¿Are you mom enough?

Jamie Lynne Grumet protagoniza una polémica portada en  TIME al ser fotografiada por Martin Schoeller con su hijo de tres años;  es una madre de Los Angeles que defiende la teoria del apego (attachment parenting) versión William Sears.  La “crianza con apego” ha ganado adaptos en los últimos 20 años desde la publicación de “The baby book” por el Dr. Sears y su esposa Martha, padres de 8 hijos que entre otras recomendaciones  abogan por  la lactancia natural exclusiva, por demanda y extendida en el tiempo (hasta lo 6/7/8 años o lo que haga falta), el co-lecho y el “baby wearing” en el que el niño esta físicamente atado a sus padres por un cabestrillo.

La teoria del apego fué desarrollada por John M Bolwby en los años 50 mientras trabajaba para la OMS; en 1951 publica ” Cuidado maternal y salud mental” desarrollando su teoría acerca  de la necesidad del bebé de establecer un fuerte vínculo en los primeros seis meses de vida como condición para desarrollar una personalidad segura a partir de las figuras de apego.

El trabajo de Bowly  observando a menores con problemas de conducta, incorporó las investigaciones de Konrad Lorenz sobre el apego y la impronta más allá de la provisión de alimento.

Y es aquí en donde se produce el gran salto cualitativo entre la teoría de Sears y la teoría del apego clásica.

Lo importante, dice Bowly,  es el VINCULO que se establece a partir de una relación basada en actitudes y cercanías, es un proceso que  se desarrolla desde el nacimiento y pasa por distintas fases, culminando hacia los 3 años.

Los primeros seis meses son muy importantes en tanto las primeras experiencias permiten al bebé decodificar qué funciona y qué no en  ese mundo de señales y comunicación que empieza a formarse a través de la primera figura de apego : la madre. Por eso la alimentación por demanda (darle el pecho siempre que llora) o el co-lecho  o  el tenerlo siempre en brazos son actitudes que suponen un fondo de violencia simbólica ¿Por qué?

Pues porque  cada vez que el niño llora no siempre es porque tiene hambre y porque la leche materna no es la panacea universal, puede tener sed, sueño, calor, frio, estar mojado o simplemente aburrido y además llora porque no sabe decir “ESTOY HARTO!”.

Porque cada vez que llora por la noches no lo hace para molestar sino porque se siente inseguro en su cuna, o porque tiene miedo a la oscuridad y necesita la voz materna para calmarse o el movimiento de mecer la cuna, no el co-lecho como única solución o su contrario también sostenido por algunos pediatras: dejarlo llorar en soledad.

Y porque la cercanía física se transforma en asfixiante cuando impide al niño usar el espacio de acuerdo a sus necesidades.

¿Qué si es importante la lactancia materna? claro que sí, pero no garantiza la calidad del apego. Una madre puede dar de mamar a su bebé por demanda 8 veces al día hasta los 3 años y mientras tanto hablar por teléfono o buscar imágenes en Pinterest, o puede darle de mamar hasta los cuatro o cinco meses y establecer una seguridad afectiva basada en la reciprocidad y en el respeto, depende siempre del vínculo, de la calidad del afecto.

Otro tanto podemos decir del co-lecho. Confundir la dificultad de la madre en romper la relación de simbiosis con su bebé con una conducta de “apego” es un error que solo puede conducir a complicaciones en el desarrollo de la personalidad.

Hace ya más de cincuenta años Arminda Aberastury, psicoanalista argentina,  consideró que la aparición de los dientes (seis meses de edad), la marcha (un año) y el lenguaje (15 a 24 meses)  eran momentos claves en el proceso de separación-individuación del niño y probó a través de observaciones y análisis de niños la idoneidad de su teoría.

La idea de mantener la “burbuja simbiótica” madre-hijo, sin padre, sin Otro, sin cultura, sin grupo solo puede conducir a niños, adolescentes y adultos, temorosos del “mundo exterior” y poco confiados en su capacidad de pedir lo que necesitan.

Confundir la realidad con lo simbólico es un grave error como lo es también el someter a los padres a la presión del “¿Lo estoy haciendo bien?” obligándolos a vulnerar su propia intimidad y la de sus hijos.

Una vez más lo importante no es solo el QUE pasa sino y sobre todo el “COMO pasa”, las lecturas literales de estas cuestiones difícilmente conduzcan a relaciones materno filiales más saludables.-

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3 pensamientos en “¿Are you mom enough?

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