Miedo : cuando el mundo se detiene

El miedo es una emoción que invade la percepción del tiempo: todo se detiene y queda a la espera de que el peligro-real o imaginado- desaparezca.-

En la vida,  una emoción  sucede a otra mientras colorea lo que nos pasa: estamos tristes, o alegres o asqueados o asustados. Y esas emociones definen la calidad de nuestras vivencias, nuestra memoria siempre va asociada a la tonalidad emocional del recuerdo que nunca es igual para todos porque la historia personal es intransferible.

Las emociones nos hacen únicos dentro de los seres vivos, a pesar de que en todas las especies hay emociones asociadas a enemigos, alimento o potenciales parejas, tal como ha estudiado Darwin.

Pero el salto cualitativo en la esfera humana radica en que la “emoción” se transforma en “sentimiento”. La respuesta “visceral” inconsciente se transforma en un proceso mental consciente, en un sentimiento; algunas emociones se transforman en sentimientos como la culpa o el orgullo fuertemente influenciados por el contexto social.

El miedo es siempre la respuesta emocional a una situación vivida como agresiva y-a diferencia de cualquier otra emoción-no puede ser pospuesta. Es la  amígdala (una zona muy pequeña situada entre los lóbulos temporales)  la responsable de detectar expresiones de miedo en otras personas y mantener la “memoria emocional” que permite recrear estados emocionales ya vividos.

¿Que pasa cuando sentimos miedo?

1) Se producen cambios en nuestra frecuencia cardíaca

2) Se activa la amígdala que -a modo de alarma- inicia una respuesta de huida o defensa.

3) Se detona la  ansiedad anticipatoria, la respuesta a una amenaza que no está aún presente, pero que en función de nuestro pasado personal y nuestra proyección de futuro “colorea” la situación.

4) Visualizamos varios desenlaces posibles en función de estos eventos del pasado que quizás nunca sucedieron: resolvemos antes de que el peligro se presente.

5) Si la ansiedad asocia eventos pasados a otros actuales que no son peligrosos en sí mismos, la  alarma se dispara igual, como la  alarma de un coche que suena loca en la noche sin que se trate de nada más que el viento.

Instalamos un trastorno de ansiedad, uno de los síntomas más frecuentes en la cultura occidental: el miedo al miedo que paraliza frente a un ambiente en el que todo parece ser un peligro potencial.

Dice Ledoux: “El miedo puede, definitivamente, modular las situaciones sociales. Maridos, esposas, padres y profesores usan el miedo igual que los políticos para conseguir objetivos sociales. Este no es un juicio de valor, es justamente lo que hacemos, sería mejor si usáramos formas menos aversivas de motivación pero precisamente porque el miedo funciona tan bien, e spor defecto lo que más usamos”.

Pero, el miedo no nos pone en marcha, nos paraliza, es el arma de las relaciones  autoritarias, dentro y fuera de la pareja, la familia, los grupos, las naciones.

Aprender a reconocer las emociones y poner bajo sospecha permanente la permanencia del miedo puede ser el primer paso hacia un futuro vivido como confiable

Fuente http://www.lanacion.com.ar/1533748-miedo-cuando-el-mundo-se-detiene

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