Tendencias: Wellness coaching y psicología de la salud

 

 

 

El wellness coaching es, además de una tendencia en fitness, una estrategia de abordaje del estrés desde la psicología de la salud.

El coaching, es sabido, es una forma de trabajo que utiliza técnicas y procesos que ayudan a realizar mejor todo lo que uno ya hace, potenciar habilidades y capacidades y descubrir cuales son los obstáculos en el aquí y ahora para gestionar cambios ahí donde se necesitan o mejorar lo que ya se hace en forma exitosa.-

La acción del psicólogo en función de coach permite el cambio detectando los aspectos de la agenda de la persona que necesitan ser re – dimensionados, con nuevos valores, necesidades, metas y objetivos.

Actualmente las nuevas especialidades ligadas a la estrategia del coaching incluyen no sólo la intervención empresas, para trabajar  liderazgo, compatibilidad vida personal/trabajo, relaciones personales, etc, sino también  demandas de mayor salud y bienestar en entornos laborales.

 

Para que una intervención del ámbito wellness/health coaching sea exitosa es necesario :

  • Plantearse metas realistas y objetivas
  • Preguntar y escuchar
  • Ser directo y firme
  • A través de las preguntas identificar estrategias para superar obstáculos
  • Proveer consejos para incrementar el fitness, una buena nutrición, reducir el stress; en una palabra mejorar la relación cuerpo/mente.-
  • Ser sensible a la demanda del otro.-

El proceso del wellness/health coaching avanza a través de diversas etapas:

1.- Se reúne una información básica a través de un cuestionario para detectar cuales son las áreas de la vida más desbalanceadas

2.-Se acuerda sobre que metas y objetivos se trabajará en una primera etapa que dura aproximadamente tres meses. En el proceso las prioridades y las metas realistas pueden ser re-evaluadas.-

3.- Cada semana se revn las metas, se evalúan los progresos y se establecen los objetivos para la semana siguiente.-

4.- En general, después de las primeras semanas, comienzan a notarse cambios en cómo se siente la persona, su imagen personal mejora y esto lo motiva para continuar.-

5.- Generalmente los inconvenientes comienzan entre el segundo y tercer mes, cuando es necesario consolidar los nuevos hábitos y ese es el momento en el que el psicólogo trabaja en cada obstáculo, analizando y estableciendo nuevas pautas de  conducta para llegar a la meta del cambio en el estilo de vida que se desea.-

6.-  Al final del cuarto mes suele  lograrse más del 70% de las metas y objetivos originariamente propuestos.

Y recomienza un nuevo proyecto para alcanzar otro nivel……-

Anuncios

25% al 65% de parejas con diagnostico de infertilidad padecen estrés o depresión

Se calcula que una de cada siete parejas en el mundo occidental tendrán problemas para concebir. La ansiedad, el estrés y la depresión suele aparecer inmediatamente después del conocimiento del diagnóstico, impactando fuertemente en la comunicación de la pareja. Como siempre, no es posible generalizar, no obstante, sí es evidente que la que más sufre suele ser la mujer.

En este dato influye la visión cultural de género asociada a la mujer como “dadora de vida”, la historia individual, la historia de pareja y el hecho de que es la mujer quien constata mes tras mes que no ha quedado embrarazada.

Lo que sigue después del diagnóstico es una dinámica que pasa por la etapas de cualquier duelo: negación, ira, negociación, depresión, aceptación….y que puede desembocar en la consulta para realizar un tratamiento de fertilidad. Este proceso suele darse en un contexto de altos niveles de ansiedad.

Paradójicamente, el estrés suele afectar el resultado de los tratamientos en proporciones variables. Según la Amercian Society for Reproductive Medicine  se calcula que hay una disminución en la ovulación de un 20% asociada a altos niveles de estrés y ansiedad y un 20% + de probabilidades de sufrir un aborto.

El proceso de aceptación del diagnóstico y la reducción del estrés y la ansiedad asociados requiere apoyo psicológico individual y de pareja. El objetivo es aprender a manejar el estrés y explorar las propias creencias asociadas a la infertilidad, el miedo a los tratamientos, el impacto en la sexualidad de la pareja, el estigma social, etc..

Suele también ser de utilidad, la participación en redes sociales, la información sobre la diversidad de tratamientos disponibles y otras alternativas como por ejemplo la adopción.-

 

 

 

Aprendiendo a superar la ansiedad

 

La ansiedad se parece a un enjambre de abejas moviéndose sin parar dentro de tu cabeza. Estás metido en tu coche en medio de un fenomenal atasco y vas a perder tu vuelo. Tienes una presentación importante y no sale como esperabas, seguro que no recibes ese aumento, o no apruebas y pierdes tu beca. Te sientes un padre negligente y una pareja muy poco confiable. Pasas mucho tiempo trabajando pero te parece que no alcanza, te miras al espejo y te ves ojeroso/a y demacrado/a…y gordo/a.

Comes mal, duermes peor y no haces suficiente ejercicio…y seguro que no te alcanzará todo lo que ahorras para una jubilación digna, no importa que solo tengas 30 años.-

Ojalá este tipo de pensamientos pudieran borrarse de un plumazo. El Instituto Nacional de Salud Mental de USA (NIMH) ha señalado que para cualquier época del año, se podrá esperar + de un 18% de personas adultas consultando por problemas de ansiedad, una de las formas más comunes de trastorno psicológico,  ya que no  se trata de una “enfermedad” mental. O sea, no estás solo en este laberinto de estrés. ansiedad, depresión…..

Pero, una vez más, hay que aclarar que la ansiedad no siempre es  una mala señal , a veces es la forma de mantenernos alerta y filosos para lograr nuestras metas.  Si hablamos de un trastorno de ansiedad crónico o con episodios a repetición que generan un circuito de evitación que se va extendiendo, lo correcto es consultar a un profesional. Mientras tanto te dejo algunas sugerencias -bastante obvias- pero muy efectivas para manejar la ansiedad :

  • Organizarse: mucho espacio -incluído el mental-desorganizado, nos hace sentir incómodos, otorgar algo de orden al caos siempre ayuda. A veces las personas ansiosas son todo lo contrario, muy ordenadas con pánico a los imprevistos, pero si no es el caso , el simple hecho de hacer una lista, poniendo por escrito que es necesario hacer y como lo haremos es bastante tranquilizador. Otro truco es sacarse de encima primero las cosas que nos disgusta hacer, procastinar es el medio más seguro de hacer crecer la ansiedad. Y si el problema es al revés,,,,mucho tiempo libre, quizás toque comenzar a trabajar en un proyecto personal.-

  • Identificar aquello que nos estresa y reducir los hábitos nocivos: las cosas que son saludables para nuestro estado físico, también lo son para nuestro equilibrio mental : rutinas adecuadas de sueño, horarios para comer, reducir o eliminar el café o el alcohol, siempre serán medidas efectivas. No son la causa, quizás sean parte de las consecuencias del problema pero comenzar por cambios que podamos asumir es siempre un buen inicio. Los ataques de helado, pizza y coca cola o chocolate pueden tolerarse en forma excepcional pero no son la aspirina de la ansiedad. Quizás vaya mejor aprender a respirar, meditar o ir a nadar o simplemente darnos tiempo para una caminata.-

Hay estudios muy interesantes sobre el tema de la actividad física; han probado que las personas menos sedentarias tienen menores niveles de estrés, exactamente un 25% menos de posibilidades de desarrollar ansiedad o depresión. Ahora bien, el ejercicio tomado como un desafío o una rutina extenuante dirigida a la competición, es -en algunos casos-un canal de ansiedad. Marcar el nivel óptimo es imprescindible.

  • Tranquilízate: a veces esta bien parar, ir despacio o no saber adonde ir. Son momentos de cambio que requieren, simplemente caminar en el día a día, no estamos en un maratón, no es la fábula de la liebre y la tortuga. Tomate tu tiempo, aprende a decir NO, descubre qué te relaja: personas, libros, actividades, rutinas, música. No se trata solo de trabajar para pagar las cuentas o escalar profesionalmente, sino de ganar en calidad de vida.

  • Aprende a parar el circuito de pensamientos catastrofistas: que se suelen encadenar formando un rulo de asociaciones negativas, a menudo sin que podamos controlarlas. Sirve hacer una lista con preguntas del tipo:

¿Hay alguna razón para creer que algo va mal?

¿Que evidencia hay que estoy en lo cierto?

¿Puede ser que esté exagerando?

  •  Afirmaciones:

– Estoy bien, es un ataque de ansiedad y voy a controlarlo

– Mi ansiedad no me va a controlar

  •  Acostumbrarse a los síntomas físicos:

Se trata de no asociar lo físico a la ansiedad, por lo que mediante técnicas de exposición se aprende a separar el pánico del síntoma.

  • Deja que la ansiedad fluya

Y quizás lo más importante, recordar que estas técnicas o cualquier otra no nos dan el control absoluto de nuestra realidad, que los imprevistos son la norma no la excepción y que aprender a vivir con un grado de incertidumbre es saludable, como lo es confiar en nuestra capacidad de enfrentarla.

Aprender a manejar la ansiedad supone abandonar la ilusión de que siempre podemos estar a cargo de todo y todos. Y luego viene la parte más dura, buscar la estrategia terapéutica que nos ayude a entender qué parte de nuestra historia y que aspecto de nuestra realidad actual conspira para impedirnos caminar confiados en nuestro día a día transformando lo simple en complejo, lo inevitable en aterrador y lo normal en excepcional.-

 

 

“Keep calm” Solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y el estrés de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que, con gran dificultad, nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero ¿Por qué ese aumento de ansiedad?, debiéramos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica.Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  Papá Noel, un año que termina. Un obligado impasse en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

 El estrés y la ansiedad son más difíciles de controlar una vez que se han detonado, por lo que la clave está en tratar de prevenirlos:

1 . Se consciente de tus sentimientos: si ha habido una pérdida reciente o si extrañas la presencia de alguien es natural sentirse apenado. Y esta OK darse tiempo para llorar y expresar lo que se siente.

2. Sé realista: las fiestas no tienen porque ser perfectas o justo como fueron el año pasado.

3. Deja de lado las diferencias: Trata de aceptar que tu familia y tus amigos son como son, a pesar de que no alcanzan tus expectativas. Deja de lado las ofensas hasta que surja otro momento más propicio para discutirlas.  Y entiende si otros se tensionan, puede que también esten sufriendo los efectos del estrés de las fiestas.-

 4. Arma un presupuesto: Decide de antemano cuanto vas a gastar y mantente dentro de ese presupuesto. No compres felicidad con una avalancha de regalos.-
5. Aprende a decir NO:  no es posible participar en cada propuesta de reunión o cena o evento. Trata de mantener espacios libres en tu agenda.
6. No abandones tus hábitos saludables: comer algo saludable antes de ir a un evento, dormir lo suficiente  e incorporar actividad física.-
7. Mantén espacios libres: lee un libro, escucha música, camina….solo 15 minutos solo sin distracciones puede ser muy refrescante, encuentra algo para hacer que te ayude a aclarar tu mente, enlentecer tu respiración y restaurar un estado de paz interior.-
8. Busca ayuda profesional: Si a pesar de tus esfuerzos, te encuentras triste o ansioso en forma persistente, lleno de quejas, con problemas para dormir, irritable y desesperanzado e incpaz de enfrentar la rutina y estos síntomas son duraderos , haz una consulta con un profesional de la salu mental.-

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad.-

Ansiedad : cuando los pensamientos traicionan

Miedo. Terror. Preocupaciones. Pensamientos obsesivos. La ansiedad puede ser devastadora. La mente corre por los peores escenarios y los pensamientos obsesivos pueden ser implacables. Como si los pensamientos en sí no fueran lo suficientemente malos, otra preocupación invade el terreno: ¿Estos pensamientos son reales? ¿Puedo confiar en ellos?

Frente a cualquier error, se desata una agonía en la que el trastorno de ansiedad se instala con una red de síntomas físicos y emocionales. Por el camino, es posible arruinar aspectos importantes de la vida: relaciones, carreras, trabajos, amistades, reputación o seguridad económica. La culpa la tienen esos pensamientos en los que confiamos más allá de cualquier duda razonable.

Y no ayuda el típico “No te preocupes”, “No pasa nada!, ¿Son esos pensamientos basados en la ansiedad reales ? SI, lo son. ¿Son confiables? NO. La ansiedad es una real, es una respuesta cerebral a la incertidumbre que puede ser útil en la medida correcta. Pero los pensamientos que la respuesta ansiosa suele generar no son confiables casi nunca y desde luego no pueden condicionar tu día a día.

Disminuir los pensamientos catastrofistas es un proceso, y hay muchas estrategias para lograrlo. Tanto con técnicas de relajación y mindfulness, como con apoyo terapéutico para aprender a identificar los patrones de pensamiento negativo y enfrentarlos como para bucear en el sentido que esa respuesta ansiosa tiene en el aquí y ahora de nuestro guión personal.

Mientras tanto, una forma de decidir si nuestros pensamientos son o no confiables es:

  1. Prestar atención a los pensamientos que aparecen en la mente. ¿Que estás pensado EXACTAMENTE?
  2. ¿ Es esta idea confiable, coherente, basada en alguna evidencia?
  3. ¿Qué alternativa hay a esa idea? ¿Cuál es la idea contraria?

Comenzar a desconfiar de los pensamientos que  limitan y sobre todo aprender a desactivar la respuesta física a la ansiedad, sudores, hiperventilación, mareos, dificultades para respirar es el primer paso. Instalar el ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que pasa si pasa lo que temo? ¿Qué me pierdo si gana la ansiedad?

Se trata de desandar con lentitud un camino que se ha construido en relación a una autovaloración disminuida y a una sobre valoración de los otros que parecen como los que juzgan y rechazan.

A controlar la respuesta ansiosa se aprende. Es un ejercicio de libertad y como tal merece ser tenido en cuenta.-

 

 

Vacaciones : aprender a descansar

 

 

Estamos acostumbrados a quejarnos  de nuestro trabajo pero cuando nos toca descansar nos sentimos liberados al principio  y poco después, ansiosos.

Tardamos en acostumbrarnos a no hacer nada, no sabemos que hacer con el cuerpo y mucho menos con la mente.

Ese es el origen de la hiperactividad que marca el tiempo libre de las vacaciones con actividades y compromisos sociales muchas veces agotadores.  Claro que el ocio tiene una veta activa de la que ya hemos hablado pero junto con este aspecto es imprescindible reservar tiempo para el descanso puro y duro.

Así de simple y así de imposible.

Tiempo para dormir, cuidarnos, mirar sin intervenir, relajarnos, permanecer callados.

Un antiguo cuento sirio habla de de un hombre que carga su camello para ir a la feria. El hombre es ambicioso  y va cargando al animal con cuanta mercancía encuentra. Enrolla primero tres alfombras, luego decenas de telas, luego espejos de nacar y juegos de té. Es una gran carga, pero como el camello parece aguantar el hombre sigue.Añade dos sacos enormes de  grano y fardos de té traídos de la India más  cuatro kilos de harina que su mujer acaba de moler.

El camello rezonga, pero el mercader se da cuenta de que hay sitio para colocar varias ánforas de miel de primera calidad. Está ya  a punto de partir cuando se levanta una suave brisa y una brizna de paja se deposita en la cima de esta montaña de mercancías, y el camello se desploma.

El mercader furioso, toma aquella misera brizna de paja y clama al cielo contra ella, asegurando que es la responsable de la muerte del animal.

Algo similar sucede con el cansancio psíquico. Lo acumulamos sin darnos cuenta, pensando que siempre podemos un poco más.

Entonces ante la perspectiva del verano habrá estar atento a las señales del cuerpo: mandíbula tensa, espalda encorvada, problemas intestinales, tos nerviosa, dolor lumbar, dolor de cabeza, bostezos continuos y a las señales internas: sensación de desamparo, de pérdida del control, irascibilidad, procastinación, falta de concentración, mal humor,  reacciones extremas…si se siente identificado con estos síntomas seguramente sus hábitos actuales favorecen el desequilibrio y la huida hacia adelante. Hay que tener cuidado con repetir el ciclo durante las vacaciones.

El rumor incesante que generan los pensamientos puede ser una de las causas del cansancio y de los problemas de relación que aparecen en las vacaciones. Aprender a vaciar la mente hace que nos sintamos más ligeros, más creativos y más enérgicos.

Algunas estrategias:

  • concentrarse solo en la respiración hasta vaciar la mente: siempre por la nariz y muy suavemente, inspirando hasta cuatro y espirando hasta ocho. Cualquier pensamiento que surja deberá ser aparcado. Para vivir SOLO se necesita respirar.
  • Levantarse sin el despertador y sin plan
  • Comer cuando se  tiene hambre
  • Salir de casa sin saber adonde se irá
  • Estar solo unos momentos al dia en silencio: sin musica, sin nadie
  • Eliminar portatiles, reproductores de musica y TV, usar  una libreta y anotar los estados de ánimo en cada actividad
  • Explorar los propios límites: hasta donde llego/hasta donde quiero llegar
  • Determinar uno mismo CUANDO DESCONECTAR: el “momento oportuno” nunca llega, hay que crearlo
  • Animarse a decir NO
  • Pactar con nuestra familia y animarlos a imitar estas conductas
  • No tener miedo a poner límites a la demanda de los hijos
  • No tener miedo a poner límites a las demandas de la vida social o familiar
  • Nutrir la creatividad: las horas en las que los pensamientos vagan promueven que ocurra lo nuevo

¿Qué se pierde cuando se “pierde” el tiempo?, conteste a esa pregunta.

…Puede que se sorprenda, permita que la vida suceda……..

Keep calm!…. solo se trata de otras fiestas navideñas!

Las reuniones familiares y empresariales, las ausencias y la presión de las compras del mes de diciembre aumentan el estrés y la ansiedad.

La Navidad lleva a recordar todo tipo de pérdidas, reflotar viejas peleas familiares o  el balance de logros y fracasos; situaciones que dan vida a una espiral de ansiedad que muchas veces se torna insoportable.

Es una época donde los ansiosos la pasan muy mal. Pareciera que la vida se termina en una semana y el nivel de tensión explota, el “espíritu navideño” potencia  los ataques de pánico, ciertas fobias específicas (por ejemplo, a comer en público), la ansiedad generalizada (se cree que en pleno festejo pasará una desgracia) y  el temor a exponerse en público.

Las personas con trastornos de ansiedad pueden agobiarse en estas fechas porque hay más situaciones de interacción con desconocidos y con un grupo familiar ampliado. Puede que -con gran dificultad- nos expongamos  a las reuniones, directamente las evitemos  o debamos inventar excusas, con el aumento de tensión emocional que esto implica. Interactuar es un reto permanente.

Encontrarse con otros con quienes no hay contacto el resto del año, la ausencia de un ser querido, el cambio de las rutinas pueden convertir a las fiestas en un calvario para personas con predisposición a sufrir  trastornos afectivos y lo que podría ser motivo de festejo familiar se transforma en una espiral con capacidad suficiente para llevar la ansiedad a niveles patológicos.

La ansiedad es parte de un sistema de alarma biológico que prepara al cuerpo para la lucha o la huida, ayuda a identificar peligros y permite crear estrategias de enfrentamiento.

El trastorno surge cuando ese sistema se prepara para recibir un peligro que no existe como tal. Una de las teorias más aceptadas sostiene que el miedo fue necesario en una etapa del desarrollo humano para alejarse del riesgo,  superado ese estadio, las fobias serían un resabio, una desviación de ese mecanismo.

Hoy se entiende que la raíz de la ansiedad patológica está en una predisposición  que se combina con una historia de vulnerabilidad  y un factor desencadenante.

Pero, ¿Por qué ese aumento de ansiedad?, podemos preguntarnos si en otras fiestas religiosas  ocurre lo mismo. No me consta, alguno dirá que la Navidad es claramente superior en cuanto a celebración mundial masiva sumada a que sucede cercana al fin de año, cierre de un ciclo, etc….creo que se trata de una cuestión de percepción del acontecimiento.

Se ha des – ritualizado la fiesta religiosa, cosa que no ocurre en otras religiones, convirtiéndose en un evento de socialización forzosa que inevitablemente potencia cualquier problemática.

Habrá que sumar el tema del consumo casi compulsivo en un entorno de crisis económica. Una conclusión un tanto obvia nos lleva pensar que esa búsqueda del no displacer, de evitar la tristeza en todas sus formas, está destinada al fracaso.

Los escenarios se arman: luces en las calles,  Papá Noel, un año que termina. Un obligado impase en la historia personal para asumir una “felicidad”¿?? comunitaria evidentemente no compartida.

Finalmente:

Es poco probable que los habituales consejos para combatir el estrés de las fiestas den resultado porque no se estresa el que quiere sino el que puede. Y se estresará aquél que tiende habitualmente a querer controlar todo, evitar todo tipo de conflictos y rumiar viejos rencores.

Por lo tanto, solo se trata de sentirse sujeto de la propia historia y de aprovechar estas fechas para reconocer los propios logros y recordar que en una semana todo volverá a la normalidad.-