Hiper-parentalidad: cuando ser niño agota

Las actividades extra-escolares de los niños  se han convertido en un arma de doble filo: por un lado se impone el darle a los hijos mucho “más” de lo que sus padres han tenido, por otro se traslada al mundo infantil el horror vacuis del tiempo libre.

Los padres confunden el  excesivo celo con  la dificultad en respetar el espacio sin obligaciones de los hijos, quizás porque eso les impone mayor tiempo para comunicarse y compartir .
Las “agendas de ministro” son ya el día a día de muchos niños occidentales, sobre todo en aquellos países con largas jornadas laborales y horarios extendidos : deportes, idiomas, música, etc.

Los americanos lo llaman ““Hyperparenting” (hiperparentalidad), se trata de la presión cultural  por ser “hiper” padres y el impacto que tiene esto sobre los hijos. Es una tendencia que comenzó en los ´80 y que todavía continúa.

Hoy, aún antes del nacimiento, los padres se ven invadidos de información y de la presión por crear un “Über” baby con  sistemas de educación prenatal que les brinden ventajas intelectuales, sociales y creativas.

Luego del nacimiento aparece el baby ballet, la matro-natación antes de que comiencen a caminar y la desesperación por encontrar el jardín de infantes ideal. La economía familiar se complica en un intento por sostener cada vez más actividades extra escolares; “éxito” es la palabra mágica y la inversión parece estar en riesgo a la primera adversidad que enfrente el niño.

El fracaso no es una opción. Los hiper padres tienen la mejor de las intenciones pero suelen creer seriamente  que la felicidad se parece a la ausencia de espacios vacíos  y que es necesario proteger de frustraciones y fracasos a los hijos al tiempo que les dan todas las armas posibles para triunfar en la vida. Pero la presión a ambos lados es imposible de sostener. Los hijos pueden terminar odiando todo aquello que signifique agenda, horarios, competencias, aprendizaje en donde la capacidad de divertirse y organizar el propio tiempo libre está ausente.

La Generación Y nos devuelve un estilo juvenil con altos niveles de ansiedad, baja tolerancia a la frustración, marcado individualismo y poca consciencia de que “las deudas se pagan”, son los hijos de los baby boomers que vivieron  la mayor etapa de consumo de la historia de la economía mundial.

¿Podrá una nueva generación de padres desprenderse de ese modelo y dejar a los niños ser niños? ¿Será posible terminar con los niños de tres años que reciben clases de inglés o matemáticas pero son torpes verbalmente y no saben jugar en grupo o hacer de un palo una espada? ¿Habrá alguna posibilidad de que se separe lo que es el placer de compartir con los padres el tiempo del juego, la música, la lectura o el deporte de la sobrecarga horaria con actividades para las cuales casi nunca son consultados?

¿Será posible entender que intentar coordinar las agendas parentales con las infantiles es una forma de violencia si se lleva al límite de imponer a un niño de 7 u 8 años jornadas de 12 horas?

Según la Sociedad Española de Psiquiatría, casi el 40% de niños españoles está estresado por su ritmo de vida. Se les exige demasiado, se les obliga a competir y el resultado final suele ser un discreto resultado académico por falta de tiempo para profundizar en los contenidos entre tanto torneo y exhibición teatral.

Estos niños  se aburren a la media hora si no se les organiza algo que llene su tiempo, algo que esté ya digerido y que no les obligue a un mínimo esfuerzo de creatividad,  según señala el psicólogo americano Alvin Rosenberg en su libro “Niños agotados”.

En este sentido, la infancia se convierte en un icono de la ansiedad difusa de una sociedad con miedo : miedo a las relaciones, miedo a la violencia en la escuela, miedo a internet, miedo al desempleo, a la droga,  al paro, a un trabajo mal pago, a la violencia callejera, a lo diferente o a lo desconocido.

En todo caso, puede que toque dejar de ejercer poder sobre el tiempo de los hijos para recuperar la autoridad del que guía, forma y escucha; es decir del que es “un padre” en sentido amplio.-

Fuente. http://www.cbc.ca/documentaries/doczone/2010/hyperparents/index.html

 

 

 

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4 pensamientos en “Hiper-parentalidad: cuando ser niño agota

  1. Pingback: Hiperparentalidad « Cámbiate

  2. Hola Raquel,
    Excelente artículo! Me gustaría saber si tienes más información al respecto, o si pudieses compartir las referencias de este escrito, pues estoy trabajando este tema para mi tesis en Psicología Clínica Infantil. Te lo agradecería mucho!

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