6 pasos hacia el cambio de hábitos

Comienza un nuevo año y con él vuelven a aparecer las propuestas de cambio de hábitos: “dejo de fumar”, “adelgazo”, ” me punto al gimnasio”….la mayoría de las veces solo quedarán en eso, en una manifestación de un deseo que tiene que ver con la percepción inconsciente de que “algo tenemos que hacer con ese hábito que nos trae problemas” pero que requiere de un trabajo de motivación y control interno del que muchas veces carecemos..-

Que la salud es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo hasta que un día nos pasa factura.

El estrés y la falta de tiempo son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede tener un estilo de vida menos sedentario

El primero de cada año te decides a bajar esos kilos de más o mejorar tu estado físico, para una semana después (o incluso antes) encontrarte dándote excusas para no ir al gimnasio, dar una caminata o hacer una rutina de fitness.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fue que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros hábitos

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que vamos a hacer más ejercicio o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera, con nuevas actividades nuestro tiempo libre y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos pueden ser cambiados, ya que son adquiridos, no heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitás tener un objetivo, tener claro que querés cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor.  Si querés cambiar tu cuerpo, debes cambiar tu mente. Y cuando lo hagas, lo hará toda tu vida.

Aquí 6 pasos para cambiar tus rutinas y tener el estado físico y vitalidad que te mereces.

  1. DEFINE TUS OBJETIVOS

Armá un panel con imágenes que te inspiren a cambiar tu cuerpo. Puede ser un vestido que te querés comprar, unas vacaciones donde tengas que mostrar tipo, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Si querés bajar de peso, poné un papel con tu peso ideal en la balanza, cada vez que te peses, lo verás y recordarás que es ese el peso que deseas. Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante

    2. FIJATE UNA META

Y cuando la logres, subí el listón. Es muy importante que sepas exactamente  qué querés lograr y para cuando. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?.El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3. DA UNA VUELTA A TU VIDA

Si te relajas en el sofá por la noche mirando la tele y comiendo un helado, decidite a entrenar a esa hora. Creá un poco de caos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, no quedes en restaurantes de comida rápida. Rompe con los malos hábitos pero hacélo por convicción propia, si no te convences vos no habrá nadie que te inspire. Agrega algo sano y de buena calidad a tu alimentación, verás que lo bueno le va ganando lugar a la comida basura, es más efectivo que pasar en 48hs de las hamburguesas y la coca-cola a la milanesa de tofú y el agua mineral.

4. ENAMORATE DE LOS BUENOS HÁBITOS

Esto es muy importante. Si a determinada hora miras un programa de televisión que realmente no te aporta nada, aprovecha ese rato para hacer ejercicio. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, haz ejercicio en compañía de alguien que te guste. Sustituí los malos hábitos por buenos y hacelo de a uno por vez.-

5. APRENDE A IDENTIFICAR LAS EXCUSAS

Las personas que entrenan muy posiblemente no tienen más tiempo que tú. BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos 20 minutos en el día que puedes utilizar para hacer una rutina. Por ejemplo, los 20 minutos que utilizas para navegar en Internet o los que perdés  hablando por teléfono. Recordá que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente la diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconsciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6. DECIDE Y ACTÚA

No digas “el lunes empiezo”. Empieza ahora, con lo que tienes, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Y no puedes contratar a nadie para que haga tus abdominales. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

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¿Que hago con mi tiempo libre?

Dentro de la psicología de la salud,  el tema de la utilización del tiempo libre de una forma terapéutica es todo un área de trabajo con muchas opciones. El objetivo general de un trabajo con  ocio terapéutico es mejorar la percepción de calidad de vida, a través de un uso creativo del tiempo libre.

 

Para diseñar un programa de ocio terapéutico se toman en cuenta cuatro áreas:

– física

-mental

-emocional/afectiva

-social

Los déficit en éstas áreas son las causas más frecuentes de que la gente no disfrute en forma plena y esto suele ocasionar un mal aprovechamiento de su tiempo libre, acumulando stress y quitándole oportunidades de crecimiento personal.

En general, los servicios de animación en hoteles, centros de rehabilitación, gimnsaios, empresas, suelen darle al cliente poco control sobre la propuesta, dependiendo casi exclusivamente del profesional- que poco o nada conoce del grupo o la persona a la que trata- decidir como aprovechar ese espacio. En general se busca de mejorar la capacidad funcional (si hay discapacidad), o mejorar el rendimiento físico ( si se trabaja en un gimnsio)  o incrementar la participación grupal con el objetivo de que la gente se “divierta” ( si se trata de actividades complementarias propuestas por algún profesional de la salud en entornos laborales) .-

El usuario tiene un control mínimo y el animador o terapeuta un control máximo, pero hace ya tiempo que se ha comprobado que funciona mucho mejor un modelo que busque:

1) Ayudar a que la persona comprenda la importancia del ocio en el bienestar general

2) Desarrollar  habilidades de interacción social

3)  Aumentar las destrezas relevantes en la toma de decisiones

4) Explor  las propias motivaciones:

¿Qué quiero hacer’?

¿Qué puedo hacer?

¿Por qué quiero hacerlo?

El resultado de trabajar desde esta perspectiva es que  la persona desarrolla las destrezas y conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas e independientes que hagan que disfrute su tiempo libre y aprenda más sobre lo que realmente “funciona” en su caso. Los resultados afectan directamente a su percepción de “bienestar”. Es el interesado el que pregunta al profesional cómo y donde encontrar aquellos recursos para organizar actividades que realmente le interesan y la función de éste es guiarlo en este proceso y ofrecerle alternativas sin dirigir sino solo ofreciendo fuentes.

La educación para el ocio supone una mayor libertad de elección e independencia, en un mundo en que cada vez creemos que elegimos más y estamos en realidad más condicionados.-

El ocio es necesario, no es un tiempo vacío a llenar con cualquier actividad y menos algo que signifique “animarse” en grupo.

Sus áreas de aplicación son múltiples: desde la rehabilitación en casos de enfermos crónicos,  hasta el apoyo a cuidadores familiares de adultos mayores, pasando por la reestructuración del tiempo libre en el caso de pre-jubilados menores de 60 años, sectores gerenciales sometidos a stress laboral, personas con trastornos alimentarios, personas afectadas por adicciones con y sin sustancias, adolescentes, adultos mayores que quieren envejecer activamente etc…

 

Envejecimiento activo: hay vida después de los 60

El abuelito en chinelas que escuchaba la radio pegada a la oreja o la frágil abuelita que tejía toda la tarde en la mecedora están muy lejos de la realidad. Ahora se habla de una nueva tercera edad, donde se pueden descubrir pasiones con la certeza de que la llama de los deseos sigue viva.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó los 60 años como el índice que marca la llegada a la tercera edad.
Pero, sin embargo,  la última encuesta publicada por esa misma organización contraría esa afirmación: 500 adultos mayores respondieron que ellos se consideraban dentro de este grupo, recién llegando a los 70.
De hecho, las personas después de los 50 suelen tener una imágen interna 12 años menor a su edad cronológica, es la presión cultural la que colisiona con esta percepción.
Por eso es tan importante el entrenamiento en hábitos que favorezcan el no “comprarse” la tarjeta dorada que la sociedad quiere muchas veces imponer.
La vejez  desde lo psicológico es una cuestión de percepciones y conductas y desde lo fisiológico, una cuestión de genes y hábitos saludables.
Ser abuelo no depende de ningún tipo de elección personal. Uno no elige cuando ser abuelo, simplemente llega. A principios del siglo XX, padres e hijos podían convivir entre 20 a 30 años. Mientras que abuelos y nietos lo hacían, en promedio, unos 10 años. En la actualidad, padres e hijos pueden convivir unos 50 años y abuelos y nietos, más de 20. Antes muchos niños no llegaban a conocer a sus abuelos. Hoy, muchos bebés que están naciendo en estos días, con comodidad podrían llegar a vivir hasta los cien años y cuidar hasta a sus tataranietos.
¿Qué hago con la tecnología?
No son nativos digitales, claro, no nacieron con la explosión tecnológica. Pero de un tiempo a esta parte muchos adultos mayores se fueron adaptando y ya usan con familiaridad algunas herramientas y dispositivos como el celular, la cámara de fotos digital o la tablet.
Dentro de los temores que los adultos mayores suelen tener  en relación al  ingreso en las redes sociales, por ejemplo Facebook, es frecuente la inseguridad. “¿Quién es confiable para tener como amigo?”, es una pregunta recurrente. Hasta que descubren whatsapp y se dan cuenta de que pueden compartir con hijos, nietos y amigos su momento a momento, sentirse acompañados y paradojicamente, más seguros.
La alternativa al descarte
Según el ranking 2014 de la Global AgeWatch Index –que mide el bienestar de los ancianos- en la lista de los mejores lugares para vivir llegada la adultez, está Noruega (en el podio), Chile (en el puesto 22 y es el mejor latinoamericano) mientras que Argentina ocupa el lugar 31, de una lista final de 96 países de los cinco continentes.
En el documento Europa 2020 :La estrategia europea para el crecimiento“,  de la II Asamblea Mundial  para Europa de Naciones Unidas celebrada en Madrid, se pone de manifiesto la importancia del envejecimiento activo como elemento clave para el porvenir de la sociedad.
La clave entonces, cambiar la mirada. Anote bien, no se olvide: el que envejece, crece
Editado por : Raquel Ferrari