Big bang theory: toc, toc, toc ¿Penny?

 

 

En Big Bang theory  cuatro “freakies” en la treintena: Sheldon, Leonard, Howard y Rajesh (científicos  doctorados en física nuclear e ingeniería espacial) comparten situaciones cómicas intercalando teorías físicas con referencias a series de culto como “La guerra de las galaxias”, sistemas operativos (Windows7, Linux), redes sociales (Facebook, twitter) ó personajes de comics (Batman). La única mujer es Penny, camarera, guapa y representante normal del estar por casa, sin grandes expectativas intelectuales.
La serie es un éxito y el personaje de Sheldon (Cooper) cosecha 140.000 fans en Facebook, aunque tampoco quiere decir nada si lo comparamos con los 5.500.000 de seguidores de “Dexter” en la misma red. Y entonces ¿Por qué nos interesa?. Porque toda la popularidad de Sheldon parece depender del interés que despierta su conducta ególatra y dependiente, su hipocondría y sus rituales como el de tocar siempre tres veces a la puerta de Penny y llamarla por su nombre, o bañarse siempre a la misma hora. Sus amigos no lo son en el sentido estricto del término pero aceptan su superioridad intelectual basada en el CI de 187 que él no se cansa de recordar. En esta serie nada es lo que es en el sentido estricto del término: las relaciones sexuales y sociales brillan por su ausencia, hay un fondo de ansiedad, un estar preguntando todo el tiempo ¿Y cómo haremos esto? ¿Y cómo haremos aquello otro? y una búsqueda en las leyes de la física de respuestas que den sentido a lo que pasa. Si cerramos los ojos y escuchamos los diálogos, parecen un grupo de chicos de entre 12 y 16 años en plena pubertad descubriendo el mundo al otro lado de la puerta. Sheldon representa el control de todo aquello que no se entiende, un control logrado a través de una estructura neurótica obsesiva….sí! Sheldon es un neurótico obsesivo y no sufre de Síndrome de Asperger como se comenta por ahí. Su CI de 187 lo incapacita para la inteligencia emocional y para la conexión con las señales del cuerpo, no hay nada más solitario y menos dinámico que un superdotado, pero este síndrome tan popular y tan mal sustentado etiológicamente lo emparentaría con el autismo y nada más lejos de la realidad. Sheldon puede decir“Cuando me entere que soy un robot¿seré capaz de manejarlo?”,  percibe que el aislamiento afectivo lo automatiza de alguna desconocida forma y esto le preocupa. Atrae a los adolescentes varones de clase media que se identifican, como siempre lo han hecho, con aquello que desmonta sus miedos a crecer, a la sexualidad y a los afectos, legitimando los espacios en los que se sienten seguros ( los códigos, los rituales cibernéticos, el lenguaje binario). Sheldon ama a la psicología conductista que le permite corregir aquello que no tolera a golpe de condicionamiento y valora la evidencia científica; por ahí se cuela el discurso de una sociedad que se angustia ante la frustración, que no tolera el dolor ni soporta la incertidumbre, que necesita “ver para creer”…y si la neuroimagen no nos dice nada, será que nada hay que decir…..,apunta Sheldon :”¿Tienes un letrero de sarcasmo?”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s