Mel Gibson, el castor y la depresión

\”El castor\”, dirigida por Jodie Foster es una excelente película. En ella Mel Gibson da vida a Walter Black, un ejecutivo del mundo del juguete afectado por una depresión. El trabajo actoral de Gibson, casi permanentemente en pantalla es impecable, lleno de matices corporales para expresar su desánimo y su letargo; su familia lleva mal la cuestión y el hijo mayor se alegra cuando la madre decide pedirle que abandone el hogar. Lo siguiente es transcurrir por un patético intento de suicidio que culmina con el descubrimiento de la marioneta (el castor) y el desafío de superar su estado a través de un “alter ego”. La marioneta toma el control de su vida y en esa proyección Walter recupera su creatividad, su proyecto,  su pareja  y su rol de padre, sobre todo con su hijo menor,  a quién la creatividad de su padre, quizás por una cuestión de edad, no solo no le es extraña sino que lo estimula.

Pero hay un matiz, no existe el “como si”. El castor es real en la mente de Walter, es su forma de enfrentar su melancolía. Walter no está triste o deprimido, sufre una melancolía severa que parece que los psiquiatras hanpasado por alto al medicarlo.

¿Cuál es la diferencia?

En “Duelo y melancolía” Freud  habla de la “reacción esperada a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que ocupe ese lugar” (un ideal, un rol, una imagen interna),  se pierde la capacidad de amar, se da una inhibición generalizada  y una desazón profunda. En la melancolía aparece  la pérdida del sentimiento de sí mismo, caracterizada por lo  central a la hora del diagnóstico diferencial:

1) Autoreproches

2)Autodenigraciones

3) Delirante expectativa de castigo

En un primer momento, Walter evita el duelo ante la pérdida de su yo ideal mediante el recurso de identificar  el castor con el objeto perdido, de esa manera a través de una disociación “resuelve” la cuestión. Pero estamos en el terreno del narcicismo que es específico de las psicosis, mientras los demás creen que Walter juega al “como si” la cosa funciona, cuando lo confrontan con la realidad, el odio se ensaña desde ese objeto sustitutivo y el vacío total termina en un delirio que lo lleva a un intento de suicidio disfrazado de lucha con ese objeto ahora transformado en enemigo.

La peli sirve de ejemplo para diferenciar tres estados clínicamente diferentes:

1- El sentimiento “normal” de tristeza asociado al duelo o a “microduelos”, algo que termina, algo que se pierde, algo que abandona.

2- Lo que en la actualidad  denominamos depresiones neuróticas asociadas a personalidades en las que los autoreproches, la autoexigencia, la falta de vínculos con objetos de amor, la pérdida de una red social de apoyo lleva aun estado de retiro de interés en el mundo externo sin ideas delirantes.

3- La melancolía (nuestro amigo Walter)

En sintesis, cuando hablamos de depresión desde la clínica freudiana se trata de una serie de tres términos: normalidad-patologia-psicosis

1) La oposición normalidad -patología.

2)Dentro de la patología , la oposición neurosis-psicosis .

Es esta distinción la que resulta decisiva en la práctica psicoanalítica en tanto determina la modalidad terapéutica que será muy diferente en cada caso. En el duelo, el mundo se vuelve pobre y vacío, provocando en el Yo un desgarro temporal y reversible. En la melancolía, el Yo se vuelve pobre y vacío y el desgarro se estabiliza y se hace permanente.

“Todo el mundo necesita un amigo y tú me tienes a mí” (El Castor o la doble vida de Walter)

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