Adictos a las series, ¿Por qué nos encanta contar el final?

Revelar detalles de la trama (spoiler) de series exitosas de la televisión era considerado hasta ahora de muy mala educación  [N. de la R.: spoiler proviene de spoil, “arruinar” en inglés].

Según  el antropólogo cultural Grant McCracken, que dirigió una investigación etnográfica auspiciada por Netflix, el gigante del streaming, sobre la función de los spoilers en la sociedad global,  divulgar detalles importantes de una trama de ficción se relaciona con la necesidad de afirmar nuestro poder y ascendiente social.

McCracken descubrió que la misma estructura de los capítulos y el ordenamiento por temporadas promueven el  binge watching (sesiones maratónicas en las que se ven numerosos capítulos o incluso temporadas completas de las series en una sola sentada) así como otros cambios en la forma en que la gente mira TV. “Saber algo sobre una serie que los demás desconocen es tener poder sobre otros -explica McCracken, que ha enseñado en la Universidad de Cambridge, en el MIT y en la Escuela de Negocios de Harvard-. Algo así como decir: «Yo vivo en el futuro al que ustedes esperan llegar algún día».”

Netflix planea utilizar esta investigación como base para una nueva promoción digital entre sus abonados, que incluye un cuestionario que ayuda a la gente a clasificar en qué forma prefieren arruinar ficciones.

¿Le gusta revelar una vuelta de tuerca a propósito, sólo porque puede hacerlo?

Es el llamado espoileador despechado (un empleado que le saca el suspenso al ciclo preferido de su jefe, o una hija enojada con su madre que le revela quién morirá en su drama preferido)

¿O se le escapa contar lo que no debiera sin querer, por pura emoción de compartirlo?

Es el espoileador impulsivo.

El espoileador desvergonzado cree que una vez que el capítulo se emitió en los Estados unidos está bien contar lo que pasa en él.

Y luego encontramos al espoileador enigmático, un maestro en decirlo todo sin decir nada. Porque los spoilers, bien pensados, pueden ser intrigantes y seductores como un epigrama. La conducta del espoileador enigmático es la última en emerger, según afirma McCracken.

La investigación -y el uso promocional que hará de ella Netflix- es parte de un intento más amplio de este servicio de streaming para comprender la cambiante relación del público con la TV.

La compañía elabora sus apuestas de programación sobre la teoría de que la televisión por Internet está reemplazando a su contraparte tradicional: las aplicaciones reemplazarán a los canales, los controles remotos desaparecerán y, tarde o temprano, las pantallas proliferarán sin control.

En 2013, Netflix dio a conocer un estudio que afirmaba que cada vez más espectadores adultos preferían ver las series en sesiones maratónicas online en lugar de a razón de un capítulo por vez, como es usual en la pantalla chica (otros investigadores afirman que la audiencia pasa cada vez menos tiempo mirando programación en vivo; prefiere seguir los contenidos en los horarios que le son más convenientes, gracias a los sistemas de Video On Demand y el propio streaming.

“El VOD está afectando a la TV tradicional” -explica Richard Greenfiled, analista de BTIG Research, en un informe al que tuvo acceso The New York Times-. La conducta del consumidor está cambiando y parece una tendencia imposible de revertir”.

Considerando estas afirmaciones como válidas, Netflix le pidió a McCracken estudiar cómo los spoilers afectan el consumo de historias: ¿saber cómo terminará una serie hace que empezar a verla desde el principio pierda atractivo? ¿Un spoiler podría motivarnos a descubrir una nueva ficción?

McCracken registra la aparición del spoiler hace una década, en consonancia con el desarrollo del consenso crítico sobre la TV como proveedora de historias más sutiles, complejas y sofisticadas. Series como Buffy the Vampire. Slayer y The Wire fueron dos de los primeros ciclos que rompieron las reglas de las series clásicas: los personajes buenos hacían cosas malas y cosas malas le pasaban a la gente buena.

El surgimiento de la llamada Tercera Era de Oro de la TV hizo que la gente hablara cada vez más de sus ficciones y, con ello, comenzara a romper el pacto tácito de no contarle el final de una buena historia a quien no la ha descubierto aún, agrega McCracken. Y lo llamó “el impulso OMG” (por las siglas en inglés de “Oh, My God!”), ya que esa exclamación suele ser en los Estados Unidos el preámbulo de una conversación acerca de una vuelta de tuerca impactante de una serie en particular. “El poder de esta nueva era de oro es tan intenso que llevó a la gente a tenerlo como primer tema de conversación social. Lo que ocurrió la noche anterior en la pantalla chica de pronto era tan importante como para proferir exclamaciones y meter la pata ante los demás.”

Las cadenas de TV de los EE.UU. han respondido a estos cambios produciendo series llenas de vueltas de tuerca sorprendentes, como matar a un personaje central (como ocurrió en la última temporada de la ficción The Good Wife, de CBS). El drama de alto impacto puede provocar más comentarios en las redes sociales, y ese alto perfil puede ayudar a que más espectadores decidan ver esos programas en vivo, lo que aumenta el rating. Pero McCracken sostiene que la buena televisión es a prueba de spoilers. “Uno puede saber de antemano qué pasa, pero aún querer ver el programa”, afirmó.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1734685-ver-series-en-la-era-de-los-spoilers-un-campo-minado

Editado por : Raquel Ferrari

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