El rompecabezas de la pareja

 

En la pareja es común ubicar al otro en la posición de un objeto ilusorio, a manera de un recorte que puede atraer o generar violencia, irritar o fascinar.-

En tanto el otro no sabe exactamente qué es aquello que se le está proyectando, es inevitable que esa superposición con la realidad sea incompleta y el  “diferente” es vivido como un intruso  y  es  así como se va  perdiendo el “encanto”

En toda pareja  existen acuerdos y pactos inconscientes  que definen el tipo de objeto preferido y la manera de elegirlo.

La historia personal suele contar con un amplio catálogo de vínculos que han dejado su inscripción en el inconsciente.

Los primeros, claro está, son los parentales, pero luego están los objetos extraparentales significativos. Estos interactúan para formar un complejo sistema de opciones acerca de cómo elegimos y como nos ofrecemos para “ser elegido”.-

A medida que la historia personal avanza, se van produciendo cambios en los códigos, en algunas de esas modificaciones surgen síntomas de malestar: aquello que unía, ahora separa.

El posible sufrimiento, efecto de estos desencuentros hace que nos refugiemos en conductas “seguras”, una manera de recuperar la sensación de certidumbre contra la incertidumbre que el cambio sugiere.

Este efecto es más notorio cuando uno de los miembros de la pareja quiere mantener inmovilizado el vínculo, dejando fuera la necesidad de cambio que el otro plantea.

Toda pareja está formada como un rompecabezas, un organizador de la relación en sus distintas modalidades: emocional, sexual, económica, comunicacional.-

Entender COMO se ha armado inicialmente ese rompecabezas, ayuda y favorece entender el por qué de las crisis posteriores que pueden desencadenar el final de la relación.-

Freud se refirió al tema en sus escritos sociales, si bien luego ha sido un aspecto un tanto descuidado en su teoría,  la psicología y el psicoanálisis proveen hipótesis auxiliares para el tratamiento de la problemática de los vínculos a través de una terapia de pareja, por ej: actualmente aparecen  cuestiones religiosas o de origen étnico  en las uniones, relacionadas con los flujos migratorios, también se habla de la cuestión de lo transitorio, de lo light, del amor líquido.

Otro aspecto del rompecabezas tiene que ver con las normas, los valores,las creencias, que actúan como organizadores de la continuidad histórica y que puede originar choques en los modelos familiares. Suelen ser descartados en la etapa del enamoramiento pero son transformados luego, en una fuente permanente de conflicto o en un espacio no compartido y por lo tanto quizás conflictivo.-

Una pareja  se constituye en base a proyecciones relacionadas con las imágenes inconscientes de cada uno y crece dentro de en un sistema de creencias y valores a partir del cuál  elabora un proyecto en común.

La cotidianeidad asume esos pactos conscientes e inconscientes, dentro de la pareja se desarrolla un campo de fuerzas, un escenario surtido de recuerdos, percepciónes del otro que llevan al acuerdo o al desacuerdo.-

Todo acuerdo se basa en una fantasía de supervivencia a través del tiempo y del espacio. Siendo ésta idea ilusoria, está expuesta a no cumplirse en forma permanente porque  depende de las circunstancias cambiantes del día a día y de las irrupciones de lo real que los acuerdos tienden a bloquear….hasta que ya es imposible hacerlo y surje una crisis.

Lo cotidiano puede servir para afianzar la estructura y ayudar a su evolución o puede despertar un sentimiento de encierro, tedio y aburrimiento.

El vínculo se estanca, el tiempo no pasa, y la historia….inevitablemente, se repite.

Es ahí en donde puede ser útil una terapia de pareja,  que  es cosa de dos aunque generalmente es uno el que da la voz da alarma y el otro,  el que -por lo menos- tiene que colaborar. Si no es así, el que ve el problema todavía  puede acudir al profesional, que podrá ayudar aunque, lógicamente con menos capacidad de maniobra. El principal problema  de la terapia de pareja es que se acude al profesional cuando ya parecería que no hay solución y que alguien ya ha tomado una decisión

Entre los motivos de consulta más frecuentes, la comunicación es la “estrella”:  discusiones inútiles y destructivas en las que se hace sufrir y se sufre tremendamente sin llegar a ninguna solución, o lo contrario,  largos silencios, no se hablan ni se comunican y la relación va muriendo. La vida laboral excesiva suele ser una coartada para no ver estasc uestiones.

Otro problema frecuente es la falta de aceptación de la forma de ser del otro, luego están los problemas sexuales, las diferencias de criterio en la crianza de los hijos, la intolerancia.

Alrededor del 75% de parejas mejoran su relación a través de un proceso terapéutico, se trata solo de iniciarlo a tiempo y con expectativas realistas.

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Bibliografía:

Berenstein. I & Puget J.: psicoanálisis de la pareja matrimonial

Freud. S: Psicología de las masas y análisis del Yo. (Obras completas)

Lévi-Strauss, C: Las estructuras elementales del parentesco

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