South Park o la cultura de lo insolente

A mediados de los 60 surgen  “Los Picapiedras” y “Los Supersónicos”, herederas de aquellas memorables series de los 50 al estilo “Papá lo sabe todo” en donde un eternamente sonriente Robert Young repartía soluciones a diestra y siniestra sin perder la compostura. Pedro, Pablo, Vilma y Betty junto a los Sónico representaban los valores de clase media de la sociedad norteamericana con sus barbacoas en el jardín, su consumo desmedido y su enorme vehículo familiar.

Más allá de los gritos de Pedro (Yababbaba-dooo!) y sus conductas machistas con Vilma y abusivas con su amigo Pablo, se percibía  una estructura de roles, un esquema de gags basado en la metáfora y en lo bizarro pero amable; esa sería la palabra : se trataba de un humor “amable”.

Cuando llegan Los Simpson en 1989, la carrera al espacio es un recuerdo, el muro de Berlín ha caído y con el las ideologías. Homer  se presenta a sí mismo como una criatura que inaugura un nuevo estilo de franca pelea contra todos los mitos contemporáneos, comenzado por el del “pater familia”,  la critica aguda que sacude y provoca una risa  ya no es amable.

Los Simpson critican sin piedad todo lo establecido, la palabra paterna pasa de ser solemne a estar devaluada, el hogar-nido ya no lo es tanto,    la imágen femenina  representada por Marge y Lisa es desvalorizada frente al “placer ya” y la baja tolerancia a la frustración de Homer y Bart.

Aparece la critica social en forma de parodia y el humor -eterno retorno de lo reprimido- no oculta ya el desencanto, se instala la insolencia como nueva propuesta posmoderna de interacción social.

Ya no hay una única historia sino una serie de sátiras, cada escena es una parodia de una institución, no se trata de recuperar al héroe, sino de buscar sentido en lo inmediato, de establecer conexiones entro lo que se está viendo y lo que se critica, allí afuera, en el mundo real.

Comenzando el siglo XXI, Family Guy, South Park y Beavis and Butthead  dan un  paso más al instalar la grosería, la violencia verbal, la conducta impulsiva y explosiva como denuncia,  cada uno a su manera; está claro que se trata de un humor que lastima.

Si la insolencia puede ser una forma de rebeldía, entonces South Park está marcando la necesidad de un cambio social; esta serie es heredera de los Simpson en tanto ya no hay personajes heroicos, no hay adultos válidos, solo cuatro niños cínicos que a través de su lenguaje escatológico denuncian el vacío de sentido, como lo hacía  Sartre pero más salvaje, “La nausea” ya no es simbólica, sino real; los chicos suelen ser la voz de la razón y los adultos representan la hipocresía y la contradicción de la sociedad.

En cuanto a Family Guy, entre Peter, el padre violento, rudo,vulgar, sin ninguna voz interior que le impida hacer de él mismo un irresponsable y Stewie, irrespetuoso y en permanente odio hacia su madre transcurren una serie de gags que buscan  divertir a través del maltrato y la conducta límite, (como si eso fuera posible, o quizás lo sea, a juzgar por su éxito).

Beavis & Butthead,  dos adolescentes que reducen su vida a mirar TV, comer comida basura, escuchar heavy metal y tener sexo, van más allá y llevan la degradación  hacia  la critica de butaca en su intento de desmontar los videos de MTV.-

El humor que se instala  en estas series es satírico, negro, escatológico, basado en la parodia y con un punto surrealista.

La insolencia se transforma en critica social para denunciar la falta de valores y el excesivo individualismo. Sin narrativa es el espectador el que deberá  establecer las conexiones entre el mundo animado y el día a día.

Ahora bien,  creo que esta forma de denuncia de  falta de valores y creencias y del consumo desmedido de las últimas dos décadas no ayudarán a encontrar soluciones porque la parodia cuando es  extrema congela la sonrisa y hace huir a las ideas. El ataque  termina siendo tan dañino como el individualismo que pretende denunciar.

Sin embargo,  mientras South Park comienza a ser serie de culto, sus guionistas buscan desmarcarse de las otras del mismo estilo  a las que suelen denigrar, erigiéndose en la “original voz de la conciencia de la sociedad americana”. Y si alguien critica su zafiedad, su fijación a la etapa anal del desarrollo libidinal y su escepticismo, la respuesta es : “solo pretendemos divertir” (sic).-

El humor, decía Freud, es la mayor estrategia defensiva frente a la posibilidad de sufrimiento, suele ser liberador, grandioso y puede que patético ; es grandioso porque representa el fugaz triunfo del narcicismo frente a las afrentas de la realidad y patético porque en última instancia el dolor sigue y seguirá insistiendo desde esa realidad compartida.

Si los medios de comunicación son un reflejo de lo que pasa en cada época, estamos hablando de un malestar límite, distónico, el humor de este estilo “duele”  y no ya por la ironía sino por el escepticismo. Los Estados Unidos se están mirando por dentro y puede que no le guste lo que ve: ya no hay juego de palabras, ni polisemia, es un discurso pornográfico y como tal alejado de la posibilidad de simbolizar, de elaborar contrasentidos, condensar y desplazar a la manera de un sueño.

Quizás toque comenzar a pensar  en el valor del respeto como producto social y síntoma de equilibrio,  en la “insolencia educada” de la que hablaba Socrates y en el humor como paradigma de la capacidad creativa intelectual   sin caer en la ofensa para recuperar el lujo de  ser persona en relación con otras personas.-

El mundo según el DSM V

Está a punto de publicarse (2013) una nueva versión del DSM , en este caso la V (5º). Norman Sartorius afirma que “una clasificación es la forma en que una ciencia determinada percibe el mundo en un momento determinado”, eso nunca zanja el debate de qué debe ser incluido y que no.

El DSM enumera todos los trastornos psiquiátricos, describe sus síntomas, establece parámetros para el diagnóstico y efectúa el diagnóstico diferencial.  Si un conjunto de síntomas está en el DSM, quiere decir que es una “enfermedad  mental”.. …. es producido por la Asociación Americana de Psiquiatría y es muy influyente en todo el mundo.”Una vez que el tema ha sido incluido y descrito tiene oportunidad de ser tratado y es posible investigar” explica David Cottrell profesor de psiquiatría infantil de la Universidad de Leeds.

El kid de la cuestión en cada nueva versión del DSM es qué se agrega y qué no.

Y, desde luego,  la elección no es ingenua en tanto determina las líneas de inversión en investigación psiquiátrica y da carta blanca al desarrollo de nuevos fármacos susceptibles de ser de utilidad .

Hay tres versiones del DSM desde su aparición en 1952 y en cada edición se amplía , el DSM IV es siete veces mayor que el original. ¿Han avanzado tanto las técnicas de diagnóstico?, ¿Qué es salud mental y qué no después de cincuenta años?

Desde la revista Psychiatric Times  Allen Frances y Spitzer, por un lado y los responsables de la APA, por otro intercambian criticas; estos últimos han reprochado a los críticos que ponen palos en la rueda por intereses puramente económicos: seguir cobrando los derechos de autor por el DSM IV.-

Frances  centra la criticas  en los intereses de la industria farmacéutica en incluir trastornos sub – umbral en la clasificación y así aumentar las tasas de prescripción. Defiende  que, aunque el conocimiento neurocientífico de las enfermedades mentales ha aumentado notablemente, todavía no conocemos la fisiopatología de ninguna enfermedad mental,  no disponemos de ninguna prueba bioquímica, genética, de neuroimagen, o neurofisiológica, que nos permita diagnosticar una enfermedad mental.

Por lo tanto, la clínica sigue siendo la que determina  el diagnóstico.

Las críticas al modelo de psiquiatrización y medicalización llueven desde todos los sectores preocupados por la desaparición de la delgada línea que separa la excentricidad de la enfermedad,  la afectividad sana de la patológica.

En esta última revisión , un grupo de trabajo va a decidir si la tristeza, el desorden o  la timidez deben ser incluidos.  Pero lo que está causando mayor polémica es la propuesta de incorporar “síndromes de riesgo” que actuarían como señales de alarma y que llevarían a prescribir farmacos “preventivos”. Asimismo se reducen los umbrales para muchos de los desordenes existente:  el “síndrome de riesgo de psicosis” tiene ya un 70% de falsos positivos dispuestos a ser medicados “por las dudas”.

Y luego tenemos la medicalización del duelo normal, el aumento de los trastornos del espectro autista, la desaparición del eje multiaxial que permitía definir un escenario social o familiar.

Surgen el”trastorno mixto de ansiedad depresiva”,  el “trastorno cognitivo menor” que involucra las ineficiencias normales temporarias a partir de los 50 ,  el “desorden explosivo intermitente”  que  convierte al adolescente problemático de toda la vida,( el que ha elegido una identidad negativa en términos de Erikson) en alguien sin control de los impulsos sin aclarar que es un síntoma de un problema mayor y no un problema en sí mismo;  surge así un mercado para las terapias decididas a acabar con la “ira” ese enemigo de mil rostros (sic).

Otra característica de esta nueva clasificación es su baja sensibilidad al posible mal uso dentro del ámbito forense. Así cuestiones como las planteadas en la película “El intercambio” estarían a la vuelta de la esquina, recordemos que se trata de un caso real: la psiquiatrización del poder que había sido controlada décadas atrás vuelve con virulencia.

Los miembros del grupo de trabajo no tienen previsto  blindar la clasificación para impedir su uso abusivo por parte de abogados, como ya sucede con el “SAP”(Síndrome de alienación parental).

David Healy, del Dpto de psiquiatría de la Universidad de Gales,  alerta sobre el riesgo de etiquetar  a miles de niños y adolescentes que serán medicados sin éxito y que cargaran con el estigma de una “enfermedad mental” el resto de su vida. Healy ha alertado también sobre el ocultamiento de las evidencias de efectos  secundarios de antidepresivos, antipsicóticos atípicos y ansiolíticos por parte de las compañías farmacéuticas.

Ya sabemos lo que hay, pero no se trata solo de denunciarlo.

Se trata de entender las razones que justifican este reduccionismo rabioso, se trata de contextualizar, no solo valorando las cuestiones económicas, sino también buscando entender que clase de seres humanos, familias, grupos se han gestado en los últimos 20 años de violencia simbólica, de borramiento de la subjetividad, de presunta muerte del conflicto como motor de la historia individual. Se impone el electroencefalografo plano: “sea feliz ó lo ingresamos”.

Es bueno investigar, es bueno que las neurociencias encuentren puntas de ovillo para explicar, comprender y aprender más sobre el funcionamiento del cerebro, es bueno que la farmacología avance , lo que no es bueno es que se detecten en el Reino Unido que 1800 pacientes ancianos demenciados mueren cada año como resultado de ser  recetados con fármacos antipsicóticos o que la Ritalina deje secuelas en el crecimiento y casi ninguna mejoría a los niños prematuramente diagnosticado como TDAH.

No es bueno que no haya tratamiento posible que no agreda y denigre.

¿Que podemos hacer?

Como profesionales de la salud mental, educar y difundir sobre la normalidad y la patología, incidir en la medida de lo posible para que la psicoterapia y la psicología clínica recupere su lugar y la psiquiatría vuelva  al suyo. Implicar  a los medios de comunicación para que hagan un uso responsable de la información de divulgación y recuperar valores que nos hagan más humanos.

Esto es un problema de todos. La buena ciencia es la única ciencia posible:

“Teoría es cuando se sabe todo y nada funciona, practica es cuando todo funciona y nadie sabe por qué”

Fuente:

http://psiquiatrianet.wordpress.com/2010/04/19/criticas-al-dsm-v/

San Valentin en internet

Hoy es …una vez más!  San Valentín. Almibaradas expresiones publicitarias bombardearan a los pobres mortales de  este lado del globo haciendolos sentir culpables por odiar las tartas de crema en forma de corazón o estar  solos de solemnidad “sin nadie que me ladre” si son  single, ese vocablo tan poco preciso….

Ahora bien, existe un tercer grupo,  el de aquellos que mantienen un ciberidilio, que es como estar en el limbo, ni en el “infierno” de la “ausencia de amor”, ni en el “cielo de contigo mi vida es un sol”.

Esther Gwinell describía en 1999 en su libro ” El amor en internet” los pasos que sigue un ciberidilio:

1) La comunicación es casual y aleatoria al comienzo

2) Un miembro de la red social manifiesta interés por lo que otro dice

3) ambos intercambian mensajes publicos o privados a través de chat o intercambian mails

4) los mensajes se vuelven más largos, personales y posiblemente comprometidos

5)uno de los comunicantes emplea frases cariñosas y el otro sigue la pauta

6)los mensajes se hacen más frecuentes, es emocionante abrir el correo y esperar a encontrar el mensaje, cuantos más mensajes envías y recibes más quieres recibir y más placer sientes cuando los ves aparecer en la pantalla del ordenador. Se intensifican las fantasías y ocupan cada vez más lugar. Algunas personas llegan a pasar entre 6 y 10 horas diarias intercambiando mensajes online con un amante virtual

7) intercambian fotografías: antes y durante todo este proceso

8) se conocen personalmente

Y yo agrego…o no!, alguno desaparece misteriosamente, sumiendo al otro en una depresión en toda regla. En casi doce años las cosas han avanzado, los portales de contactos facturan millones y gente de todas las edades, sobre todo mayores de 40 participan sin rubor en este juego de encontrar y ser encontrado.

Es una tendencia que se afianza y que vale la pena mirar con detalle. En la clínica ya no es rara la demanda relativa a “historias en la red”  y si como decía Mc Luhan “el medio es el mensaje”, como psicólogos y psicoanalistas hemos de interpretarlo.

En su libro “The new psychology of love” Stemberg  señala que el amor es el resultado de tres componentes:

Intimidad

Pasion

Compromiso

Veamos que pasa en las ciberelaciones:

La intimidad se instala muy rapidamente  debido al anonimato que potencia el control  de  lo que el otro sabe de uno, incluso la inmediatez de enviar un  mensaje de chat comentando como te sientes   ayuda a que se instale la intimidad.

La pasión en el ciberespacio no corre riesgo de sufrir los golpes de la realidad. Nadie tiene mal aliento, ni disfunción erectil, ni  celulitis . El órgano sexual por excelencia es el cerebro,  pero sin el encuentro físico la pasión es más que nada una proyección  de un  deseo,  aún más que en la vida real.

En un ciberidilio uno se siente atraído hacia la persona ideal, aquella que nos acelera el corazón cuando nos envía un correo, por eso la intensidad es aún mayor que en 3 D, es verdad que la química que dan los sentidos está abolida pero las proyecciones ocupan todo el espacio gestando relaciones muy fuertes por el alto contenido imaginario.

En cuanto al compromiso este tema es delicado  en la red … mucho más que en 3 d que ya tiene tela. Muchas personas mantienen relaciones simultáneas y no lo encuentran ni problemático ni patológico ¿Un hombre casado que chatea con una desconocida/o está engañando a alguien?.

Se han dado  casos de divorcio en el que se han aportado como pruebas los e-mails o las conversaciones de chat y ya comienzan a aburrir  las historias de encuentros y desencuentros en Facebook.  En general un ciberidilio dura en promedio 3 meses, el factor” proyecto” suele ser el gran ausente, aunque como todo hay honrosas excepciones.

En el amor virtual lo que importa  es el equilibrio de expectativas  que marca el que puedan o no progresar a una relación en 3D ( suponiendo que esa sea la idea)  en  caso de que no lo  sea tenemos una de las puntas del problema….el adicto a los contactos virtuales es un nuevo perfil que vale la pena estudiar.

En la vida real  el compromiso y la atracción se van desarrollando  de la mano de la mirada, la voz, la imagen,  objetos de deseo  ausentes en los ciberidilios pero en estos el factor intimidad y pasión puede saltarse todas las etapas previas mucho más rápidamente,  de ahí su componente adictivo: el anhelo de satisfacción emocional es lo  que suele mover a las personas a buscar relaciones virtuales.

Como profesionales psi nos enfrentamos a un nuevo estilo no necesariamente patológico, una nueva manera de relacionarse que tiene sus peculiaridades.  Como dice Javier  Echeverria : no hay transformaciones tecnológicas profundas sin cambios radicales en la mentalidad social.

Podemos buscar entender como es que funciona este nuevo estilo: hablar de Yo ideal, de proyecciones…etc… , podemos considerarlo solo como una patología o como la futura normalidad,  pero lo que no podemos  es negar que las cosas han cambiado y  que un nuevo espacio social ya se ha construido . ¿Que fue primero?¿El ciberidilio es causa o consecuencia? creo que como todo fenómeno social es una suma  de razones de ser: la liquidez de las relaciones y el narcicismo individualista de las últimas décadas , sumado a la oportunidad ofrecida por los cambios tecnológicos transformó la vieja “agencia matrimonial” en un diálogo al alcance de todos, meetic.com  o parship.com mediante…la sociedad en red garantiza en forma imaginaria (y no tanto) la oportunidad para todos de formar parte de la aldea global y eso nunca puede ser negativo.

Que sea el inicio de una  relación patológica o una oportunidad de cambio depende, como siempre, del sujeto que interviene y de su historia.-

Gwinell, Esther: “El @mor en internet: intimar con desconocidos”. Paidos iberica ediciones (1999)

Stemberg, Robert; Weiss Karen: “The new psychology of love” Yale university press. (2008)

Echeverria, Javier: http://www.saladeprensa.org/art08.htm

La sociedad sentada

Según el sociólogo alsaciano David Le Breton, (autor de Antropologia-Del-Cuerpo-y-Modernidad)  para quién hemos entrado en la época de la “humanidad sentada”, una de las características del mundo  “sentado” es su estilo de vida y sus hábitos: de la silla al ascensor, las escaleras mecánicas y el coche, para luego agitarse en el gimnasio.

Esta tendencia se suma al desafío de afrontar los dilemas de los cambios en la actual coyuntura del trabajo y las profesiones, la crisis económica, de valores, etc.

En los comienzos del siglo XX dominaban los empleos de “cuello azul” las fábricas, la producción, con el tiempo la balanza se fue inclinando hacia los empleos de cuello blanco en el sector servicios, desde finales de los setenta el cambio se profundizó: actualmente hablamos de la economía del conocimiento, concepto difícil de definir pero que tiene que ver con una práctica económica en la que las ideas, la información y la forma de “formarse” sustentan  el crecimiento.-

Como ha señalado  Charles Leadbeater:

“La mayoría de nosotros nos ganamos la vida proporcionando servicios, juicios, información y análisis, ya sea en un centro de atención telefónica, en un bufete de abogados, en una oficina de gobierno o en un laboratorio científico. Todos trabajamos en “la nube “.- Continuar leyendo “La sociedad sentada”