Psicologia del amor online

El grupo de las personas que mantienen un “ciber idilio” ha crecido lo suficiente como para que ya podamos buscar  algunas constantes y marcar tendencias.

El “online dating” se consolida como la segunda forma más popular de encontrar pareja después del clásico “amigo que conoce a amigo/amiga de un amigo/a en un evento cualquiera”.

En 2012,  un 17% de parejas que se casaron dijeron haberse conocido en webs como match.com, http://www.meetic.es/ o de matchmaking ( a través de test de personalidad) como http://www.parship.es/ .

En 2013, la industria de la búsqueda de pareja en la red incrementará sus beneficios en un 10% y ocupará el tercer lugar detrás de videojuegos y música online.

En USA  en 2012,  40 millones  de personas  buscaban pareja por Internet. En España hay  más  15 millones de singles mayores de 20 años (datos del INE 2012), la mitad de ellos utiliza Internet para buscar pareja.

En 2011 -en plena crisis- los sitios de encuentros  registraron un 8% de crecimiento con respecto al año anterior. Alrededor de 2,1 millones de españoles  abren perfiles nuevos cada mes y 950.000 utilizan el “casual dating” para buscar contactos eróticos.

España cuenta con 18 portales de citas que rebasan los 100.000 usuarios, varios pertenecen a “Meetic”, un grupo de empresas  que cotiza en la Bolsa de Paris desde 2005.

Sin embargo, después de un tiempo de deambular por estos sitios la mayoría se confiesa “agotada”; las estadísticas indican que  el 81% de los usuarios “miente” en sus perfiles acerca de su edad, peso y altura, los hombres además mienten en cuanto a su nivel económico.

Esther Gwinnell describe en su libro  “El amor en internet” las etapas de un ciber idilio:

1) La comunicación es casual y aleatoria al comienzo

2) Un miembro de la red social manifiesta interés por lo que otro dice

3) Ambas partes intercambian mensajes públicos o privados a través de chat o intercambian mails

4) Los mensajes se vuelven más largos, personales y posiblemente comprometidos

5) Uno de los comunicantes emplea frases cariñosas y el otro sigue la pauta

6) Los mensajes se hacen más frecuentes, es emocionante abrir el correo y esperar a encontrar el mensaje, cuantos más mensajes envías y recibes más quieres recibir y más placer sientes cuando los ves aparecer en la pantalla del ordenador. Se intensifican las fantasías y ocupan cada vez más lugar. Algunas personas llegan a pasar entre 6 y 10 horas diarias intercambiando mensajes online con un amante virtual

7) Intercambian fotografías: antes y durante todo este proceso

8) Se conocen personalmente

Y agrego…o no, alguno desaparece misteriosamente, sumiendo al otro en una depresión en toda regla.

En  “The Psychology of Love”,  Robert J. Sternberg  señala que el amor es el resultado de tres componentes:

Intimidad

Pasion

Compromiso

Veamos que pasa en las ciberelaciones:

La intimidad se instala muy rapidamente  debido al anonimato que potencia el control de una manera más segura acerca de lo que el otro sabe de uno, incluso la inmediatez de enviar un e-mail  comentando como te sientes   ayuda a que se instale.

La pasión en el ciberespacio no corre riesgo de sufrir los golpes de la realidad. Nadie tiene mal aspecto, ni disfunción erectil, ni se te corre el rimmel o se te cae el vaso en la alfombra. El órgano sexual por excelencia es el cerebro, pero sin el encuentro físico la pasión es más que nada una transferencia de deseos, aún más que en la vida real, una actividad autoerótica y de ocio.

En un ciberidilio uno se siente atraído hacia la persona ideal, aquella que nos acelera el corazón cuando nos envía un correo, por eso la intensidad es aún mayor que en offline, es verdad que la química que dan los sentidos está abolida pero las proyecciones ocupan todo ese lugar gestando relaciones muy fuertes.

En cuanto al compromiso,  es un tema delicado- mucho más que en  el mundo real que ya tiene tela-  muchas personas mantienen relaciones simultáneas en la red y no lo encuentran ni problemático ni patológico pero el multitasking (conectar al mismo tiempo 3 0 4 personas) hace que involucrarse en varias historias concluya generalmente en nada . Por otro lado, el exceso de oferta lleva a asumir conductas de búsqueda perpetua, porque siempre puede haber “algo mejor”, “alguien nuevo”, “alguien más afín”.

En general un ciber idilio dura en promedio 3 meses y  el factor “proyecto” suele estar ausente justamente por este déficit de compromiso.

Los tres componentes  _intimidad, pasión y compromiso- existen en los ciber idilios pero  su equilibrio es lo que marca el que puedan o no progresar a una relación en el mundo real (suponiendo que esa es la idea).

En la vida real,   el compromiso y la atracción se desarrollan  mucho más rápido que en los ciber idilios pero en estos el factor intimidad y pasión puede superar ampliamente lo esperado, de ahí su componente adictivo; el anhelo de  tener alguna satisfacción emocional es lo  que suele mover a las personas a buscar relaciones virtuales en forma compulsiva.

Como profesionales “psi” nos enfrentamos a un nuevo estilo no necesariamente patológico, una nueva manera de relacionarse que tiene sus peculiaridades, como dice Javier Echeverria-:

“No hay transformaciones tecnológicas profundas sin cambios radicales en la mentalidad social”.

Las web de contactos son útiles en una época en que por edad o hábitos resulta difícil conocer gente nueva y en este sentido son una herramienta más, si  el objetivo es buscar online algo que consolidaremos offline.

Podemos tratar de entender como es que funciona este nuevo estilo, hablar de Yo ideal, de proyecciones o características varias, podemos analizar la conducta ciber o analizar la usabilidad de las plataformas online,   pero lo que no podemos  es negar que las cosas han cambiado, que un nuevo espacio social se está construyendo y como tal tendrá una ética y una estética propias.

Sabemos que la sexualidad es una construcción subjetiva y social y en este sentido es claro que una parte de la sexualidad actual se está construyendo en un encuentro “sin cuerpos”, sin piel, sin olor,  centrado en el autoerotismo; en una cultura hiper individualista,  el sexo individual parece no desentonar. Por otra parte el sexo como actividad de ocio que implique el máximo placer con el mínimo compromiso encuentran en la red un espacio que mezcla sexo y amor y ya se sabe que son cosas muy distintas. O deberían serlo.

Nunca amamos a nadie: amamos sólo la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.”

Fernando Pessoa

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