Prevenir el suicidio

En agosto pasado, el actor Robin Williams se quitó la vida. Seguía un tratamiento por una severa depresión. ¿Podría haberse evitado?

El suicidio es una de las 10 causas de muerte más frecuentes y un desafío al equipo de salud. Tradicionalmente se piensa que es un tema de psicólogos y psiquiatras, pero resulta que lo más frecuente es que el potencial suicida no hable espontáneamente de sus ideas pero sí consulte por otras cuestiones o síntomas a médicos generalistas, enfermeras o trabajadores sociales. Estaría bien que el equipo de salud pudiera incorporar herramientas como las que propone la Dra. Damara Gudnick en el artículo que traducimos más abajo. Un simple cuestionario aplicado como rutina, podría ser muy útil y no supondría que el médico de atención primaria que tiene poco tiempo y mucha presión y que se ha acostumbrado a no mirar, no escuchar ni tocar a su paciente alterara demasiado su rutina. El empoderamiento del paciente y la buena praxis comienzan por una buena comunicación.-

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Thomas era un colega, vecino y amigo de la familia. Lo vi salir a correr el domingo por la mañana. Nos saludamos e intercambiamos unas palabras sobre lo hermoso que estaba el día. Solo unas horas después, su mujer salió corriendo de la casa, llorando y gritando que estaba muerto.Quedé shockeada.

Su aspecto era saludable, era exitoso, con una hermosa familia. Tenía solo 36 años y todo a su favor. Nadie sabía que había estado luchando contra la depresión hasta que fue demasiado tarde.

Historias como estas son muy comunes. Familiares y amigos  del suicida, sienten que han estado ciegos ante lo que pasaba y que lo han abandonado, preguntándose si hay algo más que hubieran podido hacer. Los médicos que pierden pacientes por suicidio, buscan claves ocultas y signos que hayan pasado desapercibidos.

Todos asumen que la tragedia podía y debía prevenirse. Esto es cierto en muchos casos. La causa más común del suicidio es la depresión, una enfermedad que puede ser detectada y tratada con éxito. La mezcla correcta de psicoterapia y medicación conduce a la reducción de síntomas, mejora la calidad de vida y, lo que es más importante, puede prevenir el suicidio. La evidencia muestra también que los tratamientos contra la depresión permiten también controlar otras enfermedades crónicas. Esto es algo fundamental, porque  pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o enfermedades coronarias son dos o tres veces más susceptibles de tener depresión asociada.

La depresión suele aparecer asociada a estresores sociales. Relaciones personales conflictivas, dificultades laborales y problemas económicos pueden precipitar un episodio depresivo. La falta de energía aún para levantarse de la cama o concentrarse en las tareas diarias puede llevar a sentir que quizás sea mejor no estar vivo.

Este año, 25 millones de americanos sufrirán al menos un episodio de depresión, pero solo la mitad recibirá tratamiento. Las consecuencias de esta triste realidad es que el 15% de ellos se suicidaran. La brecha entre los afectados de depresión y aquellos que recibirán tratamiento persiste por varias razones. Por un lado, los pacientes ven la depresión como una debilidad que los avergüenza y los hacen temer ser estigmatizados. Por otro lado, los médicos de atención primaria, suelen no identificar la depresión cuanado el paciente tiene una enfermedad física agregada. Consultas por dolores erráticos suelen enmascarar el sufrimiento emocional. Y aún cuando el diagnóstico es correcto, los estudios muestran que el tratamiento siempre es inadecuado y a corto plazo.

¿Cómo puede el sistema de salud mejorar el reconocimiento y tratamiento de la depresión? Hablando claro, ¿como podemos prevenir los suicidios?. Ciertamente, no faltan oportunidades para hacerlo. Cerca del 50% de los suicidas de todas las edades tienen algún contacto con un profesional de atención primaria durante el mes anterior y el 75%  tiene contacto durante el año anterior.

Protocolos que incluyan  estrategias de detección de depresión en las consultas pueden ayudar a identificar a  los potenciales suicidas. Una vez que se los identifica, el trabajo en equipo interdisciplinario asegurará el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento.

Finalmente, una relación de confianza entre doctores y pacientes es un camino de ida y vuelta. Para permitir a los pacientes sentirse lo suficientemente seguros para confiar sus emociones y miedos, médicos y enfermeras deben abrirse a la conversación, proveer un oído que no juzgue ni evito hablar de las ideas suicidas del paciente. Y los pacientes deberían recibir más información sobre su enfermedad para poder así ser actores de su propio bienestar y tomar el control de su enfermedad. Después de todo, el paciente es la persona más importante en el equipo de salud.

El PHQ-9, Patient Health Questionaire,  es una herramienta de 9 ítems que puede ayudar  a identificar a aquellos que necesitarían una valoración posterior.

 El P4 suicidality screener y el Columbia Suicide Severity scale pueden tambien ser usado para identificar ideación suicida y actuar antes de que sea demasiado tarde. En el Bellevue Hospital Center, en donde trabajo, cada paciente de atención primaria es sistemáticamente evaluado, mejorando el reconocimiento y el tratamiento  de cientos de pacientes de NYC.

Era la segunda visita al ambulatorio de la Sra. Moore este mes. Una mujer de 38 años, madre de tres hijos y con un pobre control de su diabetes. Hoy, la Sra. Moore se quejaba de dolor de cabeza. La enfermera le pidió que completara el cuestionario de depresión de rutina. Cuando comenzó a contestar, alzó la vista y exclamó: “ES tan difícil”, “mi esposo perdió su trabajo y estamos luchando por tratar de llegar a fín de mes”. “Tiene pensamientos suicidas?”-preguntó la enfermera. La Sra Moore, con lágrimas en los ojos contestó : “Sí””.

 

Estas ideas  podrían haberse perdido fácilmente, pero gracias a un simple cuestionario su depresión fue reconocida y tratada. Ganó control sobre su diabetes y mejoraron sus dolores de cabeza. Tres chicos adorables tienen aún a su madre y un marido a su esposa.

La depresión es una enfermedad, no una debilidad, y el suicidio una trágica consecuencia. Con unos simples pasos, los médicos y enfermeras no especialistas en salud mental pueden aprender a reconocer la enfermedad aún cuando no sea motivo de consulta y asegurar que los pacientes reciban tratamiento. Si usted se ha sentido deprimido, sepa que hay alguien ahí que puede ayudarlo.-

Fuente:http://www.huffingtonpost.com/dr-damara-gutnick/a-routine-screening-that-_b_5826402.html?&ncid=tweetlnkushpmg00000067

Traducción : Raquel Ferrari

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