Fotografía, ocio & tiempo libre

Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos (http://erickimphotography.com/blog/2011/08/22/10-things-henri-cartier-bresson-can-teach-you-about-street-photography/)

 

Todos los estudios realizados desde los más diversos ángulos y teorías comentan que las sociedades contemporáneas encuentran mucho más difícil disfrutar del tiempo libre que del trabajo. Parece ser que tener ocio a disposición  gratuito o nó, no aumenta la percepción de calidad de vida, a menos que se sepa cómo servirse de él en forma eficaz…y esto no se enseña ni se aprende espontáneamente.
Sandor Ferenczi, psicoanalista contemporáneo de Freud, definió la “neurosis dominical” para referirse a la  depresión durante el fin de semana.
Actualmente, también se habla con frecuencia del stress de las fiestas, las vacaciones y en contrapartida del “síndrome post-vacacional”, quizás debido a esa fiebre por describir “sindromes” a diestra y siniestra.-
Aunque es cierto que  parecería que en esta sociedad  las personas están mal preparadas para estar ociosas.

Sin objetivos y sin otras personas con las que relacionarse, la mayoría de los sujetos pierden motivación, los pensamientos vagan y pueden desencadenar estados ansiosos de los que se  busca escapar como de la peste.

La estrategia de evitación más frecuente es buscar fuentes que reduzcan esa ansiedad: ordenadores, videojuegos, TV, leer historias ligeras o revistas, el juego(apuestas), relaciones sexuales ocasionales  o consumo de drogas o alcohol.-

La respuesta es rápida al reducir a corto plazo el caos interno pero normalmente lleva a un sentimiento de apatía e insatisfacción que obliga a repetir la experiencia generando círculos viciosos.
Aparentemente, nuestro psiquismo ha evolucionado hacia la respuesta a obstáculos externos, pero no ha podido adaptarse a largos períodos carentes de “peligro”.Pocas personas  usan con autonomía su energía psíquica .-

Dattilo & Kleber (1993) observaron que hay una asociación entre autodeterminación y disfrute. La autodeterminación no es otra cosa que actuar como una “causa” en la propia vida para decidir libremente lejos de interferencias externas. Planear el tiempo libre es “crear las circunstancias para el disfrute” (Gorbeña Echevarria -2000), la autodeterminación en el ocio incluye la libertad para elegir. Se trata de crear entornos ricos en OPCIONES.

Una actividad  nos divierte cuando demanda una atención sostenida y produce una   placer.

En este sentido,  la fotografía es una herramienta para mejorar el funcionamiento físico, emocional, social y cognitivo, tanto en la “normalidad” como en situaciones de crisis.

Como actividad nos permite:

1) Autodeterminación: capacidad de elegir

2) Motivación intrínseca : interés, activación y relajación. La MI no depende de ningún nivel especial de capacidad o habilidad, por lo tanto cualquiera puede tener interés, activarse o relajarse

3)  acción + conciencia de movimiento

4)Plantearnos  objetivos  claros

5) Disfrute: la actividad puede ser tan atractiva que uno se concentra en ella  hasta perder la idea del tiempo.

6) Mejoras físicas, cognitivas, emocionales, sociales.

Esta idea tan simple en esencia es posible aplicarla a cantidad de alternativas ….solo se trata de  aprender a mirar con otros ojos.

Referencias

Dattilo.J & Kleiber, D.A (1993)”Psychology perspectives for therapeutic recreation research: The psichology of enjoyment”. En M.J. Malkin y C.Z. Howe (eds), Research in therapeutic receation: Concepts and methods (pp 57-76)

Gorbeña Echevarria, S (2000): Modelos de intervención en ocio terapéutico”. Universidad.de Deusto. Bilbao

Ferenczi, Sandor (1919) :Neurosis del domingo. En Obras completas. Tomo III. Madrid Espasa Calpe

Sontag, Susan (1996) : Sobre la fotografia.Edhasa ensayo

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Relaciones que enferman: el caso Vivian Maier

Vivian Maier es uno de los más interesantes eventos virales de los últimos años. De hecho, nadie conocía este nombre hasta el 2007, en que John Maloof, un joven de 27 años que escribía un libro sobre la historia de Chicago, comprara en un remate, un lote de cajas por 300 U$S . Terminado su libro, se dedicó en detalle a examinar el contenido de las cajas que había adquirido.

Le tomó cerca de un año y medio darse cuenta de que eran excelentes fotografías, la mayoría -exactamente 150.000- negativos sin revelar, guardados en cajas y mezclados con ropa, tickets, cheques de la seguridad social sin cobrar, películas en 8mm y recortes de periódicos.

Abrió un blog y publicó las fotos en Flickr y el resultado viral fue inmediato. Se trataba de una colección de fotografías de calle que hacían a Vivian Maier digna de compararse con Diane Arbus o Helen Levitt.

¿De que  tipo de relación que enferma hablamos en este caso? Lo que se sabe de Miss Maier es lo que Maloof ha investigado y publicado en su blog y en el film http://www.findingvivianmaier.com/, y lo contado por un documental de la BBC1, Vivian Maier Mistery.

 

Una mujer que muere a los 83 años, en 2009, casi como una homeless, después de haber trabajado como niñera toda su vida, mientras fotografiaba escenas de calle con una Rolleiflex eternamente colgada de su cuello. Algo dice la elección de la marca de su cámara- tuvo por lo menos siete-. Las Rolleiflex, son las cámaras profesionales por excelencia, no solo técnica sino también estéticamente….y nunca han sido baratas.

Una mujer sin historia, ni parientes, ni intereses personales- más allá de la fotografía- nacida en New York pero ligada a Francia por herencia materna. Las preguntas que se hacen los que se acercan a su obra, absolutamente perfecta técnica y conceptualmente, comienzan siempre con ¿Por qué?

¿Por qué no revelaba sus fotos? ¿ Por qué trabajaba como niñera y no como fotografa? ¿Por qué ocultaba su origen y su nombre?

Nuestra mirada desde la psicología, nos conduce a conclusiones poco glamourosas y más cercanas a la psicopatología. Esta mujer solitaria, que nunca sintió la necesidad de tener un espacio propio y que dejó recuerdos difíciles en los niños que cuidó, era probablemente una persona afectada por algún grado de esquizofrenia paranoide.

Había en ella conductas de acumulación compulsiva, lenguaje que imitaba un acento francés que no le era propio, una forma de vestir fuera de contexto, masculina y gris, una forma de caminar desgarbada y dura y una búsqueda permanente de sentido a través de las noticias en los periódicos que guardaba por toneladas.

 

Su interés por las historias de asesinatos, raptos, miseria y violaciones, en ese “Te lo dije!”, que comenta una de las personas que la trató, bien podía deberse a algún desplazamiento de algún profundo trauma, imposible de simbolizar, vivido por ella o quizás por su madre, Maria Jaussard, que había nacido en  Saint-Bonnet-et-Champsaur , un pequeño pueblo de los Alpes Franceses y emigrado a New York en 1914.  Se sabe de ella que se casó con Charles Meier en 1919 y  que en 1926 nacería Vivian. Luego de su separación, llevará a su hija a su pueblo en 1932 y allí vivirán varios años hasta su vuelta a USA. Vivian volverá a este pueblo en 1949 y en 1959, y con una pequeña herencia viajará por distintos países de Asia. ¿Qué pasó con su padre y su hermano?, ¿Cuando se mudó a Chicago?¿ Había terminado algún tipo de estudio? Hasta ahora poco se sabe.

¿Por qué no revelaba sus fotos?, desde la psicopatología, podemos decir que posiblemente no lo hiciera porque su objetivo terminaba en el control de la imagen, de la vida, de las emociones ajenas. Podía acercarse mucho con su cámara , pero era incapaz de contacto humano consciente. No se trataba, como decía Cartier-Bresson de “capturar el momento”, aquél en el que “se alinea la cabeza, el ojo y el corazón”, sino simplemente de congelarlo. Tomaba, por ejemplo, fotos de los golpes o accidentes de los niños a su cargo, sin participar ni ayudar, simplemente “congelando el momento.”

No obstante, es probable que en ese gesto hubiera un intento de contacto, una captación del dolor ajeno que no podía culminar en una acción reparadora, debido a su falta de empatía y deterioro de los canales emocionales. De allí su actitud compulsiva. Puede que también la influencia de Jules Bennard, esa amiga de su madre, fotógrafa, haya sido mayor de lo que se pudiera pensar.

Su trabajo sugiere una percepción inconsciente de lo que la postura y el gesto transmiten, no es necesario buscar doble lecturas.

Era simplemente alguien que a través de su cámara podía controlar su ansiedad de separación. El origen de su complicada personalidad, como en cualquier caso clínico, habría que rastrearlo en la serie complementaria que seguramente descubriría, además de una predisposición genética, vivencias traumáticas, abusos, violencia simbólica y sobre todo abandono, mucho abandono. Podemos arriesgar en su historia muy poca mirada de algún otro significativo.

No parece una aficionada a la fotografía sino alguien que fotografiaba como una forma de supervivencia.  Como lo hacía Van Gogh con su pintura o Kafka con su narrativa.

La creatividad está muy ligada a las zonas oscuras de la mente y puede ser una oportunidad de superar los propios fantasmas, quizás si Vivian hubiera tenido interés en revelar sus fotos, hubiera abierto un camino hacia alguna forma de equilibrio mental. En el caso de Vivian, parece que se trató simplemente de alguien muy talentoso pero profundamente enfermo.

Esta fama póstuma no agrega nada a la historia, más allá de brindar una oportunidad de análisis de la fuerza que lo visual tiene en esta cultura. Importa muy  poco ahora quién era o qué le pasaba.

Aunque esa visión retrospectiva de la gente que la trató e incluso padeció, puede que ayude a derribar prejuicios y a crear una mayor consciencia acerca de lo que es la enfermedad mental. La relación que enferma, el infierno, en este caso ha sido la relación con los otros. La humilde e invisible niñera que tomaba fotos, se ha transformado en la gran fotógrafa que trabajaba como niñera.

Finalmente, cada vez que admiramos una de sus fotografías estaremos cerrando un círculo y esto, puedo que ya no le importe a Vivian pero seguramente nos  debería importar a todos.-

Para saber más:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer

http://www.newyorker.com/culture/culture-desk/vivian-maier-and-the-problem-of-difficult-women

http://www.theguardian.com/film/2014/jul/17/finding-vivian-maier-documentary-review

Mi semana con Marylin

Marilyn by Cartier-Bresson

Basada en  las memorias de Colin Clark que relatan la experiencia de ser el tercer asistente de dirección de una película con Marylin de protagonista concretamente ,  El principe y la corista , la película transcurre plácidamente entre dialogos breves y referencias  a citas de la actriz del tipo:

“Los hombres se acuestan con Marylin y se despiertan conmigo”.

Colin vive su semana mágica en contacto con la que era una de las mayores estrellas de Hollywood en franco enfrentamiento con Laurence Olivier.
Una impecable Michelle Williams interpreta a la actriz en sus diarios devaneos e inseguridades tratando de interpretarse a sí misma en cada detalle de su  personaje.
Una película que se deja ver, más cercana a una serie de televisión que a un film, sorprendiendo porque aún haya alguien que tenga algo para decir y que no se haya ya dicho del fenómeno MM.

Medio siglo después de su muerte Marilyn parece más viva que nunca.
Pero nuestro mundo no es el del cine sino el de la mente y “la Monroe” siempre nos ha llamado la atención, quizás porque arrastramos  muchos interrogantes relativos al rol que los psicoanalistas y el psiconanálisis jugaron en su corta y escindida vida.
Concretamente en ese 1957, Marylin  consulta a Anna Freud derivada por su analista en ese momento, Marianne Kris,  que no puede viajar para atenderla en medio de la crisis nerviosa provocada, como siempre, por las presiones del rodaje sumado a la desaparición de Arthur Miller y a un aborto espontáneo.
En los archivos del Centro Anna Freud su ficha dice :”Inestabilidad emocional, impulsividad exagerada, necesidad constante de aprobación exterior, no tolera la soledad, tendencia a las depresiones en caso de rechazo, paranoica con brotes de esquizofrenia.” Un rosario de contraindicaciones para pensar en un proceso psicoanalitico y eso sin considerar sus acting out sexuales y su adicción al alcohol y los barbituricos.
En la película, casi se caricaturiza el rol de Paula Strasberg como  actor coach en un “tu sabes, tu puedes, tu eres la mejor” que haría palidecer a Claudio Naranjo. Quizás a 25.000U$S la semana como cobraba en aquel 1957 yo también mentiría tan descaradamente ¿O no? porque era evidente que ni sabía, ni podía, ni era la mejor. Pero el Actor´s Studio y su método Stanislavsky pulido por Lee Strasberg no se sentía capaz de decirle que no. “Sacar lo que tienes adentro, tu propia historia” para construir un personaje es una trampa cuando solo tienes una imágen, cuando solo eres imágen.
Su último analista y quizás el más culpable en esta historia-Ralph Greeson– se preguntaba el porqué de la fascinación de Marylin por su propia imágen, su deseo de ser fotografiada que contradecía su pánico escenico. ” Es que “no tengo que decir nada, no tengo que hablar” , frente a una cámara las escenas debían ser repetidas casi 30 veces cuando lo normal es 5, mientras tanto era capaz de someterse sin problemas a interminables sesiones de fotos con algunos de los más prestigiosos fotógrafos de la época, con resultados siempre espectaculares, desde Milton Greene a Henri Cartier Bresson, Richard Avedon o Bert Stern. Treinta años después , en los 90, es probable que otra hubiera sido su vida, nadie la hubiera empujado al celuloide, hubiera vivido tranquila y neuróticamente como modelo, pero en los 50/60 no era ni el momento ni el lugar. La “estrella del psicoanalisis”,   no realiza ningún diagnóstico en esos 30 meses de tratamiento, hasta el 4 de Agosto de 1960, fecha del ¿suicidio? de la Monroe.”Aunque tiene el aspecto de una toxicómana no encaja en esa categoría, tiene 34 años y sigue funcionando con la idea de que es una niña pequeña”, apunta. Greeson va rompiendo todas y cada una de las bases del encuadre, la recibe todos los días, a veces hasta cuatro horas diarias, inclusive festivos, la autoriza a que lo llame a todas horas, tanto de día como de noche y hasta la aloja en su casa y la presenta a sus hijos, la lleva de vacaciones con su familia; gestiona sus relaciones amorosas con Yves Montand, Arthur Miller, los hermanos Kennedy y Sinatra. Finalmente, se convierte en el representante de su carrera, garantizando al estudio Fox que controlará su impuntualidad crónica, según ella porque “si te esperan garantizas que te querrán”.

Cualquier terapeuta que haya tratado un paciente de estas características sabe de esa demanda constante que requiere del NO como terapia, casi en exclusiva, generalmente seguido de un abandono del tratamiento ante la imposibilidad de consolidar una alianza terapéutica.
El analista, decía Lacan, debe renunciar a la posición del Amo,  el discurso del amo es el reverso del discurso del analista. El analista, en la transferencia, ocupa un lugar de poder respecto de su paciente, pero debe renunciar a utilizarlo para su provecho personal ó para sugestionar a su paciente, limitándose a acompañarlo en su intento de atravesar su fantasma.
Greenson seducido por la idea de convertirse en el que “cura” a la mujer más famosa del mundo (aunque también por intereses económicos) chocará con la deontología más básica y con las elementales reglas de esta profesión.
Onfray se retuerce de felicidad en su sillón de filósofo”anti”.
La terapia continuó cada vez más intensa y caótica; el rodaje de “Vidas rebeldes”, durante el verano de 1959, fue otro desastre: depresión, comas etílicos y hospitalización. “Ante todo, me esfuerzo por ayudarla a que deje de sentirse sola, para evitar que busque una salida en las drogas o frecuentando a personas destructivas. Es el tipo de terapia que se adopta con una adolescente que requiere consejos, afecto y firmeza”, se justificaba.
¿El trastorno límite de Marylin (en términos actuales) era tratable?
¿Había alguna posibilidad, alguna salida a esa patología de borde avalada, sustentada y legitimada por toda una “industria”?.
Creería que no, que la pulsión de muerte, representada por un prematuro miedo a envejecer ( “No quiero envejecer. Quiero ser siempre como soy hoy. Sigo sin saber actuar. En el momento en que mi cara no esté a la altura y, cuando mi cuerpo siga el mismo camino, entonces no seré ya nada. Nada en absoluto”) no dejaba espacio para nada que no fuera imagen vacía.
Cerca del final, Marilyn, que había seducido y manipulado por su sufrimiento “real” a sus maridos, amantes, amigos y terapeutas, ejerce sobre Greenson una fascinación especial. El propio Greenson le confiesa a Anna Freud: “Se ha convertido en una mujer paranoide y muy enferma. Puede usted imaginar lo difícil que es tratar a una actriz de Hollywood, a alguien que se encuentra completamente sola en el mundo, pero que, al mismo tiempo, es una gran celebridad”.
Marilyn y el que ella llama su “salvador” entran juntos entonces en lo que la psiquiatría denomina “folieux a deux”.
Cada cual asume los síntomas del otro, él evita a los pacientes y pasa su tiempo en los pasillos de los estudios de la Fox, cediendo por una especie de complejo de Pigmalión. Pero, tras dos años de una enorme atención, Greenson se cansa y huye a Europa, como lo hizo Miller, como lo hicieron todos.
Marilyn, murió dos meses después. Está claro que Greenson no mató a su paciente, pero quizás eso no nos alcance a la hora de valorar cuál debe ser nuestro rol como terapeutas en patologías “de borde”, quizás debamos trabajar en nuestros obstáculos y en nuestras posibilidades reales y sobre todo ejercer una crítica despiadada  de nuestro rol como antesala de una intervención eficaz.
Por suerte para nosotros, pobres psicoterapeutas y psicoanalistas, Marylin Monroe solo hubo y habrá una.