El marketing de la psicoterapia

Leemos en  The New York Times un artículo del Dr. Brandon Guadiano PhD  sobre psicoterapia en el que comenta que en EEUU desde 1998 a 2007, el número de pacientes que recibían psicoterapia dentro del sistema de salud cayó un 34% mientras que el número de pacientes recibiendo medicación creció en un 23%.-

Y esto a pesar de que en  más de 33 investigaciones,   pacientes no afectados por trastornos psiquiátricos pero con diversos síntomas psicológicos expresaron sus preferencias por la psicoterapia y de investigaciones -como las del Dr Jonathan Shedler sobre la eficacia de la psicoterapia psicodinámica  en el tratamiento de la depresión,  ansiedad,  fobias y un gran espectro de trastornos psicológicos.-

Porque queda claro que debido a sus efectos colaterales los psicofármacos debieran  ser tomados como alternativas,  solo si son necesarios para mejorar el contexto de la psicoterapia o si esta no funciona bien debido a la naturaleza de la patología .

Entonces,  ¿Cómo se explica esa diferencia entre lo que la gente prefiere o los beneficios que otorga y lo que en verdad sucede?

Según Guadiano, se trata de un problema de imágen.
En el sistema de salud, los profesionales de atención primaria, las aseguradoras, los responsables políticos  o incluso muchos psiquiatras desconocen el alto nivel que existe en investigación sobre psicoterapia.
Por el contrario, la industria farmaceútica tiene el dinero suficiente para mantener el marketing farmacéutico e innovar participando en foros en las redes sociales para promover medicamentos o es capaz de sostener la investigación de base biológica y rigurosa todo el tiempo que sea necesario. Sigue leyendo
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Los Psicólogos y las Redes Sociales

¿Que tan lejos se encuentra la psicología de las redes sociales?

De hecho se encuentra cerca…muy cerca.

La relación virtual en las redes sociales  es ya  parte de nuestro día a día. Pensemos en Facebook, solo esta red social-la más usada actualmente- cuenta  con 901 millones de usuarios y como las otras (TwitterLinkedinFoursquare), sus inscritos crecen continuamente. En 2012, 2400 millones de personas utilizaron Internet en todo el mundo, 93% tiene al menos una cuenta activa en alguna red social (datos de la consultora Cocktail Analysis).

Las redes sociales  forman parte de nuestra  vida cotidiana y la psicología ha comenzado a explorar la forma en que nos relacionamos a través de ellas,  consolidamos nuevos hábitos y su impacto en lo cotidiano laboral o personal.-

Pero también los psicólogos tenemos la obligación de preguntarnos de que modo influyen en nuestro trabajo. Este tipo de reflexión se impone sobre todo en el caso de los psicólogos clínicos y psicoterapeutas para quienes la confidencialidad es imprescindible.

Un paciente me ha agregado como amigo en el Facebook”

“Han subido un juicio negativo sobre mi trabajo a Linkedin”

“Un paciente me pide una consulta via Twitter”

¿Como podemos manejar estas situaciones? Es una reflexión que todavía no hemos hecho como colectivo. Los psicólogos  tendemos a asumir  posiciones radicales, está el que utiliza las redes sociales sin ninguna consideración especial o cuidado por su profesionalidad  y el que ha preferido evitar del todo su uso.

Creemos que es no solo posible sino deseable,  utilizar las redes sociales; pero ese uso debe ser ejercido con delicadeza y sensibilidad debido a la infinidad de posibilidades positivas o negativas que pueden surgir.

En muchos países las instituciones responsables de la profesión han incluído en su “código deontológico” diversas medidas para regular la relación de los psicólogos  con sus clientes en las redes sociales.

Es  imprescindible comenzar a pensar en una plataforma de debate y de discusión seria y también de lectura de material proveniente de diversas fuentes que nos permitan  utilizar eficazmente y con responsabilidad las redes sociales para mejorar nuestra practica y brindar una atención más amplia y efectiva no solo en temas clínicos sino de psicología de la salud e intervención social.

Fuente: http://www.psicologialavoro.it/articoli/social-network-psicologia/psicologo-social-network/

Traducción : Raquel Ferrari

Redes sociales & autoayuda

Leemos en el diario Clarin una nota sobre el crecimiento del fenómeno de las redes sociales de autoayuda y lo encontramos francamente excesivo en sus inexactitudes.

Dentro de Internet las redes sociales han crecido en forma exponencial, tanto en forma de redes horizontales como Facebook o verticales, reuniendo a grupos unidos por intereses, necesidades o hobbies; personalmente nos encantan las redes sociales y trabajamos  con entusiasmo en su uso en psicología de la salud..

Las redes sociales alrededor de temas de salud no son nuevas, desde Patientslikeme han evolucionado en distintas opciones ,  siempre se trata de una motivación: saber más sobre alguna patología porque se es paciente o familiar de paciente, se desea superar un obstáculo (por ejemplo dejar de fumar) o consolidar un cambio de hábito practicando deportes o adelgazar, buscar pareja, vencer fobias o superar una pérdida.

Es sabido que el comportamiento en la red funciona por imitación del otro y que los otros: sus opiniones, su apoyo son el sostén de la permanencia propia.

La motivación a través de un grupo siempre ha sido más efectiva que la automotivación. Entonces ¿Cuál es la novedad?

Creo que denominar “autoayuda en red” a esas redes que promueven el encuentro de personas con la misma motivación es incorrecto. De hecho la “autoayuda” es un nicho de mercado que lleva décadas siendo explotado en forma de libros, talleres de gurús, DVD´s, etc…

Estaría bien delimitar el campo y entender que:

1) La mayoría de las personas utilizamos Internet para  saber que nos pasa si estamos enfermos,  que hacen los que son tímidos, solitarios, obesos, fóbicos como uno, donde conseguir eso que estoy buscando o que opinan  en la red de tal o cuál producto, espacio, viaje, coche, vino, ……largo etc que pienso comprar y  en este sentido lo que ya no se puede hacer es obviar la importancia de estos sitios.

¿Es eso autoayuda? creo que NO. De hecho  la autoayuda   está eliminando al otro, por lo tanto es una contradicción buscar “auto-ayuda en red”. Tiene poco sentido plantearse que a través de un cuestionario auto-administrado o de 1200 alternativas para responder a una pregunta podré superar lo que sea.

2) La autoayuda suele relacionarse con palabras como “crecimiento interior”, “superación” “autoestima” “coaching” “curso” “formula mágica” y desde luego reducir el valor de las redes sociales a herramientas de autoayuda es una agravio innecesario a la inteligencia colectiva.

Es útil y mucho  compartir experiencias en las redes porque apunta al sentido tradicional de la comunicación.

La importancia de la RED en la construcción social de la propia identidad no es nueva. Las redes familiares, laborales, de amigos,  sostienen y dan sentido al propio proyecto a través de la comunicación  facilitando la resolución de las crisis vitales y de las otras.

¿Cómo ha evolucionado la idea de RED en esta parte del globo caracterizada por el individualismo? En una sociedad en donde cada uno quiere hablar de sí mismo y donde el cuidado por lo “mío” suele superar al cuidado por lo “nuestro”, llama la atención el auge de las redes sociales virtuales que aparecen como una forma de superar esa ruptura de continuidad de vínculos que caracterizaba la sociedad del siglo pasado: conectarse via internet es una forma de tender redes (sociales) para hacer circular ideas, sentimientos y (auto)ayuda.

Pero, las redes sociales nunca podrán evitar el momento de enfrentamiento con el origen de nuestros padecimientos, físicos, psicológicos o espirituales.

Podemos asomarnos (si nos dejan) a esas redes que sostienen patologías como la anorexia, las autolesiones o el ejercicio físico compulsivo plagadas de historias tristes en donde abundan los “fuí mala” “hoy fracasé” “felicidades por haber llegado a los 42 kg tu puedes!” para concluir que hay que tener mucho cuidado con la “autoayuda” que nunca será sinónimo de salud-mejoría-curación.

Por eso, la función de estas redes nunca podrá ser terapéutica porque la contención mutua es solo una de las caras del tema y nunca superará el momento de responsabilidad que significa pedir ayuda profesional….y estar dispuesto a recibirla.

Pero la necesidad de sentirse querido y necesitado es universal, el eje de estas redes es el estímulo mutuo por eso sobra el “Auto” delante de la ayuda.

“No hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación”. Aldous Huxley

Fuente:

http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-Internet_0_752924784.html

http://elpais.com/diario/2011/10/16/eps/1318746414_850215.html

Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El libro de Nicholas Carr recorre algunas de las “bondades” de Internet para cuestionarlas, hecho en sí sorprendente en una época en que la red asemeja a una religión con múltiples profetas.

Es un libro interesante, tanto para el público en general como para el experto, que le ha valido a su autor una candidatura al Premio Pulitzer 2011. Carr no es solo alguien que escribe bien en un estilo ameno para un público heterogéneo sino que lo avalan sus cualificaciones universitarias (Harvard y Dartmouth) y una dilatada trayectoria profesional.

“Superficiales” es una obra basada en gran parte en su experiencia personal como usuario de Internet; por ejemplo sus problemas de concentración derivados de una década de conexión  online que  le dificultan la lectura profunda. A partir de una anécdota personal, desarrolla una investigación que repasa algunos de los temas centrales de la ciber psicología:

1) La informática como cambio de paradigma de los procesos mentales

2) El desarrollo de la neurobiologia

3) El impacto de las tecnologías en nuestras relaciones sociales

4) El impacto de la red en los medios de comunicación anteriores a ella

5) El efecto Google en la gestión de conocimiento y en la educación

6) La relación de la red con la evolución de la memoria humana y la inteligencia artificial

Y lo más interesante:

La denuncia de cómo el uso y abuso de Internet puede afectar nuestras capacidades cognitivas fomentado por la búsqueda de rentabilidad de Google.

Se nota la influencia de MacLuhan a la hora de enunciar tres ideas centrales:

1º) Internet es solo el último medio de comunicación pero la necesidad de comunicarse es anterior y no está determinada por la red

2º) A largo plazo los medios de comunicación  influyen en nuestra conducta y en nuestra forma de pensar solo por su estructura más que por la información que transmiten

3º) Los medios de comunicación nunca son neutros y rara vez podemos controlarlos. Una vez implantados no podemos elegir renunciar a ellos.

Carr  incorpora los avances en neurociencia, sobre todo el concepto de neuroplasticidad para explicar la forma en que el uso de la red modifica neurológicamente al usario debido precisamente a la forma en que funciona:

– existencia de múltiples enlaces

– facilidad en teclear una cosa y otra y pasar de un contenido a otro lo que afecta la capacidad de concentración

– sobrecarga de la capacidad cognitiva debido al exceso de información descontextualizada que afecta el proceso mismo de aprendizaje

¿Es Carr un detractor de Internet? No, desde luego que no pero su aporte echa luz sobre los temas centrales de estas primeras décadas del SXXI en las que todo está por definir. Los cambios en las relaciones sociales, en los procesos psicológicos, en el aprendizaje, en la comunicación de grupos traerán con ellos  una evolución de la psicología, la sociología, la didáctica, la ética, etc..algunos pueden entenderlo como el precio que pagamos por cambiar otros lo entenderán como una lógica evolución . Pero todos debiéramos tomar en cuenta que nada de esto servirá si no mejora nuestra empatia, nuestra capacidad de cooperar y nuestra amplitud de criterios.-

Carr, Nicholas: “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” http://www.editorialtaurus.com/es/libro/superficiales/

¿Que tal educar en lugar de medicar?

Jerome Kagan ha hecho unas interesantes reflexiones en “Der Spiegel”. Este ex profesor de Harvard es considerado uno de los más importantes psicólogos en el campo de la psicología evolutiva en el SXX y es autor de“Psychology´s Ghost”  un libro que analiza la crisis de la psicología.

Kagan denuncia la medicalización y la psicologización de conductas hasta hace poco “normales” en el curso de la vida, fenómeno oportunamente aprovechado por la industria farmacéutica.

Hay, dice, una continua invención de síndromes y enfermedades desde los trastornos sexuales varios hasta remedios contra la timidez o la depresión.

Kagan se refiere  sobre todo a  niños y adolescentes que han sido declarados “enfermos” ante mínimos problemas de conducta o aprendizaje.

Después de 50 años estudiando el desarrollo psicológico infantil concluye que algo no funciona bien cuando en los años ´60 la prevalencia de trastornos mentales infantiles en USA era muy baja y hoy es de 1 d cada 8 niños pero, agrega, se trata de un problema de diagnóstico.

Hace 50 años un niño que se distraía o no rendía era catalogado de “vago” hoy su maestro lo diagnostica, a priori, como “TDAH” y exige a los padres que consulten al pediatra (que no al psiquiatra o psicólogo infantil) para medicarlo con metilfedinato – la generación “Ritalin”-.

“El 90% de los 5.4 millones de niños diagnósticados como TDAH en USA no tienen un trastorno del metabolismo de la dopamina; los médicos tienen el medicamento e “inventan” el trastorno” afirma.
Pero,

¿Qué es un trastorno psíquico?

Si entrevistamos a niños y adolescentes entre 12 y 19 años utilizando los protocolos habituales, es probable que clasifiquemos hasta un 40% de ellos como “hiperkinéticos”o “depresivos”. Pero si se indaga más en su estilo de vida, si se le pregunta por sus intereses y relaciones el porcentaje baja hasta el 8%.
Por lo tanto, es ridículo dice el Dr. Kagan, tratar como “enfermo” al niño o adolescente normalmente ansioso o depresivo, con temores al cambio o desmotivado en una escuela que no lo estimula o desorientado sobre qué estudiar en una sociedad en crisis como la actual.

“La tristeza y el temor son parte de la vida misma, lo mismo que el enojo o la frustración”. Tratar estos sentimientos como patológicos significa solo una gran negocio sostenido por la industria y los psiquiatras e investigadores que trabajan para ella.
El efecto no es solo una medicalización excesiva sino un estigma social y una etiqueta que marca la historia de esa persona y con frecuencia tiene un efecto paralizante. Tema aparte para la “depresión y la bipolaridad” infantiles.

Todo comenzó-dice- cuando un grupo de médicos en Massachussets empezó a diagnosticar como “bipolares” a los niños que tenían rabietas, los laboratorios reaccionaron con entusiasmo porque los fármacos contra este tipo de trastornos son caros y así creció la tendencia de la mano de fuertes campañas de publicidad en congresos médicos y propaganda disfrazada de “divulgación”.

Según el psicólogo, “ocurre como en el SXV, cuando la gente creía que uno podía estar poseído por el demonio, hoy el exorcista es el médico que ha recibido algún visitador de laboratorio; los médicos son falibles más allá de su conocimiento, pensemos sino en Egas Moniz que se dedicó a cortar los lóbulos frontales de los esquizofrénicos porque creía que así los curaría…y recibió el Premio Nobel en 1949. Ahora, los niños diagnosticados como TDAH o bipolaridad son sujetos a dramáticos cambios en el metabolismo de sus neurotransmisores.”

“Es la historia de la humanidad: aquellos que tienen la autoridad creen que están haciendo lo correcto y dañan a aquellos que no pueden decidir”.-

¿Hay alguna alternativa a la medicación en caso de problemas-reales-de conducta? La educación, la tutoría, el seguimiento ¿Que tal tutorizar en lugar de la pildora?

Todo esto no quiere decir frivolizar los trastornos mentales. Claro que hay gente que sufre de esquizofrenia y dice escuchar la voz de su tatarabuelo, es gente que está mentalmente enferma y necesita ayuda. Una persona que se compra dos coches en un día y al día siguiente no puede salir de la cama tiene un trastorno bipolar o aquel que no puede comer en un restaurant porque siente que todos lo miran puede que tenga una neurosis fóbica.

Puede que el origen de su trastorno sean factores prenatales o vulnerabilidades del cerebro. Pero puede que haya causas sociales como la pobreza, o de la historia personal,  pérdidas, traumas. Los síntomas pueden parecer similares pero las causas son distintas. Los psiquiatras debieran volver a preguntar para hacer diagnóstico, buscar cuál es la causa.

Los estudios epidemiológicos dicen que 1 de 4 personas es un enfermo mental.El Centro para control y prevención de enfermedades en Atlanta anunció recientemente que 1 de cada 88 niños americanos tiene autismo.

“Esto es absurdo. Significa que los psiquiatras están llamando “autista” a casi cualquier niño que es socialmente raro o difícil”.

“Hace 60 años cuando me inicié en esta profesión pensaba que las circunstancias familiares eran cruciales para tener una vida exitosa, que si ayudábamos a los padres a hacer mejor su trabajo podríamos resolver todos esos problemas, por eso me dediqué a la psicología infantil . No reconocía la existencia de otras fuerzas como la cultura, el nivel social o incluso la neurobiología. Hoy en día ya no pienso igual pero me siento triste por lo que pasa y tal vez un poco avergonzado”.

Fuente: http://www.spiegel.de/international/world/child-psychologist-jerome-kagan-on-overprescibing-drugs-to-children-a-847500-2.html

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Jerome Kagan identifica cuatro problemas en la psicología contemporánea:

1) La indiferencia hacia el “setting” en el que se realizan las observaciones: edad, clase social, nivel educativo y su relación con los protocolos que se administran para buscar la “evidencia”: cuestiona por ejemplo que respuestas similares signifiquen estados psicológicos similares.

2) El hábito de basar las inferencias en causas simples más que en grupos a pesar de que una conducta puede ser el resultado de múltiples factores relacionados.

3) La definición de la enfermedad mental por síntomas independientemente de su origen

4) El tratamiento de elección basado en psicofármacos y formas de terapia que no son específicos para cada cuadro clínico.

Plantea así una discusión que debiera inspirar el debate necesario en esta disciplina .-

¿Are you mom enough?

Jamie Lynne Grumet protagoniza una polémica portada en  TIME al ser fotografiada por Martin Schoeller con su hijo de tres años;  es una madre de Los Angeles que defiende la teoria del apego (attachment parenting) versión William Sears.  La “crianza con apego” ha ganado adaptos en los últimos 20 años desde la publicación de “The baby book” por el Dr. Sears y su esposa Martha, padres de 8 hijos que entre otras recomendaciones  abogan por  la lactancia natural exclusiva, por demanda y extendida en el tiempo (hasta lo 6/7/8 años o lo que haga falta), el co-lecho y el “baby wearing” en el que el niño esta físicamente atado a sus padres por un cabestrillo.

La teoria del apego fué desarrollada por John M Bolwby en los años 50 mientras trabajaba para la OMS; en 1951 publica ” Cuidado maternal y salud mental” desarrollando su teoría acerca  de la necesidad del bebé de establecer un fuerte vínculo en los primeros seis meses de vida como condición para desarrollar una personalidad segura a partir de las figuras de apego.

El trabajo de Bowly  observando a menores con problemas de conducta, incorporó las investigaciones de Konrad Lorenz sobre el apego y la impronta más allá de la provisión de alimento.

Y es aquí en donde se produce el gran salto cualitativo entre la teoría de Sears y la teoría del apego clásica.

Lo importante, dice Bowly,  es el VINCULO que se establece a partir de una relación basada en actitudes y cercanías, es un proceso que  se desarrolla desde el nacimiento y pasa por distintas fases, culminando hacia los 3 años.

Los primeros seis meses son muy importantes en tanto las primeras experiencias permiten al bebé decodificar qué funciona y qué no en  ese mundo de señales y comunicación que empieza a formarse a través de la primera figura de apego : la madre. Por eso la alimentación por demanda (darle el pecho siempre que llora) o el co-lecho  o  el tenerlo siempre en brazos son actitudes que suponen un fondo de violencia simbólica ¿Por qué?

Pues porque  cada vez que el niño llora no siempre es porque tiene hambre y porque la leche materna no es la panacea universal, puede tener sed, sueño, calor, frio, estar mojado o simplemente aburrido y además llora porque no sabe decir “ESTOY HARTO!”.

Porque cada vez que llora por la noches no lo hace para molestar sino porque se siente inseguro en su cuna, o porque tiene miedo a la oscuridad y necesita la voz materna para calmarse o el movimiento de mecer la cuna, no el co-lecho como única solución o su contrario también sostenido por algunos pediatras: dejarlo llorar en soledad.

Y porque la cercanía física se transforma en asfixiante cuando impide al niño usar el espacio de acuerdo a sus necesidades.

¿Qué si es importante la lactancia materna? claro que sí, pero no garantiza la calidad del apego. Una madre puede dar de mamar a su bebé por demanda 8 veces al día hasta los 3 años y mientras tanto hablar por teléfono o buscar imágenes en Pinterest, o puede darle de mamar hasta los cuatro o cinco meses y establecer una seguridad afectiva basada en la reciprocidad y en el respeto, depende siempre del vínculo, de la calidad del afecto.

Otro tanto podemos decir del co-lecho. Confundir la dificultad de la madre en romper la relación de simbiosis con su bebé con una conducta de “apego” es un error que solo puede conducir a complicaciones en el desarrollo de la personalidad.

Hace ya más de cincuenta años Arminda Aberastury, psicoanalista argentina,  consideró que la aparición de los dientes (seis meses de edad), la marcha (un año) y el lenguaje (15 a 24 meses)  eran momentos claves en el proceso de separación-individuación del niño y probó a través de observaciones y análisis de niños la idoneidad de su teoría.

La idea de mantener la “burbuja simbiótica” madre-hijo, sin padre, sin Otro, sin cultura, sin grupo solo puede conducir a niños, adolescentes y adultos, temorosos del “mundo exterior” y poco confiados en su capacidad de pedir lo que necesitan.

Confundir la realidad con lo simbólico es un grave error como lo es también el someter a los padres a la presión del “¿Lo estoy haciendo bien?” obligándolos a vulnerar su propia intimidad y la de sus hijos.

Una vez más lo importante no es solo el QUE pasa sino y sobre todo el “COMO pasa”, las lecturas literales de estas cuestiones difícilmente conduzcan a relaciones materno filiales más saludables.-

Los amigos de Barney

Hay quien piensa que Como conocí a vuestra madre es la heredera de Friends, la mítica serie de los ´90. Si eso es cierto, tiene el mérito de haberla superado usando un delicado balance entre la comedia, el análisis de carácter y la discusión filosófica. La serie reconstruye aspectos básicos de nuestra vida: las relaciones, la autoestima y la identidad a través de una narrativa fluida y nutritiva.

Si Friends representaba la  comedia de situación fácil e ingenua dirigida a la denominada “Generación Y”, Como conocí a vuestra madre supera el modelo incluyendo la dimensión de la historia  personal y esto no es poco en esta época en donde hay palabras como: narración, historia, emociones, causa, que parecen haber caído en desuso. Así como Friends apelaba a nuestros aspectos más tontos e inmaduros, Como conocí a vuestra madre nos recuerda que estamos construyendo una historia en la que habrá cosas que perduran: relaciones significativas, profesiones placenteras, la experiencia y el sentido de autonomía y la confianza. No hay problema en enamorarnos de los personajes: un arquitecto soltero y adorable, un abogado comprometido, una maestra de parvulario, una periodista resiliente y un aparentemente ambicioso hombre de empresa. Cada uno representa aspectos de nuestra vida y es fácil identificarnos con ellos. Queremos apasionarnos con lo que hacemos como Ted, tener una inquebrantable intimidad con nuestra pareja, como Marshall y Lily, nos cuesta llegar donde deseamos como Robin, y quisiéramos que la vida fuera una fiesta como la de Barney. Creo que el éxito de esta sitcom es el reflejo de una necesidad social de “pasar al siguiente nivel”, de hacer conexiones entre el pasado y el presente, analizar diferencias y restablecer la idea de que la introspección no es una mala palabra. Puede que estemos asistiendo a un salto cualitativo interesante y prometedor, en la línea de “En terapia” (En Terapia), otra serie nada masiva y más bien dramática pero novedosa en su formato.

Barney Stinson es sin lugar a dudas el personaje más popular de la serie, con su perpetuo buen humor y su personalidad ególatra nos hizo creer durante cinco temporadas que solo era un narcisista, inteligente y con temor al compromiso. Pero a partir de la sexta temporada, todo cobra un nuevo sentido: hay un mandato paterno “No dejes de ir de fiesta”; ese padre perdido en la memoria detuvo la vida emocional de Barney a través del mecanismo de la identificación. Si pierdes algo pero te transformas en lo que pierdes (o en cómo crees que es lo que pierdes) entonces no lo has perdido del todo. Barney no pudo hacer su duelo por el padre infantil, no pudo “matar al padre” simbólicamente, por eso cuando lo encuentra en la vida real 30 años después,  no puede reconocerlo sin asumir que algo en él también debe morir para que el Barney adulto crezca. Hasta ahora Barney ha sido un observador irónico de la vida de los otros (su teoría de la sirena es memorable), veremos que sucede cuando se enfrente a sus propios deseos y tenga que aprender a demandar su satisfacción; seguramente y en sus propias palabras “será legendario”.

(Artículo publicado en la Revista JOIA/Julio 2011)

http://www.associaciojoia.org/revista/juliol2011/catala/