Hasta el hueso : una propuesta fallida de entender la anorexia

 

“Hola, me llamo Marti Noxon, soy directora de cine y tuve anorexia cuando era joven y el consejo que me daría a mí misma tiene dos partes. La primera, la más importante, es que tener una enfermedad mental es como tener cualquier otra enfermedad: necesitas tratamiento, necesitas ayuda. Yo necesité ayuda, no pude hacerlo por mí misma. Y la otra parte es que cualquier adicción va sobre tener control sobre nuestras emociones. Yo tenía una adicción a pasar hambre, y creo que gran parte de mi recuperación llegó cuando asumí que no puedes controlar las cosas, que lo único que puedes hacer es vivir y disfrutar y ser de ayuda y así es como se ordenan las cosas. Sigo aquí y soy muy feliz. Creo que lo único que tienes que hacer es un acto de fe. Ese es mi consejo”.

 

“Hasta el hueso”(To The Bone), es una película que aborda el difícil tema del tratamiento de los trastornos alimentarios.  Con un guión autobiográfico,  Marti Noxon dirige este film  protagonizado por Lily Collins .

Se trata de la historia de Ellen, una joven de 20 años que padece anorexia y que ha transitado la habitual experiencia de diversos y fallidos tratamientos. Su internación en una clínica con estrategias, en teoría, menos convencionales, nos permite asomarnos a la dura realidad de éstas patologias.

Los trastornos de la conducta alimentaria  han existido desde siempre, pero no es sino hasta mediados del siglo XX en que se comienza a sistematizar su estudio y tratamiento, debido básicamente a la alarmante incidencia y prevalencia de casos, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Son patologías con elevados índices de cronicidad y una sintomatología extensa y compleja,  Si bien, el 80% de los que tienen trastornos de la conducta alimentaria son mujeres, se ha incrementado el número de varones a partir de nuevas formas de conductas alimentarias alteradas como es el caso de la vigorexia y la ortorexia.

La película detalla algunas manifestaciones tanto emocionales como cognitivas y de conducta,  por ejemplo:  exceso de actividad física, purgas, abuso de laxantes, vómito, obsesión por el peso en la balanza, depresión y conductas autolesivas. restricción alimentaria, conductas compensatorias disfuncionales (como el exceso de actividad física, consumo de laxantes, vómitos, etc.), creencias erróneas con respecto a la comida y el peso, distorsión de la imagen corporal, sentimientos de angustia, ansiedad y baja autoestima y también refiere al rol de los medios de comunicación y la familia en el desarrollo y mantenimiento de estas patologías.

Si bien describe de forma bastante acertada la sintomatología habitual en estas patologías y aborda algunas de las cuestiones más agresivas relacionadas con la puesta en riesgo de la propia vida, como profesionales de la salud, objetamos algunas cuestiones por ejemplo, describir tips para perder peso escondiendo estas conductas, lo que supone una deficiencia de la consciencia de enfermedad, primer paso de cualquier intento de psicoterapia exitosa.

Recuperarse de anorexia nerviosa no tiene que ver  solo con encontrar motivación para el cambio o “apretar el botón”. En este sentido, la película perpetua el mito de que las personas con trastornos psiquiátricos, en un punto “verán la luz” y controlaran sus síntomas como resultado de alguna experiencia de crecimiento personal. Pero los cambios conductuales no se dan de esa manera, sino que la relación terapéutica se va construyendo lentamente y desde luego, es muy poco probable que un programa de rehabilitación de trastornos alimentarios logre resultados permitiendo que el paciente coma. no coma o coma lo quiera como quiera o cuando quiera.

Asimismo, es central el rol de la familia, tanto como garantizarle al paciente que -quiera o no-estaremos allí para ayudarlo a transitar el proceso de curación. En este sentido,  el Dr. Beckham (Keanu Reeves) roza casi la mala praxis.

Ellen en una escena refiere: “lo tengo bajo control, nada malo va a pasarme”, frase común y habitual en estos y otros trastornos asociados a algún tipo de compulsión.

Un tratamiento correcto de estas patologías, va precedido de un diagnóstico de personalidad y un diseño de las necesidades nutricionales del paciente, en paralelo con una lectura de sus creencias. Si sabemos, cuales son los alimentos que el paciente considera como “permitidos o prohibidos”, cuales generan menor o mayor ansiedad al ser consumidos, podremos trabajar en el cambio de hábitos, mientras abordamos aspectos más profundos y dinámicos de la historia personal.

Los alimentos no deben ser estímulos que generen más ansiedad, sino aliados, por lo que disponer de ellos de forma desordenada solo puede conducir a más evitación y ansiedad.  Esto se hace evidente en la película cuando Ellen y otra de las pacientes, en situaciones distintas, se levantan de la mesa a la hora del almuerzo/cena.

 

La experiencia ha demostrado que basar las intervenciones solo en restablecer el peso y el estado nutricional y eliminar las conductas problema no es suficiente, este será  uno de los objetivos terapéuticos, seguramente al final del tratamiento pero, en etapas intermedias se trata de hacer consciente el sentido que la aparición del síntoma ha tenido en la historia personal, para luego trabajar la instalación de hábitos saludables con un nutricionista y con un coach personal especializado en wellness coaching en cuanto a la actividad física y finalmente acceder a procesos de autoregulación e inteligencia emocional.

Si se propone una internación, será importante la atención constante para evitar situaciones problemáticas como las que se dan en la película.

A pesar de que los temas relacionados con los alimentos y el peso, están ligados a los trastornos alimentarios, no suelen ser la causa de ellos. Algunos disparadores habituales apuntan a situaciones  de abuso, baja autoestima, bullying, relaciones parentales disfuncionales, personalidad borderline, abuso de sustancias, personalidad perfeccionista, dificultades en la comunicación de emociones, algunos factores genéticos, etc

Algunas cuestiones que no están planteadas en el film y son de relevancia:

1-Si el tratamiento de la anorexia no requiere recuperar una relación sana con el propio peso corporal y con el acto de comer, no es un tratamiento efectivo.

2. La familia es un pivote central en la recuperación de los trastornos alimentarios, incluso si se trata de relaciones conflictivas

3. La anorexia suele generar otros problemas físicos: por ejemplo, la osteoporosis facilita las fracturas, daño cardiológico permanente, fallas renales y cantidad de complicaciones que continúan años después del alta y a menudo son permanentes. Por eso la intervención temprana es crítica.

4. Bulimia y abuso de laxantes: genera problemas permanentes de colon . El uso de laxantes nunca puede ser considerado solo una conducta colateral.

5. La erosión  y la perdida de dientes es consecuencia del vómito y no siempre existen las posibilidades económicas de restaurarlas.

6. Atracones: es uno de los trastornos alimentarios prevalentes con alto grado de sufrimiento emocional y comorbilidades con diabetes, enfermedades cardacas, etc.

La presencia de indicadores emociones, conductuales y cognitivos: conductas de aislamiento, cambios bruscos en  la forma en que se come o lo que se come, la cantidad de ejercicio físico que se realiza o la sobrevaloración de la imagen corporal, sugieren la necesidad de buscar asistencia profesional especializada en la problemática.
Anuncios

La fotografía como herramienta en psicoterapia

 Cuando las palabras no bastan para describir un suceso o una emoción, a menudo es necesario recurrir a instrumentos complementarios que ayudan al trabajo psicoterapéutico. Uno de los medios más usados hoy es la fotografía, un medio artístico potente desde el punto de vista emotivo y de la comunicación, que se ha desarrollado en las últimas décadas como técnica no solo en arteterapia  sino también en corrientes psicoterapéutica diversas tales como la gestáltica, sistémica o cognitivo-conductual.

La fuerza de una imágen fotográfica no tiene tanto que ver con el hecho de si es buena o no desde el punto de vista artístico sino con su capacidad de reflejar el universo simbólico del paciente y ayudarlo a conectar con sus emociones.

Diversos estudios demuestran la validez del medio fotográfico en el tratamiento de trastornos alimentarios, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad así como también en intervenciones sociales, formación y empoderamiento.

Fué el Dr. Hugh Welch Diamond, quién inició la fotografía psiquiátrica tanto como instrumento de cura y forma de documentar el progreso de los pacientes. Diamond, director del manicomio femenino de Surrey, fué el primero en reconocer el rol facilitador de la fotografía en psicoterapia.

En 1856 presentó un trabajo reportando casos en los que  la fotografía había contribuido al éxito del tratamiento, por Ej. el de una joven madre afectada de psicosis puerperal, hoy depresión pos -parto y el de otra mujer con un delirio en el que se creía una reina. Estas mujeres fueron fotografiadas durante el tratamiento para que pudieran observar los cambios en su propio aspecto. Según Diamond, observar la propia imagen reforzó la eficacia de la cura.

En épocas más recientes, la fototerapia salió del ámbito puramente psiquiátrico para transformarse en una práctica psicoterapéutica muy difundida.

Judy Wieser psicóloga y arte-terapeuta (1993) , define a la foto terapia como una técnica de counselling en la que el terapeuta interactúa con el paciente a través de la imágen para hacer emerger sucesos, recuerdos y pensamientos. Una foto, es un medio de comunicación con un enorme poder catalizador respecto a emociones que quizás sea difícil de poner en palabras. Ya sea en forma individual o grupal, en el marco de una psicoterapia o como un evento de formación, una imagen fotográfica es un disparador para iniciar una conversación allí donde las palabras parecen no ser eficaces. La potencia de este canal está en su capacidad de parar el tiempo e impregnarse emocionalmente de lo que ha vivido el paciente, reflejar su presente e imaginarse el futuro y, si el paciente es guiado correctamente, revelará su propio sistema de valores, los juicios y expectativas que tiene sobre sí mismo y sobre su mundo, en una narración emocional a partir de sus disparos y de las imágenes que elige.

Un caso especial es cuando la persona posa para una foto o hace un autorretrato en el que busca mostrar su identidad y sus estados de ánimo. En una selfie, se trata de construir y explorar sin interferencias, el propio cuerpo, la identidad y -dentro de un proceso terapéutico- discutir sobre temas como la autoestima o reconocer emociones que se ha tratado de esconder.-

Debido a la potencia del recurso fotográfico no sorprende que las personas comunes, amantes de la fotografía o incluso los fotógrafos profesionales hayan podido construir trabajos personales de gran impacto emocional.

Cristina Nuñez, es una fotógrafa que lleva años difundiendo su experiencia con el autorretrato usado como experiencia catártica para elaborar un proceso resiliente y funcional; en su caso, un pasado ligado a la droga, la prostitución y los sentimientos de odio, vergüenza y celos. Se inició en el autorretrato como un modo de observarse y como un signo de independencia.

Cristina Nuñez

A Christian Hopkins le diagnosticaron depresión  mayor a los 17 años, este estudiante de bioquímica no había tomado ni una clase de fotografía cuando decidió que era una excelente forma de expresión: “Nunca he sido bueno con las palabras, por eso prefiero las imágenes, es solo un hobby: una cámara, un cuerpo, una mente-dice-.

Christian Hopkins

A través de la cámara decidió re elaborar su experiencia; el uso de la cámara resultó el único modo de aceptar y controlar sus pensamientos depresivos. Con las imágenes ha podido reconstruir su dolor, creando un trabajo personal que hoy es usado como recurso para aquellos que sufren los mismos síntomas.

Otro ejemplo de catarsis personal es el trabajo de Deedra Baker, “Psyhological self-portrait” que ha puesto en escena su lucha metafórica contra los sentimientos de vacío y depresión.-

Deedra Baker

La fotografía en psicoterapia y-en este caso-el autorretrato, es un instrumento complementario extremadamente útil para el tratamiento del malestar psicológico en casi cualquiera de sus modalidades, en tanto permite conocerse y confrontar la propia imagen interna con aquella que le devuelve su retrato, lo cuál puede resultar muy inquietante en algunas patologías relacionadas directamente con el cuerpo : trastornos alimentarios, enfermedades psicosomáticas, problemas de autoestima o incluso fobias sociales o depresión en diversos grados. Se trata de utilizar la imagen fotográfica como un instrumento útil para guiar al paciente a través de la aceptación de situaciones difíciles allí donde establecer una alianza terapéutica es una meta más allá de las palabras.-

 

Fuente:

http://www.stateofmind.it/2016/03/fotografia-in-psicoterapia/

 http://www.deedrabaker.com/
http://blog.flickr.net/2013/11/08/young-photographer-photography-was-a-form-of-therapy-probably-saved-my-life/
https://phototherapy-centre.com/spanish/
http://petapixel.com/2013/04/15/photographer-creates-emotive-images-to-help-cope-with-depression/