5 objetivos básicos de la psicoterapia de pareja

 

Según Benson et alt. hay 5 principios básicos que los psicoterapeutas de pareja debemos seguir para lograr resultados positivos en la psicoterapia de pareja:

 

 

1- Cambiar  la forma en que se visualiza  la relación:

Se trata de ver a la relación de una manera más objetiva. Aprender a parar el “tú tienes la culpa” para entender qué es lo que pasa en un proceso que involucra a ambos. La relación nunca se da aislada de un contexto. Por ejemplo , las parejas que están pasando por problemas financieros van a pasar por distintos estresores que aquellas que no tienen estos problemas.

El psicoterapeuta comenzará recolectando datos sobre la forma en que se comunican simplemente observando como lo hacen en la sesión. A medida  que cada uno va entendiendo como comunica puede empezar a ver al otro y a sus interacciones desde un  nuevo punto de vista.

2- Modificar las conductas disfuncionales

Se trata de cambiar la forma en que cada partner se comporta con el otro. Esto quiere decir, que además de mejorar su interacción, el psicoterapeuta busca que sus clientes no se metan en rulos de actitudes que supongan daño físico, psíquico o moral o económico, controlando conductas de violencia doméstica, abuso de alcohol o sustancias o arranques de ira. En general es posible que si el riesgo no es muy elevado la pareja se beneficie con técnicas tipo “time-out”, por ejemplo, parar la discusión por media hora, como una forma de evitar una escalada del conflicto.

3- Evitar el control emocional

Las parejas que evitan expresar sus sentimientos más privados corren el riesgo de aislarse y sentir lo que pasa por separado. El psicoterapeuta hablará de los sentimientos y pensamientos que temen compartir.  La idea es que no haya tanto miedo al apego y que establezcan canales para poder expresar los propios sentimientos sin miedo al rechazo.

4- Mejorar la comunicación

Ser capaz de comunicar es una de las “3C” de la intimidad.

  • Cercanía
  • Comunicación
  • Compromiso

Esta comunicación no debe ser abusiva, habrá que aprender a hablarse de una manera más comprensiva. El psicoterapeuta ayudará a reconocer los tipos de comunicación más efectivos y empáticos y aquellos que causan más conflicto.

En estos casos lógicamente será muy diferente si la pareja discute mucho que si evita confrontar.

5- Promover fortalezas:

Habrá que ver no solo el vaso medio vacío, sino hacer hincapié en la capacidad de resiliencia de la pareja, sus fortalezas, sus zonas sanas; se trata de destacar las razones por las que vale la pena seguir. Esto incluye prescripciones del tipo “hacer algo para agradar al otro” o hacer hincapié en las emociones ligadas a recuerdos positivos para construir una nueva “narrativa”.

Cuando una pareja atraviesa una crisis, es bueno intentar no abandonar como respuesta a verlo todo “negro” y por la misma regla de tres aquellas personas que temen a las relaciones largas, pueden aprender a resolver situaciones problemáticas como forma de desdramatizar los conflictos.

Estos cinco principios de una psicoterapia de pareja exitosa se basan en creer que las parejas pueden construir y mantener relaciones cercanas con éxito más allá de las crisis estructurales o puntuales.

Una mirada objetiva a tu relación de pareja ayuda a reducir las conductas disfuncionales, sentir que puedes compartir emociones, comunicarse más efectivamente y resaltar aquello que funciona. Y lo que es más importante, la psicoterapia puede ayudarte a recordar que cada relación es única y tiene desafíos y fortalezas por lo que le estarás dando la mejor de las chances de sobrevivir a una mala época.-

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22304876

 

El rompecabezas de la pareja

 

En la pareja es común ubicar al otro en la posición de un objeto ilusorio, a manera de un recorte que puede atraer o generar violencia, irritar o fascinar.-

En tanto el otro no sabe exactamente qué es aquello que se le está proyectando, es inevitable que esa superposición con la realidad sea incompleta y el  “diferente” es vivido como un intruso  y  es  así como se va  perdiendo el “encanto”

En toda pareja  existen acuerdos y pactos inconscientes  que definen el tipo de objeto preferido y la manera de elegirlo.

La historia personal suele contar con un amplio catálogo de vínculos que han dejado su inscripción en el inconsciente.

Los primeros, claro está, son los parentales, pero luego están los objetos extraparentales significativos. Estos interactúan para formar un complejo sistema de opciones acerca de cómo elegimos y como nos ofrecemos para “ser elegido”.-

A medida que la historia personal avanza, se van produciendo cambios en los códigos, en algunas de esas modificaciones surgen síntomas de malestar: aquello que unía, ahora separa.

El posible sufrimiento, efecto de estos desencuentros hace que nos refugiemos en conductas “seguras”, una manera de recuperar la sensación de certidumbre contra la incertidumbre que el cambio sugiere.

Este efecto es más notorio cuando uno de los miembros de la pareja quiere mantener inmovilizado el vínculo, dejando fuera la necesidad de cambio que el otro plantea.

Toda pareja está formada como un rompecabezas, un organizador de la relación en sus distintas modalidades: emocional, sexual, económica, comunicacional.-

Entender COMO se ha armado inicialmente ese rompecabezas, ayuda y favorece entender el por qué de las crisis posteriores que pueden desencadenar el final de la relación.-

Freud se refirió al tema en sus escritos sociales, si bien luego ha sido un aspecto un tanto descuidado en su teoría,  la psicología y el psicoanálisis proveen hipótesis auxiliares para el tratamiento de la problemática de los vínculos a través de una terapia de pareja, por ej: actualmente aparecen  cuestiones religiosas o de origen étnico  en las uniones, relacionadas con los flujos migratorios, también se habla de la cuestión de lo transitorio, de lo light, del amor líquido.

Otro aspecto del rompecabezas tiene que ver con las normas, los valores,las creencias, que actúan como organizadores de la continuidad histórica y que puede originar choques en los modelos familiares. Suelen ser descartados en la etapa del enamoramiento pero son transformados luego, en una fuente permanente de conflicto o en un espacio no compartido y por lo tanto quizás conflictivo.-

Una pareja  se constituye en base a proyecciones relacionadas con las imágenes inconscientes de cada uno y crece dentro de en un sistema de creencias y valores a partir del cuál  elabora un proyecto en común.

La cotidianeidad asume esos pactos conscientes e inconscientes, dentro de la pareja se desarrolla un campo de fuerzas, un escenario surtido de recuerdos, percepciónes del otro que llevan al acuerdo o al desacuerdo.-

Todo acuerdo se basa en una fantasía de supervivencia a través del tiempo y del espacio. Siendo ésta idea ilusoria, está expuesta a no cumplirse en forma permanente porque  depende de las circunstancias cambiantes del día a día y de las irrupciones de lo real que los acuerdos tienden a bloquear….hasta que ya es imposible hacerlo y surje una crisis.

Lo cotidiano puede servir para afianzar la estructura y ayudar a su evolución o puede despertar un sentimiento de encierro, tedio y aburrimiento.

El vínculo se estanca, el tiempo no pasa, y la historia….inevitablemente, se repite.

Es ahí en donde puede ser útil una terapia de pareja,  que  es cosa de dos aunque generalmente es uno el que da la voz da alarma y el otro,  el que -por lo menos- tiene que colaborar. Si no es así, el que ve el problema todavía  puede acudir al profesional, que podrá ayudar aunque, lógicamente con menos capacidad de maniobra. El principal problema  de la terapia de pareja es que se acude al profesional cuando ya parecería que no hay solución y que alguien ya ha tomado una decisión

Entre los motivos de consulta más frecuentes, la comunicación es la “estrella”:  discusiones inútiles y destructivas en las que se hace sufrir y se sufre tremendamente sin llegar a ninguna solución, o lo contrario,  largos silencios, no se hablan ni se comunican y la relación va muriendo. La vida laboral excesiva suele ser una coartada para no ver estasc uestiones.

Otro problema frecuente es la falta de aceptación de la forma de ser del otro, luego están los problemas sexuales, las diferencias de criterio en la crianza de los hijos, la intolerancia.

Alrededor del 75% de parejas mejoran su relación a través de un proceso terapéutico, se trata solo de iniciarlo a tiempo y con expectativas realistas.

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Bibliografía:

Berenstein. I & Puget J.: psicoanálisis de la pareja matrimonial

Freud. S: Psicología de las masas y análisis del Yo. (Obras completas)

Lévi-Strauss, C: Las estructuras elementales del parentesco

Diez tips para afrontar una crisis de pánico

1º Recuerda que lo que sientes no es más que la exageración de una respuesta normal al estrés

2º Lo que te sucede no te daña ni es peligroso, sólo desagradable: nada peor puede pasar

3º No pienses que lo que te está pasando podría desencadenar algo irreversible

4º Concéntrate en lo que le pasa a tu cuerpo AHORA no en lo que le podría ocurrir

5º ESPERA, deja que pase el temor, no luches contra él, acéptalo.

º La rapidez en la desaparición de la crisis es proporcional a la rapidez en que describes  las señales de tu cuerpo : respiración, dolores, calor/frío

7º La ansiedad se enfrenta, no se evita: esta es una oportunidad de progresar en el conocimiento de tí mismo

8º Centrate en tus avances en el control de la crisis

9º Cuando te sientas mejor, mira  a tu alrededor y comienza a   pensar que harás en 15´, en 30´en dos horas

10º Cuando estés listo para continuar, muevete despacio y relajado, no necesitas ni correr ni esforzarte.-

Por qué debemos abandonar el actual modelo de atención en salud mental

Por: Peter Kinderman

La idea de que nuestras emociones más estresantes como la pena o la ira, pueden ser entendidas mejor como síntomas de una enfermedad mental es seductora y ampliamente difundida. Pero, desde mi punto de vista, es también un mito y muy dañino.

Nuestro abordaje de ayuda a personas vulnerables a situaciones agudas de angustia está  severamente obstaculizado por ideas anticuadas, inhumanas y poco científicas acerca de la naturaleza y el origen de los problemas mentales.

Necesitamos un cambio radical, no solo en la forma en que entendemos los problemas mentales, sino también en como diseñamos y llevamos a la práctica los servicios de salud mental.

Hasta las más importantes autoridades médicas han comenzado a cuestionar la creciente medicalización de la vida diaria y critican la escasa solvencia, validez, utilidad y humanidad de los diagnósticos psiquiátricos convencionales.

Estamos preparados para definir, identificar y medir el fenómeno que intentamos estudiar y los problemas que llevan a la gente a pedir ayuda. Pero, ofuscamos más que ayudamos cuando usamos el lenguaje de la patología médica para describir una respuesta entendible y humana a situaciones estresantes o traumáticas.

Hay razones éticas y humanitarias para ser escépticos respectos del diagnóstico psiquiátrico tradicional. Pero también hay razones científicas. Es raro aunque altamente significativo, que las estadísticas de fiabilidad de la American Psychatric Association, influyente franquicia del DSM, estén cayendo en forma sostenida.

Es difícil distinguir diferentes “desórdenes” en forma confiable. De hecho, Thomas Insel, Director del Instituto Nacional de Salud Mental, sugirió recientemente que los diagnósticos psiquiátricos tradicionales habían sobrevivido a su  verdadera utilidad.

Es muy fácil asumir, que los problemas de salud mental- especialmente los más severos como la esquizofrenia o  el trastorno bipolar- serían  misteriosas enfermedades biológicas, azarosas y esencialmente desconectadas de la vida de la persona. Pero cuando comenzamos a preguntar acerca de este tradicional modelo de pensar la enfermedad, esos supuestos comienzan a desmoronarse.

Algunos neurocientíficos han afirmado que toda angustia emocional puede finalmente ser explicada en términos de sinapsis y neurotransmisores.  Esta lógica se aplica a todas las conductas humanas y no diferencia entre el síntoma-explicado como un producto de desequilibrio químico- y las emociones “normales”.-

Aún más, si bien está claro que la medicación (como muchas otras sustancias, incluidas las drogas y el alcohol) tiene efecto en nuestros neurotransmisores y en nuestras emociones y conductas; hay un trecho hasta afirmar que las experiencias vividas como estresantes son causadas por desequilibrios en esos mismos neurotransmisores.

Mucha gente sigue sosteniendo que problemas serios, como las alucinaciones y  las creencias delirantes, son básicamente biológicos; pero ahora tenemos considerable evidencia  de que las experiencias infantiles traumáticas (pobreza, abuso, etc) están asociadas a posteriores episodios psicóticos.

Existe una suposición casi instintiva de que el suicidio, por ejemplo, es consecuencia solo de una enfermedad subyacente.  Esto contrasta con la observación de que la reciente recesión económica ha tenido un impacto en las tasas de suicidio, un ejemplo dramático (y triste) de como los factores sociales impactan en nuestra salud mental.

La actividad neural y los procesos químicos del cerebro están detrás de todas las experiencias humanas y es seguramente útil entender más acerca de como trabaja el cerebro humano. Sin embargo, esto es muy distinto que asumir que algunas de estas experiencias (disociaciones, distimia, ansiedad, etc..) deberían ser clasificadas como enfermedades. El cerebro humano no es solo una estructura biológica compleja, es también un motor de aprendizaje.

Aprendemos como resultado de las cosas que nos pasan, y hay una evidencia creciente de que aún los problemas mentales más severos no son meramente resultado de genes defectuosos o neuroquímicos; son también el resultado de la experiencia, respuestas naturales y normales a las cosas terribles que pueden sucedernos y que modelan nuestra visión del mundo.-

Tradicionalmente, la idea de que los problemas mentales son enfermedades como cualquier otro tipo y que entonces las personas no serían responsables o culpables por estas dificultades, ha sido vista como un arma poderosa para reducir el estigma y la discriminación. Desafortunadamente, el énfasis en explicaciones biológicas para los problemas mentales puede que no sirva, porque presenta estos problemas como una parte heredada e inmutable del individuo. En contraste, un enfoque más genuinamente empático sería entender el proceso por el que  todos respondemos emocionalmente a los desafíos que nos presenta la vida.

No obstante, las cosas están cambiando. En los últimos 20 años, hemos asistido a un crecimiento muy positivo de los movimientos de usuarios y ex-pacientes, en los que gente que ha pasado por experiencias de cuidado psiquiátrico participa en campañas para lograr una cobertura social más responsable.

Estamos comenzando a ver el inicio de una actitud más transparente y democrática en salud mental. Estos cambios han llevado a pedir alternativas radicales a las formas tradicionales de cuidado, pero debo decir que no necesitamos nuevas alternativas. Ya tenemos opciones efectivas. Solo necesitamos usarlas.

Los clínicos han hecho oír su preocupación acerca de los beneficios relativos de la medicación psiquiátrica y hay una evidencia creciente de la efectividad de  terapias psicológicas, como la psicoterapia cognitiva, aún para personas con serios problemas de salud mental, por ejemplo para aquellos diagnosticados con esquizofrenia o aquellos que eligen no tomar mediación.

Necesitamos humanizar la psicología. La ciencia psicológica ofrece modelos sólidos de salud mental y bienestar, que integran hallazgos biológicos con evidencias sustanciales de determinantes sociales de salud mental mediados por procesos psicológicos.-

Debemos abandonar el modelo de enfermedad que supone que el trastorno emocional es meramente un síntoma de una enfermedad biológica y adherir a un modelo de salud mental y bienestar que reconozca nuestra esencia como seres humanos y sociales. Los factores biológicos, sociales y las circunstancias personales nos ayudan a construir el sentido de quienes somos y de como funciona nuestro mundo.-

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Esto también significa que deberíamos reemplazar el diagnóstico tradicional por una franca descripción de los problemas. Debemos dejar de considerar los problemas emocionales solo como síntomas de una enfermedad “diagnosticable”.

Una simple lista de problemas más comunes (debidamente definidos) debería tener validez científica y debería ser más que suficiente como base para el diseño de una estrategia terapéutica y de los servicios de salud mental. Esto no supone rechazar el rigor del método científico, sino todo lo contrario. Mientras  los diagnósticos psiquiátricos carecen a veces de utilidad, es posible tipificar los problemas psicológicos, describirlos y categorizarlos para desarrollar tratamientos coherentes con esos criterios.-

Todo esto significa que deberíamos ir desde el diagnóstico de enfermedad mental y de la búsqueda de etiología a la identificación  de los mecanismos que definen los fenómenos psicológicos. Nuestro sistema de salud debería reducir drásticamente la confianza en la medicación para centrarse en el sufrimiento emocional y no ver a la medicación como una “cura” o como una forma de gestionar una enfermedad inexistente.

Hay que ofrecer coberturas de salud que ayuden a la gente a ayudarse y ayudar a su entorno más que a desempoderarlos, servicios que favorezcan la autonomía. Esto significa vincular trabajadores sociales con psicólogos en equipos multidisciplinarios y promover las soluciones psico sociales antes que las médicas.

Ahí donde se necesite terapia individual, efectiva y personalizada debería haber oferta de psicoterapia para todos y en caso de crisis aguda, la internación puede ser necesaria, pero esto no debiera entenderse como un tema solo médico.

Si el modelo de enfermedad actual es inadecuado, también es inadecuado, atender a la gente en hospitales. Un modelo diferente de cuidado es necesario. Adoptar esta perspectiva daría como resultado un giro fundamental desde un modelo médico a un enfoque psico-social. Significaría ir desde el hospital psiquiátrico a una atención residencial y a una reducción drástica de la medicación.

Y, debido a que las experiencias de abandono, rechazo y abuso son extremadamente importantes en la génesis de muchos problemas, necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para abordar las causas subyacentes de abuso, discriminación e inequidad social.

Este es un rotundo llamado a una revolución en la forma en que conceptualizamos la salud mental y en como brindamos atención a las personas enfermas aunque creo que es una revolución que ya está en marcha.-

 

Peter Kinderman Acerca del autor: Peter Kinderman  es profesor de Psicología Clínica en la Universidad de Liverpool y Psicólogo Clínico colegiado. Es Jefe del Institute of Psychology, Health and Society, de la Universidad de Liverpool. Su investigación está centrada en los procesos psicológicos subyacentes al bienestar y la salud mental, y en particular, en sintomatología psicótica (alucinaciones y delirios). Seguirlo en Twitter @peterkinderman
Fuente:

Distimia: ¿Qué es y como se trata?

 

 

La distimia es una forma de depresión leve pero crónica. Los síntomas duran por lo general dos años y a menudo  mucho más tiempo, interfiriendo con la capacidad de disfrutar de la vida.

Síntomas:

Puedes perder interés en las actividades de la vida diaria, estar desesperanzado, con menor productividad y baja autoestima. También es común la sensación de inadecuación y de critica y queja constante.

Suele haber:

  • Falta de interés en las actividades de la vida diaria
  • Tristeza
  • Desesperanza
  • Ansiedad
  • Cansancio
  • Baja autoestima
  • Problemas para concentrarse y tomar decisiones
  • Irritabilidad y ataques de ira
  • Baja productividad
  • Evitar las actividades sociales
  • Sentimientos de culpa y preocupación por eventos del pasado
  • Poco apetito o atracones
  • Problemas para dormir

Etiología:

No hay una causa única que explique la distimia. En general se habla de algún tipo de desequilibrio neuroquímico, cuya naturaleza es aún desconocida. Existe generalmente una tendencia familiar a sufrir episodios cíclicos de distimia pero sin lugar a dudas las causas ambientales derivadas de dificultades en enfrentar situaciones de pérdida, estrés, problemas financieros o en las relaciones, son las determinantes para favorecer que se instale. Existe una prevalencia estadística respecto a mayor incidencia de trastornos distímicos en mujeres.-

La distimia puede originar complicaciones relacionadas con dificultades en el ámbito laboral, abuso de sustancias, ansiedad, problemas en las relaciones laborales, mayor aislamiento social o puede derivar en un cuadro de depresión mayor si no es tratada a tiempo.-

Diagnóstico:

Debido a que la distimia puede pasar desapercibida por años, a veces tarda en ser diagnosticada. Se realizarán entrevistas semi-dirigidas para obtener datos acerca de cuando y como se han presentado los ciclos y se hará un psico-diagnóstico con pruebas psicométricas y proyectivas. Se explorará la existencia de enfermedades que puedan estar asociadas como hipotiroidismo, dolor crónico o síndrome de colon irritable. Se descartará la posible influencia de alguna medicación o consumo asociado de alcohol o psicofármacos. Se buscará si se trata de un caudro aislado o asociado a algún otro desorden de personalidad no depresivo.-

Tratamiento:

El tratamiento de la distimia consiste básicamente en psicoterapia y puntualmente medicación. La combinación de ambas estrategias de abordaje de los síntomas de la distimia ha demostrado ser altamente efectiva. Los psicofármacos que se usan habitualmente son los antidepresivos inhibidores selectivos de la recapatación de la serotonina (IRSSs), que se suelen utilizar debido a que funcionan bien y con menos efectos secudarios

Pronóstico:

En general, es bueno, con tendencia al control o total desaparición de los episodios distímicos. Entre las indicaciones generales para prevenir recaídas apuntamos:

  • Mantener una actividad física al aire libre en forma regular
  • Mantener hábitos de sueño (dormir 8 horas)
  • Mantener una dieta variada, rica en frutas y vegetales
  • Mantener relaciones sociales satisfactorias
  • Control de situaciones de stress

 

Creatividad: una forma de cuidar la mente

Relaciones que enferman: el caso Vivian Maier

Vivian Maier es uno de los más interesantes eventos virales de los últimos años. De hecho, nadie conocía este nombre hasta el 2007, en que John Maloof, un joven de 27 años que escribía un libro sobre la historia de Chicago, comprara en un remate, un lote de cajas por 300 U$S . Terminado su libro, se dedicó en detalle a examinar el contenido de las cajas que había adquirido.

Le tomó cerca de un año y medio darse cuenta de que eran excelentes fotografías, la mayoría -exactamente 150.000- negativos sin revelar, guardados en cajas y mezclados con ropa, tickets, cheques de la seguridad social sin cobrar, películas en 8mm y recortes de periódicos.

Abrió un blog y publicó las fotos en Flickr y el resultado viral fue inmediato. Se trataba de una colección de fotografías de calle que hacían a Vivian Maier digna de compararse con Diane Arbus o Helen Levitt.

¿De que  tipo de relación que enferma hablamos en este caso? Lo que se sabe de Miss Maier es lo que Maloof ha investigado y publicado en su blog y en el film http://www.findingvivianmaier.com/, y lo contado por un documental de la BBC1, Vivian Maier Mistery.

 

Una mujer que muere a los 83 años, en 2009, casi como una homeless, después de haber trabajado como niñera toda su vida, mientras fotografiaba escenas de calle con una Rolleiflex eternamente colgada de su cuello. Algo dice la elección de la marca de su cámara- tuvo por lo menos siete-. Las Rolleiflex, son las cámaras profesionales por excelencia, no solo técnica sino también estéticamente….y nunca han sido baratas.

Una mujer sin historia, ni parientes, ni intereses personales- más allá de la fotografía- nacida en New York pero ligada a Francia por herencia materna. Las preguntas que se hacen los que se acercan a su obra, absolutamente perfecta técnica y conceptualmente, comienzan siempre con ¿Por qué?

¿Por qué no revelaba sus fotos? ¿ Por qué trabajaba como niñera y no como fotografa? ¿Por qué ocultaba su origen y su nombre?

Nuestra mirada desde la psicología, nos conduce a conclusiones poco glamourosas y más cercanas a la psicopatología. Esta mujer solitaria, que nunca sintió la necesidad de tener un espacio propio y que dejó recuerdos difíciles en los niños que cuidó, era probablemente una persona afectada por algún grado de esquizofrenia paranoide.

Había en ella conductas de acumulación compulsiva, lenguaje que imitaba un acento francés que no le era propio, una forma de vestir fuera de contexto, masculina y gris, una forma de caminar desgarbada y dura y una búsqueda permanente de sentido a través de las noticias en los periódicos que guardaba por toneladas.

 

Su interés por las historias de asesinatos, raptos, miseria y violaciones, en ese “Te lo dije!”, que comenta una de las personas que la trató, bien podía deberse a algún desplazamiento de algún profundo trauma, imposible de simbolizar, vivido por ella o quizás por su madre, Maria Jaussard, que había nacido en  Saint-Bonnet-et-Champsaur , un pequeño pueblo de los Alpes Franceses y emigrado a New York en 1914.  Se sabe de ella que se casó con Charles Meier en 1919 y  que en 1926 nacería Vivian. Luego de su separación, llevará a su hija a su pueblo en 1932 y allí vivirán varios años hasta su vuelta a USA. Vivian volverá a este pueblo en 1949 y en 1959, y con una pequeña herencia viajará por distintos países de Asia. ¿Qué pasó con su padre y su hermano?, ¿Cuando se mudó a Chicago?¿ Había terminado algún tipo de estudio? Hasta ahora poco se sabe.

¿Por qué no revelaba sus fotos?, desde la psicopatología, podemos decir que posiblemente no lo hiciera porque su objetivo terminaba en el control de la imagen, de la vida, de las emociones ajenas. Podía acercarse mucho con su cámara , pero era incapaz de contacto humano consciente. No se trataba, como decía Cartier-Bresson de “capturar el momento”, aquél en el que “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón”, sino simplemente de congelarlo. Tomaba, por ejemplo, fotos de los golpes o accidentes de los niños a su cargo, sin participar ni ayudar, simplemente “congelando el momento.”

No obstante, es probable que en ese gesto hubiera un intento de contacto, una captación del dolor ajeno que no podía culminar en una acción reparadora, debido a su falta de empatía y deterioro de los canales emocionales. De allí su actitud compulsiva. Puede que también la influencia de Jules Bennard, esa amiga de su madre, fotógrafa, haya sido mayor de lo que se pudiera pensar.

Su trabajo sugiere una percepción inconsciente de lo que la postura y el gesto transmiten, no es necesario buscar doble lecturas.

Era simplemente alguien que a través de su cámara podía controlar su ansiedad de separación. El origen de su complicada personalidad, como en cualquier caso clínico, habría que rastrearlo en la serie complementaria que seguramente descubriría, además de una predisposición genética, vivencias traumáticas, abusos, violencia simbólica y sobre todo abandono, mucho abandono. Podemos arriesgar en su historia muy poca mirada de algún otro significativo.

No parece una aficionada a la fotografía sino alguien que fotografiaba como una forma de supervivencia.  Como lo hacía Van Gogh con su pintura o Kafka con su narrativa.

La creatividad está muy ligada a las zonas oscuras de la mente y puede ser una oportunidad de superar los propios fantasmas, quizás si Vivian hubiera tenido interés en revelar sus fotos, hubiera abierto un camino hacia alguna forma de equilibrio mental. En el caso de Vivian, parece que se trató simplemente de alguien muy talentoso pero profundamente enfermo.

Esta fama póstuma no agrega nada a la historia, más allá de brindar una oportunidad de análisis de la fuerza que lo visual tiene en esta cultura. Importa muy  poco ahora quién era o qué le pasaba.

Aunque esa visión retrospectiva de la gente que la trató e incluso padeció, puede que ayude a derribar prejuicios y a crear una mayor consciencia acerca de lo que es la enfermedad mental. La relación que enferma, el infierno, en este caso ha sido la relación con los otros. La humilde e invisible niñera que tomaba fotos, se ha transformado en la gran fotógrafa que trabajaba como niñera.

Finalmente, cada vez que admiramos una de sus fotografías estaremos cerrando un círculo y esto, puedo que ya no le importe a Vivian pero seguramente nos  debería importar a todos.-

Para saber más:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer

http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/vivian-maier-and-the-problem-of-difficult-women

http://www.theguardian.com/film/2014/jul/17/finding-vivian-maier-documentary-review