ORTOREXIA: Cuando comer se transforma en una obsesión

 

La ortorexia nerviosa – el trastorno alimentario ligado a la comida saludable- toma su nombre del griego “orto”: derecho, correcto.

El Dr Steven Bratman Phd, acuñó el término “orthorexia nervosa” en 1997, después de su experiencia en un distrito de Nueva York; ahí desarrolló una obsesión patológica por comer comida “sana”.

“Solo podía pensar en lo que comía. Pero, a pesar de ser consciente de mi obsesión por las raíces y los vegetales me resultaba terrorífico librarme. Había sido seducido por la “comida correcta”.

La descripción de Bratman corre paralela a la difusión de consejos dietarios que prometen salud restringiendo grupos enteros de alimentos sin una razón médica o una explicación científicamente válida.-

 

Es interesante observar que no solo se trata del típico “vegano”  que no come gluten, ni huevos, ni lácteos ni carnes y que podemos encontrar reunido con otros miembros de la “tribu” a la salida de una clase de yoga, hablando de las virtudes de la limpieza colónica e intercambiando recetas de pizza de tofú, sino que -a la vuelta de la esquina-  un grupo de amantes de la  dieta “paleo”, defensores de volver a comer como el hombre de las cavernas, se exigen en una clase de CrossFit seguida de unos cuantos bifes de ternera; otra vez, los “paleo” no comerán gluten o granos o lácteos u otras “toxinas”.-

¿Qué tan frecuente es la Ortorexia?

La línea que separa una alimentación “normal” y saludable de la ortorexia nerviosa, suele ser borrosa, pero una forma de definir esta condición refiere al hecho de que el comer “saludablemente” causa estrés y trae consecuencias negativas en la propia vida.-

Pueden sentirse consternados por haber comido un pedazo de pan, o sufrir ansiedad por no poder acceder a algunos de los alimentos que consumen o comer solo en casa donde sus “supercomidas ” pueden ser controladas.-

Estas costumbres terminan afectando su relación con familia, amigos, compañeros de trabajo que se alejan por sentir que ni quieren ser culpabilizados ni desean ser “evangelizados”.-

La ortorexia no está aún considerada un trastorno alimentario, pero se está trabajando en mediciones de la prevalencia en diversas poblaciones.-

Investigadores italianos han desarrollado en 2005, el cuestionario ORTO-15 , con un score <40 para detectar ortorexia y >40 significando una tendencia a conductas obsesivas y fóbicas relacionadas con la comida.- Algunas preguntas de este cuestionario : “Estás preocupado por la comida más de 3 horas al día?”, “Te sientes culpable cuando transgredes tus reglas de comida saludable”? .Usando este cuestionario, otro grupo de investigadores italianos reportó una prevalencia de ortorexia del 56% con una relación mujer/hombre de 2/1, aunque usando un valor residual de 35, la prevalencia se redujo al 21%.-

La mayoría de los estudios se hicieron en poblaciones en las que se podría sospechar un incremento de ortorexia, por ejemplo en profesionales de la salud: usando ORTO-15 , la prevalencia en un grupo de médicos turcos fue del 45,5%; en un grupo de cantantes de ópera fue del 81,1% y  32% en bailarines turcos; por su parte un grupo de profesores de yoga de España puntuó el 86%.-

Usando otro cuestionario -el test de Bratman-, 12.8% de nutricionistas austríacos fueron clasificados como teniendo síntomas de ortorexia.-

¿Es un trastorno mental?

La ortorexia aún no está incluida en el DSM-5 que puntúa trastornos alimentarios tales como : anorexia -bulimia-trastornos por atracón y “otros trastornos inespecíficos”. Algunos clínicos proponen que debiera incluirse con criterios propios y ya están postulando algunos criterios diagnósticos. Notan algunas conductas patológicas típicas como la referencia a la limpieza, sanidad, pureza del cuerpo más que a la imagen corporal o la obsesión por el peso como en la anorexia o la bulimia..-

Como Bratman explicó en 2010:

A veces-no siempre-la ortorexia tiene síntomas similares a un trastorno obsesivo compulsivo y a veces se parece a la anorexia. Pero también es cierto que puede no parecerse a ninguno de los dos, no se trataría del típo OCD o la típica anorexia”

También hay que tener en cuenta que las personas se mueven entre “etiquetas” y generalmente estas no sirven para diseñar soluciones terapéuticas por lo que es importante rescatar la subjetividad y la historia de cada sujeto. ¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Quizás sería importante transmitir que no hay que confiar en todos los devotos consumidores de jugos y repollos, incluyendo los profesionales de la salud o las celebridades, si sus consejos no están basados en evidencias científicas.-

No hagas de la comida lo más importante de tu vida, quizás entre comer en soledad tu ensalada de algas o compartir una pizza con amigos, sea mucho mejor lo segundo.-

¿Y tú como puntúas?

TEST DE BRATMAN

  • ¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
  • ¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
  • ¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
  • ¿Ha disminuido su calidad de vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
  • ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo en este tiempo?
  • ¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
  • ¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos “buenos”?
  • ¿Su dieta supone un problema a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y amigos?
  • ¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
  • ¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?

Cuatro o cinco respuestas afirmativas confirman que hay cierto grado de obsesión y conviene relajarse al respecto. Si todas las respuestas son afirmativas nos encontramos ante un claro caso de ortorexia.

Fuente:

http://theconversation.com/orthorexia-nervosa-when-righteous-eating-becomes-an-obsession-36484

http://comeconsalud.com/alimentacion-nutricion/ortorexia-diagnostico-test-bratman/

Traducción y edición : Raquel Ferrari

 

 

5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. “Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema“, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. “Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama“, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. “En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada”, aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. “Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes”, explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. “Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo”, aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. “Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación”, recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. “Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet”, aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular

El Botox y las neuronas espejo

La noticia de que mujeres cada vez más jóvenes están recurriendo al Botox para “prevenir” arrugas nos lleva una vez más a la cuestión de la presión social alrededor del  “hacerse mayor” asociado a ideales de belleza totalmente distorsionados,  pero también nos acerca, de una forma inesperada, al tema del pánico que existe en nuestra sociedad en relación a la “falta de felicidad” en algunas de sus formas.

El tratamiento, si bien seguro en general, no está libre de “incidencias”: párpados caídos, sonrisas incompletas y un aire de parálisis gestual  suelen acompañar a un “No pasa nada!, solo un poco de Botox que va mal….no es permanente!“, que dicho por una mujer hermosa de 30 y pocos años, una mujer común que no se dedica al mundo del espectáculo o nada similar dejan en quién lo escucha un gesto sorprendido –sin Botox mediante-.

La expresión facial asociada al Botox, suele  tener  una cierta opacidad o monotonía que,  a pesar de la tersura de la piel, agregan un toque de indiferencia permanente a la mirada.

El lenguaje corporal  es el 65% de la comunicación humana y eso incluye las micro expresiones, esos mininos movimientos que matizan lo que decimos y que ayudan a transmitir emociones: alegría, ira, dolor.

¿Cómo se comunicaran esas caras congeladas con sus hijos, sus parejas, sus amigos? Porque es claro que solo con lo que denota el lenguaje (lo que decimos) es imposible transmitir lo que connota (lo que decimos más allá de lo que estamos diciendo).- Hablamos de los efectos de las prácticas estéticas en mujeres jóvenes en las que las arrugas de expresión aún no son molestas y en las que la relajación de la musculatura no puede mejorar lo que aún no se ha perdido. ¿Que se busca entonces? Sigue leyendo

Ansiedad : cuando los pensamientos traicionan

Miedo. Terror. Preocupaciones. Pensamientos obsesivos. La ansiedad puede ser devastadora. La mente corre por los peores escenarios y los pensamientos obsesivos pueden ser implacables. Como si los pensamientos en sí no fueran lo suficientemente malos, otra preocupación invade el terreno: ¿Estos pensamientos son reales? ¿Puedo confiar en ellos?

Frente a cualquier error, se desata una agonía en la que el trastorno de ansiedad se instala con una red de síntomas físicos y emocionales. Por el camino, es posible arruinar aspectos importantes de la vida: relaciones, carreras, trabajos, amistades, reputación o seguridad económica. La culpa la tienen esos pensamientos en los que confiamos más allá de cualquier duda razonable.

Y no ayuda el típico “No te preocupes”, “No pasa nada!, ¿Son esos pensamientos basados en la ansiedad reales ? SI, lo son. ¿Son confiables? NO. La ansiedad es una real, es una respuesta cerebral a la incertidumbre que puede ser útil en la medida correcta. Pero los pensamientos que la respuesta ansiosa suele generar no son confiables casi nunca y desde luego no pueden condicionar tu día a día.

Disminuir los pensamientos catastrofistas es un proceso, y hay muchas estrategias para lograrlo. Tanto con técnicas de relajación y mindfulness, como con apoyo terapéutico para aprender a identificar los patrones de pensamiento negativo y enfrentarlos como para bucear en el sentido que esa respuesta ansiosa tiene en el aquí y ahora de nuestro guión personal.

Mientras tanto, una forma de decidir si nuestros pensamientos son o no confiables es:

  1. Prestar atención a los pensamientos que aparecen en la mente. ¿Que estás pensado EXACTAMENTE?
  2. ¿ Es esta idea confiable, coherente, basada en alguna evidencia?
  3. ¿Qué alternativa hay a esa idea? ¿Cuál es la idea contraria?

Comenzar a desconfiar de los pensamientos que  limitan y sobre todo aprender a desactivar la respuesta física a la ansiedad, sudores, hiperventilación, mareos, dificultades para respirar es el primer paso. Instalar el ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que pasa si pasa lo que temo? ¿Qué me pierdo si gana la ansiedad?

Se trata de desandar con lentitud un camino que se ha construido en relación a una autovaloración disminuida y a una sobre valoración de los otros que parecen como los que juzgan y rechazan.

A controlar la respuesta ansiosa se aprende. Es un ejercicio de libertad y como tal merece ser tenido en cuenta.-

 

 

Los vampiros de la Social Media

Los padres de Owen Lanahan le ordenan dejar su teléfono celular en la cocina a partir de las 10pm, Pero a veces él logra llevárselo a su dormitorio, porque considera que las horas nocturnas son “SU” tiempo.

“Los chicos de mi edad están muy ocupados” dice Owen, 15 años, 2º año de la secundaria, en Portland (Ore).”Tenemos escuela todos los días, vemos a nuestros amigos, volvemos a casa, hacemos los deberes, comemos y a la cama”.

Por eso, algunas noches, sobre todo los fines de semana, se desliza debajo de las colchas con su laptop, para que sus padres no vean el resplandor de la pantalla y mira tutoriales de You Tube sobre como crear sonidos hip-hop con una Caja de ritmos.

“Hablo con chicas y con mis amigos”, dice, usualmente a través de mensajes de texto. Otras veces, sube música a Sound Cloud y notifica a sus seguidores de Twitter.-

Los investigadores han insistido en que los adolescentes (y sus  estresados padres)  deberían dormir más. De acuerdo a una reciente encuenta de la National Sleep Foundation, más de la mitad de los adolescentes entre 15 y 17 años duermen 7 horas por noche, 90 minutos menos de la recomendación mínima. Con tanta cantidad de modos electrónicos para socializar, conversar, y explorar, los adolescentes adictos a la tecnología cada vez duermen menos.-

Algunos jóvenes incluso tienen un término: “vamping”, una referencia a otras legendarias criaturas de la noche ( Gracias “Crepúsculo” y “True Blood”.)  Suelen documentar sus trasnochadas con selfies desde la cama que suben a Instagram con hashtags #teen y #vamping.

La palabra ha logrado despertar la atención de los académicos.”Social media es una forma de recuperar el control de la propia vida y el vamping es una forma de sentir que se la recaptura” dice PhD Alice E. Marwick- FordhamUniversity quién estudia la relación de lo social con Internet.-

Danah Boyd, investigadora senior de Microsoft Research, quién recientemente escribió “It´s complicated, the social live of networked teens”, da dos razones para este fenómeno:

  1. Los adolescentes necesitan conectarse y la intimidad de la noche permite las conversaciones íntimas.
  2. Es una forma de reaccionar a los horarios estrictos envueltos en deporte, lecciones de música y deberes que le deja poco tiempo libre para buscar sus verdaderos intereses.

Los padres creen que lo hacen bien”, dice Mrs Boyd sobre los horarios tan ocupados de los adolescentes, “pasar el tiempo es la forma en que los jóvenes comienzan a entender las dinámicas sociales”, “porque por la cantidad de restricciones, muy pocas interacciones son desestructuradas, hasta que los padres se van a la cama”.

Hay quizás otra razón: la presión del grupo de pares. Una madre de una chica de 13 años de Seattle (que pide anonimato para no avergonzar a su hija) dijo que su hija tiene dificultades para desconectarse de su grupo social después de que oscurece; la ha encontrado chateando en la madrugada con por lo menos 4 amigos en KIK, un sistema de mensajes.

“Ella se va a la cama y una hora después voy a ver y está con su celular”, dice su madre. “Yo digo, ¿como puedes seguir haciendo esto?, es estresante! y ella me contesta ” Lo sé”. Pero su hija encuentra difícil desconectarse. “El teléfono vibra y se siente obligada a contestar. “No es como leer un libro. El libro no va a estar diciéndote “leeme”. Puedes cerrarlo”.

La Sra Lanahan, la madre de Owen, dijo que una vez se levantó  mitad de la noche por un vaso de agua y se dio cuenta que el laptop de su hijo no estaba sobre su escritorio. Esa fue la primera vez que descubrió a su hijo en su cama con el laptop y un equipo de música. Ella incluso llegó a comprarle un reloj alarma de los clásicos para que no usara el ordenador como alarma. “Todos los padres están lidiando con esto”, dice Lanahan.

Pero quizás los padres tengan la culpa en parte. Boyd, la investigadora de Microsoft, dice que una cantinela habitual entre los adolescentes es que los padres no siguen sus propios consejos. “Si nosotros no podemos, ¿Por qué ustedes si?.Cuando guardan los celulares de sus hijos también deberían guardar los suyos”.

O quizás, no ha cambiado la conducta sino el estilo. “Yo solía usar una linterna y me quedaba leyendo a Dickens”, dice Mr Shapiro, un director de escuela,. “Oía pasos y apagaba la linterna”. Y agrega riendo. “Era bueno fingiendo que dormía”.-

¿Por qué todo el mundo trata de parecer tan feliz en Facebook?

 

Seguro que en más de una ocasión te has sorprendido a ti mismo husmeando vidas ajenas en alguna red social. Sin saber cómo, has acabado recorriendo las fotos de la boda de una persona a la que tienes como amiga en Facebook porque hace años coincidisteis en un viaje, aunque nunca más os habéis vuelto a ver ni a comunicar. Es ese punto voyeur que todos llevamos dentro, y que las redes sociales han permitido desatar sin remilgos.

También las redes permiten dar rienda suelta a nuestro lado exhibicionista, más acentuado, eso sí, en unos usuarios que en otros, más pudorosos. Porque hay quien deja documentado cada paso que da: desde la cara con la que se despierta, pasando por el café que desayuna, su itinerario al trabajo, la hamburguesa que se come, sus zapatillas de correr, los libros que se compra (otra cosa es que se los lea), sus idílicas vacaciones, su perfecta familia… Pero, ¿y si de repente descubrieras que esas fotos maravillosas que cuelga tu compañero de trabajo de sus viajes son siempre ‘selfies’ porque, en realidad, viaja solo, no por elección, sino porque no ha encontrado con quién? ¿O que ese matrimonio sonriente y aparentemente perfecto en realidad está a punto de separarse?

Son múltiples los estudios que señalan que en las redes sociales tendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos, una forma de buscar la aprobación de los demás: nos inclinamos a publicar cosas susceptibles de recibir “megustas”, mientras que nos inhibimos de compartir otras menos populares. Algo que, según explica el psicólogo José Antonio Molina , experto en conductas adictivas y autor de ‘SOS, tengo una adicción’, también es aplicable a la vida offline.

“Cuando recibimos algo positivo, tendemos a repetir. Si es negativo, tendemos a extinguir esa conducta, dado que te genera afecto negativo en ti mismo. Los pensamientos generan emociones y éstos te llevan a realizar conductas. Si te sientes bien, te genera un estado positivo, repetirás más esa conducta. Es aplicable a todas las facetas de la vida”.

Sin embargo, ese afán por proyectar lo mejor de uno mismo a veces roza el exhibicionismo. Y llama especialmente la atención en casos en los que parece darse disonancia entre la persona que conocemos en la vida offline y la que vemos en Facebook. ¿Quién no tiene el típico amigo/conocido retraído y tímido, parco en palabras, incluso huraño, que luego en Facebook se erige como un auténtico príncipe de la extraversión, compartiendo cada paso que da con su consiguiente documento gráfico?

“Llama mucho la atención ese exhibicionismo que se muestra en redes sociales, porque no concuerda con lo que haces en el cara a cara”, explica Molina, que pone un ejemplo que usa a menudo en las charlas que da en colegios. “Cuando preguntamos a los alumnos quién se pondría en ropa interior en clase, te miran como si estuvieras loco, cuando seguramente esto tendría menos repercusión que compartir por WhatsApp una foto con poca ropa”.

Los motivos que llevan a estas conductas suelen estar relacionados con el ansia de notoriedad, o simplemente por moda. “La gente joven tiende mucho a mostrar su vida, y parece que si no la estás mostrando, no la tienes, lo cual es un gran error“. Otro error, señala, es medir la popularidad en función del número de contactos que tienes, “obviamente es imposible tener mil amigos. Si tienes mil contactos, es probable que a la mayoría no los conozcas de nada”.

Sea como fuere, de lo que no hay duda es de que las publicaciones que vemos en redes sociales afectan a nuestro estado de ánimo: las emociones se transfieren de unos usuarios a otros. Así lo avalan un sinfín de experimentos, de los que los usuarios somos conejillos de indias. Uno de los que más polémica levantó fue publicado el pasado verano, una polémica que, si bien tiene razón de ser desde un punto de vista ético, sorprende que se produzca ahora, cuando Facebook lleva años manipulando lo que aparece en el ‘newsfeed’ de sus usuarios.

Para este estudio en concreto , Facebook manipuló en secreto las cuentas de 700.000 usuarios para estudiar el impacto en sus emociones. Los investigadores concluyeron que los usuarios comenzaron a utilizar palabras más positivas o negativas dependiendo del tipo de contenidos a los que habían sido ‘expuestos’

Y luego está el tema de la envidia que genera lo que vemos en las redes sociales. Un estudio de dos universidades alemanas, concluye que ser testigo de las vacaciones, las fantásticas vidas o los éxitos laborales de otros puede provocar envidia, frustración, sensación de soledad y enfado, al comparar lo que vemos con nuestra propia realidad.

Según el estudio ‘Envy on Facebook: A Hidden Threat to Users’ Life Satisfaction?‘, una de cada tres personas se siente peor y más insatisfecha con su vida tras visitar las redes sociales. Las fotos de las vacaciones constituirían el elemento que genera más resentimiento, mientras que el segundo lugar lo ocuparían las interacciones sociales: el número de “megustas”, las felicitaciones de cumpleaños o los comentarios que reciben las fotos que colgamos. Y hay más: la envidia influye en el uso de Facebook, hasta el punto de suspender cuentas o al menos reducir el tiempo que uno pasa en la red.-

¿Quién no ha buscado en Facebook a su novia del instituto? ¿Quién no se ha sorprendido cotilleando fotos ajenas? Un cierto nivel de voyerismo es casi connatural al ser humano. Sin embargo, sí puede ser problemático en el caso de “personas con rasgos obsesivos, cuando existe una personalidad previa que facilite procesos de este tipo”, explica Molina.

“Hablamos de gente que altera sus horas de sueño para realizar conductas, cuando empieza a desatender otras actividades en su vida”. Aunque no suele ser motivo de consulta clínica, “sí es habitual encontrar personas con déficit en habilidades sociales que hacen un uso exacerbado de este tipo tecnología. Suele ser gente con problemas de baja autoestima, a la que estar en una red social le permite fantasear, pues siente que allí puede ser lo que quiera ser”.

Además de la revolución que han supuesto a nivel de comunicación y relaciones humanas, las redes sociales también tienen efectos positivos desde el punto de vista psicológico: te hacen sentir menos solo, además de favorecer el contacto con gente a la que no tienes cerca físicamente. Y no solo eso. Facilitan que las personas más tímidas se relacionen, y se “democratiza” el flirteo.

Según un estudio de la Universidad de Berlín, recogido por Mashable, el simple hecho de actualizar tu estado en Facebook te puede hacer sentir más conectado, incluso si nadie le presta atención.

El estudio ‘Jovenes y comunicación: La impronta de lo virtual‘, realizado por el Centro Reina Sofía de Adolescencia y Juventud, destaca que “sin las TIC, los jóvenes se sentirían aislados, incomunicados, incompletos y no sabrían cómo rellenar rutinas, integrarse o socializar”. “El chico o chica que no usa redes sociales está fuera de un grupo que se autogestiona, se organiza y que se autodefine a través de las redes sociales”, explicó el director técnico del Centro Reina Sofía, Eusebio Megía, en la presentación del informe. Según este estudio, la vida virtual y la presencial son expresiones diferentes de una misma persona, lo que tiene beneficios: las personas que tienen dificultad para relacionarse en el mundo offline encuentran nuevas oportunidades para hacerlo online.

Autor: Elena Mengual

Fuente: http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/11/06/544a5fae268e3ec9028b4592.html

http://www.reuters.com/article/us-facebook-envy-idUSBRE90L0N220130122

Editado por : Raquel Ferrari

El niño medicado

Medicamentos como el RITALIN o el Aderall son usados en forma alarmante y frecuente para controlar la hiperactividad en niños diagnosticados como pacientes con TDAH (trastorno de deficit de atención por hiperactividad).

De pronto, los niños hiperactivos parecen crecen como setas y necesitan ser medicados para que aprendan, vivan , coman, duerman, interactúen.  El diagnóstico no es nuevo pero parece que por alguna oscura confabulación globalizada, los niños cada vez atienden menos, son más insoportables y fracasan escolarmente para desdicha de padres y maestros.

Por suerte, los laboratorios farmacéuticos sacaron del cajón de los recuerdos los mismos medicamentos que se utilizaban hace treinta años para este síntoma, han invertido algunos dólares en congresos, jornadas y marketing viral…y voilá ! “el niño medicado”, futuro dependiente de fármacos, posible adicto a todo lo que se menee en forma de consola y que pueda interactuar a través de sus pulgares ha hecho su aparición.

Ahora bien, en un estudio de la Universidad de Buffalo, psicólogos infantiles concluyen que éstas medicaciones, o el uso de las mismas, puede producir un efecto placebo…pero no en los niños, sino en los padres y maestros.

Un efecto placebo es aquel que origina cambios en los síntomas o en la conducta después que el paciente recibe una medicación o un procedimiento ficticio;  la creencia sobre el beneficio de la droga o el procedimiento se transforma en terapéutica.

El estudio sugiere que cuando los cuidadores saben que el paciente TDAH está recibiendo una medicación para su “problema”, actúan con él  en forma diferente, lo ven en forma más favorable y positiva independientemente de si la medicación está actuando o no.

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