Co-parentalidad: no es fácil pero tampoco imposible

 Todos estamos e acurdo en que una relación amigable con una ex pareja que permita un espacio saludable de co-parentalidad, brinda a los hijos estabilidad al tiempo que preserva un vínculo más cercano con ambos padres; pero la verdad es que es algo bastante difícil de conseguir.

Queremos decir que la co-parentalidad va más allá de los acuerdos de custodia compartida y de los estilos de esta custodia, más allá de asesores legales, trabajadores sociales, vecinos y familiares.

La co-parentalidad es la única opción posible cuando existen DOS que han generado TRES o más, es un derecho de los menores y además es la alternativa más sana.

 Dejar de lado los temas pendientes de la pareja para lograr ese objetivo, es un camino sembrado de situaciones estresantes. A pesar de los desafíos que se presentan, el objetivo es pensar la co-parentalidad como la formación de un equipo en el que se minimice lo individual y se maximice las estrategias de comunicación asertiva en lo que a los hijos se refiere. Se trata de mantener la calma y evitar o resolver los problemas pendientes para construir un trabajo de custodia de los hijos en conjunto.

Lograr acuerdos , especialmente después de un divorcio complicado, puede ser extenuante, es extremadamente difícil pasar página y dejar atrás una historia en común penosa y sobre todo sobreponerse a cualquier resto de resentimiento.

Tomar decisiones compartidas, interactuar con fluidez o simplemente hablar con el otro, cuando todavía te acuerdas de demasiadas cosas que te han dolido puede ser una misión imposible. Pero aunque es verdad que la co-parentalidad nunca es una alternativa fácil, es el mejor camino para asegurar la cobertura de todas las necesidades de los hijos y darles la posibilidad de mantener una relación sana con ambos padres.-

  Puede ser útil comenzar pensando en que la relación con tu ex es una relación nueva-una relación centrada SOLO en el bienestar de tu hijo-y no una relación que tenga que ver con ninguno de ustedes dos.- Tu matrimonio puede haber terminado, pero tu familia no.

El primer paso para ser un “co-padre”, es poner siempre por delante el proyecto de crianza del hijo, que así entenderá que una cosa es el conflicto que acabó con la pareja y otra es el lugar que él sigue ocupando en esta familia.

Los chicos cuyos padres divorciados mantienen una relación de co-parentalidad de este tipo:

  • Se sienten más seguros del amor de ambos padres y se ajustan a los cambios producidos por el divorcio, más rápido
  • Se benefician con la coherencia: al haber reglas en común, un solo discurso y un solo sistema de recompensas, el chico sabe que esperar y que se espera de él
  • Entienden mejor cómo se resuelven los problemas
  • Reciben un modelo muy saludable en el que la competición pierde frente a la colaboración, lo que termina siendo un ejemplo de vida

Este cúmulo de buenas ideas es imposible de poner en práctica si no se resuelve primero el contencioso interno que cada uno tiene a propósito del fracaso de la pareja. Sentimientos de ira, enojo, despecho, resentimiento o daño son habituales y no deben ser  solo dejados de lado sino desarmados, resueltos, eliminados, para no convertir al hijo en moneda de cambio de ningún tema pendiente entre la pareja. Resolver esto es lo más complicado porque no suele ser del todo consciente, pero es vital.

La co-parentalidad no tiene que ver  con tus sentimientos o con los de tu pareja, sino con el bienestar emocional de tu hijo, por eso una vez que has identificado tus sentimientos, se trata de evitar que contaminen tu conducta. Fácil de decir, muy complicado de hacer.-

  • Focaliza en tu hijo: cada vez que te sientas enojado o resentido, trata de recordar  que inundar la vida de tu hijo con tu historia personal es sembrar viento para recoger tempestades
  • Cambia tus hábitos, hazte amigo del ejercicio físico saludable, las técnicas de relajación y respiración o la musicoterapia; cualquier cosa que te ayude a disipar tu enojo

Aunque todo esto sirva- psicoterapia, acuerdos verbales, cambio de hábitos-puede que nunca termines de resolver ese enojo o esa amargura, pero se trata de desarmarlos, evitar que contaminen tus pensamientos y recordar siempre que se trata de TUS temas y no los de tus hijos. Nunca uses a tus hijos como mensajeros, la meta es dejarlos fuera de tu historia de pareja; si tienes que hablar con tu ex hazlo tú.

Se trata de lograr una comunicación pacífica y efectiva, a pesar de que creas que esto es absolutamente imposible. Todo comienza con tu estilo de pensamiento, cada vez que tengas que dialogar con tu ex pareja piensa primero en que tu hijo es el foco de atención, no hay nada más-

Recuerda que no siempre será necesario un encuentro presencial, hablar por teléfono, o por chat, o intercambiar mails seguramente alcanzará en la mayoría de los casos. La meta es establecer una comunicación libre de conflicto, fíjate que canal sería el más adecuado para lograrlo. Tanto si contactas por correo electrónico, teléfono o en persona:

  • Establece un estilo impersonal, habla o escribe como lo harías con un colega, con cordialidad, respeto y un grado de neutralidad.
  • Relájate y habla despacio.
  • Pregunta al otro su opinión
  • Discúlpate, si es necesario

Es muy saludable para los hijos estar expuestos a diferentes perspectivas y aprender a ser flexibles, pero también necesitan saber que están viviendo básicamente en el mismo espacio de expectativas en cada casa. Apuntar a la consistencia entre tu hogar y el de tu ex, evita confusiones y actitudes manipuladoras de parte de ellos. Tres item básicos:

REGLAS: sobre estilos de vida, temas de la escuela y actividades no permitidas

DISCIPLINA: seguir más o menos el mismo protocolo cundo se rompe una regla, aunque la “infracción” no haya sucedido en tu casa, por ej, si tu ex les prohíbe jugar a la Play por algo que han hecho, tu no ignorarás esa decisión. Eso mismo sirve si se trata de una recompensa.

HORARIOS: Siempre que puedas mantén los horarios de comida, juegos, dormir, rituales de baño, etc..

No es nada fácil acordar todas estas cuestiones, por eso:

  • Pregunta, en lugar de emitir declaraciones, que pueden ser malinterpretadas, trata de armar tu discurso más como una consulta que como una afirmación. Por ejemplo: “Te parece que….?”, “Podríamos….”?.
  • Comunicar con madurez comienza con la capacidad de escuchar. Aunque termines estando en desacuerdo, deberías poder ser capaz de acordar que estás en desacuerdo pero entiendes el punto de vista de tu ex. Escuchar no significa aprobar, no perderás nada permitiendo a tu ex expresar su opinión.-
  • Ensaya la contención. Ten presente que la comunicación será imprescindible hasta que tus hijos crezcan o incluso después. Puedes entrenarte en no exagerar tus reacciones y aprender a mantener la calma aún cuando tu ex toque algún botón potencialmente conflictivo.
  • Asume el compromiso de que cada encuentro con tu ex transmita a tus hijos la idea de que forman un frente común. Esto puede ser extremadamente difícil al principio del proceso de separación.
  • Mantén la conversación siempre orientada en los chicos y evita que derive a tus necesidades o a las necesidades de tu ex. Se trata SOLO de las necesidades de tu hijo.
  • Guárdate tus problemas. Nunca le hagas sentir a tu hijo que tiene que escoger entre ambos padres y nunca digas nada negativo sobre tu ex. Tu hijo tiene el derecho de armar su relación con sus padres desde su propio punto de vista.-

TEMAS IMPORTANTES:

  • Atención médica: es importante acordar quién hablará con el médico o llevará el control de tratamientos -si existen-
  • Educación: la escuela debe estar informada de que se han producido cambios en la estructura familiar, por otra parte ambos padres deben estar enterados de los horarios de las actividades extra curriculares, de las reuniones con los maestros y de las fiestas escolares y concurrir ambos en la medida de los posible
  • Dinero: el costo de mantener dos casas puede afectar el presupuesto dedicado a la crianza. Se trata de ser realista, comprometerse y mantener el máximo nivel de flexibilidad, cooperando para lograr cubrir todas las necesidades básicas

El momento de la mudanza por días o fines de semana -depende de lo acordado- a la casa de tu ex, puede ser muy estresante para tu hijo. La transición nunca es fácil a pesar de que se repita regularmente, porque significa dejar a uno para encontrar al otro. En los acuerdos de custodia compartida esto es aún más grave, pero hay algunos tips que pueden ser útiles:

  • Ayuda a tus hijos a anticiparse al cambio: recuérdales que en uno o dos días irán a la casa de tu ex
  • Prepara con tiempo todo lo que deben llevarse, evita la improvisación e incluye siempre un juguete o ropa preferida
  • Si es posible, acuerda el horario en que vendrán a buscar a tu hijo para evitar interrumpir algo que esté haciendo. Mejor aún si eres tú quién los lleva.
  • Para evitar complicar las cosas, está bien si hay dos kit de cosas como cepillos de dientes, pijamas, cepillos de pelo, juguetes en ambas casas

Cuando vuelven:

  •  Trata de que no haya nada muy importante que hacer justo en ese momento!, apuesta por actividades tranquilas o déjalo un poco a su aire
  • Respeta su espacio

¿Que pasa si tu hijo no quiere ir a lo de ex o no acepta su visita?

  • Busca la causa: puede que el problema sea simple de resolver, por ejemple el nivel de confort de su habitación o el gusto de la comida o puede que se trate de cuestiones emocionales: habla con tu hijo y sobre todo no minimices el tema
  • Deja fluir: dale tiempo y deja que se exprese, que nadie se sienta ofendido, busquen alternativas o establezcan horarios más abiertos
  • Habla con tu ex: una conversación profunda con tu ex sobre este tema puede ser espinosa pero en última instancia es fundamental para no transformar un grano de arena en una montaña

Finalmente:

La co-parentalidad es una actitud, no tiene que ver con leyes, regímenes de visita o historias personales. Es la forma de asumir que hemos construido algo en común con otro y que esto involucra a un tercero que es libre pero dependiente y que no ha participado en ninguna decisión. Alguien que no nos pertenece pero del que somos responsables.

Trabajar en una buena comunicación posterior al divorcio-si hay hijos-es también un ejercicio personal que permitirá que cerremos una etapa personal para abrir otra.-

 

Para saber más:

http://www.guia-coparentalidad.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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