Relaciones que enferman: el caso Eva Perón

 La mayoría de los hombres que rodeaban entonces a Perón creyeron que yo no era más que una simple aventurera. Mediocres al fin, ellos no habían sabido sentir como yo quemando mi alma, el fuego de Perón, su grandeza y su bondad, sus sueños y sus ideales. Ellos creyeron que yo “calculaba” con Perón, porque medían mi vida con la vara pequeña de sus almas.” María Eva Duarte

Un mito (gr Mythos= fábula) es una historia fabulosa y más o menos estructurada sobre un héroe o un dios que suele condensar las creencias de un pueblo. María Eva Duarte de Perón es una figura no solo histórica sino profundamente mítica, enraizada en la cultura de Argentina, más allá de las ideologías políticas que la han enaltecido o denigrado.

Se asienta sobre las creencias de un pueblo joven con un imaginario ligado a la inmigración y al crisol de razas, a la dicotomía ciudad-campo y a la movilidad de estratos sociales asentada en la igualdad de oportunidades. Pero además representa el mito de la femineidad en su vertiente “santa” o “puta” y  la búsqueda de raíces identitarias . Lo que más sorprende es que ese mito se construye en escasos seis años -desde 1945 a 1951- y perdura intacto en sus luces y sombras 60 años después.

¿Era el destino de María Eva Duarte convertirse en Evita para desaparecer en medio de su proyecto  de cambio social inconcluso? ¿O fue su relación con Juan Perón una especie de condena a muerte o suicidio del que podría haberse salvado?

El semanario Radiolandia, en su edición del 2 de Setiembre de 1944 publica esta entrevista a una”estrella del radioteatro” en ascenso, morena y paliducha,  Eva Duarte:

” Y aquella niña prodigio siguió creciendo también en la fama. Sus afanes artísticos se vieron colmados de inmediato y alcanzó el primer escalón en la difícil cuesta.

En el viejo teatro Comedia de la calle Pellegrini desempeñé mi primer papel central. Fue en la pieza titulada La señora de los Pérez. Pero no seguí en el teatro. ….Por ello, en 1938 debuté al frente de mi compañía de radioteatro, y desde entonces ininterrumpidamente he continuado en esa labor…. Afinqué mis esperanzas en el radioteatro. Creo haberlas colmado bien. Si ha sido así, habré cumplido un destino, y ello significa una vida aprovechada.

Por eso desviamos la conversación hacia el cine, que, junto con el radioteatro, constituyen la base fundamental de la carrera artística de Eva Duarte.  

Antes que nada- nos dice- debo aclarar que no deseo hacer teatro, como se ha dado en decir. No lo deseo porque esta expresión artística acapara demasiado nuestras vidas. …. Aclarado este punto contestaré la pregunta relacionada con el cine, dentro del que estoy realizando en estos momentos una película de verdadera enjundia: La cabalgata del circo, en la que me toca en suerte actuar, bajo la experta dirección de Mario Soffici, en los estudios de San Miguel. ………

¿Y después de esta película?
Indudablemente vendrán otras, pero el tiempo que media entre este momento en que hablamos y la posible iniciación de las otras es un poco largo, por lo que prefiero no hacer ahora el menor comentario. Esperemos su hora, y cuando ella llegué hablaremos largo y tendido.

¿Es que teme, acaso, barajar el futuro?
No, en forma absoluta no le temo al futuro. Muy por el contrario, espero de él tanto, que sus proyecciones han obligado a que hasta mi misma carrera artística pase casi a segundo plano. …Y vivir la vida es seguir actuando en radioteatro cumpliendo este contrato que alcanza hasta el 31 de diciembre de 1945 y, sobre todo, estas otras audiciones en Radio del Estado –“Hacia un futuro mejor”-, que por ser de exaltación nacional y de finalidad altamente patriótica cumplimos en forma absolutamente desinteresada todos sus integrantes.

¿Y por último?, preguntamos.

Por último, nada más que lo que hemos conversado ya: mis afanes artísticos cumplidos y mis esperanzas reflejando gratamente en el fondo de mí corazón.

Pero el 15 de Enero de 1944 un terremoto ha destruido  la ciudad de San Juan y la Asociación Radiofónica Argentina ofrece su colaboración para organizar un festival artístico a beneficio de los damnificados. El 22 de Enero de 1944 una Eva Duarte de 25 años encuentra  al coronel Juan Domingo Perón de 44 años, Subsecretario de Trabajo y Asuntos Sociales y su  vida cambia para siempre.

La que quizás podría haber sido una actriz mediocre que envejeciera y engordara como una más o que quizás enfermara de cáncer con muchas chances de sobrevivir, tal y como le sucedió a su propia madre -Juana Ibarguren-comienza la transformación que acabará con ella a destiempo.

En Junio de 1944 ya se encuentra trabajando en un programa de radio titulado “Hacia un mundo mejor” promovido por la Subsecretaría de Informaciones en el que se exalta la Revolución de 1943-llamada “de los coroneles”- pero sobre todo se presenta a Perón como líder de los argentinos.

 Como cuenta en la entrevista, está filmando “La cabalgata del circo”, dirigida por Mario Soffici,  se tiñe de rubio por exigencias del guión y adquiere así un signo externo que marcará su nueva imagen. Morena era agradable y poco más, rubia no solo roza un nivel social al que no pertenece sino que se transforma en un instrumento de propaganda de un programa político  que comienza a crecer, el peronismo y que tiene  su punto de partida en  los hechos del 17 de octubre de 1945.

Desde la isla de Martín García donde está detenido , Perón escribió a Eva dos cartas. En una de ellas le decía: “Hoy he escrito a Farell (Gral. Farell, presidente de la Nación) pidiéndole acelere mi retiro: en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos”, nada más lejos de lo que realmente pasaría.

Se casa con Perón el 22 de Octubre de 1945 y  rápidamente entran en campaña electoral, por primera vez una mujer de un candidato participa activamente. El 24 de Febrero de 1946, la fórmula Perón-Quijano obtiene el 52% de los votos. Eva se convierte en primera dama.

Hasta ese momento, aún conserva algunos tics estéticos ligados a las colchas de plumetí, muñecas sobre la cama y bucles y volados; también mantiene una tendencia a engordar que todavía no le preocupa y su salud es endeble. Toma posesión del adusto despacho de la Secretaría de Trabajo y aumenta su presencia en la toma de decisiones políticas sin el respaldo de un cargo. Una vez más, la hija ilegitima del estanciero carece de identidad legal más allá de ser la esposa del presidente.

Comienza su trabajo social marcado por una actividad frenética en hospitales, escuelas y fábricas y en 1947 representará al gobierno argentino en una histórica visita a España, Italia, Suiza y Francia que la que cambiará completamente.

Será, a partir de ese momento,  una mujer que ya no tuerce los tacones al caminar, elegante y vanidosa pero también plenamente consciente de su misión.

Para esa época, su relación con la comida ya es conflictiva -casi no come- y controla con dificultad su miedo a la soledad y al silencio.  Su carácter es impulsivo y prepotente- primero actúa, luego piensa- nunca se arrepiente y nunca se detiene. Hace del fanatismo una virtud,  sus jornadas de trabajo son extenuantes y con frecuencia se amanece rodeada de colaboradores a los que invita a desayunar en la residencia presidencial.

Ha creado un personaje  que no es difícil de entender a poco que nos pongamos en la piel de alguien que vive en permanente revalida,  a quién se le exige ser  siempre “otra persona”, a quién se observa permanentemente, se teme y se desprecia pero también alguien que quiere estar allí para decirle a los miembros de la clase social de la que proviene que los milagros existen y todo eso en medio de la ilusión de invulnerabilidad que da el poder.-

Es ese lugar en el que la relación con  su propio Yo ideal y con Perón -al que admira e idealiza-  la ha colocado  el que terminará por matarla.  Los primeros indicios del cáncer de cuello de útero -quizás en 1949 o antes-oficialmente declarado en 1950- son minimizados, ocultados o negados, tanto por Perón como por ella misma.

Comienza el final que durará dos años en los que  será sometida a dos intervenciones para los que se convoca al médico estadounidense George Pack en 1951, cuando ya la enfermedad está muy avanzada.

 El análisis de los datos médicos y políticos, entre los años 1950 y 1952, indica que se mantuvo en secreto la gravedad de la enfermedad de Eva debido a que  Juan Domingo Perón se enfrentaba a su reelección y Eva se proponía como vicepresidenta.

Como todo mito, la historia de Evita es una tragedia rodeada de silencios, crímenes inconscientes y absurdos. El 4 de junio de 1952 Perón asumía su segunda presidencia, Eva pesaba 37 kilos y apenas podía levantarse, pero para su última representación le aumentaron la dosis de morfina y le fabricaron un soporte de yeso para poder permanecer parada en el coche que los trasladaba al Congreso de la Nación, un amplio abrigo de pieles ocultaba el cinturón que la sostenía atada. Una profunda negación de la realidad tan inoportuna como inútil.-

Un mes después, Eva muere de cáncer pero más que nada muere como consecuencia de la relación  con el poder encarnado en Perón. Es el 26 de Julio de 1952.-

 Para saber más:

Dujovne Ortiz, Alicia: “Eva Perón-la biografía” (1996) Ed. Aguilar

Eloy Martínez, Tomás: “Santa Evita” (1995)

http://www.topia.com.ar/articulos/eva-per%C3%B3n-murallas-y-duelos

http://www.lanacion.com.ar/973502-a-evita-la-enganaron-con-el-cancer

http://www.terra.com/mujer/articulo/html/hof2845.htm

 http://www.elhistoriador.com.ar/entrevistas/d/duarte_eva.php

http://www.evitaperon.org/part2-es.htm