el impresentable mundo de los psicoanalistas

Me gusta mi trabajo. Aunque a veces tenga que pasar por eso de “Usted que es psicóloga…..bla bla bla”…pero sirve, vaya si sirve; sobre todo cuando puedes sentir que, algo que tu mente ha trabajado, se transforma en el afuera en una acción que genera salud mental…esto del fluír del que venimos hablando.

Y otras veces, al contrario, parece que el ser psicoanalista, o psicóloga clínica o como quieras catalogarlo, te impide ayudar a alguien que quieres, comprendes pero no puedes hacer nada. Y molesta, duele, te sientes inútil….es ahí en donde tu ocio se transforma en algo no pasivo y entonces perfeccionas la receta del soufflé de queso pensando en ” como hacer”, cómo cambiar los hechos, cómo reescribir las historias, como hacer para no solo transcurrir, sino dejarle algo a alguien, algo que lo ayude a saber estar mejor.-

Ayer por ejemplo, sentada cómodamente en mi diván veía “Nueve reinas”, la película de Fabian Bielinsky mientras una cantidad de asociaciones venían a mi mente: psicopatía, dobles discursos, paranoias, trastornos histriónicos, delincuentes de guante blanco, ética…..y me veía escribiendo un post, cosa que seguramente haré, porque quizás alguien lo lee y se pregunta cosas que nunca se había preguntado y un ciclo cerrado se abre y este tiempo frente al ordenador recupera un sentido,  mira por donde…pero no hoy..porque hoy es viernes.

Y creo que dejaré volar mi fantasía hasta el lugar en que ella decida que desea llegar.

A propósito, Freud, era un tipo bastante rígido, un genio cuyas explicaciones sobre el funcionamiento del aparato psíquico se adelantaron un siglo. Pero también estaba enredado en sus propios límites superyoicos que le impedían demasiadas cosas….y no estoy tan segura de que fuera un tipo feliz, medianamente satisfecho.

Lo digo porque las recetas no existen, las explicaciones racionales tampoco, tratar de entender los ¿por qué? que encuadren los ¿como? y justifiquen las consecuencias de la compulsión a la repetición, es un principio de consciencia de situación. Y ayuda…vaya si ayuda. Pero no es todo……y no debe serlo.-

¿Y si Sigmund hubiera decidido ser por una hora Isadora Duncan? si la Duncan hubiera a su vez decidido por una hora hacer un pas -de -deux, quizás “El malestar en la cultura” tendría otra conclusión.-

Buen Fín de semana.-psicoanalista.jpg

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