¿Por qué las mujeres aman a Grey?

 

El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación….las otras ocho no son importantes” Henry Miller

Cincuenta sombras de Grey (Fifty Shadows of Grey) es una novela erótica que ha vendido más de 40 millones de ejemplares en 45 países y ha generado un merchandising que parece no temer fin: camisetas, lencería y regalos  se lanzan al mercado con grandes posibilidades de hacer caja. Lo último, una colección de juguetes eróticos que recrean los que usan los protagonistas, desde plumas y antifaces hasta un set completo de ataduras y -como no- la  película.

50 sombras” -según su autora E.L.James- comenzó como una fanfiction de “Crepúsculo” en las que las relaciones entre los protagonistas tenían un toque abusivo. Se trata de la historia de “amor” de Anastasia  Steele & Edward Grey en donde las prácticas soft BDSM se convierten en un estilo de relación centrado en la sumisión y la dominación.

La aventura ha tenido seguidoras,  Sophie Morgan se ha subido al tirón mediático para publicar “Diario de una sumisa”, basado-dice-en su propia experiencia. Reivindica la idea de que éstas prácticas favorecen la comunicación en la pareja en tanto se plantean límites, expresión de fantasías y largo etc .

Es el mundo del bondage-ataduras con cuerdas, arneses, mordazas, yugos o cadenas- pero también el de las prácticas de control y limitación de la libertad individual, de las reglas para comer o vestirse. Actividades que exigen consentimiento mutuo y acuerdos explícitos. Son prácticas muy antiguas que se han desarrollado en distintas culturas y momento históricos, siempre ligadas al ejercicio del poder.

Creo que es interesante poner sobre la mesa algunas ideas que circulan en relación a este tipo de literatura, por ejemplo:

1) Que la popularidad de estos libros reivindica el erotismo y el “divertirse” de otra forma, en contra del “coitocentrismo”.

2) Que las relaciones D/d (dominador/dominado) estimulan la liberación de inhibiciones en tanto se entrega la responsabilidad a otro, que marca las pautas.

3) Que esta literatura permite que se hable de la sexualidad y el deseo de las mujeres.

4) Que se trata de educación sexual  y liberación de las fantasías

Desde luego no es solo un juego de rol en donde cada uno acepta roles diferentes, el placer sexual se obtiene a través de la voluntad de dominio muchas veces sin contacto físico de ningún tipo.

En esta época en que el psicoanálisis es criticado por caduco y no “científico” resulta interesante el éxito de estos libros y de estos temas porque  ya Freud en“El problema económico del masoquismo” (1924) hablaba de  los efectos erógenos del dolor y de hecho es la única escuela psicológica que introduce una teoría completa sobre el tema.

Freud entiende al masoquismo como algo que va más allá de las parafilias descriptas por los sexólogos al reconocer elementos masoquistas en numerosos comportamientos sexuales  habituales, pero además describe formas de masoquismo “moral” en el que los sentimientos de culpa impulsan a asumir roles de víctima, sin que en ello haya ningún placer sexual.

El masoquismo es una respuesta exclusivamente humana e incluye todas aquellas situaciones en las que una persona es humillada, agredida o destruída. Como tal, nunca puede ser considerado solo como un estilo de relación o una modalidad erótica.
Por supuesto que  los juegos de pareja en los que se incluyen azotes,  ligaduras o antifaces, lencería erótica o juegos de rol son parte del erotismo; pero sería un error reivindicar historias como las de 50 sombras como una “revolución atrevida”.

Podemos preguntarnos si no será que el vacío que han dejado “las relaciones líquidas” (Bauman),  ha llevado a considerar como un valor a la “posesión”, la constancia y la predicibilidad frente a ese” touch an go” crónico, donde nadie sabe si es o no pareja de alguien, o que esperar en esa volatilidad en la que la falta de sentimientos genuinos se oculta detrás del sexo compulsivo y el aburrimiento “after office”.

¿Estarán algunas  mujeres deseando una nueva versión de “macho alfa” frente al tedio de una vida sexual sin matices? ¿Explicaría esta idea el que sean mujeres jóvenes las que más atraídas se sienten por la oscura personalidad de  Grey?

Desde luego que las novelas eróticas son un género interesante, útil y “educativo”  pero, ¿Qué nos aporta James que nos nos haya ya aportado Henry Miller?

Anastasia Steele no parece estar muy interesada en el sexo hasta que conoce a Grey y la mayoría de sus experiencias con él se reducen a tratar de hacer durar la sarta de situaciones engañosas que le propone más que a divertirse juntos.

La disminución del  deseo sexual, motivo de consulta bastante habitual en la clínica actual,  no se exorcisa a través de ningún libro o película, sino comprendiendo qué lugar ocupa en nuestras vidas la sexualidad en general y el erotismo en particular. Y eso incluye una fuerte dosis de compromiso.

 Que las mujeres entre 30 y 50 años sean las mayores consumidoras de “las sombras” es todo un dato que dá para varias tertulias profesionales y de las otras. 

Posiblemente el éxito del “porno para mamás”- como se lo ha denominado, por   ser una versión vainilla sex de las relaciones D/d muy alejadas de las verdaderas prácticas BDSM- supone aceptar que la seducción como tal ha cotizado  a la baja y es tiempo de hablar del tema.

El peligro radica en que puede mezclar las cosas y  hacer pensar que el ejercicio de poder, la manipulación y la violencia son seductores y esto no es así.

1) Los abusos de poder no son eróticos; aún formando parte del nucleo duro del sadomasoquismo, no son la forma en que una pareja debiera manejarse dentro o fuera de la cama. Cuando Grey le marca los pechos a Ana porque ella se ha atrevido a tomar sol durante las vacaciones no organiza alguna extraña forma de juego sexual, actúa como un hombre celoso y violento…y ninguna campaña editorial o película podrá cambiar eso.

2) El micromanagement no es sexy. Grey opina de todo y todos en la vida de Ana, que come, que ropa usa, que amigos tiene, puede que goce con su poder, pero tiene un problema y Ana tiene otro….y bastante serio.

3) No hay que confundir un romance BDSM con “Cumbres borrascosas”, el conflicto permanente no es erótico.

Finalmente,  mientras el final propuesto después de tanta gimnasia sexual y tanto control obsesivo sea el matrimonio y el embarazo estaremos jugando con las fantasías ancestrales del  macho proveedor  y la mujer dependiente y sin derechos y esa tampoco parece ser la alternativa más saludable……poco hemos avanzado en miles de años.

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3 pensamientos en “¿Por qué las mujeres aman a Grey?

  1. Excelente artículo.
    Además, es interesante cómo las hoy llamadas industrias culturales seocupan en marcar las pautas límites y posibilidades de las formas de desear “correctamente”. Transgredamos dentro del sistema, para mantenernos en élconla ilusión de que la transgresión es verdadera. Y de paso se genera un gran negocio, por supuesto.

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