5 síntomas para reconocer un adicto al teléfono móvil

Los smartphones irrumpieron en la vida actual como una herramienta que permite estar conectado las 24 horas del día, acceder a mails e informaciones importantes sin necesidad de estar frente a una computadora y –también– ser un participante activo en las redes sociales mientras se prepara la cena en casa o durante una aburrida reunión de trabajo.

Hasta ahí las maravillas del asunto. Pero como no todo lo que reluce es oro, estar online 24 horas, los siete días de la semana, tiene su lado negativo.

Ocurre que la hiperconectividad, los teléfonos inteligentes y ahora los relojes inteligentes, modificaron la vida y las relaciones de múltiples sociedades alrededor del mundo, dejando casi sin opción a quienes no estaban convencidos del cambio. Y aunque trajeron enormes beneficios para la vida laboral y social, hoy se paga el precio de algunos hábitos un tanto nocivos que están arraigados a la conducta social.

1)Experimenta FoMO (fear of missing out). Es el miedo a perderse algo de lo que está pasando en las redes sociales relacionado con las personas a las cuales se sigue. La persona tiene la necesidad, casi compulsiva, de entrar continuamente en páginas como Facebook o Instagram. Según el psicólogo de la Universidad de Essex ,  Andrew Przybylski y su equipo, es más frecuente en adolescentes y jóvenes y, sobre todo, entre los hombres.

Las personas con más necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales, aseguran.

En este sentido, un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology concluyó que, después de salir de la red social, el estado anímico de la persona es depresivo (que no quiere decir que cause depresión) y que cuanto más tiempo pasa conectada a Facebook, más se acentúa este estado.

¿Cómo se puede evitar? El subdirector académico de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones, recordó que son los usuarios de las redes sociales los que tienen su control, o al menos, mucho más de lo que se piensa. «Somos nosotros los que compartimos nuestra vida personal y por lo tanto dejando de hacerlo se acabaría el problema«, explicó. Ahora bien: como esta solución es casi inviable, el psicólogo recomienda evitar cometer errores a la hora de interpretar lo que se ve en las redes sociales.

2)Sufre la fobia a no tener el móvil a mano. «Hay gente que se lo lleva al baño, lo lleva en la ropa de estar por casa mientras hace la limpieza o lo tiene en la cocina por si alguien llama«, ejemplificó Armayones al diario ABC. Se trata de ansiedad por  no tener el móvil cerca o miedo a que se acabe la batería antes de llegar a casa; en esta segunda también se incluiría no tener señal.

Una de las soluciones para evitarlo es, según el experto, exponerse a situaciones en que no se lleve el móvil encima, como por ejemplo ir a comprar, o llevarlo sin batería. «En esos momentos la persona se da cuenta de que no es imprescindible y que el mundo continúa girando pese a que no está conectada», aclaró. Otra vía es apagar el móvil por la noche.

3) Experimenta la vibración fantasma, también conocida como llamada fantasma. Es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. «Son situaciones habituales en una sociedad que tiende a mantenernos hipervigilantes», explicó Armayones. Esta hipervigilancia continua puede generar, sin embargo, ansiedad o desgaste emocional.

Para evitarlo lo único que tiene que tener claro la persona es que con las veces que utiliza el móvil a lo largo del día (150 veces de media) es difícil perderse algún aviso.

4) Salta de web en web. Pasar de un contenido a otro con los hipervínculos para encontrar la mejor información, la mejor oferta, el mejor producto. Produce una insatisfacción crónica porque la persona se pasa la vida buscando siempre algo mejor. «Esa actitud puede llevar a una situación de ansiedad y saturación mental y acabar con la sensación de que perdimos miserablemente el tiempo», aseguró el especialista.La estrategia para evitar esto es controlar el tiempo que se dedica a buscar información y anotar lo que se encuentra en una libreta para ser conscientes de si avanza o no la recogida de información. «Cuando se logra un volumen importante de información se tiene que parar la investigación», recomendó. Otra vía para superar esta costumbre es descargar y guardar los documentos más interesantes en la computadora, desconectar Internet y leer las webs descargadas.

5)El efecto Google de usar el buscador como ayudamemoria. Algunos expertos aseguran que Internet está afectando a la memoria de las personas porque cada vez se necesita traspasar menos información desde la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

¿Cómo se puede evitar? Según Armayones, lo que habría que preguntar es si se puede evitar. «Entre los expertos hay diversidad de opiniones: hay quien asegura que Google seca el cerebro y otros que defienden que los avances son imparables y que en un tiempo podría incluso conectarse el cerebro a Internet», aseguró. Para él hay que continuar investigando sobre los pros y los contras de tener en la computadora o en el teléfono móvil mucha de la información que antes se guardaba en el cerebro, como teléfonos fijos de familiares o fechas de cumpleaños.

http://www.infobae.com/2016/05/10/1810423-cinco-sintomas-reconocer-un-adicto-al-celular

Padeces nomofobia!….¿nomo qué?

Hoy recibí la llamada de una joven  periodista que deseaba hacerme algunas preguntas sobre la nomofobia.

Le pedí que me explicara de que se trataba ya que no tenía ni idea y me respondió que era el miedo a que se rompiera el movil o a salir sin él, etc..

Ante mi reflexión sobre la inutilidad de usar una nueva palabra para la ansiedad  asociada a uso compulsivo o dependencia de dispositivos, pantallas, nuevas tecnologías en general y que si quería hablábamos de eso, me contestó que «eso» era lo que pensaba yo porque otros psicólogos…bla, bla..bla, frente a esta idea solo me quedó por agregar que, en efecto, era mi humilde opinión profesional y que en todo caso no era conmigo con quién quería hablar sino con esos otros  psicólogos.

Nos despedimos cordialmente hasta otra apasionante entrevista mientras pensaba en la frivolización y el vapuleo informativo a los que estamos expuestos. Estos jóvenes, generalmente free lance, no saben de que hablan en realidad, no se documentan por falta de tiempo y know how, ni saben del tema más que lo que han buscado en internet, tienen una idea y quieren que alguien se las avale para publicarla, desde luego no son culpables.

Pero, ya puesta, me dediqué también  a buscar en internet algo sobre la susodicha nomofobia no fuera a ser que me caducara la licenciatura en psicología que hace tantos años supe conseguir.

Aquí mis hallazgos:

Google me mostró en la primera  y segunda página  20 resultados, el 99% publicados en los últimos tres días en distintos medios de comunicación, evidentemente estaba frente a un trend topic!:

http://www.larazon.es/noticia/6685-cerca-del-8-de-los-universitarios-espanoles-sufre-nomofobia-miedo-irracional-a-no-llevar-el-movil

http://www.hoymujer.com/Psico-Sexo/Vivir-positivo/Nomofobia-miedo-llevar-movil-658627122011.html

http://www.theinquirer.es/2011/12/13/el-incremento-de-la-nomofobia-entre-los-jovenes-preocupa-a-los-expertos.html

http://www.slideshare.net/rociofc/nomofobia-10242957

En la mayoría se hace referencia a un estudio realizado en UK http://en.wikipedia.org/wiki/Nomophobia sobre 2163 casos

El estudio habla de algunas reacciones de ansiedad detectadas en la muestra, hay también algunas referencias a una investigación de la Universidad de Granada y  citas de dos profesionales, ignoramos en que contexto y ámbito profesional fueron hechas.

En este blog hablamos en varias ocasiones de la adicción a pantallas, nuevas tecnologías y demás yerbas, comentando que existe un innegable salto cualitativo entre las adicciones a sustancias y esta nueva forma de dependencia, pero : ¿Hay clínica suficiente para suponer que un número elevado de personas en todo el mundo occidental….digamos ¿2.000.000? han consultado explicitamente por un cuadro de ansiedad distinto, con nuevos síntomas y claramente relacionados con el MOVIL???

¿Hay algo que nos haga pensar que el joven de pulgares inquietos que se angustia frente a la ausencia de su movil en su bolsillo padece un trastorno diferente, nuevo, distinto de la vieja y querida ansiedad de toda la vida?

¿Tenemos que patologizar los cambios sociales en los hábitos?

¿Es patológico cambiar hábitos?

¿Era nomofóbico y no lo sabía, el señor que en los años 80 perseguía desquiciado a la compañía telefónica porque su telefóno llevaba 5 días sin funcionar?

El esquema parece ser siempre el mismo:

1) Se describe como patológico y con nombre propio un estado, una conducta, una situación vital «normal» y que puede devenir en problema según la personalidad y la historia personal o el ambiente: ej: «sindrome pos vacacional» «sindrome de peter pan» «sindrome del emperador» «síndrome de los padres cansados»

2) Se buscan algunas referencias,  algún estudio descriptivo sobre una población, saltándose las reglas de incidencia y prevalencia epidemiológicas

3) Se repite la información de internet en  los medios de comunicación que además de hablar de la crisis y de la boda de Cayetana necesitan algo que le haga decir al espectador » Ese soy yo!» y lo pegue a la caja tonta.

Es correcta la reflexión sociológica ó psicosocial sobre las nuevas formas de relación, la gente que lleva su móvil colgado del cuello, las personas que miran fijamente la pantalla en el tren, hay mucho para comentar pero ¿Como distinguimos lo sano de lo enfermo? ¿Es «enfermar» lo cotidiano una estrategia que nos lleva a alguna parte?

No es correcto  inventar etiquetas, desconocer la clínica, eludir la subjetividad y  la teoría y cubrir con estadísticas sin relevancia  el terrible, ineludible y estresante miedo a  casi cualquier cosa que altere nuestras rutinas,  el miedo a la vida misma que nos afecta como sociedad, eso sí de una manera endémica.-

RF