El niño medicado

Medicamentos como el RITALIN o el Aderall son usados en forma alarmante y frecuente para controlar la hiperactividad en niños diagnosticados como pacientes con TDAH (trastorno de deficit de atención por hiperactividad).

De pronto, los niños hiperactivos parecen crecen como setas y necesitan ser medicados para que aprendan, vivan , coman, duerman, interactúen.  El diagnóstico no es nuevo pero parece que por alguna oscura confabulación globalizada, los niños cada vez atienden menos, son más insoportables y fracasan escolarmente para desdicha de padres y maestros.

Por suerte, los laboratorios farmacéuticos sacaron del cajón de los recuerdos los mismos medicamentos que se utilizaban hace treinta años para este síntoma, han invertido algunos dólares en congresos, jornadas y marketing viral…y voilá ! «el niño medicado», futuro dependiente de fármacos, posible adicto a todo lo que se menee en forma de consola y que pueda interactuar a través de sus pulgares ha hecho su aparición.

Ahora bien, en un estudio de la Universidad de Buffalo, psicólogos infantiles concluyen que éstas medicaciones, o el uso de las mismas, puede producir un efecto placebo…pero no en los niños, sino en los padres y maestros.

Un efecto placebo es aquel que origina cambios en los síntomas o en la conducta después que el paciente recibe una medicación o un procedimiento ficticio;  la creencia sobre el beneficio de la droga o el procedimiento se transforma en terapéutica.

El estudio sugiere que cuando los cuidadores saben que el paciente TDAH está recibiendo una medicación para su «problema», actúan con él  en forma diferente, lo ven en forma más favorable y positiva independientemente de si la medicación está actuando o no.

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Ese maldito estrés….

Cada uno de nosotros interpretamos de una manera distinta «QUE» nos estresa y «COMO» creemos controlar y superar ese estado.-

Pero,  de la misma manera que se pueden entrenar las capacidades deportivas e intelectuales, se puede aprender a gestionar el estrés.-

Existen infinidad de trabajos sobre cómo diagnosticar estrés, en este post haremos referencia a la tipología desarrollada en la Clínica Universitaria de Hamburgo- Eppendorf (Alemania) por  Christhoph M.Bamberger médico psiquiatra y endocrinólogo.

Se suele asociar estrés y actividad, cuando en realidad el hecho de encontrarse puntualmente con muchos temas a resolver no implica que deba generarse estrés, si al final de la jornada la sensación es de satisfacción, la persona ha estado «ocupada» no «estresada», aunque así lo crea; existe una falsa asociación entre » vivir estresados» y estar ocupados. Por otra parte es preciso distinguir entre el estrés agudo y el crónico; es éste último el que suele no ser detectado y  provocar enfermedades o alteraciones en distintas áreas de la vida.-

Volviendo a la tipología de Bamberger, se puede hablar de tres modalidades de estrés:

1) Tenso: es la persona que piensa que puede hacerlo TODO y MEJOR, le cuesta relajarse y dejar de controlar.

Algunas técnicas adecuadas en este caso son:

a) Encontrar ocupaciones relajantes: descubrir aquellas actividades placenteras que se relegan por «falta de tiempo»

c) Aprender técnicas de relajación

d) Utilizar el pensamiento positivo: la persona tensa suele anclar en pensamientos negativos que le impiden tomar decisiones.

2) Caótico: este tipo aplica el desorden a todos los espacios, no sabe decir NO. Su estrategia contra el estrés consiste en ordenar prioridades y detectar que situaciones le roban energía o tiempo. Le ayudará:

a) PLANIFICAR: gestionar el tiempo y los objetivos a corto, mediano y largo plazo

b) GESTIONAR EL TIEMPO CON EFICACIA: no solo con una agenda ordenada sino aprendiendo a iniciar y terminar conversaciones, hablar por telefono, escribir y contestar e-mails, etc., no gastar tiempo en cosas que otro puede hacer o pueden postergarse

c) DESHACERSE DE LO SUPERFLUO:  simplificar.-

3) Despreocupado por su salud: Es aquel que se instala en hábitos tóxicos y suele pasar por alto las señales de alarma de su cuerpo. En este caso cabe:

a) INCORPORAR UN TRABAJO FISICO:  este hábito  beneficia a todo el mundo pero el despreocupado por su salud mucho más porque suele ser un sedentario crónico.

b)REACOMODAR HÁBITOS: tabaco, comidas rápidas, exceso de sol, alcohol, psicofármacos

TEST DE BAMBERGER PARA DETERMINAR EL TIPO DE ESTRES:

Cuando tengo estrés:

1) Aumento mi consumo de tabaco o empiezo a fumar otra vez

2) Mi escritorio se desordena rápidamente

3) Mi aspecto también es estresado

4) Ya no sé donde tengo la cabeza

5) Aparco automáticamente las actividades deportivas previstas

6) No voy al médico aunque tenga molestias o dolores

7) Tengo dolor de cabeza y/o espalda

8) Llego tarde a citas o las anulo

9) Duermo mal

10) Como más de lo normal

11) Tengo la sensación de perder el control

12) Tiendo a alimentarme de forma menos saludable

13) Los ejercicios de relajación no me apetecen o no me producen efecto

14) Me lleno de dudas

15) Aumento de peso

16) Me cuesta distinguir lo importante de lo no importante

17) Me pongo nervioso con actividades que normalemnte me relajan

18) Busco cosas porque olvido donde las he dejado

19)Postergo los chequeos o las visitas al médico

20) Consumo más alcohol o marihuana

21) Tiendo a trabajar en forma ineficiente

22) Me incomoda el éxito ajeno

23) Olvido mi salud

24) Me sube la tensión arterial

25) Me evado y me encierro en tareas sin interés

26) Tengo miedo al futuro o al fracaso

27) No cuido mi cuerpo o abandono habitos como lavarme los deintes

28) Gasto más de lo normal o compro en forma compulsiva

29) Estoy más irritable

30) Salto de una  actividad a la otra

Valoración:

Cada pregunta se puntúa de 0 (nada) a 3( mucho), se suman los puntos de las respuestas de cada tipo. Pueden darse cuadros mixtos.

Preguntas 3, 7, 9, 13 14, 17,22, 24, 26 29 , corresponde al tipo TENSO

Preguntas 2,3, 8, 11, 16, 18, 21, 25, 28, 30, corresponde al tipo CAOTICO

Preguntas 1, 5, 6, 10, 12, 15, 19, 20, 23, 27 corresponde al tipo DESPREOCUPADO POR SU SALUD

Para saber más

-Bamberger- C.: Stress- Intelligenz

-J-L Serva-Schreiber: El nuevo arte de vivir el tiempo: contra el estrés Ed. Paidós

Cuando los chicos quieren salir en la Tele…..

Hablamos de programas como Masterchef junior o La Voz Kids y lo primero que deberíamos acordar es que una cosa es un programa “con” niños y otra cosa un programa “para” niños; lo segundo es que cuando llegamos a la instancia “junior”, “kids”, etc., el formato ya está agotado y se trata de rematarlo.

Dicho esto, adherimos a la crítica que Florence Thomas, psicóloga social, ha realizado a propósito de La Voz Kids (versión colombiana) al que considera “Un adefesio comercial que busca rentabilizar la manipulación e incentivar el sentido de competencia de los niños, convirtiéndolos en adultos precoces. La forma en que el programa los expone propicia la discriminación, especialmente en las redes sociales.”, dice sin pelos en la lengua.

Pero, ¿Que tan grave puede ser para estos niños plantarse frente a supuestos poseedores de un saber y un arte X, como cantar o cocinar, para ser juzgados delante de millones de personas, a cambio de 5´de gloria y un cheque de agradecimiento por los servicios prestados?,  Pues, puede ser muy grave o solo una anécdota dependiendo, como siempre, de la historia , ¿o histeria? personal y familiar.

Vamos por partes, jugar, aprender, competir  y perder no tiene nada de malo, pero hacerlo en un contexto de exposición mediática y a horarios no aptos para menores aporta poco a la típica discusión sobre motivación asociada a habilidades como organización del espacio y el tiempo, motricidad fina, asertividad, creatividad y lo que quieran exponer como razones formales para justificar el predominio de la competencia por sobre el aprendizaje y el disfrute. Esto sin tomar en cuenta la impostación obligada en la forma de hablar y actuar que parece buscar borrar diferencias entre el mundo adulto y el infantil con efectos espeluznantes.

En definitiva, son productos comerciales y poca cosa más. Como siempre, la culpa no es del cerdito sino de quién lo alimenta; ¿Por qué querría un padre o una madre tratar a su hijo como un “producto” sino es por una proyección de sus propias necesidades narcicistas? ¿Dónde queda el respeto por el otro y la responsabilidad en la crianza? .

Por otra parte, ¿Por qué hacer un programa sobre niños que cocinan y no sobre niños plomeros o mecánicos? es tan bizarra una propuesta como otra. Personalmente nunca he conocido niños que espontáneamente se esfuercen en cocinar más allá de la típica “ayuda a mamá a pelar las patatas”.

Debemos aceptar que el mundo está lleno de niños y jóvenes persiguiendo el sueño del estrellato con la ilusión de poner su vida de 0 a 100 en 10 minutos y sin chaleco salvavidas. La tendencia a sobrevalorar la fama suele ser el resultados de los deseos no realizados de sus propios padres o de su propia visión del éxito a partir de los modelos propuestos en los medios de comunicación.

Si en la lista de Forbes figuran muchos You Tubers, jóvenes que suben videos repetitivos y precarios a You Tube, cosechan miles de “likes”y llenan estadios, la ilusión de la fama instantánea, exenta de esfuerzo y límites, aparece como un valor en un escenario de imágenes líquidas y volátiles.

En el caso de los niños actores de ficción, que trabajan como actores y cumplen horarios extenuantes, compiten en castings, deben coordinar sus horarios entre el trabajo y el estudio y ejercitan una prematura adultez; habrá algunos que pasen por la experiencia sin daños y lleguen a ser adultos reinventándose en ese mundo o no y otros que sufrirán efectos de largo plazo en su desarrollo. ¿Y de qué depende que suceda una cosa o la otra?

Básicamente, de la motivación tanto del chico como de sus padres, de su edad, del tiempo en que esté expuesto a esta experiencia, del nivel de compromiso que se le exige, del ambiente en que lo obligan a trabajar y de lo que gane.

Los niños que se dedican a actuar, muchas veces son sobreprotegidos y eso tiene consecuencias en el aprendizaje las reglas sociales mínimas del día a día. Suelen sentirse raros cuando estan entre sus pares “normales”después de haber pasado por el entorno lucrativo y cambiante del show bussiness.

Algunos actores famosos como Brooke Shields o Jodie Foster, hicieron su transición a la  adultez respetando sus tiempos de estudio antes de volver a actuar, otros como Scarlett Johansson o Leonardo Di Caprio parecen haberse salvado de los escándalos de drogas y arrestos.

Pero la lista de víctimas prematuras de adicciones, depresiones, incluso suicidios es larga entre aquellos  niños prodigio tentados por las candilejas. El síndrome “Lindsay Lohan” es un clásico entre estos jóvenes que tienen que enfrentar una exposición temprana a situaciones de adultos como el rechazo, la competencia, los celos, la mirada del Otro; viviendo en un círculo de pensamientos obsesivos sobre el éxito, las expectativas familiares y la construcción de una autoestima poco saludable.

¿Cuáles serían los indicadores de riesgo? pues aquellos que sugieran cambios en las conductas debidos al estrés; por ejemplo, en niños pequeños, hasta 7 u 8 años, volver a chuparse el dedo o la aparición de enuresis, llantos inmotivados o miedo a ser abandonados cuando se los deja solos. En el caso de púberes o adolescentes, la tendencia a cambiar de amigos, aislarse, desarrollar algún trastorno alimentario o dormir en exceso, cortarse, o tomar alcohol indica que no están soportando bien su vida frente a las cámaras.

¿Y de qué  depende que suceda una cosa u otra? básicamente de la capacidad de los padres para establecer un apego seguro y respetar los límites que impone la individualidad del hijo. Desde ya que un niño de  6 o 7 años, no puede decidir si quiere trabajar como actor, como no puede decidir si quiere invertir en la bolsa; otra cosa es que tomar clases de teatro, danza o canto formen parte de sus actividades extraescolares.  El trabajo infantil es trabajo infantil siempre y como tal pocas veces es una decisión propia. Todo lo demás es ruido.