Adicción a tecnologías : el negocio de mantenernos conectados

Cuando Steve Jobs presentó la iPad, en 2010, un periodista de The New York Times lo entrevistó y le hizo al pasar un comentario casi obvio: “Sus hijos deben adorar la iPad”. A lo que Jobs contestó: “No lo han usado. Limitamos mucho la tecnología que nuestros hijos usan en casa”.

Una respuesta para pensar, considerando de quién viene….claramente Jobs siguió la regla de oro de los traficantes de drogas : “nunca te enganches a tu propio producto”.

En la Argentina, el uso de pantallas ronda las 7 horas diarias, cuando se recomienda una exposición de dos horas como máximo, especialmente en caso de niños . Según estadísticas difundidas por Telecom,   los usuarios menores de edad  en las redes sociales, ascienden a unos 5 millones y  un 86% sabe usar la configuración de privacidad de una red social, fundamentalmente, para que sus padres no se enteren de que se encuentran presentes en alguna.

Y un 76% de adolescentes entre los 12 y 17 años posee un teléfono móvil propio, con voz y datos, y un 51% de ellos, se conecta a las redes a través de los celulares. Las redes sociales más usadas por los jovenes son Whatsapp, Snapchat, Instagram y Youtube.

El psicólogo norteamericano Adam Alter, en su libro “Irresistible: el aumento de la tecnología adictiva y el negocio de mantenernos enganchados”  plantea el interrogante ¿Quién nos ha convertido en yonkis tecnologicos?

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La adicción a dispositivos tecnológicos, es similar a la que podemos desarrollar con el tabaco, las drogas, el alcohol o la compras, debido a que activan las mismas zonas cerebrales asociadas a mecanismos de recompensa. Son más difíciles de combatir debido a que su eso está popularizado y es omnipresente.

Por su parte, otros modelos en Occidente están apuntando a un tratamiento  cognitivo-conductual centrado en  esquemas teóricos diferentes. Es el caso de reSTART, un centro de atención ubicado en Washington (USA)
      
En la clínica reSTART proponen despojarse de dispositivos y conectarse con la naturaleza
 Fuente: LA NACION – Crédito: Gentileza reSTART

Desoués de una primera etapa de “desintoxicación”, los pacientes viven en departamentos de hasta cuatro personas  y pueden trabajar. Allí  pueden utilizar computadoras en los espacios comunes y  teléfonos no inteligentes, mientras siguen su proceso psicoterapéutico . En la tercera fase ya pueden tener un smartphone  y usar su propia PC .  Todo el proceso dura como mínimo, dos meses. En general necesitan más tiempo, pero las familias pueden optar por seguir o no la recomendación del lugar y acceder a la terapia  hasta un máximo de un año.

¿Cómo identificar cuando se trata de una adicción?

En el caso de un niño,  deben ser los padres  los que establezcan un marco de hábitos saludables: horarios de sueño, responsabilidades, vida offline ( actividad física, amistades, actividades extraescolares, ) higiene, etc.

La idea es que haya espacios de rutinas sociales en el hogar, y fuera de él y que el entretenimiento online ocupe menos de la tercera parte del total del tiempo.  Cuando comienzan a surgir discusiones por no poder usar las pantallas más tiempo, quieren aislarse, no pasan tiempo en familia o no quieren hacer caso de reglas de sentido común, es porque el compañero digital se ha vuelto un problema.

Un ejemplo:  paciente de 19 años que juega  8 horas por día a Fortnite, un videojuego terriblemente adictivo, mientras usa Netflix  o You Tube de fondo, sin dejar de chequear su whatssapp. Sus hábitos alimentarios se reducen a comida chatarra y bebidas energéticas con altas dosis de cafeína y azúcar. Se trata de pensar el abordaje desde tres variables:

  1. Personalidad y contexto familiar
  2. Tipo  de tecnologías usadas
  3. Modalidad de uso

Los jugadores compulsivos de videojuegos no es el único nicho en las ciberadicción. También hay casos de uso abusivo de  pornografía online u opinadores compulsivos de artículos o twitteadores seriales, entre otros.

Desde la prevención primaria se entiende que  los menores de 6 años no debería manejar dispositivos y que los mayores deberían recibir información y entrenamiento en uso de pantallas tanto en la casa como en la escuela. Objetivo utópico si los pares también son adictos a la tecnología o tecno fóbicos y en el ámbito escolar aún se discute si Smartphones sí o no en la clase.

Alter, que además de escritor es profesor de marketing en la Universidad de Nueva York, en su charla TED, asocia la adicción la descarga de  dopamina, el neurotransmisos de la “recompensa”. Al consumir droga, alcohol, fumar un cigarrillo u obtener un like en las redes sociales, se libera este químico asociado al placer.  Así, obtener un “me gusta” se vuelve una pequeña dosis de “placer”. Como no está garantizado que los obtengas, lo imprevisto hace que sea más adictivo. Si supieras que cada vez que posteás algo vas a lograr  100 me gusta, se volvería aburrido rápidamente, explica.

En la misma línea opina Tristan Harris , ex diseñador ético de Google. En su ensayo sobre cómo la tecnología altera la mente de las personas, asegura que un teléfono es como una máquina tragamonedas. “Una persona promedio chequea su celular 150 veces al día. ¿Por qué? Una de las razones principales es el anzuelo de las máquinas de los casinos: la variable intermitente de recompensa”, describe.

Los diseñadores tecnológicos enlazan la acción de un usuario (tirar de la manija) con una recompensa variable. Tiramos de la manija e inmediatamente recibimos premio o nada. Cuando sacamos nuestro teléfono del bolsillo, estamos en una máquina a ver qué notificaciones nos llegaron, mails, cuántos me gusta obtuvimos, qué foto viene después en Instagram, o una interacción inesperada en las redes sociales.

Después de estudiar en el Laboratorio de Tecnología Persuasiva en Stanford, donde se analizan las formas de captar la atención de la gente y orquestar sus vidas, Harris enfatiza que los diseñadores buscan una sola cosa: maximizar la cantidad de tiempo que pasamos en la pantalla. Por eso Youtube reproduce el siguiente video automáticamente, Snapchat creó los streaks, y -desde Pinterest a Twitter- nos recuerdan con mails los posts recientes que pueden interesarnos.

No hay lugar a dudas: es difícil alejarnos de las pantallas, sobre todo porque los ingenieros del otro lado saben exactamente cómo funciona nuestra psicología para conseguir lo que buscan. Claro que, ser conscientes de eso, puede ser al menos un primer paso.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2074138-adiccion-techie-en-busca-de-la-rehabilitacion

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Usando la fotografía en psicoterapia

Ya hace casi diez años que comencé a hacer fotos y a mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Cuanto más utilizaba el lente para explorar cada esquina de Barcelona, más me motivaba a descubrir nuevas conexiones entre espacios, formas y colores.

Era una época muy especial para mí, digamos que atravesaba una crisis de identidad y en mi profesión -la psicología-, eso puede ser una dificultad o una oportunidad. Elegí que fuera lo segundo, así lo que podría haber desencadenado un cuadro de ansiedad y depresión comenzó a transitar por otras alternativas más creativas. Mi Canon fue la herramienta que me permitió comenzar un aprendizaje progresivo acerca de como una imágen puede capturar y transferir una emoción personal, haciendo más consciente el aquí y ahora. Cada foto podía traducirse en una historia de cómo me sentía en ese lugar y en ese momento. Solo se trataba de estar atenta.

No soy fotógrafa profesional y respeto ese espacio profesional. En una época de frivolización de los saberes”, es bueno establecer marcos de referencia. Simplemente soy alguien  que ama el arte en generaly  la fotografía en todas sus facetas en particular. En ella, junto con la escritura encontré un canal de expresión.

Así comencé a pensar en la utilidad de la fotografía como herramienta complementaria de la psicoterapia. Actualmente,  hacer fotos se ha convertido en una actividad casi compulsiva casi en todos los ambientes: la selfie, lo instantáneo y rápidamente compartido en las redes sociales, distan mucho de el uso “terapeutico” del que hablo.

Se trata de “estar presente”, una vuelta de tuerca al Mindfulness, buscando hacer foco, centrar la atención en lo que vemos a través del lente.

Inevitablemente pondremos nuestra mente a fluir alcanzando altos niveles de bienestar. En la psicoterapia con adolescentes, por ejemplo, es interesante observar de que manera, una aproximación diferente al uso de sus teléfonos, que ya son parte de su día a día, puede ayudarlos a entrenarse en una nueva percepción de su mundo. La tecnología suele dar como efecto secundario, una tendencia a la desconexión, en la que las redes nos dicen que es o no “importante”, qué ver pero no qué mirar, sin embargo, es posible ir más allá.

Hay ya mucha gente muy interesante y formada trabajando en esta línea, descubriendo la fuerza de la imagen como estrategia. Por ejemplo  Marianne Ellis, creó un proyecto en el que durante 55 días, los participantes posteaban en un grupo cerrado de Facebook las imágenes tomadas con sus cámaras o smartphones, basadas en el tema del día. El resultado fue una mayor conexión de los miembros entre sí a partir de compartir sus historias personales alrededor de las imágenes.

Los participantes comentaban que se sentían más “presentes”, más conectados a su entorno. Alguien comentó que hacía cada día el mismo trayecto al trabajo pero que nunca se había dado cuenta de cantidad de detalles, lugares o personajes.

Este tipo de experiencias mediadas por la fotografía son una puerta a un mejor entendimiento de quienes somos. La imagen evoca emociones y desencadena recuerdos. En cuadros de depresión y ansiedad un uso diferente de la actividad de fotografiar brindará un apoyo al trabajo en psicoterapia, derribando algunos mitos presentes en la ubicuidad de la “selfie” para permitir un uso mucho más positivo de la posibilidad de tomar imágenes y compartirlas.

Estas actividades basadas en fotos se denominan “Fotografía terapéutica”

No necesitan de un terapeuta en tanto son actividades que se realizan de manera individual o grupal, si bien tienen puntos en común con otras formas de arteterapia, se trata de actividades de prácticas fotográficas. No se reduce a “tomar fotos”, incluye actividades de intercambio: por ejemplo  grupos o actividades de posado, o discusión de técnicas, etc..

En otros casos, se trata de intervenir  en situaciones de vulnerabilidad, como es el caso de “Change the picture” , un proyecto participativo con mujeres en riesgo de violencia en Londres.

Al tomar la cámara comienza un proceso en el cuál pensaremos ¿Qué vamos a fotografiar?¿Qué detalle de lo que vamos a fotografiar nos llama la atención: ¿luz, color, encuadre?¿Cómo vamos a hacerlo, valores de la cámara posición, etc? y finalmente ¿Qué idea, que emoción, o sentimiento vamos a expresar? Se trata de delimitar el contexto de una posible historia que narrar. Todo esto pasa justo antes de disparar; en el momento exacto de hacerlo deberemos silenciar nuestro pensamiento…esa es la clave…..

La Fotografía terapéutica puede extenderse también  a proyectos con videos. Como estas técnicas tienen más que ver con entrenamiento emocional que como la fotografía como arte no se requiere  conocimientos especiales o cámaras de alta gama, simplemente se trata de mirar a través del lente.

Finalmente, como todas estas técnicas involucran personas interactuando con una perspectiva visual personal en una construcción de SU realidad, son especialmente exitosas cuando existe alguna dificultad física, mental o emocional para expresarse.

Disfrutar de un estado de presencia plena, es una experiencia de conexión con el mundo…¿Por qué no intentarlo?

Para saber más:

https://photovoice.org///methodologyseries/method_02/index.htm

http://centerforhealthreporting.org/article/photography-gallery-faces-mental-illness

PhotoTherapy & Therapeutic Photography Archives

http://anjabutti.com/portfolio/street-photography-bw-2/

http://www.kindredartspace.com.au/find-your-focus/

http://laterapiadelarte.com/numero-7/reportajes-2/fotografia-terapeutica/

https://www.nanofotofest.com.ar/2014/08/motivarte-propone-taller-de-fotografia-terapeutica/

http://www.fotografiainspiradora.com/fotografia-y-mindfulness/

Apps de salud ¿sirven?

 Este año comenzó a circular una guía para pacientes que utilizan apps de salud publicada por la Asociacion Psiquiátrica Americana (APA). La iniciativa tiene un impacto invalorable en la consideración de algunos cuestionamientos relacionadas con el aporte que Internet puede, o no, hacer a la salud en general y la salud mental en particular y apunta a una de las dudas centrales que desvela a los ciberpsicólogos y que tiene que ver con trazar una línea entre lo que es un producto de consumo y entretenimiento y lo que puede ser un recurso terapéutico.

Sobre unas 250.000 aplicaciones de salud actualmente en circulación,  es posible encontrar   unas 10.000 que abordan temas de salud mental. Generalmente se trata de alguna modalidad de soporte emocional, psicoterapia en alguna de sus formas o control de la medicación. En algunos casos hasta ofrecen “cura” a enfermedades mentales. Estas aplicaciones son de fácil descarga en cualquier Smartphone y sólo en USA son usadas por el 65% de la población.

Resultado de imagen para john torousEs innegable la utilidad que las tecnologías tienen como herramienta aunque, como señala John Torous MD, director del grupo de trabajo sobre evaluación de apps en teléfonos móviles de la APA, “hay más riesgos de los que parece a simple vista”.

Por ejemplo, Torous refiere el caso de una app para tratamiento del trastorno bipolar, que recomienda beber un trago de licor fuerte como “cura” de la manía. Otra app dirigida a calcular los niveles de alcohol en sangre, terminaba animando a sus usuarios a beber más. El escenario clásico es el de usuarios de apps de nutrición y ejercicio físico que “demonizan” algunos alimentos y alientan a eliminar de la dieta alimentos “prohibidos” como grasas o carbohidratos, o a ejercitarse solo en base a tiempo, constancia e intensidad, sin medir las características individuales, más allá de edad, sexo y peso deseado o un IMC randomizado.

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La mayoría de las apps de salud carecen de bases clínicas a pesar de ser fácilmente disponibles. Por otra parte los mecanismos tradicionales de control y regulación puede que no sean fácilmente aplicables, dada la naturaleza tan dinámica de las aplicaciones móviles.

De hecho, las mejores apps se actualizan constantemente con el propósito de mejorarlas, ocasionando nuevos riesgos de seguridad y fiabilidad. Una app puede ser evaluada hoy y ser diferente dentro de un mes. “Una app es algo dinámico, por lo que es difícil mantener marcadores estáticos” – dice Torous- ” es algo que el campo de la medicina no había visto hasta ahora”.

Para ayudar a usuarios y profesionales de la salud a transitar este nuevo espacio, la APA

recomienda un marco dinámico de evaluación de las apps, basado en 5 criterios:

  1. INFORMACION GENERAL: buscar si existe especificación de quién/enes desarrolló/aron la aplicación, recogiendo toda la información disponible sobre su formación, experiencia en la temática, etc. Explorar si la aplicación se presenta como un referente clínico o médico y valorar quién ha financiado su desarrollo.
  2. RIESGOS, PRIVACIDAD Y SEGURIDAD:  La confidencialidad es un principio ético central en la práctica médica. Es necesario tener claro, que en el uso de las apps, los datos personales podrían ser vendidos y el perfil personal rastreado. La APA recomienda tomar en cuenta las siguientes preguntas: -¿Se explicita alguna política de privacidad? -¿Qué datos son recolectados? ¿Se destruye o transforma la información recolectada en datos no identificables? ¿Puede auto excluirse el usuario de la recolección de datos? ¿Cómo podrían potencialmente ser compartidos los datos recolectados?  En un estudio realizado sobre 211 apps de diabetes para Android, 81% no tenía ninguna política de privacidad.  Y del 19% de las apps que sí la tenían, solo el la mitad informaba a sus usuarios que sus datos sería recolectados. Apenas 8 manifestaban que los datos del usuario no serían vendidos. (Blenner SR, Köllmer M, Rouse AJ, Daneshvar N, Williams C, Andrews LB. Privacy Policies of Android Diabetes Apps and Sharing of Health Information. JAMA. 2016;315(10):1051–1052. doi:10.1001/jama.2015.19426). Otros riesgos detectados, incluyen una falsa sensación de seguridad,  por ejemplo una app no puede responder ante ninguna emergencia, solo por citar una posibilidad, queda de manifiesto que se debería trabajar en la formación de profesionales que sugieran cuál app podría ayudar al tratamiento y cuál no y que transmitan a sus pacientes las limitaciones y fortalezas de cada aplicación.
  3. EVIDENCIA: La nueva guía de la APA recomienda que los usuarios busquen evidencia respecto a la investigación realizada para desarrollar esa app así como comentarios de los usuarios. Muy pocas apps han pasado por un proceso de ensayos clínicos para probar su eficiencia y los postulados que a veces proponen  puede que sean falsos. Por ejemplo, la Federal Trade Commision, se refirió a Lumosity, una compañia  que “al explotar el miedo de los comsumidores, vendiendo su entrenamiento online como una forma de disminuir los riesgos de la demencia, posiblemente, retrasa la consulta a un profesional”. De hecho, Lumosity, un programa online para entrenar la memoria, la flexibilidad y la atención, y que en 2015 tenía unos 70 millones de suscriptores, acordó pagar a la FTC 2 millones de dólares , por cargos de publicidad engañosa, La Comisión concluyó que el marketing desarrollado por la compañía sugería que sus juegos podrían evitar la pérdida de memoria e incluso el Alzheimer sin exponer ninguna evidencia científica que sostuviera sus afirmaciones (https://www.consumer.ftc.gov/blog/2016/01/brain-training-lumosity-does-it-really-work) Lumosity debió retirar toda alusión a la posibilidad de que usar la app contribuyera en forma fiable y confiable a mejorar los resultados en la prevención del declive en las funciones cognitivas debidas a condiciones de salud como el Alzheimer, el déficit de atención con hiperactividad (ADHD), el Síndrome de Turner o los efectos de la quimioterapia o el ACV. En nuestra opinión, el problema radica en las estrategias de marketing que no aclaran que es preciso realizar evaluaciones y un programa de prevención primaria multifactorial para promover el envejecimiento activo y que -en ese contexto- la app es solo un recurso divertido y dinámico. Este matiz, hallable en la mayoría de las apps de salud, es el que es necesario contrarrestar. Otro estudio identifica 700 aplicaciones sobre Mindfulness en iTunes. La mayoría son simples alarmas para marcas tiempos. Sobre esas 700 apps, solo 23 incluían algún tipo de educación o entrenamiento en atención plena.Resultado de imagen para lumosity

4.- ACCESIBILIDAD: ¿Qué tan usable es la app? ¿Requiere Internet?, ¿Se utiliza en teléfonos Iphone o en Android?, ¿Es compatible en nuestro dispositivo?

5-INTEROPERATIBILIDAD: Las apps no debieran aislar el cuidado. Idealmente, un usuario  debiera estar en condiciones de compartir sus resultados con los profesionales que lo atienden. Para esto los datos tendrían que poder ser impresos o descargados o ser compartidos con otras plataformas (Apple, HealthKit, FitBit). (Grafico: fuente John Torous)

Courtesy of John Torous

El modelo de evaluación de la APA es el resultado de dos años de trabajo en grupos sobre evaluación de Smartphones con la colaboración del Comité de Información en Salud de la Sociedad de Psiquiatría de Massachussets.

Según Torous, estamos en los comienzos. Hace cinco años no era posible encontrar ni un solo estudio sobre psicología o psiquiatría digital, hoy es ya más habitual encontrar literatura sobre el tema.

En todo caso, hay por delante un enorme camino por recorrer,  la validación de las apps en salud y en salud mental es un proceso largo y complejo que comienza por el diseño de herramientas confiables. Creemos que se trata de un interesante recurso que debe ser investigado y valorado y que – de ninguna forma- puede transformarse en un producto de consumo. El problema de la generalización de teorías sobre alimentación, etiología de las enfermedades, prevención primaria, secundaria y terciaria es la banalización de las conclusiones y -sobre todo- la promoción de compartimientos estancos entre investigadores, desarrolladores y equipo de salud que terminan no beneficiando a nadie.

Phubbing ¿Qué es y cómo evitarlo?

Desde el comienzo del boom de los teléfonos inteligentes a mediados de la pasada década, la presencia de estos dispositivos en nuestras vidas no ha hecho más que crecer de manera exponencial.

51% de los habitantes del planeta son usuarios de teléfonos móviles, es decir, nada menos que 3.790 millones de personas.  En cuanto al uso social del teléfono, un 42% accede a redes como Facebook, WhatsApp,  Twitter o Instagram de manera habitual con el objeto de relacionarse con otros.

El diccionario australiano Macquiarie introdujo en 2012  la palabra PHUBBING , combinación de las palabras phone (teléfono) y snubbing (hacer un desprecio), para hacer referencia al hecho de ignorar a alguien al estar prestando atención al teléfono móvil en lugar de hablar con esa persona cara a cara.

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Este comportamiento, ciertamente nocivo en cualquier interacción social, se está convirtiendo en algo común. Varot Chotpitayasunondh y Karen Douglas (2016), investigadores de la Universidad de Kent, exploraron las causas psicológicas y las consecuencias de este comportamiento.

Los participantes del estudio visualizaron una animación de tres minutos, en la que se imaginaban a sí mismos como parte de una conversación en la que el otro participante a veces jugaba con el teléfono o a veces no. Como era de prever, a mayor actividad de phubbing, mayor percepción de una baja calidad en la comunicación; los sentimientos que aparecían incluían  también,menor sensación de pertenencia y confort dentro de la relación.

Las actividades de phubbing son una clara manifestación de una conducta adictiva asociada generalmente a un pobre control de los impulsos.   El autocontrol es una variable predictora respecto a la posibilidad de desarrollar un uso abusivo del smartphone, otro factor importante es la ansiedad por quedarse descolgado de los eventos, sucesos y conversaciones.

El  phubbing, dicen los autores, se está convirtiendo en algo incorporado a las prácticas sociales aceptadas, lo que convierte en “normal” una conducta asociada a la inmediatez y la atención dividida, por no mencionar la falsa sensación de estar conectado.

Alrededor del 70% de los participantes en un estudio sobre la influencia de las tecnologías en las relaciones de pareja realizado por  McDaniel, Brandon y Coyne (2016) , afirmaron que los ordenadores o los smartphones interferían de alguna manera en su convivencia. A mayor frecuencia de interferencia de las tecnologías, mayor repercusión en su bienestar  y menor percepción de satisfacción con la relación.

Así, el phubbing no se reduce a encuentros esporádicos entre amigos, compañeros de trabajo o de clase, etc. sino que puede afectar directamente a la estructura de nuestras relaciones más íntimas y tener cierta influencia sobre nuestra calidad de vida.

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Si eres un “phubber” crónico, crear y seguir algunas reglas de uso de la tecnología, como por ejemplo, poner tu celular en modo avión mientras comes, puede ayudarte a generar nuevos hábitos. Otras practicas basadas en la meditación y el mindfulness, permiten reducir los niveles de ansiedad y mejorar la capacidad de concentración en el aquí y ahora.

Para el compañero que sufre el ser ignorado por su pareja, trabajar en la idea de ser paciente y entender que el problema del otro pasa por tratar de no “quedarse afuera”, favorecer espacios para una charla centrada en la vida real más que en el seguimiento de “noticias ” acerca de vidas ajenas y negociar rutinas de convivencia es un primer, y generalmente efectivo, paso hacia una relación más sana con la tecnología.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Adicción a tecnologías: propuestas terapéuticas

Cuando Steve Jobs presentó la iPad, en 2010, un periodista de The New York Times lo entrevistó y le hizo al pasar un comentario casi obvio: “Sus hijos deben adorar la iPad”. A lo que Jobs contestó: “No lo han usado. Limitamos mucho la tecnología que nuestros hijos usan en casa”.

Una respuesta para pensar, considerando de quién viene….claramente Jobs siguió la regla de oro de los traficantes de drogas : “nunca te enganches a tu propio producto”.

En la Argentina, el uso de pantallas ronda las 7 horas diarias, cuando se recomienda una exposición de dos horas como máximo, especialmente en caso de niños . Según estadísticas difundidas por Telecom,   los usuarios menores de edad  en las redes sociales, ascienden a unos 5 millones y  un 86% sabe usar la configuración de privacidad de una red social, fundamentalmente, para que sus padres no se enteren de que se encuentran presentes en alguna.

Y un 76% de adolescentes entre los 12 y 17 años posee un teléfono móvil propio, con voz y datos, y un 51% de ellos, se conecta a las redes a través de los celulares. Las redes sociales más usadas por los jovenes son Whatsapp, Snapchat, Instagram y Youtube.

El psicólogo norteamericano Adam Alter, en su libro “Irresistible: el aumento de la tecnología adictiva y el negocio de mantenernos enganchados”  plantea el interrogante ¿Quién nos ha convertido en yonkis tecnologicos?

Imagen relacionada

La adicción a dispositivos tecnológicos, es similar a la que podemos desarrollar con el tabaco, las drogas, el alcohol o la compras, debido a que activan las mismas zonas cerebrales asociadas a mecanismos de recompensa. Son más difíciles de combatir debido a que su eso está popularizado y es omnipresente.

Por su parte, otros modelos en Occidente están apuntando a un tratamiento  cognitivo-conductual centrado en  esquemas teóricos diferentes. Es el caso de reSTART, un centro de atención ubicado en Washington (USA)
      
En la clínica reSTART proponen despojarse de dispositivos y conectarse con la naturaleza
 Fuente: LA NACION – Crédito: Gentileza reSTART

Desoués de una primera etapa de “desintoxicación”, los pacientes viven en departamentos de hasta cuatro personas  y pueden trabajar. Allí  pueden utilizar computadoras en los espacios comunes y  teléfonos no inteligentes, mientras siguen su proceso psicoterapéutico . En la tercera fase ya pueden tener un smartphone  y usar su propia PC .  Todo el proceso dura como mínimo, dos meses. En general necesitan más tiempo, pero las familias pueden optar por seguir o no la recomendación del lugar y acceder a la terapia  hasta un máximo de un año.

¿Cómo identificar cuando se trata de una adicción?

En el caso de un niño,  deben ser los padres  los que establezcan un marco de hábitos saludables: horarios de sueño, responsabilidades, vida offline ( actividad física, amistades, actividades extraescolares, ) higiene, etc.

La idea es que haya espacios de rutinas sociales en el hogar, y fuera de él y que el entretenimiento online ocupe menos de la tercera parte del total del tiempo.  Cuando comienzan a surgir discusiones por no poder usar las pantallas más tiempo, quieren aislarse, no pasan tiempo en familia o no quieren hacer caso de reglas de sentido común, es porque el compañero digital se ha vuelto un problema.

Un ejemplo:  paciente de 19 años que juega  8 horas por día a Fortnite, un videojuego terriblemente adictivo, mientras usa Netflix  o You Tube de fondo, sin dejar de chequear su whatssapp. Sus hábitos alimentarios se reducen a comida chatarra y bebidas energéticas con altas dosis de cafeína y azúcar. Se trata de pensar el abordaje desde tres variables:

  1. Personalidad y contexto familiar
  2. Tipo  de tecnologías usadas
  3. Modalidad de uso

Los jugadores compulsivos de videojuegos no es el único nicho en las ciberadicción. También hay casos de uso abusivo de  pornografía online u opinadores compulsivos de artículos o twitteadores seriales, entre otros.

Desde la prevención primaria se entiende que  los menores de 6 años no debería manejar dispositivos y que los mayores deberían recibir información y entrenamiento en uso de pantallas tanto en la casa como en la escuela. Objetivo utópico si los pares también son adictos a la tecnología o tecno fóbicos y en el ámbito escolar aún se discute si Smartphones sí o no en la clase.

Alter, que además de escritor es profesor de marketing en la Universidad de Nueva York, en su charla TED, asocia la adicción la descarga de  dopamina, el neurotransmisos de la “recompensa”. Al consumir droga, alcohol, fumar un cigarrillo u obtener un like en las redes sociales, se libera este químico asociado al placer.  Así, obtener un “me gusta” se vuelve una pequeña dosis de “placer”. Como no está garantizado que los obtengas, lo imprevisto hace que sea más adictivo. Si supieras que cada vez que posteás algo vas a lograr  100 me gusta, se volvería aburrido rápidamente, explica.

En la misma línea opina Tristan Harris , ex diseñador ético de Google. En su ensayo sobre cómo la tecnología altera la mente de las personas, asegura que un teléfono es como una máquina tragamonedas. “Una persona promedio chequea su celular 150 veces al día. ¿Por qué? Una de las razones principales es el anzuelo de las máquinas de los casinos: la variable intermitente de recompensa”, describe.

Los diseñadores tecnológicos enlazan la acción de un usuario (tirar de la manija) con una recompensa variable. Tiramos de la manija e inmediatamente recibimos premio o nada. Cuando sacamos nuestro teléfono del bolsillo, estamos en una máquina a ver qué notificaciones nos llegaron, mails, cuántos me gusta obtuvimos, qué foto viene después en Instagram, o una interacción inesperada en las redes sociales.

Después de estudiar en el Laboratorio de Tecnología Persuasiva en Stanford, donde se analizan las formas de captar la atención de la gente y orquestar sus vidas, Harris enfatiza que los diseñadores buscan una sola cosa: maximizar la cantidad de tiempo que pasamos en la pantalla. Por eso Youtube reproduce el siguiente video automáticamente, Snapchat creó los streaks, y -desde Pinterest a Twitter- nos recuerdan con mails los posts recientes que pueden interesarnos.

No hay lugar a dudas: es difícil alejarnos de las pantallas, sobre todo porque los ingenieros del otro lado saben exactamente cómo funciona nuestra psicología para conseguir lo que buscan. Claro que, ser conscientes de eso, puede ser al menos un primer paso.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2074138-adiccion-techie-en-busca-de-la-rehabilitacion

Ciber ayuno: cuando desconectar es bueno

Es imposible hablar de redes sociales, sin hablar de vínculos, de relaciones, de contacto.

Pichón Riviére definía al vínculo como una situación “bicorporal” y tripersonal, donde el tercero es “ese que me invento” proyectado en el otro, ese que creo que es el otro en la realidad.

¿Y que pasa si esa realidad es virtual?

Podemos anticiparnos a un encuentro con alguien a través de google, averiguar quién es o creer que sabemos quién es, que aspecto tiene, que hace y quienes son sus amigos. “googlear ,  cambia totalmente la “ecología” de ese vínculo, ya no cabe imaginar como será, solo basta con buscar en “imágenes” de Google. Esta nueva forma de vincularse no tiene por qué ser un problema, salvo del derivado del “mundo según Google”…pero ese es otro tema.-

Lo virtual es un vínculo, una forma de organizar una relación tanto  interna como  externa, con personas, información, etc; las redes sociales virtuales:

1) Generan un apego muy rápido

2) Organizan una identidad que parece definirse por la “vida en la pantalla”

3)  Estímulan al protagonismo de lo inmediato: una pantalla y un teclado nos permiten dejar la marca de la propia historia.

Cuando nos relacionamos con un otro virtual se cubre una ausencia, un buscar y buscar (por ej.los adictos a las apps de relaciones que nunca concretan encuentros ) hasta  encontrar en encender y apagar una forma de relación cuyo mayor riesgo es el pretender ser excluyente.

Para algunos esto funciona como el “amigo invisible de la infancia” cuya presencia calmaba y daba seguridad. Para otros, los que tienen “1.000.000 de amigos”,  es una forma de obsesión por el reconocimiento externo como apoyo al Yo ideal , son  los asiduos a opinar en cuanto foro encuentren, adictos a comentarios, twitteros de la nada.

Es una  forma  muy poco interesante de incontinencia mental e intoxicación “cibernética” : mucha información y poco tiempo para procesarla, junto con  algunas actitudes interesantes de analizar, por ejemplo: dormir con el móvil al lado de la cama para no perderse ni un mensaje ¿?

Desde luego, no se trata de demonizar la “vida digital”   acorde a  nuevas posibilidades vinculares, pero no nos engañemos: no hay nada nuevo bajo el sol, las redes sociales siempre han sido la forma de vínculo más necesaria: ha cambiado la forma pero no el fondo.

El buen uso de las redes sociales sugiere una forma mucho más amplia de percibir el mundo, permite construir posibilidades y mejorar los vínculos reales. Se trata solo de apre-h-ender y no solo de aprender.-

Smartphones, iPads y todo tipo de recurso de conexión móvil pueden invadir la vida personal y familiar, igual que lo hace ese amigo indiscreto que se cuelga del teléfono 40 minutos para contarnos cosas que solo le importan a él.

Es bueno practicar el ayuno digital, como es bueno mantener los espacios en la vida real.

Habría que pensarlo dos veces, si cuando salimos a cenar resulta que el iphone se sienta con nosotros a la mesa, o chequeamos el whatssapp antes de decir buen día.

¿Cómo cambiar eso? practicando el ciber ayuno ” sólo con unas sencillas reglas:

1) Ten claro cuál es tu objetivo al des-conectar

2) Controla el tiempo de desconexión , no te plantee metas inalcanzables, con compartir otros espacios y pautar momentos sin aparatos es suficiente. También es posible utilizar los dispositivos en forma compartida, con tu pareja, tus hijos, un amigo.

3) Haz de tu dormitorio un espacio libre de tecnología

4) Una vez superada la fase de “desintoxicación” evita caer en la trampa de ir de una búsqueda a otra de Internet, para “recuperar el tiempo perdido”.

5) Mira una sola pantalla por vez!

La clave no es evitar la vida digital sino  interactuar CON la tecnología sin que esta sea el centro de atención y nos impida el placer de descubrir cosas nuevas.

……Como en la vida real..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tendencias: Wellness coaching y psicología de la salud

 

 

 

El wellness coaching es, además de una tendencia en fitness, una estrategia de abordaje del estrés desde la psicología de la salud.

El coaching, es sabido, es una forma de trabajo que utiliza técnicas y procesos que ayudan a realizar mejor todo lo que uno ya hace, potenciar habilidades y capacidades y descubrir cuales son los obstáculos en el aquí y ahora para gestionar cambios ahí donde se necesitan o mejorar lo que ya se hace en forma exitosa.-

La acción del psicólogo en función de coach permite el cambio detectando los aspectos de la agenda de la persona que necesitan ser re – dimensionados, con nuevos valores, necesidades, metas y objetivos.

Actualmente las nuevas especialidades ligadas a la estrategia del coaching incluyen no sólo la intervención empresas, para trabajar  liderazgo, compatibilidad vida personal/trabajo, relaciones personales, etc, sino también  demandas de mayor salud y bienestar en entornos laborales.

 

Para que una intervención del ámbito wellness/health coaching sea exitosa es necesario :

  • Plantearse metas realistas y objetivas
  • Preguntar y escuchar
  • Ser directo y firme
  • A través de las preguntas identificar estrategias para superar obstáculos
  • Proveer consejos para incrementar el fitness, una buena nutrición, reducir el stress; en una palabra mejorar la relación cuerpo/mente.-
  • Ser sensible a la demanda del otro.-

El proceso del wellness/health coaching avanza a través de diversas etapas:

1.- Se reúne una información básica a través de un cuestionario para detectar cuales son las áreas de la vida más desbalanceadas

2.-Se acuerda sobre que metas y objetivos se trabajará en una primera etapa que dura aproximadamente tres meses. En el proceso las prioridades y las metas realistas pueden ser re-evaluadas.-

3.- Cada semana se revn las metas, se evalúan los progresos y se establecen los objetivos para la semana siguiente.-

4.- En general, después de las primeras semanas, comienzan a notarse cambios en cómo se siente la persona, su imagen personal mejora y esto lo motiva para continuar.-

5.- Generalmente los inconvenientes comienzan entre el segundo y tercer mes, cuando es necesario consolidar los nuevos hábitos y ese es el momento en el que el psicólogo trabaja en cada obstáculo, analizando y estableciendo nuevas pautas de  conducta para llegar a la meta del cambio en el estilo de vida que se desea.-

6.-  Al final del cuarto mes suele  lograrse más del 70% de las metas y objetivos originariamente propuestos.

Y recomienza un nuevo proyecto para alcanzar otro nivel……-