero resulta un perfecto tutorial de las dificultades con las que se enfrenta alguien de esas características para lograr encajar y de lo exitosa que puede ser. Su elevada ética, resultado también de su condición, desemboca en situaciones duras en las que podemos participar de su conflicto entre hacer lo que cree que los demás harían o traicionar su sentido del deber. Es un perfecto reflejo de como puede ser el mundo autista, de la lucha permanente por entender que se espera de ella, y todo sin una etiqueta,.

Finalmente un personaje con el que es posible identificarse sin recurrir al estereotipo. Quizás de lo que se trata sea de valorar si un producto mediático sirve para dar a conocer el universo que quiere visibilizar o está generando más exclusión. Estaría bien que los guionistas trabajaran consultando afectados y profesionales y sobre todo que desarrollaran un espíritu critico acerca de cuales son sus objetivos al incluir este tipo de personajes en la ficción.

La buena noticia es que se comienza a hablar abiertamente de cuestiones de salud mental, la mala noticia es que a veces es imposible escapar a la frivolización, la teatralidad y el malentendido. Queda aun un largo camino por recorrer.-

Para saber más

http://www.bbc.co.uk/news/blogs-ouch-26193704#?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

http://www.vulture.com/2013/07/aspergers-tv-the-bridge-diane-kruger-sheldon-cooper.html http://www.theguardian.com/tv-and-radio/2014/jan/02/the-bridge-scandinavian-crime-drama-returns-bbc4

http://www.theguardian.com/tv-and-radio/2012/may/12/bridge-sofia-helin-saga-interview http://psychcentral.com/lib/medias-damaging-depictions-of-mental-illness/0002220

Haz clic para acceder a mass_media.pdf

http://www.psychologytoday.com/blog/addiction-in-society/201310/three-things-ive-learned-about-mental-illness-homeland

http://www.thedailybeast.com/articles/2012/04/10/homeland-and-shameless-television-tackles-bipolar-disorder-with-realism.html

http://www.theguardian.com/commentisfree/2012/may/07/homeland-mental-illness-bipolar-tv

5 formas en que las social media cambian la atención en salud

Las social media han cambiado la forma en que nos comunicamos y definimos lo que es una “relación”.

¿Qué sabemos?

  • 96% de la población española posee una terminal móvil
  • 66% de los usuarios navega por Internet a través de su smartphone
  • Hay una relación directamente proporcional entre el uso de Internet  y el nivel educativo
  • 78% de los usuarios de Internet ven y descargan videos
  • 7 de cada 10 usuarios de Internet tiene al menos un perfil en una red social
  • El 49% de los usuarios de Internet en España participa activamente en redes sociales

¿Por qué tiene esto que ver con el cuidado de la salud?

  • El 89% de las personas dependientes en España es atendido por un cuidador informal (66% navegará por Internet a través de su móvil)
  • 45% de la población adulta padece algún problema crónico de salud (hipertensión, diabetes, cáncer)
  • Las enfermedades mentales constituyen el 40% de los problemas crónicos de salud
  • Más de la mitad de las personas que necesitan tratamiento no lo reciben y de las que están en tratamiento, un porcentaje significativo no recibe el adecuado. (Ministerio de Sanidad y Consumo. Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. 2006.)
  • El 56% de la población general confunde la enfermedad mental con el retraso mental. (Comunidad de Madrid y Obra Social de Caja Madrid. Estigma social y enfermedad mental. 2006)
  • En España, algo más del 19% de la población padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida, cifra que se incrementará considerablemente en el futuro.

¿En que forma la social media cambia la atención en salud  en general y en salud mental en particular:

1) Los profesionales de la salud interactúan más:

Actualmente el modelo de cuidado en salud mental funciona en compartimientos estancos. Si un médico de atención primaria detecta algún signo de algún trastorno en la salud mental, algunos deciden medicar sin más diagnóstico, otros derivan a un psiquiatra, otros recomiendan terapia y derivan a un psicólogo, pero la realidad es que la mayoría de ellos desconocen todos los recursos existentes para atender a sus pacientes eficaz y eficientemente.

Las social media permiten a los profesionales comunicarse entre sí más allá de los encuentros científicos y las revistas de la especialidad o las organizaciones profesionales.

También se abre un interesante panorama en la consulta y colaboración mutua a través de las redes sociales tanto para compartir conocimiento como para buscar socios y partners inter y multidisciplinarios. La mayor circulación de información trae un efecto sinérgico altamente positivo.

2. El estigma del aislamiento del enfermo disminuye.

Las redes sociales de salud permiten a las personas afectadas por trastornos físicos y psíquicos conectar con gente a la que le pasa lo mismo y con los profesionales que los atienden.Poder hablar de experiencias, tratamientos, recursos, ser capaces de desarrollar habilidades para enfrentar un trastorno crónico hace que se sientan menos solos, aislados o incluso avergonzados.

Este proceso es un recurso inagotable para los profesionales y administraciones centrados en la prevención primaria y secundaria.

3. Hay una mayor demanda de servicios de salud y salud mental de calidad.

Esta idea surge del concepto de e patient definido como aquel paciente que esta “conectado” y busca info, ayuda y comunicación y el empoderamiento resultante.  La responsabilidad del equipo de salud es enorme si sabe capitalizar esta actitud : guiar sobre donde  buscar info y qué redes conocer, aumenta en forma exponencial la fidelización al tratamiento.

Los pacientes tienen acceso a los hallazgos de investigación, a las alternativas terapéuticas que antes solo se encontraban en las revistas científicas y conocen que está pasando en los tratamientos de su patología en cualquier parte del mundo, sin mencionar la opción de participar o requerir consejo online.  Esto significa que la gente común y potencial cliente será  mucho más exigente a la hora de requerir la expertise de su terapeuta.

Muchos miembros del equipo de salud son ambivalentes respecto a estos temas, estamos acostumbrados a ser “el que sabe” y el paciente es tratado como un consumidor pasivo de nuestro saber hacer.

Las social media nivelan esta desigualdad en gran medida y entonces se habla ahora más que nunca de alianza terapeutica. Esto obliga al profesional de la salud a estar informado y a dejar de dar respuestas standard a las preguntas de su paciente. Es una revitalización de la tradicional relación medico-paciente disminuida por el exceso de fragmentación de la especialización .

La red es el vehículo ideal para difundir información de calidad por su accesibilidad; lamentablemente, en el campo de la salud mental,  la reticencia de muchos profesionales a participar en proyectos de e-salud favorece la difusión de terapias variopintas,  esoterismos teóricos y resultados extraordinarios esgrimidos por personas sin competencias profesionales que sí parecen manejar mucho mejor las reglas de la comunicación online.

Se trata de la responsabilidad de cambiar paradigmas y políticas de prevención para no convertir a las social media en el “lo leí en internet”, similar al “lo ví en la tele” de hace treinta años.

4.  Nuevas alternativas al seguimiento del paciente.

Sobre todo en el ámbito de la psicoterapia, es común “perderle la pista” al paciente una vez que el tratamiento ha terminado. Las social media permiten crear protocolos de seguimiento, alternativas de consulta online que actualizan la información mensual, semestral o anualmente (sobre todo en caso de trastornos fóbicos, adicciones o problemas crónicos de salud) por no hablar de las posibilidades que se abren respecto a control de medicación, programas de actividad física, hábitos saludables, etc.

Un simple recordatorio digital es suficiente para mantener al paciente motivado y evitar que todo el esfuerzo que ha hecho se pierda. Las compañías de seguros aun no han descubierto el enorme potencial que un programa de seguimiento online tiene para ahorrar costes de recidiva.

5. Una mayor posibilidad de desarrollar programas terapéuticos acordes con las necesidades del paciente/cliente.

Generalmente, cuando los profesionales de la salud ofrecen cursos o workshops  de divulgación, encuentran poca respuesta o incluso malestar en los destinatarios.

Esto se debe a que se les está ofreciendo lo que el profesional CREE que el paciente necesita más que lo que REALMENTE busca este. Las social media nos permite a los profesionales escuchar las tendencias, las discusiones en los foros, las criticas, lo que el paciente realmente espera de nosotros:

¿Quiere recibir la información en textos completos o e-book? ¿Videoconferencias o encuentros presenciales?¿Quieren encuentros diarios o semanales? Las social media nos permite asomarnos a la vida privada de nuestros pacientes para conocer sus expectativas.

En definitiva se trata de la vieja idea de INICIAR-MANTENER y TERMINAR una conversación de la forma más fructífera posible.

Fuente

http://socialmediafortherapists.com/

http://www.howardluksmd.com/orthopedic-social-media/healthcare-social-media-are-e-patients-crossing-the-line/

http://www.fitsugar.com/More-More-Patients-Researching-Medical-Ailments-Online-Communities-6262134

http://www.caib.es/sacmicrofront/archivopub.do?ctrl=MCRST456ZI93255&id=93255

10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental, recordando a la antipsiquiatría

Residentes de Kingsley Hall-1965- Foto de Dorothee von Grieff

En 1965,  el inconformista dr. en psiquiatría Richard D.Laing abre un centro de tratamiento  que revolucionaría el campo de la salud mental sobre la idea de que  el trastorno mental es “una respuesta perfectamente racional a un mundo perfectamente irracional”

Después de servir como médico en el ejercito y recibir formación en la Tavistock Clinic en Londres, funda la Philadelphia Association con un grupo de colegas que desafiaban los modos tradicionales de entender el sufrimiento mental y emocional.

Queremos cambiar la visión que se tiene de lo que es y lo que no es enfermedad mental decían en su manifiesto, “Esto es mucho más que una nueva hipótesis dentro del extenso campo de la investigación en psiquiatría, lo que proponemos es un cambio de modelo”.

Desde 1965 hasta 1970 mientras florecía el hippismo, una comunidad terapéutica abrió sus puertas en Powis Road en el East End de Londres para experimentar lo que -rápidamente- fue bautizado con el nombre de ““antipsiquiatría”.

“Nos hemos instalado en Kingsley Hall “, escribió Laing a su colega Joe Berke, cuando tuvo asegurado los primeros dos años de alquiler.

“Los pacientes vendrán en las próximas dos o tres semanas, doy por descontado que se lo comunicaras a los demás.” “Los demás”,  eran otros psiquiatras que compartían con Laing su filosofía y visión sobre que era “enfermedad” y quienes eran los psiquiatras y quienes los pacientes. Continuar leyendo “10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental, recordando a la antipsiquiatría”

Buscando desesperadamente un terapeuta

El número de trastornos mentales en Alemania está creciendo rápidamente, la lista de espera para consultas también crece, los pacientes están en ellas en promedio unos 80 días, para algunos algo insoportable.


Martín Kusslowski (nombre ficticio) mira el despertador, marca las 4,30am, en tres horas deberá levantarse de la cama pero no puede dormir ni dejar de pensar.

Debe hacer una presentación hoy y no para de darle vueltas al asunto: ¿Lo hará bien? ¿Estará su jefe satisfecho o está al acecho esperando un error? ¿Es su puesto seguro?

Estas noches son una pesadilla para Kusslowski, por casi un año ha estado atrapado en un círculo vicioso, extenuación, insomnio, miedo al miedo, extenuación. Yoga, meditación, deporte, píldoras para dormir, probó de todo sin éxito.

Finalmente su médico le recetó un antidepresivo y psicoterapia, aunque le aclaró que tendría que esperar hasta conseguir un espacio en la consulta.

Según la Asociación profesional de especialistas en medicina psicosomática y psicoterapia (BPM), un tercio de la población padece algún tipo de síntoma mental por año: 16.5 millones de personas se encuentran afectadas.

Un informe de la KBV habla de epidemia; la depresión y los trastornos de ansiedad son las consultas más comunes.

Las consecuencias son serias: no sólo decrece la calidad de vida sino que se ve afectado el trabajo y las relaciones. Ninguna otra enfermedad afecta tanto a la productividad: casi 40 días al año por baja debido a trastornos mentales.

Centros como  el CENTRE FOR PSYCHOSOMATIC MEDICINE IN FALKENRIED, el Instituto establecido en Hamburgo  tienen  una enorme demanda por lo que han ampliado sus servicios dos veces en dos años.-

En Alemania existen 13.369 psicoterapeutas acreditados, 3110 de niños y adolescentes y 5322 psicoterapeutas generalistas dentro del sistema de salud.

21.801 psicoterapeutas atienden a un millón de pacientes, existen 2000 psicoterapeutas  sin acreditación dentro del sistema de seguro de  salud.

Como alternativa, hay una oferta moderada de psicoterapia de grupo pero no sirve para todos los casos y muchas veces cuesta hablar en público de los propios problemas, aunque las listas de espera son más cortas; otra forma de paliar las esperas son los grupos de autoayuda.

Es una situación totalmente inaceptable declaran desde el Federal Chamber of Psychoterapist (BPtK) que aboga por expandir las oportunidades de atención terapéutica a partir de ampliar el rango de intervenciones terapéuticas breves aceptadas.

Pero ¿Por qué hay tan pocos terapeutas en Alemania?

En principio, no se actualizan los datos de los recursos requeridos desde 1999. Desde entonces las licencias están ocupadas; si un psicoterapeuta joven quiere ejercer tiene que acceder a alguna licencia de alguien que se jubile y su costo oscila entre 20.000€ y 50.000€.

El desbalance entre las plazas existentes y la demanda hace que los terapeutas puedan “elegir” sus casos,  los de más difícil pronostico encuentran aún más dificultades en acceder a alguien que quiera atenderlos.

La Asociación de Terapeutas cifra sus esperanzas en el nuevo estatuto de seguro médico que decidirá cuantas plazas más pueden abrirse pero esto no pasará antes del 2013, esperan unas 2000 plazas más.

El paciente  escribe normalmente  a 10 terapeutas, la mayoría no le contestan, finalmente preguntan al Seguro de salud si tendrán que pagarle a un profesional sin licencia y le suelen  contestar que eso sera lo mejor, aunque eso signifique que no se les reintegrará el gasto, esta situación es complicada solo por el hecho de que se trata de gente que quizás no está en condiciones de hacer una búsqueda de espacios libres para ser atendidos.

Post basado en un artículo de  Jens Lubbadeh publicado en Die Spiegel http://www.spiegel.de/gesundheit/psychologie/psychotherapie-warum-es-zu-wenige-psychologen-in-deutschland-gibt-a-820748.html

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Es interesante observar como, independientemente de las reglas o los marcos académicos para avalar la idoneidad del profesional, subsiste una tendencia en Europa a no considerar las cuestiones ligadas a la salud mental como un problema de salud pública.

Creemos que el rigor de la formación de psicólogos en Alemania debe ser imitada sobre todo en países como España en donde ocurre todo lo contrario pero tanto España como Alemania comparten , por diferentes razones o quizás no tan diferentes, el estigma de la baja calidad de atención pública de la salud mental de la población. Sin embargo el oscuro panorama que relata el artículo al que nos referimos resulta difícil de creer cuando lo vemos desde España en donde hay una densidad de 10 terapeutas cada 100.ooo habitantes contra los 33 de Alemania o los 55 deSuecia.http://www.europsyche.org/contents/13274/estimation-of-the-professional-density-of-qualified-psychotherapists-in-europe

¿Tendrá algo que ver la cuestión del costo de la atención aún en terapias breves? ¿O quizás aún prevalezca la idea de que si hay medicación para qué intervenir con psicoterapia tan en boga en los últimos 15 años?

Puede que ningún gobierno se haya detenido a valorar el costo económico de la falta de recursos de atención a la salud mental,agregado al costo jurídico y  al coste social. Quizás el “wellbeing” y las mediciones de la felicidad de moda se estrellen contra la cruda realidad que genera la cronificación de síntomas que quizás podrían haberse resuelto con la oportuna intervención de un psicólogo con preparación suficiente de grado y posgrado y entrenamiento idem, correctamente insertado en el sistema de salud desde la consulta en atención primaria.-

by: Raquel Ferrari

Bibliografía:

http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/saludMentalEuropa.pdf