Los vampiros de la Social Media

Los padres de Owen Lanahan le ordenan dejar su teléfono celular en la cocina a partir de las 10pm, Pero a veces él logra llevárselo a su dormitorio, porque considera que las horas nocturnas son «SU» tiempo.

«Los chicos de mi edad están muy ocupados» dice Owen, 15 años, 2º año de la secundaria, en Portland (Ore).»Tenemos escuela todos los días, vemos a nuestros amigos, volvemos a casa, hacemos los deberes, comemos y a la cama».

Por eso, algunas noches, sobre todo los fines de semana, se desliza debajo de las colchas con su laptop, para que sus padres no vean el resplandor de la pantalla y mira tutoriales de You Tube sobre como crear sonidos hip-hop con una Caja de ritmos.

«Hablo con chicas y con mis amigos», dice, usualmente a través de mensajes de texto. Otras veces, sube música a Sound Cloud y notifica a sus seguidores de Twitter.-

Los investigadores han insistido en que los adolescentes (y sus  estresados padres)  deberían dormir más. De acuerdo a una reciente encuenta de la National Sleep Foundation, más de la mitad de los adolescentes entre 15 y 17 años duermen 7 horas por noche, 90 minutos menos de la recomendación mínima. Con tanta cantidad de modos electrónicos para socializar, conversar, y explorar, los adolescentes adictos a la tecnología cada vez duermen menos.-

Algunos jóvenes incluso tienen un término: «vamping», una referencia a otras legendarias criaturas de la noche ( Gracias «Crepúsculo» y «True Blood».)  Suelen documentar sus trasnochadas con selfies desde la cama que suben a Instagram con hashtags #teen y #vamping.

La palabra ha logrado despertar la atención de los académicos.»Social media es una forma de recuperar el control de la propia vida y el vamping es una forma de sentir que se la recaptura» dice PhD Alice E. Marwick- FordhamUniversity quién estudia la relación de lo social con Internet.-

Danah Boyd, investigadora senior de Microsoft Research, quién recientemente escribió «It´s complicated, the social live of networked teens», da dos razones para este fenómeno:

  1. Los adolescentes necesitan conectarse y la intimidad de la noche permite las conversaciones íntimas.
  2. Es una forma de reaccionar a los horarios estrictos envueltos en deporte, lecciones de música y deberes que le deja poco tiempo libre para buscar sus verdaderos intereses.

«Los padres creen que lo hacen bien», dice Mrs Boyd sobre los horarios tan ocupados de los adolescentes, «pasar el tiempo es la forma en que los jóvenes comienzan a entender las dinámicas sociales», «porque por la cantidad de restricciones, muy pocas interacciones son desestructuradas, hasta que los padres se van a la cama».

Hay quizás otra razón: la presión del grupo de pares. Una madre de una chica de 13 años de Seattle (que pide anonimato para no avergonzar a su hija) dijo que su hija tiene dificultades para desconectarse de su grupo social después de que oscurece; la ha encontrado chateando en la madrugada con por lo menos 4 amigos en KIK, un sistema de mensajes.

«Ella se va a la cama y una hora después voy a ver y está con su celular», dice su madre. «Yo digo, ¿como puedes seguir haciendo esto?, es estresante! y ella me contesta » Lo sé». Pero su hija encuentra difícil desconectarse. «El teléfono vibra y se siente obligada a contestar. «No es como leer un libro. El libro no va a estar diciéndote «leeme». Puedes cerrarlo».

La Sra Lanahan, la madre de Owen, dijo que una vez se levantó  mitad de la noche por un vaso de agua y se dio cuenta que el laptop de su hijo no estaba sobre su escritorio. Esa fue la primera vez que descubrió a su hijo en su cama con el laptop y un equipo de música. Ella incluso llegó a comprarle un reloj alarma de los clásicos para que no usara el ordenador como alarma. «Todos los padres están lidiando con esto», dice Lanahan.

Pero quizás los padres tengan la culpa en parte. Boyd, la investigadora de Microsoft, dice que una cantinela habitual entre los adolescentes es que los padres no siguen sus propios consejos. «Si nosotros no podemos, ¿Por qué ustedes si?.Cuando guardan los celulares de sus hijos también deberían guardar los suyos».

O quizás, no ha cambiado la conducta sino el estilo. «Yo solía usar una linterna y me quedaba leyendo a Dickens», dice Mr Shapiro, un director de escuela,. «Oía pasos y apagaba la linterna». Y agrega riendo. «Era bueno fingiendo que dormía».-

Encuesta: hábitos de uso de Internet de los menores en Argentina

La empresa Microsoft elaboró una encuesta entre 1200 niñas y niños de 11 a 17 años. El 80 por ciento en Argentina usa sus datos reales. Siete de cada diez muestran sus fotos y la mitad da su domicilio. Una campaña para sensibilizar a los padres a acompañarlos.

  • Ocho de cada diez chicos navegan por Internet sin compañía de un adulto
  • siete de ellos, además, dan su nombre y apellido reales;
  • de esos siete, seis comparten videos y fotos personales en la web.

Los datos surgen de una encuesta que realizó la empresa Microsoft y a partir de los cuales realizó una campaña de sensibilización (que desde el jueves se emitirá en cines) para explicar a los adultos por qué sí deberían y pueden acompañar a los niños mientras usan Internet, una actividad que la encuesta, realizada entre 1200 niños de entre 11 y 17 años de todo el país, reveló como profundamente incorporada en la vida cotidiana infantil y adolescente.

“Los chicos empiezan a edades cada vez más tempranas a usar pantallas. Hoy chicos de 2, 3 años ya usan pantallas, y eso es algo que facilitó la aparición de los dispositivos táctiles. Los chicos tienen un saber instrumental, de la herramienta, pero el sentido común, el saber es de los adultos. Los chicos no tienen experiencia de vida, por eso hay que acompañar el uso que hagan de la tecnología”, señaló la especialista en comunicación y culturas juveniles Roxana Morduchowics, que coordinó la investigación cuyos resultados, por lo demás, muestran semejanzas con los obtenidos en encuestas similares realizadas en Francia y Gran Bretaña.

“A los chicos hay que explicarles los riesgos y cuidados en Internet. Cuando los entienden, cambian de actitud. Pero para eso los padres deben entender cuál es su rol en lo pedagógico. Los chicos no saben de tecnología, en realidad. Los padres y maestros tienen que tomar coraje y no pensar que los chicos saben más. Somos los adultos los que sabemos más de la vida y, cuando se trata de Internet, los chicos necesitan los consejos de siempre, pero llevados al mundo tecnológico”, señaló Jorge Cella, director de Tecnología y ciudadanía corporativa de Microsoft Argentina, durante la presentación de la encuesta.

De los 1200 chicos encuestados, la abrumadora mayoría usa redes sociales como Facebook o Twitter, aunque con más intensidad entre los 13 y los 17 años (el 95 por ciento de ellos las usa) que entre los 11 y los 12 (el 60 por ciento). Además, estos niños y adolescentes tienen hábitos arraigados de uso, que demuestran cuán incorporado está el uso de Internet en su vida cotidiana.

  •  70 % ve videos en YouTube,
  •  60%  recurre a la red para buscar información
  •  50% , para escuchar música.
  •  40% por ciento usa correo electrónico
  •  40% pasa tiempo en juegos en red.

De todos ellos, el 80% usa Internet solo, sin ninguna intervención ni participación de adultos.

En Argentina, 8 de cada 10 chicos tienen un perfil público en redes sociales, y 7 de cada 10 dan allí su nombre y apellido reales. Mediante sus cuentas, 6 de cada 10 suben fotos y videos personales, y 5 de cada 10 incluyen su escuela y domicilio, pero, además, 4 de cada 10 pueden llegar a encontrarse en persona con gente que conocieron a través de Internet.

Los números no son muy lejanos de lo que sucede en Francia, donde 9 de cada 10 dan sus datos reales y suben contenido audiovisual personal, 8 de cada 10 dan su edad y fecha de nacimiento.

Los chicos, recogió la encuesta, comparten todos esos datos de su vida privada porque consideran que cuánto más cuentan, más populares pueden ser, algo para lo cual no miden el alcance (creen que sólo sus amigos verán lo que comparten) y creen que no hay riesgos.

“La intimidad cede ante el deseo de ser popular”,

señala el estudio, por lo que Morduchowicz explicó que los adultos deberían explicar a los chicos que cuanto se comparte en Internet termina siendo “de dominio público” y es “muy difícil de borrar”, para empezar.

“También los chicos tienen que entender que todos tienen derecho a la intimidad, y que eso tiene que ver con la imagen de los otros”, dijo la especialista, en referencia al bullying.

“Con Internet, el bullying empeora. Alguien dirá que siempre existió, y es cierto. Pero con Internet el que lo ejerce tiene más audiencia, no sólo la gente a su lado, y lo que diga va a tener persistencia en el tiempo, porque queda en la red. Además, se aprovecha mucho del anonimato”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-259656-2014-11-12.html

Ed. R. Ferrari