25% al 65% de parejas con diagnostico de infertilidad padecen estrés o depresión

Se calcula que una de cada siete parejas en el mundo occidental tendrán problemas para concebir. La ansiedad, el estrés y la depresión suele aparecer inmediatamente después del conocimiento del diagnóstico, impactando fuertemente en la comunicación de la pareja. Como siempre, no es posible generalizar, no obstante, sí es evidente que la que más sufre suele ser la mujer.

En este dato influye la visión cultural de género asociada a la mujer como “dadora de vida”, la historia individual, la historia de pareja y el hecho de que es la mujer quien constata mes tras mes que no ha quedado embrarazada.

Lo que sigue después del diagnóstico es una dinámica que pasa por la etapas de cualquier duelo: negación, ira, negociación, depresión, aceptación….y que puede desembocar en la consulta para realizar un tratamiento de fertilidad. Este proceso suele darse en un contexto de altos niveles de ansiedad.

 

 

 

 

 

Paradójicamente, el estrés suele afectar el resultado de los tratamientos en proporciones variables. Según la American Society for Reproductive Medicine  se calcula que hay una disminución en la ovulación de un 20% asociada a altos niveles de estrés y ansiedad y un 20% + de probabilidades de sufrir un aborto.

El proceso de aceptación del diagnóstico y la reducción del estrés y la ansiedad asociados requiere apoyo psicológico individual y de pareja. El objetivo es aprender a manejar el estrés y explorar las propias creencias asociadas a la infertilidad, el miedo a los tratamientos, el impacto en la sexualidad de la pareja, el estigma social, etc..

Suele también ser de utilidad, la participación en redes sociales, la información sobre la diversidad de tratamientos disponibles y otras alternativas como por ejemplo la adopción.-

 

 

 

No podemos tener hijos ¿adoptamos?

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“Niños”: Foto de Cartier-Bresson

“Ann, su madre biológica, la cuidó durante seis semanas en un albergue antes de darla en adopción porque tenía 17 años y todo el miedo del universo. Se conocieron —se encontró de pronto con un hermano y tías bulliciosas—, se cayeron bien. Jeanette reconoció en su madre rasgos propios como la autosuficiencia: “Soy de esas personas que prefiere caminar a esperar el autobús”.

En las últimas páginas de la autobiografía, Winterson narra un desenlace sorprendente. Necesitaba una respuesta, no una madre. “Es difícil”, confiesa, “mantener una relación con alguien con quien no tienes mucho en común y apenas conoces. No creo que nos hagamos íntimas pero hemos asentado algo importante para ambas. La biología es solo una parte pequeña de la historia. Ahora está de moda la ciencia que todo lo hace genético, pero cómo vivimos te forma tanto como quién eres o cuándo naces. La vida no es algo fijado”. En un encuento con Ann, se sorprende detestando que su madre biológica critique a la señora Winterson. “Era un monstruo, pero era mi monstruo”. Y reconoce: “Estoy en paz con ella desde este libro”

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/02/actualidad/1333370789_302584.html

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Desde la biología se define a la imposibilidad de tener hijos como “infertilidad”, desde la psicología intentaremos buscar puntos de coincidencias en estas cuestiones, en principio enfrentadas:

1º) Las dificultades para concebir se pueden entender como  problemas de la pareja, sea cual fuere el miembro que las presenta.-

2) Las dificultades para concebir se ven como un problema del que las padece, despierta sentimientos y sensaciones en el miembro infértil y en el fértil, renuncias, duelos para ambos, pero con características distintas en cada uno de ellos.-

Ahora bien:

En nuestra sociedad, aunque cada vez menos afortunadamente, la responsabilidad por problemas en la concepción suele recaer en la mujer.

En el caso del hombre existe en el imaginario colectivo una asociación entre infertilidad e impotencia que suele agravar la herida narcicísta que se produce tras el diagnóstico; otro imaginario  frecuentemente ligado a la concepción es el de la “sexualidad”.

En este contexto,  la adopción  se asienta sobre las expectativas que cada uno de los miembros de la pareja tiene  relativas a la descendencia,  a la demanda de las familias de origen, etc… Este peso familiar incluye todo lo mítico:  lo que se ha dicho o no en el tema de “tener hijos” en cada familia.

Freud nos habla en Totem y Tabú de la ley del padre que adquiere su vigencia en su ausencia, marcando inconscientemente aquello que se transmite, ese actuar desde la ausencia también  ocurre con la novela familiar.

Esa historia sobre  saberes ocultos acerca de otros hijos no reconocidos,  parejas sin hijos, solterías repetidas, familias numerosas, etc..el “Cien años de Soledad” de cada familia….

Desde esta perspectiva, frente a la decisión de adoptar es importante tomar en cuenta el árbol genealógico de cada uno de los miembros de la pareja para desentrañar : lugar del hombre, lugar de la mujer, importancia de la constitución de una pareja, repetición de normas de familia de origen, qué es propio y qué ajeno.

Lo importante es comprender que lugar viene a ocupar éste hijo adoptado, que vínculo se repite.

Otro punto es la ambivalencia: sobrecompensar el polo del “amor” puede a veces ocultar el otro polo  la renuncia” por TU culpa”.

Esto es especialmente visible en el caso de infertilidad masculina: “Yo lo quería a él por eso acepté la “esterilidad”…. es muy importante deshacer esa falacia, trabajar el “acá no pasó nada”;   analizar la situación  para que la pareja pueda asumir su decisión de adoptar sin negar los sentimientos hostiles que ésto genera, los cuales no suelen estar conscientes ni presentes en lo que dicen.-

En cada miembro de la pareja se mueven distintos imaginarios:

a) En el caso del miembro que no puede concebir:

– no saber cómo hubiera sido un hijo propio

– no saber si el otro podrá tener hijos con otro partenaire o si lo hará, o si debe permitirlo

– no saber si el otro permanece dentro de la pareja por miedo a herir

– no saber si el otro hubiera consolidado esa relación de haber conocido el problema antes

– Otros ” no saberes”

b) En caso del miembro fértil:

No saber si es “justo”renunciar tener un hijo propio por el otro

– No saber como hubiera sido un hijo concebido por sí mismo

– No saber si hubiese elegido a éste partenaire en caso de conocer el problema.

En definitiva: estamos hablando de un DUELO por un proyecto (tener un hijo propio)de cuya correcta resolución depende el futuro de la decisión de adoptar que se transforma en otro proyecto.

En un momento social en que existe tanta “oferta”: tratamientos de fertilización asistida, implantación de ovulos, adopciones de niños de etnias diferentes a las de los padres, tomar en cuenta COMO, CUANDO, POR QUE y PARA QUE se decide adoptar o insistir en tener un hijo, evita que ese SI de la cultura en respuesta al NO de la biología, traiga como consecuencia conflictos de pareja o en relación al niño adoptado, con posterioridad.-

Conclusión: Antes de decidir adoptar o someterse a alguna otra forma de concebir es importante ahondar en las posibles situaciones no resueltas  de cada uno de los miembros de la pareja para discriminar una vez más y como casi siempre lo “urgente” de lo ” importante”.-

Bibliografía:

Doltó, Francoise: Dialogos en Quebec

Freud S : Totem y Tabú.

Freud S : Introducción al narcicismo

Bowlby J: El vínculo afectivo

Mannoni, M: El niño su enfermedad y los otros